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Irlanda del Norte, un viaje a la "tierra" de Juego de Tronos

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Leticia Retortillo

Winter is coming. El invierno ha llegado en pleno verano. Coincidiendo con las vacaciones y con la emisión de la séptima temporada de Juego de Tronos, la popular serie de HBO, nuestra propuesta es viajar a Irlanda del Norte y adentrarse en algunas de las localizaciones donde se han rodado escenas memorables. El viaje no es sólo para fans de los personajes de Winterfell (Invernalia) sino para cualquiera que quiera disfrutar de paisajes espectaculares en una de las zonas del Reino Unido menos conocidas hasta ahora. Para los seguidores de Juego de Tronos, la excursión supone un añadido, al poder recrear en cada uno de los escenarios naturales algún momento de la serie.

Rodada en los Estudios Titanic de Belfast, muchas de las locaciones exteriores de Juego de Tronos se encuentran muy cerca de la capital de Irlanda del Norte, donde los paisajes son, sin duda, de gran belleza.

Existen varias excursiones organizadas desde Belfast o desde Dublín (Irlanda) y todas ellas hacen un recorrido similar, que se realiza en autobús con un guía que, durante el trayecto, nos acerca también a la historia de Irlanda del Norte; tan pronto nos habla de las leyendas como nos acerca a ‘The Troubles’, como se refieren allí al conflicto entre unionistas y nacionalistas que tantos muertos y sufrimientos causó durante décadas hasta el Acuerdo de Viernes Santo de 1998.

Hablar de Irlanda de Norte es hablar de campos, de ovejas, de prados verdes, de acantilados, de cerveza y de destilerías de whisky. Es hablar de historia pero también de leyendas y lugares únicos como Giant’s Causeway o Calzada del Gigante, considerada la octava maravilla del mundo, o del Museo del Titanic en Belfast, cuyos estudios se utilizan para grabar la famosa serie de HBO, o la ciudad amurallada de Londonderry. Entre las atracciones de esta parte del Reino Unido a la que se llega, bien en avión desde Londres o por carretera desde Dublín, capital de Irlanda, se encuentra el conocido Territorio Juego de Tronos. Paisajes y lugares como Invernalia, pero también otros escenarios naturales de la costa norirlandesa.

Dark Hedges

Uno de los fenómenos naturales más fotografiados de Irlanda del Norte es Dark Hedges, en Stranocum, considerado como una de las cinco avenidas de árboles más impresionantes y bonitas del mundo, según asegura el cartel que recibe a los visitantes.

El lugar está protegido desde 2009 para preservar los hayedos centenarios plantados en el siglo XVIII por James Stuart, cuando hizo construir Gracehill House, una mansión que se encuentra al final de la carretera. Los árboles se plantaron muy próximos los unos de los otros y en un estrecho camino por el que entonces pasaban los carruajes y caballos que daba a la mansión; con el paso del tiempo los árboles han creado este espectacular ‘puente‘ de ramas entrelazadas. Ahora es un tramo de la carretera de Bregagh situado muy cerca de la localidad de Armoy.

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Dark Hedges, un pasaje de árboles centenarios. | Foto: Leticia Retortillo

En este espectacular lugar, cuenta la leyenda que se pasea ‘La Dama de Gris‘, un fantasma que vaga por las noches desde tiempo inmemorial y que, según algunos, es el alma en pena de una criada de Gracehill cuya muerte sigue siendo un misterio.

En Juego de Tronos, este imponente y sobrecogedor camino de árboles se usó durante la huida de Arya por el conocido como Camino del Rey en la segunda temporada.

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La escena de la huída de Arya se rodó en Dark Hedges. | Foto: HBO

Castillo de Dunluce

Tras atravesar Dark Hedges, la excursión continúa por el condado de Antrim.  Entre las poblaciones de Portballintrae and Portrush junto a un imponente acantilado está el Castillo de Dunluce que, según los historiadores, fue uno de los más impresionantes del Reino Unido.

Desde la carretera se ven las ruinas de esta fortaleza levantada originalmente en el siglo XIII por Richard Óg de Burgh, segundo conde de Ulster y uno de los nobles más poderosos de Irlanda de los siglos XIII y XIV, amigo del rey Eduardo I de Inglaterra. Las excavaciones realizadas en el lugar prueban que hasta aquí llegaron los vikingos y también los cristianos.

Situado junto a un espectacular acantilado, el castillo ofrece una magnífica panorámica de la costa norte del país. De difícil acceso, ya que esta enclavado en medio de piedras, es posible llegar hasta él por un estrecho y pequeño puente. Considerado patrimonio nacional del país, en la actualidad pertenece al Gobierno de Irlanda del Norte.

Una leyenda local cuenta que parte de la cocina se desprendió y cayó por los acantilados al mar con todos los sirvientes dentro, excepto un muchacho que estaba sentado en una esquina y logró salvarse. Después del accidente, continúa la leyenda, la señora del castillo se negó a continuar viviendo en él. Lo cierto es que la cocina sigue intacta junto a la zona principal. En algún momento del siglo XVIII, la pared norte del castillo se desplomó y cayó al mar. En la actualidad se mantienen las paredes sur y oeste.

En Juego de Tronos, esta fortaleza se convierte en el castillo de Pyke  en las Islas del Hierro.

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Las ruinas de Castillo al borde de un acantilado, vistas desde la carretera. | Foto: Leticia Retortillo

Cantera de Larrybane

Esta antigua cantera abandonada y enclavada entre acantilados, como casi toda la costa de Irlanda del Norte, en la actualidad se usa como aparcamiento para los turistas que visitan la zona. Con sus acantilados, senderos y playas, es un lugar desde el que es fácil abstraerse y disfrutar de un mar raramente en calma.

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El tour incluye una cantera abandonada, lugar de varias escenas de la serie. | Foto: Leticia Retortillo

En Juego de Tronos se rodaron varias escenas memorables, además de ser el lugar elegido por el Rey para establecer la residencia de los Baratheon en la segunda temporada de la serie. Aquí también se desarrolló el torneo en el que participó Brienne de Tarth.

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La guía muestra el lugar donde se rodó una escena en la cantera de Larrybane. | Foto: Leticia Retortillo

Muy cerca de la antigua cantera, y para los turistas a los que Juego de Tronos no les diga gran cosa, las excursiones suelen incluir la opción de conocer el famoso puente de cuerda que une Irlanda del Norte con Sheep Island donde hay otras canteras abandonadas. El Carrick-a-Ride fue “borrado” del mapa para poder hacer algunas escenas de Juego de Tronos.

Ballintoy Harbour

Este puerto pesquero es uno de los más bonitos de Irlanda. Acogedor y con una pequeña playa, es un lugar de descanso donde pasar el rato disfrutando del paisaje. Se encuentra enclavado en la histórica baronía de Cary. El pueblo está a un kilómetro de distancia y en la iglesia que hay en el puerto, el Domingo de Pascua se celebra cada año un servicio religioso a la caída de sol.

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Ballintoy Harbour está en una bajada, rodeado de prados. | Foto: Leticia Retortillo

Quizá lo más destacado de esta pequeña localidad que no llega a los 200 habitantes es que en 2011 sus vecinos se negaron a que las señalizaciones de las calles estuvieran en inglés e irlandés.

El lugar apenas tuvo que ser modificado por los realizadores de Juego de Tronos para transformarlo en el Puerto Pyke en la segunda temporada. Una de las principales escenas rodadas en este lugar fue el regreso de Theon Greyjoy a las Tierras de Hierro, y el lugar donde fue bautizado. Aquí también conoció a su hermana Yara.

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Un cartel informa de las escenas de Juego de Tronos rodadas en este pequeño puerto de pescadores. | Foto: Leticia Retortillo

Cuevas de Cushendun

El viaje continúa por la costa hasta llegar a la localidad de Cushendon, una pintoresca villa de pescadores situada a orillas del río Glen con un paisaje de cuento, un hotel y una curiosa estatua de una cabra. Se trata de un homenaje a Johann una cabra que se convirtió en el último animal sacrificado por la fiebre aftosa en 2001. La estatua fue esculpida por Deborah Brown y presentada a los vecinos de Cushendun en agosto de 2002. Ahora, junto a la estatua hay otra cabra, una especie de mascota de este entrañable pueblecito con verdes paisajes y una estupenda playa de arena fina.

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La cabra se ha convertido en una especie de mascota de la localidad. | Foto: Leticia Retortillo

Cushendun fue en el pasado punto de salida de los barcos que cruzaban a Escocia. Los viejos cottages recuerdan a las casas de Cornwall, en el suroeste de Inglaterra, porque así lo decidió Ronald McNeill, político que pasó a ser conocido como Lord Cushendun y que quiso así rendir un particular homenaje a su mujer, vecina de dicha localidad inglesa.

A pocos metros de la villa, por un camino que va paralelo al mar hay unas cuevas. En una de ellas se rodó una de las escenas más siniestras de la sexta temporada, en la que la Sacerdotisa Roja Melisandre da a luz una sombra. La cueva tiene al fondo una verja que el equipo de Juego de Tronos no logró que las autoridades retiraran.

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Las autoridades no permitieron retirar la verja para rodar el parto de Melisandre. | Foto: Leticia Retoritillo

EXCURSIONES PARA VISITAR LOS ESCENARIOS NATURALES DE JUEGO DE TRONOS: Hay numerosas excursiones organizadas para visitar estos espacios naturales donde disfrutar de la belleza y espectacularidad del paisaje de Irlanda del Norte, al tiempo que nos trasladamos a los reinos de Juego de Tronos. Algunos de estos viajes que suelen duran un día, salen de Belfast, aunque también se pueden contratar en Dublín.

Discover Northern Ireland

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Trip Idea: Game of Thrones Territory

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Un año de portadas: Donald Trump, el presidente más ridiculizado de la Historia

Cecilia de la Serna

Foto: Der Spiegel

Donald Trump cumple ahora su primer año de mandato. El magnate, que atrajo una gran atención hacia sí mismo tanto durante la campaña de los republicanos como durante la presidencial norteamericana, seguirá previsiblemente tres años más en la Casa Blanca (a falta de un impeachment inmediato a la vista).

El primero de sus ejercicios en el poder ha estado marcado por no pocas controversias: su veto a la entrada de ciudadanos de países de mayoría musulmana, sus comentarios racistas, la relación de su entorno más próximo con agentes rusos o la construcción de un muro con México que por ahora parece más obra de su imaginación que de la realidad.

Una de esas polémicas que ha planeado constantemente sobre Trump y su propio ego ha sido la relación con la prensa, a la que ha acusado constantemente de verter noticias falsas sobre él cada vez que había un tema de actualidad que podía afectarle. La expresión “fake news” ha servido como una especie de escudo, transmitiendo un mensaje que sin duda ha calado sobre sus seguidores y provocando un descrédito desmesurado de la prensa.

Esa prensa a la que él ha acusado de mentirosa ha publicado numerosas portadas, algunas auténticas obras maestras de la ilustración y el humor, que lo han convertido no sólo en el presidente más controvertido sino también en el más ridiculizado que se recuerde. A continuación, un repaso de esas portadas, tanto de medios serios como de publicaciones satíricas, de uno y otro lado del charco.

La revista New Yorker

Desde la polémica por las largas estancias del presidente Trump en sus complejos de golf, al apoyo por parte de grupos de supremacía blanca o el pozo en el que para muchos está el mandatario a estas alturas, las célebres ilustraciones de portada de la prestigiosa revista New Yorker han mostrado a un Donald Trump poco adecuado para el cargo que ostenta.

Imagen: The New Yorker

Imagen: The New Yorker

Imagen: The New Yorker

La revista Time

La famosa publicación Time ha sido una de las más incisivas a la hora de retratar a Donald Trump en su portada. Las dos imágenes que hemos seleccionado son muy violentas, y muestran ese odio y esa furia que lo caracterizan.

Imagen: Time

Imagen: Time

La revista The Week

Con ocasión del lanzamiento de Fire and Fury del periodista Michael Wolff, la publicación The Week divulgó esta portada en la que mostraban al Trump que ama la comida rápida totalmente furioso por lo que el libro cuenta.

Imagen: The Week

El New York Magazine

Por el mismo sendero caminaba New York Magazine cuando publicó esta portada en la que se representan los malos hábitos alimenticios de Donald Trump y que se ven reflejados en el libro de Wolff.

Imagen: New York Magazine

Der Spiegel

Más allá de las fronteras norteamericanas, una de las publicaciones que ha publicado las portadas más notables durante el primer año de Trump en la Casa Blanca ha sido el alemán Der Spiegel. En ellas ha puesto de relevancia temas como el exacerbado patriotismo del presidente e incluso ha llegado a retratarle como la viva imagen de la involución humana.

Imagen: Der Spiegel

Imagen: Der Spiegel

La revista The Economist

Con sus siempre acertados análisis, The Economist ha dedicado varias portadas al presidente norteamericano. De entre todas destacamos la última, en la que pretenden hacer balance del primer año del presidente en el poder ilustrando a un bebé Trump.

Imagen: The Economist

Bloomberg Businessweek

Las polémicas medidas firmadas durante este año por el mandatario estadounidense inspiraron la portada de Bloomberg Businessweek en la que, en lugar de una orden ejecutiva, podemos leer en un documento firmado por Trump: “insertar orden ejecutiva redactada precipitadamente, jurídicamente dudosa y económicamente desestabilizadora”.

Imagen: Bloomberg Businessweek

La revista elJueves

Para terminar: una publicación española. Los chicos de elJueves utilizaron su acertado sentido del humor para alumbrar la boca de Trump con una antorcha sostenida por un miembro del grupo supremacista blanco Ku Klux Klan.

Imagen: elJueves

Un nuevo año comienza para Trump, y para todos aquellos maestros ilustradores a los que les espera mucho trabajo para retratar las facetas de un icono mediático irrepetible.

Continúa leyendo: Mientras el bitcoin se desploma, sus grandes inversores se van de farra

Mientras el bitcoin se desploma, sus grandes inversores se van de farra

Redacción TO

Foto: DADO RUVIC
Reuters

De las 100 principales criptomonedas que actualmente están en el mercado, un total de 96 están en números rojos, es decir, la práctica totalidad de las criptodivisas pierde dinero (y con ellas, sus inversores). Solo se salvan de esta guillotina económica Tether, Gas, Neblio y Cryptonex. El martes se conocía la noticia de que la criptomoneda por antonomasia, bitcoin, se desplomaba un 16% y que sus casi igualmente famosas compañeras Ethereum y Ripple (las dos más populares después de bitcoin) perdían un 16% y un 24% de su valor, respectivamente. Uno podría pensar que este pesimista panorama alertaría a los inversores y que estos cruzarían tierra, mar y aire para salir de semejante embrollo. Pero se equivocaría. Los grandes inversores han cruzado mar sí, pero en crucero, con toda la calma.

Alrededor de 600 entusiastas de las criptomonedas se embarcaron el lunes por la noche en Singapur en el segundo Blockchain Cruise anual, una suerte de vacaciones en el mar con una temática entrada en las criptodivisas. El valor del bitcoin se situaba entonces cómodamente por encima de los 13.500 dólares (unos 11.000 euros) pero para cuando el buque llegó a el miércoles a Tailandia, donde los viajeros pudieron dedicarse a beber, a tomar el sol y a disfrutar de conferencias sobe la criptoeconomía, el bitcoin había caído ya hasta los 10.000 dólares (algo más de 8.000 euros), informa Bloomberg. En el transcurso de esos días, el grupo, compuesto en su mayoría de hombres jóvenes, muchos de los cuales han hecho fortunas gracias a bitcoin, habían perdido probablemente millones de dólares.

Pero el batacazo no detuvo la fiesta. Según ha explicado Ronnie Moas, uno de los conferenciantes del miércoles, el bitcoin alcanzaría, en el mejor de los casos, los 300.000 dólares (más de 245.000 euros) en tan solo siete años. “Nada crece en línea recta”, razona. Pero la lista de conferenciantes del exclusivo crucero no acaba ahí e incluye nombres fuertes como José Gómez, hombre cercano al expresidente de Venezuela Hugo Chávez; Kaspar Korjus, el hombre detrás de la “nación digital” de las e-residencias impulsada por el Gobierno de Estonia; Jorg Molt, que -de ser cierta su afirmación de que posee un cuarto de millón de bitcoins– tiene una fortuna de 2.800 millones de dólares (casi 2.300 millones de euros), e incluso el mismísimo John McAfee, el empresario de la compañía de ciberseguridad McAfee (cuyos antivirus se encuentran hoy en día en dispositivos de todo el mundo).

Precisamente McAfee se ha convertido en los últimos tiempos en un gran promotor de las criptodivisas a través de su cuenta de Twitter, donde también ha incluido una fotografía del crucero.

“¡Que todo el mundo se relaje!”, ha dicho recientemente, citado por International Business Times. “No sé si será el bitcoin o múltiples divisas pero habrá un estándar de criptomonedas para el mundo les guste a los gobiernos o no”.

Con este panorama, el mundo de las criptomonedas sigue festejando su repentino éxito, ajeno a los últimos datos, que apuntan a que estas divisas experimentarán una caída tan potente como lo fue su ascenso. Y olvidan el tortazo que se pegaron en 2007 las hipotecas subprime (disparador de la crisis económica) y de la explosión de la burbuja de las puntocom a principios de siglo. Los seguidores más acérrimos de la moda del bitcoin, según una de las conferencias, tendrán que ver una caída de más del 50% del valor antes de que salgan espantados. 

Continúa leyendo: Vídeo | Putin se sumerge en aguas heladas por la festividad del Bautismo de Cristo

Vídeo | Putin se sumerge en aguas heladas por la festividad del Bautismo de Cristo

Redacción TO

Vladimir Putin se ha unido a millones de creyentes ortodoxos al sumergirse con el torso desnudo en agua helada en una tradición rusa con motivo de la festividad del Bautismo de Cristocelebrada cada 19 de enero. Rodeado de sacerdotes ortodoxos, se sumergió en aguas del lago Seliger que rondan la temperatura de los -5°C. 

Lee más en nuestra edición de actualidad: http://bit.ly/2DSSjW9

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Melania Trump, primera dama a la fuerza

Redacción TO

Foto: Alex Brandon
AP

Dicen que Melania lloró cuando su marido Donald Trump ganó, contra todo pronóstico, las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre de 2016. Dicen que sus lágrimas no eran precisamente de alegría. Así se ha publicado en el polémico libro ‘Fire and Fury’. Dicen que la idea de convertirse en primera dama del país más poderoso del planeta jamás formó parte de sus planes. Y, sin embargo, cuenta Vanity Fair que fue la propia Melania quien animó a su marido a anunciar su candidatura a presidente del país, pues era algo que realmente quería hacer desde hacía tiempo. Con todo, parece que le animó porque pensó que jamás ocurría lo que pasó en noviembre de 2016.  “Esto no es algo que ella quisiera y nunca pensó que ocurriría”, dice Vanity Fair citando a alguien muy cercano a Melania.

Se entiende así el gesto serio, más bien triste, que captaron las cámaras del mundo entero el 20 de enero de 2017 en la ceremonia en la que su marido juraba el cargo como 45º presidente de Estados Unidos. Melania forzó una sonrisa cuando Donald Trump se volvió a ella para dirigirle unas palabras, pero en cuanto él le dio la espalda, la sonrisa de Melania dio paso a una expresión taciturna que desencadenó los primeros comentarios sobre la presunta infelicidad de Melania y la poca gracia que le hacía protagonizar el papel de first lady.

Según el New York Daily News, cuando le preguntaron a Ivana -la primera mujer de Trump y madre de Donald Jr., Ivanka y Eric, tres de los cincos hijos del magnate – por las aspiraciones de su exmarido a entrar en la carrera política y presentarse como candidato a la Presidencia del país, contestó: “Sí, es verdad, pero el problema es ¿qué va a hacer con su tercera mujer? No habla, no puede dar un discurso, no acude a actos y, no parece muy interesada en implicarse”.

Algo de razón tenía Ivana, pues si algo ha destacado del primer año de Melania como primera dama es su perfil bajo, convirtiéndose en la más “enigmática” de todas las primeras damas de Estados Unidos, según coinciden en destacar la mayoría de los medios estadounidenses.

Nacida el 26 de abril de 1970 y ex modelo de profesión, Melania es la tercera mujer de Donald Trump con quien se casó en 2005. Él era un empresario multimillonario conocido por sus excentricidades que casi le dobla la edad, que demostró no tener ningún sentido del ridículo al protagonizar un reality en la televisión, y con el que tuvo un hijo, Barron, el quinto de él y el primero de Melania.

Melania Trump, primera dama a la fuerza
Donald Trump y su entonces novia Melania Knauvs en Nueva York en mayo de 2003. | Foto: Peter Morgan / Reuters

Ajena a lo que pudieran decir de ella, tras casarse con uno de los hombres más ricos del país, Melania vivía cómodamente ejerciendo de ama de casa y volcada en su hijo. Nacida en Novo Mesto, Eslovenia, cuando el país era parte de la Yugoslavia comunista, Melania Knavs es hija de un empleado de un concesionario de coches mientras que su madre hacía patrones de ropa infantil. Creció en una vivienda modesta junto a su hermana menor. Tiene, además, un hermanastro por parte de padre de una relación anterior.

A los 16 años Melania, que mide 1.80, comenzó a trabajar como modelo y sólo dos años después firmó un contrato con una agencia en Milán. Apenas pisó la Universidad de Ljubljana, ya que tras un primer año matriculada parece ser que en Arquitectura y Diseño, optó por dejar los estudios para centrarse en su carrera como modelo. Parece ser porque este es un dato que ha desaparecido del perfil de la primera dama.

Abandonó su actividad profesional cuando contrajo matrimonio. Más allá de su carrera, lo más destacado de la primera dama es que no nació en Estados Unidos, que su lengua materna no es el inglés, aunque habla varios idiomas, y que en 2006 adquirió la nacionalidad.  Además, Melania ha roto con una tradición, al ser la primera mujer de un presidente de EEUU que no se instaló en la Casa Blanca junto a su marido cuando éste tomó posesión de su cargo. ¿El motivo? Quiso quedarse en Nueva York en vez de irse a Washington argumentando que quería que su hijo Barron terminara el curso en el elitista colegio privado de la Gran Manzana. Y así lo hizo. Mientras Donald Trump empezaba su vida en la Casa Blanca, por primera vez en la historia del país, una primera dama no se instalaba en la residencia oficial hasta cinco meses después.

Melania rompió con la tradición de sus antecesoras y tardó cinco meses en instalarse en la casa Blanca tras la toma de posesión de Donald Trump

Melania ha sido también la única primera dama que en el pasado posó desnuda para una publicación y la primera también que se querelló contra el Daily Mail después de que el diario británico publicara que había ejercido la prostitución en los años 90. Melania ganó el pasado año la batalla judicial y 3.000.000 de dólares como compensación. En definitiva, es una primera dama atípica por su pasado pero también por su presente, pues sus apariciones públicas son escasas y su agenda como primera dama se ha limitado a varias visitas a colegios y algún hospital donde se la ha visto hablando con estudiantes o pacientes del servicio de pediatría. Poco más.

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Donald Trump junto a su mujer Melania y el hijo de ambos, Barron en Los Angeles en enero de 2007. | Foto: Chris Pizzello / Reuters

Antes de convertirse sin quererlo en primera dama, Melania tuvo una intensa carrera como modelo que la llevó a trabajar en ciudades como Milán y París, antes de trasladarse a Nueva York en 1996, apareciendo en portadas de revista emblemáticas como Vanity Fair, GQ donde posó desnuda en enero del 2000 – imagen que The New York Post recuperó cuando Trump ganó las elecciones y Melania acaparó la atención de un mundo ávido por saber más de la exmodelo extranjera casada con el controvertido empresario multimillonario y sucesora de Michelle Obama en el papel de primera dama.

Un papel nada fácil para Melania, sobre todo, después de que se hiciera viral su discurso en Cleveland ante la Convención Republicana que nominó a su marido candidato a la Presidencia de EEUU por incluir párrafos enteros plagiados que los del discurso que Michelle Obama había pronunciado ocho años antes en la Convención Demócrata de Denver en la que su marido Barack Obama fue nominado candidato demócrata a la presidencia de EEUU. Fue un auténtico escándalo y la imagen de Melania como alguien con pocas inquietudes y sin un discurso propio creció como la espuma. Nadie creyó, como se aseguró desde el equipo de Trump, que ella había escrito su intervención y al final la excusa que se dio fue que una persona del equipo de Trump había traspapelado el discurso de Michelle a la que Melania admitía admirar.

Quién le iba a decir a Melania en 1998, cuando coincidió en una fiesta de moda en Nueva York con Donald Trump que viviría una situación tan desagradable años después. Cuentan que Melania tardó en aceptar una cita con el multimillonario, cuya insistencia acabó dando sus frutos, y un tiempo después comenzaron a salir.

En 1994 la pareja anunció su compromiso y se casó en Palm Beach, Florida, al año siguiente. Una boda por todo lo alto a la que asistieron personalidades del mundo de la cultura, de la farándula, del deporte y de la política, entre los que estaban el expresidente Bill Clinton y su mujer, la entonces senadora demócrata por Nueva York, Hillary Clinton, que en 2016 se convirtió, casualidades de la vida, en la rival de Trump en las elecciones presidenciales de EEUU que el magnate ganó ante la incredulidad de muchos de su propio partido y, quién sabe, si también de la propia Melania.

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El matrimonio Trump despide a los Obama en el Capitolio, Washington, el 20 de enero de 2017. | Foto: Jonathan Ernst / Reuters

Sea o no cierto que a Melania no le haga feliz su papel como primera dama de Estados Unidos, está claro que por ahora no acaba de ajustarse al perfil de lo que tradicionalmente se espera de su nueva responsabilidad. Por el momento no tiene una causa concreta por la que batallar como muchas de sus antecesoras, incluida la admirada Michelle Obama que se centró en luchar contra la obesidad infantil. La pregunta es si acabará encontrando su sitio y dejando su impronta personal como ha ocurrido con las anteriores primeras damas. El tiempo lo dirá.

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