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Kurt Cobain, la voz de una generación

Nerea Dolara

Esta semana el líder de Nirvana cumpliría 50 años. Su dramática muerte a los 27 años lo convirtió en un mártir del rock y en un hito pop.

De camino a la escuela en Aberdeen llevaba su lonchera de Snoopy. Su infancia estuvo marcada por el divorcio temprano de sus padres, sólo tenía nueve años, y su adolescencia por la sensación de ser inadecuado, por una relación difícil con su familia, por sus sueños de ser un gran músico (una vez le dijo a un amigo que se haría famoso y rico y luego se suicidaría (sic) como Jimi Hendrix) y por las letras y reflexiones que escribía en sus diarios. Luego, no mucho después, Kurt Cobain dejaría atrás todo lo que le molestó y todo lo que odiaba: lo establecido, las normas, lo normal. Su banda, Nirvana, se convertiría, a poco tiempo de su creación, en una revolución musical y él, el silencioso e introspectivo compositor de rock, en un mito pop que esta semana cumpliría 50 años.

Kurt Cobain con Nirvana
Foto de archivo via Flickr.

Es sabido por todos que Cobain no estaba muy a gusto con la fama o lo establecido. Tras vender 10 millones de discos seguía comiendo sus predilectos Mac & Cheese de Kraft, odiando las entrevistas, negándose a subir a limusinas y viviendo sin guardaespaldas. Además detestaba -con el tiempo tuvo que resignarse a no poder echarlos de los conciertos- a los seguidores de su banda que sentía como fraudes, a quienes no entendían su mensaje: chicos de fraternidad, deportistas agresivos, chicos populares a los que siempre odió y, directamente, fue claro en decir a homófobos, misóginos y xenófobos que no eran bienvenidos en sus presentaciones. Pero el éxito estaba ahí, en forma de dinero, un enjambre de ejecutivos de la discográficas, relaciones públicas y demás lamebotas, conciertos repletos de miles de personas y cada vez menos libertad. Porque como siempre dijo el punk para él era eso, libertad. Y eso, justamente eso, es lo que, paradójicamente, menos tenía.

Nirvana comenzó -tuvo otros nombres como Fecal Matter- temprano. Cobain obtuvo como regalo por su catorce cumpleaños una guitarra usada de parte de su tío y comenzó a practicar. Conoció, al poco tiempo a Krist Novoselic, y la banda nació. Sólo faltaba un batería y Chad Channing fue el elegido. Nirvana tocaba en fiestas en una universidad en Olympia, Washington. Y poco después la discográfica independiente Sub Pop Records financió su primer disco. Así nació Bleach. Corría 1989.

Joan Jett junto a Dave Grohl y Krist Novoselic de Nirvana luego de que la banda ingresó al Hall de la Fama del Rock and Roll Hall of Fame en abril de 2014 | Foto: Lucas Jackson / Reuters
Joan Jett junto a Dave Grohl y Krist Novoselic de Nirvana luego de que la banda ingresó al Hall de la Fama del Rock and Roll Hall of Fame en abril de 2014 | Foto: Lucas Jackson / Reuters

Al año siguiente, tras vender 35 mil copias, Nirvana (que despidió a Channing y a otros varios sustitutos, aceptó a Dave Grohl en la alineación hasta el fin de la banda) grabó nuevas canciones, incluida Smells Like Teen Spirit. Esta canción luego generaría malestar incluso físico en Cobain, que detestaba tocarla por lo famosa que se había hecho. Llegó a decir en una enrevista en Rolling Stone que no recordaba el solo de guitarra y que prefería salir del escenario a interpretarla (aunque continuaba haciéndolo de vez en cuando).

Con las nuevas canciones, y su nuevo batería, Nirvana consiguió un contrato con DGC. Los rockeros detestaban a las grandes discográficas, pero siempre defenderían que trabajaron con DGC para llegar a más personas. El resultado de esta unión fue Nevermind (1991). El éxito fue instantáneo y aplanador. Nirvana se hizo popular, omnipresente y símbolo de su tiempo. Cobain, mientras tanto, estaba cada vez más incómodo con la situación. Y su estómago comenzó a dejárselo claro. El cantante sufría de un dolor crónico que le impedía comer e incluso, a veces, hasta beber agua. Pero continuaba de gira. Y para calmar su desesperación recurrió a la heroína.

En ese tiempo Cobain conoció a Courtney Love, líder de Hole, y se casó con ella poco después. Esperaban un bebé. La prensa, obsesionada con el nuevo rock star, incluyó a la pareja en el reducido altar de las más míticas relaciones amorosas del rock. Allí estaban en atención y escrutinio junto a Yoko y John o Sid y Nancy. Pasaron dos años antes de que Nirvana estrenara su tercer disco, In Utero, y en ese tiempo Cobain sufrió varias sobredosis y fue detenido (y luego liberado) por una denuncia de abuso doméstico contra Love.

Cobain dejó las drogas y, en entrevistas, habló de estar más feliz y satisfecho, además de ya no sufrir de su dolor crónico… también habló de sentir cierto miedo por no tener alimento creativo una vez que su sufrimiento se había detenido. Cuando hizo esa afirmación a Rolling Stone también comentó no tener, en ese momento de la gira de In Utero, ninguna canción nueva.

La banda continuaba con su desacato general y su provocación. En su primera aparición en Saturday Night Live rompieron los instrumentos en televisión nacional y en los premios MTV Novoselic se golpeó a sí mismo con el bajo y la banda se burló de Axl Rose (enemigo declarado de Cobain). Cobain comenzaba a deslizarse por el camino de los estupefacientes de nuevo. Durante la gira mundial, en Roma, Love lo encontró inconsciente debido a una sobredosis de alcohol y Rophynol (luego se encontró una nota de suicidio). Desde ese momento todo fue en picado.La policía de Seattle visitó la casa de la pareja cuando Love llamó diciendo que Cobain se había encerrado en el baño con un arma. Siguió una intervención -Love estaba convencida de que Cobain estaba en un estado suicida y que su abuso de las drogas era peligroso- y el internamiento en un centro de desintoxicación. Cobain escapó tras varios días.

Portada de la revista Rolling Stone.
Portada de la revista Rolling Stone.

La noticia de que un cadáver se había encontrado en una de sus casas en Seattle llegó a las redacciones del mundo. Horas después se confirmaría. Kurt Cobain había muerto. Se había suicidado utilizando una escopeta. Tenía 27 años.
Cobain se convertiría en un mártir de la causa del rock (el álbum del MTV Unplugged grabado en 1993 salió a la venta tras su muerte y debutó como primero en las listas… vendió cinco millones de copias y ganó el Grammy), en un símbolo de un tiempo en que el grunge triunfó sobre una industria prefabricada y en que el pelo sucio, las letras de protesta y las voces desgarradoras llegaban más al público que las coreografías ensayadas y el playback. Su revolución no duraría mucho. Como todo ídolo de la contracultura, Cobain se convirtió en mercancía, en camisetas, pósters y leyendas urbanas.

Flores, velas y dibujos conmemorando el décimo aniversario de la muerte de Cobain en Viretta Park en Seattle, Washington el 5 de abril de 2004 | Foto: Anthoy Bolante / Reuters
Flores, velas y dibujos conmemorando el décimo aniversario de la muerte de Cobain en Viretta Park en Seattle, Washington el 5 de abril de 2004 | Foto: Anthoy Bolante / Reuters

Su vida se removió una y otra vez en libros, reportajes y películas. Hasta sus más íntimos diarios y dibujos salieron a la luz hace poco en un documental autorizado. Su reproducción animada puede verse en Guitar Hero 5. Mientras tanto la industria de la música domó a los rebeldes y parió una nueva camada de bandas con hits edulcorados. Cobain marcó un momento en la historia del rock y con su muerte ese momento, la voz de una generación insatisfecha y molesta, se apagó, entre jingles, coros pegadizos y mega conciertos.

Las Noches del Botánico vuelven a refrescar el verano madrileño

Redacción TO

Foto: Noches del Botánico

Madrid en verano se vacía. Como bien apuntaba Benedetti en Pausa de Agosto, la capital se convierte en la época estival en una calma unánime. El calor arrecia durante el día, y las pocas almas que aún vagan por sus calles salen al atardecer a beberse las terrazas. Por eso, los planes de ocio se adivinan imprescindibles en los meses de verano. Para animar y refrescar estas noches vuelve un plan más que apetecible de los veranos madrileños: las Noches del Botánico.

Este evento cultural obtuvo el año pasado un rotundo éxito al confirmarse, en su primera edición, como la gran sorpresa de la escena musical y cultural de la ciudad. Fueron más de 40.000 los asistentes que acudieron a esta gran cita y la clave del éxito residió, en un cartel musical imperdible, como el que se presenta en esta edición.

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40.000 personas refrescaron sus noches gracias a este festival el pasado verano. | Foto: Noches del Botánico

Frente a las cancelaciones de última hora de Tony Bennett e Il Volo, destacan grandes nombres propios nacionales e internacionales como Anastacia, Tequila, Rosendo, Orishas, Devendra Banhart, Buika con la colaboración de Chucho Valdés, Jamie Cullum o Franco Battiato. Estos y otros nombres no tan reconocibles pero igual de talentosos animarán las noches madrileñas del 29 de junio al 29 de julio en el Real Jardín Botánico de Alfonso XIII, ubicado en la Universidad Complutense, un marco incomparable.

Las Noches del Botánico vuelven a refrescar las noches de verano 1
El cartel del festival previo a las cancelaciones de Tony Bennett e Il Volo. | Imagen: Noches del Botánico

Esta iniciativa es una realidad gracias al acuerdo suscrito con la Universidad Complutense de Madrid. Además, este año se une a la celebración del 90 Aniversario de la Ciudad Universitaria, un espacio singular e histórico para el encuentro con la cultura.

El ambiente íntimo de las Noches del Botánico convierte a este evento en una experiencia casi mágica, en la que hasta las cálidas temperaturas mínimas pasan desapercibidas. Es precisamente este carácter de cita especial el que le ha valido el Premio Fest al mejor festival nacional de pequeño formato y a ser uno de los finalistas en los Iberian Festival Awards. Además de música, los asistentes pueden visitar su mercadillo de diseño y los distintos foodtrucks que este año ampliarán su oferta gastronómica. Quedarse en Madrid este mes de julio va a ser mejor de lo que pensábamos.

El lenguaje de la experiencia

Joseba Louzao

Foto: Jorge Duenes
Reuters

Puede mirar a su alrededor y aguzar el oído. Probablemente haya alguien escuchando música cerca o, quizá, sea usted mismo quien lo esté haciendo delante de la pantalla del ordenador. Cotidianamente tarareamos nuestras canciones preferidas, buscamos aquellas que nos recuerdan momentos concretos del pasado e, incluso, algunas melodías pegadizas nos conquistan, despacito, sin piedad. Y éstas son las peores porque no quieren soltarnos jamás. Se trata de uno de los más apetecibles placeres para millones de personas. No podemos comprender nuestra evolución como especie sin la música, ya que es una historia escrita también con tonos y cadencias armoniosas. Nos cuesta entender que alguien sea incapaz de reconocer la música, como les sucede a los enfermos de amusia, o que haya quien considere que las melodías son peligrosas para la moral y la fe de la comunidad. Incluso, que un genio como Nabokov se aburriera con esa “sucesión arbitraria de sonidos más o menos irritantes” y solamente salvara un buen violín de la quema.

La música nos ha acompañado a lo largo de nuestro pasado. Eso sí, aún no tenemos muy claro cuál fue su principal utilidad biológica. Con toda seguridad, la clave principal es que somos un homo simbolicus, como le gustar enfatizar a Ernest Cassirer. En el origen quizá se encuentre, por tanto, un interés religioso y ritual, porque cualquier melodía es capaz de interrelacionarse con nuestras emociones de forma irremediable. La música es un poderoso símbolo y, como tal, nos hace presente siempre una realidad de otro orden. Nunca revela, sino que desvela. En cualquier caso, su potencial es ambivalente para bien y para mal. La música alimenta la esperanza y la celebración, pero en ocasiones también el odio y la violencia. Y es que no podemos olvidar que hay melodías que nos hablan a las entrañas.

El pianista austríaco Paul Badura- Skoda lo destacaba al recordar la Fantasía en do menor de Mozart: la música siempre es un lenguaje que comunica una experiencia y, en ocasiones, esas experiencias de vida y muerte son difícilmente traducibles a palabras. No olvidemos que, con frecuencia, los niños autistas o con dificultades de aprendizaje tienen menos problemas para comunicarse a través del canto. Para una inmensa mayoría, como recordaba metafóricamente Diane Ackerman, la música es el perfume del oído. La música colma nuestras necesidades interiores y suele trastornar nuestra comprensión de la memoria y el tiempo. El popular neurólogo Olivier Sacks en su trabajo Musicofilia narró la estremecedora historia de Clive Wearing, un director de orquesta que había perdido la capacidad de recordar más allá de los siete segundos por una encefalitis. Sin embargo, delante del piano Wearing parecía el mismo de siempre. Tocaba y recordaba cada una de las notas musicales que había aprendido a lo largo de su vida. Esta historia no es una anécdota más, es la prueba palpable de la capacidad de la música para transformarnos constantemente.

10 curiosidades que no sabías sobre el 'Gangnam Style'

Redacción TO

Foto: Danny Moloshok
Reuters

Cinco años hace ya desde que el mundo entero enloqueciera al son del Gangnam Style. Publicado el 15 de julio de 2012, la canción sería mundialmente conocida gracias a su estribillo altamente repetitivo, así como su absurda música y baile. Un fenómeno que no pasó a nadie desapercibido y que llevó a su creador, el rapero Psy, a la escena internacional con ese estilo histriónico y humorístico que le caracteriza. A día de hoy, ‘El baile del caballo’ sigue siendo el vídeo más visto de la historia de Youtube con más de 2.800 millones de reproducciones.

 

En honor al quinto aniversario, recopilamos 10 hechos que te harán recordar qué tan invasiva es la canción. Porque seamos honestos, todo el mundo alguna vez ha tratado, sin éxito, olvidarla. 
       

      1. Gangnam Style fue el 18º single de Psy

Desde 2001, Psy ya habían publicado casi una veintena de canciones. De hecho, aunque este ‘hit’ fue su primer éxito mundial, el rapero ya había alcanzado el puesto número uno varias veces en Corea con canciones como Bird, Champion, Entertainer, y The End.

     2. Gangnam Style ha sido galardonado con varios Récords Guinness 

  • El vídeo más veces visto en línea
  • El vídeo online con más ‘me gusta’
  • El primer vídeo en ser visto más de 1 mil millones de veces en YouTube
  • El primer vídeo en ser visto más de 2 mil millones de veces en YouTube
  • La actuación más grande de danza que tuvo lugar frente al Ayuntamiento de Seul

      3. Una competición de danza de Gangnam Style entre dos bandas de Bangkok acaba en un tiroteo

De acuerdo con Thailand’s Independent News Network, el incidente tuvo lugar  el 21 de septiembre de 2012. Dos bandas estaban cenando en el mismo restaurante cuando “los miembros más jóvenes de ambos grupos bailaban provocándose el uno al otro al son del Gangnam Style”. El baile dio lugar a un tiroteo en el que se dispararon “al menos 50 balas”.  Al parecer, no hubo heridos.

     4. Un grupo de adolescentes en Australia creó un lote de la droga LSD con la imagen de Psy impresa 

Apodado ‘LSD Gangnam Style‘, la droga casi le causó la muerte a una niña de 15 años, mientras que otro adolescente tuvo que ser asistido después de sufrir alucinaciones violentas. Al parecer, dos adolescentes crearon varias dosis de LSD adulteradas con la imagen de Psy bailando el Gangnam Style que resultaron ser 16 veces más potente que el LSD normal. Los chicos fueron detenidos.

10 cosas que no sabías sobre el 'Gangnam Style' 2
Captura de pantalla del vídeo ‘Gangnam Style’

      5. Un hombre murió mientras bailaba el Gangnam Style

Eamonn Kilbride, un hombre de 46 años, moría en una fiesta de navidad en 2012. Al parecer, se derrumbó con dolores en el pecho cuando intentaba bailar el Gangnam Style.

      6. Psy creó el baile del Gangnam Style en un concurso de talentos después de un concierto en agosto de 2011

El rapero así lo contó en una comparecencia en la Universidad de Oxford en noviembre de 2012. “Estaba tan desesperado por crear algo que realmente llamase la atención que fui a una productora de televisión en Corea y empecé a crear el baile mientras bailaba por los pasillos”, recordaba Psy. Sin embargo, “después de 30 noches” intentado crear el baile ideal imitando monos, elefantes, canguros y serpientes, finalmente se decanto por el baile del caballo, que lo catapultó a la fama mundial.

      7. La banda de la universidad de Ohio interpreta el Gangnam Style

La Marching 110, el nombre de esta agrupación fundada en 1923,  ejecutó una parodia del Gangnam Style durante un partido de fútbol americano. Psy ya se pronunció al respeto y aseguró que era su parodia favorita. “Eso fue enorme. Fue muy conmovedor para mí”, apuntó Psy en una entrevista para Reddit AMA hace cuatro años.

      8. Psy realmente no tiene ni idea de por qué Gangnam Style fue tan popular

En un episodio de Korea’s Ask Us Anything  que se emitió el pasado mayo, Psy admitió que no sabía por qué ‘El baile del caballo’ llegó a ser tan popular como lo fue. Además, la estrella habló de los efectos negativos que tuvo en él. “Metafóricamente hablando, subí muy alto sin paracaídas”, y añadió: “Traté de ignorar el hecho de que el público esperaba mucho de mí, y más tarde me di cuenta de que la persona que más esperaba de mí, era yo. Así que después del Gangnam Style estaba empeñado en sacar otro single con ese éxito. Creo que ese fue el período de mi vidad más difícil”.

Recientemente, Psy ha presentado nuevo disco en Seúl, titulado ‘4X2=8’, y dos sencillos incluidos en el mismo, I luv it y New face.

     9. En Seúl hay un monumento al Gangnam Style

La estatua de bronce muestra dos puños que se solapan entre sí, haciendo referencia al popular baile asociado con el éxito canción. Pero eso no es todo, cuando los visitantes se acercan al monumento varias luces de colores acompañadas de la famosa canción se muestran sin parar.

10. Hubo un ‘Little Psy’ en China, pero murió

Su nombre real era Quan Minyu, de 12 años, y después de interpretar varias veces el Gangnam Style en varios concursos de talentos de la televisión china se ganó el nombre de ‘Pequeño Psy‘. Sin embargo, en 2014, a Minyu le detectaron un tumor cerebral y finalmente murió el 6 febrero de 2016.

Cultura Zef: Así lo parten los chonis sudafricanos

Clara Paolini

Foto: Die Antwoord
Die Antwoord

A Ninja y Yo-Landi les gustan los coches tuneados, los dientes de oro, la ropa de licra y fumar porros del tamaño de bates de béisbol. La palabra fuck y sus derivados aparecen en una de cada dos frases que sueltan por la boca. Sus gestos expresan una actitud que oscila entre la amenaza y lo puramente obsceno. Son chonis sudafricanos, pero también los músicos internacionalmente conocidos que conforman la banda Die Antwoord, estandarte de la cultura Zef.

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Ninja y Yo-Landi AKA Die Antwoord, los reyes Zef | Imagen vía: Paul Bange / Wikimedia Commons y Philip Nelson / Flickr

Puede no que sean exactamente lo que Desmond Tutu tenía en mente cuando describió Sudáfrica como la Nación del Arcoiris, pero su controvertido estilo pisa hoy tan fuerte que han llegado a convertirse en modelo de inspiración y orgullo para toda una generación de jóvenes canallas con aspiración a molar. Tampoco imaginaba Mandela que tras una gorra de medio metro se escondiera un tipo capaz de renovar la identidad de la sociedad blanca post-apartheid haciendo del rap un aglutinante más poderoso que el rugby. Pero, ahí está Jack Parow, el músico que puso los cimientos para convertir a los Zef en empoderada tribu urbana.

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Jack Parow, el rapero tras la gorra | Imagen vía: Marcel van Leeuwen / Flickr.

Renovando estereotipos a través de la apropiación, la música rap-rave y un “elegante” mal gusto, lo Zef traspasa fronteras para encajar como un guante en la cultura globalizada actual. Su habilidad para ofender es universal y triunfa hasta el extremo. La imagen de Sudáfrica ha pasado de limitarse a las exóticas fotografías de National Geographic a protagonizar las chirriantes portadas de Vice. De la segregación racial a la amalgama cultural. De la marginalización al estrellato. Lo barriobajero, si es sudafricano, es cool. Y la culpa de todo la tienen los chonis, que están de moda.

Imperio Zef: Del barrio a la estratosfera

La palabra Zef se asocia con jóvenes de extrarradio que suelen ir en chándal, llevan bisutería dorada, peinados cenicero, cejas cortadas y tatuajes de gánster. Petulancia cani, arrogancia antipijerías y soberbia de clase obrera, ahora envasadas en un producto original y bailable que mezcla hip hop con electrónica. Zef es, básicamente, tal y como se presentaron Die Antwoord con sus primeros vídeos Enter the Ninja y Zef Side, logrando millones de reproducciones en tan solo unos días.

¿Imaginas que unos chonis caricaturizándose a sí mismos acabaran codeándose con los ricos y famosos de Beverly Hills? Pues es justo lo que está ocurriendo. Ocho años después de aquellos vídeos Paris Hilton está obsesionada con Die Antwoord, David Lynch se declaró fan e invitó a la banda a tomar café, Ninja fue elegido para la campaña del diseñador Alexander Wang este año, y hasta el artista Damien Hirst ha hecho una escultura con el busto de Yo-Landi, presente en la última Bienal de Venecia.

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Aspect of Katie Ishtar Yo-landi, parte de Treasures from the Wreck of the Unbelievable, de Damien Hirst | Imagen vía: Fabio Omero / Flickr

Die Antwoord ejemplifican hasta tal punto lo que se considera “molón” que incluso el director de Suicide Squad, David Ayer, ha sido acusado de copiar su estilo sin miramientos para los personajes de su nefasta película, recibiendo por ello una contestación vía Instagram por parte del grupo.

Llegados a este punto, cabe preguntarse si quizá no sean acaso un par de pretenciosos con visión empresarial y eso del chonismo una impostura indudablemente rentable. Lo que está claro es que oponerse a lo mainstream vende y Die Antwoord han sabido cómo sacarle provecho. En 2012, Lady Gaga les propuso ser los teloneros de su gira sudafricana. La respuesta fue un ‘no’ tan rotundo que la banda llegó a reírse de ella públicamente, convirtiéndola en la protagonista del videoclip de Fatty Bum Bum. Una decisión de marketing e imagen de marca de primera calidad.

Zef vs chonis: La tribu urbana detrás del producto

“Zef es como que nada te importa una mierda y tienes tu propio estilo y estás a tu bola. Se asocia a la gente que que tunea sus coches y llevan oro y mierda. Zef es ser pobre pero elegante. Eres pobre pero sexy, tienes estilo”. Así definía Yo-Landi su propio reino en una entrevista publicada en The Guardian al poco de saltar al estrellato. La palabra en sí proviene del argot en afrikáans, uno de los 11 idiomas oficiales de Sudáfrica derivado de los colonos holandeses, y su según parece, le debe su origen al Ford Zephyr, un coche bastante popular y “tuneable” entre la clase media sudafricana.

¿Es Zef un insulto o un halago? Depende de cómo se mire. Lo que empezó como un insulto similar a white trash para menospreciar los gustos de los blancos de clase baja, es ahora una bandera que ondear con orgullo. Jack Parow, el rapero sudafricano que empezó a “limpiar” el término, antes de que Die Antwoord se adueñaran del mismo para comercializarlo, asegura que él es la mismísima encarnación de lo Zef porque, según explica, “es cómo crecí y cómo he sido clasificado durante toda mi vida. Así que sí, estoy haciendo un alegato cuando digo que no somos tan malos como todo el mundo nos pinta. Pero al mismo tiempo también estoy engañando a mis amigos y a mí mismo porque somos bastante disfuncionales y jodidamente duros”.

Aunque resulta fácil encontrar parecidos razonables, los Zef no son exactamente lo mismo que los chonis españoles ya que su diferencia más destacable es, por encima de todo, su origen y el remix cultural que su propia identidad conlleva. “Mira. Represento la cultura sudafricana. En este lugar, encuentras muchas cosas diferentes. Blancos, mestizos, ingleses, afrikáans, xhosa, zulu, watookal. Soy como todas estas cosas diferentes jodidas en una sola persona”. En la letra de la canción Enter the Ninja Die Antwoord hacen todo un alegato de intenciones que han seguido a pies juntillas.

En Sudáfrica, los chonis no se limitan a reproducir una herencia quinqui como ocurre en la sociedad española, sino que en su caso forman parte de un puzzle mucho más complejo que encajar. Ninja se esfuerza en insistir en ello en cada entrevista: “La cultura sudafricana es una jodida ensalada de frutas… una jodida Nación del Arcoíris. Sudáfrica está totalmente jodida…pero de una forma cool”. La generación millennial sudafricana nació en un lugar donde había playas, ascensores, tiendas y hasta bancos en las calles que sólo podían utilizar los blancos. Hasta 1994, los negros vivían en el contexto más jodido del planeta y los jóvenes de procedencia inglesa y afrikáans se han visto obligados a cargar con la culpa heredada de sus racistas antepasados.

Xander Ferreira, otro músico en busca de reforzar una identidad blanca conciliadora diferente a la de sus padres, pone de relieve la importancia de la música como agente de cambio: “La generación de jóvenes afrikáans es uno de los grupos más incomprendidos, extraviados y menospreciados del mundo, lo que les hace bastante interesantes. Por eso queremos crear algo para ellos; un himno con el que todos se puedan identificar”. ¿Es esta explosión de creatividad consecuencia de la resaca del apartheid?

Un nuevo estereotipo para derribar los anteriores

Leon Botha (aka DJ Solarize), polifacético artista sudafricano, estrecho colaborador de Die Antwoord y el que fue uno de los enfermos de progeria más longevos del mundo, explicaba que, por fin “el mundo no es sólo lo que ocurre en el extranjero”, sino que la cultura de Sudáfrica se ha hecho a sí misma hasta lograr expresar sus propios conflictos y contradicciones. “Creo que simplemente estábamos realmente hartos. Generalmente, en un contexto local, la gente trata de emular lo que está ocurriendo fuera (…) Pero eso que ves en televisión no es a realidad y no creo que exista eso de una identidad colectiva tangible. Nuestras ideas sobre el bien y el mal, sobre cómo se supone que tienen que ser las cosas, se están desmoronando. Las palabras son solo recipientes de un significado interior más amplio. Cuando ves Enter the Ninja, el vídeo te jode la cabeza completamente porque no sabes qué pensar y crea un conflicto en el espectador”.

¿Proporcionan Die Antwoord y sus compinches Zef la respuesta definitiva para la nueva sociedad sudafricana? Aunque el nombre de la banda signifique justamente eso, “la respuesta” en afrikáans, son muchos los que dudan sobre que sea la mejor forma de dar contestación al conflictivo batiburrillo cultural e identitario de la futura Sudáfrica. Tanto Die Antwoord como Jack Parow han sido acusados de haberse apropiado de elementos de la cultura negra y mestiza para comercializarlos, lo que no hace ningún favor al resto de componentes de la Nación del Arcoíris.

Tal y como reflexiona el rapero Hemel Besem sobre el éxito Zef, “puedes verlo como alguien que está robando elementos de una cultura, como un buitre cultural, o como algo que representa la belleza y versatilidad del arte de nuestra gente”. Los estereotipos, estéticas y estilos musicales no tienen copyright y si algo tienen en común los artistas de éxito del siglo XXI es su habilidad para imitar las buenas ideas de otros. ¿Falta de respeto?, ¿injusta comercialización de tradiciones?, ¿globalización cultural en estado puro? Bienvenidos al 2017. Los chonis sudafricanos se han convertido en inspirador ejemplo, y se mire por donde se mire, lo parten.

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