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Las grandes citas de La Semana de Los Libros

Lidia Ramírez

Foto: ALBERT GEA
Reuters

El próximo 23 de abril se celebra, a instancias de la Unesco, el Día Internacional del Libro. Una oportunidad para que lectores, profesionales del sector, instituciones públicas y privadas, empresas, marcas y ONGs creen sinergias para fomentar la lectura con el objetivo de lograr el acceso universal a la cultura a través de los libros. Siendo el 23 el ‘Día Grande’, durante toda esta semana se puede ir calentando motores con una serie de actividades que desde hoy tendrán lugar en plazas, bibliotecas, galerías, museos y librerías de todos los rincones de España, alcanzando su meridiano el día 20 con la entrega del Premio Cervantes, que este año lo recibe el escritor catalán Eduardo Mendoza. En The Objective recopilamos algunos de los eventos más sonados para que, estés donde estés, disfrutes de una de las semanas más enriquecedoras del año.

Martes 18 de abril

  • Exposición. Madrid. Inauguración de la muestra ¿Qué es una biblioteca para ti?  Una exposición organizada por la Biblioteca Nacional, el Instituto Quevedo del Humor, la Universidad de Alcalá de Henares y la Fundación ACS. En ella se podrán contemplar 20 viñetas en las que 20 humoristas gráficos de diferentes diarios de ámbito nacional y regional dan su visión particular de qué es la biblioteca para ellos. La exhibición podrá verse entre el 18 de abril y el 28 de mayo en la Sala Polivalente del Museo de la Biblioteca Nacional de España.

  • Conferencia. Toledo.  María Luisa Picón pronuncia la conferencia ‘Cervantes, su obra y la ciudad de Toledo’, que forma parte del ciclo ‘Toledo: cine, literatura e historia’, organizado por Infoacto, Valores de película y el Ateneo de Toledo.

  • Presentación. Madrid. A propósito de la publicación Barcelona. Libro de los Pasajes (Galaxia Gutenberg), el escritor Jorge Carrión junto a la librera Lola Larumbe y el escritor Xoan Tallón presentarán el volumen, a las 18.00 horas, en la madrileña Librería Alberti.  Este libro aborda los lugares de la ciudad como espacios mágicos y rituales, laboratorios de la cultura y de la técnica, los pasajes permiten pensar el gran texto urbano desde sus notas a pie de página. En Barcelona hay cerca de cuatrocientos.  Jorge Carrión ha viajado por todos ellos, los ha estudiado, los ha leído, para acceder a una dimensión de Barcelona que no había sido explorada hasta ahora. Una dimensión protagonizada por las lavanderas de Horta, por fotógrafos como los Napoleon, por editores como los Tasso, por anarquistas y republicanos, por pintores como José María Sert o Joan Miró, por libreros y comerciantes, por arquitectos como Benedetta Tagliabue o escritores como Eduardo Mendoza.

Miércoles 19 de abril

  • Exposición. Sevilla. Hasta el domingo 23 de abril se podrá visitar la exposición temporal El universo de Julio Cortázar en la Sala Murillo de la Fundación Cajasol en Sevilla. La muestra está dedicada al escritor Julio Cortázar (1914 – 1984) y en ella se exhibirán libros (incluyendo primeras ediciones de todas sus obras), correspondencia, objetos personales, dedicatorias, grabaciones, discos, carteles entre otros tipos de piezas además de fotografías de su vida. Consulta la agenda completa de exposiciones en Sevilla.

  • Teatro. Madrid. Estreno en el teatro Valle-Inclán de la adaptación teatral que han hecho Ángel Solo y Adolfo Fernández de la novela de Rafael Chirbes, En la orilla, dirigida por Aldolfo Fernández para el Centro Dramático Nacional.
  • Exposición. Barcelona. A las 20.00,  la galería Miscelanea nos propone descubrir una exposición exquisita que junta una extensa selección de dibujos, óleos y grabados que la reconocida artista Paula Bonet ha publicado en su último libro, La Sed.  Una obra donde texto, ilustración, óleo y aguafuertes se entrelazan para hablar sobre desamor, mujeres, soledad, erotismo y libertad. La exposición se podrá disfrutar hasta el 14 de mayo.
Las grandes cita de La Semana de Los Libros
Imagen del libro de Paula Bonet, ‘La Sed’. | Ilustración: Lunwerg Editores

  • Exposición. Madrid. Del 19 al 23 de abril tendrá lugar una serie de exposiciones, música, conferencias, cuenta cuentos, cine y visitas guiadas en el Instituto Cervantes en Alcalá de Henares y Madrid con motivo de la Semana Cervantina. El miércoles, arranca la exposición Retorno a Max Aub, que dará el pistoletazo de salida a unas jornadas  que son una oportunidad anual para celebrar la literatura iberoamericana. La exposición propone un paseo cronológico y panorámico por la obra del autor, la cual no puede entenderse sin un breve repaso a la vida de su creador, que fue una trayectoria, como la de tantos españoles de su generación, condicionada de un modo determinante e irreversible por la Guerra Civil, que estalló cuando rondaban los treinta y cinco años, una edad que debería haber sido de plenitud personal, económica, laboral y, por supuesto, creativa.

Jueves 20 de abril

  • Premios. Alcalá de Henares. Jornada de puertas abiertas, desde las 11.00 hasta las 20.00 horas, en el Instituto Cervantes en Alcalá de Henares, Madrid, en ocasión de la entrega del premio Cervantes a Eduardo Mendoza. Tradicionalmente, la entrega del premio se realiza el 23 de abril, tomando la fecha en la que fallecieron Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso. Sin embargo, este año la efeméride cae en domingo, por lo que la entrega del Cervantes se anticipa al día 20.
  • Cuentacuentos. Palencia. Hasta el 22 de abril, en la Biblioteca Pública de Palencia tendrán lugar divertiros cuentacuentos para acerca esta semana a los más pequeños. Estas jornadas contarán con la presencia de Carmen Arroyo, Pez Luna, y personal de la Universidad Popular de Palencia y de la Biblioteca y tendrán lugar desde las 11.00 hasta las 18.00. 
  • Presentación. Madrid.  Los escritores J J Armas Marcelo y Juan Carlos Chirinos presentan el próximo 20 de abril, en Madrid, la antología poética y de otros textos En (des) uso de razón, que recoge la obra del escritor venezolano de vanguardia Caupolicán Ovalles. El evento tendrá lugar a las 18.30 en la librería Sin Tarima: Calle Magdalena, 32.

Viernes 21 de abril

  •  La noche de los libros. Málaga. El Centro de Cultura Contemporánea malagueño, La Térmica, presenta la tercera edición de Málaga 451: La noche de los libros, un festival literario que en muy poco tiempo se ha convertido en una cita esencial para los amantes de la literatura. A partir de las 18.30 horas, Fundación La Térmica transformará su recinto, situado en Avenida de Los Guindos, 48, en una fiesta dedicada al libro y en un punto de encuentro internacional de autores, editores, libreros y lectores de todos los ámbitos literarios con invitados como Michel Houellebecq, James Rhodes, Fernando Aramburu, Nuccio Ordine, Thurston Moore, Vicente Molina Foix, Luisgé Martín, Marwan, Amalia Bautista, Miqui Otero, Juan Cruz Jesús Marchamalo, Eskarnia, Eme DJ o Mercedes Ferrer. También habrá homenajes a William S. Burroughs, Gloria Fuertes, David Bowie, Roberto Bolaño, Prince y actividades infantiles sobre Harry Potter. Puedes ver el programa completo, aquí.

  • La noche de Los Libros. Madrid. Durante la tarde y la noche del 21 de abril, más de 600 actividades y 500 autores y creadores se darán cita en la Real Casa de Correos, Real Casa de Postas, Plaza de Pontejos y Plaza del Rey. Además, otras actividades multidisciplinares tendrá lugar en 221 librerías, 131 bibliotecas y 169 instituciones y centros culturales de toda la ciudad y de la región. El ganador del Premio Cervantes 2016, Eduardo Mendoza; el escritor italiano Alessandro Baricco; el autor de la novela Trainspotting, el escocés Irvine Welsh, y las escritoras Rosa Montero y Elvira Lindo formarán parte del elenco destacado de autores que intervendrán. Puedes ver el programa completo, aquí.

  • Exposición. Toledo. El acto estrella de la ciudad tendrá lugar el viernes con la inauguración de la exposición La región en papel: 40 años de publicaciones periódicas en Castilla-La Mancha, que estará en la Sala de Castilla-La Mancha. La muestra expone las revistas culturales, boletines informativos, publicaciones poéticas, de historia, etnológicas… que se han publicado en Castilla-La Mancha desde la Transición. Se trata, pues, de una memoria de las iniciativas de la sociedad que refleja en papel la vitalidad de las personas de la región.

Sábado 22 de abril

  • Coloquio. Córdoba. A partir de las 19.00, en el Centro de Arte Moderno Rafael Botí, tendrá lugar una particular celebración de cumpleaños para conmemorar el centenario del nacimiento de la poeta  Gloria Fuertes. El programa, cuyas actividades son de entrada libre hasta completar aforo, empezará con una conferencia inaugural para adultos titulada ‘Gloria Fuertes, poeta de guardia’, a cargo de Jorge de Cascante, escritor y editor de El libro de Gloria. Después, a las 20.00, tendrá lugar una mesa redonda sobre ‘Gloria para niños y Fuertes para adultos’, en la que intervendrán Javier Lostalé, poeta y periodista; Fanny Rubio, catedrática de Literatura y escritora; Pedro Cerrillo, catedrático de Literatura y director del Centro de Estudios de Promoción de la Lectura Infantil (Cepli); y Ana Belén Ramos, escritora y coordinadora del evento. Finalmente, tras la mesa redonda habrá una lectura de poemas y una fiesta de celebración del cumpleaños. De forma paralela al programa de adultos se desarrollará el dirigido a niños de cinco años en adelante. Las actividades se iniciarán a las 19.00 con el taller titulado ‘Como un grillo cantando con su pijama de versos’, una acción con la que se busca, a través del juego y la recitación, acercar la vida y la obra de la poeta madrileña.
  • Teatro. Almagro, Ciudad Real. A las 21.00, en la sede del Ateneo de Almagro, se realizará una sesión de ‘Encuentros con nuestros escritores de Castilla La Mancha’. En esta ocasión el autor invitado es Mariano Lizcano Ramos, que presentará su obra Romancero Quijano (Editorial Visión Libros). El plato fuerte de las Jornadas son las representaciones teatrales de los artistas argentinos Gustavo Manzanal y Mónica Maffia homenajeando a Cervantes y Shakespeare, respectivamente.

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    Vista de la escena del Corral de Comedias de Almagro. | Foto: Wikipedia
  • Coloquio. Madrid.  En ocasión del vigésimo quinto aniversario de la novela Corazón tan blanco, de Javier Marías, el sábado 22 de abril, a las 19,00 horas, el escritor y académico conversará con Manuel Rodríguez Rivero. Después de la presentación, el autor firmará ejemplares de toda su obra. El acto se celebrará en la Librería Méndez. Calle Mayor, 18.
  • Verbena. Barcelona. El Ayuntamiento de Barcelona celebrará la Diada de Sant Jordi con una verbena de conmemoración de las efemérides de los grandes nombres de las letras catalanas y que se ha bautizado como ‘Nit del Drac. Nit d’homenatges’. La fiesta, que comenzará a partir de las 21.00 en la plaza Comercial del Born, recordará a los más destacados autores con un tributo de la mano de actores, escritores, directores teatrales, músicos, cantantes y poetas.

  • Salamanca. Desde las 10.00 hasta las 22.00 los libreros de Salamanca se ubicarán en la popular Plaza Mayor de la ciudad para celebrar El Día del Libro, que este año la ciudad salmantina rendirá homenaje a la figura de José María Gabriel y Galán. Bajo los soportales del ágora un total de 28 librerías ofrecerán un 10% de descuento y, junto a cada libro, los compradores recibirán uno de los 10.000 marcapáginas numerados y editados por el Ayuntamiento de Salamanca. En el zaguán del Consistorio podrán estamparse los libros adquiridos con un sello conmemorativo que hace referencia a Gabriel y Galán. Además, la Banda Municipal de Música ofrecerá a partir de las 12.30 un concierto.

  • Puestos de libros y rosas. Barcelona. Barcelona. Este día Sant Jordi tomará Barcelona. Los puestos se extenderán sobre todo por Las Ramblas y el paseo de Gràcia, pero también por las calles y plazas de los alrededores y lugares más transitados de cada rato. La rosa roja es el otro elemento principal del Día de Sant Jordi. Barcelona se llena de puestos de floristas. Se calcula que este día los floristas venden el 40% de las rosas de todo el año.
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Las Ramblas durante Sant Jordi. | Foto: Albert Gea/Reuters

ETA y nosotros

Miguel Ángel Quintana Paz

Fermín era taxista y llevaba en su flamante Simca 1000 a un cliente que acababa de recoger por Bilbao, un tanto apresurado. María Ángeles era estudiante y esperaba a sus amigas en la cafetería en que iban a comer, que aquella tarde tenían examen. Dionisio era dueño de un taller del que sacó el coche para hacer sitio al de su contable, como cada día.

Parecen tres personajes de tres historias que tienen poco que ver. Pero no fueron personajes, sino personas reales. Y sus tres historias, aunque empiezan distintas, acaban igual. Pues en las tres irrumpió, a los pocos segundos de la escena que hemos esbozado, otro personaje: ETA. Terroristas de esta banda asesinaron a Fermín, María Ángeles y Dionisio en la España de los años 70.

Mas así como es preciso contar las historias de los muertos, debemos también atrevernos a contar las de los vivos. ¿Cómo reaccionaron los españoles de los años 70 a parejos asesinatos? Uno se puede hacer una primera idea de ello leyendo el capítulo “Agosto” del libro Diarios, de Arcadi Espada. Allí este periodista repasa, lustros más tarde, las noticias que el periódico El País fue publicando a medida que ETA desengranaba muertos a fines de los 70.

El tono en que El País narra esos sucesos no puede resultarnos hoy más descorazonador. De las víctimas a menudo se insinúan presuntas “culpabilidades” sin prueba alguna y un tanto WTF (por ejemplo, que “en círculos políticos se le consideraba confidente o amigo de la Guardia Civil”). O se puntualiza que la víctima quiso escapar (dónde vamos a llegar) “por lo que fue rematado por los agresores”, a ver si no. De los victimarios a menudo se copia el lenguaje que, evidentemente, enorgullece un tanto a tales victimarios: en lugar de decir “asesinato”, se habla de “acción armada” o incluso de “intervención”, que, como punza Espada, “también lo usan los banqueros y los ministros de Hacienda y nadie los mete en la cárcel”.

Pero no solo el periodismo de la época resultaba mejorable. La reacción de la sociedad en su conjunto (exceptuadas las fuerzas de seguridad, que pagaron duro su empeño) tampoco puede etiquetarse de loable. Todas las víctimas de aquel tiempo coinciden: se sintieron solas, cuando no despreciadas, por las instituciones, por sus compañeros de trabajo, por sus vecinos. Hay fotografías que reflejan, desoladoras, aquel desamparo: el asesinado yace en el suelo mientras sus compañeros de trabajo prosiguen alrededor sus tareas de cada día, apartándose si acaso un poquito del charco de sangre en torno al muerto, que las manchas de sangre luego se quitan muy mal.

Se han propuesto varias explicaciones para esta desidia de los españoles ante la ETA de los años 70 y 80. Nuestra sociedad salía de una dictadura y por lo tanto se hallaba desarticulada, poco ducha en lo de movilizarse y participar contra el mal. O también: ETA asesinó a panaderos, albañiles, cocineros, carpinteros; cualquiera podía estar en su diana, mientras que si te quedabas calladito tampoco es que fueras a hacer ningún daño directo a nadie. O también: ETA había contado con simpatías izquierdistas y nacionalistas por su oposición a Franco; y a veces lleva tiempo modificar tus afinidades.

Sin embargo, lo importante es que todo aquello cambió. Pasó el tiempo y a principios de este siglo ETA ya concitaba rechazos viscerales en casi todas las capas de la sociedad española. Naturalmente, esto fue así porque lo único que pasó no fue el tiempo. Pasó también que muchos intelectuales y políticos se comprometieron en la lucha contra ETA de un modo tan meritorio como brillante. Me resisto a citar siquiera algunos, pues por fortuna son tantos que siempre quedarían otros relevantes por mencionar. Una de las cosas en mi vida con las que estoy más satisfecho es haber llegado a ser amigo de varios de ellos. Pero el lector seguramente sabrá a quiénes me refiero. A todos los que se jugaron la vida explicándonos a los españoles por qué el terrorismo no tenía justificación; por qué hacía falta combatirlo desde el pequeño lugar que cada cual ocupásemos; y por qué era posible vencerlo con las armas de la democracia.

Triunfaron, como digo. Los españoles llegamos a sentirnos unidos ya no solo contra ETA, sino también alrededor de aquellos valores que nos diferenciaban de ETA. La resistencia contra ETA podía haber sido violenta. Podía haber sido autoritaria. Podía haber sido la de un nacionalismo españolista antivasco. Pero fue democrática.

(Cierto es que en los 80 hubo aún ramalazos socialistas de combatir a ETA desde la ilegalidad de los GAL. Pero, por fortuna, hacia el año 2000 todo aquello se había quedado en el pasado).

Esta unidad de los españoles contra ETA solo disgustó y aún disgusta, lógicamente, a dos grupos: los que creen que no debería existir unidad alguna entre los españoles y los que creen que no hay que estar contra ETA. Aunque ninguno de esos grupos es exiguo en lugares como el País Vasco, lo cierto es que en el resto de España su repercusión fue nimia hasta hace poco. Concretamente, hasta la irrupción de Podemos como fuerza política conspicua.

Precisemos: no es que Podemos no desee que exista unidad entre un número lo más alto posible de españoles; en el manual de cualquier populista, obtener la unidad de su “pueblo” es un paso imprescindible. Ahora bien, esa unidad el populista desea que reúna dos requisitos: en primer lugar, que sea una unidad arracimada tras la bandera que él enarbola; en segundo lugar, que sea una unidad contra los enemigos que él desea, no contra cualesquier otros. Dado que la unidad de los españoles contra ETA no implica que por ello vayamos a votar a Podemos, y dado que ETA no pertenece a “la casta”, “la trama” o demás chivos expiatorios del imaginario podemita, se explica perfectamente esa tibieza, y perdonen el eufemismo, con que Podemos ha abordado siempre la cuestión etarra. Tibieza que contrasta, naturalmente, con la calurosa acogida que brinda a quienes zumban a las novias de guardias civiles acompañadas de tales guardias civiles.

Y así nos encontramos con un Podemos incómodo ante esa repugnancia hacia ETA que aún hoy nos acomuna a la inmensa mayoría de españoles. Incomodidad que trata de paliar mediante dos métodos muy simples, pero a la vez eficaces. Se llevan usando desde hace años por todos los que no quieren que el repudio del terrorismo sea uno de nuestros vínculos nacionales. El primer método consiste en diluir el término “terrorismo” en una sopa donde, prácticamente, cualquier cosa enojosa pueda ser etiquetada como tal: hablar, pues, de “terrorismo machista”, o “terrorismo ambiental”, o “terrorismo urbanístico”, o “terrorismo económico”. Cuando todo es terrorismo, entonces un terrorismo concreto, como el de ETA, no es tan grave. De hecho, de eso va el segundo método. Este estriba en resistirse a llamar terrorismo a lo que sí está claro que lo es.

Ahora bien, terrorismo no es cualquier cosa que provoque terror: si así fuera, las películas de fantasmas serían paradigmáticamente terroristas. El terrorismo tiene una definición muy precisa, que naturalmente usted nunca aprenderá en ningún documento de Podemos, y que habremos de recordar. Terrorismo es utilizar la muerte de alguien para, publicitándola, obtener beneficios políticos. Lo explicó hace años Rafael Sánchez Ferlosio de modo exquisito: si a un soldado se le muere de un rayo, pocos minutos antes de que él le dispare, el hombre al que iba a matar, para él esa casualidad meteorológica será igual de válida que si él mismo hubiera eliminado a su objetivo; pero para un terrorista ese rayo habrá desbaratado sus propósitos. El terrorista mata para poder decir que él ha matado. Y para extraer algún beneficio político del terror que ello provocará en la sociedad. Todo lo contrario de quienes cometen otro tipo de desmanes ambientales, financieros o urbanísticos: no solo evitan reivindicar su acción, sino que tratan de ocultar su participación en ella.

¿Logrará Podemos que llamemos terrorismo a cualquier cosa y que no califiquemos así a ETA, sino que volvamos a los años 70 y denominemos a sus atentados “intervenciones armadas” y a sus masacres meras “expresiones de un conflicto”? De todos nosotros hoy, en 2017, depende. De nosotros, que no somos tan valientes ni tan brillantes como los intelectuales y políticos que se jugaron el tipo contra ETA desde los años 80. Pero que tenemos una gran ventaja sobre ellos: que contamos con su precedente. Y podemos ejercer, pues, de enanos a hombros de gigantes morales.

El sexo no vende, viva el activismo

Redacción TO

Foto: PEPSI

Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca hemos podido ver cómo las grandes empresas norteamericanas, especialmente las afincadas en Silicon Valley, se han vestido con sus mejores galas activistas para enfrentarse a las medidas más reaccionarias del presidente. Estas iniciativas, sin embargo, parecen más encaminadas a mejorar su imagen corporativa que a proclamarse como parte del cambio social.

Algunos ejemplos lograron una gran difusión y todos ellos han recibido el aplauso de la opinión pública, con algunos matices. Solo dos días después de que el presidente Trump firmara la orden ejecutiva que restringía la entrada a Estados Unidos de ciudadanos procedentes de una serie especificada de países musulmanes, la cadena cafetera Starbucks anunció sus planes de contratar a 10.000 refugiados. Airbnb, por su parte, declaró que proporcionaría alojamiento gratis a aquellos que se hubieran quedado varados en aeropuertos norteamericanos a la espera de resolver su situación. ¿Por qué no extienden su voluntad a otras situaciones alejadas de los focos mediáticos?

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Starbucks es una de las empresas que utilizan estrategias de compromiso social para acercarse a sus consumidores. | Foto: Kim Hong-Ji

Resulta reveladora la columna que escribió al respecto Alex Holder, director de contenido de la revista Elle, en el diario The Guardian. En este artículo, titulado El sexo ya no vende, lo que vende es el activismo. Y no permitas que las marcas se enteren, Holder señala las múltiples formas en que las multinacionales tratan de convencer al mundo de que tienen conciencia. En un mercado con tanta competencia, donde la variedad de productos es tan amplia y las calidades tan parejas, la implicación con este tipo de causas marca la diferencia.

Otras empresas, quizá no tan populares, también han empleado esta clase de estrategias para aproximarse a los consumidores. Patagonia se ha comprometido durante décadas con causas medioambientales. El día de las elecciones cerró todos sus comercios en Estados Unidos con la intención clara de lanzar un mensaje: no es un día para comprar, sino para votar. Obviamente contra Trump.

Estas tácticas que adoptan las grandes corporaciones son, normalmente, beneficiosas para sus cuentas. Detrás de todas las políticas de responsabilidad social hay un lavado de cara, una forma de mostrarse al mundo como un ente comprometido con la paz y la ecología ante unos consumidores que, alcanzados por su honestidad, pasan a ver la marca con otros ojos.

Sin embargo, existen casos como el de Pepsi y su polémico anuncio con Kendall Jenner, en el que la marca sale perjudicada. Cuando resulta tan evidente la espectacularización de un movimiento social, pasa a convertirse en parodia. Y esto no sienta bien. Tras la emisión de la publicidad, cayó un mar de críticas sobre la compañía, que se ha visto incapaz de defenderse y ha optado por retirar el anuncio.

Que las grandes compañías traten de agradar a sus clientes mediante buenas acciones, aunque estos hechos no se produzcan desde la sinceridad y desde un compromiso verdadero, son una buena noticia. Pero también es cierto que a menudo se incurre en el error y en el exceso, sobre todo cuando se menosprecia al espectador. En estos casos, las consecuencias se trasladan a la imagen y a las ventas. Es peligroso jugar con el compromiso social de las personas.

'Drink and learn', los idiomas se aprenden en los bares

Jorge Raya Pons

“Esto empezó en el bar de un amigo en Malasaña”, dice Gabriel Pazos, al teléfono. Gabriel es el cofundador de una start up llamada Milingual que implanta un modelo de aprendizaje de idiomas fundamentado en lo social. Junto a su hermano Andrés ideó un proyecto donde las clases se trasladaban a los bares y las cafeterías y donde los profesores, más que en la teoría, se apoyaban en la conversación espontánea y casi coloquial para que los alumnos mejoraran su idioma. Todo organizado desde la web, a golpe de click. “El primer día vinieron unos 20 alumnos y 3 ó 4 profesores”, continúa. Hoy en día, solo en Madrid, existe una comunidad de casi 10.000 personas y 300 profesores. Han pasado más de tres años desde aquel primer encuentro.

La historia de Gabriel comenzó en una profesión y desde una vocación bien alejada de los idiomas. Porque Gabriel no es filólogo, ni profesor de idiomas; el joven empresario comenzó en la ingeniería y a ello dedicó sus primeros 10 años en el mundo laboral. “Yo soy ingeniero”, explica. “Antes de Milingual era director de proyectos en una empresa del sector energético nuclear. Nada que ver”. Luego ríe. El trabajo fundamental de su equipo consistía en construir zonas de control en centrales nucleares en China. “El típico puesto de control donde trabaja Homer Simpson”, bromea. De algún modo aquello dejó de entusiasmarle. Así que después de estudiar un máster de dirección de proyectos, que compaginaba con su empleo, se decidió a dar el paso.

Aprender idiomas es más ágil entre vinos
Andrés y Gabriel Pazos, fundadores de la start up. | Fuente: Milingual

Dejó su trabajo, se convenció a sí mismo y a su hermano y se lanzaron hacia una ilusión que ahora comienza a dar resultados. Preguntado sobre qué le llevó a decidirse finalmente, responde divertido: “La crisis de los 30”. Con todo, Gabriel insiste en que no fue una decisión en caliente, temperamental. “Me di cuenta de que si quería cumplir esta ambición debía implicarme totalmente”, añade. “Fue una decisión difícil, pero meditada. No fue de un día para otro”.

“Nuestra idea es que el alumno pueda aprender un idioma mientras hace actividades divertidas”

Aquella primera prueba en el bar de Malasaña, dice, le convenció de que este es un proyecto que promete éxito, que implica a la gente y ayuda a perfeccionar el idioma. Y este es un matiz importante; las clases son orales y se exige, de entrada, un nivel mínimo. Esto significa que trabajan en paralelo con las academias o las escuelas de idiomas, no enfrentados. “Nosotros tenemos claro desde el principio que no estamos inventando el nuevo método de aprendizaje, tenemos claro cuál es nuestro nicho”, reconoce Gabriel. “Nosotros nos posicionamos como un complemento que, conforme la persona va avanzando con el idioma, ese complemento se convierte más en lo que necesitas, que es mantener vivo el idioma. Por eso no somos competidores de los cursos online ni de las escuelas de idiomas; somos la parte social del idioma”.

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Un evento celebrado en Conde Duque, Madrid. | Fuente: Milingual

Este atributo les ha conducido a que algunas instituciones, como la Escuela Oficial de Idiomas o el Instituto Francés, se hayan interesado por ellos. De hecho, aunque en un inicio las clases se realizaban solamente en cafeterías y bares, ahora se han abierto a otro tipo de experiencias. Con el Instituto Francés, explica, organizan proyecciones y debates sobre las películas a las que asisten con la única condición de que desaparezca el castellano; solo se permite hablar francés. “Muchas veces viene hasta el director a presentarlo”, cuenta. “Lo que hacemos es hablar sobre la película, escuchar al director, por supuesto en francés, y el profesor ejerce un poco de moderador. Hay un interés muy grande en la película, pero sobre todo en el idioma”.

Gabriel Pazos, que comenzó su empresa con 10.000 euros, asume que la proyección de Milingual es global, que no se limita a España. Acaba de crear su primera comunidad en Manchester y Liverpool. “Hemos superado la barrera de las 500 personas”, dice, orgulloso. Los hermanos aspiran a expandirse poco a poco a otros países. Gabriel considera que su principal ventaja competitiva reside en sus precios, que son económicos, sobre diez euros por hora, y que la flexibilidad para el alumno es absoluta, pues gestiona desde internet el grupo al que se incorpora y la hora y el día que mejor se adapta a su jornada. “La ambición del equipo es estar a nivel mundial, que si te vas de vacaciones o por unas semanas a Roma, por ejemplo, puedas mejorar tu italiano al tiempo que conoces gente y conoces la ciudad. Esa es la vocación”, resume. A fin de cuentas, su idea consiste “en que el alumno pueda aprender un idioma mientras hace actividades divertidas”.

Una compañía sueca convierte a sus empleados en cyborgs

Redacción TO

Foto: AP
AP Photo

Llevar el móvil encima para pagar con él o acceder a todo tipo de servicios es un hábito cada vez más generalizado en nuestra ‘superconectada’ sociedad. En Epicenter, un centro que acoge distintas startups en Suecia, han ido un paso más allá y han convertido a sus empleados en cyborgs. Como en una visión distópica de la realidad, en Epicenter insertan bajo la piel de sus empleados un chip de identificación por radiofrecuencia. Estos dispositivos permiten acceder a las puertas y las fotocopiadoras, así como pagar por diversos bienes y servicios, simplemente con el movimiento de una mano. Epicenter, que es la base de más de 100 compañías y unos 2.000 empleados, comenzó a realizar los implantes en el año 2015. Ahora, unos 150 empleados los tienen.

Una compañía sueca convierte a sus empleados en cyborgs 1
La futurista sede de Epicenter en Estocolmo. | Foto: Epicenter

Aunque pudiera parecer un método demasiado invasivo, lo cierto es que los empleados que trabajan en Epicenter están como locos por tener su propio chip en la dermis. La clave estaría, seguramente, en lo intuitivo del asunto. Es como llevar una llave encima. No son necesarias contraseñas, o preguntas de seguridad. Las inyecciones se han vuelto tan populares que los trabajadores en Epicenter realizan fiestas para aquellos que reciben los implantes.

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Un chip que activa fotocopiadoras… | Foto: BBC
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…o abre puertas. | Foto: CBC

Una tecnología ya existente

La tecnología en sí no es nueva, ya que chips similares son usados en mascotas, por ejemplo. No obstante, nunca antes habían sido usados en empleados a una escala tal. Epicenter y alguna que otra compañía, por ejemplo en Bélgica, son las primeras en hacer disponibles ampliamente esos microchips.

Problemas éticos

La implantación de estos chips conlleva, para algunos, un planteamiento ético. Sobre todo, esta tecnología genera dudas en torno a la privacidad y seguridad. Aunque son seguros biológicamente, estos implantes pueden ofrecer todo tipo de datos: desde la frecuencia en la que un trabajador acude al lugar de trabajo, qué cosas compra o qué servicios utiliza. Entra de nuevo en juego el ya viejo debate de la utilización de los datos de las personas. Estos datos también los generan las tarjetas de crédito o los smartphones, sin embargo mientras que éstos son fácilmente desechables, uno no puede deshacerse fácilmente del chip.

Estos ‘cyborgs ‘ puede que tengan al alcance de la mano un sinfín de servicios y bienes, y la tecnología los acompaña a todas partes. Pero lo que no tienen es su propia privacidad asegurada.

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