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Kurt Cobain, la voz de una generación

Nerea Dolara

Esta semana el líder de Nirvana cumpliría 50 años. Su dramática muerte a los 27 años lo convirtió en un mártir del rock y en un hito pop.

De camino a la escuela en Aberdeen llevaba su lonchera de Snoopy. Su infancia estuvo marcada por el divorcio temprano de sus padres, sólo tenía nueve años, y su adolescencia por la sensación de ser inadecuado, por una relación difícil con su familia, por sus sueños de ser un gran músico (una vez le dijo a un amigo que se haría famoso y rico y luego se suicidaría (sic) como Jimi Hendrix) y por las letras y reflexiones que escribía en sus diarios. Luego, no mucho después, Kurt Cobain dejaría atrás todo lo que le molestó y todo lo que odiaba: lo establecido, las normas, lo normal. Su banda, Nirvana, se convertiría, a poco tiempo de su creación, en una revolución musical y él, el silencioso e introspectivo compositor de rock, en un mito pop que esta semana cumpliría 50 años.

Kurt Cobain con Nirvana
Foto de archivo via Flickr.

Es sabido por todos que Cobain no estaba muy a gusto con la fama o lo establecido. Tras vender 10 millones de discos seguía comiendo sus predilectos Mac & Cheese de Kraft, odiando las entrevistas, negándose a subir a limusinas y viviendo sin guardaespaldas. Además detestaba -con el tiempo tuvo que resignarse a no poder echarlos de los conciertos- a los seguidores de su banda que sentía como fraudes, a quienes no entendían su mensaje: chicos de fraternidad, deportistas agresivos, chicos populares a los que siempre odió y, directamente, fue claro en decir a homófobos, misóginos y xenófobos que no eran bienvenidos en sus presentaciones. Pero el éxito estaba ahí, en forma de dinero, un enjambre de ejecutivos de la discográficas, relaciones públicas y demás lamebotas, conciertos repletos de miles de personas y cada vez menos libertad. Porque como siempre dijo el punk para él era eso, libertad. Y eso, justamente eso, es lo que, paradójicamente, menos tenía.

Nirvana comenzó -tuvo otros nombres como Fecal Matter- temprano. Cobain obtuvo como regalo por su catorce cumpleaños una guitarra usada de parte de su tío y comenzó a practicar. Conoció, al poco tiempo a Krist Novoselic, y la banda nació. Sólo faltaba un batería y Chad Channing fue el elegido. Nirvana tocaba en fiestas en una universidad en Olympia, Washington. Y poco después la discográfica independiente Sub Pop Records financió su primer disco. Así nació Bleach. Corría 1989.

Joan Jett junto a Dave Grohl y Krist Novoselic de Nirvana luego de que la banda ingresó al Hall de la Fama del Rock and Roll Hall of Fame en abril de 2014 | Foto: Lucas Jackson / Reuters
Joan Jett junto a Dave Grohl y Krist Novoselic de Nirvana luego de que la banda ingresó al Hall de la Fama del Rock and Roll Hall of Fame en abril de 2014 | Foto: Lucas Jackson / Reuters

Al año siguiente, tras vender 35 mil copias, Nirvana (que despidió a Channing y a otros varios sustitutos, aceptó a Dave Grohl en la alineación hasta el fin de la banda) grabó nuevas canciones, incluida Smells Like Teen Spirit. Esta canción luego generaría malestar incluso físico en Cobain, que detestaba tocarla por lo famosa que se había hecho. Llegó a decir en una enrevista en Rolling Stone que no recordaba el solo de guitarra y que prefería salir del escenario a interpretarla (aunque continuaba haciéndolo de vez en cuando).

Con las nuevas canciones, y su nuevo batería, Nirvana consiguió un contrato con DGC. Los rockeros detestaban a las grandes discográficas, pero siempre defenderían que trabajaron con DGC para llegar a más personas. El resultado de esta unión fue Nevermind (1991). El éxito fue instantáneo y aplanador. Nirvana se hizo popular, omnipresente y símbolo de su tiempo. Cobain, mientras tanto, estaba cada vez más incómodo con la situación. Y su estómago comenzó a dejárselo claro. El cantante sufría de un dolor crónico que le impedía comer e incluso, a veces, hasta beber agua. Pero continuaba de gira. Y para calmar su desesperación recurrió a la heroína.

En ese tiempo Cobain conoció a Courtney Love, líder de Hole, y se casó con ella poco después. Esperaban un bebé. La prensa, obsesionada con el nuevo rock star, incluyó a la pareja en el reducido altar de las más míticas relaciones amorosas del rock. Allí estaban en atención y escrutinio junto a Yoko y John o Sid y Nancy. Pasaron dos años antes de que Nirvana estrenara su tercer disco, In Utero, y en ese tiempo Cobain sufrió varias sobredosis y fue detenido (y luego liberado) por una denuncia de abuso doméstico contra Love.

Cobain dejó las drogas y, en entrevistas, habló de estar más feliz y satisfecho, además de ya no sufrir de su dolor crónico… también habló de sentir cierto miedo por no tener alimento creativo una vez que su sufrimiento se había detenido. Cuando hizo esa afirmación a Rolling Stone también comentó no tener, en ese momento de la gira de In Utero, ninguna canción nueva.

La banda continuaba con su desacato general y su provocación. En su primera aparición en Saturday Night Live rompieron los instrumentos en televisión nacional y en los premios MTV Novoselic se golpeó a sí mismo con el bajo y la banda se burló de Axl Rose (enemigo declarado de Cobain). Cobain comenzaba a deslizarse por el camino de los estupefacientes de nuevo. Durante la gira mundial, en Roma, Love lo encontró inconsciente debido a una sobredosis de alcohol y Rophynol (luego se encontró una nota de suicidio). Desde ese momento todo fue en picado.La policía de Seattle visitó la casa de la pareja cuando Love llamó diciendo que Cobain se había encerrado en el baño con un arma. Siguió una intervención -Love estaba convencida de que Cobain estaba en un estado suicida y que su abuso de las drogas era peligroso- y el internamiento en un centro de desintoxicación. Cobain escapó tras varios días.

Portada de la revista Rolling Stone.
Portada de la revista Rolling Stone.

La noticia de que un cadáver se había encontrado en una de sus casas en Seattle llegó a las redacciones del mundo. Horas después se confirmaría. Kurt Cobain había muerto. Se había suicidado utilizando una escopeta. Tenía 27 años.
Cobain se convertiría en un mártir de la causa del rock (el álbum del MTV Unplugged grabado en 1993 salió a la venta tras su muerte y debutó como primero en las listas… vendió cinco millones de copias y ganó el Grammy), en un símbolo de un tiempo en que el grunge triunfó sobre una industria prefabricada y en que el pelo sucio, las letras de protesta y las voces desgarradoras llegaban más al público que las coreografías ensayadas y el playback. Su revolución no duraría mucho. Como todo ídolo de la contracultura, Cobain se convirtió en mercancía, en camisetas, pósters y leyendas urbanas.

Flores, velas y dibujos conmemorando el décimo aniversario de la muerte de Cobain en Viretta Park en Seattle, Washington el 5 de abril de 2004 | Foto: Anthoy Bolante / Reuters
Flores, velas y dibujos conmemorando el décimo aniversario de la muerte de Cobain en Viretta Park en Seattle, Washington el 5 de abril de 2004 | Foto: Anthoy Bolante / Reuters

Su vida se removió una y otra vez en libros, reportajes y películas. Hasta sus más íntimos diarios y dibujos salieron a la luz hace poco en un documental autorizado. Su reproducción animada puede verse en Guitar Hero 5. Mientras tanto la industria de la música domó a los rebeldes y parió una nueva camada de bandas con hits edulcorados. Cobain marcó un momento en la historia del rock y con su muerte ese momento, la voz de una generación insatisfecha y molesta, se apagó, entre jingles, coros pegadizos y mega conciertos.

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23 canciones para agarrarnos sin complejos, por Daniela Spalla

Redacción TO

Foto: Daniela Spalla
Daniela Spalla Website

Cantante, compositora e instrumentista nacida en la ciudad de Córdoba, Argentina, Daniela Spalla comparte con The Objective una ecléctica selección de canciones para que nos agarremos sin complejos. Una playlist que promete.

Daniela Spalla editó su primer EP, Magma, en 2010, después de haber estudiado canto y piano en Buenos Aires durante 5 años. Viajó a la ciudad de México a presentarlo junto a la artista mexicana, Ximena Sariñana, madrina musical de Daniela en tierras aztecas. En los años que siguieron, los viajes a México se volvieron cada vez más frecuentes, hasta que en 2013 se mudó a la Ciudad de México.

Ya desde sus últimos años en Buenos Aires, venía preparando lo que sería su disco debut, Ahora Vienen Por Nosotros. Con la colaboración de Rafa Arcaute en producción (Calle 13, Andrés Calamaro, Illya Kuryaki, Aterciopelados, entre otros), Daniela logró grabar 12 canciones que sintetizaban sus deseos de desplazamiento sentimental y geográfico. Ahora Vienen Por Nosotros se editó en 2014 y llevó a la artista a tocar por gran parte de la república mexicana, incluyendo festivales como Vive Latino, Pal Norte y Revolution Fest, y por países como Colombia, Estados Unidos, Argentina y Cuba. La placa también le valió una nominación al Grammy Latino como Mejor Nuevo Artista y fue elegida por iTunes México como el Mejor disco de un artista nuevo, también en 2014.

El último vídeo de Daniela Spalla pertenece a Costa Rica, canción con la además abre esta deliciosa y ecléctica playlist que incluye literalmente de todo un poco, desde las seductoras voces de Françoise Hardy o Adanowsky hasta una versión de Amparito por el grupo de merengue venezolano, Los Melódicos, pasando por el clásico de Nelson Ned: Déjenme si estoy llorando.

¡Disfrutad!

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Llega a Madrid el nuevo Paraíso de la música electrónica

Cecilia de la Serna

Foto: Unsplash

Tras más de dos décadas olvidada en la ruta festivalera patria, la capital parece estar al fin copando el protagonismo que muchos esperaban. A las ya consagradas citas musicales que suponen algunas, como el Mad Cool o el DCODE, se une una propuesta hasta ahora inédita en Madrid: la primera edición de Paraíso, un nuevo festival que tendrá lugar en un espacio verde muy próximo al centro de la capital. Concretamente, como el ya citado DCODE, Paraíso pisará la hierba del Campus de la Universidad Complutense, y durará dos días: el 8 y el 9 de junio de 2018.

El lema de Paraíso es “Música electrónica y otras artes”, que es -además de un eslogan prometedor- toda una declaración de intenciones. Este festival de nueva generación ha nacido, según sus organizadores, “para ofrecer al público la oportunidad de vivir una experiencia multisensorial”.

De uno de los creadores del FIB

Este proyecto tiene la solvencia que solo la experiencia de los que están detrás de él puede otorgar. Desde el festival recuerdan que “Paraíso nace de la mano de un colectivo de profesionales con más de dos décadas de trayectoria en la gestión cultural. A la cabeza del proyecto se encuentra José Morán, cofundador y codirector hasta 2009 del FIB (Festival Internacional de Benicàssim)”. Algo que cuidan especialmente desde la organización de Paraíso es la imagen gráfica, que han creado de la mano del estudio madrileño Serial Cut. El resultado final es onírico, con elementos relacionados con el sonido y la naturaleza, la música electrónica y otros conceptos del festival, unidos mediante texturas orgánicas y evocadoras.

Tres escenarios para una experiencia completa

La gran incógnita es su cartel, que próximamente anunciará la organización en un primer avance, así como el resto de contenidos y disciplinas artísticas que formarán parte de la primera edición de Paraíso. Lo que sí aseguran sus organizadores es que “Paraíso se estrenará con un cuidado cartel compuesto por artistas que exploran los nuevos territorios de la electrónica y su confluencia con otros géneros y expresiones artísticas”.

El recinto del festival contará con hasta tres escenarios diferenciados, intervenciones artísticas, un área recreativa, varias zonas de descanso y un espacio gastronómico. Siguiendo la tendencia impuesta por muchos festivales, este será sostenible, con aforo limitado a 15.000 personas diarias, en el que la comodidad y los detalles harán que los asistentes disfruten de una experiencia única.

Reserva anticipada

A partir de ahora se puede reservar sin compromiso, y a través de la web de Paraíso, el abono a un precio especial de 35 euros y el pase premium a 95 euros. El plazo para confirmar la compra de la reserva finalizará 15 días después de la presentación del primer avance del cartel. Los asistentes de esta primera edición tendrán prioridad para acceder a las siguientes.

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15 canciones que hacen de España un país más hermoso, por The Gift

Redacción TO

Foto: The Gift

Volvemos otro viernes con nuestra playlist semanal. Esta vez los portugueses The Gift nos traen una lista que nos harán querer un poquito más a España. Esta banda de rock alternativo llega a España a presentar su sexto álbum, Altar, que ha estado precedido por tres adelantos: Clinic Hope, Love without violins y Big Fish. Grabado entre Galicia, Londres y Alcobaça, una ciudad a una hora al norte de Lisboa, donde el grupo tiene su estudio, este nuevo disco es una representación de la historia de estos cuatro amigos de la infancia.

El grupo, formado por Nuno Gonçalves, Sónia Tavares, John Gonçalves y Miguel Ribeiro, traen ritmos de synth-pop y funk en este nuevo trabajo que muestra una constante evolución y crecimiento artístico.Altar es nuestra historia vital”, explica la banda, que se formó en 1994 y se ha convertido en una de los grupos portugueses más internacionales.

Su próximo concierto en España será en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid el 12 de diciembre. En él presentarán este nuevo disco, que considera el más cautivador de su carrera, y que ha sido producido por su propio sello discográfico, La Folie Records.

Con esta playlist, The Gift quiere mostrar su amor a España, donde han grabado una gran parte de este nuevo trabajo. Para ello, quieren compartir las canciones de algunos de sus artistas favoritos en España, con ritmos y estilos de todo tipo, entre los que se encuentran algunos como Ana Torroja, Coque Malla o Vetusta Morla.

Escucha la lista completa aquí y síguenos para acceder a cada una de las playlists.

Continúa leyendo: Blastsounds: los nuevos zahoríes de las subculturas musicales

Blastsounds: los nuevos zahoríes de las subculturas musicales

Beatriz García

Foto: Sonita. Rapera afgana.

Blastsounds es un colectivo de melómanos que realiza expediciones musicales a través de los géneros y artistas más desconocidos del mundo para que sea quien la escucha y no un algoritmo el que decida ‘esto mola’.

Todos hemos tenido alguna vez ese momento ‘epifanía’ en que conoces un artista o una canción que te cambia la vida o un género que pone ritmo y sentido a una etapa. Y de repente la onda expansiva, que te llegó a través de ese amigo que era un ‘sensei’ de la música, o de un primo mayor punk reconvertido en niñera improvisada de cuatro o cinco chavales con un hambre enorme de referentes, se hace tan grande que acaba contaminando a todo tu grupo de colegas.

En los noventa, ese tipo de contagios e intercambios musicales todavía se vivían casi de forma ritual. Hoy en día, en la era de Internet, es mucho más fácil descubrir nueva música pero, paradójicamente, la labor de explorador del sonido es más compleja: la dictadura del algoritmo y la ‘jungla’ del marketing musical hace que cada vez sea más difícil rastrear esos pequeños tesoros ocultos bajo las montañas de novedades y que son, o hubiesen sido, el germen de todo un movimiento cultural. Sin embargo, la onda de choque, el ‘blast’ donde se originó, sigue vivo. Y un colectivo de melómanos se propone volver a amplificar la onda.

Blastsounds: Los nuevos zahoríes de las subculturas musicales
Soundblasts quiere encontrar esas ondas de choque que crean las subculturas musicales. | Imagen: MACSD vía Flickr bajo Licencia Creative Commons

El francés Romain Clément y el mexicano Mario González se conocieron hace seis años en Barcelona, una ciudad de la que dicen “no tiene el tamaño de Paría ni el de Nueva York, pero es un punto de encuentro de culturas”. Unidos por su amistad y ese ‘puedo-quiero-hago’ que obra como un conjuro para un proyecto, por imposible que parezca, sentaron las bases de lo que hoy se ha convertido en Blastsounds, un colectivo que agrupa a melómanos de todo el mundo a través de sus expediciones musicales. 

“Siempre que hay música y un trabajo artístico de fondo se genera una onda y si no ha sido debidamente amplificada esos movimientos musicales se quedan encapsulados o no llegan a las suficientes mentes para que derive en algo interesante. Nosotros queríamos encontrar esas ondas de choque que crean las subculturas musicales y esos artistas y movimientos que no han tenido la justa exposición y descubrírselos al público”, cuenta Mario.

Las guerreras del micro

Cuando el hip hop nació en las calles del neoyorquino barrio del Bronx a mediados de los años setenta, se convirtió en la voz de una generación a la que en poco tiempo se le unieron artistas como Queen Latifah, Lil’Kim o las Salt-N-Pepa, que asfaltaron el camino a otras muchas mujeres raperas. No obstante, la industria acabó por invisibilizar el trabajo de estas guerreras que abordaban, micro en mano, los problemas sociales. A ellas, las ‘Ghetto Witches’ (‘brujas del ghetto’, en homenaje a una canción de Princess Nokia), Blastsound les dedica su primera expedición musical, que se celebrará el próximo 30 de noviembre en la sala ZumZeig de Barcelona.

Blastsound: Los nuevos zahoríes de las subculturas musicales
Princess Nokia. Brujas del ghetto.

“El hip hop es el género musical que más vende en el mundo, pero siempre se tiende a nombrar a referentes masculinos, vacas sagradas como Jay Z. Queríamos visibilizar a mujeres artistas que tienen trabajos incluso de mayor calidad que los hombres. Ellas sí están regresando a la esencia del género para hablar de cuestiones como el machismo o la raza, y ese tipo de luchas hace mucho tiempo que se han perdido en el hip hop masculino”, apunta Romain.

Reino Unido, Chile, Francia, Sudáfrica, Brasil o Polonia son algunos de los países de procedencia de las raperas que Blastsounds ha incluido en una Mixtape que puede escucharse ya y a la que esperan sumar el trabajo de otras intérpretes en un ejercicio de colaboración con melómanos de todo el mundo. “Nuestra idea es que, más allá de las expediciones, el tema siga vivo y la gente pueda seguir proponiendo artistas que vaya descubriendo. Porque hay melómanos que escriben y reseñan nuevos movimientos musicales en muchos países”, resume Mario.

Son historias que se convierten en arma social, como la de la rapera afgana Sonita, a cuya vida su madre puso precio: 9.000 dólares a cambio de casarla con un hombre. Su dura odisea en los suburbios de Teherán, donde sobrevive como una ilegal, y el éxito que obtuvo en Internet con el videoclip de ‘Bride for Sale’ (‘Novia en Venta’) es narrada en un documental que se proyectará en ZumZeig durante la primera de muchas aventuras musicales.

“Los próximos meses seguiremos trabajando sobre rock psicodélico ruso de los años setenta y la música electrónica que se hace en Oriente Medio –concluye Romain-. Y esperamos descubrir juntos tesoros musicales , sobre todo en países donde la industria no es tan fuerte y necesitan una tarjeta de presentación y alguien que los dé a conocer”.

La música son ondas que chocan, que nos hacen vibrar y ponen ritmo a nuestras vidas; la música es también reflejo de un lugar, de un momento político y social y el mensaje de una comunidad que se amplifica o se pierde en el ruido mediático. Y estos zahoríes del sonido quieren que seamos nosotros y no un algoritmo quienes volvamos a arrojar luz sobre ‘lo que mola’.

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