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KATY, ¿una alternativa legal, orgánica y segura al MDMA?

Clara Paolini

Foto: Wouter van Doorn
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Sus componentes son 100% legales, orgánicos y se supone que el efecto se asemeja al subidón de una dosis de MDMA pero sin el riesgo de sufrir un golpe de calor ni el demoledor bajón depresivo del día después. Según sus inventores y distribuidores, KATY es la alternativa definitiva para aquellos que busquen acercarse al éxtasis mental y corporal evitando las innumerables desventajas de las drogas de diseño, pero ¿hasta qué punto logran estas pastillas cumplir su promesa?, ¿son tan naturales e inofensivas como pretenden venderlas?, ¿qué diferencia hay entre este “suplemento alimenticio” y las anfetaminas sintéticas?, ¿de verdad es posible alcanzar las mismas sensaciones de felicidad, energía, placer y embriaguez emocional sin sufrir consecuencias?

KATY, ¿una alternativa legal, orgánica y segura al MDMA?
Gif MDMA | vía GiphY

Encontrar una alternativa al MDMA, un reto necesario

A pesar de que a día de hoy disponemos de información detallada sobre el MDMA alertando a los consumidores sobre su composición y posibles adulterantes, sus efectos, contraindicaciones y sobre todo, su peligrosidad, el último informe del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías indica que en 2017 la demanda no ha hecho más que crecer: por detrás del cannabis y la cocaína, el MDMA es la tercera droga más consumida en España, y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito estimó que unos 20 millones de personas la consumieron en todo el mundo por lo menos una vez en el último año.

El MDMA pertenece al club de las anfetaminas y las feniletilaminas, actúa fundamentalmente sobre el neurotransmisor serotonina y tiene efectos empatógenos: además de provocar la sensación de un aumento de la energía, euforia y una reacción más placentera a estímulos sensoriales, provoca que quien la tome se ponga emocional y blandengue. Numerosos estudios han demostrado que los posibles efectos adversos del MDMA pueden llevar a la muerte de diversas maneras: por deshidratación y golpes de calor, como consecuencia del aumento desorbitado de la actividad cardiaca y, sobre todo, por los efectos derivados la adulteración de la dosis que el usuario supone que consume, ya que los componentes esenciales están habitualmente mezclados con otras drogas de efectos aún más nocivos. Sin embargo, por más advertencias y campañas disuasorias que intenten disminuir el consumo de MDMA, la demanda crece a la par que la peligrosidad, y en este contexto, poner remedio parece una tarea urgente.

¿Qué es KATY?

¿Puede una pastilla alternativa, natural y segura ser la solución? Esa es la idea detrás de Limitless Life, una de las principales compañías distribuidoras de KATY, cuyo nombre es un guiño directo a su supuesta prima hermana Molly, el pseudónimo comúnmente utilizado para referirse al éxtasis o MDMA en formato cristalino. Según explican con un sospechoso tono publicitario en su página web: ”KATY es el nuevo suplemento legal, totalmente natural, orgánico y hecho a partir de plantas que te hará feliz. KATY estimula la producción de dopamina, serotonina y gaba. Aumenta los sentidos y proporciona esos momentos llenos de amor que estabas buscando sin ningún riesgo. KATY magnifica las experiencias sin una resaca de pesadilla. Desde la mejora de la vista, los sonidos y el tacto a la creciente claridad del pensamiento y las emociones, KATY le proporcionará la cantidad perfecta de placer”.

El reclamo parece sacado de Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, donde un gramo de Soma cura los sentimientos melancólicos, ofrece todas las ventajas del cristianismo y del alcohol, pero sin ninguno de sus efectos secundarios.

¿De qué se compone exactamente?

Según promocionan en la web, “KATY es una mezcla de componentes nutricionales disponibles sin receta médica. Entre ellos se encuentran elementos donantes de colina (aumento de la respuesta sináptica), adaptógenos (mejora de la salud / bienestar general y mejora de la captación nootrópica), neuroestimulantes (mejora de la energía mental / física) y un número selecto de otros elementos que aportan un óptimo rendimiento”.

Entre sus componentes se encuentran: extracto de raíz de Vanuatu, una planta también conocida como Kava, con propiedades sedantes, anestésicas, euforizantes y enteogénicas; extracto de semillas del “árbol del intelecto” (Celastrus paniculatus), utilizado en la medicina tradicional hindú y ayurvédica por sus propiedades sedantes, antidepresivas y neuroprotectoras; extracto de té verde y camelia, vitamina E y B12 (excelente antídoto contra la resaca), extractos de cacao y de café y “aminoácidos concentrados de tipo I y II”.

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Cápsulas de KATY | Imagen vía Edmtunes.

No se especifica a qué tipo concreto se refieren estos últimos, pero teniendo en cuenta la importancia de algunos aminoácidos como la glutamina para los estímulos neuronales y los últimos descubrimientos sobre su poder para acelerar reacciones químicas, se suponen un componente importante para el resultado. Por otro lado, ha quedado demostrado que algunos alimentos como el cacao, presente en los ingrediente de KATY, contienen feniletilamina, una amina asociada al sentimiento del amor y de la que se derivan la feniletilaminas sustituidas, entre las que se encuentran drogas sintéticas como las anfetaminas y, por supuesto, los entactógenos como el MDMA. ¿Funciona entonces este curioso cocktail natural?

Experiencias con KATY, los consumidores opinan

Isabelle Kohn narra en la revista The Rooster su experiencia con KATY con las siguientes palabras: “Me sentí ligeramente enérgica y alerta, como si hubiera tomado una pequeñísima dosis de cocaína o me hubiera bebido un Red Bull a la misma velocidad que otra bebida. Una ligera euforia, un poco de calidez, calma y noté que estaba más sumergida en la música de lo que lo hubiera estado totalmente sobria (…) No creo que KATY hiciera bien en prometerme una experiencia de amor sin límites. Definitivamente había mucha gente entre la multitud a la que no quería confesar ningún amor. (…) Cuando llegué a casa tuve problemas para dormir. Cuando me desperté estaba aturdida y bastante decepcionada al darme cuenta de que tenía una ligera depresión, igual que tras una noche de Molly. Esto tiene sentido: KATY aumenta la dopamina y la serotonina, y cuando la droga finalmente sale de tu sistema, te sientes deprimido ya que los neurotransmisores luchan por volver a la homeostasis. Una cosa que me cruzaba la mente durante toda la noche era si esos leves sentimientos positivos que estaba experimentos eran reales o no”. Según apunta la periodista “la marca alrededor de KATY intensifica cualquier efecto placebo”, ya que  según los testimonios recogidos en la propia web y la intensa campaña de marketing detrás del producto, parecen garantizar efectos que puede que no se acerquen a la realidad.

Las opiniones vertidas en DMNW también invitan al escepticismo. Según la experiencia de sus redactores, los efectos son más parecidos a los de un suplemento alimenticio para hacer ejercicio que a los del MDMA, y el hecho de que aconsejen el consumo de bebidas alcohólicas en conjunto con la pastilla no parece del todo fiable. Por su parte, Haley Hamilton, escribe en primera persona sobre los efectos de KATY en Mel Magazine, pero desde una perspectiva más positiva “Pasé tres o cuatro horas con un ligero colocón pero no me sentí enfadada ni deprimida cuando fuimos a dormir. Tampoco di vueltas ni miré a regañadientes el amanecer a través de las persianas. Al día siguiente, me desperté a una hora razonable y no odié el mundo. Lo mejor de todo es que dos días después, no apareció el conocido efecto “Blue Monday”- donde sus receptores de serotonina están patas arriba tras un fin de semana con Molly – no me encuentro irritable o al borde del pánico como había experimentado con MDMA en el pasado”.

Los comentarios de Reddit sobre KATY ofrecen versiones parecidas a las anteriores. Hay gente a la que le gusta la experiencia y consideran que merece la pena optar por este suplemento en lugar de arriesgarse con las drogas sintéticas, otras personas claman que este suplemento no podría compararse ni por asomo a los efectos del MDMA y muestran su decepción, y los de más allá, intentan dilucidar si acaso su legalidad será un estado pasajero a la espera de efectos adversos aún por descubrir. Lo cierto es que la propia empresa ha alterado la receta tres veces desde la que la sacó al mercado, por lo que es incierto si en un futuro, se acercará o se alejará de la soñada alternativa definitiva al MDMA.

Por el momento, el caso de KATY no ha hecho más que corroborar extendidas sospechas: existe un amplio limbo legal y médico respecto a las sustancias psicoactivas, un indiscutible interés por parte de los consumidores en encontrar alternativas a las tradicionales drogas de síntesis y una acuciante necesidad de hacer más seguro el uso de sustancias con fines recreativos.

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Continúa leyendo: ¿Por qué sufrimos tanto con el dolor de cabeza?

¿Por qué sufrimos tanto con el dolor de cabeza?

Redacción TO

Foto: Carolina Heza
Unsplash

Hay una razón por la que el dolor de cabeza se nos hace tan insoportable. O el de muelas. O el de ojos. Todo se debe a que las neuronas sensoriales que trabajan en la cabeza y la cara están directamente conectadas con uno de los principales ejes de señalización emocional del cerebro. Esto no quiere decir que el resto de partes del cuerpo no lo estén, sino que lo están de manera indirecta.

Al menos así lo demuestra un estudio de la Universidad de Duke, cuyas conclusiones podrían ser fundamentales en el desarrollo de tratamientos más efectivos contra el dolor craneofacial. Especialmente interesante en el caso de los dolores de cabeza crónicos y en el dolor facial neuropático.

“Habitualmente los médicos se centran en atacar la sensación de dolor, pero se ha evidenciado que lo que necesitamos abordar son los aspectos emocionales del dolor”, sostiene Fan Wang, uno de los responsables de la investigación y profesor de Neurobiología y Biología Celular en la Universidad de Duke, en unas declaraciones recogidas por el portal especializado Futurity.

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El profesor Steve Gentleman, sosteniendo un ejemplar de cerebro humano. | Foto: Neil Hall/Reuters

Hay que tener en cuenta que son dos grupos de neuronas las que se ocupan de trasladar las señales de dolor desde el cuerpo hasta el cerebro, y que es posible que las neuronas de la cabeza sean más sensibles al dolor que las neuronas del resto del cuerpo. Con todo, estas diferencias de sensibilidad no explicarían una mayor sensación de miedo o de sufrimiento físico en la cabeza que en el cuerpo, de acuerdo con Wang.

“Tenemos la primera explicación biológica de por qué este tipo de dolor puede ser mucho más doloroso”

Las resonancias magnéticas vendrían a demostrar estos supuestos, ilustrando una mayor actividad en la región cerebral de la amígdala –involucrada en las experiencias emocionales– y coincidiendo con los relatos de los pacientes que confiesan un mayor sufrimiento con el dolor de cabeza que con el dolor corporal. “Parece activar el sistema emocional más extensamente”, dice Wang, que guarda ciertas reservas. “Pero lo que siguen sin estar claros son los mecanismos subyacentes”.

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El presidente suizo, Johann Schneider-Ammann, y su homólogo portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, durante una explicación científica sobre el cerebro humano en el Centro Wyss, en Ginebra. | Foto: Denis Balibouse/Reuters

En esta investigación también participó Wolfgang Liedtke, profesor de Neurología en el Centro Médico de la Universidad de Duke, quien comparte el optimismo de Wang: “Tenemos la primera explicación biológica de por qué este tipo de dolor puede ser mucho más doloroso desde un punto de vista emocional que otros”. Y continúa: “Este estudio abre la puerta no solo hacia una comprensión más profunda del dolor crónico en la cabeza, sino también hacia una traducción en tratamientos que ayuden a los pacientes”.

Son los casos de quienes padecen cefaleas o neuralgias del trigémino, por ejemplo. En algunas circunstancias el dolor es tan severo que los pacientes buscan soluciones drásticas, como cortar las vías neuronales que conectan con el cerebro y transportan la sensación de dolor. A veces ni siquiera está vía es efectiva. Liedtke confía en que sea cuestión de tiempo poner fin a esta circunstancia.

Continúa leyendo: Un experimento con gusanos nos sugiere por qué somos adictos al tabaco

Un experimento con gusanos nos sugiere por qué somos adictos al tabaco

Redacción TO

Foto: Eriko Sugita
Reuters

Los gusanos, igual que los seres humanos, pueden ser adictos a la nicotina. Y, como tal, padecen los síntomas de la abstinencia. Por esta razón, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan ha empleado gusanos –Caenorhabditis elegans– para comprender los mecanismos de la adicción. Las conclusiones son esperanzadoras.

A partir de un supuesto genético que los científicos han ignorado hasta hoy, el equipo de Shawn Xu ha determinado que unas pequeñas moléculas llamadas microRNAs son esenciales en la forma en que estos invertebrados desarrollan dependencia de la nicotina y reacciones de abstinencia.  El motivo de este olvido nunca fue voluntario: el equipo de Xu, a diferencia de otros equipos, no obvió un paso previo en el proceso de codificación genética.

Esta circunstancia les permitió advertir que había unos genes implicados en un proceso que, en último término, implicaba la producción de proteínas receptoras de nicotina, las microRNAs, que participan en la sintonización de la expresión génica. El resto de científicos había desestimado durante años que este mecanismo fuera importante en la creación de la dependencia. Sin embargo, Xu encontró que aquellas conclusiones se habían alcanzado con técnicas menos sofisticadas que las actuales, tal y como publica el portal especializado Futurity.

Un experimento con gusanos nos sugiere por qué somos adictos al tabaco
Un ejemplar de C. elegans, observado en un laboratorio. | Foto: Reuters

“Estamos viendo un vínculo evidente entre la nicotina, el microRNA, las proteínas receptoras y las reacciones de dependencia que provoca la nicotina”, dice Jianke Gong, compañero de Xu y uno de los autores del estudio.

El laboratorio de Xu demostró anteriormente que mamíferos y gusanos comparten respuestas conductuales derivadas del consumo de nicotina. Y no solo eso, sino que mamíferos y gusanos tienen genes comunes. Esto explica que las conclusiones obtenidas esta vez en gusanos puedan aplicarse a los mamíferos. Los gusanos serían, por tanto, un buen modelo genético sobre el que experimentar.

Xu confía en que este hallazgo sirva como impulso para replantearse el papel de las moléculas microRNA en la adicción de los mamíferos a la nicotina. “La gente creía que la cuestión estaba resuelta”, dice Xu. También deposita sus esperanzas en que sean útiles para comprender mejor los motivos de la dependencia y seguir, así, avanzando en la lucha contra el tabaco. Una adicción que en España mata a 60.000 personas cada año.

Continúa leyendo: ¿Mejoran los árboles nuestra salud? Una ciudad de EEUU planta 8.000 para averiguarlo

¿Mejoran los árboles nuestra salud? Una ciudad de EEUU planta 8.000 para averiguarlo

Redacción TO

Aruni Bhatnagar es un profesor de medicina con un sueño: probar que los árboles pueden tener un impacto directo en la mejora de nuestra salud. Bhatnagar trabaja en la Universidad de Louisville (Estados Unidos) y cree firmemente que la contaminación del aire provoca riesgos cardiovasculares que los árboles pueden prevenir. El enfoque del proyecto es plantar miles de ejemplares para que estos reduzcan la contaminación, y entonces se reduzcan los riesgos de enfermedades cardíacas; por lo que en un futuro, los árboles incluso podrían sustituir a determinadas medicaciones. Para comprobarlo Aruni Bhatnagar ha convertido su sueño en un proyecto de investigación, el Green Heart Project. Esta iniciativa la lleva a cabo con la Universidad de Louisville, la asociación de Conservación de la Naturaleza y el Instituto de Aire, Agua y Suelo Limpios. Juntos quieren probar la correlación directa entre salud cardiovascular y naturaleza.

El proyecto consiste en plantar 8.000 nuevos árboles nativos de Kentucky en un área de Louisville en la que viven 22.000 habitantes. La iniciativa cuenta con una financiación de 14,5 millones de dólares. “El proyecto es esencialmente un estudio controlado a escala de vecindario”, señala Ted Smith, cofundador del Instituto de Aire, Agua y Suelo Limpios. Se trata de una agresivo plan de reverdecimiento que debería eliminar la contaminación del aire, según sus organizadores.

¿Mejoran los árboles nuestra salud? Una ciudad de EEUU planta 8.000 ejemplares para averiguarlo
Bosque cruzado por una carretera en Estados Unidos. | Foto: Will Suddreth/Unsplash

Los ejemplares que se van a trasplantar son grandes árboles autóctonos que pueden superar los nueve metros de altura. Además de estos árboles, se colocarán arbustos y otras plantas donde puedan absorber mejor la contaminación del aire que daña los pulmones, como a lo largo de autopistas y otras vías transitadas dentro del área de estudio. “Se va a convertir en un laboratorio urbano realmente único”, explica a USA Today Chris Chandler, director de conservación urbana de The Nature Conservancy en Kentucky.

Controles periódicos a la población

Durante los próximos cuatro años, a los habitantes que vivan en estas nuevas áreas verdes se les hará controles periódicos para comprobar las posibles mejoras en su salud. “Serían los primeros datos que muestran de forma definitiva la causalidad entre naturaleza y salud. Solo se han hecho estudios correcionales en el pasado [que dependían de más variables], lo que suponía un problema real para los amantes de la naturaleza. Que plantar árboles tiene un impacto directo en la salud no está basado en ningún estudio empírico“, asegura Smith.

La salud de las personas que viven cerca de la vegetación recién plantada se comparará con la de aquellos que viven en otras partes del área de estudio. “No ha habido otros estudios como este, donde se monitoree la salud de las personas antes, durante y después de una importante plantación de árboles“, sostiene el profesor Bhatnagar a USA Today. “En lugar de darle una pastilla a alguien, les estamos dando verdor”, añade Chris Chandler.

¿Mejoran los árboles nuestra salud? Una ciudad de EEUU planta 8.000 ejemplares para averiguarlo 1
Vista área de un bosque. | Foto: Noah Silliman/Unsplash

Además de estudiar la salud cardiovascular, los investigadores también planean ver si hay algún cambio en las tasas de criminalidad, el estrés, la economía y otros resultados sociológicos, puesto que algunos estudios sugieren que los árboles también pueden ayudar en esas áreas.

Los organizadores reconocen que “no es un proyecto pequeño, no es un proyecto rápido y puede no funcionar“, pero “es importante”. Hasta que descubramos los resultados, es bastante excitante pensar que la clave para mejorar la salud de nuestro corazón está escondida en la naturaleza.

Continúa leyendo: Cómo repoblar la vegetación marina puede salvar nuestros océanos

Cómo repoblar la vegetación marina puede salvar nuestros océanos

Redacción TO

Foto: Chris Gillette
AP

En lugares como la costa del Atlántico Norte se decía que había tantos peces que se podía cruzar el océano sobre sus espaldas. Así, solo en Reino Unido, por ejemplo, se capturaban 1,2 millones de toneladas de pescado en 1913. Hemos explotado los océanos por encima de nuestras posibilidades a lo largo de los siglos y, necesariamente, este nivel ha tenido que descender. Ahora, en el propio Reino Unido, se capturan cerca de 0,4 millones de toneladas anuales.

Hace un siglo la biodiversidad era inmensa, había espacios de praderas marinas y bosques de algas mucho más extensos, pero esa realidad se ha difuminado: los hábitats se han destruido y las aguas están muchos más contaminadas. Todo por la pesca furtiva y el desarrollo de las zonas costeras. Al menos así lo ponen de manifiesto, apoyándose en numerosos estudios científicos, Richard KF Unsworth y Ruth Callaway, investigadores de la Universidad de Swansea, en la revista especializada The Conversation. Estos científicos, del mismo modo que hacen un certero diagnóstico, proponen una medida para revertir la situación: reforestar los océanos.

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Una tortuga, en la Gran Barrera de Coral australiana. | Foto: Daniel Muñoz/Reuters

Esta restauración de los océanos a gran escala sería la gran baza para contrarrestar el impacto del hombre. Aunque la propuesta parece una quimera, los precedentes en otros ámbitos son numerosos. Las campañas de repoblación de especies amenazadas, como los castores o los lobos, invitan a pensar que se puede hacer lo propio con especies como las ostras, por ejemplo. También las experiencias de repoblación de bosques y montañas hacen pensar que se puede recuperar la vegetación.

Y, para colmo, existen unos pocos y esperanzadores precedentes que vienen a demostrar que estas prácticas, aplicadas al fondo marino, pueden resultar efectivas en algunos de los lugares más castigados del planeta.

Un ejemplo de éxito sería el caso de Chesapeake Bay, ubicado en la costa de Virgina (Estados Unidos), donde se ha conseguido recuperar parte del entorno marino mediante la dispersión de semillas. El objetivo no ha sido otro que el de crear un pasto marino que configure un hábitat óptimo para la pesca y el desarrollo de vida submarina, y a su vez una vegetación que puede capturar grandes cantidades de dióxido de carbono, uno de los gases causantes del efecto invernadero.

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Montones de plástico acumulados en la costa de Panamá. | Foto: Carlos Jasso/Reuters

Teniendo en cuenta que ya se han dado pasos hacia la pesca sostenible y el cuidado del agua costera, los autores del artículo proponen dar otro más para la repoblación de la fauna marina. Para ello se apoyan –también– en su propia experiencia. Desde 2014 han llevado a cabo ensayos de reforestación subacuática, y ahora han comenzado a aplicarlo en superficies marinas. Además, pretenden implantarlo manteniendo unos estándares de respeto medioambiental muy elevados. Porque la idea, en muchos casos, es desarrollar las plantas vegetales en laboratorios para luego llevarlas hasta las zonas necesitadas.

En Países Bajos, además, están haciendo ensayos con superficies de plástico biodegradable para el mantenimiento de estos pastos, pues uno de los principales retos medioambientales para esta generación y la que están por venir es el uso de plásticos, tan contaminantes. De hecho, en España ya existe un compromiso para 2020 de prohibir la venta de bolsas de plástico. Los científicos quieren asegurarse de que sus experimentos no colaboran directamente con la destrucción de otros ecosistemas.

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