Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

La democracia de la literatura que fastidia a los Estados

Romhy Cubas

Foto: Wikipedia
Wikipedia

“La literatura de una nación estará siempre subordinada a su condición social y su constitución política”

-Alexis de Tocqueville.

En la República de China el premio Nobel de la Paz Liu Xioabo ha muerto encarcelado por su propio gobierno, a kilómetros de distancia durante el 2016 -en la frontera con Hong Kong- cinco libreros habían desaparecido consecutivamente de sus establecimientos por comerciar con libros incómodos para el Partido Comunista, incluyendo historias sobre las costumbres sexuales de sus líderes; en Turquía, la novelista Asli Erdogan cumple prisión preventiva por “atentar contra la moral del Estado” con varios capítulos de una novela erótica de autoría.

La censura no se detiene a detallar idiomas o continentes. Democracia y literatura son casi tan vinculantes como las sociedades en las que actúan, y en el reflejo de sus prohibiciones existe la posibilidad de una comprensión social que ni las organizaciones más abocadas a la libertad de expresión logran canalizar.

El monopolio mediático y la centralización en regímenes prohibitivos como Eritrea, Corea del Norte, Vietnam, Irán, Cuba y China –el país con más periodistas encarcelados anualmente-  es también una alerta de restricciones para la construcción de su propia literatura.

El escritor francés Alexis de Tocqueville aceptaba convencido lo anterior cuando  redactó en su primer volumen de Democracia en América que, inclusive cuando literatura, poesía, elocuencia, imaginación y memoria se encuentran en manos autocráticas, todas continúan “sirviendo a la causa de la democracia al poner osadamente en evidencia la grandeza natural del hombre. Sus consecuencias se mezclan con aquellas de la civilización y el conocimiento; y la literatura se convierte en un arsenal abierto para todos”.

Este es un principio que rige como efecto secundario cuando la limitación del arte en todas sus formas traspasa esas mismas fronteras que prohíben.

Del latín censor –por la práctica de supervisar el comportamiento del público y su moral en la Roma Antigua- censurar no es una práctica reciente.

La democracia de la literatura que fastidia a los Estados 2
Caminata en honor al preso político y premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo, quien murió de un cáncer el pasado 13 de julio | Imagen vía: AP.

En 1931 Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll fue vetado en China por el comportamiento ofensivo que suponía atribuir cualidades humanas a los animales, setenta y cinco años después, en el 2006, en Kansas, Estados Unidos el libro infantil La telaraña de Charlotte fue prohibido por las mismas críticas hacia acciones “antinaturales y blasfemas”.  En Israel la poeta Dareen Tatour ha sido juzgada por “colaborar con una organización terrorista” y por cargos de instigación a la violencia relacionados con su poesía. En Egipto, el novelista Ahmed Naji fue encarcelado durante parte del 2016  por transgredir contra la “modestia pública” con extractos de su novela The Use of Life.

La lista continúa, no sólo entre gobiernos monopolizados por ínfulas de comunismo, sino en colegios, Estados, regiones y librerías que imaginan en el contenido sexual, religioso y social de los libros una amenaza para la “cordura” de sus habitantes.

En defensa del escritor

¿Cómo se concibe la conquista de la pluma de un escritor contra la silla de un presidente? Ante la sensata duda sobre lo que puede aportar la literatura en la decadencia de un planeta, con un escenario decorado por guerras civiles, millones de desplazados, epidemias y hambruna el filósofo francés Jean Paul Sartre recuerda que cuando un escritor adopta posiciones políticas y sociales este debe actuar exclusivamente a través de medios personales, es decir: sus palabras.

Defendiendo a la literatura como el arte ideal para elevar la conciencia, revelar acontecimientos y para construir un puente que le exponga al lector las múltiples realidades, Sartre recuerda que el papel del artista es contribuir al despertar de la conciencia de las personas.

Esa conciencia puede ser demorada, pero no eliminada. Según la asociación mundial de escritores PEN Internacional, desde el 15 de noviembre de 2015 al menos 35 escritores han sido asesinados en distintas regiones del mundo como resultado de su trabajo; por otro lado,  desde 1982 unos 13 mil 500 libros han sido prohibidos según información de The American Library Association.

La democracia de la literatura que fastidia a los Estados 1
Historieta de Stuart McMillen que compara los mundos utópicos de Orwell y Huxley | Imagen vía: Pinterest

La diversidad de la supervivencia

Es evidente que la supervivencia de la diversidad literaria depende del interés del Estado para facilitar su acceso,  sin embargo, entre la espada y la pared, es decir, la globalización y la tecnología, el “embargo” de miles de obras consideradas ofensivas para un colectivo tiende a ser un fiasco que sencillamente atrae mayor atención hacia estas.

No es coincidencia que textos como La granja de animales de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley, o Las uvas de la ira de John Steinbeck sean algunas de las obras más leídas y estudiadas universalmente, a pesar de que fueron prohibidas en diferentes países por “anticomunistas”, contenido sexual explícito y escándalos religiosos.  

La diversidad en la literatura implica y significa una afluencia educada pero sin rasgos elitistas. Una urbe literaria que puede estar integrada por  “panaderos, banqueros, farmacéuticos o plomeros. Su primer idioma puede ser español o vietnamita. Se dan al pensamiento crítico, se preocupan por el arte, la intelectualidad vas más allá de los especialistas intelectuales “, así lo establecía el poeta Norteamericano Walt Whitman, quien no vivió para conocer la prohibición en Estados Unidos de American Psycho de Bret Easton Ellis, Trópico de Cáncer de Henry Miller, el veto de Harry Potter de J.K Rowling en colegios cristianos del Reino Unido o el tabú de El Mago de Oz de Lyman Frank Baum -en una librería de Detroit en 1957- por contribuir a la cobardía mental de los niños.

La pluralidad que describe Whitman reniega a la literatura como fuente de un privilegio controlado y sistemático e individualiza su posible influencia. Tocqueville comparaba estos extremos con las autocracias y las democracias, sosteniendo que el pasado es ególatra y narcisista, un vicio del mundo antiguo, mientras que el individualismo tiene un origen democrático que  “amenaza con esparcir en proporción similar la igualdad de condiciones”.

La democracia de la literatura que fastidia a los Estados 4
Los restos de la biblioteca de Celso en Éfeso -la antigua Roma- actualmente Turquía | Imagen vía: TasteOfLifeMag

La élite de las revoluciones

Aunque la literatura ya no es, o no debería ser, cuestión de clases, como infería Tocqueville “una mente nunca es tan grande y peligrosa como cuando la igualdad se comienza a asentar en esa sociedad. Las libertadas intelectuales deben distinguirse de la anarquía que conlleva una revolución”.

Por aquello de las revoluciones es que el mayor peligro para la libertad en la literatura y el arte es el que existe cuando se fracciona a las personas en una línea que separa a “unos de otros”. En donde la democracia roza, la literatura golpea como la mayor forma de interacción entre el hombre, sus creencias y el Estado. Como sostiene casi jocosamente Whitman, el proceso de una democracia no tiene lugar meramente en la temporada de elecciones.

“¿Tú también, amigo, supones que la democracia es solo para elecciones, política y nombres de partidos?”

De las grandes civilizaciones como Roma y Grecia le sobrevivieron no sus emperadores sino sus escritos. Desde entonces el ejemplo construido en todo relato ficticio o real dirige revoluciones, recuerda los abusos y las formas institucionales fallidas, reta las olas represivas y sobre todo mantiene una conciencia de futuro y pasado para entender y –de ser necesario- denunciar el presente.

Así es como se ilustra a la literatura como el “el único recurso frecuente de moralidad influenciando al mundo”, mucho más efectivo para una sociedad que todas sus constituciones, legislativas y lazos judiciales.

La democracia de la literatura que fastidia a los Estados 6
Primera página de la primera edición de Anna Karenina de Tolstoi, publicada en 1878 | Imagen vía: Wikipedia

La prueba del papel

John F Kennedy, semanas previas a su encuentro fatal con Leonard Bernstein, hablaba sobre el valor del arte en la sociedad como una forma de verdad y no de propaganda. “La fuerza tiene muchas formas, las más obvias no son siempre las más significativas”, sostenía, reconociendo el rol impopular del artista que se enfrenta a contracorriente en su era.

El autoritarismo, en su afán por unir acciones y pensamientos en una sincronía antinatural olvida que “en la sociedad libre el arte no es un arma”; sin embargo, incluso en las “sociedades libres” las palabras tienen consecuencias.

Desde los tiempos de Tomas Moro en el siglo XVI y su encarcelamiento por alta traición a la monarquía de Enrique VIII,  el encierro de Fiódor Dostoievski por cargos de conspiración contra el zar Nicolás I de Rusia o el arresto del escritor ruso y premio Nobel de Literatura Aleksandr Solzhenitsyn en 1945 por expresar opiniones anti estalinistas, la literatura ha buscado frecuentemente alertar sobre escenarios repetitivos y exageradamente posibles.

Hace más de seis siglos Tocqueville presumía sobre el juicio individual creyendo que en un futuro el uso de subjetividades privadas sería frecuente pero no exagerado. Su visión fue un romántico error, pues el límite entre lo privado y lo público lo desdibujan los mismos jefes de Estado anunciando sus fobias personales en comunicados oficiales. No es que hayamos preguntado pero ya todos sabemos lo que Trump piensa de los mexicanos, o que Silvio Berlusconi vea como una ganancia “que te gusten las chicas bonitas a ser gay”.

En la historia no hay vencedores, aunque si conquistadores temporales, pero vencer no siempre significan dirigirse hacia el camino correcto. Miguel Syjuco, profesor de Literatura en la Universidad de New York de Abu Dhabi, recuerda que la noción del bien prevalece en la subjetividad de la mente, y es que Hitler estaba convencido de la sensatez de su justicia, al igual que el Estado Islámico debe estar convencido que sus bombas son necesarias.

No obstante, en el papel está la prueba de que la pluma puede contra la silla: Ulises se enfrentó a sus monstruos, Anna Karenina retó a la intolerancia rusa, Kerouac y Bolaño hicieron de la carretera un camino contra las convenciones y Tom Wolfe encaró con La hoguera de las vanidades las castas en la sociedad neoyorkina de los años 80.

Puede que China no baje su guardia en el futuro inmediato, o que Turquía y Azerbaiyán continúen durante varios años liderando la lista de países del CPJ (Comité de Protección de Periodistas) con mayor censura informativa, pero en el papel sigue estando la prueba de que el registro de las palabras tienen tanto o más peso que el intento por censurarlas.

Save

Save

Continúa leyendo: Jane Austen a destiempo

Jane Austen a destiempo

Romhy Cubas

Foto: Wikimedia
Wikimedia Commons

En el segundo centenario de su nacimiento la infalible estela de Jane Austen sigue residiendo en sus libros y anti/heroínas. A la fecha no se sabe con exactitud cuál era su apariencia física. El único retrato disponible fue elaborado en acuarela por su hermana Cassandra en una obra que no mereció ni siquiera la aprobación de su sobrina, y que repite junto con otros bosquejos los únicos rastros usuales de los que se hace eco su imagen: alta y esbelta, apariencia saludable y expresiva, complexión clara, mejillas redondas, nariz pequeña, ojos brillante color avellana, cabello marrón y ondulado.  

En una descripción física o una reproducción de su figura es absurdo percibir la “liberación cultural” que desencadenó -especialmente de manera póstuma- la autora de Orgullo y Prejuicio, Emma y Sentido y Sensibilidad. La elección de palabras no se aproxima a la realidad intimista con la cual Austen resumió en sus ficciones, clases, géneros y fórmulas de comportamiento ancladas a la época. Pero hay otra elección de palabras que sí puede dar una explicación aproximada al porqué Austen perdura en la selección literaria de lectores que se aferran a sus romances en generaciones tan distantes.

Jane Austen a destiempo
Retrato de Jane Austen pintando por Ozias Humphry en 1788 | Imagen: Pinterest

Franco Moretti, fundador del Laboratorio Literario de Stanford –el cual aplica el análisis de data a estudios sobre literatura y ficción– revela cómo la elección y el proceso de las palabras utilizadas por la escritora son capaces de moldear una especie de supervivencia literaria. Esto explicaría por qué Austen resiste con tanta insistencia -doscientos años después de su muerte- en el colectivo lector precisamente cuando el elemento “revolucionario” que se recreaba en la época ya no representa una primicia.

La obra de Austen es naturalista, un arte que no improvisa con situaciones forzadas e improbables sino que presenta al lector un facsímil de la naturaleza común. El extenso de un escenario que no se esfuerza en salir hacia otros universos dentro de otros universos.

El laboratorio de Standford reunió y estudió un set de 125 novelas inglesas de ficción narrativa publicadas entre 1710 y 1920. Utilizando una técnica llamada análisis de componentes principales delinearon cada trabajo en una tabla bidimensional basada en el vocabulario de cada libro.

El estudio concluyó que las novelas de Jane Austen perfiladas junto con otras 125 obras británicas, tienen un vocabulario centrado en elementos y situaciones mucho más abstractas que físicas, y cotidianas que melodramáticas.

Jane Austen a destiempo 3
Gráfico de estudio sobre Jane Austen del Laboratorio Literario de Standford | Imagen: The New York Times

En la dimensión horizontal las palabras hacia la izquierda tienden a ser más abstractas y relacionadas con estados mentales o relaciones sociales: conocimiento, afecto, conducta, dependencia, deseo, esfuerzo, favor, gratitud, indulgencia, mérito, ocasión, prevaleció, recibió, resentimiento, resolución, sufrimiento y virtud. En cambio las palabras que se ubican más hacia la derecha se conectan con el mundo físico y los sentidos: azul, cercano, oscuro, borde, vacío, dedos, hierba, caliente, afuera, redondo, hombro, lentamente, de pie, arriba, ver y blanco.

Austen usa comparativamente palabras que se refieren a las mujeres – “ella”, “señorita” – y a las relaciones familiares como “hermana”. Se destaca un factor en el uso pronunciado de palabras como “mucho”, el cual el estudio relacionó con un rasgo crucial de su escritura, la ironía. La escritora también empleaba con frecuencia palabra como “poder” y “deber”, las cuales indican probabilidad, capacidad, permiso y obligación. Esto refleja “el desafío al que se enfrentan los personajes de Austen, especialmente sus heroínas, al ver las cosas como realmente son”, explica el Laboratorio de Standford.

Las palabras distintivas de Austen, sus grupos y construcciones gramaticales son un esfuerzo para comprenderse a sí misma a través de sus personajes. La naturaleza humana que omite elementos fanáticos como médula de sus novelas creó un elemento crítico de retrato social determinante para su fama. Su narrativa podría ser un cliché de chismes, gente rica, dinero, vestidos y bodas de sociedad., sin embargo, es precisamente la ironía y sátira con la que se aproxima a estos lugares tan arraigados en la época que Austen logra crear una potente conexión entre sus personajes y el mundo real.

Jane Austen a destiempo 1
Escena de la adaptación cinematográfica del libro de Jane Austen Orgullo y Prejuicio | Imagen: IMDB

Los textos de Austen también juegan con los roles de género tradicionales. En sus historias no suceden demasiadas cosas, estas son simplemente un ejemplo de la limitación que sufren sus propios protagonistas ante una mirada feminista que apenas germinaba semillas en la época. Irreverente y audaz, su escritura obliga a ver más allá del absurdo y el chisme del señor Knightley o el señor Collins, Fanny Price o Mary Crawford, Elizabeth Bennet o Lydia Bennet. Más allá de las historias de amor y los finales felices.  Lo de Austen es entender cómo los lugares comunes se hallan en un realismo social que sus lectores detectaron desde un principio como una posibilidad de escapar sin ignorancia.

Escribir sin sacrificar  

La autora británica vivió en un momento en que la lectura de novelas se había convertido en una de las principales formas de entretenimiento para las clases medias. Sin embargo, el status de la novela no era precisamente elevado. Austen escribe en 1816:

“No podía sentarme seriamente a escribir un romance bajo ningún otro motivo que el de salvar mi vida, y si fuera indispensable para mí mantenerme así y nunca relajarme para reírme de mí misma y de otras personas, estoy segura de que me ahorcarían antes de que hubiese terminado el primer capítulo. No. Debo mantener mi propio estilo y continuar con mi propio camino, y aunque pudiera no volver a tener éxito en él, estoy convencida de que fracasaría totalmente en cualquier otro.”  (1 de abril de 1816 a James Stanier Clarke).

Austen usó la ficción para describir tramas que no eran más que las propias experiencias de sus lectores. Al hacerlo fue capaz de introducir morales cercanas al rango de las relaciones humanas ordinarias con un realismo que comprendió las limitaciones que tenían las mujeres a principios del siglo XIX, especialmente la dependencia marital al intentar establecerse social y  económicamente. Pero esencialmente Austen explota el poder de las palabras y los rumores. Son sus diálogos y conversaciones los que se desenvuelven con fluidez como piezas totalmente ajenas a las de la gran mayoría de los escritores con los que convivió y a los que precedió.

Continúa leyendo: Una teoría científica prevé que 2018 será el año de los grandes terremotos

Una teoría científica prevé que 2018 será el año de los grandes terremotos

Redacción TO

Foto: Navesh Chitrakar
Reuters

No prestamos demasiada atención a los movimientos de la rotación de la Tierra, pero son más relevantes de lo que el común de los mortales creemos. De vez en cuando, la rotación de la Tierra disminuye algunos milisegundos por día, y esto va a tener un enorme efecto en las vidas de millones de personas alrededor del globo. Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos ha habido 7.574 a escala global en los últimos diez años. Una reciente teoría prevé que esta cifra pegará un importante repunte el próximo 2018.

En un estudio publicado en Geophysical Research Letters a mediados de este año, los científicos Roger Bilham, de la Universidad de Colorado, y Rebecca Bendick, de la Universidad de Montana predicen que, debido a la desaceleración de la rotación de la Tierra, el mundo sufrirá un aumento significativo de grandes terremotos en 2018.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores estudiaron todos los terremotos desde 1900 que registraron una magnitud (según la escala del momento en que sucedieron) de 7,0 o mayor y descubrieron que aproximadamente cada 32 años hay un repunte en estos grandes sismos.

Una teoría científica prevé que 2018 será el año de los grandes terremotos 2
Aproximadamente cada 32 años hay un repunte en grandes sismos en el mundo. | Foto: Kim Hong-Ji / Reuters

El factor común

El estudio revela, asimismo, que el único factor que se correlaciona fuertemente en esta repetición de grandes terremotos es una ligera desaceleración de la rotación de la Tierra en un período de cinco años antes del repunte, algo que ha ocurrido en el último lustro.

En el ecuador, la Tierra gira 460 metros por segundo. Dada esta alta velocidad, no es absurdo pensar que un ligero desajuste en la velocidad entre la corteza sólida y el manto y el núcleo líquido podría traducirse en una fuerza que, de alguna manera, empujaría los temblores a la sincronía.

La mayoría de los sismólogos coinciden en que la predicción de un terremoto es un terreno pantanoso. Y hasta ahora, Bilham y Bendick tan solo tienen ideas difusas y difíciles de probar sobre lo que podría causar el patrón que encontraron. No obstante, el hallazgo es demasiado provocador para ignorarlo, dicen otros investigadores. “La correlación que encontraron es notable y merece una investigación“, dijo Peter Molnar, reconocido geólogo norteamericano, a la revista Science.

La importancia de prevenir

Entonces, ¿es posible predecir los terremotos? Es una pregunta que molesta a los sismólogos, no porque no sea razonable, sino porque los científicos lo han intentado muchas veces y siempre han terminado en fracaso. Incluso después de muchos avances en sismología, como lo expresa Richard Luckett del British Geological Survey, “cuando ocurre un terremoto es esencialmente un evento aleatorio“.

Una teoría científica prevé que 2018 será el año de los grandes terremotos 1
Los devastadores terremotos de México en este 2017 dejaron centenares de víctimas mortales. | Foto: Nacho Doce / Reuters

Ante la aparente imprevisibilidad de la actividad sísmica, la única solución para evitar grandes desastres como los que sacudieron México hace unos meses es una previsión efectiva. España es un ejemplo claro de la falta de preparación a la hora de afrontar grandes terremotos. La evidencia está en el ocurrido en Lorca en 2011, que tuvo una magnitud de 5,1, y dejó nueve víctimas mortales e innumerables daños materiales. El 75% de las viviendas en España cumple con “poco rigor” la normativa de construcción sismorresistente, y es necesario con “urgencia” rehabilitar edificios para soportar terremotos, según el expresidente de la Asociación Española de Ingeniería Sísmica, Ricardo García Arribas. Por ello, y teniendo en cuenta esta nueva teoría científica, la inversión en una preparación mejor de nuestras infraestructuras y protocolos de actuación puede ser clave ante cualquier catástrofe.

Continúa leyendo: Donald Trump señala el camino hacia la paz

Donald Trump señala el camino hacia la paz

José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez reflexiona acerca de la polémica y el conflicto desatados por Trump luego de que reconociera a Jerusalem como capital de Israel y ordenará trasladar allí la embajada, que ahora está en Tel Aviv.

Continúa leyendo: Láinez, Lanza y los que le echan leña al fuego

Láinez, Lanza y los que le echan leña al fuego

Melchor Miralles

Foto: Youtube (CC)

Ha ingresado en prisión, como era de esperar, Rodrigo Lanza, ese canalla que se ha convertido en un homicida tras ejercer de mártir antisistema. Nieto de un almirante de Pinochet muy vinculado al dictador chileno, Lanza, de 33 años, dejó hace tiempo tetrapléjico a un policía autonómico catalán en el desalojo de una vivienda “okupada”, y fue condenado por ello a 5 años por el Supremo. El caso fue sonado y la investigación policial fue calamitosa, y dio pie al famoso documental Ciutat Morta, en el que participó activamente Lanza. Cuando fue encarcelado recibió el entusiasta apoyo de Pablo Iglesias, Ada Colau y otros líderes populistas, que ayudaron a convertirle en un icono de la extrema izquierda. Pero Lanza se ve que lo tenía claro. Ahora vuelve a la cárcel. Tras salir de la prisión por este caso, se instaló en Zaragoza, donde era muy conocido por su liderazgo radical antisistema. Lanza, apodado “El Rodri”, vaya usted a saber por qué, está acusado de la muerte a golpes de Víctor Laínez, que murió tras ser atacado el pasado viernes en un bar zaragozano por un grupo de radicales de extrema izquierda tan solo por llevar puestos unos tirantes CON los colores de la bandera de España.

Sorprenden las precauciones de Pablo Iglesias y otros líderes de la extrema izquierda al valorar el asesinato de Laínez. Iglesias dijo que “condenamos cualquier tipo de violencia”, que es una forma de no mojarse, de dejar a la libre interpretación de cada uno que quizá en función de quién sea la víctima y quién el verdugo Iglesias y otros ponen sordina a la condena del acto, lo cual me parece insólito y repugnante. Por no hablar de las bazofias que, como siempre, se han leído sobre el caso en las redes sociales. Es terrible que alguien pueda apalear hasta la muerte a otro ser humano por el color de los tirantes que lleva, por cualquier motivo ideológico. Resulta más contradictorio aún, y creo que debe llevar a una reflexión profunda de buena parte de la izquierda española, que pueda llegarse a ese límite el odio a quien piensa de modo diferente a uno. La violencia es inaceptable, se vista del traje que se vista, la ejerza quien la ejerza y sea quien sea la víctima.

Quienes han visto a Lanza como un héroe digno de elogio debieran censurar sin matices su comportamiento, y reflexionar sobre cómo es posible que haya legado a este límite. Porque es de esperar que jamás vuelva a suceder nada parecido, con nadie. Y algunos alimentan comportamientos violentos con su discurso político extremista. El único responsable del asesinato de Láinez es el autor material del mismo, pero cuando se le echa leña al fuego se sabe lo que sucede. Y hay demasiados que han echado leña a este fuego en muchos lugares de España. Ojala no vuelva a repetirse

TOP