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Jorge Carrión nos invita a mirar más allá de la maraña urbana a través de “Barcelona: Libro de los pasajes”

Ariana Basciani

Foto: Ariana Basciani
The Objective

Barcelona: Libro de los pasajes (Galaxia Gutenberg, 2017) es un libro gordo no exactamente por sus 340 páginas, sino por toda la información sobre la historia de la ciudad que se encuentra en él. Jorge Carrión (Tarragona, 1976) es el cerebro, tipo cochecito de Google Earth, que recorrió la ciudad y recopiló datos de los 300 pasajes que se encuentran compilados en este libro. En él encontramos esos lugares que nunca vemos, que están ocultos detrás de las ramblas, el Camp Nou, la Sagrada Familia o el bus turístico que recorre los tópicos conocidos de la ciudad condal.

Jorge Carrión se explaya luego de ocho años de investigación por hemerotecas, bibliotecas y paseos estilo Walser, para ir desnudando y haciendo visibles los pasajes de la ciudad que habita. No es de extrañar que el escritor me cite en plena superilla del Poble Nou para relatarme cómo comenzó la construcción de este libro, que al igual que la superilla, era un proyecto y ahora una realidad, y en el caso de la obra de no ficción, una realidad de guía de Barcelona en papel para aquellos que no amamos los espacios turísticos sino que queremos conocer sus profundidades a través de su historia menos conocida.

Desde que comienzo a leer el libro veo que la escritura del mismo ha sido para revisitarte: desde la primera cita de Walter Benjamin con la que abres el libro hasta explicar que te criaste en un callejón sin salida. ¿Son los pasajes un laberinto y el libro el hilo para salir de él? 

Es un doble laberinto: el laberinto físico que conforman los pasajes de Barcelona, que es un laberinto incompleto porque como la trama -muchas veces rural- que está detrás de los pasajes, o la trama de muchos pasajes desaparecidos, ya no está, es muy difícil reconstruir los vínculos entre ellos. De modo que me debo perder en un laberinto siguiendo una especie de hilo de Ariadna que sería la historia de Barcelona y la historia de los habitantes de los pasajes que es muy difícil de reconstruir. Por otro lado, en paralelo, hay una especie de laberinto psíquico, un laberinto mental, una psico geografía, a menudo vinculada con el sueño –por eso la cita inicial de Benjamin apunta hacia el sueño- y luego Italo Calvino habló mucho de las ciudades y del sueño que es toda esta dimensión más espiritual, mágica, sentimental, emocional de la ciudad a la cual acabo yendo a parar como sujeto que camina. De modo que al igual que los lectores del libro reflejan su Barcelona como su ciudad, como sus pasajes, porque todo el mundo tiene algún recuerdo vinculado con un pasaje aunque no sea consciente de ello, del mismo modo yo acabo proyectando mi infancia, o mis viajes, mi origen o mi familia, acabo hablando de mis hijos, que al contrario de mí mismo, ellos sí que son barceloneses.

Nombrar a la familia en el libro ¿no va en contra de lo que proyectas en redes sociales?

En las redes sociales decidí hablar solo de mi dimensión profesional e intelectual por varios motivos, especialmente por preservar mi intimidad, pero quizás el principal es que cuando publicas una foto en Facebook o Instagram automáticamente es de esas redes sociales y yo no quiero que las fotos de mis hijos sean parte de un archivo que no puedo controlar. En cambio, las menciones que hago de mi familia en mis libros las controlo absolutamente, es una constante en mi obra. En mi primer libro serio La Brújula ya hay crónica íntima, en Australia un viaje hablo de mi familia australiana y en Librerías hablo de cuando mi padre repartía libros en el Círculo de Lectores, de modo que no puedo evitar, en mis ensayos y en mis crónicas, hablar de mí. No sé por qué lo hago, quizás buscando una cierta coherencia o quizás por comunicar honestidad al lector o simplemente por recordar que las crónicas y los ensayos son subjetivos y, como un sujeto que al igual que opina, estudia, o lee, también siente.

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Mapa de los pasajes de Barcelona en el reverso de portada del libro | Fotografía Ariana Basciani

¿Es este libro un experimento de big data para contar a Barcelona desde el papel? ¿Cuánta investigación de la ciudad hiciste observando ceros y unos?

El concepto de big data se ha instalado ya en nuestra realidad como un modo definitivo y que ahora cualquier investigación seria sobre un tema ambicioso pasa por gestión de big data, por lo tanto hay miles de búsquedas en el libro tanto en bibliotecas como en hemerotecas digitales. El archivo de La Vanguardia, que está escaneado desde su origen, es una fuente de información inagotable sobre la ciudad. Además, usé mucho Google Maps, Google Books, Google News, Google Street View, de modo que de toda esa cantidad de información lo que hay que extraer son líneas narrativas, por eso el big data tiene sentido cuando encuentras el modo de narrarlo. Entre el big data y el storytelling siempre hay una historia de odio y de amor.

¿Cómo consigues que toda esa información sea legible?

A partir de una construcción solo voy hablar de pasajes; si encuentro una historia muy buena o un personaje muy interesante pero que no está vinculado de un modo directo o indirecto con el pasaje, no lo puedo contar y por tanto voy a crear unos hilos narrativos que me permitan abordar el máximo número de caras del poliedro urbano. Voy a buscar una arquitecta –Benedetta Tagliabue-, un escultor, dos pintores –Miró y Sert-, un escritor –Eduardo Mendoza-, unas lavanderas, unos funcionarios, unos impresores, unos comerciales de textil. Voy a encontrar unas biografías súper interesantes que me permitan articular de un modo narrativo toda esa cantidad de información.

“Los pasajes están escondidos en la maraña urbana, no son tan fáciles de ver desde Google Earth como la cuadrícula de Cerdà”

En un extracto del libro criticas cómo la misma Fundación Miró le da más importancia al pasaje parisino donde el artista tenía su taller que al pasaje barcelonés donde nació y se crió. Criticas la mitificación de lo extranjero antes que lo propio ¿Por qué sucede?

En este caso concreto, cuyo pasaje del Crédito que estuvo abandonado la mayor parte del siglo XX y ahora ha sido rescatado por agentes turísticos, es muy paradigmático. Siempre Barcelona ha mirado a París con admiración pero eso ha eclipsado el patrimonio propio, se ha idealizado la etapa de Miró en París, es muy conocida la etapa de miró en Mallorca, es muy conocido el proyecto de museo de la Fundación Miró que es una maravilla, pero en cambio no es tan conocida su vinculación con Barcelona. Por otro lado, desde Montjüic veo las chimeneas, Colón, la Torre Agbar, la Sagrada Familia, veo un horizonte muy vertical, los pasajes están escondidos en la maraña urbana, no son tan fáciles de ver desde Google Earth como la cuadrícula de Cerdà y eso es lo que me interesa, colocar un punto de vista tangencial, casi de bisturí pero que cuestiona el discurso oficial.

Revisito tu anterior libro Librerías y me pregunto: si las librerías son lugares de resistencia ¿qué son los pasajes para Barcelona?

Se puede leer como lo mismo, como trinchera, como lugares que permiten conectarte con elementos del pasado que han sido borrados del resto de la ciudad, que solo están en los pasajes, al igual que ocurre con algunas librerías. Por ejemplo, librería Altair de Barcelona te permite conocer mejor un edificio de hierro, esos edificios representativos del cambio del siglo XIX al XX.

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Jorge Carrión en una de las rutas promocionales de Barcelona: Libro de los pasajes | Fotografía Ariana Basciani

¿Cómo convencer a un turista de cambiar La Rambla por los pasajes?

Yo no quiero que eso ocurra, no me gustaría que como ciudadano todos los pasajes fuesen turísticos pero en cambio sí que es cierto, que si no se crea un discurso serio sobre los pasajes, pasa lo que me ocurrió el otro día en el pasaje Bacardi que escuché en un idioma –ruso o húngaro- que ese pasaje tenía que ver con La Habana, que ese pasaje tenía que ver con la familia del ron Bacardi, lo cual no es cierto. Por eso es importante que haya algún tipo de discurso oficial que permita que no se lleven a cabo falsificaciones sobre lo que son o fueron los pasajes. Al igual que en París, que hay unas rutas, unas guías por los pasajes del centro, creo que en Barcelona también debería ocurrir lo mismo.

En Barcelona: Libro de los pasajes percibo una especie de manifiesto anti gentrificación, que está explícito en el libro para que la misma gente de Barcelona conozca su propia ciudad y además para dejar por sentado que los pasajes son espacios más allá de lo turístico. ¿Es así?

Estoy totalmente de acuerdo. ¿Qué ha pasado con Venecia? no ha sido traicionada por las multinacionales o los dueños de cruceros, ha sido traicionada por los venecianos que han empezado a vender, a alquilar, a especular, a ganar dinero con sus propiedades y han dejado su propia ciudad en manos del turista. Para que no pase eso, es muy importante que la gente de la ciudad tenga conciencia de su patrimonio y tenga conciencia de la idea de legado.

“Muchas librerías que cerraron durante la crisis fue porque se habían endeudado con ampliaciones y transformaciones que eran totalmente innecesarias”

¿Qué crees que debe hacer el barcelonés para cuidar el crecimiento de su ciudad más allá de tener conciencia sobre ello?

La suerte de Barcelona es su gran desventaja, es que no puede crecer. Está limitada por los ríos y las montañas, por lo tanto, está en relativo peligro en términos de gentrificación, por eso, con el espacio que hay, se tiene que trabajar y especular. El Eixample es un valor seguro, es la única zona junto con la Vila Olímpica y una parte de Pedralbes, cuyo valor creo que no ha bajado durante la crisis sino que al revés, ha crecido durante la crisis. No me interesa el hecho de si alguien ha crecido o no aquí, me interesa el hecho de si alguien se quiere quedar o no, y si sus hijos pueden tener el derecho a decidir de querer quedarse o no. Yo creo que es un poco de sentido común, de responsabilidad y controlando la tentación humana de la avaricia es suficiente. Muchas librerías que cerraron durante la crisis fue porque se habían endeudado con ampliaciones y transformaciones que eran totalmente innecesarias, de modo que con un poco de sentido común y recordando cuál es la escala de lo razonable y lo humano es suficiente. Yo creo que en eso los pasajes nos lo recuerdan, porque en ellos solo podemos estar como peatones, allí no tiene sentido la bicicleta o el autobús y creo que lo importante es eso, recordar nuestra escala dentro del contexto urbano.

Jorge Carrión aprovecha este libro para abrirse a una nueva faceta de guía turístico de pasajes mientras promociona su obra, al mismo tiempo que la devuelve a su estado más primigenio: el pasaje, otra forma de mantener el libro vivo más allá del formato papel. También nos comenta que podría pensar en este libro para una posible exposición a futuro, mientras transita en los apuntes que determinarán hacia dónde se va a dirigir ahora en este nuevo recorrido de su vida. El escritor concluye comentando que se encuentra en un momento feliz y divertido, porque cuando un proyecto atrapa “comienzas en una especie de obsesión que si no te dedicas a él es difícil de llevar”. Este explorador de pasajes intentará alargar esta fase de tránsito, tanteo y divagación divertida mientras decide entre los proyectos que tiene bajo la manga.

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El verdadero origen del Día del Libro

Jorge Raya Pons

Foto: EMILIO MORENATTI
AP Photo

La fiesta del Día del Libro no se celebra sólo en España, sino en todo el mundo. Pero fue aquí donde nació la tradición, y este es un dato desconocido. La iniciativa de crear una jornada para conmemorar la vida del libro, así como un objeto de reverencia, surgió de un escritor valenciano llamado Vicent Clavel, quien trasladó su propuesta a la Cambra del Llibre de Barcelona, ciudad en la que residía, con la esperanza puesta en que sus miembros respaldarán el plan.

El órgano catalán acogió la propuesta con entusiasmo y la llevó hasta Madrid, a la espera de que el rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera la aprobaran. Éstos la aceptaron e implantaron en 1926 un día para la celebración. Aquel día fue, y aquí llega la sorpresa, el 7 de octubre. Se escogió este y no otro porque -según parece aunque existen dudas- coincidía con el nacimiento de Miguel de Cervantes.

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Una mujer y un hombre leen un libro en Bryant Park,Nueva York, NY, en marzo de 2017. | Foto: Lucas Jackson/Reuters

Pasó un tiempo, exactamente cuatro años, hasta que advirtieron que octubre no era un buen momento para sacar los libros a la calle, pues hacía frío ahí fuera y la amenaza de lluvia era constante, así que plantearon una alternativa que contentara a los lectores. Después de buscar la fecha más apropiada, decidieron que la fiesta se trasladara al 23 de abril. Nadie protestaría en tiempos primaverales y el día escogido es el mismo en que murieron dos grandes de la Literatura, como Shakespeare y Cervantes.

Existe el mito, siglos después desmentido, de que Shakespeare y Cervantes murieron el 23 de abril

Al menos eso creían entonces y luego se descubrió que no era cierto. Aunque el marketing oficial se niega a reconocer que Shakespeare y Cervantes murieron en días distintos y que ninguno de ellos lo hizo en 23 de abril, y esto lo sostienen todos los historiadores, los organizadores del acto han optado por el respeto de la jornada por encima de la escrupulosidad histórica.

Porque después de tantos años, el Día del Libro ha cobrado una dimensión suficiente como para dejar el rigor del contexto a un lado. En Cataluña, donde se vive con mayor fervor esta fecha, conviven y se compaginan el Día del Libro y la Diada de Sant Jordi, patrón regional desde el siglo XV, en la que es tradición regalar una rosa a las mujeres, mientras éstas corresponden a los hombres con libros. En Madrid, por su parte, se entregan los premios más importantes de la literatura hispanohablante, el Premio Miguel de Cervantes, y la fiesta popular se extiende en el tiempo, celebrando actos muy interesantes a lo largo de una semana, aunque el mayor acontecimiento tiene lugar mes y medio después con la Feria del Libro, cuando se disponen decenas de casetas en el parque del Retiro y la afluencia de gente se multiplica.

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Escribir, lápiz, leer, Quijote. Esto se puede leer en un rótulo promocional del Día del Libro en Madrid. | Foto: Andrea Comas/Reuters

Pero como decíamos al comienzo del texto, no se trata de una fiesta local, sino internacional. Puede que sea uno de los grandes regalos de España al mundo. En 1995, la UNESCO acordó en París que el 23 de abril se decretara como el Día Internacional del Libro (y del Derecho de Autor). Y hasta hoy así perdura. La fecha ha despertado tal interés que incluso es sencillo encontrar en internet largas listas de autores que han nacido en este día, como Augusto d’Halmar o George Steiner, o que han muerto en él, como William Worsworth o Josep Pla. Como otorgando a la fecha un componente romántico irresistible.

La única verdad es que el marketing, en cualquier caso, sí revisó las partidas de estos escritores y las hizo valer para que el Día Nacional del Libro se abriera a todos los continentes, hasta cien países, como ocurre hoy. Con Ciudad de México volcada, con Bogotá, con Caracas, con Santiago de Chile, con Nueva York, con Los Ángeles, con Medellín, con Hanoi. Allá donde se celebra el Día del Libro, se hace con una intensidad inmensa.

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Las grandes citas de La Semana de Los Libros

Lidia Ramírez

Foto: ALBERT GEA
Reuters

El próximo 23 de abril se celebra, a instancias de la Unesco, el Día Internacional del Libro. Una oportunidad para que lectores, profesionales del sector, instituciones públicas y privadas, empresas, marcas y ONGs creen sinergias para fomentar la lectura con el objetivo de lograr el acceso universal a la cultura a través de los libros. Siendo el 23 el ‘Día Grande’, durante toda esta semana se puede ir calentando motores con una serie de actividades que desde hoy tendrán lugar en plazas, bibliotecas, galerías, museos y librerías de todos los rincones de España, alcanzando su meridiano el día 20 con la entrega del Premio Cervantes, que este año lo recibe el escritor catalán Eduardo Mendoza. En The Objective recopilamos algunos de los eventos más sonados para que, estés donde estés, disfrutes de una de las semanas más enriquecedoras del año.

Martes 18 de abril

  • Exposición. Madrid. Inauguración de la muestra ¿Qué es una biblioteca para ti?  Una exposición organizada por la Biblioteca Nacional, el Instituto Quevedo del Humor, la Universidad de Alcalá de Henares y la Fundación ACS. En ella se podrán contemplar 20 viñetas en las que 20 humoristas gráficos de diferentes diarios de ámbito nacional y regional dan su visión particular de qué es la biblioteca para ellos. La exhibición podrá verse entre el 18 de abril y el 28 de mayo en la Sala Polivalente del Museo de la Biblioteca Nacional de España.

  • Conferencia. Toledo.  María Luisa Picón pronuncia la conferencia ‘Cervantes, su obra y la ciudad de Toledo’, que forma parte del ciclo ‘Toledo: cine, literatura e historia’, organizado por Infoacto, Valores de película y el Ateneo de Toledo.

  • Presentación. Madrid. A propósito de la publicación Barcelona. Libro de los Pasajes (Galaxia Gutenberg), el escritor Jorge Carrión junto a la librera Lola Larumbe y el escritor Xoan Tallón presentarán el volumen, a las 18.00 horas, en la madrileña Librería Alberti.  Este libro aborda los lugares de la ciudad como espacios mágicos y rituales, laboratorios de la cultura y de la técnica, los pasajes permiten pensar el gran texto urbano desde sus notas a pie de página. En Barcelona hay cerca de cuatrocientos.  Jorge Carrión ha viajado por todos ellos, los ha estudiado, los ha leído, para acceder a una dimensión de Barcelona que no había sido explorada hasta ahora. Una dimensión protagonizada por las lavanderas de Horta, por fotógrafos como los Napoleon, por editores como los Tasso, por anarquistas y republicanos, por pintores como José María Sert o Joan Miró, por libreros y comerciantes, por arquitectos como Benedetta Tagliabue o escritores como Eduardo Mendoza.

Miércoles 19 de abril

  • Exposición. Sevilla. Hasta el domingo 23 de abril se podrá visitar la exposición temporal El universo de Julio Cortázar en la Sala Murillo de la Fundación Cajasol en Sevilla. La muestra está dedicada al escritor Julio Cortázar (1914 – 1984) y en ella se exhibirán libros (incluyendo primeras ediciones de todas sus obras), correspondencia, objetos personales, dedicatorias, grabaciones, discos, carteles entre otros tipos de piezas además de fotografías de su vida. Consulta la agenda completa de exposiciones en Sevilla.

  • Teatro. Madrid. Estreno en el teatro Valle-Inclán de la adaptación teatral que han hecho Ángel Solo y Adolfo Fernández de la novela de Rafael Chirbes, En la orilla, dirigida por Aldolfo Fernández para el Centro Dramático Nacional.
  • Exposición. Barcelona. A las 20.00,  la galería Miscelanea nos propone descubrir una exposición exquisita que junta una extensa selección de dibujos, óleos y grabados que la reconocida artista Paula Bonet ha publicado en su último libro, La Sed.  Una obra donde texto, ilustración, óleo y aguafuertes se entrelazan para hablar sobre desamor, mujeres, soledad, erotismo y libertad. La exposición se podrá disfrutar hasta el 14 de mayo.
Las grandes cita de La Semana de Los Libros
Imagen del libro de Paula Bonet, ‘La Sed’. | Ilustración: Lunwerg Editores

  • Exposición. Madrid. Del 19 al 23 de abril tendrá lugar una serie de exposiciones, música, conferencias, cuenta cuentos, cine y visitas guiadas en el Instituto Cervantes en Alcalá de Henares y Madrid con motivo de la Semana Cervantina. El miércoles, arranca la exposición Retorno a Max Aub, que dará el pistoletazo de salida a unas jornadas  que son una oportunidad anual para celebrar la literatura iberoamericana. La exposición propone un paseo cronológico y panorámico por la obra del autor, la cual no puede entenderse sin un breve repaso a la vida de su creador, que fue una trayectoria, como la de tantos españoles de su generación, condicionada de un modo determinante e irreversible por la Guerra Civil, que estalló cuando rondaban los treinta y cinco años, una edad que debería haber sido de plenitud personal, económica, laboral y, por supuesto, creativa.

Jueves 20 de abril

  • Premios. Alcalá de Henares. Jornada de puertas abiertas, desde las 11.00 hasta las 20.00 horas, en el Instituto Cervantes en Alcalá de Henares, Madrid, en ocasión de la entrega del premio Cervantes a Eduardo Mendoza. Tradicionalmente, la entrega del premio se realiza el 23 de abril, tomando la fecha en la que fallecieron Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso. Sin embargo, este año la efeméride cae en domingo, por lo que la entrega del Cervantes se anticipa al día 20.
  • Cuentacuentos. Palencia. Hasta el 22 de abril, en la Biblioteca Pública de Palencia tendrán lugar divertiros cuentacuentos para acerca esta semana a los más pequeños. Estas jornadas contarán con la presencia de Carmen Arroyo, Pez Luna, y personal de la Universidad Popular de Palencia y de la Biblioteca y tendrán lugar desde las 11.00 hasta las 18.00. 
  • Presentación. Madrid.  Los escritores J J Armas Marcelo y Juan Carlos Chirinos presentan el próximo 20 de abril, en Madrid, la antología poética y de otros textos En (des) uso de razón, que recoge la obra del escritor venezolano de vanguardia Caupolicán Ovalles. El evento tendrá lugar a las 18.30 en la librería Sin Tarima: Calle Magdalena, 32.

Viernes 21 de abril

  •  La noche de los libros. Málaga. El Centro de Cultura Contemporánea malagueño, La Térmica, presenta la tercera edición de Málaga 451: La noche de los libros, un festival literario que en muy poco tiempo se ha convertido en una cita esencial para los amantes de la literatura. A partir de las 18.30 horas, Fundación La Térmica transformará su recinto, situado en Avenida de Los Guindos, 48, en una fiesta dedicada al libro y en un punto de encuentro internacional de autores, editores, libreros y lectores de todos los ámbitos literarios con invitados como Michel Houellebecq, James Rhodes, Fernando Aramburu, Nuccio Ordine, Thurston Moore, Vicente Molina Foix, Luisgé Martín, Marwan, Amalia Bautista, Miqui Otero, Juan Cruz Jesús Marchamalo, Eskarnia, Eme DJ o Mercedes Ferrer. También habrá homenajes a William S. Burroughs, Gloria Fuertes, David Bowie, Roberto Bolaño, Prince y actividades infantiles sobre Harry Potter. Puedes ver el programa completo, aquí.

  • La noche de Los Libros. Madrid. Durante la tarde y la noche del 21 de abril, más de 600 actividades y 500 autores y creadores se darán cita en la Real Casa de Correos, Real Casa de Postas, Plaza de Pontejos y Plaza del Rey. Además, otras actividades multidisciplinares tendrá lugar en 221 librerías, 131 bibliotecas y 169 instituciones y centros culturales de toda la ciudad y de la región. El ganador del Premio Cervantes 2016, Eduardo Mendoza; el escritor italiano Alessandro Baricco; el autor de la novela Trainspotting, el escocés Irvine Welsh, y las escritoras Rosa Montero y Elvira Lindo formarán parte del elenco destacado de autores que intervendrán. Puedes ver el programa completo, aquí.

  • Exposición. Toledo. El acto estrella de la ciudad tendrá lugar el viernes con la inauguración de la exposición La región en papel: 40 años de publicaciones periódicas en Castilla-La Mancha, que estará en la Sala de Castilla-La Mancha. La muestra expone las revistas culturales, boletines informativos, publicaciones poéticas, de historia, etnológicas… que se han publicado en Castilla-La Mancha desde la Transición. Se trata, pues, de una memoria de las iniciativas de la sociedad que refleja en papel la vitalidad de las personas de la región.

Sábado 22 de abril

  • Coloquio. Córdoba. A partir de las 19.00, en el Centro de Arte Moderno Rafael Botí, tendrá lugar una particular celebración de cumpleaños para conmemorar el centenario del nacimiento de la poeta  Gloria Fuertes. El programa, cuyas actividades son de entrada libre hasta completar aforo, empezará con una conferencia inaugural para adultos titulada ‘Gloria Fuertes, poeta de guardia’, a cargo de Jorge de Cascante, escritor y editor de El libro de Gloria. Después, a las 20.00, tendrá lugar una mesa redonda sobre ‘Gloria para niños y Fuertes para adultos’, en la que intervendrán Javier Lostalé, poeta y periodista; Fanny Rubio, catedrática de Literatura y escritora; Pedro Cerrillo, catedrático de Literatura y director del Centro de Estudios de Promoción de la Lectura Infantil (Cepli); y Ana Belén Ramos, escritora y coordinadora del evento. Finalmente, tras la mesa redonda habrá una lectura de poemas y una fiesta de celebración del cumpleaños. De forma paralela al programa de adultos se desarrollará el dirigido a niños de cinco años en adelante. Las actividades se iniciarán a las 19.00 con el taller titulado ‘Como un grillo cantando con su pijama de versos’, una acción con la que se busca, a través del juego y la recitación, acercar la vida y la obra de la poeta madrileña.
  • Teatro. Almagro, Ciudad Real. A las 21.00, en la sede del Ateneo de Almagro, se realizará una sesión de ‘Encuentros con nuestros escritores de Castilla La Mancha’. En esta ocasión el autor invitado es Mariano Lizcano Ramos, que presentará su obra Romancero Quijano (Editorial Visión Libros). El plato fuerte de las Jornadas son las representaciones teatrales de los artistas argentinos Gustavo Manzanal y Mónica Maffia homenajeando a Cervantes y Shakespeare, respectivamente.

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    Vista de la escena del Corral de Comedias de Almagro. | Foto: Wikipedia
  • Coloquio. Madrid.  En ocasión del vigésimo quinto aniversario de la novela Corazón tan blanco, de Javier Marías, el sábado 22 de abril, a las 19,00 horas, el escritor y académico conversará con Manuel Rodríguez Rivero. Después de la presentación, el autor firmará ejemplares de toda su obra. El acto se celebrará en la Librería Méndez. Calle Mayor, 18.
  • Verbena. Barcelona. El Ayuntamiento de Barcelona celebrará la Diada de Sant Jordi con una verbena de conmemoración de las efemérides de los grandes nombres de las letras catalanas y que se ha bautizado como ‘Nit del Drac. Nit d’homenatges’. La fiesta, que comenzará a partir de las 21.00 en la plaza Comercial del Born, recordará a los más destacados autores con un tributo de la mano de actores, escritores, directores teatrales, músicos, cantantes y poetas.

  • Salamanca. Desde las 10.00 hasta las 22.00 los libreros de Salamanca se ubicarán en la popular Plaza Mayor de la ciudad para celebrar El Día del Libro, que este año la ciudad salmantina rendirá homenaje a la figura de José María Gabriel y Galán. Bajo los soportales del ágora un total de 28 librerías ofrecerán un 10% de descuento y, junto a cada libro, los compradores recibirán uno de los 10.000 marcapáginas numerados y editados por el Ayuntamiento de Salamanca. En el zaguán del Consistorio podrán estamparse los libros adquiridos con un sello conmemorativo que hace referencia a Gabriel y Galán. Además, la Banda Municipal de Música ofrecerá a partir de las 12.30 un concierto.

  • Puestos de libros y rosas. Barcelona. Barcelona. Este día Sant Jordi tomará Barcelona. Los puestos se extenderán sobre todo por Las Ramblas y el paseo de Gràcia, pero también por las calles y plazas de los alrededores y lugares más transitados de cada rato. La rosa roja es el otro elemento principal del Día de Sant Jordi. Barcelona se llena de puestos de floristas. Se calcula que este día los floristas venden el 40% de las rosas de todo el año.
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Las Ramblas durante Sant Jordi. | Foto: Albert Gea/Reuters

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La inmortalidad incómoda de Roberto Bolaño

Romhy Cubas

…pugnada entre Anagrama y Alfaguara

“Yo no me siento el mejor narrador chileno, ni siquiera me preocupa eso. A mí lo único que me interesa en el momento de escribir es hacerlo con una mínima decencia, que no me avergüence al cabo de un tiempo de lo que he escrito, no lanzar palabras al vacío.”

– Roberto Bolaño

Roberto Bolaño Ávalos fue la voz de una juventud latinoamericana sembrada en los huesos de militancias y unas ansias de cambios que se sucedieron en ideologías contrarias; chileno de nacimiento pero con esencia de peregrino, como expresaba el 2 de agosto de 1999 en la ceremonia de entrega del Premio Rómulo Gallegos en Caracas -“A mí lo mismo me da que digan que soy chileno, aunque algunos colegas chilenos prefieran verme como mexicano, o que digan que soy mexicano, aunque algunos colegas mexicanos prefieren considerarme español (…) e incluso lo mismo me da que me consideren español, aunque algunos colegas españoles pongan el grito en el cielo y a partir de ahora digan que soy venezolano…”- se aferró al peligroso oficio de la ficción con maneras bohemias muy cercanas a la soledad y tribulación del París de Cortázar.

Heredero del boom latinoamericano de Borges y Vargas Llosa en todo su esplendor, confió en el triunfo eventual de sus creaciones y se apoyó en su memoria para plasmar una juventud errante y apasionada. Hoy su legado compite pobremente con la intriga de sus personajes Arturo Belano y Mario Santiago en “Los Detectives Salvajes” (1998) gracias a que el pasado marzo se dio a conocer que los textos del autor predilecto de Anagrama –editorial que publicó más de la mitad de sus libros en vida- abandonan la casa de publicaciones, de la mano de su viuda y albacea Carolina López, para transferir los derechos a Alfaguara por una cantidad que se rumorea superior a los 500.000 euros.

Alfaguara editaría a partir de septiembre la obra de Roberto Bolaño (1953-2003), un total de 21 títulos, así como dos textos inéditos: El espíritu de la ciencia ficción, y un libro de cuentos. El acuerdo alcanzado por la agencia Wylie y el sello del Penguin Random House Grupo Editorial ha avivado una novela editorial entre los conocidos y familiares de Bolaño, que muy difícilmente podrá alzarse con la altura de su legado. La polémica llega con contrapunteos y “dedicatorias” mediáticas que recuerdan que los inéditos póstumos se entretienen más con las sombras del mercadeo que con la esencia de la pluma de autoría.

Bolaño, adicto al café y con escasas horas de sueño, se montaba en el rock de los setenta, en infusiones de manzanilla con miel y en incontables cigarrillos para escribir; dejó una narrativa de corto y largo aliento que mezcló la ficción con la poesía y la ironía lacónica del humor, se aferró a los recuerdos para recrear una juventud articulada en éxodos y despedidas. Su patria fue la lengua, su obra un gran homenaje a una generación en la que le tocó emigrar y pugnar: terco, polémico, contestatario y litigante hasta de las razones sin razón, erudito burlón y lector implacable, murió de una dolencia hepática degenerativa a los 50 años un 15 de julio del 2003 a las 2:3 0am en Barcelona-España, a quien bautizó como “la ciudad más hermosa del mundo”.

El contrapunteo de los albaceas

Para la editorial Anagrama, Ignacio Echeverría –íntimo amigo y una especia de albacea por convicción del chileno- y para el editor de la casa Jorge Herralde, la decisión de mudarse de la empresa aparece con dramas inconclusos y romances controversiales del pasado. La editorial, que ha sostenido que no se le dio la oportunidad de pujar y pelear el legado del escritor como es costumbre en estas dinámicas del mundo literario, culpa a Carolina López, la viuda de Bolaño, de haber retirado sus títulos porque “formábamos parte de aquellos amigos íntimos a quienes nos había presentado a Carmen Pérez -con quien tuvo una relación sentimental y extramatrimonial- como su novia” aseguró Echeverría el pasado septiembre en un artículo para El Cultural. Carolina López debate asegurando que la voluntad de Bolaño siempre fue que su esposa e hijos gestionaran su obra y que el conjunto editorial actúa movido por “el despecho y la falsedad de sus acusaciones”.

En una nota publicada por El País el pasado 24 de noviembre titulada “La verdad sobre Roberto Bolaño”, López rompe el silencio que la ha caracterizado en los medios para afirmar que “la reciente publicación de la novela inédita El espíritu de la ciencia-ficción y la cesión de los derechos de la obra de Roberto a Alfaguara y no a Feltrinelli (sucesora de Anagrama) se debe únicamente a razones profesionales. La propuesta que realizó Alfaguara en el marco de las negociaciones en las que intervino mi agente, Andrew Wylie, fue mucho más ventajosa para la obra de Roberto. No solo en lo económico. Alfaguara tiene una mayor presencia en Latinoamérica, donde sus libros cuestan menos, algo fundamental para garantizar el acceso de los lectores a su obra”. En la misma carta explica la ruptura de su relación tanto con Jorge Herralde y Roberto Echeverría a causa de desengaños y transacciones que se llevaron a cabo sin su autorización; a Echeverría le achaca el haber difundido por correo electrónico a terceros el manuscrito inédito de El secreto del mal (2007) sin autorización o contrato alguno.

Roberto Bolaño y su esposa Carolina López
Roberto Bolaño y su esposa Carolina López

A sus declaraciones se suman las del agente estadounidense Andrew Wylie, mejor conocido como El Chacal , quien reafirma que los motivos del cambio de casa editorial no fueron sentimentales sino “puro negocio”. De este lado del ring Anagrama cita una lista de agravios expuestos por reediciones del escritor que la viuda no autorizó. Del otro lado, el de los amigos y editores de Bolaño, Echeverría sostiene que la lista de proyectos en torno a Bolaño interferidos por los vetos de Carolina López es numerosa, y que esta venía cortando sus relaciones con “gran parte de quienes constituyeron el entorno más cercano a Bolaño durante los últimos años de su vida” (23 de septiembre artículo publicado en El Cultural).

El secreto del mal edición de Ignacio Echeverría en Anagrama.
El secreto del mal edición de Ignacio Echeverría en Anagrama.

Como prueba recurre a la reedición en Ediciones Universidad Diego Portales de Bolaño por sí mismo, una selección de entrevistas con Roberto Bolaño armada por Andrés Braithwaite, amigo del escritor y prologado por Juan Villoro, o el puñado de cuentos y de narrativas inéditas tituladas: El secreto del mal, que se pospuso por varios años por “la determinación de Carolina López de apartarme en lo sucesivo, siquiera fuera como consultor, de toda decisión sobre el legado de Bolaño”.

Bolaño tuvo dos hijos con López nacidos en 1990 y el 2001, con quien mantuvo una vida familiar en Blanes-Cataluña. Con Pérez de Vega tuvo una relación amorosa a los largo de unos seis años que abarcó viajes, actos públicos y reuniones con amigos. Fue Pérez la que lo trasladó al hospital Vall d’Hebron donde murió y quien llamó a su esposa Carolina para que acudiera al lugar.

Entre libros reembolsados y “bolañeros” desconfiados

A todo esto se suma la noticia de que las librerías que hayan comprado “en firme” los títulos de Bolaño pueden venderlos hasta acabar en existencias los títulos que el escritor  publicó en la editorial Anagrama; sin embargo; los establecimientos españoles que tengan los textos en depósito los deberán entregar a la distribuidora Les Punxes antes del día 31 de diciembre.

La novela inédita de Bolaño El espíritu de la ciencia ficción, que ya se puede encontrar en las librerías, está ambientada en un México análogo al de Los detectives salvajes dentro un núcleo de afectos bohemios y literarios que recorre la historia de dos jóvenes poetas latinoamericanos, Jan y Remo, que buscan vivir de la literatura en el México de los años setenta. Ellos confían en el mito de ganarse la vida con la literatura. En el libro se mezcla la narrativa realista con la onírica –los sueños de uno de los protagonistas-

La historia inicia con la transcripción de una hipotética y descabellada entrevista realizada por una reportera a un escritor premiado durante la misma noche de entrega del galardón.

Para Alfaguara, el libro cobra especial rele­vancia porque “puede leerse como una suerte de previa historia de adolescencia de aquellos salvajes sabuesos literarios. Los años de formación poética, de ini­ciación al sexo y de incipientes pesquisas detec­tivescas de Bolaño”.

Bolaño en librerías via El Rincón del bibliotecario.
Bolaño en librerías via El Rincón del bibliotecario.

Pero las críticas sobre el pulso narrativo del texto inédito y las diferencia entre clásicos como Los detectives salvajes y 2666 han puesto a los “bolañeros” a reflexionar sobre la esencia de la obra, que para muchos reside más en las fotografías de los manuscritos de Bolaño, donde se puede intimar con su manera de trabajar y organizarse. Sus seguidores se disputan inevitablemente si este “inédito póstumo” sería autorizado por el chileno de seguir con vida, si lo consideraría como un trabajo concluyente y digno de publicarse o simplemente formaría parte de borradores que nunca pretendieron ver los estantes de las librerías; los más apasionados se preguntan si la comprensión global de la obra de Bolaño se verá o no afectada por esta nueva publicación.

Bolaño terminó El espíritu de la ciencia-ficción en Blanes en 1984. Según declaraciones de Pilar Reyes, su editora, “El manuscrito está fechado y firmado, y son tres las libretas que lo contienen, en tres etapas de la escritura: notas, primer borrador y transcripción en limpio. Existe una cuarta libreta con la entrevista que integra la parte inicial del libro, con indicaciones exactas del autor de dónde debe ensamblarse”.

El mito de la obra póstuma

Desde la muerte del escritor se han publicado siete títulos, editados todos por Anagrama: El gaucho insufrible2666Entre paréntesisEl secreto del malLa Universidad DesconocidaEl Tercer Reich y Los sinsabores del verdadero policía. A ellos se adhiere ahora  El espíritu de la ciencia-ficción, una novela iniciática que indica importantes antecedentes de una de sus obras más emblemáticas: Los detectives salvajes.

Bolaño no se encuentra presente para zanjar esta querella editorial de acusaciones y voluntades sospechosas. Es el albacea o el heredero quien decide, a falta de otra opción, este tipo de arbitrajes; aunque los textos póstumos y de ultratumba de estos mitos literarios raramente superan la obra publicada en vida.

Roberto Bolaño exhibiendo el Premio Herralde por Los detectives salvajes junto a JH y Sergio Pitol, ganador de la segunda edición del premio con El desfile del amor (1998) | Foto: Anagrama.
Roberto Bolaño exhibiendo el Premio Herralde por Los detectives salvajes junto a JH y Sergio Pitol, ganador de la segunda edición del premio con El desfile del amor (1998) | Foto: Anagrama.

Roberto Bolaño tuvo en eco mediático y un aplauso de la crítica mundial imbatible, se convirtió en un autor de culto que llegó al mercado Norte Americano y que antes de morir ya sonaba en deliberaciones de la Academia de Suecia. Para los íntimos y dolidos, cercanos de Bolaño, se está llevando a cabo una operación “borrado” de un segmento de su memoria retocada y censurada bajo el interés de su viuda y sus dos hijos; para su familia la decisión se sujeta a “negocios” y no a materias personales, pero como escribió el mismo autor por allá por los noventa: «Hay momentos para recitar poesías y hay momentos para boxear». Roberto Bolaño Los Detectives Salvajes 1998

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Leonora Carrington, las Memorias de abajo de la pintora surrealista

Anna Maria Iglesia

Foto: DANIEL AGUILAR
Reuters

El legado de Leonora Carrington, artista surrealista británica, no solo está compuesto por una obra pictórica indispensable para entender el siglo XX, sino también por textos de indudable interés, entre ellos uno de los más importantes es Memorias de Abajo, libro que André Breton le animó a escribir y que ahora publica Alpha Decay con prólogo de Elena Poniatowska.

“¡No admito su fuerza, el poder de ninguno de ustedes, sobre mí. Quiero ser libre para obrar y pensar; odio y rechazo sus fuerzas hipnóticas!”, se rebeló de pronto Leonora Carrington al doctor Luis Morales, bajo cuya supervisión médica estaba recluida en el sanatorio mental de Santander. Pocos meses antes, Max Ernst, había sido detenido por la República de Vichy. De origen judío y vinculado a la resistencia, Ernst fue detenido en su casa de Saint Martin d’Ardèche, donde vivía con una jovencísima Leonora, una joven inglesa llamada a ser una de las pintoras más relevantes del surrealismo. La Segunda Guerra Mundial, sin embargo, lo cambió todo: Ernst terminó detenido en el campo de concentración de Les Milles,  en la República de Vichy, y Leonora encerrada en una clínica psiquiátrica en Santander.

Leonora Carrington, las Memorias de abajo de la pintora surrealista 1

Los gritos de Leonora, reclamando su libertad, retumbaban en la clínica santanderina el agosto de 1940. Tan solo unas semanas antes, la pintora había sido obligada por su padre a un internamiento forzoso en la clínica del Dr. Morales, un psiquiatra de ideología nazi que, por entonces, regentaba una de las clínicas psiquiátricas con más prestigio entre la burguesía europea. El Dr. Morales era considerado una excelencia por llevar a cabo “milagrosas” y experimentales curaciones sobre sus pacientes, curaciones que se basaban principalmente en un choque convulsivo químico con cardiazol. A pesar de que el Dr. Morales la cogiera del brazo, afirmando, sin titubear, “aquí soy yo el amo”, aquellos gritos de Carrington anunciaban el final de su encierro. Ella estaba en aquella clínica por orden de su padre, un tradicional hombre de la burguesía inglesa que nunca había aprobado la conducta de su “rebelde” hija, y bajo el control permanente del Dr. Morales, ocupado, más que preocupado, en quitarle las ideas delirantes que la joven padecía desde la detención de Ernst.

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La posada del Caballo del Alba (1936-1937), autorretrato de Leonora Carrington | Imagen vía: Wikimedia Commons

“Cuando los alemanes invadieron Francia, temiendo por su propia seguridad, Leonora decidió escapar a España, con la intención de obtener un visado para el pasaporte de Max, que ella guardaba consigo”, cuenta Victoria Combalía en Amazonas con pincel. Por entonces, Carrington “ya comenzaba a ser presa de alucinaciones que le desencadenarían ataques de locura”, unos ataques que la acompañarían a lo largo de su huida de Francia, desde Andorra, pasando por la Seu d’Urgell y Barcelona, hasta Madrid, donde llegó acompañada por Catherine Yarrow y Michel Lucas.

La locura de Carrington era resultado de lo vivido, ¿cómo sino podría reaccionar alguien a quien, en palabras de Elena Poniatowska “de pronto los gendarmes se presentan y se llevan a su amor alegando razones de religión o de raza o de ideología”. La violencia, sin embargo, no abandonó a Leonora: no sólo llegaba a una España que acaba de salir de la Guerra Civil, una España cruel, dice Poniatowska, un país que “con su guardia civil intentó destruir su mundo imaginario y afectivo”, sino que nada más llegar sería víctima de una banda de requetés, que la raptaron y la violaron.

“Se levantaron algunos de aquellos hombres y me metieron a empujones en un coche. Más tarde estaba ante una casa de balcones adornados con barandillas de hierro forjado, al estilo español. Me llevaron a una habitación decorada con elementos chinos, me arrojaron sobre una cama, y después de arrancarme las ropas me violaron el uno después del otro”, recordaría tiempo después en Memorias de abajo. A partir de entonces, Carrington ya no pudo más, los delirios se incrementaron como si delirar fuera la única manera de huir de aquella vida hostil a la que parecía estar condenada.

“En sus raptos de locura, Leonora asumía el comportamiento de varios animales: rugía como una hiena, relinchaba como un caballo, ladraba como un perro…” cuenta Combalía. Fue entonces cuando el padre de Leonora entró en escena y obligó su internamiento: “Mi primer despertar a la conciencia fue doloroso: me creí víctima de un accidente de automóvil; el lugar me sugería un hospital, y estaba siendo vigilada por una enfermera de aspecto repulsivo y que parecía una enorme botella de Lysol. Me sentía dolorida, y descubrí que tenía las manos y los pies atados con correas de cuero. Después me enteré de que había entrado en el establecimiento luchando como una tigresa, que la tarde de mi llegada, don Mariano, el médico director del sanatorio, había intentado convencerme para que comiera y que yo le había arañado”.

Leonora Carrington, las Memorias de abajo de la pintora surrealista
Leonora Carrington | Imagen vía Alpha Decay

Así recuerda Leonora Carrington su llegada a la clínica psiquiátrica en Memorias de abajo, libro que André Breton le animó a escribir y que ahora la editorial Alpha Decay publica en una nueva edición con prólogo de Elena Poniatowska. Como cuenta Poniatowska, autora del libro Leonora, en la vejez, la pintora apenas hablaba de Max Ernst, pero sí de su estancia en la clínica: “De su niñez, Leonora habló con felicidad; del Cardiazol en la clínica del doctor Mariano Morales en Santander, en cambio, con verdadera angustia”. De hecho, añade la escritora mexicana, “con el terror impreso en sus ojos, volvía a caer en el agujero negro: ‘Me impidieron cualquier movimiento, me amarraron, me inyectaron…’”. Si bien para Bretón el libro de Leonora fue un texto imprescindible para sus estudios en torno a la locura y los delirios, no debe olvidarse que Memorias de abajo es, ante todo, un libro sobre la reclusión y el abandono.

Carrington no sólo se siente atrapada en esa clínica, no sólo siente que aquellos tratamientos, hoy absolutamente superados, no hacían otra cosa que hundirla más en su locura, sino que se sentía abandonada, sobre todo por un padre que parecía estar haciéndole pagar el precio de la libertad disfrutada años atrás en París. Como relataba hace algunos meses en The Guardian su sobrina Joanna Morhead, Carrington –Prim, así la llamaban- era considerada la “niña salvaje” de la familia: “Nunca escuché ni una sola buena palabra hacia ella”, recuerda Morhead, para quien fue todo un descubrimiento saber que su tía era un nombre imprescindible dentro de la historia de la pintura. “Durante décadas, ella fue relativamente desconocida: el convencional mundo artístico pasó por encima de ella y los comerciantes la ignoraron. Cuando entró en los ochenta años, sin embargo, encontró, con lentitud, pero con firmeza, la fama”, afirma Morhead y sigue: “Su trabajo fue redescubierto por los historiadores; las mujeres surrealistas fueron ‘recuperadas’ y conocidas por sus talentos individuales antes que por su papel de musas. Al inicio del siglo XXI, ella se convirtió en una especie de tesoro nacional para su país de adopción”, México.

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Cocodrilo de Leonora Carrington, en Ciudad de México. | Imagen vía Carlos Valenzuela/Wikicommons

Carrington llegó a México en 1942, tras un año en Estados Unidos. A finales de 1940, gracias a la intermediación de un primo suyo, salió de la clínica de Santander, aunque su padre ya había decidido su destino: “Su familia ha decidido enviarla a Sudáfrica, a un sanatorio donde será muy feliz porque es delicioso”, le dijeron nada más llegar a Madrid, primera etapa de un viaje que Leonora no estaba dispuesta a realizar. Acompañada por Frau Asegurado, encargada de su cuidado y vigilancia, fue embarcada a Lisboa, teóricamente la segunda parada antes que Sudáfrica. Sin embargo, Leonora, consciente de que “no había que luchar con esa clase de gente, sino pensar más deprisa que ellos”, no dudó en escapar en cuanto tuvo la posibilidad y esconderse en la Embajada de México, habiendo conocido al diplomático mexicano, Renato Leduc, pocos días antes en Madrid: “El embajador se portó maravillosamente conmigo, después. Tuve que entrar a verle, y dijo: ‘Está usted en territorio mexicano. Ni siquiera los ingleses pueden tocarla’. No sé cuándo apareció Renato. Al final, dijo: ‘Vamos a casarnos. Sé que es horrible para los dos, porque no creo en esa clase de cosas, pero…’”.

Fue así como Leonora pudo escapar. ¿Fue un matrimonio concertado aquello que le concedió la libertad? Ella nunca lo negó. Si bien el matrimonio con Renato durara tan solo un año, su amistad perduró hasta el final y él nunca dejó de visitarla en su casa de Chihuahua. En México, Leonora retomó su carrera como pintora que la guerra había interrumpido y aquellas alucinaciones cabalísticas y astrológicas sufridas durante su estancia en Santander terminaron plasmando un mundo interior, del cual sus pinturas fueron reflejo: “su pintura desvela la vertiente mística de la vida cotidiana. Sus escenas recuerdan los cuentos de hadas y los relatos infantiles irlandeses y celtas que le contaban de niña, repletos de druidas y magos que conocen una dimensión superior de la realidad. Personajes como la diosa Danu o la figura del caballo como símbolo de la búsqueda de renovación abundan en sus lienzos, así como gatos, cisnes, serpientes y alusiones a la cábala y a la alquimia”, apunta Victoria Combalía.

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El mundo mágico de los mayas de Leonora Carrington en el Museo Nacional de Antropología de México | Imagen vía Loppear / Wikimedia Commons

Leonora Carrington murió en 2011 en México. Tenía 91 años. Nunca quiso volver a Europa para vivir, aunque sus viajes a Inglaterra y Francia fueron constantes. Tras de sí, no sólo deja textos de indudable interés, sino una obra pictórica indispensable para entender el siglo XX. “Su trabajo evoca de muchas cosas y su enormemente complejo”, comenta Matthew Gale de la Tate Modern, “su producción no fue masiva porque su técnica es muy meticulosa y su trabajo muy detallista”.  

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