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La T: Hackers, ciberfeminismo y un nuevo modelo de ciudad para Barcelona

Beatriz García

Foto: La T Barcelona
La T Barcelona

El recién inaugurado Laboratorio de Tecnopolíticas para el bien común convierte el barrio Poblenou en un centro del debate sobre el poder de la tecnología en manos de los ciudadanos

Somos multitudes conectadas. Fenómenos como la Primavera Árabe, el Movimiento 15-M, Wikileaks o Anonymous demostraron el poder revolucionario de la tecnología como resistencia ciudadana y vehículo para la revolución. Pero, ¿podemos seguir creando nuevas formas de resistencia y democracia a través de las redes y los dispositivos tecnológicos? ¿Puede la realidad virtual, el movimiento maker, los hackers y el ciberfeminismo aliarse con los vecinos para transformar radicalmente una ciudad? ¿Y el mundo? Para los miembros de La T no sólo es posible, sino que ya está ocurriendo. Este laboratorio de tecnopolíticas para el bien común, instalado en el corazón tecnológico y gentrificado de Barcelona, el barrio de Poblenou, nació hace pocos meses siguiendo la tradición de los antiguos ateneos y espera convertirse en un espacio de debate, experimentación y unión de colectivos para pensar el futuro, cambiar el presente y “disputar al dinero y las grandes empresas las tecnologías que están prefigurando el mundo”, señala Javier Toret, coordinador de La T y autor del estudio ’Tecnopolítica y 15M. La potencia de las multitudes conectadas’.

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Inauguración de La T con la participación del presentador de televisión Bruno Sokolowicz | Imagen vía La T Barcelona

Detrás de este grupo de investigadores y activistas, que se nutren de la filosofía hacker y DIY (do it yourself), se encuentra la consultora tecnológica Thoughtworks España, el colectivo de tecnopolítica de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) y el grupo TecnopolíticaBCN, que lleva años trabajando los vínculos entre tecnología y política ciudadana. Y aunque sus objetivos son múltiples y el trabajo de La T acaba de empezar, lo más importante, dice Toret, es “el proceso de unión entre resistencias, cuerpo y creación colectiva”.

El 15 de mayo de 2011 miles de españoles, desesperados por la crisis económica e indignados por la pasividad del Gobierno, se lanzaron a la calle, acamparon en las plazas y protestaron pacíficamente por una democracia real y contra el excesivo poder de los bancos. Así nació el Movimiento 15M, la Spanish Revolution que inspiró a Occupy en Estados Unidos y a la Nuit Debout en Francia. Gran parte de este Cambio, de esta explosión de indignación colectiva y organizada, se gestó en las redes. Fue el día en que nos dimos cuenta que además de consumir tecnología podíamos reapropiárnosla. Para Héctor Huerga, responsable de Comunicación de La T, las tecnología no son políticamente neutras, sino campos de batalla. “El sólo hecho de que la tecnología haya sido legitimada por las personas a través de su uso diario ya representa un cambio sin vuelta atrás y no se le puede poner barreras. Frente a la visión hegemónica de la industria tecnológica, han surgido nuevas formas de resistencia, reapropiación y construcción de alternativas orientadas a la autonomía social y la sostenibilidad, y tal vez sean los estamentos oficiales quienes deban adaptarse a estos cambios, y no al revés”, concluye Héctor.

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La T son personas apasionadas de la tecnología y la transformación social. | Imagen vía La T Barcelona

El “invento” de las Smart Cities

Barcelona es una de las capitales de la vanguardia tecnológica, situándose entre las treinta ciudades más inteligentes del mundo, un proyecto de urbe del futuro sostenible donde las tecnologías de la comunicación y la información se emplearán para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. No obstante, hay muchas voces críticas que califican las Smart Cities de concepto marketiniano, vacío y, como afirma la directora de Proyectos de La T, Thais Ruiz de Alda, un instrumento para favorecer a las grandes empresas: “Las Smart Cities son un invento para que las tecnológicas vendan su software o usen contratos de servicios para privatizar infraestructuras que recuperar más adelante y que implican unos desembolsos desorbitados. Nosotros queremos hacer frente al discurso de las ciudades inteligentes y es bueno que existan en Barcelona comunidades con conocimientos profundos en tecnopolítica que denuncien estos abusos”.

Mientras, Toret califica de “nefasto” el plan de Smart City de Barcelona, sobre todo en el Poblenou, que desde que se convirtió en [email protected] ha sufrido los efectos de la gentrificación y el encarecimiento del alquiler. “Parece que las empresas que conforman el [email protected] no han encontrado una fórmula social y ambientalmente sostenible que sirva como ejemplo para que la inclusión, la diversidad y el medioambiente mejoren la vida de estos barrios”, añade Héctor Huerga. Por eso La T nace con la vocación de ser un ateneu experimental, que vincule a los vecinos, los escuche, se mezcle con los colectivos y construya barrio: “La idea es albergar proyectos con un sentido de territorio, como el Make/Made in Poblenou, y recuperar la actividad vecinal a través de sencillos ejercicios de creatividad y fabricación para garantizar la participación social en el espacio público”, dice Huerga.

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Eventos Beer to Peer, charlas sobre ciberfeminismo y realidad virtual.| Imagen vía La T Barcelona

Además del proyecto VR Hub, destinado a concentrar talento y reflexión en torno a la Realidad Virtual y sus usos para el bien común y comunitario, uno de los objetivos de La T es incluir la perspectiva de género en el desarrollo de tecnología. Por ello el ciberfeminismo es una de las piedras angulares de este laboratorio, liderado por el colectivo de DonesTech, quienes plantean debates y estudios sobre los grandes retos de los entornos digitales para acabar con las agresiones y los abusos, además de charlas de conocidas ciberfeministas, biohackers y activistas de todo el mundo, como la brasileña Rita Wu, que visitó La T el pasado junio. “El feminismo aportó desde muy temprano un punto de vista crítico de las tecnologías. En la primera línea de cuestionamiento de la supuesta neutralidad de la tecnología estuvieron las ciberfeministas y otras usuarias críticas que abrieron la caja oscura de la cienca”, explica la investigadora y docente del Colectivo Diásporas Críticas Anyely Marín Cisneros.

Si Barcelona ha sido históricamente una ciudad vinculada a la lucha política y a la vanguardia, esta pequeña Galia tecnopolítica y participativa en mitad del imperial [email protected] de Barcelona propone devolver al pueblo lo que siempre ha sido del pueblo, la tecnología, y recordarles el poder que tienen las multitudes conectadas.

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El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón

Ana Laya

Puede que no hayas oído hablar del filtro burbuja, pero definitivamente tu visión del mundo está siendo configurada por él. A finales de 2009, específicamente el 4 de diciembre, comenzó la era de la personalización, un pequeño paso para un algoritmo de Google, un gran paso para la lenta pero segura edificación de un sinfín de universos paralelos, de realidades alternativas.

Sí, todo esto empezó hace más tiempo de lo que (muchos) pensamos y no, esta no ha sido la causa del Brexit, ni de Trump, pero sí de la sorpresa que le ha causado a una gran parte de la población.

¿Por qué? Eli Pariser, activista liberal y co-fundador de Upworthy y Avaaz, lo explica en su libro El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos (Editorial Taurus, 2017) y en la conferencia a la que ha sido invitado por la Fundación Telefónica y el Instituto Aspen como parte del ciclo Tech & Society. “Aquello que una vez fue un medio anónimo donde todo el mundo podía ser quien quisiera, ahora es una herramienta para recopilar y analizar nuestros datos personales.”

Es justo lo contrario a la famosa viñeta de The New York Times; en Internet ahora todo el mundo no solo sabe que eres un perro, si no que también conocen tu sexo, tu grupo etario, desde dónde te conectas, en qué dispositivo, a través de qué buscador, e incluso mediante micrófono, giroscopio y GPS si sueles buscar vuelos a destinos exóticos mientras caminas al atardecer del trabajo a tu casa… ¿o jamás te preguntaste por qué todos los banners que se te atravesaban en tus lecturas vespertinas eran de aerolíneas?

El filtro, como lo describe Pariser, empezó con Google en 2009, pero los algoritmos de los grandes gigantes de las redes han ido replicando la fórmula, una fórmula centrada en obtener beneficios económicos a través de la publicidad, en lugar de informar de manera equilibrada, contrastada, ética… o al menos lineal; por eso ahora los timelines de Facebook y Twitter dejaron de ser “líneas de tiempo” para pasar a mostrar los posts no en orden de aparición sino en orden de “relevancia” y por eso también Instagram dejó de ser “insta”.

Esto se convierte en un problema grave cuando dejamos de hablar de posts de gatos haciendo cosas o de #windowswithaview, sino de noticias. Tal como le gusta alardear a Mark Zuckerberg, puede que Facebook sea la mayor fuente de noticias del planeta, “al menos en lo que respecta a ciertas definiciones de lo que es una ‘noticia'”, alerta Pariser. De hecho los investigadores del Pew Research advirtieron ya en 2015 que Facebook es la fuente primordial de información política entre millennials estadounidensenses, seguidos de cerca por los GenX, un fragmento nada despreciable de la población votante.

El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón
Portada de El Filtro Burbuja, de Eli Pariser. Traducido por Mercedes Vaquero. Editado por Taurus. (2017)

“En una era en la que el intercambio de información es la base de la experiencia compartida, la burbuja de filtros actúa como una fuerza centrífuga que nos separa.”

Si bien se puede argumentar que antes de Internet y de sus algoritmos siempre hemos consumido medios de comunicación afines a nuestros intereses y aficiones, hay dos aspectos en los que el filtro burbuja es radicalmente diferente: en primer lugar, tú y tus filtros están solos. Tú eres la única persona dentro de tu burbuja. “En una era en la que el intercambio de información es la base de la experiencia compartida, la burbuja de filtros actúa como una fuerza centrífuga que nos separa.” Segundo: la burbuja de filtros es invisible. El individuo que activamente toma la decisión de comprar el Daily Mail o sintonizar FOX News sabe exactamente cuál es el punto de vista o la línea editorial de esos medios; en cambio, como señala Pariser, las intenciones de Google o Facebook al mostrarte lo que decide mostrarte (o no) son, cuando menos, opacas y para la mayoría están ocultas en la falacia de la neutralidad y la abundancia.

La cita con la que abre Pariser su libro es de Zuckerberg que dice lo siguiente: “saber que una ardilla se muere delante de tu casa en este momento puede ser más relevante para tus intereses que el hecho de que la gente se muera en África. “Esa afirmación, además de ser muy amarga de digerir, puede que sea válida para un mundo en el que las personas son meros consumidores y no ciudadanos. “Es una virtud cívica estar abierto a aquello que parece encontrarse fuera de tus intereses (…) en un mundo complejo, casi todo te afecta”, afirma en el libro Clive Thompson, periodista especializado en tecnología. Mientras el crítico cultural Lee Spiegel lo expresa de otro modo: “los clientes siempre tienen la razón, pero la gente no.”

El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón 1
Eli Pariser en la rueda de prensa ofrecida en la Fundación Telefónica.

¿Atrapados sin salida?

Usando la misma metáfora que utiliza Pariser en su libro, el genio está fuera de la botella y es prácticamente imposible hacer que vuelva. La publicidad es la fuerza que guía la manera en la que los algoritmos son construidos y ya existe un mercado de miles de millones de euros que se basa en la recolección de data personal a través de cookies y en su venta, en cuestión de microsegundos, al mejor postor. Google, por ejemplo, promete no difundir tus datos personales, sí, pero otras páginas y apps bastante populares no lo garantizan en ninguno de esos Términos y Condiciones que aceptamos sin leer. La fórmula funciona y en opinión de Sheryl Sandberg, la jefa de operaciones de Facebook, el hecho de que una página no esté personalizada para un usuario en particular parecerá raro.

Pero tranquilo, que si has llegado hasta este punto en el artículo, significa que estás genuinamente interesado y que por lo menos ahora te estarás planteando activamente romper esa burbuja invisible. Y básicamente ahí está todo el truco. Pariser afirma que si bien el filtro burbuja sigue bastante vigente, desde la primera edición de su libro el contexto ha cambiado y ahora la gente está más familiarizada con los procesos que ocurren detrás de cámara en las redes sociales y los ingenieros que trabajan en estas grandes plataformas también son más conscientes de la responsabilidad que tienen en sus manos.

El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón 2
Captura de pantalla de Escape Your Bubble.

Entre esos ingenieros ingeniosos y los activistas de Internet hay ya algunos que se han dedicado a construir maneras de romper la burbuja, por ejemplo la página Escape Your Bubble, que te propone ayudarte a entender mejor ciertos fenómenos o el pensamiento de cierto grupo con el que no estás familiarizado.

“Tenemos que aceptar y entender más a nuestros compatriotas”, dicen en su manifiesto. Después de todo no parece casualidad que a los filtros burbuja lo acompañe el ‘thin-skinnedness’ (el síndrome de la piel delgada) gracias al cual el debate abierto y el intercambio de ideas sea algo cada vez menos frecuente en las redes, y en su lugar la respuesta ante opiniones contrarias suele ser el insulto, el trolleo y el ataque personal.

Ahora bien, si ya no confías en la inteligencia (o estupidez) artificial para hacer el trabajo de ir explotando todas estas burbujas invisibles que te permiten ver solo un fragmento del mundo, te toca a ti activamente hacerlo. Eli Pariser con su libro te facilita un alfiler. ¡Buena suerte!

 

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Contra la brecha de género, edita la Wikipedia

Clara Paolini

Foto: TONY GENTILE
Reuters

¿Por qué es tan necesario y urgente que las mujeres editen la Wikipedia?, ¿tiene la plataforma un sesgo machista?, ¿por qué las biografías de grandes mujeres de la historia (aún) aparecen en rojo?,  ¿cómo afecta a los contenidos la falta de la paridad entre sus contribuyentes?,  ¿qué puede hacer la Wikipedia por el feminismo?, ¿y el feminismo por la Wikipedia? Para obtener respuestas, te contamos lo que aprendimos editando la Wikipedia de la mano de Wikimujeres

En un mundo ideal, la Wikipedia sería neutral, objetiva, precisa e infinita; reflejaría la diversidad y riqueza de todo el saber humano acumulado a lo largo de la historia y en lugar de poner en duda su fiabilidad, cada uno de los habitantes del planeta sentiríamos el deber de contribuir a su perfeccionamiento.

Lamentablemente, no vivimos en un mundo ideal. La Wikipedia no es perfecta porque los humanos tampoco lo somos, preferimos señalar el error en lugar de solucionarlo, la historia nunca es objetiva y estamos muy lejos de alcanzar la igualdad en un sinfín de ámbitos y contextos. La mayor enciclopedia del mundo padece de los mismos males que sus contribuyentes y como consecuencia no escapa del mal de la desigualdad de género.

¿La buena noticia? Podemos hacer algo para cambiarlo y ese es precisamente el objetivo de Wikimujeres, “un grupo de usuarias de Wikipedia preocupadas por la diversidad y la neutralidad de la Wikipedia y dispuestas a trabajar para disminuir (y en un futuro eliminar) la brecha de género y culturas que existe en la enciclopedia más consultada en internet”.

Contra la brecha de género, edita la Wikipedia 1
Asistentes a la editatona sobre mujeres viajeras organizada por Wikimujeres el 4 de marzo en Medialab Prado.

¿Cómo empezar a eliminar la brecha? Montserrat Boix, creadora de Mujeres en Red y miembro de Wikimujeres, opina que el primer paso es contar, pero “en este espacio hay dificultades para que la gente se preocupe por estos datos porque la mayoría ni siquiera los considera relevantes. Ha tenido que pasar más de una década para que la fundación y la comunicación empiece a reflexionar sobre las mujeres”.

“Se estima que tan sólo un 13% del total de personas que editan la Wikipedia son mujeres

Según relata esta periodista, pionera en el ámbito del feminismo digital, han pasado únicamente 6 años desde que la Fundación Wikimedia (el organismo sin ánimo de lucro que dirige la Wikipedia) empezara a dilucidar que tenían un grave problema de perspectiva de género, descubriendo a través de las estadísticas que prácticamente no había mujeres editando.

Aunque desde entonces se han generado diferentes programas que luchan por eliminar la brecha, a día de hoy, los números hablan por sí solos: se estima que tan sólo un 13% del total de personas que editan la Wikipedia son mujeresy esta pronunciada brecha de género deja una inevitable impronta en su contenido.

¿Por qué hay muchos más hombres que mujeres editando la Wikipedia? Un estudio de la Universidad de Minnesota apuntaba entre las posibles razones a la propia disparidad en la representación y edición de contenidos, la mayor probabilidad de que las ediciones realizadas por mujeres sean revertidas y que los artículos con más proporción de contribuyentes femeninas suelan ser los más polémicos.

Algunas usuarias han llegado a considerar que la atmósfera de la comunidad huele a machismo, y aunque resulta poco probable que una legión de hombres misóginos se esfuerce por aumentar la brecha echando por la borda cualquier visión feminista, la falta de equidad y el tono generalizado de la comunidad no facilitan el cambio.

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María Sefidari editando la Wikipedia desde la editatona.

Que la Wikipedia tenga en cuenta la perspectiva de género, que cada vez haya más mujeres activas en la plataforma y conseguir eliminar poco a poco la desigualdad resulta tan necesario como urgente, pero ¿cómo darle la vuelta a las estadísticas? Partiendo de lo indispensable: enseñando y animando a otras personas a editar en la plataforma. Y lo cierto es que en Wikimujeres lo ponen verdaderamente fácil.

Además de ofrecer entretenidas reuniones donde aprender a editar desde cero (en Madrid los lunes en Medialab Prado y en Barcelona los martes en la Universitat Pompeu Fabra), Wikimujeres organiza editatonas: maratones en las que se crean y mejoran artículos de Wikipedia, en este caso, desde una perspectiva de género.

“No es que las mujeres no hayamos inventado nada a lo largo de la historia, lo que pasa es que muchas veces ese trabajo no ha recibido el crédito suficiente o ha sido invisibilizado”

Científicas, artistas, escritoras, revolucionarias, académicas, políticas, cineastas, sufragistas, pensadoras… La Wikipedia está plagada de “mujeres en rojo” cuyas biografías permanecen a la espera de ser rescatadas del olvido o cuyas vidas han sido relatadas por personas poco concienciadas sobre la importancia de la perspectiva de género. En muchas ocasiones, las mujeres que sí aparecen en la Wikipedia lo hacen como esposas, madres o ayudantes de hombres que la historia situó como protagonistas, aunque fueran ellas las que impulsaran necesarios pasos hacia un futuro en el que ahora habitamos.

Contra la brecha de género, edita la Wikipedia 3
Trabajando contra la brecha de género.

“No es que las mujeres no hayamos inventado nada a lo largo de la historia, lo que pasa es que muchas veces ese trabajo no ha recibido el crédito suficiente o ha sido invisibilizado. A veces es más difícil acreditar relevancia enciclopédica porque hay menos fuentes, o porque son más difíciles de encontrar. Este tipo de iniciativas pone el foco precisamente en esa clase de huecos, en esa brecha de género y nos anima a todos a que contribuyamos e intentemos paliarla”, comenta María Sefidari, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, vicepresidenta de la Fundación Wikimedia y cofundadora de Wikimujeres.

“Si la comunidad tiene un gran número de editores y bibliotecarios con una perspectiva retrógrada, hay que empezar a intentar ponerle freno”

Patricia Horrillo, inmejorable anfitriona de la editatona de Wikimujeres en Medialab, lo tiene claro: “Si la comunidad tiene un gran número de editores y bibliotecarios con una perspectiva retrógrada, hay que empezar a intentar ponerle freno”. Como muchas usuarias que luchan por una mayor igualdad dentro de la comunidad, aclara que aunque sea imprescindible aumentar el número de mujeres editoras, el hecho de ser mujer no siempre significa que éstas vayan a aportar una visión feminista ni que estén sensibilizadas con las cuestiones de género. Además, por supuesto, existe un gran número de hombres que sí consiguen aportar esa necesaria visión.

Contra la brecha de género, edita la Wikipedia 4
La próxima editatona ¡apúntate!

¿Cómo empezar a colaborar?

Aunque la Wikipedia no tiene la complejidad de la física cuántica, para aprender rápidamente sin sentirse abrumado, lo mejor es contar con la ayuda de alguien que aporte las claves básicas. Existen multitud de comunidades como Wikimujeres a lo largo y ancho del mundo con las que iniciarte.

Además, si lo que prefieres es investigar por tu cuenta de forma autodidacta, la propia Wikipedia cuenta con tutoriales, en foros y otras páginas de internet es posible encontrar explicaciones detalladas para resolver cualquier duda y en definitiva, basta con dedicarle un poco de tiempo para engacharse.

Sin embargo hay algunas claves básicas que deberás tener en cuenta para ver tu contenido publicado: es obligatorio seguir el manual de estilo, aportar referencias válidas que prueben la información aportada (libros, artículos de prensa, webs fiables), que los temas tratados tengan relevancia y ser lo más imparcial y objetivo posible (cuantos menos adjetivos, mejor).

Al principio puede parecer más complicado de lo que imaginabas pero no olvides que una vez vayas cogiendo soltura, editar se convierte en una actividad adictiva con la que estarás contribuyendo a la mejora del conocimiento colectivo.

¿Qué mujeres falta por añadir?

Una vez hayas creado o traducido tu primera entrada en Wikipedia, será el propio sistema el que te vaya mostrando la infinidad de trabajo que queda por hacer.

A partir de la entrada que hayas editado, la Wikipedia te sugerirá biografías o contenidos relacionados que aún quedan por escribir, pero si tienes curiosidad por conocer algunos de los nombres de mujeres imprescindibles que permanecen en el tintero, existen varios lugares donde encontrarlas, como por ejemplo en los listados del proyecto “Mujeres en Rojo”.

Si dicen que la historia pertenece a quien la escribe, ¿por qué no escribirla entre todas? Eliminar la brecha de género está al alcance de nuestras manos.

Continúa leyendo: La historia que no conocías detrás de El Rastro

La historia que no conocías detrás de El Rastro

Redacción TO

Foto: Ana Laya
The Objective

El Rastro forma parte de los llamados “barrios bajos” de Madrid en el sentido geográfico, ya que está situado en un terreno que desciende hacia el río Manzanares. El origen de su nombre ha sido ampliamente estudiado por historiadores y cronistas.

Está documentado, desde 1740, como un lugar de encuentro para la venta, cambio y trapicheo de objetos de segunda mano que se formaba alrededor de los mataderos que se ubicaban en la actual plaza General Vara de Rey y los curtidores que se instalaron en Ribera de Curtidores durante sus orígenes.

“Rastro” era en el siglo XVI sinónimo de carnicería o desolladero y cuenta la tradición popular que los restos de los animales degollados eran arrastrados desde el matadero, dejando a su paso un “rastro” de sangre. De allí el nombre del famoso mercado dominical.

¿Por qué El Rastro se llama El Rastro? 1
Una venta de libros en El Rastro. | Foto: Ana Laya / The Objective

Esta teoría también la sostiene el libro El origen del Rastro y los mataderos de Madrid por Antonio López Gómez (1976) que señala que en la plaza del General Vara del Rey estaba “el matadero y carnicería real” en el siglo XVIII. También habla de la coexistencia del rastro con otros mataderos, uno “viejo”, en el siglo XVI, y otro “nuevo”, a partir del siglo XVII en la Puerta de Toledo.

Según el diccionario de Covarrubias, el “rastro”, en una de sus acepciones, se refiere al “lugar donde se matan los carneros (…) porque los llevan arrastrando, desde el corral hasta el sitio donde los desuellan, y por el rastro que deja se le dio este nombre al lugar (mercado)”. Por su parte, el Diccionario de la Academia mantiene -en cuanto a “rastro”- la acepción de “matadero o sitio de venta de carnes al por mayor en determinados días y aún se utiliza en algún lugar”.

¿Por qué El Rastro se llama El Rastro? 2
Este año, cumple 267 de como mercado dominical. | Foto: Ana Laya / The Objective

Aunque esta es la teoría más famosa, hay autores que la califican de “tópico y equívoco”, Tal es el caso de José A. Nieto Sánchez quien en Historia del Rastro: Los orígenes del mercado popular de Madrid, afirma que, aunque había venta de carne, esta es solo una arista más de su historia pero no la única razón del nombre. Este año, se cumplen 267 años de El Rastro como mercado dominical y ya en 1914 Ramón Gómez de la Serna escribió sobre el mercadillo: “Solo en medio del libertinaje y la soltura del Rastro las cosas se enseñan a sí mismas, y personalmente se encaran y expresan”.

Continúa leyendo: Los españoles perdonan los escándalos sexuales de las ONG

Los españoles perdonan los escándalos sexuales de las ONG

Lidia Ramírez

Foto: Petros Giannakouris
AP

Primero fue Oxfam, con 120 trabajadores acusados de abusos sexuales en Haití; después Save The Children, que registró 31 casos relacionados con acoso a mujeres en 2017. Médicos Sin Fronteras (MSF) comunicó la semana pasada que registró en el seno de su organización 24 casos de abusos a lo largo de 2017. Cruz Roja de Reino Unido ha admitido “una pequeña cantidad de casos”; y ayer el número dos de Unicef, Justin Forsyth, renunció a su cargo tras ser acusado de tener conductas inapropiadas hacia mujeres cuando ocupaba el cargo de director en la organización británica de protección a la infancia Save The Children. Y es que lo que parecía un escándalo puntual y fuera del control de una ONG ha resultado ser un continuo de informaciones sobre casos de violencia machista que no solo afectan a Oxfam.

La fiabilidad de las organizaciones no gubernamentales se ha puesto en entredicho en las últimas semanas. Por lo pronto, Oxfam Intermón, la filial de esta ONG en España, ha registrado más de 1.200 bajas desde que se conoció el escándalo. Y Acnur España, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ha contabilizado entre 500 y 1.000 bajas. “Es injusto que por unos pocos casos se ponga en entre dicho el sector humanitario”, apunta a The Objective Amaia Celorrio, responsable de comunicación de esta asociación.

El corazón solidario de los españoles
Un refugiado sirio da de comer a su hijo en el campamento de refugiados de Ritsona, al norte de Atenas. | Foto: Petros Giannakouris/AP

En este sentido, este periódico se ha puesto en contacto con responsables de organizaciones no gubernamentales implantadas en España para conocer el impacto que los escándalos sexuales de las grandes ONG han tenido sobre sus bases asociativas y la respuesta, excluyendo a Oxfam y Acnur cuyas bajas han sido masivas, ha sido coincidente: “No estamos sufriendo bajas reseñables”.

Si desde Acción Contra el Hambre (ACH) nos informan que en los últimos diez días han registrado ocho bajas de personas “desencantadas con el sector” –sobre un censo de 70.000 socios–, Cruz Roja ha contabilizado 12 –con una base de 1.3 millones de asociados– y desde Save The Children y Médicos Sin Fronteras aseguran que las bajas “no son reseñables”. Desde la Fundación Vicente Ferrer, comprometida con el proceso de transformación de una de las zonas más pobres de la India, Anantapur, nos informan que “no han tenido bajas de colaboraciones que puedan ser atribuidas al tema en cuestión”.

Preocupación de los socios 

Ahora bien, todas las ONG consultadas por este periódico coinciden en que lo sucedido sí que ha tenido un impacto negativo sobre la credibilidad del sector con un repunte de llamadas de preocupación de los socios ante un asunto de tanta gravedad. “Algunos de nuestros socios y socias han llamado para compartir su preocupación. Hemos informado sobre nuestro protocolo de actuación y nos han dado su apoyo para contribuir entre todos y todas a reducir las desigualdades y luchar contra la pobreza”, apunta Ana Belén Cañaveras, de la Fundación Vicente Ferrer. En la misma línea se pronuncia María Alcázar, directora de Cooperación Internacional de Cruz Roja Española, que asegura que esta entidad “aplica rigurosamente las reglas y códigos de conducta y tiene tolerancia cero con cualquier forma de acoso sexual y mala conducta”.

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La actriz Jennifer Garner, embajadora de la ONG Save the Children, visita la escuela Hilliard en Houston, Texas, tras el paso del huracán Harvey. | Foto: Anthony Rathbun/AP

Por su parte, desde Save The Children consideran que la conducta “repugnante e indigna” de unos pocos trabajadores “no puede manchar la labor heroica” de los miles de cooperantes que se juegan su vida en países con conflictos armados o emergencias humanitarias. En este sentido, Susana Hidalgo, responsable de comunicación de Save The Children, destaca la labor de los más de 25.000 trabajadores que esta organización tiene en 120 países,  “jugándose la vida por defender los derechos de la infancia”.  “A finales de enero, por ejemplo, cuatro de nuestros compañeros murieron en un atentado terrorista”, apunta Hidalgo.

Y desde Médicos Sin Fronteras aseguran que aunque “conscientes de que esta rendición de cuentas puede tener un coste en términos de imagen” deben ponerla en valor incluso en unos momentos tan convulsos como estos. En este sentido, hacen un llamamiento a la sociedad para que sigan confiando en la labor de los cooperantes: “No podemos asegurarles los casos “cero”, porque también somos reflejo de una sociedad donde eso no existe, pero sí podemos asegurarles que ponemos todos los medios para que si estos se dan sean castigados y se proteja a la víctima”, informa Ivan Muñoz, del equipo de comunicación de MSF España.

En esta situación, la transparencia de estas entidades es vital para que la sociedad pueda seguir confiando en ellas en una tesitura en la que los que pierden realmente son los destinatarios de la ayuda.

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