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Japan Art Week trae la cultura y el arte japonés al centro de Madrid

Álvaro R. de la Rubia

La era Meiji japonesa regaló al mundo todo lo que hasta entonces había permanecido oculto en el archipiélago: una nueva iconografía, una estética propia y, sobre todo, una manera de entender la vida tan diametralmente opuesta a la occidental que era imposible pasarla por alto. Esta apertura de Japón fue uno de los factores decisivos en el desarrollo del movimiento impresionista europeo en el XIX y, desde entonces, la belleza del arte japonés ha fascinado a Occidente por su pureza, su elegancia y su inquietante sensibilidad. Japón no solo está de moda, su cultura se ha instalado de manera especial en España y se ha integrado como un elemento más de la nuestra propia. Prueba de ello es la aparición en Madrid de la Japan Art Week, un evento que espera descubrir la cultura y el arte japonés a través de exposiciones, conciertos, charlas y talleres a aquellos que hasta ahora se habían acercado a ella a través de otros canales más populares. Tendrá lugar en la capital desde el 24 de marzo al 1 de abril y se puede consultar el programa de actividades y los espacios que las acogerán en su página web.

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“Wannabe” de Elisa González Miralles

“Aunque suene chocante, la cultura japonesa ya no sólo pertenece a Japón. Creo que se podría decir que ha calado en Occidente de una manera más fuerte que cualquier otra cultura, pero no solo en la actualidad. Desde finales del XVIII se empezó a usar el término de japonismo para definir las obras creadas a partir de la transferencia directa de los principios del arte japonés sobre el occidental”, explica Sergio Bang, uno de los organizadores de JAW y responsable junto a Goyo Villasevil de la galería, librería y espacio cultural Swinton & Grant.

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Naoki Fuku con “Arashizuka”.

El evento no solo pretende mostrar las reminiscencias de la cultura japonesa en expresiones artísticas extranjeras, también busca establecer un diálogo entre artistas japoneses y españoles poniendo de manifiesto la cara amable de la globalización: un enriquecimiento cultural que potencia la creatividad y hace crecer las distintas tradiciones. “Con el final de la Segunda Guerra Mundial (tras la ocupación que sufrió el país por parte de Estados Unidos hasta 1952) Japón comenzó a absorber elementos de la cultura occidental de una forma evidente. Desde entonces, la curiosidad innata de la cultura japonesa ha mantenido esa conexión directa con lo occidental, apropiándose de elementos e incorporándolos de forma natural a su cultura. Es precisamente esta conexión bidireccional la que queremos poner de manifiesto en la Japan Art Week. Tan rica, llena de matices y diferente”, aclara Sergio Bang.

La cita, que contará con la participación de nueve espacios culturales y más de cuarenta artistas, no podría ser más oportuna: la agencia meteorológica de Japón prevé que el sakura, la floración del cerezo, se producirá en Tokio el 22 de marzo, coincidiendo con la semana inaugural de la Japan Art Week madrileña.

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Mi gran amigo robot

Christian Rubio

Uno de los mayores temores del ser humano es sentirse solo. Rodeado de personas, pero vacío. Y sobre todo en esos largos trayectos al volante de su coche, con el asfalto extendiéndose hacia el horizonte y el mundo girando alrededor. La música no siempre funciona, algunas canciones están demasiado trilladas. La radio falla más que una escopeta de feria. “Qué aburrimiento, cómo me gustaría hablar con alguien”, cruza un relámpago de pensamiento.

Toyota es consciente de esta terrible sensación de amargura que aflige a los conductores solitarios y ha decidido ponerle fin. Se puso manos a la obra en sus laboratorios, un par de tornillos por aquí, unas cuantas piezas por allá, un chip con un poco de inteligencia artificial y listo. El resultado: Kirobo mini, el robot especializado en hacernos compañía.

El entrañable Kirobo tiene conversación para dar y tomar desde el posavasos del coche.
El entrañable Kirobo tiene conversación para dar y tomar desde el posavasos del coche. (Foto: Shuji Kajiyama / AP)

Genética de un robot

El pequeño Kirobo tiene un cuerpo de apenas 10 centímetros y 180 gramos, ideal para encajar en cualquier parte. Incluso en el posavasos del coche, que es el lugar para el que se pensó. Está programado para parpadear y hablar con voz aguda. Una cámara y un micrófono hacen las veces de sus ojos y oídos, con los que es capaz de analizar un amplio abanico de expresiones y gestos del conductor. Si estamos enfadados, Kirobo mini lo sabrá y buscará tranquilizarnos. Si estamos contentos, Kirobo mini se unirá a nuestra felicidad. Pura ternura.

Y es que en el fondo, esta diminuta mascota robótica “es como un bebé”, dicen sus creadores. En sus genes se pueden encontrar vestigios de otras criaturas como el Furby, que conquistó -y lo sigue haciendo- millones de corazones en todo el mundo a finales de los años 90. Por entonces la inteligencia artificial no estaba tan desarrollada como en la actualidad, y el cariñoso Furby no destacaba precisamente por mantener apasionantes diálogos. Eso sí, su principal virtud era que iba aprendiendo con el paso del tiempo el idioma con el que le hablara su dueño.

Los hermanos Kirobo fueron programados para hacernos la vida más fácil. El mayor incluso ha viajado al espacio. (Foto: Shizuo Kambayashi / AP)
Los hermanos Kirobo fueron programados para hacernos la vida más fácil. El mayor incluso ha viajado al espacio. (Foto: Shizuo Kambayashi / AP)

Kirobo mini debe su apariencia a su hermano mayor, Kirobo (a secas). Él fue, ni más ni menos, el primer robot humanoide que viajó al espacio. Todo un astronauta cibernético a bordo de una nave japonesa con destino a la Estación Espacial Internacional, haciéndole compañía a otro astronauta de carne y hueso, Koichi Wakata. Por supuesto, Toyota también andaba detrás del proyecto. Antes de despegar, Kirobo dijo ante los medios: “Un pequeño paso para mí, un gran paso para los robots”.

El menor de los Kirobo, el que nos atañe, tiene su propia memoria para recordar conversaciones que haya mantenido y puede actualizarse gracias a una aplicación que le transfiere datos a través de Bluetooth. Así es capaz de conocer las preferencias del usuario o información sobre los dispositivos que utiliza. Es espontáneo e incluso guasón. Una pena que su batería solo dure dos horas, porque a buen seguro sería un fantástico interlocutor en largas divagaciones filosóficas.

Este diminuto robot es tan natural que incluso presume de porte ante los medios. (Foto: Kim Kyung-Hoon / Reuters)
Este diminuto robot es tan natural que incluso presume de porte ante los medios. (Foto: Kim Kyung-Hoon / Reuters)

Hecho por y para japoneses

Kirobo mini se venderá únicamente en Japón -dónde si no-. Y es que el país asiático tiene problemas demográficos importantes, con una población envejecida y sin suficiente personal cualificado para atender a los mayores. Los robots se han convertido en auténticos compañeros vitales, ya no solo en los vehículos, sino también en los hogares y en las oficinas.

Respecto al ámbito laboral, la producción de robots industriales en Japón es la segunda más alta de todo el mundo, detrás de Corea del Sur. Hay unas 315 máquinas por cada 10.000 empleados. En las casas pueden verse muchos de ellos conectados a electrodomésticos o encima de los muebles, como si fueran un objeto decorativo más, dispuestos a facilitar las vidas de sus dueños.

Toyota tiene previsto sacar Kirobo mini al mercado nipón el próximo año. Su precio rondará los 350 euros. Se podrá comprar en España, por supuesto, pero por desgracia llegaría importado hablando en japonés. Quienes no conozcamos el idioma, de momento deberemos conformarnos con sus tiernas y anaranjadas miradas. Al menos hasta que aprenda a decir con esa vocecita: “¿Cómo estás colega?

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ARCO para la gente de a pie

Cecilia de la Serna

Foto: Daniel Ochoa de Olza
Reuters

ARCO Madrid, la Feria de Arte Contemporáneo más importante del sur de Europa, que tendrá lugar entre el 22 y el 26 de febrero de 2017, aterriza de nuevo en Madrid. Con ella, como cada año, llega el revuelo mediático patrio –es el único momento del año en que los medios españoles centran su atención en el mundo del arte-, llegan los coleccionistas en busca de la nueva joya de su corona, y los contactos entre profesionales, fundamentales para el correcto desarrollo de su labor.

ARCO parece estar lejos de la gente. El pabellón donde se celebra, IFEMA, no está precisamente en el centro de la capital. A eso, hay que añadirle que este año la línea 8 de metro, la que conecta el recinto de ARCO con el centro madrileño, está cerrada por obras. Por otro lado, el precio de la entrada para el público general (entre 30 y 40 euros, entre 50 y 66 adquiriendo además el catálogo) no es que sea accesible para todos los bolsillos.

Sin embargo, la distancia y el precio pueden salvarse gracias a todas las actividades y exposiciones que organiza ARCO a lo largo y ancho de la capital. En pleno centro de Madrid hay decenas de eventos que acercan el arte a la ciudadanía, propuestas interesantes que componen el “otro ARCO”, aquel para la gente de a pie:

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Calle de Santa Isabel, 52)

Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo

25 de octubre de 2016 – 13 de marzo de 2017

Vista de sala con obras de Juan Ugalde y Manolo Laguillo. (Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)
Vista de sala con obras de Juan Ugalde y Manolo Laguillo. (Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)

La exposición Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo, que lleva abierta en el Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía desde el pasado mes de octubre, presenta una selección de los fondos más contemporáneos de la Colección del Reina Sofía, en su mayoría adquisiciones recientes. Con ella se quiere acercar al espectador a los lenguajes y a las prácticas artísticas realizadas, tanto a nivel nacional como internacional, desde finales de la década de los 90 hasta la actualidad. El modo en que los artistas abordan los efectos de la globalización y las nuevas configuraciones geopolíticas constituye el punto de partida de la muestra a través de las obras de artistas como Zoe Leonard o Allan Sekula. Otra de las principales líneas de investigación se ocupará de la revisión de los lenguajes de la modernidad y sus vínculos con los procesos coloniales con propuestas como las de Leonor Antunes, Ines Doujak o Alice Creischer.

Círculo de Bellas Artes (Calle Alcalá, 42)

Francis Bacon. La cuestión del dibujo

13 de febrero de 2017 – 21 de mayo de 2017

Imagen de la exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo (Foto: EFE)
Imagen de la exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo. (Foto: EFE)

Durante años se ha creído que Francis Bacon no dibujaba, como él mismo afirmó en varias ocasiones. Sin embargo, desde su fallecimiento en 1992, varias evidencias han desmentido tal conclusión, descubriendo que Bacon no sólo dibujaba, sino que lo hacía prolíficamente y con la misma maestría con la que pintaba. Desde ese momento, la autenticidad de los dibujos de Francis Bacon ha sido una cuestión controvertida, con procesos judiciales incluidos. La exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo, que presenta ahora el Círculo de Bellas Artes en su Sala Goya, es una auténtica joya, ya que recoge más de medio centenar de dibujos a lápiz, pastel y collages pertenecientes a la espléndida colección Francis Bacon Foundation of the Drawings donated to Cristiano Lovatelli Ravarino. Obras que el propietario de dicha colección, Cristiano Lovatelli Ravarino (periodista, amigo íntimo y pareja del pintor durante años) recibió como regalo de manos de Francis Bacon, fechados y firmados por el pintor entre 1977 y 1992.

 

 

Casa Árabe (Calle Alcalá, 62)

JAYAL, la imaginación creadora: El sufismo como fuente de inspiración

2 de diciembre de 2016 – 5 de marzo de 2017

Ana Crespo, The Taj Mahal, vision of the beloved upon her unveiling, 2015 (Foto: Casa Árabe)
Ana Crespo, The Taj Mahal, vision of the beloved upon her unveiling, 2015. (Foto: Casa Árabe)

El sufismo es la principal vertiente mística del islam, particularmente iluminadora e inspiradora de las artes, tanto en el presente como en la historia de la Península Ibérica y del mundo. Esta exposición pretende mostrar una experiencia de encuentro entre el actual momento cultural español y el variado y amplísimo mundo de referencias culturales, artísticas y espirituales del islam y el sufismo. La palabra árabe jayal, incluida en el título de la exhibición, hace referencia a la “imaginación creadora”. En la exposición gratuita que presenta la Casa Árabe de Madrid se presentan obras de artistas españoles cuyo proceso creativo tiene directa o indirectamente un vínculo personal con el sufismo, ya sea como resultado de una aproximación o de una progresiva interiorización vital. La muestra recoge piezas de Hashim Cabrera, Clara Carvajal, Ana Crespo, Juan Goytisolo, Nuria García Masip, Isabel Muñoz, Clara Janés, Luce López-Baralt, Cristóbal Martín, Rosa Mascarell, Diego Moya, Eduardo Paniagua, Jose María Sánchez-Verdú, Toni Serra y Eloísa Torres.

Casa de América (Plaza Cibeles, s/n)

Las decisiones del tacto

15 de febrero de 2017 – 25 de marzo de 2017

Argentina es el país invitado en la presente edición de ARCO Madrid. En ese marco, la Casa de América presenta la exposición Las decisiones del tacto, una de las ocho exhibiciones que abarca En el ejercicio de las cosas dentro de Argentina Plataforma ARCO 2017. La muestra presenta las obras de catorce jóvenes artistas argentinos. Uno de los platos fuertes allí es la proyección lumínica que sobre el Ayuntamiento y la Plaza de Cibeles desplega Karina Peisajovich al anochecer. En esta exposición gratuita pueden verse las obras de los artistas Bruno Dubner, Carlos Huffmann, David Lamelas, Eduardo Costa, Eduardo Navarro, Humberto Rivas, Karina Peisajovich, Mariana Ferrari, Marie Orensanz, Mariela Scafati, Miguel Mitlag, Paola Vega, Sofía Böhtlink y Tiziana Pierri.

Biblioteca Nacional de España (Paseo de Recoletos, 20-22)

Realidad distraída

15 de febrero de 2017 – 31 de marzo de 2017

Ocaso y periódico, de Nicolás Mastracchio. (Foto: Nicolás Mastracchio)
Ocaso y periódico, de Nicolás Mastracchio. (Foto: Nicolás Mastracchio)

En el mismo marco que la anterior exposición, la Biblioteca Nacional presenta Realidad Distraída, una muestra que ha sido pensada como una única exposición en la Argentina Plataforma ARCO 2017. Las distintas zonas incluyen desde herramientas críticas para pensar los cambiantes modos de relación que se dan entre lo personal y lo colectivo, a la ficción sexual y su correlato erótico como una forma identitaria, el desborde genérico, y los distintos vínculos de carácter experiencial con el público hasta la literatura entendida como un elemento referencial y constitutivo. Los artistas Alan Courtis, Cecilia Szalkowicz, Claudia del Río, Eduardo Costa y Nicolás Mastracchio descubren cómo se construye la percepción de la realidad, y a la vez ofrecen una representación de cómo se puede accionar sobre ésta y se interesan por expresar la materialidad perceptiva de toda imagen.

Comunidad de Madrid. Sala Alcalá 31 (Calle Alcalá, 31)

Próxima Parada. Artistas peruanos en la Colección Hochschild

21 de febrero de 2017 – 16 de abril de 2017

Silver 1, de Giancarlo Scaglia (Revolver Galería), una de las obras expuestas en Próxima Parada. (Foto: Giancarlo Scaglia)
Silver 1, de Giancarlo Scaglia (Revolver Galería), una de las obras expuestas en Próxima Parada. (Foto: Giancarlo Scaglia)

Argentina es el país invitado en la presente edición de ARCO, pero no es el único presente. México, Ecuador, Chile o Perú son algunos de los países latinos que tienen una presencia notable en la feria, en el que es ya el ARCO más latinoamericano de su historia. En el caso de Perú, la Colección Hochschild -cuyo nombre responde al hombre detrás de esta colección, uno de los filántropos más importantes del país andino- presenta en la Sala Alcalá 31 una cuidada selección de 63 obras de más de cuarenta artistas peruanos, creadas todas durante las tres últimas décadas. Se trata de una excelente oportunidad para descubrir por primera vez en la capital española el amplio abanico de intereses que inspiran el arte peruano contemporáneo y sus antecedentes más inmediatos. La muestra recoge piezas destacadas de artistas contemporáneos destacados como Elena Damiani, Miguel Andrade Valdez, Alberto Borea, Alfredo Márquez Espinoza, David Zink-Yi, Giancarlo Scaglia, Fernando Alonso Gutiérrez Cassinelli-Huanchaco, Ishmael Randall Weeks, Christian Bendayán, Jose Vera Matos, Teresa Burga, José Carlos Martinat Mendoza, Luz María Bedoya, Maya Watanabe o Ximena Garrido-Lecca.

Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos, 23)

Retorno a la belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras

25 de febrero de 2017 – 4 de junio de 2017

Ritratto di Renato Gualino, 1923-1924, de Felice Casorati (Foto: Felice Casorati, VEGAP)
Ritratto di Renato Gualino, 1923-1924, de Felice Casorati. (Foto: Felice Casorati, VEGAP)

En la Italia de la primera y segunda década del siglo XX, los ecos de la gran tradición mediterránea fluían de forma leve, pero constante, para intentar acallar años de vanguardias. Después de la desolación de la Gran Guerra, un grupo numeroso de artistas se sumergió en algunos de los episodios memorables de su pasado histórico para desarrollar el tema de la belleza como eje central, unido a otras cualidades necesarias y entonces ausentes: el equilibrio, el sosiego y la eternidad. La muestra que presenta la Fundación Mapfre cuenta con préstamos de numerosas colecciones particulares e instituciones internacionales, entre las que cabe destacar la Pinacoteca di Brera, el Museo del Novecento de Milán, el Musée d’Art Moderne de la Ville de París, la National Gallery de Praga o el Museo Morandi. Pintores como De Chirico, Carrá, Morandi, Casorati o Donghi, presentes en esta exhibición, supieron extraer del clasicismo una figuración renovada e imaginativa con altas dosis de modernidad.

Éstas son las siete exposiciones imprescindibles recogidas por The Objective. La mayor parte de ellas son gratuitas, y las que no lo son tienen precios muy asequibles. Todas están situadas en el centro de la ciudad, muy cerca las unas de las otras, y dibujan un mapa incomparable de cultura al servicio de la gente. Ya no hay excusa: ARCO se vive en las calles de Madrid.

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Las obras maestras de Budapest llegan al Thyssen

Jorge Raya Pons

Entre el 18 de febrero y el 28 de mayo, el museo Thyssen-Bornemisza expondrá una colección esperadísima, Obras maestras de Budapest, que representa en sí misma la Historia del Arte europeo. Una muestra privilegiada que acoge a los hombres más talentosos de cada siglo: Velázquez, Zurbarán, Goya, Murillo, Rubens, Rafael, Durero, Monet…

Se trata de 90 lienzos llegados desde el Museo de Bellas Artes de Budapest, en el corazón del antiguo Imperio austro-húngaro, que contiene una de las colecciones extranjeras más valiosas de pintura española. Una remodelación de su pinacoteca ha permitido que estos cuadros puedan exponerse temporalmente en Madrid.

La muestra, cuyos comisarios son Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, y Mar Borobia, jefa del Área de Pintura Antigua, se organiza en siete secciones:

1. El Renacimiento en el norte, con pintura alemana y flamenca del siglo XVI y autores como Alberto Durero, Lucas Cranach el Viejo o Hans Baldung Grien.

Salomé, de Lucas Cranach, 1530. (Fuente: wikimedia.org)
Salomé, de Lucas Cranach, 1530. (Fuente: wikimedia.org)

2. El Renacimiento en el sur, con Leonardo da Vinci, Lotto, Rafael o Bronzino.

Estudio de patas de caballo, de Leonardo Da Vinci (1490-1492)
Estudio de patas de caballo, de Leonardo Da Vinci, 1490-1492. (Fuente: wikimedia.org)

3. El Barroco en Flandes y Holanda, con Peter Paul Rubens y Anton van Dyck.

Mucio Escévola ante Porsena, de Peter Paul Rubens y Anton van Dyck (1618-1620)
Mucio Escévola ante Porsena, de Peter Paul Rubens y Anton van Dyck, 1618-1620. (Fuente: wikimedia.org)

4. El Barroco en Italia y España, con pinturas de Annibale Carracci, Alonso Cano o Diego Velázquez.

Almuerzo de campesinos, de Diego de Velázquez (1618-1619)
Almuerzo de campesinos, de Diego de Velázquez, 1618-1619. (Fuente: wikimedia.org)

5. El siglo XVIII, donde destacan Sebastiano Ricci y Giambattista Tiepolo, de la escuela veneciana.

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La esclusa de Dolo, de Canaletto, 1763. (Fuente: wikimedia.org)

6. La nueva imagen de la mujer, con Manet o Kokoschka.

Dama con un abanico, de Édouard Manet (1862)
Dama con un abanico, de Édouard Manet, 1862. (Fuente: wikimedia.org)

7. Del Impresionismo a las Vanguardias, un recorrido desde el siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial.

(Adolf Fényes, Bizcocho de semillas de amapola, 1910)
Bizcocho de semillas de amapola, de Adolf Fényes, 1910. (Fuente: wikimedia.org)

En cualquier caso, explica Mar Borobia a la revista Hoy es Arte, escoger entre las obras, crear una armonía, fue un trabajo laborioso: “Ha sido difícil que no sea simplemente un espacio dedicado a una obra maestra tras otra. Lo que queríamos es que también hubiera un hilo de conexión entre las escuelas, entre los artistas”. Y finalmente lo lograron, con un resultado prometedor y unos precios asequibles: las tarifas oscilan entre los 8 y los 12 euros.

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Bruce Davidson: la mirada humanista

Raquel Céspedes Guirao

Para Bruce Davidson una fotografía no era una imagen fija enmarcada en el instante que fue captada. Sus fotografías eran engranajes de una historia, elementos indivisibles para entender el relato que pretendía dar a conocer.

Bruce Davidson (1933, Chicago) se considera a sí mismo un fotógrafo humanista, es decir, su obra se entiende como confluencia entre el mundo y el fotógrafo, y revela su percepción de lo que le rodea, su voluntad y su sistema de valores. Gran parte de su obra se centra en entornos marginales, perdedores, gente que no había tenido visibilidad en el mundo de la fotografía. Ese entorno, a priori adverso, es capaz de despojarse de toda hostilidad para mostrarse sin reservas frente al objetivo de Davidson, que no invade, sino que dispara a discreción. Lo que caracteriza a su diversa obra es el compromiso ético con los entornos en los que trabaja, lo que le lleva a convivir durante meses, e incluso años, con las comunidades marginales hasta llegar a establecer ese clima de confianza que le permite fotografiar ambientes a los que nunca antes un fotógrafo había podido acceder. De ahí que su trabajo sea indivisible. De ahí que las fotografías de Davidson signifiquen más cuando se agrupan y se observa la serie fotográfica.

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Central Park, Nueva York, 1992-1995.

Todo comenzó en 1943, cuando se monta a los 10 años de edad su propio cuarto en el armario del sótano. Con su primera cámara Falcon 127, regalada por su padre, y un par de carretes empezó a retratar Oak Park, su barrio en el oeste de Chicago, con la visión personal que ha marcado toda su obra. Ese estilo único, unido a su interés por las luchas y los éxitos de las personas a las que fotografía, hacen que su obra ofrezca una perspectiva singular de la evolución de la sociedad del siglo XX, en particular en Estados Unidos.

Para concebir en su totalidad la obra de Bruce Davidson hasta enero de 2017 la Fundación MAPFRE acoge en su sala de Madrid (Paseo de Recoletos, 23) la mayor retrospectiva en España del fotógrafo estadounidense. Organizada con la colaboración de Magnum Photos, agencia de la cual fue miembro, la retrospectiva plantea un recorrido por la larga trayectoria del artista mostrando al visitante algunas de sus series más célebres, como Brooklyn Gang, East 100th Street o Time of Change: Civil Rights Movement; junto a sus últimos trabajos, Nature of Paris y Nature of Los Ángeles.

En concreto, la muestra se adentra en 12 series, que recogen gran parte del viaje vital de Bruce Davidson: desde las tensiones sociales en Inglaterra a los mineros de Gales, de las bandas callejeras de Brooklyn a la lucha de los derechos humanos en Estados Unidos o la dureza de la vida en Harlem. Hasta llegar a las dos últimas décadas de su carrera donde el fotógrafo se ha centrado en la naturaleza.

Intimista y nada sensacionalista

La primera parada de la exposición se detiene en 1955 con la serie Los Wall, dos ancianos (John y Kate) a los que conoció en Arizona, donde hacía el servicio militar. El matrimonio le brindó su casa durante los fines de semana de permiso. Este trabajo destaca por el delicado acercamiento a los planos más íntimos del matrimonio. El espectador puede observar la unión del paso del tiempo narrada a través de sus momentos más cotidianos.

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John y Kate Wall, Patagonia, Arizona, 1955.

Esa cotidianidad narrativa también define su siguiente obra, La viuda de Montmartre (1956). Un año más tarde de los Wall, Davidson fue destinado a un campamento militar aliado cercano a París, donde conoció a Madame Margaret Fauché, viuda de un pintor impresionista de segunda fila. La retrató durante meses rodeada de los cuadros de su marido, en una especie de impasse para envolver el presente de pasado y recuerdos.

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La viuda de Montmartre, París, 1956.

Ya como profesional, recién incorporado a la agencia Magnum, Bruce Davidson realizó una de sus principales series: El enano (1958). El protagonista de esta serie es Jimmy Armstrong, un enano que trabajaba como payaso en el Circo Clyde Beatty, uno de los más importantes de Estados Unidos. No se trata de un trabajo para mostrar la espectacularidad del mundo circense, sino que retrata todo lo que no se ve tras las carpas, las luces, el maquillaje y los focos.

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Jimmy Armstrong, Palisades, Nueva Jersey, 1958.

Una mirada sin prejuicios

Una de sus primeras series con un alto contenido social fue la de Bandas de Brooklyn, de 1959. Davidson logró ganarse la confianza de unas peligrosas pandillas callejeras, con las que convivió y a las que retrató con una mirada sin prejuicios que logró como resultado escenas repletas de naturalidad. Una de las imágenes sirvió para ilustrar el disco de Together through life, de Bob Dylan, publicado en 2009.

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Brooklyn, Nueva York, 1959.

Manteniendo el espíritu intimista con la pretensión de visibilizar a los invisibles de una sociedad tan diversa como la norteamericana, surge una de sus series más conocidas: Calle 100 este (1966-1968). En este proyecto se adentra en los suburbios de Harlem, un barrio que se convirtió en un gueto de negros e hispanos donde consiguió adentrarse hasta lo más íntimo. Las imágenes no apelan a la sensibilidad del espectador, sino más bien a su conciencia. Las imágenes no muestran pena y marginalidad con una intención sensacionalista. Los retratos proyectan la mirada desafiante y contundente de sus protagonistas, como queriendo decir “aquí estoy y estoy orgulloso de quién soy”.

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Calle 100 Este, Harlem, Nueva York, 1966-1968.

También inmortalizó un momento clave en la historia social de Estados Unidos, como fueron los ‘Viajes a la libertad’ de Alabama a Missippi, una iniciativa de jóvenes activistas multirraciales que luchaban contra la segregación racial. Un viaje vitalista e histórico que fue recogido en su serie Tiempo de cambio (1961-1965).

En la exposición también se encuentra su trabajo en España. En los 60 estuvo en Málaga y Almería para cubrir el rodaje de Mando perdido, la película bélica protagonizada por Anthony Quinn y Alain Delon. Su mirada humanista le hizo alejarse del rodaje para retratar a los habitantes de La Chanca, una zona marginal de Almería.

Almería, España, 1965.

Sin duda, una de las ciudades más exploradas por Davidson fue Nueva York, a la que dedica series sobre el Metro, Central Park o la cafetería Garden, donde conoció a un grupo de judíos, supervivientes del Holocausto, que le contaban sus terribles historias.

La naturaleza suple a la persona

Ya en sus últimos trabajos obvia a la persona para centrarse en el entorno. Entre 1992 y 1995, se enfoca en Central Park en un momento de tremenda evolución, que pasó de ser un lugar peligroso a convertirse en un apacible pulmón verde en mitad de Manhattan.

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Trasera del cartel de Hollywood, Los Ángeles, 2008‑2013.

La exposición se cierra con dos de sus últimos trabajos, centrados en la naturaleza de dos ciudades: París (Nature of Paris) y Los Ángeles (Nature of Los Ángeles). Una serie que refleja como lo natural se amolda a la urbe de estas dos grandes ciudades.

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