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La “literatura comprometida” que navega en la lucha por los derechos humanos

Romhy Cubas

Foto: Wikimedia Commons
Wikipedia Commons

La literatura como elemento de denuncia social, especialmente como detonante  en la querella de los derechos humanos se introduce en la civilización desde que existen las xenofobias y exclusiones individuales. No es solo una aproximación de injusticias y éticas torcidas, es más bien una manera natural de drenar eso que descartamos en diferentes épocas y continentes por ser “diferente” y enfrentarse al automatismo general de un Estado.

Ya en siglo XIX el británico Charles Dickens y el francés Víctor Hugo se estrenaban sin saberlo en esta literatura que exponía crudamente las injusticias y sufrimientos más latentes pero a la vez más ignorados de una sociedad.  Dickens se explaya en los albores de la Revolución Francesa como contexto para narrar una época de profundos cambios estructurales, pero también para establecer ese conflicto de clases entre ricos y pobres que supo plasmar con tanto tino en uno de sus cuentos más famosos, Historia de dos ciudades.

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Portada de Historia de dos ciudades de Charles Dickens | Imagen: Alianza Editorial

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.».

Víctor Hugo por su parte plantea un argumento a favor de los oprimidos y especialmente en contra de la pena de muerte, Les Misérables (1862)  una obra esencialmente política pero que penetra en los estereotipos sociales y expone un submundo entre clases que muchos prefirieron ignorar para entonces; esta permanece como una de las acciones contra la corrupción y depravación más importantes de la literatura. Émile Zola también publicó novelas sociales y de protesta como Germinal (1885) contra la desigualdad social. Gustave Flaubert con Madame Bovary (1857) o Mark Twain con Huckleberry Finn (1885) son otros de los escritores que se afincaron en el concepto de Sartre de “literatura comprometida” para denunciar aquellos lugares incómodos de los que no se hablaba en público.

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Portada de Los miserables de Víctor Hugo | Imagen: Austral / Grupo Planeta

Ejemplos tempranos pero básicos en una literatura que ha evolucionado no precisamente a la par de la tecnología o el movimiento de las ciudades, sino que se mantiene y se alimenta de esas mismas desigualdades que siglos después continúan creando pequeños núcleos de exclusión.  Contiendas milenarias vigentes todavía en acciones sutiles. En 1955 los autobuses en Estados Unidos todavía señalizaban con una línea el lugar donde se debían sentar las personas de color. No fue hasta 1931 que España reconoció el derecho al voto de las mujeres y en el siglo  XXI todavía hay países que no reconocen la unión legal de personas del mismo sexo.  

El mundo progresa, pero las desigualdades también, no son solo los movimientos cívicos más reconocidos como la abolición de la esclavitud, el reconocimiento de la comunidad LGBT, o el movimiento sufragista femenino. En materia de derechos humanos los crímenes de guerra se siguen sumando a la lista de destrucciones masivas entre comunidades: el exilio de los Rohinyá, el desplazamiento de miles de inmigrantes en el Medio Oriente, África y el Mediterráneo, el rastro de la guerra civil sudanesa o la libanesa.

Aquí entra la estimulación de la literatura de denuncia que motiva específicamente a la acción, una escuela que cree en el enorme poder de la “disciplina” para el cambio social y artístico.  El intelectual francés Jean Paul Sartre la denominó “Literatura Comprometida”, una invitación a los escritores a reflexionar sobre su contemporaneidad y a establecer narrativas que planteen alternativas a la realidad dentro de un terreno ficticio.  

Escritoras y filósofas como Simone de Beauvoir, Elfriede Jelinek y Naomi Wolf, alzaron la voz mediante textos irreverentes que rompían con las “moralidades” de la época. Simone de Beauvoir por ejemplo llama a la acción colectiva, la acción que responde a su tiempo y a su contexto histórico en la búsqueda del progreso humano.

Como teórico de la literatura comprometida, Sartre se pregunta para quién y por quien se escribe, el compromiso como arte o como colectivo:

“Un joven imbécil escribe: «Si usted quiere comprometerse, ¿a qué espera para inscribirse en el Partido Comunista?» Un gran escritor, que se comprometió muchas veces y rompió sus compromisos todavía con más frecuencia, pero que lo ha olvidado, me dice: «Los peores artistas son los más comprometidos: ahí tiene a los pintores soviéticos». Un viejo crítico se lamenta dulcemente: «Quiere usted asesinar a la literatura; el desprecio de las Bellas Letras se exhibe con insolencia en su revista». Un pobre de espíritu me llama intelectualoide, lo que es sin duda para él el peor de los insultos; un autor que se arrastró penosamente de una guerra a otra y cuyo nombre despierta a veces lánguidos recuerdos entre los viejos, me reprocha que no me preocupe de la inmortalidad: sabe, a Dios gracias, de mucha gente bien que pone en ella su mayor esperanza. A los ojos de un buen foliculario norteamericano, mi laguna está en que no he leído nunca a Bergson ni a Freud; en cuanto a Flaubert, que no se comprometió, parece que me obsede como un remordimiento. Los maliciosos guiñan el ojo: «¿Y la poesía? ¿Y la pintura? ¿Y la música? ¿También quiere usted comprometerlas?» Y los espíritus marciales preguntan: «¿De qué se trata? ¿De literatura comprometida? Pues bien, es el antiguo realismo socialista, a no ser que estemos ante una renovación del populismo, mucho más agresivo”.

Entre las grandes obras de literatura y novela de denuncia social se encuentran no solo los clásicos de Dickens como Casa desolada o Historia de dos ciudades, sino esa confesión necesaria de James Baldwin con  El cuarto de Giovanni, así como Los demonios o el Crimen y Castigo de Dostoievski, Las uvas de la ira de John Steinbeck, La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe  e inclusive las utopías de Orwell se aferran a una par.

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Protesta de mujeres en New Jersey 1968 | Imagen: Pinterest

Al final, como explica la autora del Prisionero de Teherán, Marina Nemat: “La literatura le permite a la víctima convertirse en sobreviviente y hacer frente al pasado para garantizar un futuro mejor. Es la literatura la que transmite la experiencia humana, llega a nuestros corazones y nos hace sentir el dolor de aquellos que han sido tratados injustamente. Sin literatura y narrativa, perderíamos nuestra identidad como seres humanos y nos disolveríamos en la oscuridad del tiempo y nuestros errores repetidos nos llevarían de una devastación prevenible a la siguiente“.

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Las 7 frases más memorables de Martin Luther King

Redacción TO

La histórica lucha de Martin Luther King por la igualdad y contra la segregación racial dejó algunos de los discursos y frases más memorables en la historia de la lucha por los derechos humanos. Hasta su muerte en 1968, cuando fue asesinado por un francotirador, el activista luchó sin descanso y, sobre todo, de manera pacífica, por la igualdad entre blancos y negros, por un futuro en el que no existiera la discriminación racial.

Estas son algunas de las frases más recordadas del activista:

1. “Yo tengo un sueño”

“Yo tengo un sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por su carácter. Yo tengo un sueño…” Sin duda, la frase más recordada del activista es la que salió de su discurso I have a dream (yo tengo un sueño), palabras que más de 50 años después siguen teniendo la misma fuerza que en los años 60.

El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King, que entonces tenía 34 años, dio un discurso al que acudieron alrededor de 200.000 personas sin saber que estaban asistiendo al que se convertiría en uno de los mayores actos a favor de la igualdad de la historia.

2. “Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán finalmente la palabra en realidad”

Martin Luther King se convirtió, en 1964, en el hombre más joven en recibir el Premio Nobel de la Paz. En un emotivo y esperanzador discurso, Martin Luther King habló de un futuro en el que todavía había lugar para la igualdad y la justicia.

“Creo que incluso entre las balas de mortero de hoy y las gimientes balas, todavía hay esperanza para un mañana más brillante”, dijo Martin Luther King. “Creo que la justicia herida, postrada en las sangrientas calles de nuestras naciones, puede ser levantada de este polvo de vergüenza para reinar entre los hijos de los hombres. Tengo la audacia de creer que los pueblos de todo el mundo pueden tener tres comidas al día para sus cuerpos, educación y cultura para sus mentes, y dignidad, igualdad y libertad para sus espíritus”.

 3. “Puede que haya un conflicto entre los religiosos de ‘mente suave’ y los científicos ‘de mente dura’, pero no entre la ciencia y la religión”

Martin Luther King no solo fue un activista defensor de los derechos humanos y la igualdad, sino que también era un religioso que desde 1954 fue el pastor de la Iglesia Baptista de la Avenida Dexter en Montgomery, Alabama.

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Martin Luther King, durante una entrevista tras abandonar la cárcel en 1965. | Foto: AP

En su libro La fuerza de Amar, el religioso recoge una serie de sermones sobre diferentes temas, entre los que se encontraba la relación entre la religión y la ciencia. “La ciencia investiga, la religión interpreta. La ciencia le da al hombre conocimiento, que es energía; la religión da al hombre sabiduría, que es control”.

4. “Incluso si supiera que el mundo se romperá en pedazos mañana, todavía plantaría mi árbol de manzanas”

Los discursos de Martin Luther King se caracterizaban por su fe en el futuro, su esperanza de que todo puede mejorar y lo hará. Esta frase es un claro ejemplo de esa esperanza, de su incansable lucha por la igualdad aun cuando se veía casi imposible lograrla.

5. “La verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión, es la presencia de justicia”

Esta fue la respuesta de Martin Luther King cuando fue acusado de perturbar la paz tras el boicot de autobuses de Montgomery, un movimiento social en protesta por la segregación racial en el transporte público de esta ciudad.

Las 7 frases más memorables de Martin Luther King para recordar al activista
Martin Luther King fue uno de los primeros en subir a un autobús tras el final del boicot a los autobuses de Montgomery. | Foto: AP

El movimiento empezó en diciembre de 1955 tras el arresto de Rosa Parks, una mujer negra que se resistió a ceder su asiento a una persona blanca. Finalizó un año más tarde, cuando las leyes de segregación racial en los autobuses fueron declaradas inconstitucionales.

6. “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia y la estupidez consciente”

En La fuerza de amar, otro de los temas principales es la educación y la necesidad de que esta sea la base para evitar la discriminación y lograr finalmente la igualdad. El activista estaba convencido de que la mejor manera de acabar con la segregación racial era la educación, algo que, más de medio siglo después, sigue totalmente vigente.

7. “Si la vida es el precio que debo pagar para que mis hermanos y hermanas sean libres de una permanente muerte del espíritu, entonces nada puede inspirarme más”

El 5 de junio de 1964, el activista fue amenazado de muerte y su respuesta fue muy clara: estaba dispuesto a seguir luchando, aun cuando su vida estaba en juego, si eso servía para conseguir la igualdad entre negros y blancos.

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5 libros para recordar a Simone de Beauvoir, histórica defensora de los derechos de la mujer

Lidia Ramírez

Foto: Lionel Cironneau
AP

Hoy, Simone de Beauvoir cumpliría 110 años. Escritora, profesora y filósofa que se caracterizó por defender los derechos humanos, fue precursora del feminismo convirtiéndose en un emblema de este movimiento en la mitad del siglo XX. Autora de la frase “la mujer no nace, se hace”, murió en 1986 a los 78 años dejando un gran legado cultural en su empeño de romper con la opresión a la mujer.

Fundó con algunas feministas la Liga de los Derechos de la Mujer, que se propuso reaccionar con firmeza ante cualquier discriminación sexista. En 1966 participó en el Tribunal Russell, en mayo de 1968 se solidarizó con los estudiantes liderados por Daniel Cohn-Bendit, en 1972 presidió la asociación Choisir, encargada de defender la libre contracepción, y hasta sus últimos días fue una incansable luchadora por los derechos humanos.

“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”; “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”; “Conocerse a sí mismo no es garantía de felicidad, pero está del lado de la felicidad y puede darnos el coraje para luchar por ella” o “El más mediocre de los hombres se considera frente a las mujeres un semidiós”, son algunas de sus frases más célebres.

Simone de Beauvoir falleció el 14 abril de 1986 y está enterrada en el cementerio de Montparnasse, en París.

En el día de su aniversario recopilamos cinco libros para recordar a la que fue una de las figuras centrales del mundo literario de la primera mitad del siglo XX.

El segundo sexo

El Segundo Sexo (1949) es su obra más emblemática. Un referente para la Teoría Feminista y “una especie de Biblia” de los movimientos feministas desde los años 70 considerado hoy como la obra principal de referencia de la corriente denominada feminismo de la equidad. En este ensayo, Beauvoir critica la opresión de que era objeto la mujer por parte del sexo masculino y de la sociedad misma. Siendo un rotundo éxito de ventas, Beauvour comenzó a escribirlo cuando reflexionó sobre lo que había significado para ella el ser mujer.

7 libros para recordar a Simone de Beauvoir

La invitada

Se trata de la primera novela de la feminista escrita en 1943. En ella trató los dilemas existencialistas de la libertad y la responsabilidad individual, que seguirán apareciendo en novelas posteriores como La sangre de los otros (1944) y Los mandarines (1954), por la que consiguió el Premio Goncourt. En ella se inspira en sus lecturas de la filosofía de Hegel para presentar un triángulo amoroso entre una pareja formada por un hombre y una mujer de la bohemia y mundana París de las primeras décadas del siglo XX, y una bella joven que los fascina y tensa la relación hasta alcanzar ribetes dramáticos. Con esta novela la escritora pone en cuestión el modelo burgués de pareja y familia.

7 libros para recordar a Simone de Beauvoir, histórica defensora de los derechos de las mujeres

Las bocas inútiles

Se trata de la única obra de teatro de la escritora, estrenada en 1945. En ella relata como las autoridades de la ciudad sitiada de Vaucelles, Franica, para poder seguir resistiendo, deciden deshacerse de “las bocas inútiles”: enfermos, ancianos, niños y mujeres, que no pueden combatir y a los que hay que alimentar. Las mujeres esperan que sus hombres las protejan, pero ellos piensan obedecer. La solución llega cuando ellas deciden actuar por sí mismas.

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Simone de Beauvoir, el notable autor, en el tribunal de París el 24 de septiembre de 1971. | Foto: AP

Cuando predomina lo espiritual

Primera gran obra de Beauvoir que se compone de cinco relatos en los que se juega con la ironía del título: mujeres que, interiormente liberadas de la opresión del medio, ven cómo lo religioso se convierte en lúbrico, lo espiritual en carnal. En definitiva, mujeres víctimas de su propia espiritualidad, que les dificulta enormemente enfrentarse con éxito a la vida cotidiana. El libro fue publicado en 1979 pero escrito antes de 1940.

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Los mandarines

Para muchos, se trata de su obra más importante. Escrita en 1954, ganó el Premio Goncourt y es un gran fresco de la posguerra francesa. Narra, apenas velada por nombres ficticios, la vida y la intensa actividad de la elite intelectual parisina, presidida por Jean-Paul Sartre, Albert Camus y De Beauvoir. Los personajes femeninos principales son Ana (álter ego de Simone); Paula, mujer de Enrique Perron (álter ego de Camus) y Nadine, hija de Ana y de su marido, gloria de las letras francesas, el escritor Roberto Dubreuilh (avatar de Sartre).

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Continúa leyendo: La investigación contra Helena Maleno, una amenaza al trabajo humanitario

La investigación contra Helena Maleno, una amenaza al trabajo humanitario

Lidia Ramírez

Foto: Consejo General de la Abogacía Española

Helena Maleno es periodista, activista y especialista en migraciones y trata de seres humanos, y a través de su ONG, Caminando Fronteras, ha podido rescatar y salvar la vida de centenares de personas que trataban de llegar en inestables y desbordadas pateras desde las costas de Marruecos a España. Por esta labor y su denuncia social, ya que Maleno es una de las principales defensoras de derechos de los migrantes en la frontera sur española, en 2015 fue galardonada con el Premio de Derechos Humanos Nacho de la Mata del Consejo General de la Abogacía Española.

Y, paradójicamente, por esta misma labor, la activista ha sido citada el próximo 10 de enero en un juzgado de Tánger (Marruecos) para declarar en relación con un posible delito de tráfico de personas.  –La declaración estaba fechada para hoy pero finalmente ha sido aplazada para permitir un estudio en profundidad del dossier enviado por la Policía española a Marruecos– informa la propia Helena en su perfil de Twitter.

¿Su delito? Avisar a Salvamento Marítimo cuando hay migrantes en peligro en el mar para que estos no terminen ahogados y siendo comida para peces, como las más de 3.000 personas que en lo que van de año han fallecido en el Mediterráneo, convirtiendo el Estrecho de Gibraltar en el cementerio más vergonzoso de Europa.

En resumidas cuentas, Helena Maleno irá a declarar el próximo 10 de enero y, posteriormente, quizá juzgada, por salvar vidas. 

“Mi madre, Helena Maleno, podría ir a la cárcel y con ella condenados todos los valores que nos inculcó defender siempre. Llamar a los servicios de rescate para proteger el derecho a la vida, podría costarle la libertad a quien me dio a mí la propia vida. Pero ahora no toca ahogarse, sino servir de apoyo incondicional como hijo (y como hermano) que tenga y contagie fe, aunque nunca ciencia cierta”, señala su hijo Ernesto G. Maleno quien también forma parte de la ONG Caminando Fronteras.

 Pero para la Policía marroquí y española –porque fue la propia Policía española la que activó el caso contra Helena en 2016– las  llamadas de la activista para solicitar el rescate de los migrantes “puede que tengan el objetivo de asegurar la entrada de estos a territorio español” a través de la intervención de Salvamento Marítimo y una implicación con los organizadores de operaciones de inmigración ilegal.

Sin embargo, según informa la propia Maleno, sus teléfonos llevan intervenidos desde hace varios años y la policía marroquí ya comunicó en 2015 que no existe delito en las llamadas que hace y que no se ha lucrado en ningún momento pese a ser acusada de traficante. Entonces, ¿cuál sería la lógica para ayudar a salvar vidas que implicase un delito?

Además, hay que mencionar que la denuncia en España fue llevada ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional (con competencia para juzgar delitos en el extranjero), que la desestimó por falta de pruebas.

Pero Maleno no está sola, ya que como no podía ser de otra forma, cuenta con un amplio respaldo de decenas de entidades y ONG de España y del panorama internacional de la defensa de los derechos humanos. De hecho, el relator de Naciones Unidas para la defensa de las personas defensores de derechos humanos está siguiendo el caso tras ser informado por la red de ONG que apoyan a Maleno, ya que se trata de una investigación que amenaza aún más el trabajo humanitario y que tiene “una clara intención intimidatoria que persigue provocar un efecto disuasorio en Helena” así como en otros activistas que son, para muchos de esos inmigrantes, su único chaleco salvavidas.

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Navidades clásicas y no tan clásicas en la literatura

Romhy Cubas

La tradición de la Navidad como festividad anual no siempre ha existido con el mismo “entusiasmo” con el que se le acoge en el presente. Durante el reinado de Oliver Cromwell en el siglo XVII la Navidad fue prohibida en Inglaterra por ley durante 13 años, y en Cuba hasta 1997 el Estado no autorizaba los festejos decembrinos que  inundan las plazas y calles de la mayor parte del hemisferio en estas fechas.

Para quienes no se hallan entre las luces, los pinos y los disfraces de San Nicolás la estela de la Navidad se esmera por esconderse debajo de la mesa, pero para quienes se entusiasman con los fuegos artificiales y los banquetes familiares es un alivio que las prohibiciones arcaicas hayan dejado su piel con siglos y reinados de anticipación.

Si hay un elemento que ha influenciado en las expectativas de ambos bandos cuando se trata de celebrar o de entenderse con la mejor manera de no hacerlo, es la literatura. En el sentido meramente comercial cada Navidad que se cuenta en una novela afecta de alguna manera al consumidor y sus concepciones festivas. En el sentido literario,  es casi inevitable que diciembre se pase por las páginas de un libro para evocar distintas celebraciones y recuerdos que marcan desde contextos sociales hasta la clave para desenredar el hilo de una historia coloreada de rojo y verde. 

Todos estamos inevitablemente familiarizados con los fantasmas de las Navidades pasadas de Dickens, o con el Grinch del Dr Seuss, sin embargo existen otras páginas e historias que razonan con el rito de los clásicos pero también se entienden con las nuevas rutinas y la modernización las reuniones tradicionales.

En esta lista repasamos brevemente desde lo clásicos más elementales hasta algunas de las escenas navideñas que silenciosamente han dejado su marca en nuestras percepciones y expectativas festivas.

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Portada de Un cuento de Navidad de Charles Dickens I Imagen vía: ParacletePress

Un cuento de Navidad de Charles Dickens

Es el clásico de todos los clásicos. La Navidad occidental más famosa de todas en donde prácticamente se secularizó esa tradición literaria de moralejas y reflexiones sociales. Escrita como una oda a las viejas tradiciones y al resurgimiento de la Navidad como celebración en Inglaterra, Dickens publica en 1843 la eterna historia de Ebenezer Scrooge tras ser visitado por tres fantasmas en la víspera de Nochebuena. Tal vez el primer Grinch de todos los que vendrían.

Entre parábolas y nostalgias Dickens se esmera como es usual en su crítica contra el capitalismo industrial, pero también hace un guiño al resurgimiento de las usanzas navideñas tanto en Gran Bretaña como en Estado Unidos.

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Captura de la adaptación animada de El expreso polar de Chris Van Allsburg | Imagen vía: Creators.com

El expreso polar de Chris Van Allsburg

Aunque es un relato escrito e ilustrado concretamente para niños, se ha desenvuelto en la tradición navideña como uno de esos textos nostálgicos y clásicos sobre la percepción de los más pequeños ante  las tradiciones y leyendas que se cuentan en esta época.

En el Expreso Polar un niño espera en su cama la llegada del trineo de San Nicolás, pero la inesperada arribada de un tren que se detiene a recogerlo en la puerta de su casa lo lleva al Polo Norte en un viaje de reencuentros y sin demasiadas cursilería,  incluso para los que han dejado de servir galletas y leche a medianoche.

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Portada del cuento Cómo el Grinch robó la Navidad Dr. Seuss | Imagen vía: Casa del libro

Cómo el Grinch robó la Navidad de Dr. Seuss

El Grinch es el personaje anti navideño por excelencia,  se ha convertido en un adjetivo propio para describir a quienes detestan las fiestas decembrinas y prefieren quedarse en cama comiendo pizza y viendo películas de terror.  Su universalidad viene de uno de los caricaturistas más surrealistas y sonantes de Estados Unidos. Theodor Seuss Geisel, mejor conocido como Dr Seuss, usualmente se sujeta a los juegos de palabras para narrar sus cuentos, entre ellos el famoso Gato con el sombrero o Huevos verdes con jamón.

«¡El Grinch odiaba la Navidad!
¡Toda la temporada!
No me preguntéis por qué.
No había razón justificada.

Tal vez tuviera un tornillo mal ajustado.
Tal vez llevara un zapato demasiado apretado.
Aunque yo creo que el verdadero motivo
es que tenía el corazón dos tallas encogido.»

La historia de la criatura odiosa que intenta arruinar la navidad de Villa Quién mediante todo tipo de artimañas y maldades tiene su recuerdo más vivo en las orejas y narices puntiagudas de los liliputienses en su adaptación cinematográfica, pero el perfil del sujeto amargado y resentido que no entiende las risas y los juegos en diciembre es toda original de Seuss y sus rimas.

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Truman Capote en el espejo | Foto vía: Vogue

Un recuerdo navideño de Truman Capote

Los relatos y crónicas de Capote vienen en forma de dinamita, si bien evita los lugares comunes y su sutileza es elegante, pocas veces pone distancia entre sus memorias y las páginas en las que las reconstruye.  Así sucedió con su opera prima Otras Voces y Otros Ámbitos, y así vuelve con uno de sus cuentos más celebrados en donde un niño llamado Buddy y una amiga sin nombre se entienden en una casa repleta de familiares y de personas que caminan entre prejuicios y costumbres. Su mayor satisfacción es regalar en Navidad pasteles cocinados por ella misma a 30 personas, muchas de las cuales apenas conoce.  La amistad, la presencia de los adultos, el paso del tiempo, la nostalgia y la sencillez de las palabras evocan una versión literaria de regalo navideño en las manos de Capote.

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“El Cascanueces y el Rey de los Ratones”, para la edición ilustrada del cuento clásico de E.T.A. Hoffmann. | Imagen vía: Pinterest

El cascanueces de E.T.A. Hoffman

La pieza de ballet que se presenta en las mayores compañías de danza todos los años es en realidad una historia corta del escritor alemán E.T.A. Hoffman publicada en 1816. Con un alto porcentaje de fidelidad a la historia que se reproduce en los teatros,  el relato es el de una niña llamada Marie –en la mayoría de las obras este personaje se llama Clara- que se aferra a su regalo de Navidad, un cascanueces mágico, para entrar en un mundo de muñecos vivientes y peleas con reyes ratones.

La historia de Hoffman tiene mucho más contenido entre la batalla, los combates nocturnos y el final feliz que normalmente se desarrolla en la escenografía teatral. Esto incluye la historia del padrino de Marie sobre el origen del cascanueces, la incredulidad de su familia al oír sobre una batalla con ratones y las amenazas del rey ratón de las que Marie es objeto.

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Portada de Un gran chico de Nick Hornby | Imagen vía: Anagrama

Un gran chico de Nick Hornby

Esta comedia británica fue llevada al cine y protagonizada por Hugh Grant en el 2002. La novela original relata la sátira de una Navidad disfuncional en donde Marcus Brewer, de 13 años, intenta lidiar con la crisis existencial de su mamá. En el intermedio se convierte en el mejor amigo de un treintañero soltero que no necesita trabajar gracias a una herencia navideña  en forma de canción que suena todos los años.

Esta es una de esas novelas en donde el contexto situacional de la Navidad le da el toque adecuado al relato. Por aquello de ser fechas de reflexión o simplemente por el hastío del invierno, en Un gran chico las noches de diciembre son siempre un buen lugar para comenzar a pensar en el futuro y en los pequeños ratos que hacen del presente algo más que un reloj andante.

Navidades clásicas y no tan clásicas en la literatura
Portada de El diario de Bridget Jones de Helen Fielding. | Imagen vía: Planeta de libros

El diario de Bridget Jones de Helen Fielding

Bridget Jones se convirtió en otro clásico navideño por su adaptación cinematográfica protagonizada por Renee Zellweger. La novela original de 1996 se explaya en una crónica de la vida de Bridget Jones, una treintañera soltera que vive en Londres y que lidia con las inseguridades y  estereotipos clásicos con las que la mujer se puede sentir presionada en sociedad.

Helen Fielding logra captar la desesperación y el terror existencial de año nuevo en la apertura de su primera novela, cuando Bridget, quien una vez más comienza el año en una cama individual en la casa de sus padres, asiste a una celebración navideña en donde propuestas clichés como la de perder peso, deshacerse de los cigarrillos, y balancear su trabajo y su vida amorosa chocan con la realidad de las festividades.

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Portada de La Navidad especial de Papa Panov de Leo Tolstoy | Imagen vía: Goodreads

La Navidad especial de Papa Panov de Leo Tolstoy

La Navidad especial de Papa Panov es una historia corta para niños en donde Tolstoy expone interrogantes cristianas ya antes tocadas en sus libros más complejos con el simbolismo que lo caracteriza, pero esta vez atado a la ligereza de los cuentos infantiles.  En esta historia Papa Panov es un viejo zapatero que vive solo en un pequeño pueblo ruso, su esposa ha fallecido y sus hijos han crecido. Solo en Nochebuena en su tienda, Papa Panov relee la historia de Navidad sobre el nacimiento de Jesús y espera una visita anunciada en sus sueños.

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