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La carrera por conquistar Marte se intensifica

Cecilia de la Serna

Foto: DOMINIC EBENBICHLER
Reuters

Marte es el sueño colono de nuestro siglo. Más allá de los confines de la Tierra puede estar la solución a los problemas de la Humanidad -o al menos eso defienden algunos, como Elon Musk, que se ha tomado la idea de enviar a humanos a Marte muy en serio-.

Los planes de Musk para conquistar el planeta marciano han sido diseñados para convertir la especie humana en multiplanetaria, como si de una película de Ciencia Ficción se tratara. La civilización podría estar en peligro en un futuro cercano, y emigrar al Espacio suena como una posibilidad no tan remota. Entre los proyectos que ha emprendido Musk, fundador de SpaceX y Tesla, está el lanzamiento de vuelos a Marte en 2024. Dentro de nada.

No obstante, Musk y su SpaceX no son los únicos que sueñan con habitar Marte. Dubái, el emirato más emprendedor, ha anunciado recientemente que está construyendo un prototipo de la colonia de Marte en el desierto para proporcionar “un modelo viable y realista para simular la vida en la superficie de Marte”.

Mars Science City, un plan en el desierto

El Gobierno de Dubái cree que todo es posible, por eso invierte los petrodólares en grandes planes para la Humanidad. No sabemos si es un espejismo, pero en su desierto ha ideado un proyecto para experimentar con la vida en Marte. Este plan lleva por nombre Mars Science City y cuenta con un presupuesto de 140 millones de dólares. Este proyecto ha sido desarrollado por el reconocido arquitecto Bjarke Ingels, fundador del estudio de arquitectura BIG y creador de la torre Two World Trade Center, el rascacielos que sustituirá a las Torres Gemelas. Su plan consiste en una megaciudad en mitad del desierto hará las veces de campus de simulación espacial, donde científicos y astronautas vivirán durante un año como máximo.

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Vista general del proyecto de Bjarke Ingels. | Imagen: Dubai Media Office

Aparte de los 140 millones de dólares, el resto de cifras asustan: la ciudad tendrá una superficie total de 176.516 metros cuadrados, convirtiéndose en la mayor ciudad de simulación espacial jamás construida, y está concebida para enviar vida a Marte de aquí a 100 años. Para julio de 2020, sus impulsores aseguran que serán capaces de enviar una sonda al planeta rojo.

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Con 176.516 metros cuadrados, Mars Science City será la mayor ciudad de simulación espacial jamás construida. | Imagen: Dubai Media Office

Los edificios que compondrán este futurista complejo serán, en palabras de los responsables del proyecto, “los más sofisticados del mundo”. Para su construcción se utilizará la tecnología de impresión 3D con arena del desierto, por lo que el impacto medioambiental será mínimo. Entre los proyectos que se emprenderán en esta ciudad extraterrestre están el perfeccionamiento de técnicas agrícolas en ambiente marciano, el almacenamiento de alimentos, la generación de energía y agua potable, entre otras cuestiones que afectan directamente a la habitabilidad del planeta rojo para nosotros, los humanos.

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Vista del interior de una de las cápsulas marcianas en el desierto de Dubái. | Imagen: Dubai Media Office

Aunque aún no exista una fecha de inauguración, o siquiera de iniciación de las obras, este mastodóntico plan emprendido por los Emiratos Árabes Unidos confirma una tendencia al alza: conquistar Marte es el próximo gran proyecto de la humanidad. No sólo en Dubái, sino en muchos otros lugares de la geografía terrestre

Elon Musk: el visionario de Marte

Si hay un nombre propio y poderoso que a día de hoy podamos relacionar con los viajes especiales ese es el del fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk. Con Tesla ha querido democratizar, a su manera, el uso de los coches eléctricos. Con SpaceX busca exactamente lo mismo en el campo de los viajes espaciales. Siempre a la vanguardia, ahora el equipo de Musk está trabajando en el diseño de un complejo sistema de naves de carga y de pasajeros para crear una colonia permanente en Marte. Su última creación son los Big Fucking Rockets (BFR), unas naves de 50 metros de largo que serán capaces de transportar a 100 pasajeros una y otra vez, como si fueran aviones convencionales.

No es, claro está, la primera vez que el Musk habla de su idea de llegar a Marte para quedarse. Ya el año pasado, el fundador de SpaceX presentó sus naves ITS, que tenían como objetivo fundar una ciudad de un millón de habitantes en Marte en el plazo de 50 a 100 años. El problema con el plan inicial de Musk era el precio, y es que la financiación para su proyecto era prácticamente irrealizable. No obstante, el nuevo plan es mucho más viable.

Las naves BFR son ligeramente más pequeñas baratas que las ITS. Además, Musk cuenta con que estas naves puedan darle rendimiento económico a SpaceX. Para obtenerlo, las BFR pueden ofrecer diversos servicios como, por ejemplo, vuelos de abastecimiento a la Estación Espacial Internacional. El plan de Musk no es una quimera. La compañía espera lanzar al menos dos naves no tripuladas a Marte en 2022. Las BFR medirán 106 metros de alto, 15 menos que las ITS, y serán capaces de enviar unas 150 toneladas de peso a la órbita baja de la Tierra. Además, podrán, según aseguran desde SpaceX, transportar 100 tripulantes en un viaje a Marte, en un total de 40 camarotes.

No hay duda de que Elon Musk, desde la iniciativa privada, ha animado una operación que parecía olvidada. De hecho, uno de sus reclamos más famosos -la existencia de una base espacial en la Luna- ya ha sido recogido por el gobierno de Donald Trump -gobierno del que el propio Musk era consejero hasta que el presidente decidió poner fin al acuerdo de París-.

De la NASA a la ESA: otras iniciativas

No sólo las iniciativas de Dubái y SpaceX tienen a Marte en la mirilla. También son reseñables otras como la de la agencia estadounidense, la NASA, o la europea, la ESA.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, anunció recientemente en el Consejo Nacional Espacial en Chantilly (Virginia) que el Gobierno norteamericano tiene como objetivo llevar personas a la Luna para poder “construir las bases para mandar estadounidenses a Marte y más allá”. “Volveremos a enviar astronautas a la Luna, no solo para dejar detrás huellas y banderas”, aseguró en referencia al hito marcado en el año 1969 por el equipo formado por Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, que aterrizaba en la Luna para demostrar que el horizonte se expande más allá de nuestra atmósfera.

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¿Emigraremos a Marte? | Foto: NASA / Handout / Reuters

La ESA, la Agencia Espacial Europea, también coquetea a menudo con la idea de conquistar Marte. Más bien, no quiere quedarse atrás. Por eso, en 2016 lanzó ExoMars, una misión conjunta de la ESA y la agencia espacial rusa Roscosmos, cuyo principal buscar pistas de vida en Marte en el pasado y el presente. Esta operación supuso un estrepitoso fracaso al conocerse que la sonda Schiapareli se había estrellado en el planeta rojo. A pesar de este fracaso, los Estados miembros de la Unión han aprobado la participación europea en la Estación Espacial Internacional hasta, al menos, 2024, y tampoco han renunciado al sueño marciano.

Las condiciones de Marte son mucho más cercanas a la habitabilidad para un ser humano que la mayoría de planetas de nuestro sistema solar, por eso el planeta rojo está en la mirilla de todos. No obstante, su colonización no es inminente. Aún a día de hoy, un humano desprotegido perdería el sentido en unos 20 segundos y podría sobrevivir no más de un minuto en la superficie de Marte sin llevar puesto un traje espacial. Este mero hecho da una idea de lo compleja que puede llegar ser esta empresa. Para salvar los obstáculos, el gobierno de Dubái, el visionario Elon Musk o las agencias gubernamentales más importantes de la Tierra intensifican su carrera por conquistar Marte. No sabemos quién será el primero que llegue, o el que más tiempo se quede, pero la respuesta está cada día más cerca.

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Así será el interior de la nave para turistas espaciales de Blue Origin

Redaccion The Objective

Foto: Blue Origin

“Los asientos con las ventanas más grandes jamás vistas en el espacio”. Así es como Jeff Bezos, CEO de la compañía Blue Origin, describe el interior la nave con la que planea transportar pasajeros al espacio exterior en 2018.

La empresa ha dado a conocer las primeras imágenes del interior del New Shepard, el vehículo que transportará a turistas más allá de la línea Kármán para vislumbrar la Tierra desde la lejanía mientras experimentan la gravedad cero.

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Vislumbrar la Tierra desde el espacio ya no es un sueño futurista | Imagen: Blue Origin

El diseño muestra una cápsula de unos 15 m² (más que suficiente para que 6 personas floten en su interior), enormes ventanas y cómodos asientos de cuero reclinables, adornados con el logo en forma de pluma de la compañía, elegido porque es “el símbolo de un vuelo elegante y poderoso”.

En la representación, los pasajeros llevan “trajes de lanzamiento” más parecidos al vestuario de Star Trek que a la aparatosa parafernalia con la que solemos imaginar a los astronautas, y en el centro de la cápsula, con la estética de una inusual lámpara o mesa de última generación, se sitúa el extremo del motor de la nave.

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Así es el New Shepard | Foto: Blue Origin

Aunque Blue Origin no ha desvelado todavía las tarifas para un vuelo espacial de aproximadamente 10 minutos de duración, algunos medios calculan que el precio oscilará entre los 100.000 y 200.000 dólares. 

Según Bezos, el principal atractivo de este tipo de vuelos no reside únicamente en visitar el espacio, sino también en la “emoción de la aceleración en el momento del ascenso” gracias a un potentísimo motor capaz de salir de la Tierra en pocos minutos.

Con la cápsula New Shepard, Blue Origin competirá con el SpaceX Dragon impulsado por Elon Musk, que se espera que envíe a dos turistas alrededor de la luna el próximo año,  pero no sólo eso: con New Glenn, Bezos espera llegar también allí para fabricar una base permanente en el satélite.

Continúa leyendo: Turismo espacial: el cielo no es el límite

Turismo espacial: el cielo no es el límite

Ana Laya

Si algo tienen en común los emprendedores de la industria del turismo espacial es ambición. En las misiones de sus compañías expresan sin rodeos que el fin último de sus proyectos no es solamente lograr que el 1% pueda poner de moda el hashtag #SpaceSelfie, es impulsar la conquista del espacio y darle alternativas a la raza humana para colonizar otros planetas. Tal vez ellos saben o predicen algo que nosotros no sabemos, tal vez simplemente saben lo mismo, pero se lo toman más en serio.

Antes se solía utilizar la expresión el cielo es límite cuando nos referíamos a algo que de hecho no tenía limitaciones. Sin embargo, para los emprendedores en el turismo espacial el cielo fue siempre una barrera a superar y ya lo han logrado. Conquistar el cielo, de hecho, es tan solo el primer paso. Estos cuatro proyectos están listos para llevarnos, al infinito y más allá.

Space X

“Space X diseña, produce y lanza cohetes avanzados y super naves. La compañía fue fundada en 2002 para revolucionar la tecnología espacial con la meta última de permitir que la raza humana pueda vivir en otros planetas.”

Lanzamiento del CSR-9  | Foto via Space X Flickr
Lanzamiento del CSR-9  | Foto via Space X Flickr

Este año la meta de esta compañía californiana es comenzar a enviar astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés) a manera de prueba antes de lanzar su primer vuelo comercial. La cápsula robótica Dragon, que se encuentra a bordo del cohete de Space X, Falcon 9 despegará desde el Complejo de lanzamientos 39A (Launch Complex 39, o LC-39) en el Kennedy Space Centre en Florida. Todas las misiones Apollo han despegado desde el LC-39, y Space X firmó una licencia de alquiler de 20 años de este complejo en 2014. Luego de la separación, Falcon 9 intentará en el área de aterrizaje LZ-1 de Space X en Cabo Cañaveral, Florida.veral Air Force Station, Florida.

Space X, como comparte Elon Musk,  fundador, CEO y CTO de la compañía, en su cuenta de Instagram, está lista para este histórico lanzamiento que se llevará a cabo el 18 de febrero.

Puedes ver el lanzamiento vivo aquí:

Blue Origin

“Luego de un emocionante lanzamiento, te elevarás 100Km sobre la faz de la Tierra, más allá de los límites del espacio, reconocidos internacionalmente. Tu viaje extenderá el legado de los exploradores que te precedieron y al mismo tiempo te convertirá en uno de los pioneros en abrir las fronteras del espacio a todos.”

La nave Blue Shepard de Blue Origins | Foto via Blue Origins
La nave Blue Shepard de Blue Origins | Foto via Blue Origins

La compañía de Jeff Bezos, fundador de Amazon, está preparándose para lanzar vuelos comerciales al espacio en 2017. Su meta es alcanzar 100 vuelos sub-orbitales al año. La nave llamada New Shepard (Nuevo pastor) traspasará la línea Kármán, 100 kilómetros sobre el nivel del mar y permitirá que los seis pasajeros de la nave experimenten la gravedad cero antes de descender asistida por paracaídas.

Aquí la prueba más reciente de vuelo de New Shepard:

Moon Express

“La aprobación de la misión Moon Express 2017 es un hitopara el Gobierno estadounidense y un camino para futuras misiones del sector privado para explorar más allá de la órbita de la Tierra. Ahora somos libres para zarpar como exploradores del octavo contienten de la Tierra: la Luna, buscando conocimiento y recursos para expandir la económica esfera de la Tierra por el beneficio de la humanidad.” -Bob Richards.

Moon Express, uno de los concursantes del Google Lunar X Prize. La compañía quiere explotar Helio-3 en la Luna. Foto via Moon Express Facebook.
Moon Express, uno de los concursantes del Google Lunar X Prize. La compañía quiere explotar Helio-3 en la Luna. Foto via Moon Express Facebook.

El gobierno estadounidense ha autorizado a Moon Express, un start-up de Mountain View, fundada por Bob Richards, Naveen Jain y Barney Pell, para desarrollar su proyecto de vuelos comerciales a la luna. El primer paso para Moon Express es probar el MX-1 Lunar Lander (el mecanismo para aterrizar en la Luna) antes de embarcarse en su primera misión tripulada. El proyecto ya ha recaudado 20 millones y enviará la nave robótica en el transcurso de este año.

El turismo espacial, sin embargo, no es la única misión de Moon Express, en palabras de uno de sus fundadores, Naveen Jain, la meta más inmediata de la compañía es extraer recursos (minerales y rocas) y traerlos a la Tierra, y eventualmente ayudar a construir el camino para la colonización de la Tierra y Marte. En apenas quince años Jain cree que la Luna será una parte relevante de la economía terrestre y “potencialmente nuestro segundo hogar”, agrega.

Virgin Galactic

“Las cosas que nos inspirarán dentro de 50 años son ideas que aún nadie ha pensado hoy. Sabemos de primera mano que la exploración espacial tiene una habilidad especial para despertar la imaginación y motivar a la próxima generación de líderes.”

Aeronave de Virgin Galactic | Foto via Virgin Galactic
Aeronave de Virgin Galactic | Foto via Virgin Galactic

Con una visión del futuro bastante más romántica que las de los creadores de Moon Express, Virgin Galactic, la compañía de Sir Richard Branson, asegura que más allá de los beneficios concretos a corto plazo que implican la exploración espacial y el lanzamiento de satélites, lo que más los emociona es el poder y la libertad de la imaginación que confían serán impulsados y potenciados por los viajes espaciales.

Hasta ahora tan solo unas 550 personas han viajado al espacio y la mayoría de ellos regresan transformados por la experiencia, sobre todo la de ver a la Tierra desde la distancia, sin las líneas imaginarias que nos separan y protegida por esa  imposiblemente delgada capa que es nuestra atmósfera. A esta experiencia se le ha llamado “Overview Effect”, algo que se puede traducir como “efecto de visión de conjunto”.

Virgin Galactic quiere que más personas puedan vivirlo porque cree en el poder educativo y transformador de los viajes espaciales. Claro que el sueño no es precisamente económico, un asiento para viajar con Virgin Galactic y la membresía a la comunidad de Futuros Astronautas cuesta US$250.000.

Aquí un abrebocas del Overview Effect que tal vez sirva como incentivo para empezar a ahorrar ese cuarto de millón. El vídeo fue creado por Planetary Collective, una organización creativa que se dedica a contar la historia de nuestra interdependencia a través del arte, la fotografía y la tecnología. Ellos “creen apasionadamente en el poder del trabajo creativo de cambiar perspectivas, vidas y finalmente, el planeta.”

¡Disfruten!

OVERVIEW from Planetary Collective on Vimeo.

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Así es el traje espacial de SpaceX con el que Elon Musk quiere enviarte a la Luna

Foto: Aaron P. Bernstein
Reuters

Los astronautas de las naves espaciales de SpaceX vestirán un elegante y deportivo traje espacial blanco con la bandera de los Estados Unidos bordada en las mangas, tal y como ha desvelado el fundador de la compañía aeroespacial, Elon Musk, en su propia cuenta de Instagram. Se trata de la primera imagen trasmitida públicamente.

Musk, que suele mantener el misterio en sus anuncios, entregando los detalles a cuentagotas, ha asegurado que “no es una maqueta” y que este traje “realmente funciona”, pues ha sido probado con “doble presión atmosférica en el vacío”. El magnate ha prometido “más detalles” en los próximos días y ha contado que ha sido “muy complicado” combinar una gran funcionalidad con un gran diseño, y que habría sido “fácil” si no fuera porque deseaban que ambas circunstancias fueran de la mano.

La compañía contrató al diseñador José Fernández, encargado de los diseños de los trajes de las películas Marvel (Batman, Lobezno…), para que el traje tuviera un estilo futurista y atractivo que llamara la atención del público. Por este motivo, decidió desarrollarlo en las entrañas de la factoría en California -un trabajo en equipo entre diseñadores e ingenieros-, y no encargarlo a una empresa externa, como ha hecho Boeing con su encargo a David Clark Company.

Lo que no ha especificado Musk es que se trata de un traje de interior y no extravehicular, por lo que los tripulantes no podrán utilizarlo para navegar por el espacio fuera del cohete.

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Regresar a la Luna cincuenta años después

Jorge Raya Pons

Foto: NASA
NASA

El extraño e imprevisible Donald Trump tiene la ambición de borrar todas las huellas del querido expresidente Barack Obama, que entre otras cuestiones centró los esfuerzos de la NASA en explorar Marte y aplazar el regreso a la Luna por costoso y por transitado -pese a las teorías de la conspiración, el hombre aterrizó en la Luna y luego regresó a casa en 1969-. Ahora el presidente rubicundo quiere dar un giro estratégico a estos planes y propone que la agencia espacial más importante colabore con compañías privadas para volver al satélite terrestre antes de 2020, un síntoma que deja a las claras que Trump tiene dudas serias sobre sus posibilidades como presidente reelegido en cuatro años y que por ello pretende crear un recuerdo de sí mismo para los siglos por venir.

Trump, que es dado a compartir sus opiniones todo el tiempo, se ha mostrado reservado en este sentido y han sido sus colaboradores quienes han hablado por él, que apuesta por indagar en la investigación de la órbita terrestre por delante de otras órbitas. Para ello piensa apoyarse en empresarios de buen nombre, como Elon Musk -fundador de Tesla y Space X- o Jeff Bezos -fundador de Amazon y Blue Origin-, e intensificar la colaboración público-privada.

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El Ares I-X, abandonando con éxito el cabo Cañaveral en octubre de 2009. | Foto: John Raoux / AP

“Sé que el sector comercial está determinado, en voluntad y visión, a ir a la Luna y más allá”, dijo Eric Stallmer, presidente de la Commercial Spaceflight Federation -un lobby de la industria aeroespacial-, a una pregunta de France-Prèsse. Las colaboraciones entre empresas y la agencia nacional son cada vez más frecuentes y Elon Musk es uno de los beneficiados. Space X ya tiene un convenio con la NASA para transportar astronautas hasta la Estación Espacial Internacional a partir de 2018 y ahora negocia llevar a dos turistas a la Luna. Musk ha presentado también un proyecto para enviar un cohete sin tripulación a Marte el año que viene como ensayo previo a lo que será algo habitual: la visita por ocio y curiosidad a otros planetas.

Jeff Bezos, como Musk, vive con la idea de conocer otros territorios más allá de la Tierra. Con su equipo de Blue Origin trabaja para instalar colonias humanas en la Luna, no tanto visitar el satélite como habitarlo. En este sentido, Bezos trasladó en enero de este año una propuesta para construir, junto a la NASA, una nave y un aterrizador lunar capaces de transportar carga y módulos habitables.

“El principal cometido de viajar a la Luna es encontrar agua y convertir el satélite en un lugar de paso para futuras misiones”

Estas alianzas son el comienzo de algo nuevo. La agencia aeroespacial más importante se ve sobrepasada por tantos proyectos con un presupuesto que siempre es insuficiente y Trump se siente cómodo con la idea de introducir a grandes corporaciones en la gestión diaria de administraciones públicas. Un hombre de confianza del presidente como Jim Brindestine, representante republicano por Oklahoma y candidato a presidir la NASA, dio hace poco su visto bueno a propiciar esta clase de alianzas con el objetivo común de encontrar agua en la Luna. Porque los cráteres de los polos lunares contienen millones de toneladas de agua y con este agua -más oxígeno e hidrógeno líquido- se podría crear el combustible necesario para viajar a Marte, convirtiendo el único satélite de la Tierra en algo así como una base industrial o una parada de repostaje. Además, la cantidad incalculable de helio 3 que hay en su superficie, cuando en nuestro planeta es un recurso escaso, serviría como carburante para nuestras centrales nucleares de fusión controlada.

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