Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

La comunidad internacional se manifiesta acerca de la votación de la Constituyente de Maduro

Redacción TO

Foto: Henry Romero
Reuters

La jornada electoral de este domingo 30 de julio en el que los venezolanos estaban llamados a escoger los 545 asambleístas que se sentarán a reformar la Constitución de Venezuela, convocada por el presidente Nicolás Maduro, y condenada por un amplio sector de la comunidad internacional, ha llegado a su fin, luego de haber sido extendida por una hora por el Consejo Nacional Electoral.

Esta tensa jornada ha dejado hasta el momento 16 fallecidos, según informó Henrique Capriles en rueda de prensa a las 3:00 am (hora peninsular de España), con lo que la cifra de muertos asciende a 125 desde que el 1 de abril se iniciaron las protestas en contra del Gobierno.

A mediados de la tarde de este domingo (hora local de Venezuela) gobiernos y líderes internacionales comenzaron a expresar su opinión acerca de esta consulta que se ha realizado sin haber cumplido el debido proceso que especifica la actual constitución y con un restringidísimo acceso a la prensa y a los observadores internacionales.

Al poco tiempo de finalizar la jornada, las cancillerías de Perú, Argentina y Brasil twittearon sus comunicados.

Parte del comunicado de Brasil afirma que “la iniciativa del gobierno de Nicolás Maduro viola el derecho al sufragio universal, irrespeta el principio de soberanía popular y confirma la ruptura del orden constitucional en Venezuela“.

A la 1:38 am (hora peninsular) Chile sacó su comunicado: “El Gobierno de Chile manifiesta su profunda decepción ante la decisión del Gobierno venezolano de haber materializado el día de hoy un proceso de elección de representantes a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) sin las más mínimas garantías para una votación universal y democrática, ni cumplir con los requisitos establecidos en la propia Constitución de ese país. Esta decisión ilegítima ha profundizado aún más la división en la sociedad venezolana.” Se puede leer en el primer párrafo del comunicado del gobierno de Chile.

A la 2:13 am (hora peninsular) la Secretaría de Relaciones Exteriores de México se pronunció destacando que las medidas instrumentadas a lo largo del día, sembraron temor entre la población e impidieron la libre manifestación pacífica y el trabajo de la prensa, reflejando el nivel de intolerancia que prevalece a lo largo del país. Y asimismo señala que “es momento de privilegiar el diálogo y la reconciliación.”

El presidente de Panamá Juan Carlos Varela, por su parte, expresaba su condena desde su cuenta personal.

Al igual que el ex primer ministro francés Manuel Valls. En su tweet se lee: “Esto que pasa en Venezuela requiere una reacción más firme. Maduro busca imponer una dictadura. La comunidad internacional debe reaccionar.”

Asimismo, el ex presidente de Colombia, Andrés Pastrana, quien se ofreció de observador en el pasado plebiscito convocado por la oposición el 16 de julio y quien fuera declarado persona non grata por el gobierno de Nicolás Maduro, también ha expresado su opinión por Twitter.

También se ha sumado a las críticas internacionales Paraguay, cuyo Ministerio de Asuntos Exteriores asegura que no reconoce ni la convocatoria ni los resultados de la Asamblea Constituyente de Venezuela.

Estados Unidos, que en los últimos días ha impuesto sanciones a funcionarios y exfuncionarios venezolanos y ha sacado a su personal diplomático del país, ha condenado en un comunicado del Departamento de Estado las elecciones “impuestas” para la Asamblea Constituyente, que “disminuyen el derecho de los venezolanos a la auto determinación”.

“Estados Unidos apoya a la gente de Venezuela, y a sus representantes constitucionales, en su búsqueda para restaurar su país y convertirlo en una próspera democracia”, dice el comunicado.  Además, Estados Unidos pide a los Gobiernos de todo el mundo que tomen acciones contra aquellos que “minan la democracia, niegan los derechos humanos, son responsables de violencia y represión o están involucrados en prácticas corruptas”.

Nikky Haley, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, califica a la elección como una farsa y agrega que es un paso más hacia el establecimiento de una dictadura. “No aceptaremos un gobierno ilegítimo, el pueblo y la democracia venezolana prevalecerán”, agrega.

Otro país que ha rechazado la Constituyente ha sido Canadá, que pide al Gobierno venezolano que libere a todos los presos políticos y devuelva sus derechos constitucionales a los venezolanos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha señalado que “el Gobierno de España estudiará, junto con sus socios de la Unión Europea y países amigos de la región, las medidas adicionales que puedan ser efectivas para promover una restauración de la institucionalidad democrática y constitucional en la República Bolivariana de Venezuela.”

También han manifestado su opinión los Socialistas Españoles en el Parlamento Europeo.

Respecto a los representantes de los principales políticos españoles, el único en manifestarse públicamente respecto al proceso de la Constituyente ha sido Alberto Garzón, de Izquierda Unida, que responsabiliza a la oposición de la violencia en Venezuela y asegura que quienes votaron el domingo en las elecciones para la Constituyente han votado a favor de la paz y el futuro del país.

Continúa leyendo: Estas son las 41 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017

Estas son las 41 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017

Redacción TO

Foto: Marcos Brindicci
Reuters

Se confirma la muerte de otra mujer en España. No conocemos su nombre, pero tenía 66 años y vivía en Rubí, muy cerca de Barcelona. La asesinó presuntamente su expareja, que fue detenida horas más tarde.

Su nombre se suma a una larga lista de víctimas que, ya en el último trimestre del año, alcanza las 41 mujeres asesinadas. En 2016 fueron 44. Desde 2003, 912. Los datos pertenecen al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Los números podrían ser más alarmantes, según el portal Feminicidio.net, que aporta información sobre sus identidades y circunstancias.

Estas son las mujeres asesinadas por sus parejas desde el pasado 1 de enero en España:

1 de enero:

Matilde Teresa de Castro. 40 años. En Rivas Vaciamadrid (Comunidad de Madrid). Había denunciado y tenía una orden de protección activa; su pareja la quebrantó por consentimiento mutuo.

Identidad desconocida. 25 años. En Madrid (Comunidad de Madrid). Deja un hijo huérfano.

14 de enero:

Blanca Esther Marqués Andrés. 48 años. En Burlada (Navarra).

15 de enero:

Antonia García Abad. 33 años. En Huércal de Almería (Almería, Andalucía).

27 de enero:

J.D.L.M. 40 años. En Seseña (Toledo, Castilla-La Mancha). Había denunciado. Deja un hijo huérfano.

29 de enero:

Virginia Ferradás Varela. 55 años. En O Carbaliño (Orense, Galicia).

5 de febrero:

Cristina Martín Tesorero. 38 años. En Mora (Toledo, Castilla-La Mancha).

7 de febrero:

Carmen González Ropero. 79 años. En Suria (Barcelona, Cataluña).

11 de febrero:

Laura Nieto Navajas. 26 años. En Seseña (Toledo, Castilla-La Mancha).

13 de febrero:

Ana Belén Ledesma. 46 años. En Daimiel (Ciudad Real, Castilla-La Mancha).

19 de febrero:

Margaret Stenning. 79 años. El Campello (Comunidad Valenciana).

21 de febrero:

Gloria Amparo Vásquez. 48 años. En Valencia (Comunidad Valenciana). Deja una hija huérfana.

Dolores Correa. 47 años. En Gandía (Valencia, Comunidad Valenciana). Había denunciado y tenía una orden de alejamiento activa.

22 de febrero:

Identidad desconocida. 91 años. En Villanueva del Fresno (Badajoz, Extremadura).

Leydi Yuliana Díaz Alvarado. 34 años. En Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona, Cataluña). Había denunciado y tenía orden de alejamiento activa. Deja a cinco hijos huérfanos.

1 de marzo:

Erika Lorena Bonilla Almendárez. 32 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

29 de marzo:

Ana María Rosado. 42 años. En Campo de Criptana (Ciudad Real, Castilla-La Mancha).

31 de marzo:

Yurena López Henríquez. 23 años. En Telde (Las Palmas, Canarias).

1 de abril:

María Victoria Zanardi Maffiotte. 44 años. En La Laguna (Tenerife, Canarias).

10 de abril:

Andra Violeta Nitu. 24 años. En El Alquián (Almería, Andalucía).

16 de abril:

María Rosario Luna Barrera. 39 años. En Alcolea del Río (Sevilla, Andalucía). Deja una hija huérfana.

21 de abril:

Rosa. 45 años. En Barcelona (Cataluña).

2 de mayo:

Raquel López Airas. 45 años. En Alcobendas (Madrid, Comunidad de Madrid).

12 de mayo:

Eliana González Ortiz. 27 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

27 de mayo:

Susana Galindo Morena. 55 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

Valentina Chirac. 37 años. En Collado Villalba (Comunidad de Madrid). Deja una hija huérfana.

28 de mayo:

Beatriz Ros. 31 años. En Molina de Segura (Región de Murcia).

13 de junio:

Encarnación García Machado. 55 años. En Las Gabias (Granada, Andalucía).

24 de junio:

Encarnación Barrero Marín. 39 años. En Sevilla (Andalucía). Había denunciado y tenía una orden de alejamiento activa. Deja varios hijos huérfanos.

25 de junio:

Fadwa Talssi. 29 años. En Salou (Tarragona, Cataluña).

15 de julio:

Mari Carmen Carricondo Reche. 66 años. En Huéscar (Granada, Andalucía).

16 de julio:

Irina G. 38 años. En Valencia (Comunidad Valenciana).

2 de agosto:

María Raquel Castaño Fenoll. 63 años. En Getafe (Comunidad de Madrid).

5 de agosto:

Ana Belén García Pérez. 38 años. En Santa Cruz de Tenerife (Canarias).

16 de agosto:

Catalina Méndez García. 48 años. En Totana (Región de Murcia).

24 de agosto:

María Sofía Tato Pajares. 42 años. En Arroyo de la Luz (Cáceres, Extremadura). No solicitó orden de alojamiento. Deja dos hijas huérfanas.

25 de septiembre:

Rosa María Sánchez Pagán. 20 años. En Canteras (Cartagena, Región de Murcia). Había denunciado.

28 de septiembre:

Noelia Noemí Godoy Martínez. 32 años. En Sestao (Vizcaya, País Vasco).

1 de octubre:

Felicidad Bruhn. 25 años. En Barcelona (Cataluña). Deja una hija menor huérfana.

3 de octubre:

Ana Belén Jiménez. 44 años. En Miranda de Ebro (Burgos, Castilla y León). Deja un hijo menor huérfano.

14 de octubre:

Identidad desconocida. 66 años. En Rubí (Barcelona, Cataluña).

Estas son las 40 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017 1
MAPA ELABORADO POR THE OBJECTIVE. | FUENTE: MINISTERIO DE SANIDAD, SERVICIO SOCIALES E IGUALDAD

Este mapa de 2017 evidencia aquellas regiones donde se han producido más casos. Así, la Comunidad de Madrid lidera la lista con 8 feminicidios, y le siguen Cataluña y Andalucía (6),  Castilla La-Mancha (5), Comunidad Valenciana (4), Canarias y Región de Murcia (3), Extremadura (2) y País Vasco, Navarra, Castilla y León y Galicia (1).

Continúa leyendo: Las voces de los españoles en Venezuela

Las voces de los españoles en Venezuela

Lidia Ramírez

Foto: Harold Escalona
The Objective

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los españoles éramos los extranjeros. Con no mucho más que un petate lleno de atuendos y recuerdos muchos de nuestros abuelos se vieron obligados a abandonar España huyendo de la Guerra Civil y posterior dictadura. Los archivos demográficos recogen que fueron más de medio millón de personas las exiliadas. Los principales países de destino fueron Francia, México y Argentina, pero importantes grupos también fueron amparados en otros países europeos y americanos como Venezuela, país que a día de hoy alberga a 180.497 españoles, 7.528 inscritos menos respecto a 2016, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, actualizados el pasado mes de enero.

Venezuela, “el país de las oportunidades”, “el paraíso terrenal”, “el de la gente amable, sonriente, feliz…”. Una nación que durante 40 años (1959 a 1999), fue una democracia ejemplar y un país muy próspero al que inmigrantes de todo el mundo acudían en busca de trabajo. Hoy, casi dos décadas después, ¿qué queda de ella tras años de corrupción, miseria y muerte? Para muchos nada, y es que el aparente resultado de las elecciones regionales en Venezuela este pasado domingo muestra que cualquier esperanza de un desenlace bienaventurado de la crisis a corto plazo es ya lejana. Sin embargo, son muchos los que se agarran con fuerza a los recuerdos sin perder la esperanza de recuperar al país que un día les tendió la mano, porque hoy son ellos los que prometen no soltarlo.

María del Pilar Puig, 66 años.

Nacida en Chelva, Valencia | 59 años en Caracas, Venezuela

Española de sangre y venezolana de corazón, abandonó España con tan sólo seis años, en el año 1958, “por razones política y económicas evidentes”, nos cuenta emocionada con voz entrecortada a través del teléfono. “Mi padre era republicano, no teníamos otra opción que salir de nuestra España”.

Su primer recuerdo de su llegada a Venezuela: “Gente sonriendo, muy feliz. Los venezolanos se reían muchísimo, era un contraste muy grande con los recuerdos que yo tenía de España”. Y es que por aquel entonces María del Pilar dejaba atrás la España franquista.  “Allí dejaba gente desolada, eran malos tiempos para el país”. Sin embargo, no los eran en Venezuela, la cual María del Pilar define por entonces como “la tierra de la abundancia”. Algo que contrastaba con la España de los 50, la del hambre, el atraso y la pobreza. Un país donde “no existía el futuro, solo la miseria”, recuerda. Ahora esa estampa parece repetirse en el día a día de esta española, pero en un país diferente y por situaciones distintas.

Entre tanta destrucción -económica y social- María del Pilar destaca la violencia delincuencial del país venezolano. “La violencia se usa como un mecanismo de estado, no hay ninguna seguridad, han tomado el país”, cuenta, y agrega: “El deterioro de la vida en estos últimos años de Maduro ha sido brutal”. Y es que con un acumulado de 21.752 homicidios durante 2016, Venezuela ratificó su condición como uno de los países más violentos del continente. Son datos proporcionados en el mes de marzo por la fiscal general Luisa Ortega Díaz.

Profesora de literatura española en la Universidad Central de Venezuela, asegura que el número de estudiantes matriculados en los últimos años ha bajado de forma considerable, destacando, por otro lado, como los chavales se ausentan de las clases para ir a defender su país. “De una clase de 25, vienen unos 7 alumnos. A ellos no les importa perder clases, lo que no quieren es perder su derecho a protestar“.

Guillermo López Gómez, 70 años

Nacido en Bilbao | 67 años en Caracas, Venezuela

Las voces de los españoles en Venezuela 1
Guillermo López junto a su mujer María de los Ángeles en su vivienda de Caracas, Venezuela. | Foto: The Objective

Con tres años Guillermo llegó a Venezuela, como María del Pilar, por razones políticas. “Mi padre luchó contra Franco, a terminar la guerra tuvimos que huir porque mi padre no encontraba trabajo”.  Poco recuerda de la España franquista que dejaba atrás, pero sí de su años de juventud en el país sudamericano. “Venezuela era el paraíso”, rememora Guillermo añorando aquellos años en los que en su tiempo libre le gusta realizar deportes acuáticos.

Trabajó duro, asegura, para construir un hogar. Hoy, a sus 70 años, se ve obligado a seguir trabajando junto a su mujer, María de los Ángeles, de 65, para simple y llanamente “poder comer”. Ambos trabajan como cobradores de deudas. Y es que de aproximadamente tres millones de adultos mayores que hay en el país, 900 mil no gozan de una pensión que les permita sobrellevar la crisis de la cual terminan siendo más vulnerables, sobre todo porque no encuentran medicinas, alimentos y no tienen dinero para comprar esos productos.  “A mí edad me veo en una situación muy complicada, debería estar tranquilo, sin embargo,  mi tranquilidad queda aún muy lejos”.

Guillermo asegura que reza cada día para no enfermar. Porque en Venezuela no tienes derechos ni a enfermar,  pues no existe un sistema de salud pública óptimo, las farmacias se encuentran sin medicamentos y cada vez son más las calles invadidas por largas colas de personas mayores que esperan cobrar la pensión al amanecer.

Con un hijo que emigró a España hace unos años, él también lo tiene claro: “Me iría a España con los ojos cerrados,  pero ni vendiendo todo lo que tengo aquí me alcanza para comprar un piso en España. Entonces, ¿qué hago, mendigo? Me tendré que aguantar”, apunta resignado antes de aclarar: “Que conste que amo a Venezuela, ella nos lo dio todo cuando lo necesitábamos. No se merece lo que le están haciendo“.

Montserrat Ranera, 55 años

Nacida en Barcelona | 33 años en Caracas, Venezuela

Montserrat lo tiene claro: “El país está peor que cuando llegué. Hemos retrocedido 60 años“.  Profesora de catalán en Caracas, asegura que cada vez son más los jóvenes, y también familias completas, que quieren aprender el idioma para en un futuro emigrar a Barcelona. “El país no ofrece futuro”, asegura Montserrat que también cuenta con una hija en España. En 2016 los venezolanos lideraron por primera vez las peticiones de asilo en España con 3.960 solicitudes del total de 15.755. Por detrás solo se sitúan sirios (2.975 peticiones) y ucranianos (2.570) cuyos países se encuentra en escenarios de guerra abierta. En 2012, un año antes de la llegada de Maduro al poder, sólo 28 venezolanos solicitaron asilo. Estas peticiones se han multiplicado por 141 durante con el ‘madurismo’.

Esta catalana residente en Caracas, llegó con 22 años a Venezuela de vacaciones tras estudiar un grado de Secretariado Ejecutivo y desde entonces allí sigue. De aquella acogida recuerda “un país muy alegre, con mucha vida. Había muchas posibilidades de hacer multitud de cosas, era un país muy virgen”, rememora. Ahora tres décadas después, queda un país para construir. “La destrucción económica y social ha sido terrible”, cuenta Montserrat, que además de dar clases de catalán en la capita venezolana, también imparte lecciones de cómo ahorrar en servicios en España, cómo buscar vivienda, etc.

A pesar de todo, Montserrat asegura: “No me arrepiento ni un solo día de haber venido a este país”.

María Teresa Fernández Merino, 82 años

Nacida en San Felices de Buelna, Cantabria | 59 años en Caracas, Venezuela

Libre es como se sintió esta cántabra de carácter alegre y jovial. Con 23 años llegó a Caracas junto a su hermano que ya llevaba varios años en la capital venezolana. Inmediatamente comenzó a trabajar de recepcionista en una clínica dental. Esto era casi impensable en la España de la postguerra que días antes había dejado a miles de kilómetros. “Me sentí libre por primera vez”.

Por libertad y por amor se resistió a volver, porque meses después de estar en Caracas, María Teresa conoció al amor de su vida, su “único amor”. Un músico mexicano que trabajaba en Radio Caracas Televisión. “Me enamoró mi marido, pero también el clima y la gente, porque una amistad aquí vale más que una fortuna“.

Durante 36 años estuvo trabajando en el Instituto de Previsión de las Fuerzas Armadas venezolanas donde tenía tres tiendas boutique. Allí se codeaba con los altos mandos del Gobierno. “Chávez me decía ‘la gallega’. Era muy amable.  Eso es lo peor”. Lobos con piel de cordero.  Y es que  María Teresa, que vive en una zona residencial de Caracas, asegura: “A esta zona no nos llega nada.  A ellos les encanta la gente pobre”.

Sin achaques importantes más allá que “los de la edad”, son su familiares en Costa Rica, Panamá, España y México los que les envían los medicamentos necesarios. “El paraíso terrenal, ahora es la caldera del diablo”. Y es que no hay una mejor descripción para un país con grandes reservas de petróleo, gas natural, hierro y oro, y que sin embargo, cuenta con un déficit del 90% de los productos básicos y la pobreza ha sufrido un aumento del 81%.

Con viajes frecuentes a España, su tierra madre, señala que nunca pensó en volver. “Después de haber vivido en un país tan acogedor, sin diferencias sociales, sólo de pensar en la nieve de mi pueblo me da algo”, cuenta risueña María Teresa, que a pesar de lo crudo de la conversación, no ha perdido la sonrisa ni el buen humor en ningún momento. Y es que ella lo tiene claro: “De mi casa en Caracas al cementerio, porque de aquí no me mueve nadie”.

Continúa leyendo: Tener pene

Tener pene

Aurora Nacarino-Brabo

Foto: Erol Ahmed
Unsplash

Para esa mitad aproximada de la población que dispone de uno, tener pene puede parecer algo más o menos trivial. En realidad no lo es. Tener pene es importante. O, mejor dicho, no tenerlo lo es. Cuando empecé a relacionarme con politólogos e intelectuales en seguida noté algo extraño: era como si no existiera. Los corros siempre se cerraban ante mis narices, casi nadie prestaba atención si me atrevía a decir algo y con frecuencia no llegaba a terminar mi excurso porque alguien me interrumpía antes.

Era una situación desconcertante por nueva. Nunca me había pasado en un aula, donde uno sabe que se sienta entre semejantes y donde la brillantez de las ideas y la cuantía de los conocimientos las examina un evaluador externo al grupo: un profesor.

Al principio achaqué estas reticencias a mi edad. Era un poco más joven que la mayoría de ellos, así que pensé que quizá se tratara de eso. Y, claro que tenía que ver, pero pronto noté que había otros chavales a los que se integraba y se dispensaba el trato considerado que a mí me negaban. Aquel entorno era muy masculino, pero imagino que muchas mujeres habrán vivido experiencias similares en ámbitos distintos.

Yo decía algo y nadie se dignaba mirarme. Un rato después, algún tenedor de pene repetía el mismo argumento y era recibido con asentimiento y celebración. Así asumí que mi problema era no tener pene. La otra opción era aceptar que era más tonta que el resto, y yo, que me tengo por una persona segura, alguna vez dudé de mí, y me avergoncé de mis opiniones y pensé que quizá no estuviera a la altura.

Escribir se convirtió en la única forma de poder expresarme sin interrupciones, sin sonrisas paternalistas ni gestos de desdén. Después, claro, mis artículos no se leían como los de ellos y mucho menos se compartían. Todavía es así. Cuando eres mujer es duro labrarte un espacio propio. Tienes que ganarte el respeto de todos: de los desconocidos, de los amigos y hasta de tu novio. Aprendí que, a veces, para obtener la bendición de los cercanos tienes que conquistar primero el favor de los extraños. También, que es más fácil conseguir el aplauso de los próceres que de quienes creen competir contigo. Pero sería injusto generalizar y no admitir que me he cruzado con hombres estupendos que me han tratado como a una igual y que hoy me son muy queridos.

Como soy muy cabezota, no dejé de escribir. Me dije: “Te va a costar un poco más que a ellos, pero, al final, llegarás tan lejos como te propongas”. Sigo convencida de ello. No me malinterpreten: no creo en esas frases de autoayuda barata que lo conminan a uno a perseguir sus sueños, como si la intención forjara el éxito. Pero creo tener algún talento, aunque publicarlo sea probablemente pretencioso y poco femenino. No escribo esto buscando explotar el victimismo con el que tontea algún feminismo. No soy débil. Me gustan las personas fuertes. Me gustan las mujeres fuertes.

Una vez, cuando era pequeña, una mujer (una amiga de mi familia, además) me preguntó, casi retóricamente, si yo quería ser un chico. Supongo que lo decía porque me pasaba el día saltando, trepando, corriendo, jugando al fútbol. No me gustaban las muñecas ni esos vestidos incómodos. Me identificaba con personajes como Peter Pan, Tintín, Basil, aquel ratón émulo de Sherlock Holmes, o Arturo, en la película que Disney dedicó al mago Merlín. Me aburrían los cuentos de princesas, pobres muchachas pasivas a la espera de un señor guapo, y me daban miedo las brujas. Nunca respondí a aquella pregunta, “¿A que te gustaría ser un chico?”, porque me quedé sin palabras. El mensaje era aterrador: todo lo que me hacía feliz era impropio de una chica. Estaba íntimamente escandalizada y furiosa, aunque fui incapaz de manifestar escándalo o furia.

La contestaré hoy, cuando han pasado más de veinte años y tengo, por fin, algún público que me lea: no quiero ser un chico. No queremos ser hombres. Solo queremos ser iguales.

Continúa leyendo: La retirada melancólica

La retirada melancólica

Ricardo Dudda

Foto: SUSANA VERA
Reuters

Es difícil ser optimista con el problema del independentismo catalán. El procés puede durar eternamente porque es un fenómeno retórico, eufemístico, una sucesión de escenificaciones. Pero sus efectos en la sociedad catalana son reales y se perciben. Aunque las sociedades son muy volubles y nada es nunca irreversible, el esfuerzo de unir a las dos Cataluñas será enorme; el esfuerzo del independentismo para reconducir el entusiasmo hacia cauces menos rupturistas también.

Es posible que, del mismo modo que desde 2012 hasta hoy el independentismo ha crecido radicalmente, podrá retroceder. Pero tardarán en desaparecer el victimismo, el resentimiento y el rencor, la cultura del agravio, el uso de la memoria, siempre selectiva, la política como un acto expresivo, épico y “divertido”, más allá de la transacción y la negociación. Vivimos una época en la que cada generación necesita un momento épico fundacional, una Transición a nuestra medida. Como escribía un difunto tuitero, cada nueva generación piensa que el colectivismo (y puede sustituirse con cualquier otro ideal político) falló porque no lo lideraron ellos.

El procés vive jornadas históricas casi cada semana; acostumbrados a esto, los independentistas, y quizá no solo ellos, exigirán algo más que bienestar o reconocimiento. Quizá exijan entretenimiento, emoción, pasión. Durante años, millones de ciudadanos catalanes han depositado mucho capital emocional en el procés. El processisme ha devuelto eufemismos, hipérboles, momentos históricos, pero es posible que su impresionante capacidad para renovarse llegue a su fin. Difícilmente habrá un momento de responsabilidad colectiva de las élites, y dudo que llegue el momento de la rendición de cuentas. El procés intentará sobrevivir. La sociedad civil se decepcionará. Y, cuando esto ocurra, quizá lo mejor sea una lenta y melancólica retirada.

TOP