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James Rhodes: “La vida es demasiado corta como para arrepentirse”

Clara Paolini

Foto: Cecilia de la Serna

Vaqueros de pitillo cubriendo unas piernas tan finas y largas como sus dedos de pianista, unas zapatillas que arrastra ligeramente al caminar, el dibujo de un tigre con aparato dental en la camiseta y la melena alborotada enmarcando su cara de niño bueno con barba de tres días. Se pasea bajo el sol madrileño en el espacio del Matadero, mezclándose con los asistentes de TEDxMadrid. Por su aspecto, nadie adivinaría que James Rhodes es concertista de piano profesional.

Tampoco se diría que se trata de una persona que roza la fama gracias a su contagiosa pasión por la música clásica y los relatos contenidos en su último libro, Instrumental. Habla y bromea, mira al suelo, al cielo y  a los ojos de todo aquel desconocido que se acerca a saludarle regalándole una sonrisa. Para quien aún no sepa quién es James Rhodes, en la contraportada de la impecable edición española publicada por Blackie Books, el músico se presenta así:

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Contraportada de Instrumental, escrito por James Rhodes y editado por Blackie Books. (Foto: Clara Paolini / The Objective)

Pero en su libro, James sí habla de todo aquello que la contraportada asegura que callaría. Sin tapujos, casi en forma de “bofetón”, narra con prosa ágil y directa los episodios que marcaron su vida, desvelando los caminos recorridos hasta llegar a ser el que es hoy en día. Eso sí, el texto no miente al señalar quién es la principal protagonista; su pasión, su salvación y su inseparable compañera: Instrumental es, por encima de todo, una reivindicativa carta de amor hacia la música clásica.

“Básicamente es un libro sobre violaciones a menores y música clásica. Es decir, una comedia”, dice bromeando encima del escenario de TEDxMadrid.

Con más de 50.000 ejemplares vendidos en España, entradas agotadas en cada uno de sus conciertos y una cobertura mediática que ha desembocado en un auténtico aluvión, parece obvio que James Rhodes (Londres, 1976) se ha convertido en todo un fenómeno musical y literario. Desde la conversación en busca de profundidad de Jot Down, pasando por la entrevista televisiva cara a cara de Página Dos, hasta la incómoda mirada mercantilista de la opinión vertida en El Español; James Rhodes está en boca de todos. “Si lees el libro conoces mucho acerca de mí, lo que es extraño pero agradable. Quiero decir, que en la mayoría de los casos, la gente ha sido muy agradecida”, confiesa Rhodes cuando le pregunto sobre cómo lleva ese nuevo estatus.

“Si lees el libro conoces mucho acerca de mí, lo que es extraño pero agradable”

Ante la pregunta sobre si hay algo que se arrepiente de haber incluido o no haber mencionado en su libro, da una respuesta firme aliñada con una amplia sonrisa: “Sin arrepentimientos. La vida es demasiado corta como para arrepentirse”.

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James Rhodes durante la charla con el público en TEDxMadrid. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Su libro se publicó hace ya dos años y no es que éste siga dando de qué hablar, sino más bien que es el propio James el que, con su trabajo diario, continúa expandiendo el discurso más allá del texto: Rhodes aprovecha su voz para criticar a los “gilipollas” de la industria de la música clásica que se empeñan por mantener su sesgo elitista conservándola en una caja y reclama a los gobiernos esforzarse por promover la educación musical “aunque no tengan ni puta idea de cómo hacerlo”.

Con sus conciertos profundiza en la belleza de la música y lucha por democratizar su disfrute entre todos los públicos. Con sus palabras, en charlas, conferencias y artículos, da voz a la (demasiadas veces) silenciada pesadilla de los abusos. Y por último, en eventos como TEDxMadrid, comparte con todo aquel que tenga la suerte de cruzarse en su camino, críticas sobre el mundo actual e ideas para cambiarlo, regalando reflexiones para vivir un poco mejor esta vida que nos ha tocado.

“El mundo en el que vivimos hoy en día parece rendir culto a los extrovertidos y nos parece que los introvertidos son unos frikis. Creo que debería ser al contrario” 

En esta última línea de “activismo” en pro de los mundos interiores, Rhodes lanza un firme alegato a favor de la necesaria búsqueda de la esencia olvidada ante la prisa y el ruido: “El mundo en el que vivimos hoy en día parece rendir culto a los extrovertidos y nos parece que los introvertidos son unos frikis. Creo que debería ser al contrario. Todo lo que hacemos hoy en día predica  la idea de que mirar fuera de nosotros mismos es lo correcto. Publicamos selfies en Instagram, hacemos bromas o discutimos en Twitter, damos toques a la gente en Facebook, pasamos al siguiente en Tinder, compramos cosas que no necesitamos en Amazon, comemos comida basura…hacemos todas estas cosas mirando hacia fuera, buscando sentir que lo que ocurre en el interior está un poco mejor. Lo entendemos al revés”.

Sus palabras proporcionan un valioso recordatorio: “Hoy en día todo va tan rápido que hemos olvidado cómo escuchar, cómo escuchar de verdad lo que hay aquí”, dice señalándose el pecho. Lejos de los focos del escenario, James vuelve a hacer hincapié en la idea comentando que hoy en día “todo es instantáneo, tenemos que tenerlo todo ahora, ya no esperamos por nada. La sociedad está creada de tal manera que es casi imposible sentarse y permanecer quieto y callado. Hemos olvidado cómo hacerlo”.

“La sociedad está creada de tal manera que es casi imposible sentarse y permanecer quieto y callado. Hemos olvidado cómo hacerlo”

Cuando le preguntamos qué hace él para poner remedio, asegura que además de la música, practica Yoga Nidra cada noche y se esfuerza por desconectar durante unos minutos al día. “Hay que practicar. Apagar el teléfono por una hora, o aunque sea por 10 minutos, y estar tranquilo. Normalmente cuando estás sin hacer nada piensas ‘tengo que mirar mi teléfono, o encender la televisión’, porque es muy difícil parar. Parece que no nos sentimos a gusto estando con nosotros mismos. Aunque yo lo estoy, sólo hay que ser conscientes y practicar. Hay muchas formas de hacerlo y cada uno tiene que encontrar la que mejor le sirva. Puedes meditar centrándote en la respiración, o escuchar música que es otra forma de meditación. Es el mismo principio: por un momento dejar de prestarle atención a lo que hay fuera para centrarte en lo que tienes dentro”.

“Parece que no nos sentimos a gusto estando con nosotros mismos”

Dice odiar los libros de autoayuda y, cómicamente, finge avergonzarse al incluir la palabra Mindfulness en su discurso para continuar asegurando que “Bach inventó el Mindfulness. Tocar el piano, escuchar música, escuchar realmente, es Mindfulness. Es donde ocurre la magia (…) Dicen que el alma reside en ese punto de unión entre el mundo interior y exterior, ese pequeño espacio entre sueños y fantasías y la realidad. Mis momentos más felices son cuando vuelvo a ese lugar, incluso cuando es sólo por un momento. Ese es el espacio que habitaron Bach y Beethoven y desde el cual creaban (…) Tengo mucha fe pero no tengo ninguna religión. Pero no hay mayor prueba de la existencia de Dios que Bach, Beethoven, Chopin, Liszt, Brahms, Stravinsky, Schubert, Schumann, Ravel, Bartok, Hayden, Mozart…”

“Tengo mucha fe pero no tengo ninguna religión”

“A veces me pregunto, ¿qué ocurriría si todos fuéramos un poco más sinceros sobre lo que de verdad está pasando en nuestro interior? Ser capaz de hacerlo, es algo extraordinario, valiente. ¿El mundo sería un lugar mejor? No lo sé. ¿Sería un lugar en el que pudiéramos confiar más? Absolutamente. Sin duda”.

Subido al escenario de las Naves del Matadero, James Rhodes ofreció como introducción a su charla la melodía del Preludio nº1 en Do Mayor de Bach, “una pieza escrita hace 300 años que contiene en sí misma todo un universo”. Y ya despegado de las teclas, dio comienzo a la charla confesando:Es triste pero cierto, esta cosa –señalando el piano– es como mi mejor amigo”. 

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James Rhodes al piano en el escenario de las Naves del Matadero. (Foto: Jordán Bastoni / TEDxMadrid).

El concepto en torno al que giraba el evento era la confianza, por lo que el músico hizo una aclaración inicial: “No confío en una puta cosa, pero confío en la música y quiero que confiéis en mí cuando os digo esto: no hay una sola persona hoy en esta sala o viendo esto online que no sea capaz de tocar esta pieza de música”.

No lo dice por decir. En su segundo libro titulado Toca el piano, editado por Blackie Books y cuyo lanzamiento será el 16 de noviembre, James Rhodes se propone enseñarnos a tocar el piano desde cero, así que se disculpa con una sonrisa por el autobombo nada más empezar.

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James Rhodes conversa con algunos de los asistentes en TEDxMadrid. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

“¿Es una especie de piano for dummies?”,  le pregunto más tarde durante el encuentro. “Sí, un poco. Pero la idea no es que compres el libro, te conviertas en pianista y des conciertos. Es para hacerlo en privado, para ti mismo, para divertirte”. Intentando desvelar las razones que le llevaron a escribir este nuevo volumen, le pregunto si busca que todo el mundo llegue a disfrutar de la música tanto como él: “¡Por supuesto! Creo que todo el mundo disfruta de la música, pero poder ser capaz de tocar una pieza de Bach por ti mismo es diferente y el libro explica cómo hacerlo incluso si nunca has tocado un piano en tu vida. Te enseña cómo leer las notas, qué dedos utilizar, cómo practicar, y después de seis semanas puedes sentarte y tocar. ¿No es maravilloso?”.

“No se me ocurre una sola cosa en el mundo en el que vivimos que sea tan universal como la música”

James Rhodes afirma que la música clásica es un lenguaje que aunque no conozcamos, todos hablamos con fluidez. Entre la seriedad y la broma señala: “No se me ocurre una sola cosa en el mundo en el que vivimos que sea tan universal como la música. Posiblemente el fútbol…quizá no el fútbol inglés porque somos una mierda, pero el fútbol español, definitivamente”.

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Dedicatoria de James Rhodes al equipo de Further. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

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La aplicación más popular del mundo no es la que te imaginas

Redacción TO

Foto: Oliur Rahman
Unsplash

El trono de la aplicación más popular tiene nuevo rey. Sarahah lleva ocho días, y subiendo, por encima de Instagram, YouTube, Snapchat y Facebook. ¿Sarah… qué? Sarahah, que significa honestidad y franqueza en árabe, es una aplicación para enviar mensajes privados y anónimos a otros usuarios. La idea no es nueva. Antes estuvieron Whisper, Yik Yak o Secret. Ninguna de ellas duró mucho, pero tampoco tuvieron un ascenso tan viral. El 8 de julio entró por primera vez en el top de las 1.500 aplicaciones de la App Store, según datos de Sensor Tower. A los cuatro días estaba en el puesto 104. Y cinco días después, ¡sorpresa!, la aplicación más popular del momento en iTunes. Es el pigmeo que ha vencido a los gigantes.

Porque detrás de Sarahah no hay grandes compañías valoradas en millones de euros. No están Zuckerberg ni Spiegel. Está Zain al-Abidin Tawfiq, un joven desarrollador de Arabia Saudí, que se le ocurrió la idea hace menos de un año para empresas de su país. Hoy tiene más de 14 millones de usuarios registrados de todo el mundo.

Su descripción es sencilla: “Sarahah te permite recibir constructivas y anónimas críticas 🙂“. En el concepto idílico de su creador, esta app ayuda a sus usuarios a “descubrir sus fortalezas y sus áreas de mejor recibiendo feedback honesto por parte de sus empleados y de sus amigos de una manera privada”.

Comentarios anónimos a los jefes

La historia comienza en Dhahran, una ciudad al este de Arabia Saudí considerada el centro administrativo del petróleo. Allí vivía Tawfiq, quien con un grado en Ciencias de la Computación trabajaba a tiempo completo como analista de sistemas en una compañía de petróleo. El objetivo era crear una herramienta que pudiera ayudar a los empleados a realizar comentarios sin filtrar a los empresarios. Así nació Sarahah, una manera de comunicarse de manera sincera con los jefes.

El joven pronto se dio cuenta de que este tipo de servicios podría ser útil también fuera del entorno laboral. Así, en noviembre de 2016 lanzó la página web y empezó a compartirlo con su grupo de amigos. Sin embargo, apenas llegó a 100 mensajes al final de año, según contó Tawfiq a Mashable. Ese fracaso le hizo cambiar de estrategia. Empezó a utilizar a algunos de sus amigos influencers, los grandes prescriptores de contenidos para millenials.

De 70 usuarios pasó a 1.000 en solo unos días. A partir de ahí, la aplicación se extendió por todo Oriente Medio: Túnez, Líbano, Egipto… En este último, por ejemplo, es la página 104 más vista del país según los ránkings que realiza Alexa. Después del éxito en esta región, Tawfiq decidió crear la aplicación. La lanzó finalmente en junio y en inglés —hasta el momento solo estaba en árabe—.

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Capturas de pantalla de la bienvenida a la ‘app’ Sarahah.

Seguramente el final de esta historia no sería el mismo si no hubiera aparecido Snapchat. La red social de mensajería instantánea incorporó en su última actualización la posibilidad de conectar el perfil en Snap con el de Sarahah. Tres días después empezó el meteórico ascenso. Millones de adolescentes deseosos de saber qué pensaban sus amigos y conocidos sobre ellos.

“Una aplicación que ‘crea’ suicidas”

El aspecto de la app es muy sencillo. Varios apartados: búsquedas, novedades, perfil y mensajes. En este último se almacenan los recibidos, favoritos y enviados. Para enviar un mensaje a otro usuario este debe estar también dentro de la aplicación. Es imposible saber quién te envía los mensajes y tampoco es posible contestar a los que recibes. En cambio, sí puedes marcar como favoritos aquellos que te gusten más. Otra prueba de la inocencia idílica que su creador espera de la aplicación. Sarahah ya está recibiendo miles de críticas por ser una plataforma que hace muy fácil el acoso y muy difícil su investigación, ya que todo es anónimo.

“Deja un mensaje constructivo”, es toda la precaución que Sarahah propone antes de enviar un mensaje. Una frase que no parece suficiente a la vista de algunos de los comentarios que tiene Sarahah en iTunes. “Mi hijo se creó una cuenta y a las 24 horas alguien ya le había enviado un horrible comentario racista diciendo incluso que debería ser linchado”, contó un usuario. “Este sitio es el caldo de cultivo perfecto para el odio”, añadió. Otros comentarios no se quedan atrás: “No recomiendo este sitio a menos que quieras ser acosado” o “Padres, no permitáis que vuestros hijos se descarguen esta app. Es una app que crea suicidas”.

El fundador ha respondido a las críticas en Twitter:

Además, Tawfiq explicó que estaba intentando acabar con esa versión de la aplicación, una faceta que experimentan todas las redes sociales, mediante el bloqueo de ciertas palabras ofensivas y permitiendo bloquear a la gente, según recogió Mashable. Medidas cuestionables puesto que se pueden crear tantas cuentas de Sarahah como se quiera, no es necesario ni validar el email, y es imposible vetar todas las formas que los humanos tenemos para ser ofensivos contra otros. “De verdad estoy haciendo todo lo que puedo para crear un ambiente positivo”, dijo el joven a este medio. De momento, sigue sin ser suficiente.

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Tratamientos estéticos, un alza entre los hombres millennials

Lidia Ramírez

Foto: The Objective

Son pocos los hombres que se atreven a reconocerlo, pero las estadísticas no mienten y aseguran que la demanda de tratamientos de belleza y de cirugías estéticas masculinas ha aumentado un 30 % en 2016 respecto al año anterior. Así también nos lo confirma la doctora Gloria Santomauro, experta en medicina estética y directora del Centro Médico GS, quien afirma que cada vez con más frecuencia los hombres acuden a su consulta para someterse a algún tratamiento.

Hombres de entre 45 y 60 años es el perfil del cliente más habitual de Santomauro, sin embargo, la doctora destaca la asidua asistencia a su consulta de chicos jóvenes que quieren realizarse algún “retoquito”. “A partir de los 20 años ya empiezan a venir”, apunta. “En general son chicos que se cuidan mucho y van al gimnasio”, informa la experta, que señala que cuando más suelen acudir a su clínica es después del verano para realizarse algún tratamiento para el cuidado de la piel después de todo el verano expuestos al sol “y de marcha”.

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Tres de cada diez clientes de Santomauro son hombres. | Foto: The Objective

Tratamientos más demandados

Los procedimientos no quirúrgicos se han vuelto muy atractivos para el público joven, ya que estos no requieren de periodos post-operatorios extensos. Una de las principales características de la generación millennials es el gusto por la inmediatez y su alta exposición en redes sociales. “Tratamientos con ácido hialurónico, bótox o mesoterapia facial o corporal, con la que se obtiene una piel hidratada, nutrida, luminosa y con mejor textura son los procedimientos más recurridos”. Estos últimos suelen tener un coste de 240 euros, 80 euros la sesión (la doctora aconseja un mínimo de tres sesiones al año, una cada 20 días). Además, entre los tratamientos más recurridos, Santomauro también destaca el aumento de labios. “A pesar de que se piensa que es algo de mujeres, cada vez son más los chicos que se someten a un tratamiento de aumento de labios con ácido hialurónico”. Esto suele tener un coste de 150 euros.

En cuanto a las razones por las cuales se someten a algunos ‘retoquitos’, Santomauro hace referencia a la mejora del autoestima sin olvidar la salud, sobre todo en aquellos tratamientos que tienen como objetivo el adelgazamiento, o las rinoplastias terapéuticas motivadas por alguna afección respiratoria.

Pasados los 40…

Como destaca Gloria Santomauro, “después de los cuarenta, lo que más les preocupa a los hombres son las arrugas, la calvicie y los excesos de grasa en el cuello o abdomen”. El injerto de pelo, bien de modo tradicional o mediante la técnica FUE (pelo por pelo) y el bótox, adaptado a cada tipo de arruga, son los tratamientos estrella masculinos, subraya la doctora. Sin embargo, no hay que olvidar que todas estas intervenciones son “adictivas”. Así nos lo asegura Germán, un cliente de Santomauro que al año asegura gastarse unos 1.500 euros en retoques estéticos. “Ya he perdido la cuenta de cuantos retoques me he hecho”, nos cuenta el cliente antes de someterse a un tratamiento de bótox, su preferido junto a los hilos tensores. “Lo hago porque me gusta y los resultados son evidentes e inmediatos”.

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German, cliente de Gloria Santomauro, sometiéndose a un tratamiento de bótox. | Foto: Lidia Ramírez / The Objective

Las ojeras también son una de las principales preocupaciones de los hombres pasados los cuarenta; para corregirlas, la experta propone dos tipos de tratamientos: mesoterapia para aclarar y ácido hialurónico para rellenar. Los hilos tensores para cara y cuello, que rellenan las arrugas más finas y mejoran la calidad y el aspecto de la piel, además del plasma rico en plaquetas, que contribuye a regenerar la piel, se suman a otros más atrevidos. La bioplastia, que remodela el rostro creando ángulo, o la mentoplastia, también llamada cirugía del mentón, completan este decálogo de tratamientos que muy pocos hombres se atreven a confesar. Y es que según asegura la directora de Centro Médico GS: “Aún seguimos todos con la fantasía de la genética perfecta y con el cuento de que estamos así de guapos y perfectos por dormir la siesta y beber agua natural”, concluye.

Continua leyendo: Zinteta, la artista que devuelve las estrías a la belleza

Zinteta, la artista que devuelve las estrías a la belleza

Redacción TO

Foto: @ZINTETA
Instagram

La artista e ilustradora española Cinta Tort Cartró, nacida en Barcelona en 1995, ejemplifica el espíritu emprendedor y autodidacta de su generación, la Generación Z. Gracias a sus creaciones, algunas controvertidas pero sin duda certeras, ha logrado protagonizar artículos de importantes publicaciones extranjeras como The Daily Dot o Huffington Post, por citar algunas.

Obsérvalas, léelas, descúbrelas y ámalas. Estrías 💛💚❤️💜💙 Des de bien pequeñitxs nos hacen odiar todo aquello que tenemos en nuestro cuerpo e intentan constantemente que eliminemos todo aquello que para ellos no es normal: las manchas, las pecas, los pelos, y un sinfín de cosas más, y… las estrías. Las estrías son aquellas marcas que muchxs de nosotrxs tenemos en la piel. Me pasé años odiándolas e intentando encontrar una manera de eliminarlas, hasta que me dí cuenta que si no las aceptaba no me estaba aceptando a mi misma. Hace unos pocos años que he empezado a trabajar el amor propio y a aceptar y ver todo lo que hay en mi cuerpo. Aceptar todo esto es aceptar tus raíces, tu historia, todo lo que hay en él y, al fin y al cabo, aceptarte a ti misma. Las estrías son parte de nuestra esencia, nuestros momentos, de nuestras vidas, de nuestras historias y de nosotrxs. Son tan bellas que no se como a veces consiguen que las odiemos. Observarlas es terapéutico. No dejas que se metan con todo lo que tienes y todo lo que eres. Quererse es un acto revolucionario.

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M'agrada quan ens abracem 💜 #abrazos

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#manchoynomedoyasco (Més respecte, si us plau)

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#estrías 💜💖❤💛💚💙 Cada unx de nosotrxs es diferente y, a la vez, cada cuerpo es de una forma u otra y tiene su propia esencia y energía. Hay muchos tipos de cuerpos, igual que hay muchos tipos de estrías. De eso me dí sobre todo cuenta el día que hice estas producciones. Pintando a Yacine, a Mònica y a Roser observé detalladamente su piel, la delicadeza que había en ella y, a la vez, la belleza y la esencia que estas escondían. Hay personas con más o menos estrías, con estrías muy gruesas, menos, o más o menos marcadas, y en esto, en la diversidad, hay la riqueza. Las estrías de Yacine me llamaron mucho la atención, pequeñitas, poco palpables a primera vista y verticales, era la aventura de descifrar todo lo que ellas escondían. Todos los cuerpos tienen (más o menos) manchas, pelos, pecas, estrías, curvas, rectas, heridas, arrugas… y todos son igual de válidos. Ya es hora de que empezemos a amar el nuestro porque, al fin y al cabo, esta es nuestra herramienta de comunicación con el mundo. Y si no nos gusta la herramienta que utilizamos para ello, dificilmente podremos sentirnos libres. Una vez más: quererse es un acto revolucionario. 💜

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La propuesta que ofrece Zinteta en la red, y que le ha labrado una importante base de 30.000 seguidores que suma y sigue, es arriesgada a la par que reivindicativa. Según sus propias palabras, este proyecto creativo feminista nació porque “sometida a situaciones machistas” vio que “una buena manera de poder luchar contra ellas era visibilizándolas a través del arte”. Muchas de esas situaciones son los propios cánones de belleza que imponen industrias como la de la moda, en la que elementos naturales del cuerpo de cualquier mujer, como las propias estrías, se esconden ante la mirada de millones de personas. Esas estrías Zinteta las pinta de colores para devolverlas a la belleza, para hacerlas visibles e incluso destacarlas. Además, también visibiliza otras ‘vergüenzas’ para que no sean tales, como la menstruación. Lo hace a través de “Mancho y no me doy asco”, uno de sus más recientes proyectos artísticas.

#manchoynomedoyasco

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#manchoynomedoyasco Hola a todxs. Gracias. Estos dos últimos días han pasado cosas muy "heavys". Antes de ayer me hicieron una entrevista desde Nueva York y ayer me encontré con un artículo en la red sobre mi trabajo, aluciné. Pero hoy… esta mañana, me he encontrado con un artículo sobre mi trabajo en la edición digital de Metro Newspaper (UK). Y lo más gracioso es que me ha dado por buscar mi nombre (Cinta Tort Cartró) en google y me he encontrado con mogollón de artículos que hacían referencia a mis producciones, artículos en mogollón de idiomas… lo estoy flipando y creo que no voy a ser consciente de ello durante unos días. Espero que llegue a muchas personas y que puedan reflexionar sobre toda la lucha que hay en esto. Estoy muy feliz, la verdad que estoy muy en shock y no se muy bien que decir. Un gracias queda pequeño. Un gràcies es queda molt petit💜🌱

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💗 #manchoynomedoyasco

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Part II. Emoción a flor de piel. Estoy en shock. GRACIAS. THANK YOU 💜🌱

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Sus piezas e ilustraciones abarcan la exploración de la mujer, la identidad sexual y el género desde un punto estéticamente llamativo. Quédate con su nombre, porque esta jovencísima ilustradora dará mucho que hablar.

More about International day against homophobia, transphobia and biphobia #IDAHOT

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Faltan abrazos. Prints disponibles.

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El próximo testigo de un crimen será una máquina

Redacción TO

Foto: Jacquelyn Martin
AP

Connie Dabate murió el 23 de diciembre de 2015 a las 10:05. El asesino le disparó en la cabeza y en el estómago con un revólver. La encontró la policía en el sótano de su casa de Ellingont, una pequeña ciudad en el estado de Connecticut (Estados Unidos). Su marido Richard Dabate fue quien dio la voz de alarma. Un hombre enmascarado había entrado en el domicilio familiar con la intención de robarles. Mientras mantenía a Richard atado a una silla, había disparado a Connie en el sótano. Así consta en la orden de arresto a la que tuvo acceso The New York Times.

Y ese hubiera sido el final, si no fuera por la aparición de un testigo silencioso: la pulsera Fitbit de Connie que registró todos sus últimos movimientos. Los test de residuos del disparo y la policía canina no habían sido concluyentes. Pero los registros de la Fitbit demostraron que la mujer había andado unos 370 metros alrededor de la casa durante el tiempo que el marido señaló que estaban siendo atacados. Lo que superaba los escasos metros que ella hubiera recorrido si un hombre enmascarado la hubiera llevado del garaje al sótano para matarla. Richard Databe, su marido, ha sido acusado de falso testimonio y de asesinato.

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Richard Dabate acusado de asesinato, en el medio, acompañado por sus abogados. | Foto: Mark Mirko/Hartford Courant/AP.

De la misma manera que lo hicieron antes los ordenadores y los smartphones, los dispositivos wearables se están convirtiendo en un elemento crucial para muchos investigadores ya que otorgan una proximidad única a la víctima: transmiten el ritmo cardíaco, los horarios y la calidad del sueño, la localización y las distancias recorridas.

Pulseras contra la violencia sexual

En marzo, la pulsera Garmin Vivosmart GPS de Kelly Ferron, de 36 años, registró el frenético aumento de sus constantes vitales cuando le atacó un hombre mientras corría en un parque de Seattle, en Estados Unidos, según ha recogido la página Runners World. La imagen área de su pulso cardíaco se ha convertido en una imagen en contra de la violencia sexual.  

En el caso de Kelly Herron no hizo falta incorporar los registros de su pulsera a las evidencias policiales, puesto que la propia corredora luchó y consiguió encerrar al hombre en uno de los baños hasta que llegó la policía. Sin embargo, sí hubiera valido como prueba. De forma similar a un caso que ocurrió en Alberta (Canadá) en el que se aceptaron los registros de la actividad de una Fitbit, en un caso de lesiones personales para demostrar que la víctima realizaba más actividad física antes del accidente, según informó el Canadian Lawyer Magazine.

“Es definitivamente algo que vamos a ver más en el futuro. La gente continúa dando más y más información personal a sus dispositivos tecnológicos. Nosotros estamos obligados a encontrar las mejores pruebas y la tecnología ya ha empezado a formar parte de esto”, explicó a The New York Times el detective Christopher Jones de la Policía de Pensilvania.

Espías en nuestra propia casa

Frigoríficos, cafeteras, lavadoras o bombillas serán pronto pruebas de la escena del crimen. Cada vez más objetos de nuestras casas se están incorporando a la Red con el objetivo de hacernos la vida más fácil. Poder programar la lavadora desde el trabajo o encargar al frigorífico que compre leche desde una aplicación. Pero, el Internet de las Cosas también podría tener otra cara. Estos dispositivos conectados guardan historiales y registros de nuestros movimientos, lo que puede resultar crucial para saber los últimos momentos de una víctima de asesinato o para probar falsos testimonios.

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Echo, el altavoz de Amazon equipado con siete micrófonos. | Foto: Mark Lennihan/AP

El 22 de noviembre de 2015, Victor Collins apareció muerto en el jacuzzi de James Bates, según informó el periódico estadounidense The Information. Los investigadores encontraron manchas de sangre y piezas de cristal tanto en el suelo como dentro de la bañera. A pocos metros de ahí estaba, callado, el que se convertiría en el principal testigo: Echo. El altavoz de Amazon que cuenta con siete micrófonos y está equipado con múltiples sensores para poder oír a sus dueños en cualquier dirección alrededor de seis metros. Esta máquina puede poner música, realizar compras, apuntar recordatorios o leer las noticias en tiempo real, entre otras actividades. Y, desde ahora, también puede prestar testimonio en los juzgados. Los registros de audio de Echo —transcritos a texto— sirvieron para llevar a juicio a Bates, acusado de asesinato en primer grado.

Este último caso relanzó el miedo a que la casa inteligente pueda convertirse también en la casa espía. ¿Tenemos el control de nuestros datos privados? ¿Pueden servir los dispositivos como prueba contra sus dueños?

“Desde hacer un par de años, estamos viendo cómo estos dispositivos están comprometiendo la esfera de la privacidad. Ahora ya hemos empezado a ver cómo la información que tienen de ti puede ser usada voluntariamente o involuntariamente en otros contextos“, consideró el abogado especializado en derecho electrónico Mark Hayes a la Revista de Derecho Canadiense.

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