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La familia más viral de Internet

Redacción TO

Foto: YELIM LEE
AFP

“Un pequeño error convirtió a mi familia en estrellas de YouTube”, asegura el estadounidense Robert Kelly en su entrevista al Wall Street Journal, donde la pareja junto a sus dos hijos relata por primera vez sus sensaciones tras convertirse en un fenómeno viral hace unos días, gracias a un vídeo que ha sido visto más de 10 millones de veces tan solo en Facebook.

Los hijos del profesor de Ciencias Políticas y Diplomacia de Corea del Sur entraron en su despacho mientras concedía una entrevista en directo a la BBC sobre la destitución de la presidenta surcoreana. Kelly olvidó cerrar con llave la puerta de su despacho en el apartamento en el que vive la familia en Busan, y los pequeños Marion y James entraron en medio de la entrevista. “He visto el vídeo como el resto del mundo. Es divertido”, comenta Robert Kelly.

En otra entrevista concedida también a la BBC, la mujer del profesor, Kim Jung-un, dijo que que se rieron mucho al ver el vídeo pero que también estaban preocupados. El profesor de la Universidad Nacional de Busan añadió que lo que les preocupaba era que “la BBC no nos volviera a llamar de nuevo. Nos mortificaba que hubiésemos volado por completo nuestra relación con ustedes”.

Uno de los gestos del profesor que más se ha comentado en la red es cuando intentó apartar con el brazo a su hija sin dejar de mirar a cámara. Kelly asegura que su intención real era la de entregarle unos juguetes para que se distrajera.

Pero la polémica también inundó Internet en relación al papel de Kim Jung-un. Uno de los comentarios más frecuentes en las redes sociales fue: “¡Pobre niñera!”, en referencia a la mujer de rasgos asiáticos que aparecía en las imágenes sacando a los niños de la habitación. Ante este hecho, Kelly ha asegurado que se sintió “bastante incómodo” y la propia Kim Jung-un le ha restado importancia. “Espero que la gente simplemente disfrute de esto y no discutan”, ha dicho.

La abrumadora respuesta al vídeo, que pronto se difundió por todo el mundo, llevó a la pareja a apagar sus teléfonos móviles e ignorar las redes sociales durante varios días, incapaces de hacer frente a la avalancha de comentarios y peticiones para hablar con ellos; finalmente, este martes los protagonistas accedieron a hablar con distintos medios. Concretamente, en el vídeo que publica Wall Street Journal, la familia reproduce de nuevo la escena y dejan solo a Kelly en el despacho, sin embargo, la pequeña Marion de cuatro años no para de gritar queriendo entrar de nuevo en el despacho que, esta vez sí, tenía la puerta cerrada con llave.

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Freedom, una aplicación que busca 'uberizar' a los partidos políticos

Anna Carolina Maier

Foto: Ricardo de La Blanca
Ricardo de La Blanca

Ricardo de La Blanca tiene 15 años en la industria del mercadeo y las comunicaciones, pero este año su carrera está dando un vuelco. En enero presentó en Harvard, ante el programa Harvard Business School / YPO (Young President Organization), una aplicación que busca ‘uberizar’ a los partidos políticos. Se trata de Freedom que ya está siendo usada por 23 de estas organizaciones.

Entre ellas, está la del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, la del candidato a la presidencia de Chile Sebastián Piñera, la del presidente de Bosnia y Herzegovina y ​la del partido del presidente de Ghana. El Partido Popular de España está estudiando empezar a usarla.

¿Cómo surgió? De La Blanca notó que los partidos funcionan de manera “muy primitiva” en cuanto a sus comunicaciones internas. “Los líderes de los partidos hablan con los demás integrantes del equipo mediante grupos de WhatsApp, BBM, text o Facebook”.

El especialista en comunicaciones, señala que al no estar todos los miembros del equipo en una sola plataforma, no es posible saber, “sin intermediarios”, sus opiniones, ni quién recibe realmente los mensajes. De modo que no hay cohesión, se pierde información y el desorden domina las comunicaciones internas.

“Tampoco los jefes de los partidos tienen manera de aprender de las bases porque simplemente no tiene contacto directo y constante”. Es allí donde entra el calificativo de ‘uberización’ de los partidos. La nueva herramienta “busca dar voz a cada miembro por igual para expresar sus ideas, para mostrar sus logros y esfuerzos”, explica su creador.

¿La reinvención de los partidos?

De La Blanca sostiene que, así como los hoteles fueron reinventados por Airbnb, los taxis por Uber (en eso que se llama economía colaborativa), con Freedom se busca reinventar a las organizaciones políticas. “Hacerlas más democráticas”.
Freedom, una aplicación que busca 'uberizar' los partidos políticos 1

¿Cómo funciona?

Freedom es la primera plataforma social con algoritmos de aprendizaje automático desarrollada para que las organizaciones aumenten la transparencia en las ideas y la fidelización de sus miembros.

Cuenta con unos algoritmos para computar el trabajo del afiliado, los foros y actividades en los que participa, qué ideas aporta y cómo estas son recibidas. Además, registra los nuevos afiliados traídos por este miembro al partido y las personas que ha convencido para que voten por la organización durante una elección. El sistema agrupa los datos, los traduce a una escala de valores y les da un puntaje.

De La Blanca hace hincapié e insiste en que no se trata de “un Facebook”, ya que considera que allí “hay mucha confusión de la información” e incluso “se crean partidos falsos”.

“Eso es imposible en Freedom porque el partido tiene que hablar conmigo para que yo cree el perfil y le dé acceso”.

Después del acceso, la organización tendrá un panel de control en el que los miembros comparten ideas. Además, la directiva del partido contará con “un cerebro” que funciona como una computadora central “para ver el trabajo de los miembros y las ideas que proponen”.

Freedom, una aplicación que busca 'uberizar' los partidos políticos

Reconoce que la plataforma no puede estar absolutamente blindada ya que “hoy en día todo es hackeable, incluso la CIA”. Aún así, insiste en que el principal objetivo de la ‘app’ es, sobre todo, ser un palco abierto de conversación, de modo que la encriptación no es una prioridad. “En vez de hacerlo en Facebook lo haces en la herramienta y es más privado y seguro”, añade.

Sobre cómo se financia Freedom, comenta que a cada miembro que la use le cuesta tan solo “un café al año”. “Es decir 2.99 dólares” y sirve en todas las plataformas -android e iOS-. Actualmente trabajan junto a De La Blanca otros empresarios como Romir Bosu,  Nicolas E. Maslowski, Salomon Sredni, Jorge Prado, Tatiana Mendoza, Enrique López de Ceballos y Federico Nano.

¿De dónde viene?

A sus 45 años, ha tenido la oportunidad con su agencia de publicidad de atender a clientes políticos en Europa, Asia y América. Fue fundador de DLB Group, una de las agencias de marketing más importantes de Venezuela que luego se conviritó en una empresa internacional.

Con ella logró hacer campañas, no solo para grupos políticos venezolanos, sino para otros como el Partido Liberal en Colombia e incluso el El Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México. “Así me fui involucrando, poco a poco, con la política”, recuerda.

También cuenta que el vínculo inició por su cercanía con de los dirigentes que hoy son protagonistas en la oposición venezolana.

¿Dónde está la ‘app’ en este momento?

Luego de presentar en Harvard la idea, viajó a Madrid al congreso del Partido Popular donde presentó la aplicación. Pablo Casado, vicesecretario de comunicación del PP, ahora está evaluando si la implementa o no.

También presentó a Freedom en Brasil ante un congreso de la UPLA (Union de Partidos Latinoamericanos) donde consiguió que 19 organizaciones afirmaran unánimemente la intención de implementar la herramienta.

Asimismo, la está usando el candidato presidencial de Chile Sebastián Piñera para su campaña y luego de asistir la semana pasada al Congreso Conservador en Manchester donde fue invitado por WFD (Westminster Foundation for Democracy), logró el apoyo de esa fundación Británica para llevar Freedom a todos los países Africanos y Asia.

“Volé a Ghana para ver si en África había interés. Conocí al presidente y a su equipo y decidieron utilizar la aplicación. Fue gracias a ellos que me llamaron de Londres”, comenta.

Esta semana, la reunión es con la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), conformado con expresidentes como Andrés Pastrana (Colombia), Jorge Quiroga (Bolivia), Luis Alberto Lacalle (Uruguay), Mireya Moscoso (Panamá), Miguel Ángel Rodríguez y Laura Chinchilla (Costa Rica). De La Blanca se muestra optimista en que muchos más partidos se unan para que los miembros de los equipos puedan influir en la política desde la pantalla de sus móviles.

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Continúa leyendo: Estas son las nuevas reglas que va a lanzar Twitter para combatir el odio y el acoso en la red

Estas son las nuevas reglas que va a lanzar Twitter para combatir el odio y el acoso en la red

Redacción TO

Foto: LUCAS JACKSON
Reuters

Twitter ha decidido poner solución a una de las principales críticas que enfrentaba la red social: su ambigüedad ante la creciente cantidad de mensajes de odio, violencia y acoso sexual. Así lo ha prometido el presidente ejecutivo y fundador de la compañía, Jack Dorsey, que ha anunciado a través de un hilo —cómo no—en Twitter unas nuevas reglas para combatir esta lacra. Dorsey no ha especificado cuando se pondrán en funcionamiento: “Se hará en las próximas semanas“.

Esta nueva normativa “más agresiva” irá contra “indeseadas insinuaciones sexuales, mensajes con desnudos, símbolos de odio, grupos violentos y tuits que glorifiquen la violencia“.  La compañía ha enviado este martes una serie de correos electrónicos a su Consejo de Confianza y Seguridad con algunas de las acciones que comenzará a emprender de forma inmediata, según ha tenido acceso la revista Wired.

Uno de los objetivos principales del nuevo reglamento de Twitter son las imágenes de desnudo no consensuado. La compañía ha ampliado el marco de lo que entran en esta categoría e incluirá ahora las imágenes tomada con cámaras ocultas y las fotografías conocidas como “creepshot” que implica mostrar los pechos o el trasero —aunque sea con ropa— de una mujer sin su consentimiento. Twitter ha endurecido las consecuencias por compartir este tipo de imágenes: bloqueo total y permanente para la cuenta que haya publicado de forma original este contenido, si quien lo ha compartido lo ha hecho con una intención de acoso, o si una cuenta se dedica a compartir constantemente este tipo de imágenes.

Debido a la cantidad de pornografía que se comparte en la red social y la imposibilidad de identificar con claridad todas las imágenes, la compañía asegura que prefiere estar en el lado de proteger a las víctimas y bloquear un contenido que pueda parecer no consentido, aunque finalmente no lo sea. Además la red social dará la posibilidad a los usuarios que han recibido imágenes pornográficas sin solicitarlas de informarlo para denunciarlo porque “este comportamiento es inaceptable”.

Por otro lado, Twitter va a avanzar en identificar las imágenes que contengan “símbolos de odio” con la etiqueta de imágenes “sensibles”, aunque no ha especificado que se considera como símbolo de odio. También va a luchar contra los tuits que glorifiquen o perdonen la violencia (además de las ya vigentes prohibiciones de contenido que amenaza con la violencia). Además, Dorsey ha advertido de que la compañía podrá tomar acciones contra organizaciones que reiteradamente utilicen el odio o la violencia “como medio para avanzar en su causa”.

En este comunicado, la empresa también señaló que esperaba que su nuevo “enfoque” y los próximos cambios que están por venir demuestren la seriedad con la que se están tomando los abusos dentro de la red social.

Boicot a Twitter

Esta última semana ha sido determinante para entender esta decisión. El miércoles pasado la red social bloqueó temporalmente la cuenta de la actriz Rose McGowan, que encabezaba una de las cruzadas para denunciar la violencia sexual que sufrían muchas mujeres en Hollywood. McGowan dijo alto y claro: “HW (Harvey Weinstein) me violó”.

Después, de ese demoledor tuit sigue una serie que critican a muchos compañeros de profesión por no hacer nada ante estas terribles situaciones. En uno de esos momentos, Twitter bloqueó la cuenta de la actriz. Aparentemente, porque había publicado un número de teléfono privado. McGowan cree que por mandar a Ben Affleck “a tomar por culo”. Después de esto bloqueo, se inició en Twitter una larga cadena de apoyo bajo el hashtag: #WomenBoycottTwitter. En la que un gran número de artistas no utilizaron la red social durante un día como forma de protesta.

No es la primera vez que Twitter trata de hacer frente al acoso que se puede sufrir en la red. A principios de este año, la compañía presentó nuevas herramientas que evitaban que los abusadores en serie crearan nuevas cuentas, una nueva función de “búsqueda segura”, la posibilidad de bloquear palabras determinadas, y bloquear tuits potencialmente abusivos y “de baja calidad” de aparecer en las conversaciones.

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8 cuentas 'fake' de Twitter para echarte unas risas

Redacción TO

Foto: Fabrizio Bensch
Reuters

Twitter es un hervidero de talentos. Y el humor es una de las facetas más explotadas de la red social. Uno de los subgéneros del humor viral es el fake, las cuentas que parodian a distintos personajes famosos o de actualidad, personajes de ficción e incluso instituciones. En pleno boom de las fake news, las cuentas fake convierten en carcajada a los nombres (aparentemente) menos divertidos que quepa imaginar. No se libra ni Dios. Literalmente.

1. Donald Trump

La versión hispanohablante del presidente de Estados Unidos tuitea sobre deportaciones, Corea del Norte, el muro con México y demás temas relacionados con Washington con un toque de humor irreverente. “Dicen que es bueno hacer deporte; deportemos pues”, se define en su biografía de Twitter.

2. Kim Jong-un

Y uno de los mayores enemigos de Donald Trump también comenta la actualidad internacional desde el altavoz de Twitter. El imitador de Kim Jong-un se define como “Líder Supremo de la Corea buena, la del Norte, la fetén”.

3. Dios

Si el misterio de la Trinidad consiste en entender cómo demonios Dios es uno y tres a la vez, en el mundo digital son dos los dioses reinantes. @Sr_Dios se define ante sus más de 282.000 seguidores de la siguiente manera: “No quiero quedar como un prepotente, pero mira a tu alrededor… Todo lo he creado yo con estas manitas. Palabra de Dios”. @diostuitero, por su parte, se presenta así ante sus más de 400.000 followers: “Vengo de una familia desestructurada: madre virgen, padre paloma y durmiendo en un pesebre. Autor de La Biblia y Palabra de Dios Tuitero”.

4. Señora franquista

¿Quién es esta señora? Un fenómeno de Internet de identidad sin aclarar. Se trata de una mujer que, en la Transición, hacía una apología bastante sui géneris de Franco.

La cuenta fake de esta mujer, que tiene más de 64.000 seguidores, comenta la actualidad nacional desde una óptica de parodia al franquismo.

5. Forrest Gump

“La vida es como una caja de chocolates… A los gordos les dura menos”. Así se presenta en Twitter la cuenta fake de Forrest Gump, el entrañable personaje que le valió su segundo Oscar a Tom Hanks. Al igual que el auténtico Forrest, @esepinchewey deslumbra a sus más de 224.000 seguidores con grandes dosis de sabiduría cotidiana.

6. Mauricio Colmenero

Otro personaje de ficción que triunfa en Twitter. En este caso, se trata del camarero de la serie Aída. “Cincuentón soltero, hostelero, fascista, racista, putero, explotador, homófobo y madridista”. Así se presenta esta cuenta ante sus más de sus 600.000 seguidores.

7. Tomasa Pérez

La de la madre del popular yihadista El Cordobés es un ejemplo de esas cuentas que acumulan miles seguidores en pocos días tras su apertura por una noticia de actualidad y luego caen en el semiolvido, pero sirven para recordar que las redes sociales saben sacarle unas carcajadas hasta al terror del yihadismo. Tomasa Pérez convive pacíficamente con otra parodia, la de su propio hijo.

8. Quevedo

“El Siglo de Oro iba para Diamante pero Góngora nos jodió la nota media. Cojito y miope pero con mucha labia. No me da la gana ser serio”. ¿Quién habla? Don Francisco de Quevedo, que, reencarnado en tuitero, sigue despotricando contra Góngora y comentando la actualidad cultural. A su manera…

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Juan Soto Ivars: “En la poscensura no tienes miedo al estado; tienes miedo a tus amigos”

Borja Bauzá

Foto: Jose Jeosm
Cedida por Juan Soto Ivars

Hace un par de meses Juan Soto Ivars (Águilas, 1985), barcelonés de adopción y columnista destacado de El Confidencial, escribió un artículo afirmando que Cataluña funciona como una república cuántica. “Cuando un político toma una decisión en Cataluña, la toma y no la toma”, explicaba el escritor y periodista murciano. Dos meses después el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se presentó en el Parlament para declarar la independencia de Cataluña y dijo lo siguiente: “Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república. Esto es lo que hoy corresponde hacer. Por responsabilidad y por respeto. Y con la misma solemnidad, el Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia”.

Además de inspirar –sin pretenderlo– al presidente de Cataluña en el momento más tenso de su carrera, Soto Ivars también ha dedicado una parte considerable de su tiempo a investigar los linchamientos digitales. Su último ensayo, Arden las redes (Debate), explora lo que él llama poscensura; el agobiante reino de la corrección política en las redes sociales. También es autor de un libro mitad memoria mitad reflexión sobre la sociedad española titulado Un abuelo rojo y otro abuelo facha (Círculo de Tiza) y de varias novelas. Muchos le han acusado de abordar los conflictos patrios desde la equidistancia. Sin embargo, y como se puede comprobar en las líneas que siguen, Soto Ivars no parece tener ningún problema en mojarse y señalar aquello que detesta.

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La prensa internacional destaca en portada la tensión en Cataluña | Imagen vía: Borja Bauzá

El 1-O es un día que ha quedado grabado a fuego en el proceso independentista catalán. Por muchos motivos. Tú que no eres catalán ni tampoco independentista, ¿cómo viviste aquella jornada?

El 1-O produjo una ruptura entre lo que pensaba y lo que estaba viendo. Soy anti independentista y por eso cuando escribo lo hago a favor del unionismo. Lo que pasa es que el día del referéndum vi cómo, al lado de mi casa, la policía hostigaba a gente mayor. Cuando ves a la policía pasándose tanto, lo que tú piensas y lo que piensa la persona que está en la calle deja de importar. Todo se reduce a una cosa: están pegando a tus vecinos. Hablando desde un punto de vista unionista creo que tendríamos que ser muy críticos con lo que ha pasado. Nosotros, los que no queremos la independencia, tenemos que decir que la policía no puede cargar así para cerrar cuatro colegios electorales. Yo el 1-O me agarré un disgusto con los míos.

En los días posteriores al referéndum aparecieron crónicas contando que gente que no pensaba votar bajó a votar después de ver las imágenes de la policía desalojando colegios. ¿Fue la acción policial de ese día contraproducente?

Completamente. Mi propia mujer, Andrea, no pensaba votar porque opinaba que el referéndum, tal y como estaba planteado, no era democrático. Decidió ir después de ver esas imágenes. Conozco bastantes casos parecidos. Lo he dicho en varios artículos: hay que ser consciente de que aquí las cosas se viven de otra manera. A mí lo que más me cabrea de todo este asunto es lo siguiente: ¿si alguien cometió un delito por qué no hay detenidos? Me refiero a los que promovieron el referéndum, a los que lo hicieron posible. ¿Por qué esas personas están libres y otras que sólo fueron allí a votar, y que según los jueces no estaban cometiendo ningún delito, tienen el ojo morado? La polarización ideológica es tal que una parte de la sociedad está aceptando que la pena por un supuesto delito que ni siquiera se ha juzgado sea una somanta de hostias. Eso no es justicia. Es la ley del más fuerte.

El fenómeno de colgar la bandera de turno en el balcón, algo que en Cataluña ya es tradición, se ha empezado a extender por el resto de España. En ciudades como Madrid hay banderas españolas donde antes no había nada. Hay gente que lo celebra diciendo que por fin se está acabando con el complejo de sentirse español. Otros hablan de un rebrote de nacionalismo españolista. ¿Tú qué opinas?

A mí me parece que abrazar la bandera de España cuando Rafa Nadal gana un campeonato es una reacción natural; se abraza en actitud festiva, de celebración. El problema es que ahora se está sacando de forma reivindicativa y contra un nacionalismo. Existen dos posturas principales dentro del españolismo: la que dice no a la independencia pero sí a un estado plurinacional y la que saca banderas a los balcones, que es la misma que dice que España es una y no cincuenta y una. Esta última me parece negativa. De hecho, a mí me asusta más el nacionalismo español que el catalán. Al nacionalismo catalán ya estoy acostumbrado; vivo aquí, no soy nacionalista y nunca he tenido ningún problema por ello.

¿En el resto de España se exagera al hablar de los problemas de convivencia que hay entre nacionalistas y no nacionalistas en Cataluña?

Se exagera mucho al hablar de la mala vida que supuestamente llevan los que no son independentistas. Con esto no quiero decir que los que dicen que han tenido problemas estén mintiendo. Estoy seguro de que hay gente que ha tenido problemas. Pero no es generalizado. Yo nunca he ocultado que el nacionalismo catalán me parece estúpido y nunca me ha pasado nada.

¿Entonces el relato independentista, ese que habla del respeto al disidente, es cierto?

El relato independentista también trae su dosis de mentira. Que existe cierta discriminación es innegable. Esto se nota, por ejemplo, en los institutos. Me han llegado historias de profesores que han sido marginados de una manera u otra. Y conozco personas que llevan 30 años aquí a las que algunos siguen sin considerar catalanas. Hay mucho marketing que presenta el independentismo catalán como un fenómeno abierto y eso es falso. Ahora bien: no tenemos una situación a la yugoslava. Es imposible. No son tan fanáticos.

Ciertos comentarios en redes sociales pueden dar la impresión contraria.

Es que es ahí donde uno puede encontrar a los fanáticos del independentismo catalán: en las redes sociales. Pero son muy engañosas. El día del desfile de la Fiesta Nacional se mató un piloto de caza cuando volvía a su base tras la exhibición. Yo sigo a muchos independentistas en Twitter para ver lo que dicen y en ese momento estaban lamentando lo sucedido. ¿Pero qué es lo que se estaba viendo? Pues pantallazos de 50 gilipollas, entre ellos un concejal de ERC, que se estaban descojonando de lo del piloto. Esa imagen es falsa. Es un espejismo. Es una sombra china; pones el foco muy cerca del imbécil y la sombra que proyecta es gigantesca. El independentismo catalán es un movimiento muy civilizado. Sí, en Cataluña hay propaganda, hay crispación y hay gente que prefiere no tocar según qué temas. Pero no hay Jemeres Rojos. Cuando surgió Podemos pasaba lo mismo: había amigos con los que no podías hablar de Pablo Iglesias porque te saltaban al cuello. Eso se llama emoción política. Una sociedad democrática tiene que convivir con esa tensión.

Ahora que mencionas a Podemos, me ha sorprendido comprobar que en algunos sectores del independentismo es un partido más odiado que el PP o Ciudadanos.

Tiene muchísimo sentido. El independentismo catalán se beneficia del PP y el PP se beneficia del independentismo catalán. A nadie le beneficia más el gobierno de Rajoy que a Junts pel Sí. Saben que Rajoy no se va a sentar a hablar y eso es perfecto para conseguir votos. Y viceversa. ¿Quién va a ser la salvaguardia y el escudo de España frente a quienes quieren romperla? Pues Rajoy. O Albert Rivera, que últimamente se está postulando como extrema derecha en lo que a este tema se refiere. Pero a Podemos lo odian. Yo critico muchísimo a Podemos, pero creo que es el único partido que tiene una visión realista y constructiva de lo que está pasando en Cataluña. Aparte del PSC, que no el PSOE. Esos son los partidos que más caña reciben del independentismo. Al fin y al cabo, los radicalismos siempre intentan dañar las zonas grises. El nacionalista español que vota al PP no vuelve a votar a Rajoy en la vida si Rajoy, en un acto de estadista, decidiera que esto ha llegado muy lejos y que hay que sentarse a hablar para pasar página. Y si Puigdemont renuncia a la independencia y decide sentarse a hablar a cambio de unas cuantas cosas, hay facciones dentro del nacionalismo que le van a llamar traidor.

Puigdemont el pasado 10 de octubre en el Parlament de Cataluña | Imagen vía Reuters

Ya se lo llamaban el otro día, tras su famoso discurso en el Parlament…

Es que lo del otro día fue de risa.

Cuando lo escuché me vino a la mente aquel artículo en el que explicabas que, en realidad, Cataluña es una república cuántica.

¡Estoy contentísimo! Es que la clavé, y mira que es difícil clavarla. Lo de la república cuántica es una buena forma de explicar esto: hay dos leyes que se contradicen, dos poderes que se arrogan la autonomía soberana sobre el otro, y dos masas de ciudadanos que creen versiones enfrentadas. Además, casi no hay puntos de contacto. Es decir: existen dos universos paralelos donde la gente se informa de distinta manera. Tú preguntas a independentistas sobre lo que está pasando y preguntas a españolistas sobre lo que está pasando y te dan dos versiones radicalmente opuestas. Existe un relato paralelo.

¿Y cuál de los dos relatos se acerca más a la verdad?

Ahora hay más mentira en el relato independentista, porque les está yendo fatal, aunque antes había más mentira en el otro. Pero volviendo al tema del que hablábamos, lo que hizo el otro día Puigdemont fue hacer política cuántica. Dijo que la República de Cataluña estaba viva y estaba muerta, que existía y no existía, que la había declarado pero que no la había declarado. Por eso Rajoy le ha pedido que se explique. Es maravilloso. El procés se ha vuelto gallego. Si teníamos confianza en que esto se solucionase de una forma u otra, perdámosla porque ya lo que nos faltaba es tener a un gallego enfrente del otro.

¿Eso invita al optimismo o al pesimismo?

Eso invita al aburrimiento. La marmota Puigdemont salió del tronco en Punxutawney y predijo seis semanas más de invierno. A mí lo que me preocupa es la reforma constitucional, porque no la veo posible

¿Por qué no la ves posible?

Porque se tienen que poner de acuerdo tres de los cuatro grandes partidos nacionales, y hay un punto en el que no se van a poner de acuerdo: PP y Ciudadanos van a intentar quitar competencias para perjudicar al nacionalismo catalán, y Podemos y el PSOE van a intentar lo contrario. El PSOE ahora mismo depende del PSC para esto, y en el PSC, donde conocen muy bien Cataluña, saben que cualquier retroceso en competencias va a ser desastroso para ellos. ¿Cómo van a ponerse de acuerdo? Y sobre todo: ¿quién va a validar luego esa reforma? ¿Se va a celebrar un referéndum? ¿Y si hay referéndum y sale que no se acepta en Cataluña pero sí en el resto de España? Abrir la puerta a una reforma de la Constitución con esta polarización que tenemos es de locos. Si se hubiera hecho antes, hubiera funcionado. ¿Pero ahora? ¿Qué van a cambiar?

Hay muchas voces que abogan por quitar a la Generalitat su competencia en materia de Educación. Creen que es un paso fundamental en la lucha contra el independentismo.

Eso es imposible. Pujol lo hizo muy bien: aisló a Cataluña. Me lo contó José Bou, el director de los empresarios catalanes españolistas, y a él se lo dijo José María Aznar en persona. La historia es la siguiente: en el año 96, cuando Aznar necesitaba a Pujol para formar gobierno, y siendo muy listo, le ofreció varios ministerios a CiU. O sea, ofreció hacer un gobierno central, en Madrid, con ministros catalanes nacionalistas. Pujol se negó. Dijo que su apoyo dependía de recibir más competencias, pero que no quería figurar en el gobierno central. Buscaba aislar a Cataluña. ¿Y la educación qué papel ha jugado ahí? Pues ha dado una visión del mundo que termina en la frontera de Cataluña. ¿Eso significa adoctrinar? No, porque a mí en Murcia me obligaron a aprender todos los ríos de Murcia, que están secos. Eso no es adoctrinar, es el desastre del autonomismo y la gilipollez de que si vives en Ávila pues te enseñan que Ávila es lo más importante. Quizás hay que enseñar desde una perspectiva más global, ¿no? Enseñar todo el país. Pero quitarles una competencia es imposible, porque eso va a multiplicar a los que están en contra de tu postura.

¿Entonces…?

Pues estuve hablando sobre esto con un amigo al que llamaré Joaquín M. y resulta que Joaquín M. tiene una idea que a mí me parece muy interesante: hacer un sistema educativo nacional en el que cada comunidad autónoma tenga sus competencias, pero en el que existan dos cosas comunes.

¿La primera?

Una asignatura sobre España. Una asignatura sobre el país, sobre sus diferentes costumbres y culturas; una asignatura que enseñe a los chavales nociones básicas de las lenguas reconocidas oficialmente en el territorio.

Ajá. ¿Y la segunda?

Un intercambio obligatorio de un mes de duración y pagado por el Estado, porque de lo contrario no puede ser obligatorio. Por ejemplo, un chaval de Barcelona y toda su clase son enviados a un instituto de Madrid durante un mes. Luego a los de Madrid les toca ir un mes a Barcelona. Y en dos meses tienes novios, novias, amigos y mejores amigos. Ese vínculo, el vínculo de la amistad, rompe muchísimo mejor la deriva de separación que cualquier anulación de la inmersión lingüística que quiera promover el gobierno de Rajoy. Hay nacionalistas catalanes que te dicen que han vivido diez años en Madrid y que siguen siendo independentistas. Vale, pero es que esa gente se marchó siendo ya mayor; hasta entonces se había criado en un ambiente de separación mental.

Sea cual sea la solución que se plantea, todas parecen pasar por los niños del mañana.

Sí, la generación actual está perdida. Esto también me lo dijo José Bou. Él cree que hay que centrarse en la siguiente. Aunque lo que él propone es diferente; quiere tirar por lo de españolizar a los niños catalanes, algo que a mí me parece equivocadisimo.

¿Por qué crees que la generación actual está perdida?

Pues, entre otras cosas, por lo ocurrido el 1-O. El día del referéndum yo vi niños que a su vez veían cómo estaban hostigando a sus vecinos. Porque allí había niños. ¿Y qué crees que van a recordar estos niños? Hay mucha manipulación y todo lo que quieras, pero esos niños han visto lo que se ha visto en los videos. Han visto porrazos. Es una generación que ha corrido delante de los grises. Les hemos entregado eso a los independentistas. Nunca nos podrán pagar ese regalo.

¿No tienes la sensación de que en el ámbito independentista la queja por lo que sucedió el 1-O esconde también cierta satisfacción?

Vivimos en una sociedad victimista. Se usa el agravio como medida de reafirmación, tanto en un lado como en el otro. El nacionalismo español ha resurgido de su letargo por el ataque del independentismo catalán, que quiere romper España. Y el independentismo catalán lleva años alimentándose de la catalanofobia. En Cataluña es mucho más popular la gente de Intereconomía que en Madrid. Hay un ensayo de filosofía que se llama Crítica de la víctima (Herder). En él Daniele Giglioli analiza por qué la víctima está tan interesada en ser una víctima. Pues bien: aquí, hasta ahora, teníamos solo un victimismo. Ahora tenemos dos.

Juan Soto Ivars: “En la poscensura no tienes miedo al estado; tienes miedo a tus amigos” 2
Portada de Crítica de la víctima de Daniele Giglioli | Imagen vía Herder Editorial

¿Te preocupan los episodios de violencia que ha protagonizado hace apenas unos días la ultraderecha española en Valencia y en Barcelona?

Lo que me preocupa es que no exista una condena unánime por parte del españolismo. Los que se pegaron el 12 de octubre en la Plaza de Cataluña después del acto convocado por Societat Civil Catalana eran neonazis. Y esas imágenes se han utilizado desde el independentismo para describir lo que, según ellos, es España. Eso es manipulación, de acuerdo, pero sigue sin haber una condena unánime de esas imágenes por parte del PP o Ciudadanos. Un comunicado, por ejemplo. Pero no: se han lanzado al y tú más sacando vídeos de Arran. ¿Qué sentido tiene eso? Acepta que entre los tuyos hay radicales y hay locos y sé el primero en condenarlos. ¿Cómo vamos a exigir luego a Convergència que condene aquel cartel de Arran en el que aparecían las caras de concejales contrarios al referéndum?

De hecho, poco después de tildar de acosadores a los de Arran por ese cartel, el PP de Madrid hizo algo parecido sacando fotos y señalando a través de Twitter a los concejales de Ahora Madrid que acudieron a una concentración a favor del referéndum.

Exacto. Es deprimente.

¿Por qué crees que lo hicieron?

Las redes sociales ponen de manifiesto algo que por otra parte siempre ha estado ahí: el fanatismo se retroalimenta. En Arden las redes he dado muchas vueltas a este tema. Las redes sociales se dedican a hacernos sentir bien porque quieren que estemos todo el rato metidos en ellas. Y un truco que usan es el filtro burbuja. El filtro burbuja consiste en hacerte ver el mundo a través de una ventana en la que todo el mundo te da la razón, y al que no te da la razón lo puedes bloquear y hacerlo desaparecer. La gente se está fanatizando a una velocidad alucinante. Más del 40% de los españoles usa redes sociales; un lugar en el que puedes bloquear al que piensa distinto y en el que puedes participar en un linchamiento al que molesta a tu ideología. Es una fábrica de fanáticos.

Las famosas ‘echo chambers’.

Sí. Lo describe muy bien Eli Pariser, que tiene un libro titulado precisamente El filtro burbuja (Taurus). En ese libro explica desde un punto de vista técnico todo esto y demuestra cómo funcionan los algoritmos que nos están cambiando la visión del mundo. El algoritmo de Facebook tiende a enseñarte en tu pantalla principal opiniones y publicaciones a las que tú sueles poner ‘Me gusta’. Porque Facebook quiere que te quedes, no quiere que pases un mal rato, quiere ahorrarte el sofoco. A lo mejor tú tienes 1.000 amigos, pero Facebook te muestra los 200 con los que sueles estar de acuerdo. Lo que opina el resto no te va a llegar.

Pero esto ya ocurría antes de las redes sociales. Con los periódicos, por ejemplo. La gente solía leer ‘su’ periódico. Y elegía comprar ese periódico y no otro porque quería que le contasen las cosas de una determinada manera.

Es diferente. El periódico puede tener una línea muy marcada, muy cerrada, puede ser La Razón o, cuando todavía salía en papel, Público y aun así, al pasar las páginas, también estás recibiendo una información que no tiene que ver con tus intereses o gustos. Siempre va a haber algo que te hará recordar que existe Pakistán. Es decir, que por muy cerrada que sea su visión del mundo ya estás recibiendo cosas que no dependen de un programa que decide por ti lo que a ti te interesa. Estás más conectado con lo desconocido escuchando una tertulia de radio o leyendo un periódico en papel que a través de Facebook o Twitter.

Te acusan de equidistante, ¿crees que lo eres?

Soy escurridizo. A mí me hubiera ido mucho mejor en lo que a premio y castigo digital se refiere si me hubiese mantenido en mi postura españolista, que es lo que pienso y lo que creo. Pero lo que he hecho ha sido intentar explicar a la gente que me lee qué piensan los que no opinan como yo, qué les pasa, por qué están así de enfadados. Y eso me ha traído muchos problemas. He perdido muchos lectores por el camino. Pero los columnistas tenemos que hacer un esfuerzo de amor propio; intentas no incurrir en la poscensura.

Juan Soto Ivars: “En la poscensura no tienes miedo al estado; tienes miedo a tus amigos” 1
Portada de Arden las redes | Imagen vía Editorial Debate

La poscensura es el gran tema de tu libro Arden las redes. ¿Qué significa exactamente?

La poscensura es un neologismo que saqué precisamente en ese libro. En la poscensura tú no tienes miedo a que el estado franquista, por poner un ejemplo, te ponga una multa; tienes miedo a tus amigos. Es mucho más fácil sostener la pancarta que sacan otros antes que salir a matizarla. Entonces es cuando acabas radicalizándote por miedo a que tus propios amigos te llamen traidor. Esto es fatal para el debate público. La víctima de la poscensura no es al que linchan. El linchado es la víctima colateral; la auténtica víctima de la poscensura es el debate público. La poscensura establece polarización absoluta; o conmigo o contra mí.

Aunque no son pocos los que acusan a Pablo Iglesias de conspirar con los nacionalistas catalanes para romper España, antes comentabas que Podemos es junto al PSC el único partido que parece tener una visión realista y constructiva de lo que está pasando en Cataluña. En este sentido, y aunque suene paradójico para muchos, ¿opinas que son los que más pueden hacer por la unidad de España?

No lo sé. El nacionalismo catalán siempre va a querer más y si la actitud de Podemos es dar lo que piden, ellos van a seguir pidiendo y pidiendo porque no hay que olvidar que su fin es la independencia. Es como pasar por un barrio de carteristas sin cerrar la cartera. El problema es que la alternativa puede ser peor. Lo que no tiene sentido es equiparar a Podemos con los independentistas. Son muy distintos. Cuando en el Parlament pasaron las leyes del referéndum de esa forma tan pirata fue Coscubiela, de Podem, el tío más valiente. Se plantó y les dijo a la cara que era intolerable lo que estaban haciendo, saltándose las leyes de su propia cámara y acallando de aquella manera a los otros grupos. Fue mucho más valiente que Pablo Iglesias, que se mete con el PP pero no con Puigdemont. Me quedo con Coscubiela antes que con Pablo Iglesias y me quedo con Ada Colau antes que con cualquiera de los dos. Creo que haría muy bien la izquierda española en aprender de ella, que critica a Junts pel Sí tanto como a Rajoy. Me jode ese mantra en Podemos que dice que hay que ir contra el PP pase lo que pase. En esta crisis ha habido momentos en los que había que estar a su lado.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo cuando Rajoy hizo lo que hizo la semana pasada. Podía haber aplicado el 155 y lo que hizo fue decirle a Puigdemont que le aclarase qué había dicho. Dejó un margen de tiempo durante el cual han existido reuniones. Ahí Rajoy estuvo muy bien. También en las semanas que transcurrieron desde la aprobación de las leyes del referéndum en el Parlament hasta el 1-O. Podemos podría haber sumado su voz al bando constitucionalista sin dejar tampoco de decir que se necesita una reforma de la Constitución y un referéndum pactado.

Hay personas que se han planteado abandonar Cataluña ante el cariz que ha tomado la situación. ¿Os habéis planteado tu mujer y tú hacer lo propio en algún momento?

Hemos hablado del tema, no tanto por las consecuencias políticas como por la posibilidad de que se desate la violencia. El día del discurso del Rey terminé asustado. Era un discurso de negación, el discurso de alguien que no está mediando. Para mí fue un error; no puedes negar la existencia de dos millones de súbditos, aunque te odien. Tienes que dirigirte también a ellos, dedicarles alguna palabrita. Pensé que se iba a liar. Pero al día siguiente comenzó la fuga de empresas. Eso me tranquilizó.

¿Por qué?

Pues porque cuando se van los bancos y las empresas, en el PdeCat empiezan a ponerse de manifiesto unas diferencias brutales entre la parte más independentista, minoritaria, y los que miran más la pela que otra cosa. Puigdemont es, de hecho, el más independentista de todo el PdeCat. Yo creo que a Puigdemont se lo va a comer el propio partido. Si quiere que las empresas regresen, la burguesía independentista va a tener que bajarse del carro. Luego se cargará a la CUP y, junto a ERC, dará un giro cosmético hacia el federalismo, donde se encontrará con Podemos y el PSOE. Me parece que será la solución. Ganará el capitalismo, como siempre. En cierto modo, que sean los bancos y no la gente quienes se están cargando el procés me parece un fracaso democrático.

Hay quien dice que por más que hagan o deshagan los políticos, a estas alturas ya hay un sector del independentismo que va por libre. Y que eso podría causar disturbios en la calle.

Creo que lo tienen controlado. A lo largo de mi vida he experimentado tres momentos en los que la gente estaba realmente ilusionada: la movilización contra la guerra de Irak, el 15-M y el momento actual. ¿En qué quedaron las protestas anteriores? ¿Qué esperas de la Diada, de la revolución de las sonrisas? Los medios de comunicación independentistas son de los bancos. Cuando llegue la orden cambiarán el tono.

En el libro El fracaso de la no violencia (Segadores/Descontrol) se ponen esos mismos ejemplos, entre otros, para argumentar que la protesta pacífica no consigue nada.

Pero es que vivimos en una sociedad bien alimentada. No hay ningún motivo para que la gente se tome realmente en serio lo de salir a luchar a la calle mientras pueda seguir dando de comer a su hijo. Hay un factor que va a hacer imposible cualquier revolución en España y en Europa: las salchichas Frankfurt del DIA cuestan 25 céntimos, un bote de tomate 39 céntimos y un paquete de medio kilo de espaguetis 30 céntimos. Es decir: que tú por menos de un euro no sólo comes sino que además engordas. Nunca se ha visto una revolución con guerrilleros gordos. Ni la vamos a ver.

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