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Las mejores Escape Rooms de Madrid

Redacción TO

Las Escape Rooms son la sensación del momento, especialmente para los más jóvenes. Se trata de un plan de ocio alternativo que está arrasando entre la generación Z. Consisten en un concepto muy básico: una habitación misteriosa, muchas pistas y 60 minutos para escapar de ella. Para huir hay que echar mano del ingenio, la lógica y la imaginación. Esta experiencia se ha extendido rápidamente en medio mundo. Su origen se remonta al año 2006, cuando un grupo de programadores de Silicon Valley desarrolló Origin, un juego ambientado en las novelas de Agatha Cristie. En España hay varias Escape Rooms repartidas por el territorio nacional -especialmente en Gran Canaria, Barcelona y Madrid-. En la capital, la variedad de locales que ofrecen esta experiencia de escapismo es notable, y todos presentan distintos marcos para escapar. Estos son los mejores locales para disfrutarla en Madrid:

1. ParaPark Madrid

Parapark es la primera Escape Room que abrió en Madrid. Desde diciembre de 2013, la franquicia de las Escape Rooms más famosas del mundo, ofrece al público dos niveles: Experimento número 5 y Pasaje número 9. En ellos podemos encontrar dos historias en las que disfrutar mientras se ejercitan el ingenio y la astucia. La experiencia es apta para los más claustrofóbicos. Los únicos requisitos para disfrutarla es ser mayor de 14 años y juntar un grupo de un máximo de 5 personas.

Precio: 50 euros / equipo
Dirección: Calle de la Manzana, 15
Teléfono: 658 86 00 44
Web: http://madrid.parapark.es

2. Exit Game Madrid

Esta Escape Room es de las más emocionantes de la capital. Cuenta con la particularidad de añadir seis minutos extra a los tradicionales 60. Los jugadores pueden elegir entre tres historias diferentes y la posibilidad de resolver el misterio en inglés o en español. Las tres misiones son El marchante de arte, ambientado en 1932, El laboratorio, ambientado en 2010, y El agente doble de la Guerra Fría, ambientado en 1976. Las misiones se pueden combinar para activar el modo combate y competir entre grupos. El objetivo principal de los jugadores será evitar que un sospechoso marchante de arte abandone el país con piezas fundamentales para el patrimonio histórico español, encontrar los exámenes del excéntrico profesor Calma y evitar un conflicto nuclear de desastrosas consecuencias. En los próximos meses, Exit Game Madrid estrenará una nueva y misteriosa misión: Pena de muerte, ambientado en 1962 y sólo apto para expertos.

Precio:

2 jugadores– 45 euros
3 jugadores– 55 euros
4 jugadores– 65 euros
5 jugadores– 75 euros

Dirección: Calle Caracas, 15
Teléfono: 910 161 209
Web: http://exit-game.es

3. Fox in a Box

Fox in a Box está ubicado en un sótano en las profundidades de Chueca, que alberga dos salas ambientadas para las dos misiones a las que el equipo se puede enfrentar: Búnker y Laboratorio Zombi. En la primera, los participantes se enfundarán el uniforme militar con el objetivo de detener la III Guerra Mundial en menos de 60 minutos. Para los más expertos, la propuesta fuerte: un misterioso laboratorio en el que el equipo entrará caracterizado como auténticos científicos y tendrá que acabar con una amenaza zombie. Fox in a Box ofrece también los juegos tanto en inglés como en español, y admite grupos de 2 a 6 personas.

Precio: de 55 a 90 euros / equipo
Dirección: Calle Infantas, 25
Teléfono: 691 666 715
Web: http://foxinaboxmadrid.com/

4. LEVER Escape Room

LEVER Escape Room presenta una propuesta muy cuidada en su ambientación. Consta de dos juegos: La sede y La banda de Leo. La sede es el más fácil, en él el equipo tendrá que colarse en el despacho de una sede de un partido político, acceder al ordenador, ejecutar el protocolo de seguridad y escapar antes de que llegue la policía. En La banda de Leo, el equipo se enfrentará al mayor robo de diamantes jamás conocido.

Precio: de 49 a 75 euros / equipo
Dirección: Calle Carranza, 5
Web: http://www.leverescaperoom.com

5. Escape Room Madrid

Escape Room Madrid acepta grupos de 2 a 5 jugadores. Tiene tres juegos diferentes: El sótano, La pirámide y La cuenta atrás son los tres acertijos. Las misiones a realizar no son sencillas: encontrar la fórmula secreta de una sustancia creada por un científico loco, intentar escapar de una pirámide o conseguir inutilizar los misiles robados por un grupo terrorista. El espacio cuenta con dos salas idénticas para cada uno de los tres juegos, por lo que dos equipos podrían competir simultáneamente en el mismo tipo de misión.

Precio: a partir de 20 euros / persona
Dirección: Calle Orense, 4
Teléfono: 917 034 102
Web: http://www.escaperoommadrid.com

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Donald Trump señala el cambio a la paz

José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez reflexiona acerca de la polémica y el conflicto desatados por Trump luego de que reconociera a Jerusalem como capital de Israel y ordenará trasladar allí la embajada, que ahora está en Tel Aviv.

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Llega a Madrid el nuevo Paraíso de la música electrónica

Cecilia de la Serna

Foto: Unsplash

Tras más de dos décadas olvidada en la ruta festivalera patria, la capital parece estar al fin copando el protagonismo que muchos esperaban. A las ya consagradas citas musicales que suponen algunas, como el Mad Cool o el DCODE, se une una propuesta hasta ahora inédita en Madrid: la primera edición de Paraíso, un nuevo festival que tendrá lugar en un espacio verde muy próximo al centro de la capital. Concretamente, como el ya citado DCODE, Paraíso pisará la hierba del Campus de la Universidad Complutense, y durará dos días: el 8 y el 9 de junio de 2018.

El lema de Paraíso es “Música electrónica y otras artes”, que es -además de un eslogan prometedor- toda una declaración de intenciones. Este festival de nueva generación ha nacido, según sus organizadores, “para ofrecer al público la oportunidad de vivir una experiencia multisensorial”.

De uno de los creadores del FIB

Este proyecto tiene la solvencia que solo la experiencia de los que están detrás de él puede otorgar. Desde el festival recuerdan que “Paraíso nace de la mano de un colectivo de profesionales con más de dos décadas de trayectoria en la gestión cultural. A la cabeza del proyecto se encuentra José Morán, cofundador y codirector hasta 2009 del FIB (Festival Internacional de Benicàssim)”. Algo que cuidan especialmente desde la organización de Paraíso es la imagen gráfica, que han creado de la mano del estudio madrileño Serial Cut. El resultado final es onírico, con elementos relacionados con el sonido y la naturaleza, la música electrónica y otros conceptos del festival, unidos mediante texturas orgánicas y evocadoras.

Tres escenarios para una experiencia completa

La gran incógnita es su cartel, que próximamente anunciará la organización en un primer avance, así como el resto de contenidos y disciplinas artísticas que formarán parte de la primera edición de Paraíso. Lo que sí aseguran sus organizadores es que “Paraíso se estrenará con un cuidado cartel compuesto por artistas que exploran los nuevos territorios de la electrónica y su confluencia con otros géneros y expresiones artísticas”.

El recinto del festival contará con hasta tres escenarios diferenciados, intervenciones artísticas, un área recreativa, varias zonas de descanso y un espacio gastronómico. Siguiendo la tendencia impuesta por muchos festivales, este será sostenible, con aforo limitado a 15.000 personas diarias, en el que la comodidad y los detalles harán que los asistentes disfruten de una experiencia única.

Reserva anticipada

A partir de ahora se puede reservar sin compromiso, y a través de la web de Paraíso, el abono a un precio especial de 35 euros y el pase premium a 95 euros. El plazo para confirmar la compra de la reserva finalizará 15 días después de la presentación del primer avance del cartel. Los asistentes de esta primera edición tendrán prioridad para acceder a las siguientes.

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Las frivolidades peligrosas de Trump

Melchor Miralles

Foto: Jonathan Ernst
Reuters

Cuando se dispone del poder que ostenta un presidente de los EEUU resulta peligroso que ocupe la poltrona un tipo como Donald Trump, populista, excéntrico y frívolo. Ahora ha dado un paso que parece poco meditado y en el que, además, como tantas veces, ha estado mal asesorado. La decisión de reconocer Jerusalén como capital de Israel muestra una política errante, alejada del papel que tradicionalmente han jugado los EEUU en relación con Israel. La decisión no refuerza, sino todo lo contrario, el papel de su país en la región y no es un paso que contribuya a la estabilidad internacional. Eso sí, Trump logra de nuevo el apoyo de sus votantes más extremos con esta excentricidad innecesaria. Si el problema árabe-israelí era complicado, ahora los es más. Trump, una vez más, da un paso que tiene como consecuencia una unanimidad global en su rechazo, pero eso a él parece que le estimula. Una ocurrencia que lleva a tensar los muchos pleitos que hay en juego y a poner en entredicho que los EEUU puedan jugar un papel de mediadores de prestigio entra ambas partes del conflicto eterno, hacer perder peso a su país en beneficio de Rusia y China y levanta un muro quizá insalvable.

Todos los presidentes norteamericanos han tenido sus propios planes de paz para la región, y ninguno de ellos ha conseguido culminarlo. Parece que en la decisión de Trump ha jugado un relevante papel Jared Kushner, su yerno, a quien quizá le queden pocas horas en la Casa Blanca. El plan de paz que tiene Kushner en la cabeza solo pasa, al parecer, por alcanzar unas supuestas condiciones previas a la victoria sobre el extremismo islámico para contener el papel relevante que juega Irán, con su capacidad nuclear como amenaza, en la región. No sabemos cuáles son esas condiciones, pero de una superpotencia no se espera que solo tenga como plan la victoria por aplastamiento del adversario, menos aún en un conflicto con tantas derivadas complejas internacionales como el que nos ocupa. Trump quizá no ha valorado que hay sobre el tapete multitud de simbología política y religiosa, complejos matices de la historia pasada y reciente y nuevos escenarios de geopolítica que requieren de políticos más avezados. Lo menos recomendable en situaciones como la que nos ocupa son líderes que se manejan bien en la reacción rápida y populista, en la iria. Los gestos simbólicos tienen muchas consecuencias, no siempre positivas, y Trump ha azuzado un volcán que puede reventar en cualquier instante. Aunque parece que en Israel hay tranquilidad,

Kushner ha tenido como guías de su descabellado plan a Benjamín Netanyahu y al príncipe heredero de Riad Mohamed bin Salmán. No parecen los dos mejores consejeros para encontrar una solución pacífica al conflicto. Trump parece empeñado en cargarse el orden internacional y la estabilidad mundial. Le importa una higa. Huye del multilateralismo y parece que donde se mueve bien es el paso corto y rápido, lo propio de un político que se maneja con Twitter como principal canal de comunicación. Los acuerdos de Oslo, que no resolvieron el conflicto palestino-israelí, al menos hay que respetarlos, pero Trump y su séquito de irresponsables no se paran en barras a la hora de cargarse cualquier acuerdo. Van a lo suyo, con una frivolidad impropia de un presidente de los EEUU y poco conveniente y peligrosa para la paz y la estabilidad de este mundo que habitamos que parece que los humanos somos incapaces de mejorar, para desconsuelo y preocupación de las generaciones que vienen, a quienes dejamos tarea, mucha tarea.

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Contra la navidad

José María Albert de Paco

Foto: JON NAZCA
Reuters

Cuánto añoro las Navidades sin afeites ni plusvalías, aquellas en que sólo se celebraba eso, la Navidad, y  que habrían de pasar a la historia por frugalidades como los tortazos de Lussón a Codeso, las empanadillas de Encarna o que una niña de San Ildefonso fuera negrita. Aquellas Navidades, en fin, cuya luz se descomponía en expectación, contento y melancolía, y que apenas precisaban de alegorías mundanas, como no precisa el fútbol del rugido de la vida. Un Belén entrañaba la posibilidad de que los niños rehiciéramos el mundo con arreglo a un orden que intuíamos trascendente, y Dios atendía la disposición de los patitos en el río con el mismo celo con que hubo de velar la construcción de las más excelsas catedrales góticas, siendo así que el poblado entero parecía hallarse bajo una tutela cenital, un ojo de halcón hogareño que nos impelía, al pasar frente a la librería, a mover unos milímetros una oveja rezagada, evitando así su descarrío, o a enderezar la fila por la que discurrían los Reyes Magos, en un vívido remedo de la Cabalgata que en la noche del 5 recorrería la ciudad. O a abrigar al Niño, no fuera a coger frío. Nunca tuve la impresión de estar ante una maqueta. Y sí la tengo hoy, en cambio, al ver los belenes institucionales, esas soft parades inclusivas, transgresoras, sostenibles y aun antifascistas, inequívocamente comprometidas con la política de déficit cero y quién sabe si portadoras, a modo de pasatiempo infantil, de un mensaje cifrado de solidaridad con los presos.

Unas Navidades que son, definitivamente, más, mucho más que unas Navidades. O lo que es lo mismo: menos.

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