Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Instagram es la peor red para la salud mental de la Generación Z


Redacción TO

Foto: Tuce
Unsplash

Like. Comment. DM. Un bucle que no cesa en nuestro día a día y nuestra relación con las redes sociales. Puede incluso llegar a volverte loco. Esto es precisamente lo que busca demostrar un estudio publicado por la Royal Society of Public Health (RSPH) y la Universidad de Cambridge, que concluye que Instagram es la peor red social para la salud mental de los más jóvenes.

Para llevar a cabo la investigación, se encuestó a 1.500 jóvenes de entre 14 y 24 años sobre 14 temas y cómo las redes sociales (centrándose en Facebook, Twitter, Snapchat, Youtube e Instagram) afectaban a cada uno de ellos. El estudio quería poner en relieve los niveles de ansiedad, soledad, depresión o sueño generados por estas redes y cómo éstas influyen en la imagen personal de los jóvenes o en sus relaciones en el mundo real.

Las redes sociales pueden ser más adictivas que el tabaco y el alcohol

“Las redes sociales han sido descritos como más adictivos que el tabaco y el alcohol, y ahora están tan arraigados en la vida de los jóvenes que ya no es posible ignorarlos cuando se habla de sus problemas de salud mental”, indicaba Shirley Cramer CBE, Directora Ejecutiva del RSPH. La responsable del estudio incidía asimismo en cómo Instagram, y Snapchat en menor medida, ocupan las peores posiciones del ranking en cuanto su incidencia en el bienestar y salud mental de los jóvenes. “Ambas plataformas están muy centradas en la imagen y parece que pueden estar impulsando sentimientos de insuficiencia y ansiedad en los jóvenes”, advertía.

La imagen que proyectan los usuarios en la red millennial por excelencia, Instagram, puede ser un importante factor negativo para la salud mental de los más jóvenes. “Ver a amigos constantemente de vacaciones o disfrutando de las noches puede hacer que los jóvenes sientan que se están perdiendo algo -en inglés existe una palabra, “FOMO – Fear Of Missing Out”, para describir este fenómeno- mientras otros disfrutan de la vida. Estos sentimientos pueden promover una desesperación porque ven fotografías o vídeos que comparan con sus vidas aparentemente mundanas”, recoge el informe. La organización responsable del estudio cree que la red social hermana de Facebook debe tomar cartas en el asunto y responsabilizarse. Una de las formas de hacerlo es identificar a los usuarios con comportamientos susceptibles de tener problemas de salud mental y dar el aviso a tiempo.

Instagram permite que los adolescentes se expresen y formen su propia identidad

Pero no todo es negativo acerca del uso de esta red social. El informe afirma también que Instagram tiene un efecto positivo ya que los jóvenes se expresan y forman su propia identidad. El estudio señala que el 91% de las jóvenes de 14 a 24 años utilizan internet para conectarse a las redes sociales, más que cualquier otra franja de edad.

Influencia sobre el sueño

El sueño es fundamental en cualquier etapa de la vida, pero sobre todo en la infancia y en la adolescencia, ya que forma parte del correcto crecimiento y desarrollo de los jóvenes.

Dormir con dispositivos cerca no es muy buena idea. | Foto: Glen Alejandro / Unsplash

No es una novedad que la luz de los dispositivos móviles afecta directamente a la producción de melatonina, la hormona que ayuda a provocar el sueño, por lo que sacarlos de la habitación es una buena idea. Lo que ahora nos descubre este estudio, y que tiene que ver más con un aspecto psicológico y no fisiológico, es que el uso indiscriminado de las redes sociales puede conducir a un mal sueño.

Según el informe de la RSPH, uno de cada seis jóvenes padecerá un trastorno de ansiedad en algún momento de su vida relacionado por el uso masivo de las redes sociales. La baja autoestima y la búsqueda del perfección en ese mundo del “postureo” puede traducirse en ansiedad a la vez que se puede producir un aumento de los niveles de angustia, que a menudo acaban en un cuadro de depresión. Y es la deficiente salud mental lo que puede afectar directamente al sueño: “El mal sueño se relaciona con una amplia gama de condiciones de salud física y mental en adultos, incluyendo hipertensión, diabetes, obesidad, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y depresión”, afirma el estudio.

Al final, todo está en el uso que le demos a estas plataformas. Hacerlo desde un prisma sano, sin darle demasiada importancia a las imposturas de los demás y entendiendo cuál es la barrera entre la vida real y la virtual, evitará que los más jóvenes -y más débiles- caigan en la desesperación digital.

Continúa leyendo: La ciencia perdida del sueño

La ciencia perdida del sueño

Ana Laya

“The last refuge of the insomniac
is a sense of superiority to the sleeping world.”
― Leonard Cohen

En promedio pasamos 36% de nuestras vidas dormidos. Si vivimos hasta que cumplamos los 90 habremos dormido unos 32 años, afirma Russell Foster neurocientífico circadiano especialista en los ciclos de sueño del cerebro. Solo eso debería ser indicativo suficiente de que el sueño es realmente importante, pero la verdad es que muy poca gente sabe para qué dormimos y la gran mayoría lo ve como una gran pérdida de tiempo a pesar de que dormir es tan fundamental para la vida como la comida o el agua.

GIF de Zoe Burnett found in Rhizome.org.

Nuestros hábitos con respecto al sueño han cambiado radicalmente en las últimas décadas. En los años 50 solíamos dormir un promedio de 8 horas y ahora el promedio es apenas de 6 horas y media, y lo que es más grave, muchas personas dicen poder funcionar con apenas 4 horas diarias de sueño, entre ellos personajes históricos como Thomas Edison y Margaret Thatcher, y personajes -a secas- como Donald Trump.

Y la luz se hizo…

Primer modelo de bombillo exitoso de Thomas Edison. Usado en una demostración en Menlo Park, en diciembre de 1879. Via Wikipedia bajo CC License.
Primer modelo de bombillo exitoso de Thomas Edison. Usado en una demostración en Menlo Park, en diciembre de 1879. Via Wikipedia bajo CC License.

Tal vez el comienzo de la historia de nuestra pérdida de sueño se lo debemos a Thomas Edison quien conquistó la noche al inventar el bombillo en 1879. Edison se refería al sueño como “una pérdida de tiempo criminal heredada de nuestros días en las cavernas.”

Poco tiempo después, en 1882, en Manhattan se abriría la primera fábrica que funcionaría durante 24 horas. Desde entonces muchas actividades otrora exclusivas del día se han ido incorporando a la noche.

Durante los primeros años de la carrera espacial el tema del sueño y la hibernación fueron siempre asuntos claves. Manfred Clynes y Nathan Kline, los científicos que acuñaron el término “cyborg”, invitaban al hombre a “hacerse cargo de su propia evolución biológica”. Mientras tanto, muchos artistas reflejaban las inquietudes de la sociedad de los 60s en trabajos experimentales como la película Sleep (1963) de Andy Warhol que básicamente es la grabación de su amigo John Giorno durmiendo durante 5 horas y 20 minutos.

Russell Foster, profesor de la Universidad de Oxford, afirma que somos una especie supremamente arrogante que pretende abandonar cuatro billones de años de evolución e ignorar el hecho de que hemos evolucionado en un ciclo de luz-oscuridad. La luz — complementa el Profesor Charles Czeisler de la Universidad de Harvard — es el recurso más poderoso que sincroniza nuestro reloj biológico interno.

Los trabajadores del turno de la noche, desde médicos y taxistas hasta soldados y corredores de bolsa, como podrán imaginarse, se ven particularmente afectados al tener que alterar sus ciclos y tratar de conciliar el sueño a plena luz del día, pero no son los únicos.

Thomas Bartherote via Flickr bajo CC License.

No solo la economía y la guerra funcionan en modo non-stop las 24 horas, también la industria de la comunicación y el entretenimiento nos ofrecen cada vez más alternativas para pasar la noche sin pegar un ojo, para que cada vez nos cueste más desconectarnos. Desde programas de televisión hasta sitios online para jugar, apostar, comprar y por supuesto, las redes sociales. Gracias Netflix, gracias Amazon, gracias BetFair, gracias Facebook.

En una sociedad cuyos valores se basan en la productividad y la rentabilidad, dormir se convierte en una forma de resistencia.

Jonathan Crary en su libro 24/7: Late Capitalism and the End of Sleep (24/7: Capitalismo tardío y el fin del sueño), plantea que de hecho es el sistema capitalista y las transformaciones económicas y sociales que ha propiciado en el siglo XX y XXI, quien amenaza nuestras horas de sueño, desdibujando las claras divisiones que solían existir entre día y noche, trabajo y ocio. En una sociedad cuyos valores se basan en la productividad y la rentabilidad, dormir se convierte en una forma de resistencia.

En 24/7, Crary explica como hoy en día la industria militar y farmacéutica emplean una parte nada desdeñable de sus presupuestos de investigación en tratar de encontrar mecanismos que permitan reducir la cantidad de sueño necesaria para el cuerpo humano. En la búsqueda del soldado (y el trabajador y el comprador) perfecto, todo vale, desde drogas, hasta modificaciones genéticas. Sin ir demasiado lejos, la cafeína, un fármaco que parcialmente bloquea los receptores de adenosina para que el cerebro no detecte sus niveles reales y no entienda que está cansado, se ha convertido en el segundo mercado más grande del mundo (después del petróleo).

Foto: Mike Segar | Reuters.

Sleeping 101

Dormir no es simplemente un “tiempo fuera” entre episodios de nuestra vida, en cambio ha sido etiquetado como el tercer pilar de la buena salud, junto con una dieta sana y ejercicio. De hecho “es el pilar que sostiene a los otros dos”, así lo afirma Matt Walker de la Universidad de California en The New Scientist, “no existe ningún tejido en el cuerpo o ningún proceso en el cerebro que no mejore durmiendo.”

En los laboratorios, las (pobres) ratas que son privadas de sueño mueren en apenas un mes. Sin ir muy lejos, una vigilia sostenida de apenas 17 horas -que no suena como una locura- puede generar una pérdida de reflejos y una caída en el desempeño de actividades básicas equivalente a tener un nivel de 0.05% de alcohol en la sangre, es decir dos copas de vino. Si la vigilia se prolonga a 24 horas, entonces el nivel sube a 0,1% que es más del límite de alcohol en la sangre en la mayoría de los países.

“Dormir poco o dormir mal está relacionado tanto con padecimientos como obesidad, diabetes, deficiencias en el sistema inmunológico, depresión, Alzheimer, desordenes maníaco-depresivos y esquizofrenia”

Muchos procesos biológicos, como la consolidación de conocimientos y recuerdos, suceden mientras dormimos. Esto equivale un poco a limpiar la memoria RAM de nuestro ordenador (que por cierto, tiene la función “sleep”). Dormir poco o dormir mal, por otra parte, está relacionado tanto con padecimientos como obesidad, diabetes, deficiencias en el sistema inmunológico, depresión, Alzheimer, desordenes maníaco-depresivos y esquizofrenia; como con accidentes de tránsito, laborales y con algunas catástrofes tristemente célebres como Chernobyl o la explosión del Challenger. En pocas palabras, la falta de sueño puede acortar y deteriorar tu vida de manera progresiva o radical.

Extrañamente hasta hace relativamente poco tiempo la ciencia no le había dedicado suficiente tiempo a investigar el sueño y el paradigma dominante hace apenas unos 20 años era que “el sueño se cura durmiendo”. Louis Ptacek, profesor de neurología en la UC San Francisco, cree que poco a poco el público está empezando a tomar conciencia acerca de su importancia y a entender que los beneficios de dormir bien para nuestra salud. “Estamos más o menos en el punto en el que estaba el cigarro y fumar hace unos 40 años”, afirma.

La tecnología también ha venido a nuestro rescate. Ahora tenemos a nuestra disposición desde apps que miden la calidad de nuestro sueño, hasta cápsulas para tomar siestas rápidas, habitaciones de hotel diseñadas para lograr el sueño perfecto, lámparas para ayudarnos a balancear nuestro reloj circadiano, luces relajantes y suplementos de melatonina. Incluso un grupo de científicos alemanes de la Universidad Johann Wolfgang Goethe está trabajando en sueños lúcidos on-demand, todo con solo una pequeña dosis de electro-shock.

Cuestión de tiempo

La única cosa que aparentemente todo el mundo tiene claro respecto al sueño es que deberíamos dormir 8 horas diarias… lastimosamente eso es solo un mito. Si bien el número es un buen promedio, la cantidad idónea de sueño varia individualmente y depende de una gran cantidad de factores como la edad, el género e incluso la genética.

El sentido común indica que el cuerpo debería saber/sentir cuando ha dormido suficiente y que por consiguiente no deberíamos necesitar una alarma para despertarnos cada mañana, pero resulta que tampoco es sano dormir demasiado debido probablemente a la inactividad del cuerpo, así que para tener al menos una guía la National Sleep Foundation de Estados Unidos actualizó sus lineamientos el año pasado y esto es lo que recomiendan:

Existen hábitos y trucos que todos podemos adoptar para poder dormir mejor. Caroline Williams en The New Scientist destaca estos cinco:

  • DESCONECTARSE. Los móviles, tablets y laptops no solamente generan luz azul que simula a la luz del día y que interfiere con nuestra producción de melatonina, la hormona del sueño, sino que también interfiere en la etapa REM del sueño. Idealmente deberíamos desconectarnos unas 2 horas antes de ir a la cama si no queremos que nuestra concentración de melatonina se reduzca un 22%. Sí, lo sé, es rudo, pero eso no es todo. Lo peor que podemos hacer en nuestros respectivos móviles, tablets y laptops, es revisar las redes sociales, no solo porque las fotos del matrimonio de tu ex te pueden causar pesadillas, sino porque el diseño modo scroll-infinito que acumula una serie de micronarrativas inconexas sobreestimula el cerebro y lo deja listo para todo, menos para irse a dormir.
  • EL JUGO DE CEREZA ÁCIDO. Si te cuesta conciliar el sueño resulta que el jugo de cereza es rico en melatonina y después de apenas 7 días de tomarlo dos veces al día, un adulto sano podrá añadirle 34 minutos de sueño a su vida cada noche.
  • CONTROLAR LA TEMPERATURA. La melatonina enfría el cuerpo un par de grados mientras dormimos, una habitación muy caliente puede interferir con este proceso. De hecho, si conciliar el sueño es un problema, una ducha caliente antes de ir a la cama puede ayudar ya que enfría nuestro cuerpo enviando la señal al cerebro de que ya es hora de dormir.
  • EL ALCOHOL NO AYUDA. Sí, dicen que el whisky es bueno para la tensión alta, que una copita de vino nunca le ha hecho daño a nadie y probablemente debe haber una teoría acerca de los beneficios de un shot de Jaëger, pero lo cierto es que ingerir alcohol antes de irse a dormir añade a nuestro sueño de onda baja unas ondas alpha que suelen estar presentes solo durante el día. La buena noticia es que un par de tragos durante el happy hour (6pm) pueden conducir a concentraciones cercanas a cero a la hora de dormir. Happy hour is even happier now.
  • EL CIGARRO MENOS. Fumar afecta el sueño independientemente de a qué hora enciendas el cigarrillo. Cada unidad fumada reduce el sueño total en 1.2 minutos.

Científicos, doctores, nutricionistas, psicólogos y uno que otro escritor de horóscopos lo tienen claro: dormir por lo menos 7 horas cada noche nos hará tener vidas largas y sanas, en cuerpos esbeltos con mentes agudas que tomarán mejores decisiones. La “mala” noticia es que para lograr esto vamos a tener que pasar 7 horas durmiendo cada noche, desconectados de nuestros smartphones, sin cazar pokemones, sin quedarnos despiertos para ver los Oscar, las Olimpíadas o todos los episodios de la segunda Temporada de Narcos, y en general, sin hacer todas esas miles de cosas que creemos que podemos (¿necesitamos?) hacer cada día para sentirnos increíblemente ocupados,maravillosamente útiles, ridículamente productivos y sobre todo superiores a los comunes mortales que bostezan cuando el reloj se acerca a la medianoche.

Save

Continúa leyendo: La guía definitiva para dormir en época de exámenes


La guía definitiva para dormir en época de exámenes


Redacción TO

Foto: nomao saeki

Como cada mes de mayo, los estudiantes se enfrentan a uno de los periodos del año más temidos: los exámenes. Interminables horas de estudio, cambio de hábitos, mala alimentación y muy, pero que muy a menudo, escasas horas de sueño. Los expertos coinciden en que un descanso correcto es fundamental para que el tiempo de estudio sea efectivo y, por tanto, obtener buenos resultados académicos.

Estos son algunos consejos a seguir para estudiar, dormir bien y no caer en el intento.

1. Organiza tu tiempo

Lo fundamental a la hora de mantener un buen descanso en época de estudios es tratar de alterar lo mínimo posible los hábitos de vida. Por ello, la organización del día debe ser lo más eficiente posible, concentrando los tramos de estudio en las horas de luz y evitando las noches. Aunque algunos prefieran estudiar de noche, siempre es recomendable hacerle caso al cuerpo y dormir durante la noche.

2. No te pases con las bebidas energéticas

Las bebidas energéticas, sean frías o calientes, con o sin azúcar, son muy socorridas cuando las horas se pasan volando y las materias a estudiar parece que aumentaran. Aunque no son del todo desaconsejables, es importante controlar la cantidad consumida, y sobre todo el horario en que se consumen. A menudo, una buena siesta es más revitalizadora que un café.

3. Echa siestas cortas de 30 minutos

Es complicado cuadrar el tiempo cuando los conocimientos a adquirir se amontonan por fascículos encima de la mesa. No obstante, se ha comprobado que resulta más eficaz realizar el estudio en varias sesiones que intentar aprendérselo todo de una sola sentada. Una buena forma de rellenar el tiempo entre sesión y sesión es dormir una siesta corta. Los reposos de 30 minutos mejoran la memorización, y están en boga. En el mundo anglosajón las denominan power naps, y muchas empresas las ponen en práctica con sus empleados para optimizar la productividad.

4. Concibe tus noches en ciclos, no en horas

Tendemos a creer que lo ideal es dormir entre 7 y 8 horas, aunque esa creencia es desmontada por cada vez más expertos. Según publica Nick Littlehales, el hombre que consiguió mejorar el sueño de Cristiano Ronaldo, el descanso correcto se mide por ciclos. Cada ciclo dura 90 minutos, el tiempo necesario para completar todas las fases del sueño. Por tanto, debemos concebir las noches en ciclos: fijar una hora para despertarse, y de ahí contar de 4 a 5 ciclos de 90 minutos para determinar la hora de marchar a la cama.

5. Crea un ambiente de recuperación mental y física

Según defiende también Littlehales en Dormir, “los dormitorios se han convertido en salones poco aptos para el descanso”. Para ponerle remedio, es esencial crear un ambiente de recuperación mental y física, por ejemplo pintando las paredes de blanco y prescindiendo de elementos superfluos o que capten demasiado tu atención.

6. Saca los dispositivos electrónicos de tu habitación

Como han demostrado numerosos estudios científicos, la luz de los dispositivos móviles afectan directamente a la producción de melatonina, la hormona que ayuda a provocar el sueño. Incluso la propia luz de stand by de dispositivos como televisiones o cadenas de música pueden afectar a la hora de conciliar el sueño.

7. Duerme solo

Si es posible, claro. Buscar una cama grande y dormir solo puede optimizar exponencialmente la calidad del sueño y, por tanto, el tiempo de estudio será más efectivo.

8. Adopta una posición fetal

Según Littlehales, el cerebro prefiere que descanses en posición fetal porque de esta postura emana una sensación de protección de todos los órganos, “incluidos los genitales”.

9. Haz ejercicio físico

Cansa al cuerpo. Sal a correr, aunque sean 10 minutos, o camina un rato cada día. Así dormirás mejor y limpiarás el cuerpo de todo tipo de toxinas.

10. Sé constante con estos hábitos

Nada de esto sirve si se hace “de pascuas a ramos”. Mantener un calendario fijo, en época de exámenes o regular, es decirle al cuerpo que los buenos hábitos son constantes y acostumbrarlo a unas normas llenas de energía.

Continúa leyendo: Binky, la red social que te desengancha de las redes sociales

Binky, la red social que te desengancha de las redes sociales

Redacción TO

Foto: Unsplash

El FOMO (Fear Of Missing Out, en inglés “miedo a perderse algo”) se apodera de nuestras vidas digitales. Para calmarlo, las redes sociales hacen las veces de la droga más extendida en el planeta, la que causa la adicción al móvil. No importa en qué situación estemos que el móvil está siempre con nosotros. Bueno, excepto en la ducha, pero quién sabe qué será de eso dada la proliferación de dispositivos resistentes al agua.

La adicción al móvil, que se revela en la fobia conocida como “nomofobia”, es definida como “el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil”. Pero es mucho más que eso. Es sentir el vacío al no mirar un feed, no dar un like, no comentar una foto o no contestar a un mensaje de WhatsApp. Un contacto inexistente con un dispositivo móvil puede generar verdaderas situaciones de estrés e incluso episodios de ansiedad en los casos más extremos.

Este no es un problema aislado, sino uno que empieza a tornarse en pandemia. Según datos del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), el 96% de los españoles tiene móvil (muchos más que en grandes países como Estados Unidos, China o Francia); entre ellos, más del 26% tiene incluso dos móviles y el 2% de la población llega a tener hasta tres. Y muchos de ellos no escapan a la nomofobia.

Tiempo ocupado y ningún contenido generado

Uno de los grandes problemas de esta adicción es que generamos más contenido del que muchos quisiéramos. Un solo ‘me gusta’ o un tuit pueden ser un pasatiempo pero quedan como contenido generado en la red para siempre. Aunque lo borres, cualquier contenido vertido sobre una red social pertenecerá a ésta durante una eternidad. Binky es la app para pasar el tiempo y saciar esa ansiedad de móvil sin generar un solo contenido. Si lo pensamos bien, muchas veces cuando cotilleamos Facebook o Instagram no buscamos nada en especial, ni siquiera prestamos demasiada atención a lo que vemos. Lo hacemos como por inercia. Binky puede darnos una alternativa a esos ratos muertos y sin aportar un solo dato sobre nosotros.

En la App Store de Apple -en la de Android estará disponible próximamente- se puede encontrar esta aplicación, cuyo lema reza Satisfy your phone cravings (algo así como “satisfaz tus antojos telefónicos”). Según su creador, Dan Kurtz, la aplicación nació como una sátira de las grandes redes sociales, pero su utilidad ha ido cobrando mayor relevancia. “Empezó como una broma”, asegura su desarrollador, pero ahora es mucho más que eso. “Facebook supone demasiada ira, estrés y tristeza, pero quieres hacer algo con tu teléfono. Binky resuelve este problema, es el lugar donde puedes hacer scroll down por algo, pero nada en particular”, defiende Kurtz.

Binky, la red social que te desengancha de las redes sociales
“Esta app te hace sentir que estás usando tu teléfono”, dice la presentación de la aplicación. “¡Nada de lo que hagas aquí hace nada real. Nada importa. ¡Experimenta la libertad!”, añade. | Imagen: Binky

Básicamente, Binky no hace nada. Es un espejismo de red social, en la que puedes hacer casi todo lo que haces en otras, como favear contenidos, comentar (de una forma muy curiosa), e incluso deslizar a izquierda y derecha si te gusta un contenido al más puro estilo Tinder. Lo tiene casi todo: sólo falta la parte en la que nosotros, usuarios, compartimos con una megacorporación nuestros datos, ideas, fotos, vídeos y casi el alma.

Binky, la red social que te desengancha de las redes sociales 2
Binky será tu aplicación favorita. | Imagen: Binky / The Objective

Su feed es una aleatoria colección de imágenes libres de derechos, sin relación aparente entre ellas, y con títulos sencillos. Algunas son muy curiosas, por lo que puede ser más divertido que dar un paseo por Tumblr. Sacia tus ganas de ver y tocar contenidos sin venderte y pasa el rato con Binky, la aplicación que no hace nada y no pasa nada.

Binky, la red social que te desengancha de las redes sociales 3
Cualquier función de las redes sociales más famosas está presente en Binky. | Imágenes: Binky

Continúa leyendo: Ecosia, el Google ecológico que planta árboles con cada búsqueda

Ecosia, el Google ecológico que planta árboles con cada búsqueda

Néstor Villamor

Foto: Néstor Villamor
The Objective

“Planta árboles mientras buscas en Internet”. Es el lema de Ecosia, un buscador, como Google o Yahoo, pero que colabora con la reforestación de los bosques mientras localiza contenidos en la web. A diferencia de otros motores de búsqueda con conciencia social -como Everyclick, que dona parte de sus ingresos a distintas causas benéficas-, Ecosia destina el 80% de sus beneficios a plantar árboles en todo el mundo. El plan es llegar a los mil millones en 2020. De momento, lleva 6.671.000.

¿Cómo funciona?

Se puede acceder a su web y empezar a contribuir con la reforestación del planeta desde el primer clic. Otra opción es, una vez en la web, convertirla en el buscador predeterminado. Con esta alternativa, el internauta podrá ver en la esquina superior derecha de la pantalla cuántos árboles está contribuyendo a plantar. La propia página explica su modelo de negocio: Ecosia tiene un motor basado en Bing (el buscador de Microsoft), al que añade algoritmos propios. Con los beneficios de los anuncios que muestra la web, se financia y colabora con la plantación. A 28 céntimos de euro por planta, el buscador ha invertido ya más de 2.885.663 euros gracias a sus más de tres millones de usuarios.

¿Cómo decide con qué organizaciones colabora?

“Pieter van Midwoud, el agente de plantación de árboles de Ecosia, es un experto en restauración paisajística, en reforestación y en el efecto que tienen los árboles en el clima”, explica a The Objective la portavoz de la empresa, Jacey Bingler. “Pieter visita nuestros proyectos existentes y potenciales y los evalúa para ver si cumplen con nuestros criterios, mide el progreso y habla con las comunidades locales para asegurarse de que se beneficien de los proyectos”.

Actualmente, Ecosia colabora para reforestar zonas de Burkina Faso, Perú, Madagascar e Indonesia con distintas organizaciones locales. Además de elegir las localizaciones en función de su nivel de deforestación, hay un segundo criterio que destaca la empresa: “Queremos promover la plantación de árboles en aquellos lugares en los que la gente de la zona haya decidido que les interese hacerlo”.

La idea consiste en “plantar árboles donde históricamente ha habido árboles”. Por dos razones: “Al principio no queríamos hacer algo antinatural; el planeta ya se ha convertido demasiado en el jardín de la humanidad y Ecosia quiere escuchar las necesidades de la naturaleza. En segundo lugar, si hay un área donde los árboles crecían de forma natural, al parecer esta zona ofrece un ambiente en el que los árboles realmente pueden prosperar”, justifica la empresa. Pero además de beneficiar al medio ambiente, el proyecto también afecta positivamente a los habitantes de las zonas en las que trabajan, ya que “pueden ganar unos ingresos estables recolectando semillas y plantando los árboles”.

La idea de fundar la compañía, con sede en Berlín, le llegó a Christian Kroll mientras estudiaba Administración y Dirección de Empresas, “una carrera que no es para salvar el mundo”, reconoce en un vídeo en español en el que explica el origen del proyecto.

Le decepcionó “ver que la obtención de beneficios económicos era el único objetivo válido de un negocio”. Así que, al salir de la Universidad, “hizo lo que hace mucha gente al salir de la Universidad: viajar”, explica Bingler. Después de visitar lugares como Nepal, Argentina y Brasil, “pasar tiempo en la selva tropical le convenció de que quería encontrar una solución altamente efectiva y ampliable para luchar contra la deforestación y el cambio climático”.  Hoy dirige un equipo de 19 personas en un proyecto diferente a los que él se había encontrado en la facultad.

Ecosia ha desarrollado también lo que la empresa llama Ecolinks para hacer compras en Internet. Es decir, “links directos a los ítems que estás buscando en una de 200 tiendas online como Amazon, Ebay, TripAdvisor or Macy’s”. La función de estos vínculos es seguir reforestando: “Compra lo que compararías normalmente y nosotros donaremos el 80% de nuestra comisión para nuestro proyecto de plantación de árboles”, explica la empresa, que aclara que esta función no tiene ningún coste para el usuario. Además, en un intento de que el internauta tenga claro que el dinero recaudado realmente está dirigido a la reforestación, la página hace públicos sus informes económicos mensualmente, e incluso incluye las cantidades que paga a las organizaciones con las que colabora.

El objetivo de los mil millones de árboles puede parecer una quimera, pero el crecimiento de la compañía es rápido. Fundado en 2009, el buscador llegó a la barrera del millón de plantaciones en noviembre de 2014. Es decir, en los dos últimos años y cuatro meses, ha plantado más de cinco millones y medio. Además, en 2013 plantaba un árbol cada minuto. Hoy, el ritmo es de uno cada 11 segundos, según la propia compañía. “Hemos experimentando un montón de crecimiento en el último par de meses. Para ser precisos, nuestro número de usuarios se ha triplicado”, detalla Bingler a The Objective. Concretamente, la portavoz revela que la empresa espera “alcanzar los 20 millones de árboles financiados para finales de año. Si seguimos creciendo así y nuestros increíbles usuarios siguen apoyándonos de esta forma, este objetivo que parece tan ambicioso puede ser realizable”.

TOP