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Las mejores Escape Rooms de Madrid

Redacción TO

Las Escape Rooms son la sensación del momento, especialmente para los más jóvenes. Se trata de un plan de ocio alternativo que está arrasando entre la generación Z. Consisten en un concepto muy básico: una habitación misteriosa, muchas pistas y 60 minutos para escapar de ella. Para huir hay que echar mano del ingenio, la lógica y la imaginación. Esta experiencia se ha extendido rápidamente en medio mundo. Su origen se remonta al año 2006, cuando un grupo de programadores de Silicon Valley desarrolló Origin, un juego ambientado en las novelas de Agatha Cristie. En España hay varias Escape Rooms repartidas por el territorio nacional -especialmente en Gran Canaria, Barcelona y Madrid-. En la capital, la variedad de locales que ofrecen esta experiencia de escapismo es notable, y todos presentan distintos marcos para escapar. Estos son los mejores locales para disfrutarla en Madrid:

1. ParaPark Madrid

Parapark es la primera Escape Room que abrió en Madrid. Desde diciembre de 2013, la franquicia de las Escape Rooms más famosas del mundo, ofrece al público dos niveles: Experimento número 5 y Pasaje número 9. En ellos podemos encontrar dos historias en las que disfrutar mientras se ejercitan el ingenio y la astucia. La experiencia es apta para los más claustrofóbicos. Los únicos requisitos para disfrutarla es ser mayor de 14 años y juntar un grupo de un máximo de 5 personas.

Precio: 50 euros / equipo
Dirección: Calle de la Manzana, 15
Teléfono: 658 86 00 44
Web: http://madrid.parapark.es

2. Exit Game Madrid

Esta Escape Room es de las más emocionantes de la capital. Cuenta con la particularidad de añadir seis minutos extra a los tradicionales 60. Los jugadores pueden elegir entre tres historias diferentes y la posibilidad de resolver el misterio en inglés o en español. Las tres misiones son El marchante de arte, ambientado en 1932, El laboratorio, ambientado en 2010, y El agente doble de la Guerra Fría, ambientado en 1976. Las misiones se pueden combinar para activar el modo combate y competir entre grupos. El objetivo principal de los jugadores será evitar que un sospechoso marchante de arte abandone el país con piezas fundamentales para el patrimonio histórico español, encontrar los exámenes del excéntrico profesor Calma y evitar un conflicto nuclear de desastrosas consecuencias. En los próximos meses, Exit Game Madrid estrenará una nueva y misteriosa misión: Pena de muerte, ambientado en 1962 y sólo apto para expertos.

Precio:

2 jugadores– 45 euros
3 jugadores– 55 euros
4 jugadores– 65 euros
5 jugadores– 75 euros

Dirección: Calle Caracas, 15
Teléfono: 910 161 209
Web: http://exit-game.es

3. Fox in a Box

Fox in a Box está ubicado en un sótano en las profundidades de Chueca, que alberga dos salas ambientadas para las dos misiones a las que el equipo se puede enfrentar: Búnker y Laboratorio Zombi. En la primera, los participantes se enfundarán el uniforme militar con el objetivo de detener la III Guerra Mundial en menos de 60 minutos. Para los más expertos, la propuesta fuerte: un misterioso laboratorio en el que el equipo entrará caracterizado como auténticos científicos y tendrá que acabar con una amenaza zombie. Fox in a Box ofrece también los juegos tanto en inglés como en español, y admite grupos de 2 a 6 personas.

Precio: de 55 a 90 euros / equipo
Dirección: Calle Infantas, 25
Teléfono: 691 666 715
Web: http://foxinaboxmadrid.com/

4. LEVER Escape Room

LEVER Escape Room presenta una propuesta muy cuidada en su ambientación. Consta de dos juegos: La sede y La banda de Leo. La sede es el más fácil, en él el equipo tendrá que colarse en el despacho de una sede de un partido político, acceder al ordenador, ejecutar el protocolo de seguridad y escapar antes de que llegue la policía. En La banda de Leo, el equipo se enfrentará al mayor robo de diamantes jamás conocido.

Precio: de 49 a 75 euros / equipo
Dirección: Calle Carranza, 5
Web: http://www.leverescaperoom.com

5. Escape Room Madrid

Escape Room Madrid acepta grupos de 2 a 5 jugadores. Tiene tres juegos diferentes: El sótano, La pirámide y La cuenta atrás son los tres acertijos. Las misiones a realizar no son sencillas: encontrar la fórmula secreta de una sustancia creada por un científico loco, intentar escapar de una pirámide o conseguir inutilizar los misiles robados por un grupo terrorista. El espacio cuenta con dos salas idénticas para cada uno de los tres juegos, por lo que dos equipos podrían competir simultáneamente en el mismo tipo de misión.

Precio: a partir de 20 euros / persona
Dirección: Calle Orense, 4
Teléfono: 917 034 102
Web: http://www.escaperoommadrid.com

Bailar contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica

Cecilia de la Serna

Foto: Meneo

La Esclerosis Lateral Amiotrófica, más conocida por sus siglas –ELA-, es una enfermedad neuromuscular en la que las motoneuronas, un tipo de células nerviosas que controlan el movimiento de la musculatura voluntaria, gradualmente disminuyen su funcionamiento y mueren, provocando debilidad y atrofia muscular. Según datos de la Fundación Española para el Fomento de la Investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (FUNDELA), en España se estima que cada año se diagnostican casi unos 900 nuevos casos de ELA (de 2 a 3 por día) y que el número total de casos ronda las 4.000 personas, aunque estas cifras pueden variar. La Esclerosis Lateral Amiotrófica, conocida por afectar al físico Stephen Hawking, es además una enfermedad rara e incurable. La causa de la ELA de momento es desconocida, aunque ese desconocimiento es cada vez menos insalvable gracias al descubrimiento y utilización de herramientas más sofisticadas en el ámbito de la biología molecular, ingeniería genética y bioquímica. Por eso, la investigación es crucial a la hora de combatir la ELA y hacer que algún día sea curable.

Las iniciativas contra esta enfermedad son variadas y diversas, y a menudo se habla de ELA en los medios, ya que la visibilización es cada vez mayor. Ahora, Madrid presenta una iniciativa más, que además de solidaria resulta divertida. El sábado 25 de marzo se celebra en el madrileño Mercado de la Cebada la fiesta Papa Loves Mambo en colaboración con la FUNDELA para concienciar a los más jóvenes sobre la ELA y para recaudar dinero en pro de esta causa.

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Papa Loves Mambo es una fiesta que se celebra esporádicamente desde hace algo más de seis meses y que reúne a artistas y DJs emergentes, y otros más consolidados, principalmente de música electrónica. Sus promotoras, Cori Matius y Elena Hernández, han hablado con The Objective para explicar qué hay detrás de su nuevo proyecto: “La iniciativa surgió en nuestra cabeza por una persona en concreto: la madre de una de nuestras grandes amigas. Como gesto de apoyo y de homenaje a ella y todas las personas que sufren ELA. Además, esta es una enfermedad sobre la que aún no se sabe demasiado, hemos leído mucho sobre ella y nos pareció una muy buena idea.”

Bailar contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica 2

La razón por la que han decidido organizar este encuentro con FUNDELA es clara: es la asociación que lucha contra la ELA con mayor ahínco en España. “La asociación tiene contacto con los laboratorios más avanzados que se dedican a investigar para descubrir nuevos tratamientos y mejorar los existentes para la enfermedad. FUNDELA es el puente para llegar a esos expertos y no se queda ni un solo euro ya que está formada por personas que compaginan su vida y sus trabajos con la organización de esta fundación, no viven de ello”, nos aseguran las promotoras.

Bailar contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica 1

Resulta curioso que se organice un evento de estas características, benéfico, en un marco donde no abundan las iniciativas solidarias: el mundo de la noche. Ante la pregunta de si los jóvenes toman conciencia con este tipo de problemáticas, las organizadoras de la fiesta lo tienen claro: “La juventud de nuestra época en general está bastante concienciada de los problemas de la sociedad, aunque sí es verdad que este tema en concreto es bastante desconocido”. No obstante, nunca está de más crear espacios en los que fiesta y solidaridad se den la mano: “Sin duda si se creara cada cierto tiempo un vínculo entre la diversión, que es lo que principalmente queremos todos los jóvenes, y el conocimiento y concienciación de los muchos problemas para los que con poco se puede ayudar, estaríamos mucho más informados, concienciados y comprometidos con mejorar la vida de personas que lo necesitan”, aseguran.

¿Qué esperar de esta edición de Papa Loves Mambo? Por supuesto, esa diversión que desde la organización nos prometen. Y baile, mucho baile. Se trata de “un plan diferente para comenzar el sábado noche, una early party que empieza a las 9 de la noche y termina a las 2/3 de la mañana”, según nos adelantan las organizadoras. El evento reunirá hasta seis artistas y DJ’s, a los que encabeza el musicólogo y performer guatemalteco Meneo. Lo que une a este plantel de artistas es, en palabras de las organizadoras, “las ganas de colaborar en la bonita causa de este evento. Tenemos como cabeza de Cartel a Rigo Pex, más conocido como Meneo, que ha remezclado a artistas como Dover, Russian Red y The Zombie Kids. Ha pinchado en el Sónar, Primavera Sound y se le considera el inventor del Electropical”. A los ritmos tropicales y electrizantes de Meneo, se añaden las actuaciones de Josephine DJ, Susynth, Karitori DJs, Cori Matius ft. Unicorns Are Real y el DJ set de Ubícate nena. El plantel no parará de moverse ya que, según las promotoras, “cada hora se cambiarán para ofrecer una gran variedad musical y diversión sin duda asegurada”.

Las entradas de esta fiesta benéfica cuestan 10 euros (11,10 con gastos de gestión) y pueden adquirirse en este enlace. Date prisa, ¡hay aforo limitado!

Japan Art Week trae la cultura y el arte japonés al centro de Madrid

Álvaro R. de la Rubia

La era Meiji japonesa regaló al mundo todo lo que hasta entonces había permanecido oculto en el archipiélago: una nueva iconografía, una estética propia y, sobre todo, una manera de entender la vida tan diametralmente opuesta a la occidental que era imposible pasarla por alto. Esta apertura de Japón fue uno de los factores decisivos en el desarrollo del movimiento impresionista europeo en el XIX y, desde entonces, la belleza del arte japonés ha fascinado a Occidente por su pureza, su elegancia y su inquietante sensibilidad. Japón no solo está de moda, su cultura se ha instalado de manera especial en España y se ha integrado como un elemento más de la nuestra propia. Prueba de ello es la aparición en Madrid de la Japan Art Week, un evento que espera descubrir la cultura y el arte japonés a través de exposiciones, conciertos, charlas y talleres a aquellos que hasta ahora se habían acercado a ella a través de otros canales más populares. Tendrá lugar en la capital desde el 24 de marzo al 1 de abril y se puede consultar el programa de actividades y los espacios que las acogerán en su página web.

Japan Art Week trae la cultura y el arte japonés al centro de Madrid 1
“Wannabe” de Elisa González Miralles

“Aunque suene chocante, la cultura japonesa ya no sólo pertenece a Japón. Creo que se podría decir que ha calado en Occidente de una manera más fuerte que cualquier otra cultura, pero no solo en la actualidad. Desde finales del XVIII se empezó a usar el término de japonismo para definir las obras creadas a partir de la transferencia directa de los principios del arte japonés sobre el occidental”, explica Sergio Bang, uno de los organizadores de JAW y responsable junto a Goyo Villasevil de la galería, librería y espacio cultural Swinton & Grant.

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Naoki Fuku con “Arashizuka”.

El evento no solo pretende mostrar las reminiscencias de la cultura japonesa en expresiones artísticas extranjeras, también busca establecer un diálogo entre artistas japoneses y españoles poniendo de manifiesto la cara amable de la globalización: un enriquecimiento cultural que potencia la creatividad y hace crecer las distintas tradiciones. “Con el final de la Segunda Guerra Mundial (tras la ocupación que sufrió el país por parte de Estados Unidos hasta 1952) Japón comenzó a absorber elementos de la cultura occidental de una forma evidente. Desde entonces, la curiosidad innata de la cultura japonesa ha mantenido esa conexión directa con lo occidental, apropiándose de elementos e incorporándolos de forma natural a su cultura. Es precisamente esta conexión bidireccional la que queremos poner de manifiesto en la Japan Art Week. Tan rica, llena de matices y diferente”, aclara Sergio Bang.

La cita, que contará con la participación de nueve espacios culturales y más de cuarenta artistas, no podría ser más oportuna: la agencia meteorológica de Japón prevé que el sakura, la floración del cerezo, se producirá en Tokio el 22 de marzo, coincidiendo con la semana inaugural de la Japan Art Week madrileña.

Ni filósofos, ni libros, ni listas, la felicidad la marcas tú

Redacción TO

Foto: Dinuka Liyanawatte
Handout via Reuters/Archivo

¿Alguna vez te has preguntado si eres feliz? En tal caso, ¿qué es para ti la felicidad? ¿Un recuerdo? ¿Una canción? ¿Una persona? La felicidad es un término relativo y cada uno lo entiende de una manera diferente. Todos queremos sentirnos bien, queremos que nos quieran, queremos disfrutar en el trabajo y queremos dejar las preocupaciones a un lado, pero ¿qué hace que un día sea mejor que otro? La falta de incidentes, como perder el tren por milésimas de segundo o mancharte de café la camisa blanca, no valen.

Definiciones, listas y lecturas

Si no sabes muy bien cómo contestar a las preguntas, siempre puedes empezar por su definición. Las tres primeras entradas para ‘felicidad’ en Google, dejando aparte la Wikipedia y la RAE, analizan el término usando a Aristóteles, a Sócrates o a Stuart Mills. Sin embargo, en manos de los filósofos te encontrarás entre el descubrimiento y el desengaño, pues aunque las propuestas tipo ‘disfruta más con menos’ son sabias, no son del todo aplicables en la vida real, seamos sinceros.

Para los más prácticos es posible que la respuesta llegue en forma de lista. Incontables consejos como ‘sé tú mismo’, ‘haz amigos’, ‘sonríe más’ o ‘busca el amor’ son, entre otros, consignas e ideas de psicólogos que pretenden acercarte al secreto de la felicidad. Aun así, al contrario que los antiguos filósofos, los científicos deben preguntarse si tras las buenas intenciones las listas de consejos puede marcar la diferencia en la era de las redes sociales, la abundancia y el perfeccionismo artificial.

Si las listas consiguieron convencerte pero sigues sin encontrar la felicidad, también puedes buscar un libro que te haga entenderla en un mayor contexto como ‘El arte de la felicidad’ del Dalai Lama, que posiblemente te guíe en la búsqueda de la felicidad y su significado. Otras lecturas son menos budistas y más de andar por casa, como ‘Tropezar con la felicidad’ de Daniel Gilbert, que según el autor es una “mezcla de  rigor científico y  tono jocoso que ha logrado iluminar a sus lectores”, y otras igualmente interesantes y bien pensadas como ‘Brújula para navegantes emocionales’ de Elsa Punset.

Ni filósofos, ni libros, ni listas, la felicidad la marcas tú 1

Los libros de auto-ayuda se han convertido en el gran compañero de viaje de muchas personas. Encontrar el adecuado es sin embargo muy relativo. REUTERS/Albert Gea

Si no funciona….

Ahora bien, si no tienes tiempo para filósofos, métodos ‘científicos’, listas o libros, también puedes aceptar que no existe una única manera de definir felicidad.

La mayoría de los días pasan sin que nada emocionante ocurra, o al menos nada tan bueno como para almacenarlo en la memoria. Desayunas, vas al trabajo, comes, vuelves a casa y sigues haciendo tantas otras cosas que hacen de tu rutina algo aburrido y gris. Lo ideal sería poder descargarnos los buenos recuerdos en un pen drive y revisarlos cuando quisiéramos.

A lo mejor en vez de seguir pasos o citas filosóficas puedes simplemente disfrutar del día, como hacía Bill Murray en El día de la Marmota. No nos fijamos en el olor a tostadas de un domingo por la mañana ni que con las prisas por coger el tren suena tu canción favorita en Spotify, que alguien te ha sujetado la puerta y te ha sonreído, o que el día no podía ser más bonito ni el cielo más azul.

Incluso hay cosas que aunque odias, sabes que echarías de menos si no estuvieran. La rutina que a veces nos parece gris, puede cambiar de repente y ser una inercia que te hace  realmente feliz y aún no lo sabes. Solo tienes que pararte y respirar hondo, reflexionar y mirar las cosas desde otra perspectiva como a la Mona Lisa.

Desde luego la felicidad plena no proviene tan solo del olor a tostadas o de ponerle banda sonora al día o, como dicen los filósofos, aprender a vivir con poco o ser tú mismo y buscar amigos para coleccionar. Con esto quiero decir que la felicidad te la marcas tú. Unas veces se es más feliz, quizá por una combinación mágica de momentos y personas, y otras menos porque somos todos humanos y llevamos la vida que tenemos, pero no por ello debemos dejar de apreciar lo más diminuto, tonto o incluso molesto que hace que el día sea menos gris que el de ayer.

Feliz de día de la felicidad.

La vida de Ahmad en España después de la guerra

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

En el barrio madrileño de Quintana, que une la plaza de toros con la mezquita de la M-30, se encuentra una pastelería árabe con las paredes pintadas de verde y un espejo largo que se extiende al fondo. Los clientes van y vienen y no es extraño que esta conversación sufra las interrupciones lógicas de una jornada de trabajo.

Antes de trasladarse a Madrid, Ahmad era arquitecto en la ciudad siria de Alepo y se había comprado un coche nuevo, tenía un piso y esperaba su segundo hijo junto a su mujer, que es española, de origen árabe. La conoció en unas vacaciones que ella pasó en Siria. “Yo la vi, y ahí empezó todo”, cuenta. Se casaron en 2008 y un año más tarde nació su primera hija. La vida avanzaba tranquila y en calma; Ahmad tenía su oficina de arquitectura y un negocio de decoración y reformas, y su mujer trabajaba en casa y cuidaba de su hija, muy pequeña. “Éramos felices”, dice, apenado. Me da a probar una baklawa, que es un dulce tradicional hecho de hojaldre y frutos secos, y nos sentamos en dos taburetes, frente al escaparate. Desde aquí vemos la calle.

La guerra de Siria comenzó en 2011, pero no llegó a Alepo hasta un año después. Cuando echa la vista atrás, Ahmad no crea divisiones en el tiempo, conjuga en presente y en pasado sin distinción; puede ser que en su memoria las longitudes sean más cortas. “El día más triste para nosotros fue un viernes por la mañana, eran las nueve. Ese día nos despertamos por la explosión de una bomba. Yo vivo en un edificio grande y enfrente hay un centro de policía secreta. Allí hicieron explotar un coche. Dormíamos con mantas gruesas, hacía frío, y se cayó toda la casa, todo por encima de las mantas. De haber estado despiertos, no seguiríamos con vida”.

Alepo dejó de ser una ciudad segura y Ahmad supo que debían abandonar Siria por un tiempo, no demasiado. “Vinimos a España en 2012. Mis suegros viven aquí desde hace cincuenta o sesenta años, casi toda la vida, y mi mujer estaba embarazada de nuestro segundo hijo. Decidimos dejar Alepo para volver en pocos meses. Pensamos que en ese tiempo acabaría la guerra, como en Egipto. Es lo que se hablaba. Algunos decían dos meses, otros decían tres”.

Pasaban las semanas en la casa de sus suegros y Ahmad hablaba a menudo con sus padres, que se quedaron en Siria, con la firme esperanza de regresar pronto. Pero siempre ocurría la misma historia. Sus padres le insistían, semana tras semana, en que siguiera esperando, porque cada vez la situación iba a peor, todo era más peligroso, todo era más complicado. Los meses se sucedían y con este ánimo Ahmad comenzó a comprender que no volvería a casa tan pronto como suponía, que los meses en España se convertirían en años y que sus hijos tendrían una infancia lejos de su país.

Ahmad asumió el golpe. Se dijo que ya no podían vivir en la casa de sus suegros, que era hora de buscar piso, de buscar trabajo. Tenía un dinero guardado que bastaría para los primeros meses de alquiler y mientras tanto, creyó, encontraría un empleo como arquitecto. Fue a todas las oficinas, a todas las empresas. Entregó currículums por internet, en mano. Y luego de aburrirse de no encontrar nada, desesperado, renunció a la arquitectura y buscó trabajo en otro sitio: en bares, en tiendas, en supermercados. Hasta que un día le comentaron que un restaurante libanés frente a la Plaza de las Ventas buscaba empleado: “Fui al día siguiente y hablé con el jefe, le conté mi situación. Me preguntó en qué podía ayudar, de qué trabajaba, y le dije que era arquitecto. Él me dijo que lo sentía, que como arquitecto no tenía cómo ayudarme. Pero yo le dije que se olvidara, que quería trabajar de lo que fuera, y entonces me dijo que podía ofrecerme ser camarero. No me lo podía creer, yo me puse súper contento; nos salvaron de dejar el país. No teníamos dinero para pagar el alquiler del mes siguiente y hubiéramos tenido que regresar a Siria”.

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Protesta contra el presidente Bashar Al Assad en Maraa, cerca de Alepo, el 16 de marzo de 2012 | Foto: REUTERS/Shaam News Network/Handout

Otro comienzo

En este punto es difícil imaginar al arquitecto con casa propia, con el coche nuevo, con dinero en el banco. Ahmad estaba en España con dos niños que no podía alimentar y con la idea clara de volver a un país en guerra. Ahora cuenta que salieron adelante sin un euro de ayuda, que todas las solicitudes que presentaron fueron desatendidas por el Ayuntamiento de Madrid y por el Gobierno central, que no tuvieron nada salvo a ellos mismos.

Después de cinco meses en el restaurante libanés, con el fin de la temporada alta, su jefe le puso a trabajar en esta pastelería, que era otro de sus negocios. Aquí trabajó Ahmad durante dos años y medio. Porque, al tercero, su jefe le trasladó que tanto él como sus socios pretendían venderla. “No me explicaba por qué querían hacerlo. Me dijo que porque no daba los beneficios que esperaban. Volví a preocuparme, aunque me dijo que no lo hiciera, que tendría un puesto en la fábrica, que seguiría trabajando con ellos. Yo veía que la gente venía a la pastelería con ilusión, la pastelería funcionaba bien. Para mí fue un shock. Los pasteles tienen buena fama. La fábrica donde los hacen, que es de ellos, los hace muy bien. Así que le dije que si querían vender la pastelería, yo estaba dispuesto a comprarla, que podríamos seguir como socios: ellos fabricando y yo vendiendo. Y le pareció una buena idea”.

Ahmad trajo dinero de Siria, sus suegros aportaron otro poco, y a eso se sumó los ahorros de estos años. Los propietarios le pusieron facilidades con el precio de venta. El arquitecto sirio comenzó así a trabajar como autónomo, a mejorar las calidades de los pastelitos, a manejar sus propios tiempos. En su tercer año fuera de Alepo, Ahmad encontró un camino y de algún modo imprimió esa nostalgia en el nombre de su pastelería, a la que llamó Sham, como el territorio que abarca la Gran Siria.

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Miembros de la Defensa Civil y civiles, en una casa dañada por un ataque aéreo en Idilb en marzo de 2017 | Foto: Ammar Abdullah / Reuters

Volver a Alepo

La nueva vida de Ahmad se construyó sobre la tristeza y el miedo de tener a sus padres y hermanos en tierra de nadie, con la certeza bien presente de que cada día podía ser el último. Ahmad no ha hecho otra cosa que pelear por traerlos a España, pero una y otra vez se ha encontrado con una burocracia que lo impide. “He sufrido mucho”, me dice. “El Gobierno no concede ningún permiso de entrada al país a ningún sirio. Es lo que yo he visto, aunque eso no lo cuentan. He presentado todos los papeles que piden para darles el visado. Me he gastado mucho dinero. ¡Ellos se han gastado mucho dinero! Tienen que viajar de Alepo a Líbano porque la embajada española está allí…”.

Los familiares de Ahmad, como tantos otros sirios, han sufrido el cierre de la embajada de España en Damasco tras el estallido de la guerra civil en 2011. La delegación en Beirut, Líbano, asumió las funciones, pero no todo el mundo puede permitírselo.

“¡La embajada más próxima está en otro país!”, continúa Ahmad. “Son 24 horas de un viaje muy duro y muy caro que luego no sirve de nada”.

Ahmad me enseña la pastelería, me explica cada dulce. Después de cinco años en España, cuando iba a ser por unos meses, añora profundamente Alepo. Le pregunto cómo era la ciudad antes de la guerra. “Uff”, responde, emocionado. “Alepo era maravillosa”. Ahmad mantiene la esperanza intacta, es tenaz, y siente la seguridad de que regresará algún día, joven o viejo: “No he vendido mi vivienda (en Alepo) porque volveremos. Yo estoy trabajando al máximo aquí, mi mujer también, pero no me veo en España toda la vida. Planteo mis planes en Siria, no compro una casa aquí porque quiero volver. Me gusta España, es parte de mi vida, me he adaptado a las costumbres, a la comida… Pero yo nunca dejaré Siria”.

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