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Las huellas del tsunami que hizo temblar al mundo
Más de 230.000 personas perdieron la vida el aciago 26 de diciembre de 2004. (Foto: Adrees Latif / Reuters)

Las huellas del tsunami que hizo temblar al mundo

El 26 de diciembre de 2004, a las 7:58 de la mañana hora local, un terremoto de 9,1 grados de magnitud despertaba a 30 kilómetros de profundidad en el Océano Índico y a 260 kilómetros al oeste de la costa de Aceh, en Indonesia. El terrible rugido de la tierra desencadenó una serie de poderosos tsunamis que devoraron todo a su paso. Islas y poblaciones enteras de Indonesia, Malasia, India, Tailandia, Sri Lanka y las Maldivas desaparecieron del mapa. Aún hoy, 12 años después, las cifras no están claras, pero se calcula que al menos 230.000 personas perdieron la vida en el que está considerado el desastre natural más destructivo de la historia.

Resulta imposible describir el mortal fenómeno, equiparable a la energía de 23.000 bombas atómicas, desde una perspectiva única. Cada región del sudeste asiático fue castigada con su propia tragedia, cada una de ellas escribió su propia crónica negra de un día aciago cuyos efectos desataron otras fatalidades. Epidemias de enfermedades e infecciones como el cólera, la disentería o la hepatitis se extendieron entre los que lograron sobrevivir a la furia de la naturaleza. La escasez de alimentos y agua potable multiplicaron el número de víctimas en las siguientes semanas. Se registraron nuevos temblores que aterrorizaron a los que luchaban cada segundo por mantenerse con vida en campamentos improvisados, rodeados de cuerpos y escombros. Las labores de rescate se prolongaron durante meses.

Monumento conmemorativo de las víctimas del tsunami en Banda Aceh, Indonesia. (Foto: Beawiharta / Reuters)
Monumento conmemorativo de las víctimas del tsunami en Banda Aceh, Indonesia. (Foto: Beawiharta / Reuters)

Indonesia

El país más afectado por la catástrofe fue sin duda Indonesia, que se encuentra en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, la falla sísmica conocida por originar algunos de los peores terremotos registrados. Allí murieron unas 160.000 personas, de las cuales se han confirmado poco más de la mitad. Olas de hasta 30 metros estallaron en las costas de sus islas, como Sumatra, donde numerosas localidades fueron engullidas por el agua y, literalmente, borradas del mapa. La provincia de Aceh, en el extremo norte de Sumatra, es el punto más occidental de Indonesia y fue el lugar más cercano al epicentro del terremoto. Aproximadamente 70.000 de las víctimas vivían en Banda Aceh, su capital.

Organizaciones internacionales, entre las que se encuentra el Banco Mundial, estimaron que los daños materiales superaron los 14.000 millones de dólares. La inversión para reconstruir la zona alcanzó los 7.000 millones. Una ayuda que resultó fundamental para obrar el milagro de salir adelante y recuperar Banda Aceh, que había quedado completamente devastada e incomunicada. Se da la paradoja de que esta ciudad, según múltiples testimonios, está mucho mejor en la actualidad que antes del tsunami. Incontables muestras de apoyo extranjero llegaron como un vendaval de esperanza. Etnias, idiomas y religiones pasaron a un segundo plano.

Diez años después del desastre, un grupo de fotógrafos de todo el mundo acudieron hasta Aceh para capturar el milagro. Su trabajo habla por sí mismo. Las primeras fotografías son de los días posteriores al tsunami. Las siguientes, de 2014.

Banda Aceh. Enero de 2005 / Enero de 2014 (Foto: Bay Ismoyo / AFP)
Banda Aceh. Enero de 2005 / Enero de 2014 (Foto: Bay Ismoyo / AFP)
Banda Aceh. Enero de 2005 / Enero de 2014 (Foto: Bay Ismoyo / AFP)
Banda Aceh. Enero de 2005 / Enero de 2014 (Foto: Bay Ismoyo / AFP)
Banda Aceh. Enero de 2005 / Enero de 2014 (Foto: Chaideer Mahyuddin / AFP)
Banda Aceh. Enero de 2005 / Enero de 2014 (Foto: Chaideer Mahyuddin / AFP)
Aceh Besar. Enero de 2005 / Noviembre de 2014 (Foto: Bay Ismoyo / AFP)
Aceh Besar. Enero de 2005 / Noviembre de 2014 (Foto: Bay Ismoyo / AFP)

Sri Lanka

Cerca de 35.000 personas murieron en este país asiático situado al sur de India. Las pequeñas comunidades pesqueras fueron las más castigadas por el oleaje, que golpeó prácticamente la totalidad de sus playas. Las imágenes de un satélite de la NASA revelaron que el borde de la costa de Sri Lanka retrocedió más de 150 metros del litoral. Las inundaciones bloquearon las vías de acceso a hospitales y poblados, lo que convirtió el proceso de evacuación de los heridos en una labor casi imposible.

En las semanas posteriores, Sri Lanka atravesó varios episodios desagradables que empañaron la imagen de unión y solidaridad ofrecida en otros países afectados. A pesar de las ayudas de organizaciones no gubernamentales y otros organismos internacionales, multitud de voces denunciaron que el dinero no llegaba a emplearse de manera efectiva en los trabajos de reconstrucción. La sociedad civil se desmarcó de un Gobierno acusado de haberse apoderado de la mitad de los fondos, y su esfuerzo por mirar hacia el futuro fue clave.

Una madre y su hija observan un grabado que ilustra el drama del tsunami en Sri Lanka. (Foto: Dinuka Liyanawatte / Reuters)
Una madre y su hija observan un grabado que ilustra el drama del tsunami en Sri Lanka. (Foto: Dinuka Liyanawatte / Reuters)

India

Las Islas de Andamán y Nicobar, al este del Golfo de Bengala, y el Estado de Tamil Nadu, en el sur de India, fueron las zonas más golpeadas, aunque también se vieron afectados los estados de Kerala y Andhra Pradesh. Se calcula que hubo 16.000 muertos y que los daños materiales superaron los 3.800 millones de dólares. Los sobrevivientes, aterrorizados, tardaron tiempo en volver a las pequeñas aldeas costeras. Algunos ni siquiera han querido regresar.

El Gobierno indio, con el mismo temor que sus ciudadanos a que se repitiera el horror, mandó construir nuevas poblaciones hacia el interior del país. Esto provocó que muchos pescadores de la región, que subsistían gracias a su trabajo en primera línea de costa, tuvieran que cambiar completamente de forma de vida. El miedo les impedía volver a estar cerca del mar, aunque los programas de ayuda habían dedicado parte de lo recaudado a la reparación y compra de barcos pesqueros.

En India, muchos pescadores perdieron su forma de ganarse la vida tras el desastre. (Foto: Arko Datta / Reuters)
En India, muchos pescadores perdieron su forma de ganarse la vida tras el desastre. (Foto: Arko Datta / Reuters)
Las olas devoraron numerosas aldeas costeras en el sur de India. (Foto: Stringer / Reuters)
Las olas devoraron numerosas aldeas costeras en el sur de India. (Foto: Stringer / Reuters)

Tailandia

Las playas de Khao Lak, en Tailandia, fueron devastadas por el tsunami unas dos horas después del terremoto. Las olas superaron los 11 metros. El paisaje y las edificaciones de la zona fueron arrasados junto a más de 5.000 vidas, según cifras oficiales. En el momento del incidente, las playas tailandesas estaban llenas de turistas que pasaban allí las fiestas, un entorno paradisíaco en plena Navidad que se convirtió en un cementerio. Casi la mitad de los fallecidos eran extranjeros. El director de cine Juan Antonio Bayona llevó a la gran pantalla la historia de una heroica familia española que logró sobrevivir al calvario. La película, titulada Lo Imposible, muestra la crudeza de los acontecimientos que marcaron las vidas de María, Henry y sus tres hijos.

Quizá una de las mejores muestras de los efectos del tsunami en Khao Lak es la lancha de policía que fue arrastrada dos kilómetros tierra adentro. La embarcación custodiaba a una de las personalidades más conocidas del país, cuya muerte causó un gran impacto entre sus ciudadanos. Era el nieto del rey de Tailandia, Khun Poom Jensen, que se encontraba de vacaciones con su familia. La lancha se dejó tal y como quedó como símbolo del duelo, en memoria de las víctimas.

Miles de personas quedaron sepultadas bajo toneladas de fango y escombros (Tailandia). (Foto: Karim Khamzin / Reuters)
Miles de personas quedaron sepultadas bajo toneladas de fango y escombros (Tailandia). (Foto: Karim Khamzin / Reuters)
La lancha policial que escoltaba al nieto del rey de Tailandia fue arrastrada dos kilómetros tierra adentro. (Foto: Adrees Latif / Reuters)
La lancha policial que escoltaba al nieto del rey de Tailandia fue arrastrada dos kilómetros tierra adentro. (Foto: Adrees Latif / Reuters)

El alcance de la tragedia

El tsunami se expandió con fuerza hacia muchas otras regiones. Su voraz oleaje llegó hasta Malasia, Birmania, Bangladesh, las Islas Maldivas, Australia, Nueva Zelanda e incluso la costa este de África (Somalia, Tanzania, Kenia y Madagascar). El número de muertos aumentó sin descanso, y todavía hoy se cree que miles de cadáveres sin identificar permanecieron sepultados bajo el fango sin que nadie los añadiera a las cifras oficiales.

Cientos de linternas de papel iluminaron el cielo nocturno de Ban Nam Khem, en Indonesia, en homenaje a las víctimas el 26 de diciembre de 2014. (Foto: Athit Perawongmetha / Reuters)
Cientos de linternas de papel iluminaron el cielo nocturno de Ban Nam Khem, en Indonesia, en homenaje a las víctimas el 26 de diciembre de 2014. (Foto: Athit Perawongmetha / Reuters)

Billones de toneladas de roca se desplazaron cientos de kilómetros por encima de la falla que dio origen al terremoto de mayor magnitud en 40 años. Los sismógrafos detectaron el potente temblor durante aproximadamente 9 minutos agónicos que hicieron vibrar el planeta entero un centímetro. Pero el caos y la desgracia consiguieron agitar mucho más que eso. Lograron sacar las mejores virtudes de la comunidad internacional, que luchó unida para recuperarse de una tragedia que cada 26 de diciembre irrumpe inevitablemente en la memoria colectiva.

Christian Rubio. Periodista hambriento de cultura, madrileño saleroso y maniático de juntar letras, por si se da la casualidad de que fabrico algo importante que comunicar.