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Las 'antivlogger' entran en escena

Raquel Céspedes Guirao

Youtube es ese inmenso contenedor de miscelánea que es capaz de satisfacer cualquier filia inconfesable o despejar la duda más peregrina. En Youtube podemos encontrar desde tutoriales para mover cosas con la mente hasta consejos para hacerte la trenza más insospechada: trenza en forma de ese, trenza de flecos cruzados, trenza cascada con goma…

Cada minuto se suben 13 horas nuevas de vídeo, lo que supone más de 18.000 horas de contenido extra que se generan cada día. Entre esta amalgama de vídeos encontramos canales temáticos o simplemente genuinos porque sus creadoras lo son. En un mundo 2.0. colmado de bloggers e influencers que además de contarte su vida en verso, te dan consejos para estar divina de la muerte, emerge una generación de youtubers que reivindican ser la antítesis del ‘postureo’ y claman por una naturalidad casi irreverente.

Las antivlogger entran en escena y están dispuestas a quedarse para derrocar a la dictadura de la imagen y, sobre todo, para hacernos reír mucho.

Celia de Molina, el Antivlog

“Esto no es un blog, es un grito ecléctico. Soy de todo menos la chica de los blogs. Diario de una mujer europea con arrugas, celulitis y pocas portadas”. La presentación es clara, transparente y descarada. En el canal de Celia de Molina puedes ver una performance al más puro estilo Yoko Ono embadurnada en azúcar, el contenido de su bolso con chorizo incluido, y una muestra de su look casual para ir al Dia. No hay marcas, no hay filtros, no hay una habitación cuqui. Es ella, su piso modesto de Madrid y una improvisación desternillante. Con ella no aprenderás grandes trucos de belleza -como mucho a enjabonarte en la ducha-, pero recibirás una buena dosis de naturalidad en vena. Por cierto, si te lo estabas preguntando, sí es la hermanísima de la actriz revelación patria, Natalia de Molina.

Carminatube

Ríete tú de la youtuber de moda ‘Dulceida’, porque Carmina Barrios irrumpe en Youtube para decirnos verdades en román paladino. Es decir, sin tapujos ni correctismos. “Glamur es llegar a tu casa, mandar a tomar por culo los tacones, darte dos refregones, ponerte tu bata e irte al sofá. Eso es glamur”. La madre del actor y director Paco León, quien está detrás de este proyecto, nos deleita con sus inquietudes y anécdotas de barrio. Ella no usa cosméticos caros, ella se maquilla con productos del chino Lin de debajo de su casa al que, por cierto, le dedica un vídeo. Carmina en estado puro.

Andrea Compton

Con su brillante voz de doblaje convierte en mofa hasta un discurso de Ban Ki-moon. Andrea Compton es la youtuber referente en el mundo del entretenimiento y el humor. Sus 270.000 suscriptores le han valido ese distintivo. No es it girl pero las marcas de belleza le ceden productos para que ella cree un hilarante vídeo, aunque acabe pintada como una puerta. No es bloguera, pero le pagan viajes a Nueva York. No es crítica musical, pero le invitan a festivales. Compton es el ejemplo de que las marcas ya no buscan caras bonitas, sino naturalidad y suscriptores.

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'Los sueños de la razón' o cómo descubrir el vínculo desconocido entre Goya y Buñuel

Jorge Raya Pons

Foto: MUSEO LÁZARO GALDIANO

Solía bromear Buñuel con el hecho de que los tres grandes artistas aragoneses eran Goya, él mismo y Beethoven. ¡Y los tres eran sordos! Ahora, el museo Lázaro Galdiano -ubicado en el barrio madrileño de Salamanca- expone en su muestra Los sueños de la razón los lazos invisibles y emocionales de Goya y Buñuel, dos artistas irrepetibles que tomaron con precisión quirúrgica el pulso arrítmico de España.

Los comisarios de esta exposición, Amparo Martínez y José Ignacio Calvo, dedicaron una gran esfuerzo para crear esta muestra. “Queríamos explorar sus puntos de conexión, su modo de comprender el arte y el mundo, aun con una distancia temporal de 150 años”, dice Martínez. El resultado es una recopilación de guiones y fotografías del cineasta que parecen mantener un diálogo constante con las pinturas y grabados de Goya: hay conexiones quizá inconscientes que vertebran la exposición.

Martínez explica cómo lo lograron a partir de cinco puntos fundamentales que servían como puentes entre un artista y otro.

'Los sueños de la razón' o cómo descubrir el vínculo desconocido entre Goya y Buñuel
‘Desastre 30. Estragos de la guerra’. | Cortesía del Museo Lázaro Galdiano

El primero fue la curiosidad como principio creador y su voluntad de aprender todo el tiempo, tanto es así que en una carta de Buñuel se puede leer cómo, siendo ya un anciano, tenía el deseo fervoroso de ser testigo del rodaje de un director joven: era el modo más efectivo de ver la evolución en la forma de hacer cine.

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‘La letra con sangre entra’ (Goya). | Cortesía del Museo Lázaro Galdiano

El segundo, su visión crítica de la realidad, la capacidad que tenían para no ser reconfortantes, sino inspiradores. Su crítica feroz contra la violencia y la guerra, que completan un círculo de absurdos, y se representa en cuadros como La letra en sangre entra o la película Los olvidados.

El tercero, la libertad como concepto esencial y el ser humano como centro de sus preocupación, Goya desde la herencia de la Ilustración y Buñuel desde la vanguardia y el socialismo. Martínez recuerda los grabados de los desastres de la guerra, pero también la ensoñación de Un perro andaluz.

El cuarto, su universo interior. “En este aspecto, la sordera es importante porque los obliga a mirarse hacia dentro“, especifica Martínez. En este punto -y en continuación con el anterior- se revela la importancia de los sueños en sus obras, tanto en los grabados de Goya como en la filmografía de Buñuel, que los empleaba para explorar las pulsiones del ser humano.

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Silvia Pinal, fotografiada durante el rodaje de ‘Viridiana’. | Cortesía del Museo Lázaro Galdiano

El quinto y último, los momentos vitales en los que se admiran ciertos paralelismos. Hay uno que para la comisaria está por encima de todos: la ocasión en que le encargaron a Buñuel un guión sobre Goya por el centenario de su muerte. Lo escribió. Y no fue el único guiño que le hizo en su cine: ¿qué hay de los fusilamientos al comienzo de El espíritu de la libertad? ¿Y de la niña que huye de la peste en Nazarín?

La exposición, que estará abierta hasta el próximo 4 de marzo, es una joya. Además de pinturas de Goya que no acostumbran a verse en Madrid o grabados atribuidos recientemente, como el San Antonio Abad, reúne fotografías inéditas de Buñuel, algunas de ellas durante el rodaje de Viridiana o retratándose -curiosamente- junto a pinturas del artista zaragozano, y todos sus guiones. Se crea una atmósfera que corrobora que los dos artistas -sordos, aragoneses y afrancesados- comparten todo un patrimonio común ahora desclasificado.

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Mientras el bitcoin se desploma, sus grandes inversores se van de farra

Redacción TO

Foto: DADO RUVIC
Reuters

De las 100 principales criptomonedas que actualmente están en el mercado, un total de 96 están en números rojos, es decir, la práctica totalidad de las criptodivisas pierde dinero (y con ellas, sus inversores). Solo se salvan de esta guillotina económica Tether, Gas, Neblio y Cryptonex. El martes se conocía la noticia de que la criptomoneda por antonomasia, bitcoin, se desplomaba un 16% y que sus casi igualmente famosas compañeras Ethereum y Ripple (las dos más populares después de bitcoin) perdían un 16% y un 24% de su valor, respectivamente. Uno podría pensar que este pesimista panorama alertaría a los inversores y que estos cruzarían tierra, mar y aire para salir de semejante embrollo. Pero se equivocaría. Los grandes inversores han cruzado mar sí, pero en crucero, con toda la calma.

Alrededor de 600 entusiastas de las criptomonedas se embarcaron el lunes por la noche en Singapur en el segundo Blockchain Cruise anual, una suerte de vacaciones en el mar con una temática entrada en las criptodivisas. El valor del bitcoin se situaba entonces cómodamente por encima de los 13.500 dólares (unos 11.000 euros) pero para cuando el buque llegó a el miércoles a Tailandia, donde los viajeros pudieron dedicarse a beber, a tomar el sol y a disfrutar de conferencias sobe la criptoeconomía, el bitcoin había caído ya hasta los 10.000 dólares (algo más de 8.000 euros), informa Bloomberg. En el transcurso de esos días, el grupo, compuesto en su mayoría de hombres jóvenes, muchos de los cuales han hecho fortunas gracias a bitcoin, habían perdido probablemente millones de dólares.

Pero el batacazo no detuvo la fiesta. Según ha explicado Ronnie Moas, uno de los conferenciantes del miércoles, el bitcoin alcanzaría, en el mejor de los casos, los 300.000 dólares (más de 245.000 euros) en tan solo siete años. “Nada crece en línea recta”, razona. Pero la lista de conferenciantes del exclusivo crucero no acaba ahí e incluye nombres fuertes como José Gómez, hombre cercano al expresidente de Venezuela Hugo Chávez; Kaspar Korjus, el hombre detrás de la “nación digital” de las e-residencias impulsada por el Gobierno de Estonia; Jorg Molt, que -de ser cierta su afirmación de que posee un cuarto de millón de bitcoins– tiene una fortuna de 2.800 millones de dólares (casi 2.300 millones de euros), e incluso el mismísimo John McAfee, el empresario de la compañía de ciberseguridad McAfee (cuyos antivirus se encuentran hoy en día en dispositivos de todo el mundo).

Precisamente McAfee se ha convertido en los últimos tiempos en un gran promotor de las criptodivisas a través de su cuenta de Twitter, donde también ha incluido una fotografía del crucero.

“¡Que todo el mundo se relaje!”, ha dicho recientemente, citado por International Business Times. “No sé si será el bitcoin o múltiples divisas pero habrá un estándar de criptomonedas para el mundo les guste a los gobiernos o no”.

Con este panorama, el mundo de las criptomonedas sigue festejando su repentino éxito, ajeno a los últimos datos, que apuntan a que estas divisas experimentarán una caída tan potente como lo fue su ascenso. Y olvidan el tortazo que se pegaron en 2007 las hipotecas subprime (disparador de la crisis económica) y de la explosión de la burbuja de las puntocom a principios de siglo. Los seguidores más acérrimos de la moda del bitcoin, según una de las conferencias, tendrán que ver una caída de más del 50% del valor antes de que salgan espantados. 

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La 'incredible' India no tiene quien hable en sus stands de Fitur

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

Estamos sentados frente a una mesa, en silencio. B. B. Mukherjee observa la pantalla de su teléfono, pone la cabeza en alto, con sus gafas de diseño a rayas grises y negras sobre su nariz. Mukherjee luce un estrecho bigote con una forma más parecida a un triángulo que a un cuadrado, y viste un traje descatalogado de franela y color marfil que combina con una corbata de otra década. Estamos sentados a la distancia de un metro y B. B. Mukherjee, que es subgerente del Ministerio de Turismo indio en España, sigue en silencio tras cinco minutos y mirando con atención vídeos indescifrables con un volumen moderadamente alto. Tiene un reloj de oro en su muñeca izquierda y tantos anillos como dedos en sus manos. La responsable de prensa está sentada a mi izquierda y me mira con nerviosismo, como esperando una respuesta, y yo le sonrío y eso le tranquiliza.

Estoy sentado frente a Mukherjee en el stand indio de Fitur porque los dos responsables más importantes de la delegación de la India, que puso mucho interés para promocionar su país y mucho dinero para instalar este espacio tan grande –por no hablar de que el nombre de la marca, Incredible India, aparece prácticamente en cada folleto que circula por aquí dentro como principal patrocinador del evento–, están en sus respectivos hoteles desde una hora indeterminada que no logro averiguar, cuando quedan todavía dos horas para el cierre de la jornada.

La situación es particularmente divertida y extraña. Mukherjee levanta repentinamente la mirada, sonríe mucho y extiende la mano, como advirtiendo –en este momento– que está acompañado. Luego entrecruza los dedos, esperando la primera pregunta, y sus anillos brillan como diamantes.

Le comento, a modo de arranque, que han aumentado mucho su disposición en 2018. Él asiente con la cabeza y dice, con un acento marcadamente indio que solo escuché en películas: “Sí, este año hemos estado en todas las ferias importantes de Europa como patrocinadores”. Pero, casi en una maniobra de escapismo, desvía con velocidad su respuesta y sostiene que India es un país tremendamente rico y diverso, con bosques y templos y ruinas y playas y montañas, y continúa con una explicación nada concisa e inesperada del estado de salud del sistema judicial y político indio y de la calidad sanitaria. “Tendrías que ver qué cirujanos tenemos”, dice, levantando las cejas. “Son muy buenos”.

Después le pregunto por la vocación de su presencia en Madrid y no parece importarle: continúa con su respuesta anterior, explicando las bondades de su presidente y la fortaleza de su democracia, y describe a la India como un país muy rico y “paradójico” donde la riqueza no impide la miseria. Le digo que eso significa que hay mucha desigualdad. El subgerente de Turismo sonríe y concluye: “Sí, qué paradójico, ¿verdad?”.

Y en cada pregunta hay una respuesta similar, como si nos encontráramos en conversaciones ajenas, y la conversación es tan frustrante y claramente incontrolable que finalmente desisto y pienso en la segunda entrevista.

La 'incredible' India no tiene quien hable en sus stands de Fitur
Entrevista a B.A. Devaiah en uno de los stands de ‘Incredible India’. | Foto: Interface

Más al sur, Karnataka

La responsable de prensa se disculpa mientras me conduce hasta el área donde se instala la delegación de Karnataka, una región del sur con 55 millones de habitantes, más salvaje y más verde que el norte –el lugar al que suelen ir a parar los turistas–. La parada está adornada con plantas y una ambientación premeditadamente exótica, con bancos en todas partes y la representación más o menos conseguida de un tigre de Bengala sobre una alfombra verde. Karnataka es una de las zonas que persiguen explotar en los próximos años y hacen un esfuerzo verdadero por crear una imagen atractiva.

Así que el gabinete de comunicación organiza una conversación con el consejero de Turismo, un hombre joven y bien vestido con un inglés perfecto. Esperamos mientras cumple con otro compromiso y al volver se acerca hacia nosotros, con rostro serio, y dice que prefiere no hacerla: se niega, en principio, por estar cansado. Ellos procuran convencerle de lo contrario y finalmente concede una confesión: él no es el consejero de turismo, sino B.A. Devaiah, de Starks Communications, una agencia contratada por el Gobierno regional para representarlos. Lo hace extendiendo una tarjeta que recojo.

Le pregunto si está legitimado para hablar en nombre del Gobierno y él asiente, nos sentamos y hay una conversación fructífera en un primer momento: responde con interés y educación y habla de una región que conoce porque es la suya. Karnataka está en el sur del país y las diferencias respecto al norte, más transitado, más exprimido, son abismales. Un modo distinto de comprender la religión y las tradiciones, un idioma que no es el mismo –hablan mayoritariamente el kannada– y una gastronomía que, presume, únicamente se asemeja en la frecuencia del arroz blanco. Un atributo que, de cualquier modo, comparten la mayor parte de los países de la región.

Devaiah se encuentra menos cómodo y pone más reparos si hay que hablar de seguridad. Él alude, directamente, a las violaciones de mujeres. No las niega, aunque asegura que muchos occidentales viven en la zona y lo hacen con tranquilidad. Dice que si se producen tantas es porque hay muchos habitantes, sin aludir a razones concretas.

–¿Y en cuanto a las infraestructuras?–le planteo.

“Sí, tenemos”, responde, con un largo silencio.

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La modelo Tess Holliday lucha este 2018 para que la alta costura venda tallas grandes

Redacción TO

Foto: Instagram
@TessHolliday

Tess Holliday, la modelo de Mississippi que acapara titulares por expresarse habitualmente en favor del feminismo, la aceptación del propio cuerpo y la maternidad, luchará este año para lograr que las marcas de alta costura amplíen su rango de tallas para las compradoras. En una entrevista para Vogue, afirma que quiere trabajar más con la alta costura, para aparecer en las revistas con piezas de firmas de lujo. “Ya es hora de que se vea representada la gente de mi tamaño ¡y ya he hecho todo lo demás!”.

A pocas semanas de la New York Fashion Week, que inicia el 8 de febrero, espera que su presencia en la pasarela dé a la gala una variedad en tallas que no suele ser tan común en el mundo de la moda. Sin dejar esto a un lado, la modelo insiste en que el debate ya debe centrarse en otra cosa: “¿Cuándo llegará el momento en que los diseñadores -que ya cuentan con modelos no convencionales en sus desfiles- decidirán ampliar su rango de tallas para las compradoras?”.

“¿Por qué querría desfilar con una marca y hacer de su chica grande simbólica cuando ni siquiera fabrican mi talla?”, ha expresado para la revista. “Cuando estas grandes marcas con tanta influencia empiecen a producir tallas grandes, me llamarán el 100% de ellas, porque eso querrá decir que de verdad les interesa y que están invirtiendo en ello”, añade.

Holliday ha conquistado pasarelas y portadas con unas medidas poco habituales entre las modelos: una altura de 1,60 cm y una talla 50. Su ascenso de desconocida a estrella se dio tras varios tropiezos. Al participar en un casting en Atlanta, le insistieron en que debía abandonar el sueño de hacer carrera en el modelaje. “Me rechazaron por mi altura y mi peso, pero eso solo me hizo intentarlo con más fuerza”, recordó para Vogue. A los 24 años, se mudó a Los Ángeles para continuar con su objetivo pero encontró su verdadero camino en el poder de las redes sociales.

“Conseguiría llamar la atención de todo el país en 2013 con su hashtag viral #effyourbeautystandards (algo así como ‘a la mierda con tus cánones de belleza’), lema con el que animó a todas las mujeres, sin importar su talla, a repudiar las idealizaciones obsoletas y que impulsaría definitivamente su carrera como modelo”, publica la revista. Tras firmar con la casa de estrellas Milk Model Management, comenzó a recibir un importante reconocimiento. Ya acumula 1.5 millones de seguidores en Instagram y protagoniza portadas en revistas de gran calado como People. También trabaja con marcas muy populares como H&M.

En 2017, publicó un libro llamado The Not So Subtle Art of Being A Fat Girl (El arte poco sutil de ser una chica gorda) que se convirtió rápidamente en un ‘bestseller’. En la reciente entrevista se ha mostrado más fuerte que nunca: “Siento que ha llegado el momento de liarla. Quiero ser de las que cambian las cosas, o al menos abrir las puertas a otras”. ¿Será el 2018 finalmente el año de Tess Holliday?

“Los anuncios llevan mucho tiempo sin incluir a las personas de talla grande, y me parece una locura. Los productos de peluquería y maquillaje son cosas que todo el mundo usa, no tiene ningún sentido (…) Quiero acceder a la alta costura porque sí vemos a famosas con tallas grandes, y consumidoras, pero aún no hay un reflejo de esa realidad. Solo abordar el tema puede ayudar a movilizar a la gente”.

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