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Las grandes citas de La Semana de Los Libros

Lidia Ramírez

Foto: ALBERT GEA
Reuters

El próximo 23 de abril se celebra, a instancias de la Unesco, el Día Internacional del Libro. Una oportunidad para que lectores, profesionales del sector, instituciones públicas y privadas, empresas, marcas y ONGs creen sinergias para fomentar la lectura con el objetivo de lograr el acceso universal a la cultura a través de los libros. Siendo el 23 el ‘Día Grande’, durante toda esta semana se puede ir calentando motores con una serie de actividades que desde hoy tendrán lugar en plazas, bibliotecas, galerías, museos y librerías de todos los rincones de España, alcanzando su meridiano el día 20 con la entrega del Premio Cervantes, que este año lo recibe el escritor catalán Eduardo Mendoza. En The Objective recopilamos algunos de los eventos más sonados para que, estés donde estés, disfrutes de una de las semanas más enriquecedoras del año.

Martes 18 de abril

  • Exposición. Madrid. Inauguración de la muestra ¿Qué es una biblioteca para ti?  Una exposición organizada por la Biblioteca Nacional, el Instituto Quevedo del Humor, la Universidad de Alcalá de Henares y la Fundación ACS. En ella se podrán contemplar 20 viñetas en las que 20 humoristas gráficos de diferentes diarios de ámbito nacional y regional dan su visión particular de qué es la biblioteca para ellos. La exhibición podrá verse entre el 18 de abril y el 28 de mayo en la Sala Polivalente del Museo de la Biblioteca Nacional de España.

  • Conferencia. Toledo.  María Luisa Picón pronuncia la conferencia ‘Cervantes, su obra y la ciudad de Toledo’, que forma parte del ciclo ‘Toledo: cine, literatura e historia’, organizado por Infoacto, Valores de película y el Ateneo de Toledo.

  • Presentación. Madrid. A propósito de la publicación Barcelona. Libro de los Pasajes (Galaxia Gutenberg), el escritor Jorge Carrión junto a la librera Lola Larumbe y el escritor Xoan Tallón presentarán el volumen, a las 18.00 horas, en la madrileña Librería Alberti.  Este libro aborda los lugares de la ciudad como espacios mágicos y rituales, laboratorios de la cultura y de la técnica, los pasajes permiten pensar el gran texto urbano desde sus notas a pie de página. En Barcelona hay cerca de cuatrocientos.  Jorge Carrión ha viajado por todos ellos, los ha estudiado, los ha leído, para acceder a una dimensión de Barcelona que no había sido explorada hasta ahora. Una dimensión protagonizada por las lavanderas de Horta, por fotógrafos como los Napoleon, por editores como los Tasso, por anarquistas y republicanos, por pintores como José María Sert o Joan Miró, por libreros y comerciantes, por arquitectos como Benedetta Tagliabue o escritores como Eduardo Mendoza.

Miércoles 19 de abril

  • Exposición. Sevilla. Hasta el domingo 23 de abril se podrá visitar la exposición temporal El universo de Julio Cortázar en la Sala Murillo de la Fundación Cajasol en Sevilla. La muestra está dedicada al escritor Julio Cortázar (1914 – 1984) y en ella se exhibirán libros (incluyendo primeras ediciones de todas sus obras), correspondencia, objetos personales, dedicatorias, grabaciones, discos, carteles entre otros tipos de piezas además de fotografías de su vida. Consulta la agenda completa de exposiciones en Sevilla.

  • Teatro. Madrid. Estreno en el teatro Valle-Inclán de la adaptación teatral que han hecho Ángel Solo y Adolfo Fernández de la novela de Rafael Chirbes, En la orilla, dirigida por Aldolfo Fernández para el Centro Dramático Nacional.
  • Exposición. Barcelona. A las 20.00,  la galería Miscelanea nos propone descubrir una exposición exquisita que junta una extensa selección de dibujos, óleos y grabados que la reconocida artista Paula Bonet ha publicado en su último libro, La Sed.  Una obra donde texto, ilustración, óleo y aguafuertes se entrelazan para hablar sobre desamor, mujeres, soledad, erotismo y libertad. La exposición se podrá disfrutar hasta el 14 de mayo.
Las grandes cita de La Semana de Los Libros
Imagen del libro de Paula Bonet, ‘La Sed’. | Ilustración: Lunwerg Editores

  • Exposición. Madrid. Del 19 al 23 de abril tendrá lugar una serie de exposiciones, música, conferencias, cuenta cuentos, cine y visitas guiadas en el Instituto Cervantes en Alcalá de Henares y Madrid con motivo de la Semana Cervantina. El miércoles, arranca la exposición Retorno a Max Aub, que dará el pistoletazo de salida a unas jornadas  que son una oportunidad anual para celebrar la literatura iberoamericana. La exposición propone un paseo cronológico y panorámico por la obra del autor, la cual no puede entenderse sin un breve repaso a la vida de su creador, que fue una trayectoria, como la de tantos españoles de su generación, condicionada de un modo determinante e irreversible por la Guerra Civil, que estalló cuando rondaban los treinta y cinco años, una edad que debería haber sido de plenitud personal, económica, laboral y, por supuesto, creativa.

Jueves 20 de abril

  • Premios. Alcalá de Henares. Jornada de puertas abiertas, desde las 11.00 hasta las 20.00 horas, en el Instituto Cervantes en Alcalá de Henares, Madrid, en ocasión de la entrega del premio Cervantes a Eduardo Mendoza. Tradicionalmente, la entrega del premio se realiza el 23 de abril, tomando la fecha en la que fallecieron Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso. Sin embargo, este año la efeméride cae en domingo, por lo que la entrega del Cervantes se anticipa al día 20.
  • Cuentacuentos. Palencia. Hasta el 22 de abril, en la Biblioteca Pública de Palencia tendrán lugar divertiros cuentacuentos para acerca esta semana a los más pequeños. Estas jornadas contarán con la presencia de Carmen Arroyo, Pez Luna, y personal de la Universidad Popular de Palencia y de la Biblioteca y tendrán lugar desde las 11.00 hasta las 18.00. 
  • Presentación. Madrid.  Los escritores J J Armas Marcelo y Juan Carlos Chirinos presentan el próximo 20 de abril, en Madrid, la antología poética y de otros textos En (des) uso de razón, que recoge la obra del escritor venezolano de vanguardia Caupolicán Ovalles. El evento tendrá lugar a las 18.30 en la librería Sin Tarima: Calle Magdalena, 32.

Viernes 21 de abril

  •  La noche de los libros. Málaga. El Centro de Cultura Contemporánea malagueño, La Térmica, presenta la tercera edición de Málaga 451: La noche de los libros, un festival literario que en muy poco tiempo se ha convertido en una cita esencial para los amantes de la literatura. A partir de las 18.30 horas, Fundación La Térmica transformará su recinto, situado en Avenida de Los Guindos, 48, en una fiesta dedicada al libro y en un punto de encuentro internacional de autores, editores, libreros y lectores de todos los ámbitos literarios con invitados como Michel Houellebecq, James Rhodes, Fernando Aramburu, Nuccio Ordine, Thurston Moore, Vicente Molina Foix, Luisgé Martín, Marwan, Amalia Bautista, Miqui Otero, Juan Cruz Jesús Marchamalo, Eskarnia, Eme DJ o Mercedes Ferrer. También habrá homenajes a William S. Burroughs, Gloria Fuertes, David Bowie, Roberto Bolaño, Prince y actividades infantiles sobre Harry Potter. Puedes ver el programa completo, aquí.

  • La noche de Los Libros. Madrid. Durante la tarde y la noche del 21 de abril, más de 600 actividades y 500 autores y creadores se darán cita en la Real Casa de Correos, Real Casa de Postas, Plaza de Pontejos y Plaza del Rey. Además, otras actividades multidisciplinares tendrá lugar en 221 librerías, 131 bibliotecas y 169 instituciones y centros culturales de toda la ciudad y de la región. El ganador del Premio Cervantes 2016, Eduardo Mendoza; el escritor italiano Alessandro Baricco; el autor de la novela Trainspotting, el escocés Irvine Welsh, y las escritoras Rosa Montero y Elvira Lindo formarán parte del elenco destacado de autores que intervendrán. Puedes ver el programa completo, aquí.

  • Exposición. Toledo. El acto estrella de la ciudad tendrá lugar el viernes con la inauguración de la exposición La región en papel: 40 años de publicaciones periódicas en Castilla-La Mancha, que estará en la Sala de Castilla-La Mancha. La muestra expone las revistas culturales, boletines informativos, publicaciones poéticas, de historia, etnológicas… que se han publicado en Castilla-La Mancha desde la Transición. Se trata, pues, de una memoria de las iniciativas de la sociedad que refleja en papel la vitalidad de las personas de la región.

Sábado 22 de abril

  • Coloquio. Córdoba. A partir de las 19.00, en el Centro de Arte Moderno Rafael Botí, tendrá lugar una particular celebración de cumpleaños para conmemorar el centenario del nacimiento de la poeta  Gloria Fuertes. El programa, cuyas actividades son de entrada libre hasta completar aforo, empezará con una conferencia inaugural para adultos titulada ‘Gloria Fuertes, poeta de guardia’, a cargo de Jorge de Cascante, escritor y editor de El libro de Gloria. Después, a las 20.00, tendrá lugar una mesa redonda sobre ‘Gloria para niños y Fuertes para adultos’, en la que intervendrán Javier Lostalé, poeta y periodista; Fanny Rubio, catedrática de Literatura y escritora; Pedro Cerrillo, catedrático de Literatura y director del Centro de Estudios de Promoción de la Lectura Infantil (Cepli); y Ana Belén Ramos, escritora y coordinadora del evento. Finalmente, tras la mesa redonda habrá una lectura de poemas y una fiesta de celebración del cumpleaños. De forma paralela al programa de adultos se desarrollará el dirigido a niños de cinco años en adelante. Las actividades se iniciarán a las 19.00 con el taller titulado ‘Como un grillo cantando con su pijama de versos’, una acción con la que se busca, a través del juego y la recitación, acercar la vida y la obra de la poeta madrileña.
  • Teatro. Almagro, Ciudad Real. A las 21.00, en la sede del Ateneo de Almagro, se realizará una sesión de ‘Encuentros con nuestros escritores de Castilla La Mancha’. En esta ocasión el autor invitado es Mariano Lizcano Ramos, que presentará su obra Romancero Quijano (Editorial Visión Libros). El plato fuerte de las Jornadas son las representaciones teatrales de los artistas argentinos Gustavo Manzanal y Mónica Maffia homenajeando a Cervantes y Shakespeare, respectivamente.

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    Vista de la escena del Corral de Comedias de Almagro. | Foto: Wikipedia
  • Coloquio. Madrid.  En ocasión del vigésimo quinto aniversario de la novela Corazón tan blanco, de Javier Marías, el sábado 22 de abril, a las 19,00 horas, el escritor y académico conversará con Manuel Rodríguez Rivero. Después de la presentación, el autor firmará ejemplares de toda su obra. El acto se celebrará en la Librería Méndez. Calle Mayor, 18.
  • Verbena. Barcelona. El Ayuntamiento de Barcelona celebrará la Diada de Sant Jordi con una verbena de conmemoración de las efemérides de los grandes nombres de las letras catalanas y que se ha bautizado como ‘Nit del Drac. Nit d’homenatges’. La fiesta, que comenzará a partir de las 21.00 en la plaza Comercial del Born, recordará a los más destacados autores con un tributo de la mano de actores, escritores, directores teatrales, músicos, cantantes y poetas.

  • Salamanca. Desde las 10.00 hasta las 22.00 los libreros de Salamanca se ubicarán en la popular Plaza Mayor de la ciudad para celebrar El Día del Libro, que este año la ciudad salmantina rendirá homenaje a la figura de José María Gabriel y Galán. Bajo los soportales del ágora un total de 28 librerías ofrecerán un 10% de descuento y, junto a cada libro, los compradores recibirán uno de los 10.000 marcapáginas numerados y editados por el Ayuntamiento de Salamanca. En el zaguán del Consistorio podrán estamparse los libros adquiridos con un sello conmemorativo que hace referencia a Gabriel y Galán. Además, la Banda Municipal de Música ofrecerá a partir de las 12.30 un concierto.

  • Puestos de libros y rosas. Barcelona. Barcelona. Este día Sant Jordi tomará Barcelona. Los puestos se extenderán sobre todo por Las Ramblas y el paseo de Gràcia, pero también por las calles y plazas de los alrededores y lugares más transitados de cada rato. La rosa roja es el otro elemento principal del Día de Sant Jordi. Barcelona se llena de puestos de floristas. Se calcula que este día los floristas venden el 40% de las rosas de todo el año.
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Las Ramblas durante Sant Jordi. | Foto: Albert Gea/Reuters

¿Y si el yihadismo es invencible?

Andrés Ortiz Moyano

Foto: Romeo Ranoco
Reuters

“Las personas necesitan ejemplos drásticos para salir de la apatía. Como hombre pueden ignorarme o destruirme, pero como símbolo puedo ser incorruptible, inmortal”.

“¿Qué clase de símbolo?”.

“Algo primario, algo aterrador”.

Sirvan como ejemplo ilustrativo, quizás frívolo o gratuito por la tesis que viene a continuación, las palabras de Bruce Wayne a su buen Alfred para justificar el nacimiento del caballero oscuro.

Y es que no hay nada peor que batirse el cobre con un enemigo descabezado, fantasmal. A pesar de que nos empeñemos en demostrar lo contrario, los seres humanos somos individuos racionales. Creemos en lo que vemos y entendemos, y aquello que escapa de nuestra sobresaturada gnosis adquiere unas connotaciones de terror arcano y supersticioso que nos inquieta irremediablemente. En la guerra y los conflictos ocurre algo parecido. Las fronteras ya no existen, y es en este panorama donde ha medrado el terrorismo islámico. Pensemos en el Daesh. Parece que llevemos toda la vida sufriéndolos cuando, en realidad, hace apenas tres años nadie sabía quiénes eran.

La proclama del califato puso dirección postal y razón social a un enemigo que luego tardamos un tiempo en tomar en serio. Concretamente, lo que esperaron para atacarnos en nuestro propio suelo. Y antes, que exterminaran yazidíes, prostituyeran hazaras o aniquilaran minorías cristianas y chiíes, no parecía ser para tanto.

En cualquier caso, todo apunta a que la historia de su califato será fugaz, pues tres-cuatro años no son nada en la inmensidad de la Historia. Pero lo terrible, para nosotros, etnocentristas, es lo que está por llegar. Le hemos dado credibilidad y alas a la supuesta omnipresencia y omnipotencia red de ‘franquicias’ Daesh. Este meteórico ascenso se entiende, por supuesto, como consecuencia de este mundo de tuits, hashtags y análisis prematuros e irresponsables. Vivimos aterrados porque puedan asesinarnos cuando, estadísticamente, es más probable que nos mate la coz de una mula torda.

Y, sin embargo, así es. Como decía el señor Wayne, el verdadero terror se alza etéreo por encima de territorios y banderas, por encima de credos y xenofobias; se ha convertido en algo «inmortal, primario y aterrador». Se ha consolidado como una suerte 2.0 del anillo de Sauron, capaz de aunar a todo extremista, radical, amargado e incluso perturbado que deteste a su prójimo, por una falsa licencia religiosa, pero que, en realidad, es debido a la más profunda y cobarde mezquindad humana.

Sirvános como botón de muestra la tan célebre figura de los lobos solitarios. A pesar de su llamativo nombre, en realidad no existen. No en vano, se ha demostrado que, en la mayoría de los casos, hay al menos una mínima conexión entre los terroristas ejecutores y la matriz, lo que, por lógica, los convierte en terroristas puros y duros. Pero otra cosa es ese ‘franquiciado’ yihadista que organiza sus propias acciones de microterror, provocando el mayor daño posible con los medios más escasos y rudimentarios, y en el último instante grita “Allahu Àkbar” (y nosotros, zotes, hemos sido cómplices del secuestro de esas palabras de educación y paz). Es ese tipo, y no el otro, el que simboliza la indestructibilidad del yihadismo. El triunfo del mal radica en aquel que corre a abrazarse a un simbolismo perverso e intangible que trasciende la lógica.

Por ello, quizás debamos reflexionar de forma honesta. ¿Y si no podemos ganarles? ¿Y si ya hemos perdido la batalla dejando que el enemigo tangible se convierta en un inmortal abstracto? Como decía el Santiago de la formidable novela homónima de Mike Resnick, «los revolucionarios no queremos ganar porque no vamos a ganar. Pero es que quizás lo que queramos es no perder». Y así es. Nadie en su sano juicio se puede creer que este u otro califato futuro se vaya a extender a lo largo y ancho del planeta, pero quizás no le haga falta o simplemente no lo busque. Les basta con tenernos amedrentados, supersticiosos ante su supuesto poder infinito. Y parece que sí, asumiendo esta realidad, la yihad sea, en nuestro acervo, indestructible.

El discurso del rey

Aurora Nacarino-Brabo

Foto: Sergio Barrenechea
AFP

Nunca he creído en la posibilidad de un nacionalismo cívico genuino, primario. La historiografía ha abrazado esa etiqueta para distinguir cierta percepción nacional asociada a los valores de la república francesa, ese “plebiscito cotidiano” del que escribió Renan, en oposición al más étnico y simbólico nacionalismo alemán que emergió con el romanticismo del siglo XIX, y que procede del anterior Sturm und Drang promovido por el filósofo Herder.

La rivalidad entre estas dos cosmovisiones quedó reflejada en los intensos debates que protagonizaron Fustel de Coulanges y Mommsen sobre la filiación francesa o germana de Alsacia, un enfrentamiento que estaría presente en la gestación de las dos guerras mundiales.

El ardoroso intercambio oculta, envuelta en prodigios literarios y dialécticos, una realidad mucho más prosaica: la colisión de dos nacionalismos inspirados en la uniformidad de la raza, la unidad lingüística y la homogeneidad cultural. No cabe duda de que Alemania alumbraría el nacionalismo más supremacista que hemos conocido, pero no debemos pasar por alto que la nación francesa se había construido a sangre y fuego. Que había sido la Francia derrotada y humillada en 1870 la que había puesto su educación pública al servicio de un relato nacional común, adoctrinador, cohesionador. Que fue también Francia quien instituyó la segregación social y política sobre el principio de la lengua cuando hubo recuperado Alsacia y Lorena.

Bajo la retórica de apariencia cívica era habitual que aflorara un alma etnicista. Sucede también en Cataluña, que además ha llegado 200 años tarde a la cita de la fundación nacional. Y aunque se intenta esgrimir el carácter cívico del movimiento independentista, lo cierto es que el etnicismo lo impregna todo, incluso los discursos de tradicionales unionistas, por mucho que provengan de Las Alpujarras.

La discusión sobre los fundamentos de la nación no terminó tras la derrota de los fascismos, y en la década de los 90 se renovó con la guerra de Yugoslavia como telón de fondo y la publicación de las obras de Anthony D. Smith y de Dominique Schnapper. Si el primero apelaba al etnosimbolismo como el sustrato de las naciones, la segunda ponía el foco sobre la noción de ciudadanía. Para la francesa, la nación está íntimamente ligada a la soberanía y a una “comunidad de ciudadanos” unidos por vínculos democráticos.

Es solo entonces, con las naciones consolidadas, con Europa apaciguada y con un proyecto de integración política en marcha, cuando el nacionalismo puede emanciparse de su carácter etnosimbólico original para erigirse en nacionalismo cívico. Cabe ya olvidar los mitos, las mentiras y las fechorías que permitieron la fundación nacional para ensalzar el vínculo democrático.

La liturgia que presenciamos ayer en el Congreso de los Diputados, con la conmemoración del cuarenta aniversario de las elecciones democráticas, puede catalogarse como una muestra inequívoca de nacionalismo cívico. El discurso del rey, que agrupó a los representantes de las primeras Cortes, a los padres de la Constitución y a los actuales parlamentarios, fue una crónica de las vicisitudes que hemos protagonizado como país. Un viaje de la inestabilidad, la exclusión y el enfrentamiento a la solidez institucional, al pluralismo y a la convivencia. Un relato de progreso, no exento de mitos, exageraciones y omisiones, por supuesto, que puso el énfasis en el carácter de reconciliación y encuentro que supuso la Transición.

El recuerdo del 15 de junio de 1977 tomó el cariz de una escenificación teatral: la representación de una fecha histórica señalada como momento fundacional de la nación cívica. Una nación sostenida en un respeto kelseniano a las leyes que guardan la democracia y blindan las fronteras del estado de derecho, como no se cansó de repetir el rey Felipe. El nacionalismo cívico es, al fin, la conquista más alta que pueden permitirse las naciones viejas.

Verdades ponzoñosas y mentiras saludables

Gregorio Luri

Foto: Paul Hanna
Reuter

En Las mentiras convencionales de la civilización (1883), Max Nordau intentó fundar un régimen político basado en una concepción científica del mundo y que, en consecuencia, fuera refractario a cualquier tipo de mentira: religiosa, aristocrática, política, económica, erótica, de prensa… Le salió una bonita fábula literaria.

El proyecto fue retomado por James Morrow, un Jonathan Swift de nuestro tiempo, en su novela The City of Truth (1990), imaginándose la vida en Veritas, una ciudad sin mentiras, en la que todo el mundo es tan sincero que ni tan siquiera las metáforas están bien vistas. En la puerta de los ascensores puedes encontrar esta advertencia: “El mantenimiento de esta máquina se lleva a cabo por personas que detestan su trabajo. Tú sabrás lo que haces”. Los campamentos de verano para niños se llaman “Ahí os quedáis, chavales!”. Los anuncios comerciales hablan de los defectos de los productos que promocionan. Los políticos cuentan con pelos y señales sus trapicheos. El nombre de las hamburguesas es “bocadillos de carne de ternera asesinada”. Las fórmulas de cortesía son completamente honestas: “Suyo, pero sólo hasta cierto punto”. Los libros más leídos tienen títulos como “La mendacidad de las buenas maneras”.

El protagonista de The City of Truth es Jack Perry, un “deconstruccionista.” Su oficio consiste en destruir las viejas palabras mentirosas. No comprende cómo pudo vivir la humanidad en un mundo en el que los políticos mentían, las mujeres llevaban maquillaje, los niños creían en el ratoncito Pérez y no te podías dirigir a una desconocida para informarle de que estabas sexualmente a tono.

Veritas es la distopía de la transparencia absoluta.

Lo que James Morrow nos muestra irónicamente, Ibsen se lo tomó muy en serio. En Casa de muñecas y en Pato salvaje nos asegura que los seres humanos no podemos vivir en condiciones de absoluta realidad. Necesitamos enmascarar las miserias de nuestra naturaleza. Por eso nos inventamos el pasado del que nos gustaría proceder, el presente en el que querríamos vivir y las ilusiones que imaginamos merecer.

Parece que ninguna ciudad puede soportar el cinismo de los deconstruccionistas empeñados en desvelarle al grillo que canta feliz creyéndose un jilguero, que sólo es un miserable grillo o a la cría de centauro que galopa por la playa, que sólo es un mito. Bien lo sabía el gran Menéndez Pelayo cuando escribe que “temeridad sería negar la predicación de Santiago en España, pero tampoco es muy seguro el afirmarla”. Maeztu, dándole a la ironía una forma más grave, consideraba imprescindible defender la participación del apóstol Santiago en la batalla de Clavijo sobre un caballo blanco, sin transigir ni con que fuera tordo.

Yo sospecho que el mal de España es que nunca ha sabido mentirse a sí misma de forma verosímil.

Por qué Corea del Norte debería preocuparte por sus hackers y no por sus bombas

Redacción TO

Foto: AP Photo

La amenaza es real. Las pruebas balísticas constantes de Corea del Norte, con su extravagante líder Kim Jong-un y su carrera nuclear hacia ninguna parte, ponen en tensión a las potencias occidentales, que celebran reuniones y organizan actos para prepararse para el día en que esos lanzamientos sean algo más que ensayos. Con todo, lo cierto es que existe otro peligro, mayor y silencioso, que podría desencadenarse en cualquier momento sin la solemnidad de un lanzamiento atómico.

Para la revista Newsweek, la situación recuerda al escenario del siglo pasado, a pesar de las grandes diferencias. Entre 1914 y 1918 tuvo lugar la Primera Guerra Mundial, pionera en el uso de nuevas tecnologías, que se convirtió en la más mortífera hasta entonces, dejando en los campos de batalla cerca de 17 millones de muertos. Justo después, en 1918, la conocida como gripe española se expandió por todo el mundo y se estima que se saldó con entre 50 y 100 millones de muertos.

Por qué Corea del Norte debería preocuparte por sus hackers (y no por sus bombas)
Kim Jong-un observa un ensayo balístico. | Foto: KCNA KCNA/Reuters

En este reportaje se equipara, por un lado, la I Guerra Mundial con una hipotética ofensiva nuclear norcoreana y, por otro, la epidemia de gripe española -inesperada, invisible- con un ataque cibernético de nivel planetario que desataría el caos en nuestras sociedades, completamente informatizadas. Estos símiles encuentran el respaldo del director actual de la CIA, Michael Hayden, que asegura desconocer las posibles consecuencias de este tipo de ofensivas al ser “un nuevo tipo de arma” sin precedentes.

En este sentido, la vulnerabilidad de nuestros equipos es evidente. El pasado mes de mayo, un ransomware con una capacidad muy limitada puso en jaque hasta 99 países aprovechando las fallas de seguridad de los dispositivos de Microsoft. Afectó al sistema de salud británico, al banco más importante de Rusia, el Sberbank, y también al Ministerio de Interior del país, bloqueó la actividad en la sede de Telefónica en Madrid y fulminó millones de ordenadores en India y China.

“Ahora tenemos que preocuparnos por Siria, Irán y Corea del Norte”, asegura un alto mando de la Agencia Nacional de Seguridad

El principal sospechoso del ataque, todavía sin identificar, es Corea del Norte. “Solía preocuparnos que Rusia y China tumbaran nuestras infraestructuras”, aseguró Stewart Baker, general de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, en una entrevista para Pew Research Center. “Ahora tenemos que preocuparnos por Siria, Irán y Corea del Norte. Y, próximamente, tendremos que hacerlo por Hezbollah y Anonymous”.

Hemos confiado todo este tiempo en ordenadores y sistemas de software el funcionamiento de las redes de energía, de los aeropuertos, de los bancos, de los satélites, de absolutamente todo. Ahora el internet de las cosas despunta como uno de los grandes retos de la humanidad y ya estamos conectando entre sí coches, teléfonos móviles, electrodomésticos… Estamos creando puertas de acceso para los hackers que quieran introducirse en nuestro día a día sin darnos cuenta.

Por qué Corea del Norte debería preocuparte por sus hackers (y no por sus bombas) 2
Una pareja de hackers, en este caso ucranianos y miembros del grupo RUH8. | Foto: Gleb Garanich/Reuters

La revista Newsweek dibuja un escenario donde los semáforos no funcionarían, el transporte público quedaría bloqueado, no sería posible que saliera ningún vuelo y los satélites dejarían de emitir señales. No habría sistema de pago con tarjeta y no se podría retirar dinero de los bancos, desencadenando un problema de gestión de recursos y de desabastecimiento generalizado. Y así sucesivamente.

Un relato alarmista que, sin embargo, pone de manifiesto el riesgo al que estamos sometidos. Si un grupo de hackers norcoreanos fueron los verdaderos autores del ramsonware que despertó tanta inquietud en los países más poderosos del planeta, ¿qué ocurriría si ejecutaran un ataque verdaderamente poderoso?

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