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Las mejores Escape Rooms de Madrid

Redacción TO

Las Escape Rooms son la sensación del momento, especialmente para los más jóvenes. Se trata de un plan de ocio alternativo que está arrasando entre la generación Z. Consisten en un concepto muy básico: una habitación misteriosa, muchas pistas y 60 minutos para escapar de ella. Para huir hay que echar mano del ingenio, la lógica y la imaginación. Esta experiencia se ha extendido rápidamente en medio mundo. Su origen se remonta al año 2006, cuando un grupo de programadores de Silicon Valley desarrolló Origin, un juego ambientado en las novelas de Agatha Cristie. En España hay varias Escape Rooms repartidas por el territorio nacional -especialmente en Gran Canaria, Barcelona y Madrid-. En la capital, la variedad de locales que ofrecen esta experiencia de escapismo es notable, y todos presentan distintos marcos para escapar. Estos son los mejores locales para disfrutarla en Madrid:

1. ParaPark Madrid

Parapark es la primera Escape Room que abrió en Madrid. Desde diciembre de 2013, la franquicia de las Escape Rooms más famosas del mundo, ofrece al público dos niveles: Experimento número 5 y Pasaje número 9. En ellos podemos encontrar dos historias en las que disfrutar mientras se ejercitan el ingenio y la astucia. La experiencia es apta para los más claustrofóbicos. Los únicos requisitos para disfrutarla es ser mayor de 14 años y juntar un grupo de un máximo de 5 personas.

Precio: 50 euros / equipo
Dirección: Calle de la Manzana, 15
Teléfono: 658 86 00 44
Web: http://madrid.parapark.es

2. Exit Game Madrid

Esta Escape Room es de las más emocionantes de la capital. Cuenta con la particularidad de añadir seis minutos extra a los tradicionales 60. Los jugadores pueden elegir entre tres historias diferentes y la posibilidad de resolver el misterio en inglés o en español. Las tres misiones son El marchante de arte, ambientado en 1932, El laboratorio, ambientado en 2010, y El agente doble de la Guerra Fría, ambientado en 1976. Las misiones se pueden combinar para activar el modo combate y competir entre grupos. El objetivo principal de los jugadores será evitar que un sospechoso marchante de arte abandone el país con piezas fundamentales para el patrimonio histórico español, encontrar los exámenes del excéntrico profesor Calma y evitar un conflicto nuclear de desastrosas consecuencias. En los próximos meses, Exit Game Madrid estrenará una nueva y misteriosa misión: Pena de muerte, ambientado en 1962 y sólo apto para expertos.

Precio:

2 jugadores– 45 euros
3 jugadores– 55 euros
4 jugadores– 65 euros
5 jugadores– 75 euros

Dirección: Calle Caracas, 15
Teléfono: 910 161 209
Web: http://exit-game.es

3. Fox in a Box

Fox in a Box está ubicado en un sótano en las profundidades de Chueca, que alberga dos salas ambientadas para las dos misiones a las que el equipo se puede enfrentar: Búnker y Laboratorio Zombi. En la primera, los participantes se enfundarán el uniforme militar con el objetivo de detener la III Guerra Mundial en menos de 60 minutos. Para los más expertos, la propuesta fuerte: un misterioso laboratorio en el que el equipo entrará caracterizado como auténticos científicos y tendrá que acabar con una amenaza zombie. Fox in a Box ofrece también los juegos tanto en inglés como en español, y admite grupos de 2 a 6 personas.

Precio: de 55 a 90 euros / equipo
Dirección: Calle Infantas, 25
Teléfono: 691 666 715
Web: http://foxinaboxmadrid.com/

4. LEVER Escape Room

LEVER Escape Room presenta una propuesta muy cuidada en su ambientación. Consta de dos juegos: La sede y La banda de Leo. La sede es el más fácil, en él el equipo tendrá que colarse en el despacho de una sede de un partido político, acceder al ordenador, ejecutar el protocolo de seguridad y escapar antes de que llegue la policía. En La banda de Leo, el equipo se enfrentará al mayor robo de diamantes jamás conocido.

Precio: de 49 a 75 euros / equipo
Dirección: Calle Carranza, 5
Web: http://www.leverescaperoom.com

5. Escape Room Madrid

Escape Room Madrid acepta grupos de 2 a 5 jugadores. Tiene tres juegos diferentes: El sótano, La pirámide y La cuenta atrás son los tres acertijos. Las misiones a realizar no son sencillas: encontrar la fórmula secreta de una sustancia creada por un científico loco, intentar escapar de una pirámide o conseguir inutilizar los misiles robados por un grupo terrorista. El espacio cuenta con dos salas idénticas para cada uno de los tres juegos, por lo que dos equipos podrían competir simultáneamente en el mismo tipo de misión.

Precio: a partir de 20 euros / persona
Dirección: Calle Orense, 4
Teléfono: 917 034 102
Web: http://www.escaperoommadrid.com

Madrid se viste de Sevilla

Lidia Ramírez

Foto: Marcelo del Pozo
Reuters

Sólo quedan unos días para que arranque la Feria de Abril o Feria de Sevilla. Cantar, bailar y disfrutar del ‘pescaíto’ frito, los adobos y el jamón acompañados de un fino o un rebujito es premisa estos días en la capital andaluza. Sin embargo, no sólo en Sevilla se podrá disfrutar de la auténtica fiesta de la primavera, ‘la madre de todas las ferias’, que este año cumple 170 años, también estará presente en Madrid. Símbolo del arte de vivir la vida y máxima expresión de alegría y diversión, los faralaes y farolillos vestirán Madrid durante toda esta semana hasta el 7 de mayo para que los sevillanos y andaluces de pura cepa residentes en la capital de España se sientan como en casa. Por ello, The Objective recopila algunos lugares de la capital madrileña para disfrutar de la pasión, la alegría y la tradición andaluza.

Mercado de San Ildefonso

El próximo 30 de abril, con el tradicional encendido de las luces, comenzará la Feria de Abril de Sevilla que tendrá su réplica, del 30 de abril al 7 de mayo, en el Mercado de San Idelfonso, que durante una semana vestirá de Sevilla cada uno de sus puestos. Andalucía y la Feria de Sevilla estará presente en sus paredes, en su decoración, en su música e incluso en sus bartenders. Para celebrar ‘la semana grande de la capital de Andalucía’, los distintos puestos del mercado han preparado platos muy especiales, con un toque muy andaluz. Así, Granja Malasaña ofrecerá unos exclusivos huevos camperos fritos con atún rojo de Barbate y DP Tapas propone salmorejo y ensaladilla con picos de Jerez. Por su parte, La Arepera ha preparado un delicioso pescaíto frito. La oferta se completa con otros platos estrella como las croquetitas de jamón de Tassi Gourmet, las brochetas andaluzas de La Brochette y las manzanillas, los finos, los blancos, los tintos, los dulces. . . de TaninosAdemás, durante esta semana, las barras del Mercado tendrán un protagonista muy especial, el rebujito.

La Encarna Bistró Andaluz 

Restaurante ideal en El Viso (Recaredo, 2) con patio perfecto para disfrutar del solecito y de sus tapas, raciones y medias raciones y su magnífica carta de vinos andaluces y de Jerez.  La nueva propuesta de La Encarna incluye: ‘Noches de flamenco’, ‘Sherry nights’, ‘Brunch en el patio’… donde la música, el buen ambiente y los sabores del Sur inundan cada rincón de este espacio.
Madrid se viste de Sevilla
Mejillones en cocotte y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. | Foto: La Encarna Bistró Andaluz

Tradición y presente conviven en este restaurante referencia del estilo del Sur, una combinación que se manifiesta tanto en su carta, en la que están reflejadas recetas de toda la vida con presentaciones actualizadas y algunos guiños a la gastronomía francesa, como en su interiorismo. Como reflejo del espíritu andaluz, en La Encarna Bistró Andaluz no pueden faltar los fritos, elaborados con aceite de oliva y una mezcla de harinas ecológicas de cereales como trigo, garbanzo y maíz, entre los que destacan los salmonetes con chutney de tomate, los boquerones con emulsión de limón, las puntillitas con mayonesa de wasabi o la croqueta del choco. Las denominaciones de Jabugo, Medina Sidonia y Cumbres avalan los platos de la tierra, como las carrilleras ibéricas, guisadas en oloroso y crema de coliflor; los tacos de solomillo de ternera de pasto al whisky y papas; el corte de lomo de vaca retinta de Medina Sidonia o el magret de pato braseado.

Dirección: C/Recadero, 2

Precio medio: 25 euros

El Espigón

Es referente de la mejor mesa andaluza en la capital. Su decoración a base de excelentes maderas y efectos navales, nos aportan el escenario perfecto donde saborear los mejores pescados, mariscos, frituras, arroces, etc. Sus recetas andaluzas traen toda la frescura de la cocina mediterránea a través de sus productos frescos y de temporada en donde toman especial protagonismo sus pescados a la sal y los platos de carne como el solomillo Strogonoff. Un mundo lleno de distinción y elegancia en pleno centro financiero de Madrid.

Dirección: C/ Orense, 68
Precio medio: 50 euros

Bocaíto

La tradición de Bocaíto, la primera barra de tapas de Madrid, con más de 50 años de historia, se une a la tradición de una de las fiestas españolas con más solera. Por esa razón, Bocaíto ha diseñado una carta que transportará sensorialmente a sus clientes al recinto ferial sevillano. Los sabores de la Feria de Abril se trasladan a este pintoresco lugar que celebra esta fiesta con platos típicos, como el salmorejo, el gazpacho, las chacinas ibéricas, el rabo de toro, el potaje, la tortilla de patatas, la tortillita de camarones, las coquinas, los boquerones, los bienmesabes, las pijotas, los calamares y los salmonetes.
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Fritura de pescaíto. | Foto: Bocaíto

Todo ello acompañado de cañas, vinos, manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, fino de Jerez y rebujito.  Al frente de Bocaíto se encuentran Chris y Paco Bravo, la tercera generación de una saga familiar que ha estado al frente de este espacio durante más de 50 años, pero que en todo este tiempo ha mantenido la misma filosofía. Este leitmotiv es la perseverancia en buscar la mejor calidad en la materia prima, en la destreza de las mejores técnicas de corte de cuchillo, en la elaboración de los productos al momento y, por último, en no abandonar la esencia de la cocina tradicional castellana y andaluza.

Dirección: C/ Libertad, 6
Precio medio: 30 euros

La Gaditana

Según recoge en su web, alguien lo definió simplemente como ‘un rincón de Cádiz en Madrid’. Desde hace tiempo esta familia con raíces gaditanas tenían una ilusión que era montar una taberna como las que había en la antigua Cádiz. Sobre todo en lo concierne a la cocina y a la manera de preparar los antiguos platos gaditanos. Considerado como uno de los restaurantes referencia de la comida andaluza de la capital, situado en pleno centro de Madrid, en el barrio de Salamanca, la cocina tradicional del sur nunca había estado tan cerca y a unos precios tan competitivos. Las ortiguillas o las típicas tortillitas de camarón, además del cazón o el atún rojo son sus platos cumbre.

Dirección: C/ Lombia, 6
Precio medio: 25 euros

Aguirre por toda la eternidad

Rafa Latorre

Foto: SERGIO PEREZ

Esperanza Aguirre lleva yéndose desde el San Valentín de 2016. El día en que la Guardia Civil irrumpió en primera de planta del 13 de la calle Génova de Madrid, Aguirre decidió ir yéndose, anunció su dimisión como presidenta del PP de Madrid, asumió “la responsabilidad política de todos esos años” y emprendió un largo adiós en el que lleva ocupada un año y dos meses. 

Siempre que Aguirre anunció que se iba yendo -en 2012 se fue yendo por primera vez- Mariano Rajoy la despidió exactamente con la mismas dos palabras: “Lo comprendo”. La afectuosa despedida del presidente es una declaración política en la que se aprecia con toda nitidez el cariño que le guarda a su compañera de partido.

El día que detuvieron a su sucesor y al que fuera su mano derecha, Esperanza Aguirre derramó ante los periodista lágrimas socialdemócratas en una última impugnación, la estética, del ideario liberal. Porque su legado es eso, la perfecta refutación del programa teórico que comenzó a defender cuando siendo una joven concejala le organizaba homenajes a Ludwig Von Mises.

Independientemente de lo que digan los jueces, lo que ya sabemos es que en Madrid lo público y lo privado se confundían en una sórdida bacanal lubricada por el dinero del contribuyente. Eso fueron el nachismo y el granadismo, dos ramas, ella dirá que dos herejías, del aguirrismo. Eso ocurrió durante “todos esos años”, cuya responsabilidad política asumió la matriarca del liberalismo español realmente existente cuando, mientras la Guardia Civil revolvía los cajones del primer piso del 13 de la calle Génova, se sentó a reflexionar y llegó a la conclusión de que era el momento de empezar a ir yéndose. Por toda la eternidad.

Celtas Cortos: "Nos quedan muchas ganas de seguir haciendo música"

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Rodrigo Isasi
The Objective

“20 de abril del 90, hola chata ¿cómo estás?, te sorprende que te escriba, tanto tiempo es normal…”. Así comienza una de las canciones más conocidas del mítico grupo de folk rock Celtas Cortos. Y es que somos muchos los integrantes de la generación Y, y parte de la Z los que hemos crecido escuchando esta y otras canciones como La senda del tiempo. Han pasado muchos años desde ese “20 de abril del 90”, pero no por ello Celtas Cortos ha dejado de tocar. El grupo, que cumple 30 años este 2017, sigue dando guerra sobre los escenarios y ha ofrecido este jueves por la noche un concierto en la Sala Joy Eslava de Madrid.

Allá por el año 87 sacaban su primer disco, Así es como suena: folk joven, que publicaban junto con los grupos de folk Ágora y Yedra. Han sido 30 años de cambios en los componentes de la banda, en la que se mantienen fieles el guitarra y vocalista Jesús Cifuentes, Cifu, y el encargado del saxo y los whistles, Goyo Yeves.  Uno de sus temas reza: “No. No nos podrán parar somos Celtas Cortos con ganas de luchar”. Y eso es precisamente lo que parece, en estos 30 años, nada les ha detenido y hoy es el día en el que nos reciben encima de un escenario para ofrecer un nuevo bolo a sus incondicionales fans y comenzar la gira de su nuevo disco In Crescendo, grabado en directo con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Son ya casi dos millones de discos vendidos en toda su historia y más de 2.000 conciertos a sus espaldas.

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Alberto García en la prueba de sonido | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

Hablamos con Alberto García, que se incorporó al grupo en 1992 y que se encarga del violín y del trombón. Alberto lleva muchos años tocando el violín. Un cúmulo desafortunado de circunstancias en su vida no han sido suficientes para que abandonara la música; y es que con 31 años le diagnosticaron artritis psoriásica, una dolencia muy común que puede llegar a ser bastante invalidante dependiendo del grado de afección y del dolor que ésta provoque. Aún así, es el primero que se sube al escenario a dar lo mejor de sí mismo.

¿Qué ha cambiado en Celtas Cortos desde aquel 20 de abril del 90? 

Pues han cambiado muchas cosas. Los años te acaban abollando un poco la ingenuidad y la ilusión a borbotones que tienes cuando eres más joven, pero quedan muchas cosas de lo que era el grupo de entonces. Quedan muchas ganas de seguir haciendo música, canciones en común, que es el hilo conductor, es la esencia que nos mantiene juntos, aparte de una buena dosis de amistad. También han cambiado las vidas de todos, ya que la inmensa mayoría somos padres, y eso también va conformando la manera de estar en el grupo.

¿Cómo surgió el tema 20 de abril?

Bueno, eso fue una carta de amor que escribió Jesús (Cifuentes) a una destinataria y ahí se queda la cosa. Es algo anecdótico. Yo creo que la cuestión personal se puede obviar, es un desparramo de desamor hecho poesía y una manera de hacer música para nosotros, que es combinar una base más o menos rockera con una instrumentación más o menos folk. También fue una manera para nosotros de sentar las bases de como hacer música, aunque luego la hemos hecho de muchas otras maneras y mirando a muchos otros sitios.

30 años  sobre los escenarios ¿Tendremos Celtas para unos cuantos años más? 

Nosotros vamos a ir pasito a pasito y siempre hemos pensado que esto era una carrera de fondo y nos vamos planteando las etapas una a una. Ahora estamos pensando en la siguiente, que son unos ensayos en el mes de octubre, y no tardando demasiado hacer una grabación de eso. Hasta ese momento, cada uno va cocinando sus historias, grabando, proponiendo ideas que luego serán comunes. Eso es lo que tenemos ahora, aparte de acabar la gira enteros. La idea es tener un nuevo disco para el año que viene.

¿Qué hay de cierto en el origen de vuestro nombre?

Nuestro nombre tenía que ver con que muchos integrantes del grupo fumaban Celtas. Al haber Celtas largos y Celtas normales, la gente los llamaba ‘cortos’ y se aprovechó esa especie de complicidad con el público en general, ya que era un tabaco muy popular y tenía que ver mucho con lo que hacíamos musicalmente: usábamos la música celta, pero nos quedábamos cortos para hacer otro tipo de sonoridades, por lo que nos venía un poco como anillo al dedo.

 ¿Ya no se hace música como la de antes?

Yo creo que sí se hace música como la de antes, lo que pasa es que los canales para llegar al público han cambiado. Los mayoritarios se dedican algo más no se, es que la palabra “comercial” se queda corta; se dedican a lo básico, a llegar al público. Actualmente, por suerte, los canales de difusión de la música han cambiado y están prácticamente al alcance de cada uno de nosotros; otra cosa es saber cómo ofrecerte, ser un poco culebrilla para llegar a donde quieres llegar, dar mucho la tabarra y creértelo mucho.

 ¿Qué papel juega la tecnología?

La tecnología ha influido para mal y para bien, ha abaratado muchas cosas que tienen mucho valor, pero también ha abaratado, precisamente, la posibilidad de ser tu propio gestor y productor de tu música. Puedes ser un ente completamente autónomo.  Desde que la idea surge en tu cabeza, hasta que se estrella en el mejor de los sitios.  Esto es un arma de doble filo, hay que saber manejarla y no cortarse.

 ¿Qué decir del trabajo de Celtas Cortos?

Nosotros procuramos tener una coherencia con lo que a nosotros nos gusta, con lo que realmente hemos hecho, y con lo que consideramos que es digno para que el público lo escuche. No obstante, supongo que hay gente que en la música ve algo más aparte de lo puramente artístico y da más prioridad a la parte de mercadería de la música. Creo que en hacer girar todo al mismo tipo de música en todas las cadenas de radio, hay mucho de interés puramente comercial. Nosotros intentamos mantener por lo menos una buena dosis de interés por lo puramente artístico y lo que realmente a nosotros nos conmueve por dentro.

Aparte de Celtas Cortos, ¿Qué escucha Alberto? 

Pues escucho infinidad de cosas. Lo último que he escuchado con un poco de atención es un grupo que se llama Punch Brothers, que tienen violín, mandolina, banjo, contrabajo, guitarra y su vocalista canta muy bien el tío. También he escuchado una mandolinista que se llama Sierra Hull. No lo sé, la verdad es que estoy abierto a un montón de grupos. Es un espectro muy amplio el que me puede llegar a calar, necesito un poco de virtuosismo musical para que me llegue, pero estoy abierto a prácticamente cualquier tipo de música.

Esteban Crespo: “María Pedraza es el mayor descubrimiento del cine español en diez años”

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

Esteban Crespo (Madrid, 1971) es el ejemplo de que uno no sabe hacia dónde lo llevará la vida. Por supuesto que a Esteban siempre le apasionó el cine, que nunca dejó de escribir, que no se le pasó por la cabeza decir basta. Pero cuando tuvo que elegir, por azar o por convencimiento, se decantó por la Arquitectura. “Lo que hice antes de decidir fue visitar la Escuela de Cine (ECAM), que estaba haciendo el traslado a la Ciudad de la Imagen (Madrid)”, cuenta. “Fui hasta allí y no me atendió nadie. Tuve una sensación malísima, malísima, y salí por patas”.

Ahora el cineasta madrileño echa la mirada atrás y recuerda aquellos tiempos con ternura; la incertidumbre, los fracasos, las dudas, todo queda más lejos. Ahora el cineasta reconoce que disfruta del momento; Amar, su primer largometraje, se estrena este viernes en los cines.

“Hice un corto cuando estaba terminando la carrera, y rodándolo fue que me di cuenta de que lo mío era el cine”

“Es una historia de desamor, pero también sobre esa etapa en la vida del joven en la que tiene que decidir qué hacer”, explica, midiendo cada palabra. “Parece que esa decisión que tienes que tomar va a marcar tu vida y que no vas a poder cambiarla, al menos en diez años. Tienes que decidir qué estudiar, si quieres estudiar, qué quieres hacer. Parece que si eliges una carrera luego ya no vas a poder reinventarte. Es un momento de locura y de aprender a enfrentarte a tus padres y a lo establecido para ser libre, para que tu personalidad florezca. Nuestros personajes huyen encontrándose”.

Cuando un joven se debate entre la vocación y la prudencia, desconoce que ambas caminan de la mano. Esteban encontró su camino después de más de diez años en la arquitectura, que le gusta, que le apasiona, pero que no puede competir con el cine. Esto lo descubrió más o menos tarde, cuando andaba cerrando sus estudios universitarios, y recuerda ese momento como una epifanía. “Hice un corto cuando estaba terminando la carrera, y rodándolo fue que me di cuenta de que me había equivocado, que lo mío era el cine“. Y continúa, con tono burlón: “Ese corto lo hice con un amigo y espero que alguien se haya hecho con todas las copias y las haya destruido. Si alguien viese ese corto puede que no volviera a trabajar nunca más”.

Esteban Crespo: “María Pedraza es el mayor descubrimiento del cine español en diez años” 2
Fotograma de ‘Amar’, de Esteban Crespo. | Foto: Avalon

Parece curiosa esa relación del artista con su primera obra, con ese empezar que nunca es bueno, que tiene dedicación e ilusión y una voluntad estética profundamente genuina que, sin embargo, termina por ruborizar con el paso de los años. “¡Era espantoso!”, bromea Esteban, probablemente honesto. “Tenía un nombre largo, algo como ¿Quién tiene la culpa…? . Por eso luego titulé un corto como Nadie tiene la culpa, era un homenaje a ese primer corto. Ni siquiera estaba planeado que yo lo dirigiera. Era un poco raro, y la historia es cachonda. Un amigo me dijo de hacerlo, que él iba a escribirlo, y cuando pude leerlo resultó ser una mierda. Le dije que yo lo reescribiría y ya puestos lo dirigí. Recuerdo decirle: ‘¿De verdad que tú llamas a esto escribir?’. En el fondo lo del corto fue culpa suya”.

Esteban le debe todo a ese fracaso. Varios años después un cortometraje le puso en el centro de la escena. Aquel no era yo fue un éxito de crítica que consiguió el Goya en 2012 y estuvo entre las nominadas a mejor cortometraje en los Oscars de 2013. Aquel trabajo fue un impulso tremendo, el preámbulo de una carrera que crece con paso firme.

“Entrevisté a mucha gente a la que preguntaba por su primer amor y me di cuenta de que muchas cosas se repetían”

Esteban peina algunas canas y guarda un vago parecido con Paul Thomas Anderson. Ha vivido momentos de amor y desamor, de relación y fractura, y es irremediable que estas experiencias se reflejen en su película. Con todo, Esteban se define como un escritor que toma distancia respecto a los recuerdos, que trata de excluirlos mientras está metido en el guión: “No soy un director que le guste contarse a sí mismo. Hay detalles de mi vida en la película, pero lo que hice es entrevistar a mucha gente a la que preguntaba por su primer amor y me di cuenta de que muchas cosas se repetían. Pensé que no se había hecho una película seria sobre este asunto, o al menos no la conocía. Me pareció interesante hacer una película honesta sobre ese momento y hacerlo sin excluir sus cosas negativas”.

En esta historia, Carlos y Laura, que tienen 18 y 17 años, sienten una emoción casi inmediata después de conocerse, creen saber todo lo que necesitan saber el uno sobre el otro, dibujan toda una vida juntos, son felices en su ensueño. Pero luego van encajando como pueden los primeros desengaños, las primeras frustraciones, ese choque brutal con esa realidad tan cruda. Las interpretaciones son inmensas, con Pol Monen y María Pedraza asumiendo unos roles que parecen salir de dentro, que son ellos mismos.

Esteban Crespo: “María Pedraza es el mayor descubrimiento del cine español en diez años” 3
Esteban Crespo, en su estancia en Los Ángeles por su nominación al Oscar, en 2013. | Foto: Kevork Djansezian/Reuters

Resulta imposible escapar del encanto de María, que recuerda tanto a Adèle Exarchopoulos, protagonista de La vida de Adèle, con esa belleza tan genuina, la mirada intensa, una inteligencia que desarma. “Es algo que me han dicho mucho”, reconoce Esteban. “María Pedraza es el mayor descubrimiento del cine español en los últimos diez años”.

“Siento que quiero hacer películas todo el tiempo, no me importa dónde”

Antes de encontrar a María, el equipo de la película andaba algo perdido buscando a una actriz que encarnara a Laura. Aquella aparición fue una coincidencia. Esteban cuenta que navegaba en Instagram documentándose para la película; quería profundizar en cómo se comunica la gente joven, en el tipo de fotos que sube, en cómo viste, en cuáles son sus inquietudes. Y un día se topó con el perfil de María y empezó a seguirla. Descubrió que era muy activa en redes, que hacía ballet clásico, que tenía una fotogenia especial. “Un día leí en una entrevista que le hicieron que había hecho un curso de interpretación”, dice Esteban, que contiene la risa. “¡Resulta que solo había ido un día! Y ni siquiera le gustó”.

El director llamó a las directoras de casting para pedirles que le hicieran una prueba a María y las puso sobre aviso: no sabrá interpretar, no tiene por qué salir bien, nunca ha hecho esto antes. La prueba fue mejor de lo esperado y, poco tiempo después, decidieron que María Pedraza encarnara a Laura. “Ella nunca buscó esto”, confiesa Esteban. “Simplemente se lo encontró”.

Esteban Crespo: “María Pedraza es el mayor descubrimiento del cine español en diez años” 1
Fotograma de ‘Amar’, de Esteban Crespo. | Foto: Avalon

Otro de los aspectos interesantes de esta película radica en la forma en que incluye la tecnología en el curso del relato. Es un elemento del que la literatura y el cine contemporáneo suele rehuir o incluir en exceso, y aquí no es que aparezca en cada plano, pero sí se intuye como una constante; en todo momento sabes que está presente. Esteban escribió el guión hace 15 años y para entonces, cuenta, no había casi ordenadores, ni teléfonos móviles; las redes sociales eran algo impensable. Así que se adaptó a los tiempos. “Una de las cosas que más tuvimos que cambiar del guión era eso”, dice. “Es tan curioso como que cuando la tía de Laura le pide que le enseñe fotos de Carlos, lo hace sacando el teléfono, pasando fotos con el dedo. Antes eso no era así. Las fotos estaban dentro de un sobre y las sacabas una a una porque las tenías impresas en papel”.

Esteban conoce las dificultades de rodar en España. “Aquí solo se hacen 100 películas al año”, dice. “Solo hay 100 afortunados”. Mientras cuenta las horas para el estreno de su primera película, tiene en la cabeza cómo será la próxima, que es más grande, más compleja: un thriller a campo abierto. Han pasado muchos años desde que decidió dedicarse a la arquitectura, que luego abandonó con la esperanza de que algún día llegara la oportunidad que ahora saborea. Esteban no piensa en otra cosa: “Siento que quiero hacer películas todo el tiempo, no me importa dónde. En España, en Estados Unidos, en Hungría. Donde sea. Amo este oficio”.

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