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Kevin Johansen: "El humor es como un velo detrás del cual uno puede decir las verdades más tremendas"

Ana Laya

Foto: Sony Music España

Estamos todos trasnochados. Kevin se aferra a sus gafas de sol. Viene casi directo desde Buenos Aires para comenzar su gira europea en España (esta noche en la Sala But de Madrid y mañana en la Sala Barts de Barcelona). Lleva encima cuatro horas de jetlag que se insertan en sus ojos y se sugieren en una voz un poco más profunda de lo normal. Afortunadamente su ánimo está intacto, nos recibe con un café con leche, una sonrisa y con ganas de que tengamos una charla interesante, de que valga la pena no estar durmiendo en el hotel.

El último álbum de Kevin Johansen que le da nombre a la gira se llama Mis Américas Vol. ½ y se pronuncia volumen medio. “Un guiño para los atentos”, apunta Kevin al tiempo que enfatiza que las Américas son tan enormes que abarcarlas en un solo disco es imposible. Así que atenti que por ahí se viene un volumen 3/4 o uno 6/7… o ambos.

En Mis Américas Volumen ½ hubo más músicos invitados. Grabaron en Río, en Nueva York, en Buenos Aires, con diferentes productores… ¿fue por una razón estratégica, simbólica o solo pasó?

Pasó, sí. Fue completamente fortuito. Marías Cella, amigo productor del disco, sugirió ir a grabar con Leo Sidran en Nueva York ya que él también ha trabajado mucho con Drexler (al igual que Cella).  Yo tengo amigos ahí y la idea era grabar con alguno de ellos, y yo encantado. Así que fuimos al estudio en Brooklyn de Leo Sidran. Luego él tenía ganas de trabajar con Kassin, un gran productor brasilero, en Río de Janeiro  y se dio la posibilidad de ir una semanita y trabajar con él. Poco a poco, fueron tomando forma algunas canciones en alguna ciudad y finalmente, desembocamos en Buenos Aires donde los The Nada, con los que ya nos conocemos desde hace 15 años y fue como ponerle el moño al disco.

¿Es la primera vez que trabajas con Matías?

No, en realidad con Matías ya habíamos trabajado en Logo, en parte del disco Bi y en algunos tracks de City Zen, así que ya éramos amigos. Aparte, él también había trabajado un par de veces como nuestro sonidista. De tanto trabajar detrás de escena, ya era una persona de confianza. En cambio, nunca había trabajado con Cachorro López y Sebastián Schonn, pero eran otros socios con los que teníamos pendiente la cuenta de hacer algo e hicimos tres tracks con ellos.

Siempre he producido o co-producido discos con amigos… me acuerdo de encontrarme con Tweety González en el DF y que él me dijera: “¡Vamos a hacer algo!”. Cuando se da la oportunidad de trabajar con alguien que tiene ganas de trabajar contigo y además es alguien que sabe mucho, es súper cómodo.

También me ha pasado con Mario Broier que es un famoso masterizador que ha trabajado con los grandes, con Charly y con todos, que cada tanto me lo encontraba y él es medio parecido a Santaolalla, el look y la voz, y decía, “¿Y nosotros para cuando?”. Es lindo coincidir con gente del medio que tienen ganas de hacer algo contigo y bueno… yo tengo el sí fácil.

Yendo del living al estudio

A sugerencia también un poco de Matías, entra en Miranda, la hija mayor de Kevin a escena. Ella, así como Kim y Tom, sus hermanos menores, ya habían hecho coros y cantado fragmentos en otros discos, “es una extensión lógica es como pasar del living al estudio”. En Mis Américas, sin embargo, la participación de Miranda es diferente, más formal. Ella y Kevin cantan juntos el tema Es como el día.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Miranda?

Los hijos son una extensión lógica. Son testigos en el living de casa de que papi está ingeniando una canción. A veces son tus peores críticos y te dicen: “Pá, no hagas eso, qué horrible”, pero otras te dicen: “Ah, qué linda esa melodía, se me pegó… ¿es tuya?”. Y ahí entonces se te infla el pecho y dices: “Sí, es mía”. Por eso con Miranda fue muy bonito. Kim, la de 13, también cantó en Folky, hizo coros en Es como el día, y Tom, el de 10, cantó en el tema de Antunes, de Tribalistas, Torcer a favor.

Todos somos músicos en el fondo, la música nos toca. Ellos siempre han vivido en un entorno un poco más proclive a agarrar una guitarra, un piano, un instrumento. Ahora Miranda, sobre todo, está grabando cosas suyas. Agarró poemas de mi mamá que era poeta y está poniéndoles música y agregando líneas. Es muy emocionante ver ese proceso. Kim, está aprendiendo a tocar la guitarra, el ukelele… Tom toca la batería. Después el tiempo dirá si van hacia lo profesional o simplemente conectan con la música.

De la bossanova al foxtrot, pasando por el blues, las cumbias, los boleros y otros tantos ritmos… ¿qué le falta por explorar a Kevin Johansen?

Podría ser una cueca chilena, un joropo venezolano que es parecido en un punto a nuestra chacarera o a otros ritmos folklóricos más complejos y que son similares desde México hasta Chile o Argentina. Hay miles de ritmos y sub-ritmos, que son parecidos entre sí. Me interesan también los sonidos brasileros o los ritmos afro-peruanos.

En este disco en Dios de la marea participa Miss Bolivia y hay un tinte un poco afro-peruano de algún modo; hay un bolero que es bien de Centroamérica; hay un ritmo caribeño en homenaje a Barranquilla en Oh What a Waist (¡pero qué cintura!), hay varios guiños latinos y trabajo con bandas como Chico Trujillo de Chile, o Kanaku y El Tigre de Perú, pero esto es un aprendizaje constante, una combinación de ser permeable, empaparse cual esponja de un ritmo, aprender los arreglos, cómo lo hacen los que saben, y después ponerle tu impronta, ponerle tu personalidad, romper con eso.

Hay una frase muy linda de Samuel Beckett que dijo cuando una joven coreógrafa franco-española Maguy Marin trabajó con él. Ella estaba muy tímida y él ya era una leyenda y le dijo: “No mijita, con respeto no se crean cosas bellas”. Me gustó mucho esa frase porque a veces para ponerle tu impronta a las cosas hay que faltarles al respeto.

Kevin Johansen: "El humor es como un velo detrás del cual uno puede decir las verdades más tremendas" 1
Portada de Mis Américas Vol. 1/2.

Instrucciones para usar la ironía en español

Musicalmente Kevin Johansen es un poco Zelig, adopta personalidades, voces, ritmos, instrumentos, sonidos… pero a nivel de líricas tal vez hay dos elementos inconfundibles en su estilo: el bilingüismo y el humor. Lo primero se explica fácilmente geo y biográficamente: Kevin nació en Alaska, de padre noruego “con algo de inglés” y de madre argentina, y ha vivido entre Argentina y Estados Unidos, con varias ciudades in-between. Lo segundo me intriga un poco más. Indago.

Tal vez es mi impresión pero me parece que te resulta más sencillo hacer humor en español.

No realmente. Es cierto que Cortázar decía que la ironía era más aceptada en el mundo anglosajón como hasta algo ponderado, respetable, tal vez justamente por eso me gusta más hacerlo en castellano. La ironía con las palabras y el conjugar sonoridad con sentido es un poco la labor del compositor de canciones pero a la vez también hay que ser un poco arqueólogo de la palabra y buscar en la etimología el significado. Es un trabajo arduo jugar con las palabras.

Él (Cortázar) decía que los novelistas en habla hispana tenían mucho miedo de la ironía porque tenían temor a no ser tomados en serio y en cambio, yo creo que el único problema con el humor es, como decía Mark Twain, que nadie lo toma en serio. Y lo es, el humor es muy serio, desde Les Luthiers a Frank Zappa, siempre hay una cosa muy crítica, y hay una profundidad seria detrás. Es un poco como un velo detrás del cual uno puede decir las verdades más tremendas y parece una cosa risueña y por abajo te tiran la zancadilla. A mí me gusta mucho ese uso del humor. Por ejemplo, la Bach Chata en donde participa Marcos Mundstock de Les Luthiers cuyo título es Habladurías, trata de algo que los Les Luthiers hacen muy bien que es machacar el humor sobre nuestras pequeñeces humanas, sobre nuestras faltas, sobre nuestras miserias.

¿En el caso particular de Habladurías, esta cosa tan individual y humana no te parece que resulta una lectura social de los tiempos en los que estamos entre posverdades y “calumnias vertebrales”?

El tema es eterno, es un poco “pinta tu tiempo y serás atemporal”, para bien o para mal. El tema de las habladurías viene desde siempre y seguirá existiendo, el ensuciar a otro, la “calumnia vertebral”, como bien lo dijo el gran Marcos Mundstock, tiene mucho que ver con nuestra esencia. Tiene que ver también con lo que menciono en el tema que está Arnaldo Antunes que es Torcer a favor, que refleja esa ansia de dejar de festejar un gol de tu equipo solo para poder decirle a otro “¡Toma!”.

Estamos en un mundo ahora en el que en vez de celebrar las diferencias estamos padeciéndolas, estamos hinchando en contra en lugar de hinchar a favor, torciendo en contra en lugar de torcer a favor como dirían en portugués, y lamentándolo mucho es algo que sigue vigente. La plaga somos nosotros, dije en algún momento en Apocalipso, un tema que está en Bi.

Entre luthiers y cumbieras

Ganadores del Premio Princesa Asturias de Comunicación y Humanidades de 2017, es imposible no divagar un poco cuando Les Luthiers entra en escena. Creadores, músicos, artesanos, poetas y maestros cuando se trata de formas sutiles y sublimes del humor. Le pregunto a Kevin si tiene algo en común con Johan Sebastian Mastropiero, me dice que no entre risas, pero sí confiesa que le genera demasiada emoción escuchar su nombre mencionado por Marcos Mundstock, “es como escuchar a un Rolling Stone”.

Trabajar con Marcos Mundstock…

Es un genio. Cuando llegué a la Argentina con casi 12 años escuchaba a los chicos en el recreo cantando canciones de Spinetta o de Charly García, el rock argentino estaba muy fuerte en ese momento a nivel local y luego explotando más con Charly o con Soda Stereo y otras bandas en los 80’s, pero a la vez mi madre me debe haber llevado a escuchar a Les Luthiers a los 13-14 años y por eso también suelo mencionarlos a ellos como una gran influencia y unos grandes “desgenerados” a nivel de género musical, al igual que yo, porque amo aprender de la música. Eso de empaparse y aprender a tocar bien un bossanova, una chacarera, un sonido de banda mexicana, un tema country, una cueca chilena… ese proceso, creo que bandas como Les Luthiers me lo contagiaron. Ellos saben bien cómo mezclar un foxtrot con Bach con una cumbia…

Con epistemología…

¡Con epistemología! Es una anécdota muy hermosa. Los conozco gracias a Daniel Rabinovich con quien coincidí una vez y me tomó del brazo y me dijo: “Gracias por la dedicatoir”, yo les había dedicado el bolero Oops que está en City Zen que tiene mucho del espíritu de Les Luthiers. Daniel me dice: “Vente que te voy a presentar a Les Luthiers que les encanta lo que haces”.

Ahí conocí a Marcos, a López Puccio, a Núñez Cortés y a Maronna. Entonces, López Puccio me dijo: “Sabes que ese tema la Cumbiera intelectual, yo casi termino una canción hace muchos años que tiene mucho que ver porque habla de filósofos y de escritores en son de cumbia, pero bueno todavía no la terminé y me hizo acordar”.

López Pucho me llamó unos meses después y me dijo: “Terminé la Cumbia epistemológica, es parecido en esencia a tu Cumbiera intelectual pero te muestro la letra -muy profesional- fíjate si te molesta”… y obviamente sin escucharla le dije que sí, “al final la influencia de la Cumbiera intelectual, son ustedes.”

Identidad(es)

Tal vez en sus inicios el estilo ecléctico de Kevin Johansen podía verse como el resultado de la curiosidad y la geografía -que sería una variante de “la casualidad y la diplomacia” con las que Cortázar explicaba haber nacido en Bélgica- pero de un tiempo para acá, la realidad impone otra lectura más profunda y esa peculiar manera de mezcla de ritmos, acentos, historias e identidades de una forma armónica luce casi como un manifiesto.

Decía Mark Twain que viajar es fatal para los prejuicios, el fanatismo y la estrechez mental. ¿Es tu propuesta musical tan mestiza una variante de esta máxima, una manera de viajar?

Totalmente, es un disco que habla mucho de eso. Sin caer en una demagogia innecesaria pero sí, celebrar la diversidad en un continente tan vasto como las Américas. Se extiende hacia el mundo obviamente, pero sí era la intención hacerlo con lo que uno conoce, con lo que uno maneja, celebrar esa diversidad. El advenimiento de la tan defenestrada globalización nos ha acercado y nos ha enseñado a apreciar esas diferencias, nos ha hecho vernos y vernos reflejados en el otro, riéndonos de los acentos y de la forma que tienen de decir las cosas en un país y otra. Creo que hemos crecido mucho a nivel local y a nivel global… pero falta un montón.

Es curioso que de alguna manera está muy en boga la necesidad de tener tu libertad pero también tus límites bien definidos. Torcer a favor también habla de eso, porque si no el nacionalismo con Z, el nazionalismo, es tremendo, porque es poner en la cara del otro tu bandera clamando de alguna manera “yo soy de esto y tú no”. Y eso es tremendo. Lo más lindo es el nacionalismo del cariño, de querer tu comida, tu país, tu geografía, tu música, tu gente, y reconocerte en ellos pero sin que eso signifique una barrera, un muro “Trumpiano” para el otro.

Recuerdo haber leído hace poco que ya la lucha no es derecha vs izquierda, capitalismo vs comunismo, sino propaganda vs educación…

Y sí, es el signo de nuestros tiempos y es realmente increíble, hay una suerte de guerra civil solapada donde el 50% de la población piensa una cosa y el otro 50% piensa diametralmente lo opuesto, y hay un quilombo también con la prensa… y en todos los países están igual. Viajando por el continente te das cuenta, Macri, Temer, Colombia votando en contra de La Paz, Trump… ha ido subiendo una ola conservadora hecha de muros… y cruzó el océano. Esa ola de división, extraña y contradictoria, ese mecanismo de defensa de hacer ver que el mal está en el otro. Esa fue la gran estrategia de Trump, el mal son los mexicanos, nosotros estamos perfectos, el problema son los de afuera. Tremendo. Divide y conquista.

La portada de The Economist de hace un par de semanas decía que las redes sociales eran una amenaza para la democracia…

Yo la llamo la era del ego. Fíjate que ganó en Estados Unidos un gran ególatra como Trump y en general las figuras están teniendo esa impronta. Putín en Rusia, Merkel en Alemania, las figuras vuelven a ser “facistoides” en su presencia… en su omnipresencia, y las redes sociales exacerban fácilmente el ego. Mira lo bien que me va, miren lo exitoso que soy, miren lo bello que soy, con mi familia, miren los premios que me he ganado. Todo ese ego exacerbado provoca una cosa que va en detrimento de lo que se supondría que es una cosa democratizada, mancomunada y socialista si se quiere, va en contra de nivelar la cancha. No se nivela para nada. Siguen siendo pocos los poderosos, pocos lo que tienen mucho y parece que va a seguir siendo así porque siguen acumulando, ahora los social media guys son tres adolescentes que manejan el mundo. Se ha pervertido un poco esa ilusión que teníamos de que Internet y las redes nivelaran la cancha un poco… hay que ver cómo se desenvuelve. No sé si se puede afirmar directamente eso -que sean una amenaza a la democracia- pero definitivamente es una buena observación.

Es un poco como el chiste del músico brasilero que venía de ganar premios y saluda un amigo que es músico también y le cuenta:”Vengo de ganar unos premios, estoy rebien, ahora ando en unas vacaciones divinas con mi familia, y pronto iré a que me den otro premio, pero ya no hablo más de mí… ahora habla tú un poco de mi”.

Como no podía ser de otra manera, la entrevista termina así, con un chiste.

* * *

¿Más Kevin Johansen? Aquí 11 Preguntas Random.

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Natalia Lafourcade: “Nosotros tenemos nuestras Billie Hollidays, Ellas Fitzgeralds y Edith Piafs en Latinoamérica”

Ana Laya

Foto: Sony Music España

Algunas veces sucede algo muy grato con los artistas que seguimos y admiramos y eso es verlos crecer. Digo algunas veces porque otras tantas ese proceso puede resultar poco ameno si ese crecimiento y esa evolución de alguna manera resulta una traición a su esencia. En el caso de Natalia repasarla en el tiempo es satisfactorio y delicioso.

Es maravilloso recordarla (y recordarme) en la época de Búscate un problema o Amarte duele, tanto como es escucharla ahora interpretando algunas de las canciones más bellas –¡y complejas!- de Latinoamérica, como la Tonada de luna llena de Simón Díaz, o La Llorona de Chavela Vargas… y reconocerla. Es ella. Es Natalia, pero más grande. Esta chica ha evolucionado y ha cambiado de una manera hermosa, pienso conectándome con esa personalidad de tía-abuela orgullosa que a veces aparece en mis monólogos internos.

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Portada del nuevo trabajo de Natalia junto a sus adorados Macorinos. | Imagen vía Sony Music.

Natalia es una chica curiosa, le gusta hacer y experimentar de todo un poco, diseña la ropa que viste en el escenario, creó los collages del arte del álbum Musas y hasta le dio un poco la lata al director del vídeo promocional del tema Tú si sabes quererme. Le encanta involucrarse, ser parte del proceso creativo, compartir la energía… pero eso sí, aclara, su Wikipedia miente, Natalia por muy handy y genial que sea, no juega fútbol. Aún le intriga saber por qué a alguien le interesaría ponerla de jugadora de fútbol… pero ahí está. Hace poco intentó editarlo y eliminarlo, pero no sabe si lo logró… “la gente hace cosas rarísimas”, me dice.

Nos instalamos en una sala cómoda y espaciosa en las oficinas de Sony Music España y empezamos una conversación centrada en su último trabajo, Musas, que presentará en España en febrero de 2018, con fechas en Barcelona (15 de febrero en la  Sala Apolo) y Madrid (16 de febrero en la tropical Sala La Riviera). En este álbum/homenaje, Natalia -y el universo- decidieron mezclar composiciones propias con iconos del folclor latinoamericano como Omara Portuondo, Violeta Parra y Agustín Lara.

Es mediodía, probablemente lleva haciendo entrevistas desde la mañana, pero su paciencia y su sonrisa parecen infinitas.

 

Cuéntame un poco acerca de Musas, ¿de dónde viene esa necesidad de evolucionar reconectándote con el pasado? ¿De esa mirada hacia atrás y hacia adentro?

Yo creo que poquito a poco me fui dando cuenta de que había que ir para adentro, conectarme más con mi identidad, mis raíces, conmigo, con mi tierra, con México, con mi espacio, con mi casa, o sea con todo lo que me podía hacer acercarme a mi esencia, a mi espíritu, a mi fuerza propia.

Siento que es una cosa que sucedió en parte porque trabajé con la música de Agustín Lara y ahí me di cuenta de que en español y con nuestros géneros se podían hacer cosas maravillosas. Ahí empecé a conocer nuevos géneros o a recordar a otros compositores, a escuchar su música, a escuchar a otras intérpretes cantando en español y decir: ¡Mira, nosotros tenemos nuestras Billie Hollidays, nuestras Ella Fitzgeralds o nuestras Edith Piafs pero en Latinoamérica! Tenemos estas mujeres, a estos compositoras y compositores hermosos y yo puedo aprender algo de ellos. Y poco a poco empezaron a capturar mi atención y mi gusto y mis ganas de aprender de todos ellos y aquí estoy. Aprendiendo.

¿Este aprendizaje a través de la cultura, la identidad y de la memoria es algo que crees que necesitamos en este mundo en el que estamos?

Te puedo hablar desde mi experiencia y desde lo que a mi me corresponde que es lo mucho que siento que se ha fortalecido mi artista a través de haberme conectado con este aspecto, de decir amo México con lo bueno, lo malo, lo lamento, me duele mucho, pero con todo y eso amo México, amo ser mexicana y amo poder llevar un poquito de eso que amo de México y que admiro de México a donde sea que me pare. En lugar de tal vez querer hacer cosas que en otros países se hacen, que es algo que durante mucho tiempo me pasaba. Anhelaba un poco, soñaba, quería ser como otras personas en otros lugares. Eso cambió en mi, llegó un momento en el que dije ‘bueno ya está, esta soy yo’. Primero por el amor a mi misma y el amor a lo que tengo para ofrecer sin tratar de convencer a nadie, sino realmente haciéndolo desde el amor y desde el corazón, y después por conectarme con mi gente, con mi música, conectarme y explorar a esos compositores que me gustan.

Eso realmente fue una inquietud propia, cada artista lleva sus propias inquietudes y yo pienso que está bien. Hoy en día hay muchas cosas que nos alejan de la esencia o, a lo mejor, de una cosa más desnuda. Hay muchas formas de ponerse máscaras y no abrirse. Y yo decidí ir más hacia la parte de ir abrir el alma, el corazón, el espíritu con la música, esa es mi bandera, mi lema mi búsqueda. Ir primero hacia adentro y de ahí hacia fuera, tratando de conectar con eso. Y ese proceso siento que ha fortalecido mi identidad y mi estilo, y se ha vuelto también una fórmula efectiva.

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Los Macorinos, Miguel Peña y Juan Carlos Allende, son el dúo de músicos que acompañó a la gran Chavela Vargas en sus giras desde 2006 y hasta su muerte. | Foto vía Sony Music España.

He leído que el proceso de Musas fue bastante orgánico, no nació con la intención de convertirse en un álbum, pero todo fluyó y se convirtió en eso. ¿En qué momento te diste cuenta de que estabas haciendo un disco?

La disquera me lo dejó saber. La disquera y mi equipo de management. Estaba viajando mucho, estaba tocando mucho ‘Hasta la raíz’ y quería grabar con Los Macorinos, quería recuperar el ambiente de la bohemia en la casa. Al comienzo no le dije a nadie que estaba haciendo este proyecto, la disquera no sabía, nadie sabía más que mi equipo más cercano y entonces eventualmente mi equipo me dijo ‘ya déjanos escuchar eso que estás haciendo’ y yo les decía ‘no, no tiene nada que ver con lo demás que hice, no lo veo para nada de sacarlo, yo sé que esta en la radio no va a tener probablemente entrada y esta no es mi tirada tampoco,… pero bueno, venga, se los voy a enseñar’. Entonces hicimos un ensayo abierto, y ahí fue que surgió la necesidad darle su lugar y su importancia al proyecto, más allá de si sonase en la radio o no.

Ahí empezó a cambiar toda la historia. Dijimos que probablemente serían dos volúmenes porque es mucha música y ahí yo ya supe que la música le iba a llegar a la gente, que mi público iba a escuchar este disco. “Quiero hacer un disco que suene ahora como si yo estuviera en las salas de sus casas tocando para ellos”, dije, “un disco que suene a madera y que no tenga ningún instrumento electrónico, ninguna secuencia, nada, sino que sean puros instrumentos de madera y así empezamos a tejer toda la historia”.

¿Los temas elegidos por qué fueron ‘los elegidos’?

La Tonada de luna llena iba a ir, por ejemplo, porque era un proyecto de hobby para mi o de capricho. Yo me dije voy a grabar la Tonada de luna llena, voy a grabar Derecho de nacimiento, voy a grabar La Llorona, voy a grabar estos temas que amo, y realmente la selección fue así. La selección era tomar esos temas que me habían acompañado en mis giras, en la voz de Mercedes Sosa, de Chavela Vargas, de Violeta, de Omara Portuondo, realmente agarrar esa música que me inspira y que me encanta e interpretarla.

La selección tenía que ser con eso que me conmueve y ya… fue así.

Quería interpretar a Violeta, nunca me había atrevido a hacerlo. En este disco, en principio no iba a haber nada que me resultara demasiado imponente pero finalmente decidí romper con eso e incluso luego me empecé a sentir inspirada para escribir canciones, entonces dije ‘por qué no, no pasa nada, voy a meter mi composición en esto’. Le mandé mi primera composición -Rocío de todos los campos- a los productores, a Gustavo y a Cheche y les dije, déjenme saber si ustedes creen que esta composición puede formar parte de este proyecto y ellos me dijeron ‘pero por supuesto’, y así seguí haciendo canciones y de repente el disco se fue tejiendo poco a poco.

Vuelves a España luego de dos años en los que han cambiado un montón de cosas, has cambiado tú, la producción, la música, todo… ¿qué esperas de esta gira y de España?

Pues espero poder compartir esta música que hicimos con la gente. Que la gente lo disfrute. Espero que el disco cumpla su cometido, que era una cosa muy simple, era darle calor a la gente, un ‘apapacho’ al corazón y al alma. Eso era lo que yo quería, por eso hicimos un disco en una casa de madera, con puros instrumentos tradicionales, de madera también y con puras canciones que son muy cálidas, y ya, eso espero que el disco pueda darle mucho calor a la gente.

Si han leído hasta aquí y han conocido a la artista, prepárense para descubrir otras facetas de Natalia y sobre todo su risa, que es adorable.

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Bomba Estéreo: lo mejor de la electropicalidad caribeña lo peta en Madrid

Ana Laya

Describir, definir o encasillar la música de Bomba Estéreo es un ejercicio casi vano porque que roza lo imposible. Muchos dicen que se trata de “electro latino”, otros votan por decir que son “electro cumbia”, mientras que Li Saumet, su vocalista, afirma que si tuviera que describirse en un poquísimas palabras diría que Bomba Estéreo es “folclore eléctrico”, cosa que más que una definición fija es una cajita de pandora abierta de referencias, beats, sonidos, anécdotas e instrumentos, que evidencian la característica más sólida del grupo: su capacidad de mutar, fluir y evolucionar permaneciendo a la vez tan auténticos y tan “electropicales” como al principio.

Charlamos con Li minutos antes de su presentación en la emblemática -y también tropical- sala La Riviera en Madrid, en un concierto que daría comienzo al festival MadTown Days por todo lo alto: sold out absoluto (con almas procrastinadoras en pena que buscaban desesperadamente entradas revendidas en la cola de entrada incluidas) y dos horas de música en las que las 1.800 personas asistentes no dejaron de menearse ni un minuto como si estuvieran en una fiesta a la orilla de alguna playa del Caribe colombiano.

Si bien la fuerza creadora que los mueve en cada disco es diferente, básicamente porque ellos y el mundo que los rodea cambian y evolucionan, Simón y Li siempre han sido muy fieles a sus gustos, y eso, explica Li, es lo que les ha permitido desarrollar un sonido característico que permite que quienes los conocen puedan distinguir sus canciones desde los primeros acordes sin temor a equivocarse, aunque la fuerza que guía sus trabajos cambie. Amanecer, por ejemplo, fue un disco más pop, más global, y Ayo es más un trabajo para dar gracias, para volver a las raíces después de 10 años de camino recorrido y para seguir “sembrando para en el futuro recibir”. Ambos son característica e inconfundiblemente Bomba Estéreo.

“Es solo cuando la gente empieza a pensar solo en el dinero y en la fama que se les empieza a olvidar la música que hacen y su arte se tergiversa. Cuando uno es fiel a lo que hace, eso marca y queda ahí por siempre.”

Esa capacidad de ser fieles probablemente también es lo que impulsó a Will Smith a salir de donde sea que haya estado semi-retirado para llamarlos y decirles que quería remixear con ellos en el single Fiesta, el que probablemente ahora sea el más popular en el mercado americano y que muy seguramente les abrirá las puertas a otras colaboraciones interesantes.

Le preguntamos a Li cuál sería -en sus sueños más salvajes- el artista con quien más le apetecería hacer una colaboración y responde sin dudar: Thom Yorke y Daft Punk. Sus músicos favoritos. Ojalá ambos se enteren pronto porque el resultado de esa mezcla es definitivamente algo que nos encantaría bailar.

“El mundo está un poco jodido, pero siempre podemos bailar”

Bomba Estéreo no es un grupo que permanezca indiferente a su contexto. En sus líricas la crítica al machismo, el racismo y la xenofobia están presentes. Buena prueba de ello es la canción Internacionales en la que claramente se manifiestan ante las falsas barreras y etiquetas que nos pretenden separan… “aunque somos diferentes a la vez somos iguales, en la misma situación en distintos lugares”.

¿Un buen antídoto para las diferencias? El baile, porque “para bailar no necesitas lengua”.

El baile como forma de resistencia está muy presente en lo que transmite Bomba Estéreo, en esa energía compartida que se mueve por la sala y que se queda retumbando en el pecho cuando la música termina. Pero definitivamente para Li, el baile, aun cuando es primigenio, único, ritual y maravilloso, no es la única manera de resistir, el arte, la meditación, la introspección, la espiritualidad, son otras formas a las que que la gente le rehuye o les tiene miedo, pero son formas de resistencia.

“Lo espiritual es lo único que realmente puede mover y cambiar al mundo, lo único verdaderamente revolucionario y el baile es profundamente espiritual.”

“El ser humano tiene que conectarse más con su ser interior, la gente está muy pendiente de lo que pasa fuera y creo que ese es el gran problema de la humanidad. Esperar que las personas te arreglen el mundo, bien sea el presidente, el vecino, el cura, la señora, el de la tienda, y juzgarlos cuando no lo hacen es el gran error. La única manera de arreglar el mundo, tu mundo, viene de adentro… y ahí para adelante, no lo puedes controlar, lo único que puedes controlar eres tú,” concluye Li.

Bomba Estéreo: lo mejor de la electropicalidad caribeña la parte en Madrid
La Riviera a tope. | Foto: The Objective.

“Todo siempre es para positivo… hasta el reggaeton”

Con España, Bomba Estéreo ha tenido una larga historia de amor que este año ha dado buenos frutos al lograr el sold out tanto en Madrid, en la sala Riviera, y en Barcelona en el Razzmatazz. A pesar no ser “completamente mainstream como Shakira, Juanes o Carlos Vives”, el electropical de Li y Simón ha ido calando en el público español y eso sin duda los alegra muchísimo porque el español es un mercado importantísimo, “es el único de Europa en donde el idioma no es una barrera” y el público puede apreciarlos como ritmo tropical al que se unen sus incisivas líricas.

Antes de despedirme (la entrevista fue cortita, pero concentrada), quise preguntar por el gran elefante en el cuarto: el reggaeton. ¿Bueno, malo, abre puertas, encasilla lo latino? Está cambiando, dice Li,  “ya no es solo culos y tetas y ‘muévelo mami’, ahora por lo menos están haciendo cosas más cool; J Balvin hizo Mi gente con Willy William, y están colaborando con gente más interesante que tiene otras cosas que aportar como Pharrell. Aunque no nos guste particularmente, este tipo de cosas como Despacito son las que llevan la música latina a un público mucho más amplio y a gente que la escucha por primera vez y dice ‘wow, qué es esto’. La gente está cantando esa canción en Irlanda, en Alemania, en un montón de países… y así el camino que sigue es más fácil.” “Yo creo que todo siempre es para positivo… hasta el reggaeton,” concluye Li.

Bomba Estéreo se presenta hoy en Barcelona en la Sala Razzmatazz y luego se monta en su autobús -literalmente, como en Almost Famous- para continuar su gira europea en la que también visitarán París, Bruselas, Berlín, Hamburgo, Ámsterdam, Londres y Lulworth (para Bestival), si no habéis conseguido verlos en España, aún estáis a tiempo de perseguirlos en este continente. Satisfacción, champeta, reggae music, cumbia y folclore, garantizados.

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Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Jorge Raya Pons

Foto: TOMAS BRAVO
Reuters

El archivo con todos los manuscritos que sobrevivieron de Gabriel García Márquez está en Estados Unidos. Él, que se rebeló contra todos sus gobiernos, nunca lo habría imaginado. Vendieron el fondo de documentos que había guardado durante años por más de dos millones de dólares a la Universidad de Texas –a través de la institución Harry Ransom Center–. Parece mucho dinero cuando Gabo –como le llamaron quienes le conocían– vivió con lo justo durante casi media vida. Aquella circunstancia cambió, sin embargo, cuando alguien quedó deslumbrado por Cien años de soledad.

Algunos días, García Márquez compartía con quienes le acompañaban la historia de cómo la idea del libro le alcanzó como un rayo, de cómo quedó prendido e incapacitado para hacer otra cosa que escribir. “A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme”, dijo en una ceremonia en Cartagena de Indias en 2007. “Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro”.

Gabo, que nació en el Caribe colombiano y siempre se reconoció periodista, escribió otras obras que son infinitas –como El coronel no tiene quien le escriba y El amor en los tiempos del cólera– y dejó miles de páginas que ahora pueden consultarse gratuitamente y en línea. Son folios y folios –unos 27.000– y artículos y fotografías y ficciones a medias que revelan sobre García Márquez tanto como sus memorias: en ellos están sus métodos de trabajo, sus anotaciones, sus vicios de escritura. La universidad tejana ha comenzado un laborioso y encomiable esfuerzo para digitalizar todo cuanto llegó a sus manos, y los resultados son verdaderamente estimulantes si uno es lector devoto del maestro de Aracataca.

Cómo consultar en línea todo el catálogo de Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez, en Monterrey en 2007. | Foto: Tomás Bravo/Reuters

La página tiene habilitados unos buscadores que permiten, incluso, filtrar por palabras clave, y también un mecanismo sorprendente con el que se pueden comparar simultáneamente borradores distintos de una misma obra. Entre los documentos hay pasaportes de sus abuelos, de él mismo, fotografías de su infancia, todo un torrente de información que desvela las facetas misteriosas de su vida, sobre las que tanto mintió a sus biógrafos.

Toda esta hazaña no habría sido posible –quién sabe– si García Márquez no hubiera publicado Cien años de soledad. Aquello fue una posibilidad real al menos en dos ocasiones, según sus recuerdos. La primera, cuando la mecanógrafa Esperanza Araiza (Pera) resbaló saliendo de un autobús, bajo la lluvia, y provocó que los papeles de su borrador final se empaparan todos en un charco. Luego tuvo que secarlos pacientemente y uno a uno para rescatar los 18 meses de trabajo de su amigo.

La segunda, cuando el escritor y su esposa, Mercedes, se dispusieron a enviar a la editorial Suramericana por correo las 590 cuartillas que entonces eran la novela. El trabajador de la oficina pesó las hojas y les dijo: “Son 82 pesos”. Pero ellos eran pobres y solo tenían 53. Tuvieron que enviar la mitad de la novela, con el escaso atino de escoger la segunda mitad y no la primera. Unos días después, les escribió el editor y les dio el dinero restante a cambio de que le hicieran llegar la primera parte. La historia de García Márquez –quizá distorsionada– viene a demostrar que la fortuna, a veces, es caprichosa. Ahora sus intimidades literarias y familiares quedan abiertas para los curiosos y los investigadores.

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Llega a Madrid el nuevo Paraíso de la música electrónica

Cecilia de la Serna

Foto: Unsplash

Tras más de dos décadas olvidada en la ruta festivalera patria, la capital parece estar al fin copando el protagonismo que muchos esperaban. A las ya consagradas citas musicales que suponen algunas, como el Mad Cool o el DCODE, se une una propuesta hasta ahora inédita en Madrid: la primera edición de Paraíso, un nuevo festival que tendrá lugar en un espacio verde muy próximo al centro de la capital. Concretamente, como el ya citado DCODE, Paraíso pisará la hierba del Campus de la Universidad Complutense, y durará dos días: el 8 y el 9 de junio de 2018.

El lema de Paraíso es “Música electrónica y otras artes”, que es -además de un eslogan prometedor- toda una declaración de intenciones. Este festival de nueva generación ha nacido, según sus organizadores, “para ofrecer al público la oportunidad de vivir una experiencia multisensorial”.

De uno de los creadores del FIB

Este proyecto tiene la solvencia que solo la experiencia de los que están detrás de él puede otorgar. Desde el festival recuerdan que “Paraíso nace de la mano de un colectivo de profesionales con más de dos décadas de trayectoria en la gestión cultural. A la cabeza del proyecto se encuentra José Morán, cofundador y codirector hasta 2009 del FIB (Festival Internacional de Benicàssim)”. Algo que cuidan especialmente desde la organización de Paraíso es la imagen gráfica, que han creado de la mano del estudio madrileño Serial Cut. El resultado final es onírico, con elementos relacionados con el sonido y la naturaleza, la música electrónica y otros conceptos del festival, unidos mediante texturas orgánicas y evocadoras.

Tres escenarios para una experiencia completa

La gran incógnita es su cartel, que próximamente anunciará la organización en un primer avance, así como el resto de contenidos y disciplinas artísticas que formarán parte de la primera edición de Paraíso. Lo que sí aseguran sus organizadores es que “Paraíso se estrenará con un cuidado cartel compuesto por artistas que exploran los nuevos territorios de la electrónica y su confluencia con otros géneros y expresiones artísticas”.

El recinto del festival contará con hasta tres escenarios diferenciados, intervenciones artísticas, un área recreativa, varias zonas de descanso y un espacio gastronómico. Siguiendo la tendencia impuesta por muchos festivales, este será sostenible, con aforo limitado a 15.000 personas diarias, en el que la comodidad y los detalles harán que los asistentes disfruten de una experiencia única.

Reserva anticipada

A partir de ahora se puede reservar sin compromiso, y a través de la web de Paraíso, el abono a un precio especial de 35 euros y el pase premium a 95 euros. El plazo para confirmar la compra de la reserva finalizará 15 días después de la presentación del primer avance del cartel. Los asistentes de esta primera edición tendrán prioridad para acceder a las siguientes.

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