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'La llamada', el éxito divino que cumple cuatro años sobre los escenarios

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

La Corredera Baja es una calle madrileña larga y estrecha con bares a un lado y otro, unas cuantas tiendas, un salón de belleza, y entre medias el Teatro Lara. No queda lejos de la Gran Vía, que asombra en las primeras horas de la noche, donde están las luces de la ciudad y los teatros que son inmensos. Con todo, siempre hay pequeñas joyas en estos rincones casi escondidos como el Teatro Lara.

La llamada celebra esta noche su cuarto aniversario, cuatro años manteniéndose en los teatros, con una crítica magnífica, con un éxito de audiencia enorme; han desfilado por estas butacas más de 150.000 personas. Este musical, coescrito y codirigido por Javier Calvo y Javier Ambrossi –los Javis, como les llaman en el equipo-, tiene como escenario un campamento religioso de verano. Allí, dos adolescentes pasan un fin de semana de encierro extraño después de ser castigadas por haberse escapado para salir de fiesta. Es en la primera noche cuando Dios, un hombre blanco de mediana edad y con el pelo cano, interpretado por Richard Collins Moore, se presenta ante una de ellas, en vigilia, para cantarle canciones de Whitney Houston. Ella, claro, se muestra sorprendida, busca una explicación, y toda la obra se sucede en ese territorio de permanente búsqueda.

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Angy Fernández y Susana Abaitua son las protagonistas de La llamada. | Foto: Jorge Raya/The Objective

Cuando comenzaron los representaciones de La llamada, las  actrices principales eran Macarena García y Anna Castillo. Ahora, después de que Macarena y Anna se embarcaran en otros proyectos, son Susana Abaitua y Angy Fernández quienes adoptan los roles de las dos adolescentes encerradas en ese laberinto de descubrimiento y madurez que son los últimos años de adolescencia.

Es un reto incorporarse a una obra cuando todo funciona, cuando mover cada pieza supone un riesgo. En este caso, sin embargo, ha funcionado. “Todo es muy rápido en el teatro cuando haces una sustitución”, dice Susana, calmada. “Te aprendes el texto, haces tres ensayos y ya tienes que hacer la función. Es complicado; yo soy muy perfeccionista y lanzarme con tan pocos ensayos… Pero fue bien, ayudó que la había visto muchas veces”.

La recaudación de la noche irá destinada a la Asociación Chrysallis, que atiende a familias con menores transexuales

Susana lleva un año y medio en el papel de María Casado, su primer trabajo en un musicalEs joven, a sus 26 años presume orgullosa de sus comienzos, cuando decidió abrirse camino en la interpretación. “Mi primera obra fue con 17 años y hacía el papel de una prostituta serbobosnia”, recuerda, riendo. Casi 10 años después, ha encontrado en La llamada una obra que le entusiasma, donde trabaja con libertad, donde el equipo ha creado un ambiente familiar que se respira entre camerinos, en los minutos previos y durante el montaje del escenario. “Nunca había hecho tanto tiempo una función”, dice Susana. “Pero La llamada tiene algo especial. Cuando comienza la función, la conozco tanto, la he hecho tantas veces, que es un gusto, no pienso, solo estoy en el momento. No estoy pensando en si se me olvida el texto, no estoy pensando en cosas así. Hay algo de libertad mental, y eso sirve como terapia. Te hace dejar de pensar en tus problemas, vives la vida de María Casado y no la de Susana. Son dos horas de meditación”.

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El escenario, durante un ensayo previo a la actuación. | Foto: Jorge Raya/The Objective

Angy, de 26 años, mira con complicidad a Susana. Entró en sustitución de Anna Castillo, justo para el día del segundo aniversario, y desde entonces sigue en el reparto. Su trayectoria ha pasado por el cine, por la televisión, por el teatro, y tiene una experiencia más amplia en los musicales. “Es lo que más he hecho”, explica. “Cuando empecé en los musicales tenía 19 años o 20”. Tanto es así que su nombre ha aparecido en las marquesinas de la Gran Vía por Los 40, el musical y Hoy no me puedo levantar.

Aunque la obra solo se representa de jueves a domingo, esta noche, martes 2 de mayo, hace una excepción por su aniversario, y los productores han anunciado que la recaudación se destinará a la Asociación Chrysallis, que atiende a familias con menores transexuales. El guión es sorprendente, tiene giros, un humor cercano, unos personajes reconocibles. “Son de verdad, naturales, como en la calle”, concluye Angy. “Aquí no hay nada pretencioso. Somos dos amigas normales y cualquiera que esté en la butaca se puede sentir identificado”. Quizá de esta fórmula radique su éxito; han pasado cuatro años, tan rápido, y no se vislumbra un final.

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La aplicación más popular del mundo no es la que te imaginas

Redacción TO

Foto: Oliur Rahman
Unsplash

El trono de la aplicación más popular tiene nuevo rey. Sarahah lleva ocho días, y subiendo, por encima de Instagram, YouTube, Snapchat y Facebook. ¿Sarah… qué? Sarahah, que significa honestidad y franqueza en árabe, es una aplicación para enviar mensajes privados y anónimos a otros usuarios. La idea no es nueva. Antes estuvieron Whisper, Yik Yak o Secret. Ninguna de ellas duró mucho, pero tampoco tuvieron un ascenso tan viral. El 8 de julio entró por primera vez en el top de las 1.500 aplicaciones de la App Store, según datos de Sensor Tower. A los cuatro días estaba en el puesto 104. Y cinco días después, ¡sorpresa!, la aplicación más popular del momento en iTunes. Es el pigmeo que ha vencido a los gigantes.

Porque detrás de Sarahah no hay grandes compañías valoradas en millones de euros. No están Zuckerberg ni Spiegel. Está Zain al-Abidin Tawfiq, un joven desarrollador de Arabia Saudí, que se le ocurrió la idea hace menos de un año para empresas de su país. Hoy tiene más de 14 millones de usuarios registrados de todo el mundo.

Su descripción es sencilla: “Sarahah te permite recibir constructivas y anónimas críticas 🙂“. En el concepto idílico de su creador, esta app ayuda a sus usuarios a “descubrir sus fortalezas y sus áreas de mejor recibiendo feedback honesto por parte de sus empleados y de sus amigos de una manera privada”.

Comentarios anónimos a los jefes

La historia comienza en Dhahran, una ciudad al este de Arabia Saudí considerada el centro administrativo del petróleo. Allí vivía Tawfiq, quien con un grado en Ciencias de la Computación trabajaba a tiempo completo como analista de sistemas en una compañía de petróleo. El objetivo era crear una herramienta que pudiera ayudar a los empleados a realizar comentarios sin filtrar a los empresarios. Así nació Sarahah, una manera de comunicarse de manera sincera con los jefes.

El joven pronto se dio cuenta de que este tipo de servicios podría ser útil también fuera del entorno laboral. Así, en noviembre de 2016 lanzó la página web y empezó a compartirlo con su grupo de amigos. Sin embargo, apenas llegó a 100 mensajes al final de año, según contó Tawfiq a Mashable. Ese fracaso le hizo cambiar de estrategia. Empezó a utilizar a algunos de sus amigos influencers, los grandes prescriptores de contenidos para millenials.

De 70 usuarios pasó a 1.000 en solo unos días. A partir de ahí, la aplicación se extendió por todo Oriente Medio: Túnez, Líbano, Egipto… En este último, por ejemplo, es la página 104 más vista del país según los ránkings que realiza Alexa. Después del éxito en esta región, Tawfiq decidió crear la aplicación. La lanzó finalmente en junio y en inglés —hasta el momento solo estaba en árabe—.

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Capturas de pantalla de la bienvenida a la ‘app’ Sarahah.

Seguramente el final de esta historia no sería el mismo si no hubiera aparecido Snapchat. La red social de mensajería instantánea incorporó en su última actualización la posibilidad de conectar el perfil en Snap con el de Sarahah. Tres días después empezó el meteórico ascenso. Millones de adolescentes deseosos de saber qué pensaban sus amigos y conocidos sobre ellos.

“Una aplicación que ‘crea’ suicidas”

El aspecto de la app es muy sencillo. Varios apartados: búsquedas, novedades, perfil y mensajes. En este último se almacenan los recibidos, favoritos y enviados. Para enviar un mensaje a otro usuario este debe estar también dentro de la aplicación. Es imposible saber quién te envía los mensajes y tampoco es posible contestar a los que recibes. En cambio, sí puedes marcar como favoritos aquellos que te gusten más. Otra prueba de la inocencia idílica que su creador espera de la aplicación. Sarahah ya está recibiendo miles de críticas por ser una plataforma que hace muy fácil el acoso y muy difícil su investigación, ya que todo es anónimo.

“Deja un mensaje constructivo”, es toda la precaución que Sarahah propone antes de enviar un mensaje. Una frase que no parece suficiente a la vista de algunos de los comentarios que tiene Sarahah en iTunes. “Mi hijo se creó una cuenta y a las 24 horas alguien ya le había enviado un horrible comentario racista diciendo incluso que debería ser linchado”, contó un usuario. “Este sitio es el caldo de cultivo perfecto para el odio”, añadió. Otros comentarios no se quedan atrás: “No recomiendo este sitio a menos que quieras ser acosado” o “Padres, no permitáis que vuestros hijos se descarguen esta app. Es una app que crea suicidas”.

El fundador ha respondido a las críticas en Twitter:

Además, Tawfiq explicó que estaba intentando acabar con esa versión de la aplicación, una faceta que experimentan todas las redes sociales, mediante el bloqueo de ciertas palabras ofensivas y permitiendo bloquear a la gente, según recogió Mashable. Medidas cuestionables puesto que se pueden crear tantas cuentas de Sarahah como se quiera, no es necesario ni validar el email, y es imposible vetar todas las formas que los humanos tenemos para ser ofensivos contra otros. “De verdad estoy haciendo todo lo que puedo para crear un ambiente positivo”, dijo el joven a este medio. De momento, sigue sin ser suficiente.

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Tratamientos estéticos, un alza entre los hombres millennials

Lidia Ramírez

Foto: The Objective

Son pocos los hombres que se atreven a reconocerlo, pero las estadísticas no mienten y aseguran que la demanda de tratamientos de belleza y de cirugías estéticas masculinas ha aumentado un 30 % en 2016 respecto al año anterior. Así también nos lo confirma la doctora Gloria Santomauro, experta en medicina estética y directora del Centro Médico GS, quien afirma que cada vez con más frecuencia los hombres acuden a su consulta para someterse a algún tratamiento.

Hombres de entre 45 y 60 años es el perfil del cliente más habitual de Santomauro, sin embargo, la doctora destaca la asidua asistencia a su consulta de chicos jóvenes que quieren realizarse algún “retoquito”. “A partir de los 20 años ya empiezan a venir”, apunta. “En general son chicos que se cuidan mucho y van al gimnasio”, informa la experta, que señala que cuando más suelen acudir a su clínica es después del verano para realizarse algún tratamiento para el cuidado de la piel después de todo el verano expuestos al sol “y de marcha”.

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Tres de cada diez clientes de Santomauro son hombres. | Foto: The Objective

Tratamientos más demandados

Los procedimientos no quirúrgicos se han vuelto muy atractivos para el público joven, ya que estos no requieren de periodos post-operatorios extensos. Una de las principales características de la generación millennials es el gusto por la inmediatez y su alta exposición en redes sociales. “Tratamientos con ácido hialurónico, bótox o mesoterapia facial o corporal, con la que se obtiene una piel hidratada, nutrida, luminosa y con mejor textura son los procedimientos más recurridos”. Estos últimos suelen tener un coste de 240 euros, 80 euros la sesión (la doctora aconseja un mínimo de tres sesiones al año, una cada 20 días). Además, entre los tratamientos más recurridos, Santomauro también destaca el aumento de labios. “A pesar de que se piensa que es algo de mujeres, cada vez son más los chicos que se someten a un tratamiento de aumento de labios con ácido hialurónico”. Esto suele tener un coste de 150 euros.

En cuanto a las razones por las cuales se someten a algunos ‘retoquitos’, Santomauro hace referencia a la mejora del autoestima sin olvidar la salud, sobre todo en aquellos tratamientos que tienen como objetivo el adelgazamiento, o las rinoplastias terapéuticas motivadas por alguna afección respiratoria.

Pasados los 40…

Como destaca Gloria Santomauro, “después de los cuarenta, lo que más les preocupa a los hombres son las arrugas, la calvicie y los excesos de grasa en el cuello o abdomen”. El injerto de pelo, bien de modo tradicional o mediante la técnica FUE (pelo por pelo) y el bótox, adaptado a cada tipo de arruga, son los tratamientos estrella masculinos, subraya la doctora. Sin embargo, no hay que olvidar que todas estas intervenciones son “adictivas”. Así nos lo asegura Germán, un cliente de Santomauro que al año asegura gastarse unos 1.500 euros en retoques estéticos. “Ya he perdido la cuenta de cuantos retoques me he hecho”, nos cuenta el cliente antes de someterse a un tratamiento de bótox, su preferido junto a los hilos tensores. “Lo hago porque me gusta y los resultados son evidentes e inmediatos”.

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German, cliente de Gloria Santomauro, sometiéndose a un tratamiento de bótox. | Foto: Lidia Ramírez / The Objective

Las ojeras también son una de las principales preocupaciones de los hombres pasados los cuarenta; para corregirlas, la experta propone dos tipos de tratamientos: mesoterapia para aclarar y ácido hialurónico para rellenar. Los hilos tensores para cara y cuello, que rellenan las arrugas más finas y mejoran la calidad y el aspecto de la piel, además del plasma rico en plaquetas, que contribuye a regenerar la piel, se suman a otros más atrevidos. La bioplastia, que remodela el rostro creando ángulo, o la mentoplastia, también llamada cirugía del mentón, completan este decálogo de tratamientos que muy pocos hombres se atreven a confesar. Y es que según asegura la directora de Centro Médico GS: “Aún seguimos todos con la fantasía de la genética perfecta y con el cuento de que estamos así de guapos y perfectos por dormir la siesta y beber agua natural”, concluye.

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Zinteta, la artista que devuelve las estrías a la belleza

Redacción TO

Foto: @ZINTETA
Instagram

La artista e ilustradora española Cinta Tort Cartró, nacida en Barcelona en 1995, ejemplifica el espíritu emprendedor y autodidacta de su generación, la Generación Z. Gracias a sus creaciones, algunas controvertidas pero sin duda certeras, ha logrado protagonizar artículos de importantes publicaciones extranjeras como The Daily Dot o Huffington Post, por citar algunas.

Obsérvalas, léelas, descúbrelas y ámalas. Estrías 💛💚❤️💜💙 Des de bien pequeñitxs nos hacen odiar todo aquello que tenemos en nuestro cuerpo e intentan constantemente que eliminemos todo aquello que para ellos no es normal: las manchas, las pecas, los pelos, y un sinfín de cosas más, y… las estrías. Las estrías son aquellas marcas que muchxs de nosotrxs tenemos en la piel. Me pasé años odiándolas e intentando encontrar una manera de eliminarlas, hasta que me dí cuenta que si no las aceptaba no me estaba aceptando a mi misma. Hace unos pocos años que he empezado a trabajar el amor propio y a aceptar y ver todo lo que hay en mi cuerpo. Aceptar todo esto es aceptar tus raíces, tu historia, todo lo que hay en él y, al fin y al cabo, aceptarte a ti misma. Las estrías son parte de nuestra esencia, nuestros momentos, de nuestras vidas, de nuestras historias y de nosotrxs. Son tan bellas que no se como a veces consiguen que las odiemos. Observarlas es terapéutico. No dejas que se metan con todo lo que tienes y todo lo que eres. Quererse es un acto revolucionario.

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M'agrada quan ens abracem 💜 #abrazos

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#manchoynomedoyasco (Més respecte, si us plau)

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#estrías 💜💖❤💛💚💙 Cada unx de nosotrxs es diferente y, a la vez, cada cuerpo es de una forma u otra y tiene su propia esencia y energía. Hay muchos tipos de cuerpos, igual que hay muchos tipos de estrías. De eso me dí sobre todo cuenta el día que hice estas producciones. Pintando a Yacine, a Mònica y a Roser observé detalladamente su piel, la delicadeza que había en ella y, a la vez, la belleza y la esencia que estas escondían. Hay personas con más o menos estrías, con estrías muy gruesas, menos, o más o menos marcadas, y en esto, en la diversidad, hay la riqueza. Las estrías de Yacine me llamaron mucho la atención, pequeñitas, poco palpables a primera vista y verticales, era la aventura de descifrar todo lo que ellas escondían. Todos los cuerpos tienen (más o menos) manchas, pelos, pecas, estrías, curvas, rectas, heridas, arrugas… y todos son igual de válidos. Ya es hora de que empezemos a amar el nuestro porque, al fin y al cabo, esta es nuestra herramienta de comunicación con el mundo. Y si no nos gusta la herramienta que utilizamos para ello, dificilmente podremos sentirnos libres. Una vez más: quererse es un acto revolucionario. 💜

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La propuesta que ofrece Zinteta en la red, y que le ha labrado una importante base de 30.000 seguidores que suma y sigue, es arriesgada a la par que reivindicativa. Según sus propias palabras, este proyecto creativo feminista nació porque “sometida a situaciones machistas” vio que “una buena manera de poder luchar contra ellas era visibilizándolas a través del arte”. Muchas de esas situaciones son los propios cánones de belleza que imponen industrias como la de la moda, en la que elementos naturales del cuerpo de cualquier mujer, como las propias estrías, se esconden ante la mirada de millones de personas. Esas estrías Zinteta las pinta de colores para devolverlas a la belleza, para hacerlas visibles e incluso destacarlas. Además, también visibiliza otras ‘vergüenzas’ para que no sean tales, como la menstruación. Lo hace a través de “Mancho y no me doy asco”, uno de sus más recientes proyectos artísticas.

#manchoynomedoyasco

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#manchoynomedoyasco Hola a todxs. Gracias. Estos dos últimos días han pasado cosas muy "heavys". Antes de ayer me hicieron una entrevista desde Nueva York y ayer me encontré con un artículo en la red sobre mi trabajo, aluciné. Pero hoy… esta mañana, me he encontrado con un artículo sobre mi trabajo en la edición digital de Metro Newspaper (UK). Y lo más gracioso es que me ha dado por buscar mi nombre (Cinta Tort Cartró) en google y me he encontrado con mogollón de artículos que hacían referencia a mis producciones, artículos en mogollón de idiomas… lo estoy flipando y creo que no voy a ser consciente de ello durante unos días. Espero que llegue a muchas personas y que puedan reflexionar sobre toda la lucha que hay en esto. Estoy muy feliz, la verdad que estoy muy en shock y no se muy bien que decir. Un gracias queda pequeño. Un gràcies es queda molt petit💜🌱

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💗 #manchoynomedoyasco

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Part II. Emoción a flor de piel. Estoy en shock. GRACIAS. THANK YOU 💜🌱

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Sus piezas e ilustraciones abarcan la exploración de la mujer, la identidad sexual y el género desde un punto estéticamente llamativo. Quédate con su nombre, porque esta jovencísima ilustradora dará mucho que hablar.

More about International day against homophobia, transphobia and biphobia #IDAHOT

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Faltan abrazos. Prints disponibles.

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El próximo testigo de un crimen será una máquina

Redacción TO

Foto: Jacquelyn Martin
AP

Connie Dabate murió el 23 de diciembre de 2015 a las 10:05. El asesino le disparó en la cabeza y en el estómago con un revólver. La encontró la policía en el sótano de su casa de Ellingont, una pequeña ciudad en el estado de Connecticut (Estados Unidos). Su marido Richard Dabate fue quien dio la voz de alarma. Un hombre enmascarado había entrado en el domicilio familiar con la intención de robarles. Mientras mantenía a Richard atado a una silla, había disparado a Connie en el sótano. Así consta en la orden de arresto a la que tuvo acceso The New York Times.

Y ese hubiera sido el final, si no fuera por la aparición de un testigo silencioso: la pulsera Fitbit de Connie que registró todos sus últimos movimientos. Los test de residuos del disparo y la policía canina no habían sido concluyentes. Pero los registros de la Fitbit demostraron que la mujer había andado unos 370 metros alrededor de la casa durante el tiempo que el marido señaló que estaban siendo atacados. Lo que superaba los escasos metros que ella hubiera recorrido si un hombre enmascarado la hubiera llevado del garaje al sótano para matarla. Richard Databe, su marido, ha sido acusado de falso testimonio y de asesinato.

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Richard Dabate acusado de asesinato, en el medio, acompañado por sus abogados. | Foto: Mark Mirko/Hartford Courant/AP.

De la misma manera que lo hicieron antes los ordenadores y los smartphones, los dispositivos wearables se están convirtiendo en un elemento crucial para muchos investigadores ya que otorgan una proximidad única a la víctima: transmiten el ritmo cardíaco, los horarios y la calidad del sueño, la localización y las distancias recorridas.

Pulseras contra la violencia sexual

En marzo, la pulsera Garmin Vivosmart GPS de Kelly Ferron, de 36 años, registró el frenético aumento de sus constantes vitales cuando le atacó un hombre mientras corría en un parque de Seattle, en Estados Unidos, según ha recogido la página Runners World. La imagen área de su pulso cardíaco se ha convertido en una imagen en contra de la violencia sexual.  

En el caso de Kelly Herron no hizo falta incorporar los registros de su pulsera a las evidencias policiales, puesto que la propia corredora luchó y consiguió encerrar al hombre en uno de los baños hasta que llegó la policía. Sin embargo, sí hubiera valido como prueba. De forma similar a un caso que ocurrió en Alberta (Canadá) en el que se aceptaron los registros de la actividad de una Fitbit, en un caso de lesiones personales para demostrar que la víctima realizaba más actividad física antes del accidente, según informó el Canadian Lawyer Magazine.

“Es definitivamente algo que vamos a ver más en el futuro. La gente continúa dando más y más información personal a sus dispositivos tecnológicos. Nosotros estamos obligados a encontrar las mejores pruebas y la tecnología ya ha empezado a formar parte de esto”, explicó a The New York Times el detective Christopher Jones de la Policía de Pensilvania.

Espías en nuestra propia casa

Frigoríficos, cafeteras, lavadoras o bombillas serán pronto pruebas de la escena del crimen. Cada vez más objetos de nuestras casas se están incorporando a la Red con el objetivo de hacernos la vida más fácil. Poder programar la lavadora desde el trabajo o encargar al frigorífico que compre leche desde una aplicación. Pero, el Internet de las Cosas también podría tener otra cara. Estos dispositivos conectados guardan historiales y registros de nuestros movimientos, lo que puede resultar crucial para saber los últimos momentos de una víctima de asesinato o para probar falsos testimonios.

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Echo, el altavoz de Amazon equipado con siete micrófonos. | Foto: Mark Lennihan/AP

El 22 de noviembre de 2015, Victor Collins apareció muerto en el jacuzzi de James Bates, según informó el periódico estadounidense The Information. Los investigadores encontraron manchas de sangre y piezas de cristal tanto en el suelo como dentro de la bañera. A pocos metros de ahí estaba, callado, el que se convertiría en el principal testigo: Echo. El altavoz de Amazon que cuenta con siete micrófonos y está equipado con múltiples sensores para poder oír a sus dueños en cualquier dirección alrededor de seis metros. Esta máquina puede poner música, realizar compras, apuntar recordatorios o leer las noticias en tiempo real, entre otras actividades. Y, desde ahora, también puede prestar testimonio en los juzgados. Los registros de audio de Echo —transcritos a texto— sirvieron para llevar a juicio a Bates, acusado de asesinato en primer grado.

Este último caso relanzó el miedo a que la casa inteligente pueda convertirse también en la casa espía. ¿Tenemos el control de nuestros datos privados? ¿Pueden servir los dispositivos como prueba contra sus dueños?

“Desde hacer un par de años, estamos viendo cómo estos dispositivos están comprometiendo la esfera de la privacidad. Ahora ya hemos empezado a ver cómo la información que tienen de ti puede ser usada voluntariamente o involuntariamente en otros contextos“, consideró el abogado especializado en derecho electrónico Mark Hayes a la Revista de Derecho Canadiense.

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