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La gestación subrogada, la única esperanza de Noelia y Arkaitz

Lidia Ramírez

Noelia Oses y Arkaitz Urdapilleta vieron un rayo de luz cuando la madre de Noelia les habló de la gestación subrogada. “Era Navidad, me senté con mi madre para comunicarle que había desistido a la idea de tener hijos y me habló de la gestación subrogada”. Una nueva ilusión y esperanza nacía para esta joven pareja donostiarra de 41 años tras varios años intentado formar una familia. Y es que tras sufrir un aborto de gemelos después de un embarazo de alto riesgo, y agotar todas las vías de tratamientos de fertilidad posibles en España, como inseminación artificial –antes de conocer a Arkaitz– y la reproducción in vitro, tanto por la sanidad pública y privada, todo parecía predestinado para que Noelia y Arkaitz no fuesen padres. “Decidimos vivir sin hijos”, cuenta a The Objective la joven. Sin embargo, algo cambió cuando descubrieron esta nueva técnica, también conocida como gestación por substitución.

Otra nueva puerta a la que llamar aparecía en su camino. Pero antes había que aventajar otra dificultad, y es que este procedimiento, en virtud del artículo 10 de la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, no está permitido en España. Un nuevo escollo se interponía entre Noelia y Arkaitz y su esperanza de ser padres. “El miedo y el sentimiento de desprotección nos embargó”. Sin embargo, tras ponerse en contacto con la asociación Son Nuestros Hijos, hoy Noelia y Arkaitz sonríen. El próximo miércoles 22 sabrán si su gestante está embarazada.

La polémica está servida en España

Sin duda se trata de un asunto con implicaciones éticas y morales complejas. Ahora el debate está de plena actualidad enfrentado a políticos de la misma formación, diferentes partidos políticos y a distintas asociaciones feministas. Un proceso complejo que se ha convertido  en un debate global centrado en si debe regularse o no, y cómo.

“La motivación de la gestante para donar su capacidad de gestar debe ser de carácter altruista”

-Noelia Oses

¿Deben percibir una retribución económica las gestantes igual que otros tipos de donantes? ¿Mercantiliza eso el cuerpo de las mujeres? ¿Qué exámenes médicos y psicológicos deben superar?  Todas esas preguntas rodean a los dirigentes de los tres principales partidos de España – PP, PSOE, Podemos – tras conocer que Ciudadanos quiere impulsar esta Ley. “Hagamos lo que hacen bien en EEUU o Canadá: no es de justicia que ser padre dependa del dinero que tengas en la cuenta corriente”, explicaba Albert Rivera.

Por su parte, el Partido Popular ha decidido aparcar el debate sobre la gestación subrogada hasta consultar a “expertos del ámbito científico, jurídico y ético” después de que estaba previsto que se debatiese en el pasado 18º congreso nacional. Mientras miembros del ala más liberal del partido como Cristina Cifuentes, Esperanza Aguirre o Alberto Núñez Fijóo sí la defiende, el ala más dura apela a las barreras éticas y a la defensa de los derechos de la mujer. En cuanto al PSOE, los socialistas reconocen que no existe una opinión única al respecto en sus filas. La portavoz socialista de Igualdad en el Congreso, Ángeles Álvarez, se muestra tajante al respecto de esta cuestión: “Estoy en contra de cualquier práctica que vulnere los derechos de las mujeres. Y esto los vulnera”, asegura la diputada. Podemos, mientras tanto, la defiende siempre y cuando tenga carácter altruista.

En cuanto al sector feminista, no quieren ni oír hablar del tema.  “Las mujeres no se pueden alquilar o comprar de manera total o parcial”, afirman desde el colectivo No somos vasijas. “Nos mostramos en contra de la utilización de eufemismos para dulcificar la idea de un negocio de compraventa de bebés”.

Mujeres gestantes en la India. (Foto: Mansi Thapliyal | Reuters)
Mujeres gestantes en la India. (Foto: Mansi Thapliyal | Reuters)

¿ Cuál es el modelo que se quiere implantar en España?

Noelia defiende esta técnica porque asegura que “toda mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo”. “¿Por qué si una mujer libremente decide gestar para otra persona no puede hacerlo?”, se pregunta Oses. Y aclara: “La defiendo como una técnica de último recurso, es decir, solo cuando una persona o pareja quiere tener un hijo pero no puede gestarlo. En ningún caso se debe permitir el acceso a este tipo de gestación por motivos estéticos, de conveniencia o de comodidad”.

Se estima que cada año nacen en el mundo al menos 20.000 niños mediante este método. En España, se calcula que entre 800 y 1.000

En este sentido, Antonio Vila-Coro, vicepresidente de la asociación Son Nuestros Hijos y padre también mediante gestación subrogada, nos cuenta punto por punto cual es el modelo que defienden y quieren implantar en España, el cual protege tanto a los padres de intención, como a la mujer gestante, como, por supuesto, al bebé.

  1. Sería un modelo abierto a todo tipo de familias, heterosexuales y homosexuales, que no tengan capacidad de gestar. “En ningún momento se podrá recurrir a esta técnica por motivos estéticos”, aclara contundente el vicepresidente de Son Nuestros Hijos.
  2. En segundo lugar ambas partes deberán someterse a un estudio psicológico como médico para asegurar que se encuentran en condiciones optimas para llevar a cabo el proceso. Siendo imprescindible, además, que la gestante haya sido madre anteriormente de sus propios hijos. “De esta forma sabremos que estamos ante una mujer que sabe lo que es vivir un embarazo y lo ha tenido de forma normal y saludable”.
  3. Se fomentará la relación entre familia y gestante para que así los padres puedan vivir el embarazo a través del testimonio de la mujer gestante. “La familia encomieda sus embriones a una mujer desconocida, por lo que lo lógico es que quieran saber quién es”; y compara: “es como cuando llevas a tu hijo a una guardería, nadie llevaría a sus hijos a una guardería anónima”.
  4. Para evitar presiones y chantajes emocionales, no es obligatorio que la gestante sea familiar directo, como sí lo es en otros países.
  5. Irreversibilidad del acuerdo. La mujer gestante no se puede quedar con el bebé. En este sentido, Vila-Coro aclara: “La mujer gestante no entrega al niño sino que lo devuelve”. Sin embargo, sí que podría interrumpir el embarazo si lo considera siempre y cuando esté dentro del periodo que la ley del aborto española permite.
  6. Modelo altruista pero con compensación económica a la gestante por las molestias derivadas del embarazo.

¿Cómo es el proceso de gestación subrogada?

Muchas veces, es un poco complicado entender cómo se produce el proceso de gestación subrogada, vulgarmente conocido como ‘vientre de alquiler’. Un término que en palabras del vicepresidente de Son Nuestros Hijos “contiene un significado despectivo”, y agrega: “es igual de peyorativo que cuando nos referimos a los niños nacidos por fecundación in vitro como ‘bebés probetas’, o a los voluntarios participantes en investigaciones científicas como ‘cobayas humanas'”. Vila-Coro nos cuenta cuál es el proceso más “normal” o “típico” a seguir para aquellas personas o familias que quieran recurrir a esta técnica para ser padres.

  1. El primer paso sería elegir el país en el que quieres llevar a cabo el procedimiento. “Estados Unidos y Canadá son los más recomendados”, detalla. No obstante, en países como Ucrania, Grecia, Georgia, Rusia, México, Tailandia y Nepal también puede realizarse; sin embargo, cada país legisla de una forma diferente y, en consecuencia, practicar la técnica en algunos de estos lugares, en ocasiones, es arriesgado.
  2. Posteriormente se deberá contactar con una agencia de gestación subrogada, quien facilitará el contacto de un centro médico con el fin de concertar la primera visita con el propio doctor que va a llevar todo el caso y seguimiento.
  3. En tercer lugar, el juez evaluará el caso y se comenzará a formalizar todo. La agencia especializada en gestación subrogada, enviará el contrato donde se especifica tanto los derechos como las obligaciones de ambas partes. También se especificarán los honorarios del proceso.
  4. Una vez ya se ha formalizado este proceso, es cuando la agencia de gestación subrogada comienza a buscarnos nuestra posible mujer gestante. Además, la agencia facilitará un bufete de abogados.
  5. Una vez que se ha constituido el fondo y se han firmado todos los contratos, es el momento de comenzar los tratamientos médicos.

Países en los que sí está permitido 

(Ilustración: Interfertility.es)
(Ilustración: Interfertility.es)

Según la ONG suiza International Social Security, cada año nacen en todo el mundo unos 20.000 niños mediante este método. Unos 1.000 son hijos de españoles, siendo esta una cifra estimada por asociaciones de padres y agencias al no haber datos oficiales. Sin embargo, de lo que sí hay datos estatales son del número de pequeños adoptados fuera de nuestro país; y si en 2004 fueron 5.541, en 2015 los datos hablan de 799 niños. Por lo que si la cifra sobre los nacidos por gestación subrogada es correcta, esta vía supera ya a la de la adopción.

Estados Unidos, Canadá, México, Ucrania, Rusia, India… estos son algunos países en los que la gestación por sustitución está permitida. Sin embargo, no todos son aconsejables, además de que la diferencia de precio es destacable: desde 45.000 y 60.000 euros que puede costar en Ucrania y Rusia, hasta los 140.000 que puede alcanzar en California, Estados Unidos.

Muchas parejas prefieren usar esta vía y pagar entre 45.000 y 120.000 euros, según países, para tener un bebé

Además, otra de las cuestiones que más preocupa a los padres que deciden iniciar un proceso de gestación subrogada es poder volver a España con su bebé e inscribirlo en el Registro Civil.  En este sentido la inscripción del menor en España se puede hacer a través de dos trámites, por sentencia judicial o por adopción.

La filiación directa por sentencia judicial, que tiene lugar en Estados Unidos y Canadá, es la más fácil y rápida, nos cuenta Vila-Coro. Se obtiene una sentencia judicial que reconoce a los padres intencionales como los padres legales del menor, y para el momento del nacimiento del bebé, ya están todos los papeles organizados para poder regresar al país de origen inmediatamente. Sin embargo, la cosa se complica en países como Ucrania cuya filiación es por adopción. Si el padre intencional es el padre biológico (ha aportado su material genético) se le atribuiría la paternidad directamente y podría inscribir al menor por los trámites normales establecidos en la legislación española. Por el contrario, la madre posteriormente tendría que iniciar un proceso de adopción. El problema se da cuando no se cumplen los requisitos que exigen una de estas dos alternativas. Este fue el caso de Teresa Gregorio, madre soltera que decidió acudir a la gestación subrogada en Rusia para tener un bebé y que permaneció 359 día atrapada en Moscú sin poder volver con su hija a España.

En The Objective recopilamos los países que según la empresa española líder en gestación subrogada, Interfertily, son los más seguros y aconsejables para acudir a esta técnica.

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PRESUPUESTO: Desde 60.000€ (adopción de embriones en estados del interior) hasta 120.000€ o más.

VENTAJAS: Máximas garantías legales y sanitarias; muy buena actitud autoridades consulares españolas y locales; muy buena relación con la gestante; se obtiene automáticamente pasaporte del bebé y se puede regresar a España sin problema.

  DESVENTAJAS: Altos costes finales.

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PRESUPUESTO: Promedio de 60.000-70.000€

VENTAJAS: Costes finales hasta un 50% inferiores a los de algunos programas de EEUU; altas garantías legales; se obtiene automáticamente pasaporte del bebé y se puede regresar a España sin problema; buena relación con las gestantes, que son mujeres de clase media.

DESVENTAJAS: largos tiempos de espera para encontrar gestante; actitud ambigua de las autoridades consulares españolas; ambigüedad en la cobertura sanitaria a los bebés nacidos por gestación subrogada. Algunos hospitales han emitido facturas a los padres españoles por este concepto.

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VENTAJAS: Buenas garantías legales (aunque se depende de las autoridades consulares españolas para salir del país); muy buena actitud de las autoridades consulares españolas; buena relación con las gestantes, que son mujeres de clase media-baja; distancia.

DESVENTAJAS: Situación socio-política del país inestable; grandes diferencias entre unas clínicas/agencias y otras. Repetidos casos de estafas y negligencias en determinadas agencias y clínicas locales; permitido únicamente a matrimonios heterosexuales menores de 51 años; mala calidad del sistema sanitario local y riesgo de desabastecimiento.

Por su parte, Interfertility no recomienda recurrir a países como México, Tailandia, India y Nepal donde se han dado múltiples casos de negligencia y algunas de las  gestantes se encuentran en situación de pobreza, dándose casos en los que las agencias violan los derechos de éstas.

Continúa leyendo: Tener pene

Tener pene

Aurora Nacarino-Brabo

Foto: Erol Ahmed
Unsplash

Para esa mitad aproximada de la población que dispone de uno, tener pene puede parecer algo más o menos trivial. En realidad no lo es. Tener pene es importante. O, mejor dicho, no tenerlo lo es. Cuando empecé a relacionarme con politólogos e intelectuales en seguida noté algo extraño: era como si no existiera. Los corros siempre se cerraban ante mis narices, casi nadie prestaba atención si me atrevía a decir algo y con frecuencia no llegaba a terminar mi excurso porque alguien me interrumpía antes.

Era una situación desconcertante por nueva. Nunca me había pasado en un aula, donde uno sabe que se sienta entre semejantes y donde la brillantez de las ideas y la cuantía de los conocimientos las examina un evaluador externo al grupo: un profesor.

Al principio achaqué estas reticencias a mi edad. Era un poco más joven que la mayoría de ellos, así que pensé que quizá se tratara de eso. Y, claro que tenía que ver, pero pronto noté que había otros chavales a los que se integraba y se dispensaba el trato considerado que a mí me negaban. Aquel entorno era muy masculino, pero imagino que muchas mujeres habrán vivido experiencias similares en ámbitos distintos.

Yo decía algo y nadie se dignaba mirarme. Un rato después, algún tenedor de pene repetía el mismo argumento y era recibido con asentimiento y celebración. Así asumí que mi problema era no tener pene. La otra opción era aceptar que era más tonta que el resto, y yo, que me tengo por una persona segura, alguna vez dudé de mí, y me avergoncé de mis opiniones y pensé que quizá no estuviera a la altura.

Escribir se convirtió en la única forma de poder expresarme sin interrupciones, sin sonrisas paternalistas ni gestos de desdén. Después, claro, mis artículos no se leían como los de ellos y mucho menos se compartían. Todavía es así. Cuando eres mujer es duro labrarte un espacio propio. Tienes que ganarte el respeto de todos: de los desconocidos, de los amigos y hasta de tu novio. Aprendí que, a veces, para obtener la bendición de los cercanos tienes que conquistar primero el favor de los extraños. También, que es más fácil conseguir el aplauso de los próceres que de quienes creen competir contigo. Pero sería injusto generalizar y no admitir que me he cruzado con hombres estupendos que me han tratado como a una igual y que hoy me son muy queridos.

Como soy muy cabezota, no dejé de escribir. Me dije: “Te va a costar un poco más que a ellos, pero, al final, llegarás tan lejos como te propongas”. Sigo convencida de ello. No me malinterpreten: no creo en esas frases de autoayuda barata que lo conminan a uno a perseguir sus sueños, como si la intención forjara el éxito. Pero creo tener algún talento, aunque publicarlo sea probablemente pretencioso y poco femenino. No escribo esto buscando explotar el victimismo con el que tontea algún feminismo. No soy débil. Me gustan las personas fuertes. Me gustan las mujeres fuertes.

Una vez, cuando era pequeña, una mujer (una amiga de mi familia, además) me preguntó, casi retóricamente, si yo quería ser un chico. Supongo que lo decía porque me pasaba el día saltando, trepando, corriendo, jugando al fútbol. No me gustaban las muñecas ni esos vestidos incómodos. Me identificaba con personajes como Peter Pan, Tintín, Basil, aquel ratón émulo de Sherlock Holmes, o Arturo, en la película que Disney dedicó al mago Merlín. Me aburrían los cuentos de princesas, pobres muchachas pasivas a la espera de un señor guapo, y me daban miedo las brujas. Nunca respondí a aquella pregunta, “¿A que te gustaría ser un chico?”, porque me quedé sin palabras. El mensaje era aterrador: todo lo que me hacía feliz era impropio de una chica. Estaba íntimamente escandalizada y furiosa, aunque fui incapaz de manifestar escándalo o furia.

La contestaré hoy, cuando han pasado más de veinte años y tengo, por fin, algún público que me lea: no quiero ser un chico. No queremos ser hombres. Solo queremos ser iguales.

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La retirada melancólica

Ricardo Dudda

Foto: SUSANA VERA
Reuters

Es difícil ser optimista con el problema del independentismo catalán. El procés puede durar eternamente porque es un fenómeno retórico, eufemístico, una sucesión de escenificaciones. Pero sus efectos en la sociedad catalana son reales y se perciben. Aunque las sociedades son muy volubles y nada es nunca irreversible, el esfuerzo de unir a las dos Cataluñas será enorme; el esfuerzo del independentismo para reconducir el entusiasmo hacia cauces menos rupturistas también.

Es posible que, del mismo modo que desde 2012 hasta hoy el independentismo ha crecido radicalmente, podrá retroceder. Pero tardarán en desaparecer el victimismo, el resentimiento y el rencor, la cultura del agravio, el uso de la memoria, siempre selectiva, la política como un acto expresivo, épico y “divertido”, más allá de la transacción y la negociación. Vivimos una época en la que cada generación necesita un momento épico fundacional, una Transición a nuestra medida. Como escribía un difunto tuitero, cada nueva generación piensa que el colectivismo (y puede sustituirse con cualquier otro ideal político) falló porque no lo lideraron ellos.

El procés vive jornadas históricas casi cada semana; acostumbrados a esto, los independentistas, y quizá no solo ellos, exigirán algo más que bienestar o reconocimiento. Quizá exijan entretenimiento, emoción, pasión. Durante años, millones ciudadanos catalanes han depositado mucho capital emocional en el procés. El processisme le ha devuelto eufemismos, hipérboles, momentos históricos, pero es posible que su impresionante capacidad para renovarse llegue a su fin. Difícilmente habrá un momento de responsabilidad colectiva de las élites, y dudo que llegue el momento de la rendición de cuentas. El procés intentará sobrevivir. La sociedad civil se decepcionará. Y, cuando esto ocurra, quizá lo mejor sea una lenta y melancólica retirada.

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Hacia dónde va el procés

Aurora Nacarino-Brabo

El su columna de hoy Aurora Nacarino-Brabo habla de la situación de la coalición independentista en un momento en el que parece que desescalar la tensión parece difícil.

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Redacción TO

Hace 20 años se inauguró el Museo Guggenheim Bilbao, un proyecto ambicioso situado junto a la ría de la capital vizcaína, una ciudad principalmente industrial que hasta entonces vivía un poco de espaldas al turismo, más allá de su excepcional oferta gastronómica. Dos décadas después queda la esencia de sus gentes y, por supuesto, su oferta gastronómica, pero su transformación ha sido tal, gracias al museo, que la ciudad puede estar orgullosa de ser uno de los destinos turísticos por excelencia, con visitantes procedentes de todas partes del planeta.

Puedes leer el reportaje completo aquí.

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