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Las multas a Facebook se multiplicarán con el nuevo reglamento de protección de datos

Bea Guillén Torres

Foto: Stephen Lam
Reuters

Facebook fue multado el lunes por recabar sin autorización datos sobre ideología, sexo o creencias religiosas de los usuarios españoles. Además, los utilizaba con fines de publicidad. También sin permiso. Todas estas infracciones le costaron al gigante tecnológico 1,2 millones de euros. Calderilla para multinacionales. Facebook tiene alrededor de 22 millones de usuarios en España, según cifras de 2017. Así, registrar y sacar provecho de nuestros datos le costó a Facebook 0,05 euros por usuario. Pero estas minimultas tienen fecha de caducidad.

El próximo 25 de mayo entra en vigor el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGDP), la traslación que ha hecho España de la directiva europea del 25 de mayo de 2016 (que dio dos años a los países para adaptarse a la nueva ley). Hasta ahora, las multas máximas son de 600.000 eurosCon la nueva regulación, el máximo son 20 millones de euros o, en el caso de grandes multinacionales, hasta el 4% de la cifra de negocio global, no solo en España. Es decir, Facebook fue multada ayer con tres sanciones: dos graves de 300.000 euros cada una y una máxima de 600.000. A partir de mayo de 2018, esa sanción puede ser de 33 veces más.

“Antes era dinero de bolsillo para Facebook. Si hubiera estado en vigor el RGDP, esa multa podía haber sido de 20, 30 o 40 millones de euros. Las multas son unas buena herramienta de motivación”, ha sostenido José Alberto Rodríguez, Delegado de Protección de Datos de Cornerstone, en un desayuno de prensa organizado por la compañía estadounidense este martes en Madrid.

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Facebook maneja los datos de 1.380 millones de personas. | Foto: Markus Spiske/Unsplash

“La multa que le impuso la Agencia Española de Protección de Datos es por no ser claros en qué datos tienen y qué hacen con ellos. Yo quiero saber si Facebook tiene o no un algoritmo que deduce mis opiniones políticas o mi orientación sexual, en función de los post que leo, de mis comentarios, likes, compartidos… Estos gestos dan muchísima información. Van a tener que ser mucho más transparentes“, ha explicado a The Objective este experto. A pesar de que Rodríguez ha recordado que Facebook es una plataforma voluntaria, sí que ha argumentado que tiene que dejar más claro lo que el usuario acepta al entrar. “Estaría bien que permitiera elegir. Es decir que al registrarme me den una lista de opciones sobre lo que van a hacer con mis datos y yo decida sí quiero o no que analicen mis opiniones políticas”.

Esta opción que hoy nos parece utópica podría conseguirse a medio plazo, después de la aprobación de la nueva ley de mayo de 2018. “Va a depender mucho de la fuerza y del ánimo de las asociaciones de usuarios para presionar a la empresa para pedirlo”, ha razonado Rodríguez.

¿Qué dice la ley? ¿Puede presionar a grandes compañías?

“Está pensada para grandes multinacionales. Podría haberse llamado Ley Facebook”, ha bromeado este experto. La ley resuelve tres cuestiones básicas:

  • ¿Cuándo puede una empresa procesar tus datos? Cuando hay un contrato entre las partes, un consentimiento o un interés legítimo.
  • ¿Cómo se deben procesar? De forma transparente, justa y recopilando los datos mínimos imprescindibles. “Hay que minimizar los datos que se guardan. Esto ya estaba antes pero nadie le hacía caso”, ha apuntado Rodríguez.
  • Respetando los derechos de las personas. ¿Cuáles? Información sobre todo el proceso, facilitando el acceso a los datos y su borrado.

En resumen: “No se puede hacer sin avisar, ni se puede hacer de forma indiscriminada y se tiene que garantizar que se borran al cabo de un límite de tiempo”.  ¿Les interesa a las empresas ser transparentes y cumplir con estas disposiciones?  “Sí, se puede convertir en una ventaja competitiva los que lo cumplan antes”, ha contestado el encargado de datos de Cornerstone.

Además, esta directiva europea incluye un aspecto que dará una fuerza nueva a los usuarios: la posibilidad de iniciar acciones legales conjuntas. “Esto permite que un montón de gente denuncie a la vez en un proceso único a una empresa. Hoy en día, si a ti Facebook no te gusta lo tienes que denunciar tú, si alguien más quiere hacerlo será su propio proceso. Son independientes. Esto va a permitir que en los temas de protección de datos se pueda hacer una denuncia única contra Facebook, por ejemplo, agrupando a 20.000 o 30.000 personas de toda Europa”, ha explicado Rodríguez.

Las empresas españolas no están preparadas

A pesar de que esta ley lleva 10 años discutiéndose y que la Unión Europea ha dejado un plazo de dos años desde su aprobación hasta la entrada obligatoria en vigor, las empresas españolas no están preparadas para aplicarla. “Pocas son las compañías que realmente han iniciado las acciones para estar listas frente al nuevo reglamento”, ha sostenido Rodríguez.  “Eso no significa que el día 26 por la mañana, la AGPD se vaya a presentar con la Guardia Civil en tu empresa. Las agencias van a seguir trabajando para concienciar. Porque ninguna entidad de control puede analizar a todo el mundo. Al final la seguridad solo funciona sí hay un nivel de concienciación, como con el cinturón de los coches. La policía no puede controlar a cada coche, pero todo el mundo se lo pone ya“, ha razonado este experto.

Aun así, Rodríguez ha asegurado que las compañías españolas están más preparadas que las europeas, gracias a que la ley española en esta materia incorporaba ya una serie de obligaciones de seguridad y gestión de los datos. Así, los españoles ya tenían derecho de acceso y rectificación a los datos. Es decir, “podían saber qué datos se tenían y cómo modificar cosas de ellos, por lo que su punto de partida es mejor”, ha explicado el DPO de Cornerstone.

La figura de Rodríguez es una de las nuevas disposiciones que se incluye en la ley. Aunque no será obligatorio para todas las empresas —dependerá del tamaño de la compañía—, el delegado de protección de datos (DPO) será el responsable de velar por el cumplimiento del nuevo reglamento. Cornerstone creó este puesto ya en 2016, al aprobarse la nueva ley. Desde entonces, Rodríguez trabaja por adaptar esta empresa de 2.000 empleados. Una buena parte de su trabajo se está centrando en la que es la gran tarea pendiente para la mayoría de las empresas: ser capaces de borrar los datos de los usuarios.

Las multas a Facebook se multiplicarán con el nuevo reglamento de protección de datos
El fundador y CEO de Facebook, Mark Zuckerberg. | Foto: Noah Berger/AP

¿Qué podrán hacer los usuarios a partir del 25 de mayo?

25 de mayo de 2018. Entra en vigor el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Un usuario de Facebook, de Google o de cualquier red social quiere saber qué datos tienen suyos. ¿Qué puede hacer? “Puede escribir a esas empresas, pedírselos y además hacer una carta, que las autoridades van a tener modelos disponibles. Señor Facebook, señor Google, en virtud de lo que dice la ley de Reglamento General de Protección de Datos, como es mi derecho yo le pido que me dé acceso a los datos”, ha explicado Rodríguez. Con la nueva ley, estas compañías tendrán un mes para contestar. A partir de ahí, si en un mes no responden se le pude denunciar a la Agencia de Protección de Datos.

En caso de que te contesten, las compañías están obligadas a detallarte en forma de lista las cosas que saben de ti, incluidas aquellas para las que has dado el consentimiento como las que se derivan del uso de la plataforma. Este último tipo de datos es el más problemático porque es el que almacena más datos sensibles.

Respecto a los datos que el usuario ha consentido darlos, la empresa puede establecer que si quieres utilizar su plataforma tienes que aceptarlos. “Pero en la mayoría de sitios, como Facebook, el número de datos obligatorios es relativamente bajo”, ha detallado el DPO de Cornerstone. “Son los otros lo que son más conflictivos”.

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Vulnerar la privacidad de sus clientes le sale caro a Facebook en España

Foto: STEVE MARCUS
Reuters/Archivo

Facebook deberá pagar una multa de 1.200.000 euros por vulnerar la privacidad de sus clientes en España, según una resolución dictada por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) española hecha pública este lunes. El organismo declara la existencia de dos infracciones graves y una muy grave de la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) e impone a Facebook una sanción de 1.200.000 euros −300.000 por cada una de las primeras y 600.000 por la segunda”.

En el marco de la investigación realizada, la AEPD “ha constatado que Facebook recaba datos sobre ideología, sexo, creencias religiosas, gustos personales o navegación sin informar de forma clara acerca del uso y finalidad que le va a dar a los mismos” y ha verificado que la red social “trata datos especialmente protegidos con fines de publicidad, entre otros, sin obtener el consentimiento expreso de los usuarios como exige la normativa de protección de datos, infracción tipificada como muy grave en la LOPD”.

Entre las prácticas denunciadas por el organismo público, destaca el hecho de que la empresa de Mark Zuckerberg “no informa a los usuarios de forma exhaustiva y clara sobre los datos que va a recoger y los tratamientos que va a realizar con ellos sino que se limita a dar algunos ejemplos”. En concreto, “la red social recoge otros datos derivados de la interacción que llevan a cabo los usuarios en la plataforma y en sitios de terceros sin que estos puedan percibir claramente la información que Facebook recoge sobre ellos ni con qué finalidad la va a utilizar”, informa la AEPD en un comunicado.

Facebook tampoco informa a sus usuarios de que va a tratar su información mediante el uso de cookies, “algunas de uso específicamente publicitario y alguna de uso declarado secreto por la compañía” cuando navegan por páginas que no son de Facebook y que contienen el botón ‘Me gusta’. Esta situación también se produce cuando los usuarios no son miembros de la red social pero han visitado alguna vez una de sus páginas, así como cuando usuarios que sí están registrados en Facebook navegan por páginas de terceros, incluso sin iniciar sesión en Facebook. En estos casos, la plataforma añade la información recogida en dichas páginas a la que figura asociada a su cuenta en la red social. Acciones todas ellas que vulneran la legislación española en materia de uso de datos privados por parte de las empresas.

Además de no recabar de forma adecuada el consentimiento ni de sus usuarios ni de aquellos que no lo son −y cuyos datos también trata−, “lo cual constituye una infracción tipificada como grave”, la agencia denuncia en su resolución que Facebook no elimina la información que recoge a partir de los hábitos de navegación de los usuarios, “sino que la retiene y reutiliza posteriormente asociada al mismo usuario”.

En este sentido, la AEPD considera grave que cuando un usuario de la red social ha eliminado su cuenta y solicita el borrado de la información, “Facebook capta y trata información durante más de 17 meses a través de una cookie de la cuenta eliminada” de forma que los datos no son eliminados en su totalidad pese a que el usuario lo solicite expresamente, tal y como debería ocurrir según la ley.

Ante los cambios introducidos por Facebook en sus términos y condiciones de uso en enero de 2015, varias Autoridades de Protección de Datos de la Unión Europea, entre las que se encuentra la AEPD, constituyeron un Grupo de Contacto compuesto por Bélgica, España, Francia, Alemania y Países Bajos, a través del cual “coordinar sus actuaciones”.

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Un año de portadas: Donald Trump, el presidente más ridiculizado de la Historia

Cecilia de la Serna

Foto: Der Spiegel

Donald Trump cumple ahora su primer año de mandato. El magnate, que atrajo una gran atención hacia sí mismo tanto durante la campaña de los republicanos como durante la presidencial norteamericana, seguirá previsiblemente tres años más en la Casa Blanca (a falta de un impeachment inmediato a la vista).

El primero de sus ejercicios en el poder ha estado marcado por no pocas controversias: su veto a la entrada de ciudadanos de países de mayoría musulmana, sus comentarios racistas, la relación de su entorno más próximo con agentes rusos o la construcción de un muro con México que por ahora parece más obra de su imaginación que de la realidad.

Una de esas polémicas que ha planeado constantemente sobre Trump y su propio ego ha sido la relación con la prensa, a la que ha acusado constantemente de verter noticias falsas sobre él cada vez que había un tema de actualidad que podía afectarle. La expresión “fake news” ha servido como una especie de escudo, transmitiendo un mensaje que sin duda ha calado sobre sus seguidores y provocando un descrédito desmesurado de la prensa.

Esa prensa a la que él ha acusado de mentirosa ha publicado numerosas portadas, algunas auténticas obras maestras de la ilustración y el humor, que lo han convertido no sólo en el presidente más controvertido sino también en el más ridiculizado que se recuerde. A continuación, un repaso de esas portadas, tanto de medios serios como de publicaciones satíricas, de uno y otro lado del charco.

La revista New Yorker

Desde la polémica por las largas estancias del presidente Trump en sus complejos de golf, al apoyo por parte de grupos de supremacía blanca o el pozo en el que para muchos está el mandatario a estas alturas, las célebres ilustraciones de portada de la prestigiosa revista New Yorker han mostrado a un Donald Trump poco adecuado para el cargo que ostenta.

Imagen: The New Yorker

Imagen: The New Yorker

Imagen: The New Yorker

La revista Time

La famosa publicación Time ha sido una de las más incisivas a la hora de retratar a Donald Trump en su portada. Las dos imágenes que hemos seleccionado son muy violentas, y muestran ese odio y esa furia que lo caracterizan.

Imagen: Time

Imagen: Time

La revista The Week

Con ocasión del lanzamiento de Fire and Fury del periodista Michael Wolff, la publicación The Week divulgó esta portada en la que mostraban al Trump que ama la comida rápida totalmente furioso por lo que el libro cuenta.

Imagen: The Week

El New York Magazine

Por el mismo sendero caminaba New York Magazine cuando publicó esta portada en la que se representan los malos hábitos alimenticios de Donald Trump y que se ven reflejados en el libro de Wolff.

Imagen: New York Magazine

Der Spiegel

Más allá de las fronteras norteamericanas, una de las publicaciones que ha publicado las portadas más notables durante el primer año de Trump en la Casa Blanca ha sido el alemán Der Spiegel. En ellas ha puesto de relevancia temas como el exacerbado patriotismo del presidente e incluso ha llegado a retratarle como la viva imagen de la involución humana.

Imagen: Der Spiegel

Imagen: Der Spiegel

La revista The Economist

Con sus siempre acertados análisis, The Economist ha dedicado varias portadas al presidente norteamericano. De entre todas destacamos la última, en la que pretenden hacer balance del primer año del presidente en el poder ilustrando a un bebé Trump.

Imagen: The Economist

Bloomberg Businessweek

Las polémicas medidas firmadas durante este año por el mandatario estadounidense inspiraron la portada de Bloomberg Businessweek en la que, en lugar de una orden ejecutiva, podemos leer en un documento firmado por Trump: “insertar orden ejecutiva redactada precipitadamente, jurídicamente dudosa y económicamente desestabilizadora”.

Imagen: Bloomberg Businessweek

La revista elJueves

Para terminar: una publicación española. Los chicos de elJueves utilizaron su acertado sentido del humor para alumbrar la boca de Trump con una antorcha sostenida por un miembro del grupo supremacista blanco Ku Klux Klan.

Imagen: elJueves

Un nuevo año comienza para Trump, y para todos aquellos maestros ilustradores a los que les espera mucho trabajo para retratar las facetas de un icono mediático irrepetible.

Continúa leyendo: Mientras el bitcoin se desploma, sus grandes inversores se van de farra

Mientras el bitcoin se desploma, sus grandes inversores se van de farra

Redacción TO

Foto: DADO RUVIC
Reuters

De las 100 principales criptomonedas que actualmente están en el mercado, un total de 96 están en números rojos, es decir, la práctica totalidad de las criptodivisas pierde dinero (y con ellas, sus inversores). Solo se salvan de esta guillotina económica Tether, Gas, Neblio y Cryptonex. El martes se conocía la noticia de que la criptomoneda por antonomasia, bitcoin, se desplomaba un 16% y que sus casi igualmente famosas compañeras Ethereum y Ripple (las dos más populares después de bitcoin) perdían un 16% y un 24% de su valor, respectivamente. Uno podría pensar que este pesimista panorama alertaría a los inversores y que estos cruzarían tierra, mar y aire para salir de semejante embrollo. Pero se equivocaría. Los grandes inversores han cruzado mar sí, pero en crucero, con toda la calma.

Alrededor de 600 entusiastas de las criptomonedas se embarcaron el lunes por la noche en Singapur en el segundo Blockchain Cruise anual, una suerte de vacaciones en el mar con una temática entrada en las criptodivisas. El valor del bitcoin se situaba entonces cómodamente por encima de los 13.500 dólares (unos 11.000 euros) pero para cuando el buque llegó a el miércoles a Tailandia, donde los viajeros pudieron dedicarse a beber, a tomar el sol y a disfrutar de conferencias sobe la criptoeconomía, el bitcoin había caído ya hasta los 10.000 dólares (algo más de 8.000 euros), informa Bloomberg. En el transcurso de esos días, el grupo, compuesto en su mayoría de hombres jóvenes, muchos de los cuales han hecho fortunas gracias a bitcoin, habían perdido probablemente millones de dólares.

Pero el batacazo no detuvo la fiesta. Según ha explicado Ronnie Moas, uno de los conferenciantes del miércoles, el bitcoin alcanzaría, en el mejor de los casos, los 300.000 dólares (más de 245.000 euros) en tan solo siete años. “Nada crece en línea recta”, razona. Pero la lista de conferenciantes del exclusivo crucero no acaba ahí e incluye nombres fuertes como José Gómez, hombre cercano al expresidente de Venezuela Hugo Chávez; Kaspar Korjus, el hombre detrás de la “nación digital” de las e-residencias impulsada por el Gobierno de Estonia; Jorg Molt, que -de ser cierta su afirmación de que posee un cuarto de millón de bitcoins– tiene una fortuna de 2.800 millones de dólares (casi 2.300 millones de euros), e incluso el mismísimo John McAfee, el empresario de la compañía de ciberseguridad McAfee (cuyos antivirus se encuentran hoy en día en dispositivos de todo el mundo).

Precisamente McAfee se ha convertido en los últimos tiempos en un gran promotor de las criptodivisas a través de su cuenta de Twitter, donde también ha incluido una fotografía del crucero.

“¡Que todo el mundo se relaje!”, ha dicho recientemente, citado por International Business Times. “No sé si será el bitcoin o múltiples divisas pero habrá un estándar de criptomonedas para el mundo les guste a los gobiernos o no”.

Con este panorama, el mundo de las criptomonedas sigue festejando su repentino éxito, ajeno a los últimos datos, que apuntan a que estas divisas experimentarán una caída tan potente como lo fue su ascenso. Y olvidan el tortazo que se pegaron en 2007 las hipotecas subprime (disparador de la crisis económica) y de la explosión de la burbuja de las puntocom a principios de siglo. Los seguidores más acérrimos de la moda del bitcoin, según una de las conferencias, tendrán que ver una caída de más del 50% del valor antes de que salgan espantados. 

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Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

Estamos sentados frente a una mesa, en silencio. B. B. Mukherjee observa la pantalla de su teléfono, pone la cabeza en alto, con sus gafas de diseño a rayas grises y negras sobre su nariz. Mukherjee luce un estrecho bigote con una forma más parecida a un triángulo que a un cuadrado, y viste un traje descatalogado de franela y color marfil que combina con una corbata de otra década. Estamos sentados a la distancia de un metro y B. B. Mukherjee, que es subgerente del Ministerio de Turismo indio en España, sigue en silencio tras cinco minutos y mirando con atención vídeos indescifrables con un volumen moderadamente alto. Tiene un reloj de oro en su muñeca izquierda y tantos anillos como dedos en sus manos. La responsable de prensa está sentada a mi izquierda y me mira con nerviosismo, como esperando una respuesta, y yo le sonrío y eso le tranquiliza.

Estoy sentado frente a Mukherjee en el stand indio de Fitur porque los dos responsables más importantes de la delegación de la India, que puso mucho interés para promocionar su país y mucho dinero para instalar este espacio tan grande –por no hablar de que el nombre de la marca, Incredible India, aparece prácticamente en cada folleto que circula por aquí dentro como principal patrocinador del evento–, están en sus respectivos hoteles desde una hora indeterminada que no logro averiguar, cuando quedan todavía dos horas para el cierre de la jornada.

La situación es particularmente divertida y extraña. Mukherjee levanta repentinamente la mirada, sonríe mucho y extiende la mano, como advirtiendo –en este momento– que está acompañado. Luego entrecruza los dedos, esperando la primera pregunta, y sus anillos brillan como diamantes.

Le comento, a modo de arranque, que han aumentado mucho su disposición en 2018. Él asiente con la cabeza y dice, con un acento marcadamente indio que solo escuché en películas: “Sí, este año hemos estado en todas las ferias importantes de Europa como patrocinadores”. Pero, casi en una maniobra de escapismo, desvía con velocidad su respuesta y sostiene que India es un país tremendamente rico y diverso, con bosques y templos y ruinas y playas y montañas, y continúa con una explicación nada concisa e inesperada del estado de salud del sistema judicial y político indio y de la calidad sanitaria. “Tendrías que ver qué cirujanos tenemos”, dice, levantando las cejas. “Son muy buenos”.

Después le pregunto por la vocación de su presencia en Madrid y no parece importarle: continúa con su respuesta anterior, explicando las bondades de su presidente y la fortaleza de su democracia, y describe a la India como un país muy rico y “paradójico” donde la riqueza no impide la miseria. Le digo que eso significa que hay mucha desigualdad. El subgerente de Turismo sonríe y concluye: “Sí, qué paradójico, ¿verdad?”.

Y en cada pregunta hay una respuesta similar, como si nos encontráramos en conversaciones ajenas, y la conversación es tan frustrante y claramente incontrolable que finalmente desisto y pienso en la segunda entrevista.

La 'incredible' India no tiene quien hable en sus stands de Fitur
Entrevista a B.A. Devaiah en uno de los stands de ‘Incredible India’. | Foto: Interface

Más al sur, Karnataka

La responsable de prensa se disculpa mientras me conduce hasta el área donde se instala la delegación de Karnataka, una región del sur con 55 millones de habitantes, más salvaje y más verde que el norte –el lugar al que suelen ir a parar los turistas–. La parada está adornada con plantas y una ambientación premeditadamente exótica, con bancos en todas partes y la representación más o menos conseguida de un tigre de Bengala sobre una alfombra verde. Karnataka es una de las zonas que persiguen explotar en los próximos años y hacen un esfuerzo verdadero por crear una imagen atractiva.

Así que el gabinete de comunicación organiza una conversación con el consejero de Turismo, un hombre joven y bien vestido con un inglés perfecto. Esperamos mientras cumple con otro compromiso y al volver se acerca hacia nosotros, con rostro serio, y dice que prefiere no hacerla: se niega, en principio, por estar cansado. Ellos procuran convencerle de lo contrario y finalmente concede una confesión: él no es el consejero de turismo, sino B.A. Devaiah, de Starks Communications, una agencia contratada por el Gobierno regional para representarlos. Lo hace extendiendo una tarjeta que recojo.

Le pregunto si está legitimado para hablar en nombre del Gobierno y él asiente, nos sentamos y hay una conversación fructífera en un primer momento: responde con interés y educación y habla de una región que conoce porque es la suya. Karnataka está en el sur del país y las diferencias respecto al norte, más transitado, más exprimido, son abismales. Un modo distinto de comprender la religión y las tradiciones, un idioma que no es el mismo –hablan mayoritariamente el kannada– y una gastronomía que, presume, únicamente se asemeja en la frecuencia del arroz blanco. Un atributo que, de cualquier modo, comparten la mayor parte de los países de la región.

Devaiah se encuentra menos cómodo y pone más reparos si hay que hablar de seguridad. Él alude, directamente, a las violaciones de mujeres. No las niega, aunque asegura que muchos occidentales viven en la zona y lo hacen con tranquilidad. Dice que si se producen tantas es porque hay muchos habitantes, sin aludir a razones concretas.

–¿Y en cuanto a las infraestructuras?–le planteo.

“Sí, tenemos”, responde, con un largo silencio.

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