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La toxicidad del amor romántico

Cecilia de la Serna

Foto: LUCY NICHOLSON
Reuters

En estos tiempos modernos las relaciones fluyen de tal forma que hasta el propio concepto de amor se diluye. Los hábitos más tóxicos de los enlaces románticos que establecen dos personas de forma voluntaria no quedan muy claros. Hemos tenido que aprender y desaprender a amar reiteradamente. El concepto de ‘amor romántico’, aquel que nos enseñaron a golpe de novela de Flaubert o de Pretty Woman, ahora se ha revelado caduco. La caducidad de esta idea tiene que ver, sin duda, con el machismo que a menudo implica, y también con la toxicidad que invade cada una de sus esquinas. Por ejemplo, tras aprender que los celos eran una muestra inequívoca de amor, tuvimos que rectificar y entender que los celos llegaban de un sentimiento de posesión irracional, además de ser muy peligrosos ya que pueden llegar, incluso, a matar.

Hemos adquirido un buen puñado de hábitos que adoptamos en nuestras relaciones de manera natural, y que la mayoría de psicólogos dictamina que son tóxicos. Estos son los más comunes:

El reproche constante

A lo largo de una relación, lo más normal es que se cometan errores. Errar es humano, al fin y al cabo. Sin embargo, esos errores no pueden ser tomados como un arma arrojadiza. Es común usar los fallos del pasado para justificar los conflictos del presente, algo que para los expertos es un signo de toxicidad en las relaciones. Lo más justo es siempre tratar los problemas individualmente a menos que estén conectados de forma legítima, y si los errores del pasado no tienen nada que ver con la problemática que enfrentamos en el presente, no deberían enlazarse. Elegir estar con una pareja implica también elegir sus acciones y comportamientos anteriores. En caso de no estar en armonía con ellos, o de no haber podido perdonarlos, lo más sano es cortar, en última instancia, con esa relación.

Lanzar indirectas de forma pasivo-agresiva

Las indirectas son tóxicas precisamente por eso, por no ser directas. En lugar de manifestar un deseo o un pensamiento abiertamente, la pareja trata de empujar a través de insinuaciones lo que está ocurriendo. Lo que revela este hábito, también muy extendido, es la imposibilidad -o al menos dificultad- de la pareja de establecer una comunicación fluida, abierta y clara entre sí. Es fundamental expresar con total claridad los sentimientos y deseos en una relación, y dar a entender que, aunque nadie está obligado a hacerlo, el apoyo para escuchar y afrontar los problemas está ahí.

Culpar al otro de las emociones propias

Para los expertos, culpar a la pareja por nuestras propias emociones es una sutil forma de egoísmo, y un ejemplo clásico del pobre mantenimiento de los límites personales. Esta práctica termina desarrollando siempre tendencias codepedendientes en la relación. Asumir la responsabilidad de las emociones propias es la forma más sana de sobrellevar los días menos buenos de una pareja. Esto está directamente relacionado con la idea de sacrificio en las parejas. A menudo, las relaciones más tóxicas adquieren la dinámica de realizar sacrificios el uno por el otro, un elemento que como algo puntual y desinteresado no tiene por qué ser perjudicial, pero como algo habitual sí lo es. Cualquier sacrificio debe hacerse como una elección autónoma y no como una expectativa, advierten los expertos.

Concebir la relación como un secuestro

Una relación no es un secuestro, ni una pareja es un rehén. El chantaje emocional puede convertirse en un denominador común en el día a día de la pareja. Cada pequeño contratiempo en el flujo de la relación termina resultando en una crisis de compromiso. No estar de acuerdo con algún aspecto de la personalidad del que tenemos enfrente está bien, es algo normal en la construcción de la identidad del ser humano. Sin embargo, el que no nos guste algo no significa que lo tengamos que convertir en una forma de secuestrar al otro. Si nuestra pareja es, por ejemplo, impuntual, no podemos convertir ese rasgo en objeto de amenaza y dejar en el aire el buen funcionamiento de la pareja por ese rasgo concreto. Las personas cambiamos, pero no estamos aquí para cambiar a nadie.

Comprar el bienestar de la relación

Una relación de pareja no es un mercado ni las emociones pueden convertirse en un trueque. Por supuesto, los regalos o agasajos son bienvenidos como muestra de aprecio, y eso está bien. No obstante, no pueden ser nunca una vía de escape a los problemas. Si cada vez que surge un conflicto, la pareja lo cubre con la compra de regalos o con la planificación de un viaje, no estará enfrentando nunca esa problemática. Para los expertos, cubrir los problemas reales con placeres superficiales nunca es una opción, y al final se refiere de nuevo a uno de los puntos claves de toda relación tóxica: la imposibilidad de comunicar sus emociones o de enfrentar las contrariedades.

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El amor debe basarse en la confianza, no en la codependencia. | Foto: Jacquelyn Martin / AP

Mostrar “celos amorosos”

Como ya adelantábamos al comienzo, los celos nunca pueden ser concebidos como una muestra de afecto. Esta práctica puede arrastrar comportamientos totalmente tóxicos, siempre generados desde la desconfianza y la falta de autoestima, como la intromisión en la privacidad del otro. Que la confianza es la base de toda pareja es ya una muletilla que se ha repetido hasta la saciedad, pero no por ello deja de ser verdad. Nadie es nuestro más allá de nosotros mismos, por ello ese sentimiento de posesión sobre la pareja no lleva nunca a nada bueno. Una pareja es, en última instancia, un compañero de vida, no un ser que detentamos.

Estos son solo unos ejemplos de hábitos generalizados en la vida en pareja que los psicólogos suelen establecer como la raíz de la mayoría de los problemas emocionales. El concepto de amor romántico o idealizado está cayendo por su propio peso, en pro de la construcción de relaciones más sanas y racionales. No es cuestión de querer mucho, sino de querer bien.

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Anna Castillo: "Yo me atrevo con todo"

Néstor Villamor

Foto: Miguel Córdoba
Cortesía de la Academia de Cine

Con 23 años, era una de las nominadas más jóvenes de la última edición de los premios Goya. Y su papel protagonista en El olivo, de Icíar Bollaín, le valió la estatuilla a la mejor actriz revelación. Pasada ya la emoción inicial y superada la resaca de la ceremonia, Anna Castillo, uno de los nombres más solventes de la interpretación española de su generación, charla con The Objective sobre su premio, su carrera, su presente y su futuro. Barcelonesa de nacimiento, se trasladó a Madrid con 19 años para hacerse un hueco en el arte dramático. Hoy, Goya en mano, puede decir que lo ha conseguido. Lo que más le apetece ahora, dice, es “seguir currando”. Más adelante “me gustaría trabajar en Europa”, asegura, “vivir una temporada fuera por trabajo, tener que irme a Francia o a Italia, quedarme una temporada por allí” y “ver cómo se trabaja en otros lugares”. ¿Y Hollywood? La pregunta le provoca una carcajada. “Ahora mismo no es lo que más me interesa ni en lo que tengo el ojo puesto”, responde. Pero advierte: “Yo me atrevo con todo”.

“Desde pequeña siempre me gustó la interpretación, pero nunca tuve claro que quisiera ser actriz”, recuerda. “Era una cosa que me divertía”, pero “no decidí dedicarme a esto 100% hasta que no me vi dedicándome a ello”. De hecho, ella había empezado a estudiar Psicología. “Pero, de repente, cuando tenía 19 años, me vi en Madrid trabajando entre semana y los fines de semana y me di cuenta de que me estaba dedicando a eso”. Solución: dejó Psicología y se metió en la interpretación a tiempo completo.

Se enteró de que estaba nominada al Goya mientas desayunaba, acompañada por su compañera de piso y su gato, Capitán. “Grité muchísimo”, dice. La alegría fue doble, porque en esa misma categoría también estaba el nombre de su amiga Belén Cuesta, que optaba al premio por Kiki: el amor se hace. Acto seguido “la llamé llorando, muy contenta”, rememora. Competir con una amiga “fue más relajado”, porque la candidatura “te da mucha visibilidad pero a la vez te expone mucho: están todo el rato pendientes de ti, hay mucha entrevista y mucha promoción de golpe, y yo creo que vivirlo con una amiga lo normalizaba, lo hacía más cómodo, más divertido…”.

En El olivo trabajó a las órdenes de Icíar Bollaín, con un guión que la “emocionó mucho”. “Me lo leí del tirón, me gustó la historia y para mí era un reto” porque “era el personaje protagonista” y “tenía una carga emocional muy fuerte”. De su trabajo en la película se lleva “los dos meses de rodaje: el aprendizaje profesional, lo que significa hacer un prota, con la responsabilidad que tiene, pero sobre todo la parte personal”. Y profundiza: “Estuve con una gente maravillosa de la que aprendí muchísimo”. Trabajar con la realizadora de Te doy mis ojos fue para ella “muy fácil”. Y destaca la flexibilidad de su jefa: “No fue una directora que me dijera exactamente lo que tenía que hacer, sino que me daba la seguridad para que yo creara lo que yo quisiera”.

La actriz -entre cuyos referentes interpretativos, enumera, están Candela Peña, Penélope Cruz, Natalie Portman y Marlon Brando-, reconoce que no tiene “unas metas muy claras” en este momento. Eso sí, en el futuro “me gustaría formar una familia, me gustaría poder pasar más tiempo en Barcelona y me gustaría seguir dedicándome a esto”. De la situación política de su tierra prefiere no hablar, al menos con la prensa. “No me gusta mojarme”, zanja, pero desliza: “Todo el mundo tiene derecho a elegir y a decir de dónde se siente”. Y de su profesión admite que le “da mucho miedo” que solamente un 8% de los actores pueda ganarse la vida con su oficio. “La poca gente que estamos viviendo de nuestra profesión estamos en la cuerda floja y en cualquier momento caemos porque los números son aterradores”, se preocupa.

De momento, ella tiene varios proyectos pendientes en cine: ya ha terminado de rodar Oro, de Agustín Díaz Yanes, y la adaptación a la gran pantalla de la obra teatral La llamada, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, uno de los mayores fenómenos musicales de los últimos años en España. Ambas se estrenarán en 2017. “Y ahora estoy preparando Viaje alrededor del cuarto de una madre, que empezamos a rodar a finales de marzo en Sevilla”. Mientras tanto, le toca descansar del fenómeno creado por el Goya. Reconoce que la propia noche de la ceremonia no lo celebró hasta tan tarde como ella había esperado. “Aguanté menos de lo que pensaba porque a final la gala me pasó factura y me dejó muy cansada”. Por suerte, tiene hasta marzo para recuperarse antes de volver al cine.

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Psicología para tus oídos

Cecilia de la Serna

… o por qué el Descubrimiento Semanal de Spotify es como el mixtape de tu novio adolescente, pero mejor

Cada lunes por la mañana, el servicio líder de música en streaming Spotify le entrega a cada uno de sus 75 millones de usuarios una selección de canciones englobada en una sola lista bajo el nombre de ‘Descubrimiento semanal’. 30 pistas de audio que recuerdan a esos mixtapes que en los 80 y los 90 se grababan los enamorados. Pero, ¿cómo funciona esta lista para que parezca que nos la ha preparado con mimo un amigo cercano?

Las listas de reproducción automáticas no son nuevas, pero Spotify parece haber identificado los ingredientes de una lista de reproducción personalizada fresca y familiar al mismo tiempo. Esto supone una gran ventaja sobre algunos de sus competidores como Pandora, Google o Apple, que cuentan con el mismo catálogo, pero tienen enfoques muy diferentes a la hora de elegir las mejores canciones para cada usuario. Y es que a los oyentes de Spotify les encanta esta lista. Desde que este servicio puso en marcha el ‘Descubrimiento semanal’ en junio de 2015, las canciones de esta lista se han reproducido más de 1,7 mil millones de veces, según datos de la compañía.

‘Descubrimiento Semanal’ fue la respuesta directa al lanzamiento de Apple Music, la plataforma de streaming de la manzana. Spotify lanzó esta nueva función pocas semanas después de la puesta en marcha de Apple Music, con el fin último de que sus usuarios pudieran descubrir nueva música. Y es que ‘descubrir’ tiene una definición maravillosa, especialmente en la tercera acepción del DRAE: “Hallar lo que estaba ignorado o escondido, principalmente tierras o mares desconocidos”. Spotify hace exactamente eso: te descubre cada lunes un mar de músicas. ¿Cuál es el secreto de esta fórmula? No es que Spotify te conozca muy bien, no es que sea tu amigo del alma, es que utiliza un algoritmo muy bueno y un poquito de psicología humana.

Nunca una lista igual que otra

El proceso que utiliza Spotify para organizar su catálogo de 35 millones de canciones es complejo y lo realiza The Echo Nest, una compañía de inteligencia musical que fue creada en el Media Lab del MIT hace una década y que fue comprada por el gigante del streaming musical en marzo de 2015 por 100 millones de dólares. Según Jim Lucchese, CEO de The Echo Nest, su equipo está enfocado en entregar a las personas “la mejor experiencia musical en el momento preciso”.

Puede que tu nueva canción favorita esté en la lista de 'Descubrimiento Semanal' (Foto: Spotify)
Puede que tu nueva canción favorita esté en la lista de ‘Descubrimiento Semanal’. (Foto: Spotify)

El algoritmo detrás de la ‘magia’ de Spotify analiza lo que has escuchado durante la semana, reconoce las veces que escuchas una canción completa y las veces que haces clic para que se reproduzca la siguiente. Normalmente, las canciones instrumentales son las que suelen escucharse completas y no producen la necesidad en los oyentes de saltar a la siguiente canción. También sigue las otras listas de reproducción a las que el usuario está suscrito. Y entonces, compara hábitos y llega a conclusiones más o menos lógicas. Si en una semana has escuchado mucho dos canciones que han escuchado mucho otros usuarios, que además han escuchado mucho una canción que tú nunca has escuchado, te la recomienda. Parece lioso, pero es más sencillo de lo que parece:

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Fundamentos básicos del funcionamiento de ‘Descubrimiento Semanal’. (Gráfico: Cecilia de la Serna / The Objective)

Spotify es capaz de crear un “perfil del gusto” que te conoce casi mejor que tu madre

De esta forma, interconectando canciones, playlists y hábitos de usuarios, Spotify es capaz de crear un “perfil del gusto” que te conoce casi mejor que tu madre. Matt Ogle,

Screenshot de 'Descubrimiento Semanal' (Foto: Spotify)
Screenshot de ‘Descubrimiento Semanal’. (Foto: Spotify)

encargado de la nueva funcionalidad en The Echo Nest y que antes trabajó en Last.Fm, es uno de los referentes de datos musicales más importantes de internet. En una entrevista con Tech Insider explicó cómo hacen para diferenciarse de otras listas, cómo encuentran ese aspecto humano en sus selecciones y por qué dos listas nunca son iguales. Y es que la lista también te muestra algunas canciones que ya has escuchado antes para generar confianza: “Tener un poco de familiaridad es la clave para construir la confianza. Puede resultar agotador solo escuchar una cantidad de cosas que nunca habías escuchado antes”, aseguró Ogle.

Release Radar para estar a la última

El ‘hermano pequeño’ de ‘Descubrimiento semanal’ es la nueva lista de Spotify recién sacada del horno: ‘Release Radar’. Se trata de una lista de reproducción que encontraremos cada viernes, recomendándonos los lanzamientos de artistas que se ajustan a nuestras preferencias. De esta forma, empezaremos el fin de semana descubriendo nuevos artistas o los nuevos lanzamientos de aquellos que alguna vez hemos escuchado y hemos perdido de vista, todo un plus para olvidadizos como la que suscribe estas palabras. Tendremos una lista de reproducción de dos horas personalizada según nuestro historial de intereses, a la que podremos acceder de forma fácil desde la home del reproductor. Su algoritmo funciona más o menos como el de su hermano mayor y, además, sigue utilizando un poquito de psicología humana. El lanzamiento de esta lista supone la confirmación del éxito de la fórmula de ‘Descubrimiento semanal’.

Spotify tiene la biblioteca musical más amplia de la red y ha reinventado el modelo de negocio de un sector que estaba casi hundido: el musical. Con sus nuevas listas alegra las mañanas, las tardes y las noches de millones de usuarios, cada uno de su padre y de su madre y con unos gustos muy definidos. Es, definitivamente, mejor que las mixtapes que te preparaba tu novio adolescente (al menos no vienen con acné).

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No es 'fake': el Gobierno manda un barco de Piolín para alojar a los policías destinados en Cataluña

Redacción TO

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Durante esta semana, se han detenido a 14 altos cargos de la Generalitat catalana por su vinculación con el referéndum del 1 de octubre. Se han practicado decenas de registros en empresas de mensajería, impresión, en sedes políticas y civiles. La Guardia Civil se ha incautado de casi 10 millones de papeletas del 1-O. Y se han movilizado a de 4.000 agentes de los cuerpos de Policía Nacional y Guardia Civil para “colaborar con los Mossos en el mantenimiento del orden público”, según ha asegurado el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido. Todo esto son noticias serias. El Gobierno ha mandado para alojar a los 4.000 agentes movilizados dos buques, uno de ellos, llamado Moby, con un dibujo gigante de Piolín, Pato Lucas y el Coyote, personajes de los dibujos animados de Looney Tunes, de Warner Bros. De colores. Gigantes. Sí, esto también es una noticia seria.

No es 'fake': el Gobierno manda un barco de Piolín para alojar a los policías destinados en Cataluña 1
Los dos buques atracados en el puerto de Barcelona. El de la derecha con el dibujo de Piolín. | Foto: Albert Gea/Reuters

Ambos buques están atracados en el puerto de Barcelona desde el jueves. Donde los estibadores —en una decisión compartida también con los de Tarragona han decidido no operar los cruceros enviados por el Ministerio del Interior para alojar agentes que trabajarán para impedir el referéndum. Piolín y Looney Tunes han sido Trending Topic durante toda la mañana. Porque los usuarios de Twitter no iban a desperdiciar semejante oportunidad:

El decorado infantil no solo estaba en la cubierta exterior del buque, sino también dentro, donde los dibujos de los Looney Tunes se mezclan con los parques de bolas:

Y, como siempre, al final, en Twitter se lanzan a conspirar:


Continúa leyendo: La gran ironía del debate de las armas en EE.UU.

La gran ironía del debate de las armas en EE.UU.

Lidia Ramírez

Foto: GEORGE FREY
Reuters

Desde hace tiempo, las perversas dinámicas del mercado de armas han convertido los intentos políticos por cambiar el rol de las armas en la vida de los norteamericanos en campañas de marketing masivas. Barack Obama fue llamado el “mejor vendedor de armas del planeta”. Durante su mandato y tras sus advertencias de prohibir la venta de los fusiles de asalto, los estadounidenses decidieron ‘armarse hasta los dientes’. Un reciente estudio realizado por la Universidad de Harvard, apunta que los estadounidenses poseen un estimado de 265 millones de armas, más de una por adulto. Pero además, la investigación estima que 133 millones se concentran en manos de sólo el 3% de los adultos estadounidenses, 17 cañones cada uno.

Sin embargo, con la llegada de Donald Trump al Gobierno, quien se ha definido así mismo como el auténtico amigo” de los activistas proarmas, los precios de las acciones de los fabricantes han caído, y los minoristas estadounidenses han informado de la desaceleración de las ventas y accesorios de fuego.  Esta es la gran ironía del debate de las armas en EEUU: las políticas antiarmas impulsan los beneficios del sector, y las políticas favorables los reducen. Ahora el mercado parece realmente saturado.

Así se puede ver en los recientes informes presentados por los principales fabricantes armamentísticos de Estados Unidos, Sturm Ruger y American Outdoor Brands Corporation.

Como se puede apreciar en el segundo estudio trimestral de 2017 de Sturm Ruger, la compañía ha reportado ventas netas de 131.9 millones de dólares, en comparación con los 167,9 millones que la empresa ingresó en el mismo trimestre de 2016, una disminución del 22%. Así, según Sturm Ruger, para los seis primeros meses terminados el 1 de julio de 2017, las ventas netas fueron de 299.2 millones frente a los 341.1 millones del ejercicio anterior.

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Datos parecidos refleja el informe trimestral de American Outdoor Brands Corporation. Quien para el primer trimestre de 2017 refleja unas ventas netas de 129 millones de dólares en comparación con los 207 millones del primer trimestre del año pasado, una disminución del 37,7%.

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“Mucha gente sigue haciendo mejoras de sus armas y comprando accesorios, pero no compran rifles. Incluso en los accesorios ha habido una desaceleración”, se puede leer en la web de American Outdoor Brands Corporation.

Las mujeres, más armadas

Año tras año, las comparaciones en la venta de armas muestran que a pesar de la evidente caída, su venta en Estados Unidos sigue en un punto relativamente alto. Para finales de julio ya se habían registrado 14 millones de ventas. El miedo a ataques violentos y al control gubernamental han servido durante mucho tiempo como impulsores de su venta en Estados Unidos. Según el sistema de registro de venta de armas, estas pasaron de 13 millones al año en 2008, cuando Obama fue elegido presidente, a 27,5 millones al año en 2016, el último de la presidencia de Obama.

Por otro lado, ha quedado demostrado que los grandes incidentes terroristas provocan un incremento de ventas. Tras la matanza en 2012 de 20 estudiantes de primaria y seis adultos en el colegio Sandy Hook de Newtown, Connecticut, los precios de algunos fusiles de estilo militar se dispararon pasando de 100 a 500 dólares, según un estudio realizado por la asociación internacional National Firearm Survey.

El porcentaje de mujeres armadas ha aumentado de un 9% en 1994, a un Jim Joung/Reuters

Sin embargo, el crecimiento en la posesión de armas no parece estar a la altura del crecimiento general de la población estadounidense, según la asociación. Desde una previa encuesta telefónica nacional en 1994, el porcentaje de estadounidenses que dicen poseer armas de fuego ha disminuido ligeramente, de 25% a 22%. La caída fue impulsada por una drástica disminución entre los hombres. De esta forma, la encuesta muestra que el 42% de los hombres estadounidenses poseían un arma en 1994, en comparación con sólo el 32% de los hombres estadounidenses en el nuevo estudio, realizado en 2016.

Por el contrario, el porcentaje de mujeres armadas ha aumentado ligeramente de un 9% en 1994 a un 12% en la actualidad; duplicándose también el número de mujeres que se matriculan cada año en cursos básicos de pistolas. Si en 2011 se registraron unas 25.000, en 2014 ascendió a 46.000.

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