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La fotografía más salvaje llega a Madrid

Lidia Ramírez

Un orangután macho a 30 metros del suelo sube por la raíz más gruesa de una higuera gigantesca hasta la cima en la rica selva tropical del Parque Nacional de Gunung Palung, en la isla de Borneo, Indonesia. Tres días pasó el fotógrafo estadounidense Tim Laman escalando un árbol de 30 metros para colocar cámaras GoPro que se podían manejar de forma remota. Una de ellas capturó esta espectacular imagen, Vidas entrelazadas, ganadora del premio absoluto en la categoría adulta del prestigioso concurso de fotografía Wildlife Photographer of the Year, en su 50 aniversario. Una historia llena de energía con la que Laman quiere denunciar la deforestación que recorre el sudeste asiático como una peste, y que está provocando que las poblaciones de orangutanes se reduzcan a un ritmo vertiginoso.

El otro gran ganador de este prestigioso galardón pero en la categoría juvenil es el británico Gideon Knight, de 16 años, con su fotografía La luna y el cuervo. Una imagen común en Londres, como puede ser uno de estos animales sobre la rama de cualquier arbusto, le ha hecho a este joven aficionado a alzarse con uno de los más prestigiosos premios de fotografía del mundo. La composición de las siluetas y la luz fantasmagórica han sido claves para validarse como la mejor instantánea en su categoría.

'La luna y el cuervo', de Gideon Knight.  (Foto: Gideon Knight /
La luna y el cuervo, Gran Premio Wildlife Photographer of the Year categoría ‘Juvenil’. (Foto: Gideon Knight / Wildlife Photographer of the Year)

De la mano de una de las instituciones más reconocidas del mundo en el estudio de la Naturaleza, el Museo de Historia Natural de Londres,  Wildlife Photographer of the Year llega a Madrid con las imágenes más bellas del año. 100 fotografías de entre más de 49.865 imágenes presentadas por fotógrafos de naturaleza procedentes de 96 países que te hacen adentrarte en los lugares más salvajes del mundo, mostrando con espectacularidad la esencia de la naturaleza a través de la fauna, flora o paisajes.

Wildlife Photographer of the Year celebra este año su 50º certamen

Las categorías premiadas en este concurso son Diversidad de la Tierra: Mamíferos, Aves, Anfibios y Reptiles, Invertebrados y Plantas; Entornos de la Tierra: Subacuático, Tierra y Urbano; Diseño de la Tierra: Detalles, Impresiones y Blanco y Negro, y una categoría nueva este año: Documental, en la que se premia fotografía individual y reportaje al mejor fotoperiodista de naturaleza. Además, se premian tanto a profesionales como a amateurs, jóvenes y adultos.

A continuación, las imágenes más impactantes del certamen.

El gato callejero, por Nayan Khanolkar

Esta espectacular fotografía ha sido la merecedora del premio Wildlife Photographer of the Year en la categoría ‘Urbano’. El artífice de esta bella imagen, el indio y profesor de Biología en Bombay, Nayan Khanoldar, esperó cuatro meses hasta que su objetivo capturó a la perfección la coexistencia de estos bellos animales con el mundo urbano, en un momento en el que los leopardos son uno de los animales más perseguidos por los cazadores. Con esta imagen, Nayan quiere mostrar cómo estos mamíferos son parte aceptada del pueblo Warli, suburbio de Bombay, donde fue inmortalizada esta instantánea.

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El gato callejero. (Foto: Nayan Khanolkar/Wildlife Photographer of the year)

Vecino entrometido, por Sam Hobson

Este fotoperiodista británico sabía bien con quien podría encontrarse cuando puso su cámara una noche de verano en el muro de una calle en los suburbios de Bristol, ciudad conocida por la abundante presencia de zorros. Tras semanas de exploración y trabajo para encontrar el lugar ideal, esta preciosa imagen fue el resultado a largas horas de espera. Sam quería capturar la naturaleza inquisitiva del zorro rojo urbano acostumbrado a vivir entre la población. Vecino entrometido quedó finalista en la categoría ‘Urbano’. 

Vecino entrometido. (Sam Hobson  / Wildlife
Vecino entrometido. (Foto: Sam Hobson / Wildlife Photographer of the Year)

Bosque de cuentos de hadas, por Agorastos Papatsanis

Los encantadores cuentos que rodean las setas inspiraron a Agorastos a crear esta imagen etérea. Con el blanco y el negro como protagonista, una lente vintage y una amplia apertura, este fotógrafo profesional griego logró una imagen de ensueño. Bosque de cuentos de hadas quedó finalista en la categoría de ‘Blanco y Negro’.

Bosque de cuentos de hadas.  (Foto: Agorastos Papatsanis / )
Bosque de cuentos de hadas. (Foto: Agorastos Papatsanis / Wildlife Photographer of the Year)

Réquiem por un búho, por Mats Andersson

En la primera luz del amanecer, Mats usó el blanco y negro para capturar el momento melancólico de este búho tras la muerte de su pareja. Durante la primavera, el par de aves había acompañado a Mats en sus caminatas diarias a través del bosque. Poco después, el fotógrafo también encontró a esta lechuza muerta. Réquiem por un búho ha sido la ganadora del Wildlife Photographer ‘Blanco y Negro’. Mats estudió fotografía en la Escuela de Arte Industrial de Gotemburgo, Suecia. Posteriormente se consagró como director de las más importantes escuelas de fotografía del país. 

Réquiem por un búho. (Foto: Mats Andersson / )
Réquiem por un búho. (Foto: Mats Andersson / Wildlife Photographer of the Year)

Reliquia de oro, por Dhyey Shah

Lo más espectacular de esta fotografía, además de su indudable belleza, es el artífice de la misma. Dhyey Shah tan sólo tiene 10 años y a su corta edad ya puede presumir de haber quedado finalista en uno de los más prestigiosos premios de fotografía del mundo. La imagen fue tomada en la isla arficial de Umananda, en India, cuando el pequeño fotógrafo realizaba una excursión en barco. Justo después de bajar de la embarcación, contempló este langur dorado sentado en lo alto de un árbol. Más mérito tiene aún la instantánea ya que solamente hay seis de estos primates en la isla, los que, con gran parte de la vegetación arrancada, se ven obligados a depender principalmente de la comida de los visitantes.

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Reliquia de oro. (Foto: Dhyey Shah /  Wildlife Photographer of the Year)

Presencia española en el certamen

Un balance delicado y Picotear y Mirar, por Carlos Pérez Navas

Si hay un nombre que ha dejado bien alto el listón de fotógrafos españoles en Wildlife Fhotographer of the Year 2016, ese es el de Carlos Pérez Naval, y tan sólo tiene diez años. Carlos no sólo quedó finalista con su graciosa fotografía Picotear y Mirar (derecha) en la categoría de menores de diez años, sino que se alzó con el primer galardón de esta clase con Un balance delicado (izquierda). Este joven principiante retrataba desde el coche de sus padres las cañas y arbustos durante las primeras nevadas del invierno cuando un Mosquitero se posó sobre una de ellas, momento que inmortalizó y que le ha hecho consagrarse un año más como uno de mejores fotógrafos amateur del mundo. Y es que no es la primera vez que Carlos alcanza el éxito. El 2014 la princesa Kate Middleton le entregaba el Gran Premio en la categoría infantil. Entonces, un amenazador escorpión en primer plano le había servido para conseguirlo. Además, ha ganado varios premios de fotografía en España, Italia y Francia.

Un balance delicado (izquierda) y  (Foto: Carlos Pérez/Wildlive Fhotographer of the year)
Un balance delicado (izquierda) y Picotear y mirar (derecha). (Foto: Carlos Pérez Naval/Wildlife Fhotographer of the Year)

Cachemira luz y sombras, por Enrique López-Tapia

Llevaba 20 años presentándose a este certamen sin haber tenido la suerte de ser seleccionado entre el centenar de los mejores. Hasta ahora, porque este enamorado de los paisajes ha sido finalista en la categoría ‘Tierra’. Enrique López-Tapia muestra con esta instantánea un espectáculo increíble de luces de un atardecer en la India, en el Valle de Cachemira, a 4.000 metros de altitud.

Cachemira luz y sombras. (Foto: Enrique López-Tapia / Wildlife Fothographer of the Year)
Cachemira luz y sombras. (Foto: Enrique López-Tapia / Wildlife Fothographer of the Year)

El morir de la luz, por Ángel Fitor 

La siguiente imagen es la ganadora de la categoría de ‘Invertebrados’. Tres años esperó este alicantino, fotógrafo especializado en animales marinos, para conseguir la mejor puesta de sol con las aguas del Mar Menor calmadas y eternizar esta singular imagen en la que una medusa está a punto de morir. Según comenta Ángel, esta lágrima de mar estaba a punto de morir al tener una burbuja de aire atrapada en su paraguas, no permitiéndola bucear.

El morir de la luz. (Foto: /Wildlife Photographer of the Year)
El morir de la luz. (Foto: Ángel Fitor /Wildlife Photographer of the Year)

Refugio en una refinería, por Juan Jesús González Ahumada

En un primer plano un nido de cigüeñas blancas encima de una torre de cableado eléctrico y en el fondo una refinería en la que se ve claramente la contaminación lumínica y las emisiones de las torres, además de las oscuras nubes que hacen resaltar aún más la iluminación de la refinería. El autor de la imagen quería mostrar la relación que tienen las cigüeñas blancas con las estructuras que el hombre ha ido creando. Juan Jesús había fotografiado en varias ocasiones estas aves, sin embargo, en la imagen “faltaba algo”. Por eso una noche de tormenta fue el marco perfecto para conseguir esta composición finalista de la categoría ‘Urbana’.

Refugio en una refineria.  (Foto: Juan Jesús González Ahumada / Wildlife Photographer of the Year)
Refugio en una refinería. (Foto: Juan Jesús González Ahumada / Wildlife Photographer of the Year)

Precisión de cristal, por Mario Cea

Cada noche, poco después de la puesta del sol, unos 30 murciélagos del género común o enano, emergen de sus sitios de descanso en una casa abandonada en Salamanca para ir de caza. Cada uno come hasta 3.000 insectos por noche. Su vuelo es característicamente rápido y desigual. Los sonidos que hacen crean ecos que les permiten hacer un mapa sonoro de su entorno. Mario esperó toda una noche para captar con su cámara cómo uno de ellos salía a través de una ventana rota, disparando justo en el momento oportuno para capar al mamífero y resaltar los bordes de los fragmentos de vidrio. Precisión de cristal quedó finalista en la categoría ‘Urbano’.

Precisión de cristal. (Foto: Mario Cea / Wildlife Photography of the Year)
Precisión de cristal.  (Foto: Mario Cea / Wildlife Photography of the Year)

Wildlife Photographer of the Year supone, año tras año, una plataforma para la denuncia contra las amenazas a nuestro entorno natural, así como una ventana al mundo de las grandes maravillas naturales. Hasta el 10 de enero de 2017 puede visitarse en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

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Sobre los lugares adecuados y los hombres sirena

Laura Ferrero

Foto: AP
AP Foto

Se llama ‘La silla de Fernando’ y es una película-conversación con Fernando Fernán Gómez que hicieron David Trueba y Luis Alegre. Pero es mucho más que un diálogo en el que el actor y director aborda distintos temas como la guerra civil, sus tiempos mozos, las noches de Madrid, las mujeres, el amor o el franquismo…Desde su silla, Fernán Gómez pontifica, se adentra en todos los terrenos políticamente incorrectos y pantanosos, se ríe y hace reír. Se enfada y hace enfadar. Cuenta, en definitiva su paso por esta montaña rusa a la que comúnmente llamamos vida.

De joven, su deseo era ser guapo y fuerte, el mismo que tenemos muchos de nosotros aunque no lo digamos en público. Siempre me han parecido particularmente admirables las personas que dicen lo que piensan sin temor al juicio ajeno. Mi abuela dice que esas son cosas de la vejez, de la llegada de ese tiempo en el que uno empieza por fin a relativizar las cosas. La vejez no es solo dejar de sufrir por el pasado sino también desacralizar por fin el tabú del qué dirán.

Una de las reflexiones que más me gustó es la que Fernán Gómez hace en torno a la envidia. Siempre se ha dicho que ésta es el pecado capital de los españoles y yo misma, hasta que vi la película, lo hubiera corroborado. Sin embargo, el mítico actor lo desmiente. Envidiar es “querer ser como otro”, es un deseo en positivo en el sentido del que dice “me hubiera encantado escribir El Quijote”. Fernán Gómez matiza que el verdadero pecado nacional no es la envidia sino el desprecio a la excelencia. Aquel que dice, por ejemplo, frente a las 1200 páginas de El Quijote, “pues chico, llevo treinta páginas y no es para tanto. Vaya tostón”.

En la película hay otro momento verdaderamente memorable: aquel en el que el actor y director habla de la búsqueda del amor. En su juventud salía mucho de juerga –al bar del aeropuerto de Barajas, el único abierto hasta las tantas en tiempos de dictadura y prohibiciones– y ahí buscaba a su mujer soñada. Su arquetipo ideal era Marlene Dietrich, una femme fatal en toda regla. “Destrúyeme” hubiera querido decirle Fernán Gómez a la hipotética Dietrich española. Este deseo se lo transmitió Fernando a una amiga con la que salía entonces, que le respondió: “Ay, Fernando, a ti nadie puede destruirte. Tú ya estás destruido”. Por aquellos tiempos amigos y conocidos le advertían seriamente de que estaba buscando a su mujer ideal en los lugares equivocados. Los bares de alterne no eran los adecuados. Pero ahí discrepo: las personas importantes aparecen de entre los rincones más insospechados.

Eso también lo cuenta Samantha Schweblin, que poco tiene que ver con Fernán Gómez. O bueno, igual más de lo que nos pensamos. Ayer terminé el maravilloso Pájaros en la boca y otros cuentos, y más allá de que me enamoré del relato que le da título al libro y asimismo de uno llamado ‘Mujeres desesperadas’, me quedo con uno que se llama ‘El hombre sirena’. En él, una mujer está en un bar del muelle esperando a su hermano Daniel: juntos tienen que ir a cuidar de su madre. De repente, sobre una columna de hormigón del muelle, divisa a un hombre sirena. Tarda en entender el significado de aquello y se acerca. Conocerse, que dice Salinas, es el relámpago, Y así les ocurre a ambos, que se enamoran en un instante, si es que eso es posible y si cuando ocurre es posible dejarlo para más adelante: “Aunque no puedo decirle que lo amo: no todavía, debe pasar más tiempo, debemos hacer las cosas paso a paso (…). Pero la decisión está tomada, es irrevocable”.

Sin embargo, pronto aparece su hermano Daniel en su busca, y ella se levanta, supongo, porque le ocurre como a Fernán Gómez, que no sabe si ese es el lugar donde debería estar buscando el amor. Y sin embargo.

“Se queda mirándome un momento. Me doy vuelta hacia el mar. Él, hermoso y plateado sobre el muelle, levanta un bazo para saludarnos. Y aun así, Daniel entra al auto y abre la puerta de mi lado. Entonces no sé qué hacer, y cuando no sé qué hacer, el mundo me parece un lugar terrible para alguien como yo, y me siento muy triste. Por eso pienso: es solo un hombre sirena, es solo un hombre sirena, mientras subo al auto y trato de tranquilizarme. Puede estar ahí otra vez mañana, esperándome.”

O puede que no, querida. Así que bájate del coche. Dile a Daniel que se vaya por donde ha venido y corre hacia el muelle, hazlo deprisa y cruza los dedos para que el hombre sirena, que ha divisado a lo lejos tus dudas y titubeos siga siendo el vínculo y el hilo, el amarre a la única vida que tienes, que no es la de Daniel ni la de tu madre, ni la de los miedos que viajan raudos dentro del coche. Corre. ¿Sabes que solo ocurre una vez, que solo hay un único hombre sirena?

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Lorca en presente

Carlos Mayoral

Foto: Fundación García Lorca
Fundación García Lorca

Federico es un poeta que todavía no ha conocido su verso. Apenas se ha dejado llevar por la marea académica en la que le ha sumergido su madre, y nadie excepto los chopos del patio de su casa, que le susurran con cariño su nombre (…Fe-de-ri-co…), sospecha que estamos delante del bardo más universal del siglo XX hispánico. Todo cambia durante un viaje a Castilla, la misma Castilla a la que le cantaba entonces Machado, cuando se fija en las cigüeñas que coronan los campanarios de la meseta. Ese día le escribe a un amigo residente en Suiza los primeros versos conscientes de Federico García Lorca: Cigüeñas musicales/ amantes de campanas/ oh, qué pena tan grande/ que no podéis cantar. Ha visto la luz el poeta.

Hace unos días cayó en mis manos “Palabra de Lorca”, extraordinario libro, que guarda en su interior anécdotas como ésta que acabo de redactar. El título centra su sinopsis precisamente en eso, en una recopilación de entrevistas y artículos sobre la figura del granaíno engarzada por Rafael Inglada, Víctor Fernández y la editorial Malpaso. Más allá de la edición, tan hermosa como todas las de este sello, se abría ante mí una duda: ¿Sería tan seductora esta cara del poliedro lorquiano como lo fueron las otras? Sólo me bastaron dos giros de página para darme cuenta de que, efectivamente, estábamos antes un nuevo prodigio que mantiene viva su llama: Federico lo había vuelto a hacer.

Poliedro lorquiano, sí. Porque Federico muestra a menudo tantas caras y tan ricas en matices cada una de ellas que sería absurdo volverle la vista a alguna. “Palabra de Lorca” se recrea en estas caras, pero lo hace en presente, tiempo verbal que parecía esfumarse sepultado en algún lugar entre Víznar y Alfacar. Podemos fijar la atención en el Federico dramático, capaz de convertir en discurso la sangre del teatro; en el Federico más surrealista, el que hace de Nueva York verso y espina; en el Federico más popular, el que a golpe de romance cincela la tradición moderna andaluza. Todos ellos pasan en este libro por la túrmix de la opinión del propio poeta, que le da vida a su obra.

“Palabra de Lorca” nos telegrafía su cara más íntima, la que bebe de sus confesiones. Secretos, interioridades, esquinas de alcoba. El libro se regodea en la impresión que a Federico le produce tal o cual estreno dramático, en el discurso que el de Fuentevaqueros le da a los obreros catalanes sobre la URSS, en la grieta en la mejilla que Nueva York le dejó para siempre, en la infancia que guardó en su memoria el recuerdo del campesino que escuchaba a Chopin mientras hojeaba a Bakunin. Nótese cómo esparzo las anécdotas del libro sin control temático ni cronológico, porque así era el Lorca que se aleja del mito, un individuo que siente y vive sin control, un ser íntimo que supo hacer de su intimidad figura retórica, verso y obra maestra. “Palabra de Lorca” habla del Federico infinito, lo desnuda y lo coloca frente a nosotros. Y, recuerden, lo hace en presente. La poesía y sus lectores estamos de enhorabuena.

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La Generación Z está destronando a los millennials y el mayor reto consiste en comprenderla

Cecilia de la Serna

Foto: Collin Armstrong
Unsplash

La generación que sucede a los millennials -también conocida como ‘Y’- es, por estricto orden alfabético, la Generación Z. Podemos considerar Z a todos aquellos nacidos entre 1994 y 2010, aproximadamente. Este grupo demográfico de jóvenes, que supone el 25% de la población mundial, sale ahora de las aulas para incorporarse al mercado laboral y reclama su sitio en el mundo. Es una generación peculiar, marcada especialmente por la era digital, que se caracteriza por tener unos patrones comunicativos y de consumo únicos, lo que constituye todo un reto para las generaciones anteriores.

En la presentación del libro Generación Z, todo lo que necesitas saber sobre los jóvenes que han dejado viejos a los millennials, publicado por ATREVIA y Deusto Business School, que ha tenido lugar este miércoles 13 de diciembre en Madrid, se ha dado respuesta a algunas de las preguntas sobre esta generación. Al acto han asistido sus autores, Iñaki Ortega y Núria Vilanova, además de colaboradores como Antonio Huertas Mejías, presidente y CEO de MAPFRE, Víctor del Pozo, CEO de Retail de El Corte Inglés, y Begoña Sesé, CEO durante un mes en Adecco y que pertenece ella misma a la Generación Z. También han estado presentes Jordi Nadal, editor del libro y fundador de Plataforma Editorial, y personalidades como el exseleccionador español de fútbol Vicente Del Bosque, el vicesecretario general de Acción Sectorial del Partido Popular Javier Maroto o el exministro socialista Miguel Sebastián.

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Presentación del libro Generación Z, todo lo que necesitas saber sobre los jóvenes que han dejado viejos a los millennials. | Foto: Cecilia de la Serna / The Objective

Iñaki Ortega ha justificado la necesidad de este libro por la distancia entre generaciones. “Los autores de este libro nos parecemos más a nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos que a nuestros hijos”, ha dicho, por lo que es difícil comprenderles. “Los millennials se fueron protagonistas pero se han quedado a medio camino”, ha asegurado refiriéndose a la generación inmediatamente anterior a la Z. Para Núria Vilanova, que firma esta publicación junto con Ortega, lo que “obsesiona a los Z es transformar la realidad”, por lo que los valores y las creencias se colocan entre las prioridades de este grupo social.

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De izquierda a derecha: Iñaki Ortega, Núria Vilanova, Antonio Huertas Mejías, Víctor del Pozo, Begoña Sesé y Jordi Nadal. | Foto: Cecilia de la Serna / The Objective

El reto de retener a los Z en la empresa

El CEO de MAPFRE, Antonio Huertas Mejías, ha cifrado en 2.000 los Z que trabajan en su compañía. El responsable de Retail de El Corte Inglés, Víctor del Pozo, ha elevado la cifra hasta los 8.000. Y esto, teniendo en cuenta el periodo etario que comprende la Generación Z, es tan sólo el comienzo. Por ello, comprenderles y adaptar el entorno laboral a sus necesidades se adivina cada vez más prioritario.

Núria Villanova ha insistido en la idea de la gran exigencia que supone “atraer y retener” a los Z. “El empleo del futuro va a ser diferente”, ha dicho, añadiendo que habrá que trabajar para que estos jóvenes “no desconecten” de sus empresas. Uno de los ejemplos que ha puesto sobre este cambio de mentalidad es la cada vez más invisible frontera entre trabajo y ocio. “Olvidémonos de tiempo de ocio y de trabajo, todo está mezclado”, ha asegurado Vilanova, que además es fundadora y presidenta de ATREVIA y del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI).

Una generación que ya está cambiando el mundo

Entre los colaboradores de esta pionera publicación en España está Begoña Sesé, que durante un mes ostentó el cargo de CEO de Adecco, y que ha redefinido el concepto de liderazgo. “No es lo mismo un jefe que un líder”, ha dicho, añadiendo que lo que “frustra” a la Generación Z es la falta de líderes. Además, Begoña Sesé ha explicado la relación de su generación con el mundo que vivimos que, “fruto del consumismo”, necesita un cambio que los Z están dispuestos a encabezar.

Medioambiente, Derechos Humanos, justicia social… los temas que preocupan a los Z son variados, y condicionan su vida de manera más intensa que en el caso de otras generaciones. Este compromiso los guía y anima a buscar entre las herramientas digitales que manejan a la perfección las soluciones para cambiar el mundo. Y ese cambio nos toca a todos, incluidos los millennials ahora destronados, por lo que comprender a los Z desde las generaciones anteriores es clave para colaborar en un futuro que ya está aquí.

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Llega a Madrid el nuevo Paraíso de la música electrónica

Cecilia de la Serna

Foto: Unsplash

Tras más de dos décadas olvidada en la ruta festivalera patria, la capital parece estar al fin copando el protagonismo que muchos esperaban. A las ya consagradas citas musicales que suponen algunas, como el Mad Cool o el DCODE, se une una propuesta hasta ahora inédita en Madrid: la primera edición de Paraíso, un nuevo festival que tendrá lugar en un espacio verde muy próximo al centro de la capital. Concretamente, como el ya citado DCODE, Paraíso pisará la hierba del Campus de la Universidad Complutense, y durará dos días: el 8 y el 9 de junio de 2018.

El lema de Paraíso es “Música electrónica y otras artes”, que es -además de un eslogan prometedor- toda una declaración de intenciones. Este festival de nueva generación ha nacido, según sus organizadores, “para ofrecer al público la oportunidad de vivir una experiencia multisensorial”.

De uno de los creadores del FIB

Este proyecto tiene la solvencia que solo la experiencia de los que están detrás de él puede otorgar. Desde el festival recuerdan que “Paraíso nace de la mano de un colectivo de profesionales con más de dos décadas de trayectoria en la gestión cultural. A la cabeza del proyecto se encuentra José Morán, cofundador y codirector hasta 2009 del FIB (Festival Internacional de Benicàssim)”. Algo que cuidan especialmente desde la organización de Paraíso es la imagen gráfica, que han creado de la mano del estudio madrileño Serial Cut. El resultado final es onírico, con elementos relacionados con el sonido y la naturaleza, la música electrónica y otros conceptos del festival, unidos mediante texturas orgánicas y evocadoras.

Tres escenarios para una experiencia completa

La gran incógnita es su cartel, que próximamente anunciará la organización en un primer avance, así como el resto de contenidos y disciplinas artísticas que formarán parte de la primera edición de Paraíso. Lo que sí aseguran sus organizadores es que “Paraíso se estrenará con un cuidado cartel compuesto por artistas que exploran los nuevos territorios de la electrónica y su confluencia con otros géneros y expresiones artísticas”.

El recinto del festival contará con hasta tres escenarios diferenciados, intervenciones artísticas, un área recreativa, varias zonas de descanso y un espacio gastronómico. Siguiendo la tendencia impuesta por muchos festivales, este será sostenible, con aforo limitado a 15.000 personas diarias, en el que la comodidad y los detalles harán que los asistentes disfruten de una experiencia única.

Reserva anticipada

A partir de ahora se puede reservar sin compromiso, y a través de la web de Paraíso, el abono a un precio especial de 35 euros y el pase premium a 95 euros. El plazo para confirmar la compra de la reserva finalizará 15 días después de la presentación del primer avance del cartel. Los asistentes de esta primera edición tendrán prioridad para acceder a las siguientes.

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