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Las obras maestras de Budapest llegan al Thyssen

Jorge Raya Pons

Entre el 18 de febrero y el 28 de mayo, el museo Thyssen-Bornemisza expondrá una colección esperadísima, Obras maestras de Budapest, que representa en sí misma la Historia del Arte europeo. Una muestra privilegiada que acoge a los hombres más talentosos de cada siglo: Velázquez, Zurbarán, Goya, Murillo, Rubens, Rafael, Durero, Monet…

Se trata de 90 lienzos llegados desde el Museo de Bellas Artes de Budapest, en el corazón del antiguo Imperio austro-húngaro, que contiene una de las colecciones extranjeras más valiosas de pintura española. Una remodelación de su pinacoteca ha permitido que estos cuadros puedan exponerse temporalmente en Madrid.

La muestra, cuyos comisarios son Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, y Mar Borobia, jefa del Área de Pintura Antigua, se organiza en siete secciones:

1. El Renacimiento en el norte, con pintura alemana y flamenca del siglo XVI y autores como Alberto Durero, Lucas Cranach el Viejo o Hans Baldung Grien.

Salomé, de Lucas Cranach, 1530. (Fuente: wikimedia.org)
Salomé, de Lucas Cranach, 1530. (Fuente: wikimedia.org)

2. El Renacimiento en el sur, con Leonardo da Vinci, Lotto, Rafael o Bronzino.

Estudio de patas de caballo, de Leonardo Da Vinci (1490-1492)
Estudio de patas de caballo, de Leonardo Da Vinci, 1490-1492. (Fuente: wikimedia.org)

3. El Barroco en Flandes y Holanda, con Peter Paul Rubens y Anton van Dyck.

Mucio Escévola ante Porsena, de Peter Paul Rubens y Anton van Dyck (1618-1620)
Mucio Escévola ante Porsena, de Peter Paul Rubens y Anton van Dyck, 1618-1620. (Fuente: wikimedia.org)

4. El Barroco en Italia y España, con pinturas de Annibale Carracci, Alonso Cano o Diego Velázquez.

Almuerzo de campesinos, de Diego de Velázquez (1618-1619)
Almuerzo de campesinos, de Diego de Velázquez, 1618-1619. (Fuente: wikimedia.org)

5. El siglo XVIII, donde destacan Sebastiano Ricci y Giambattista Tiepolo, de la escuela veneciana.

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La esclusa de Dolo, de Canaletto, 1763. (Fuente: wikimedia.org)

6. La nueva imagen de la mujer, con Manet o Kokoschka.

Dama con un abanico, de Édouard Manet (1862)
Dama con un abanico, de Édouard Manet, 1862. (Fuente: wikimedia.org)

7. Del Impresionismo a las Vanguardias, un recorrido desde el siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial.

(Adolf Fényes, Bizcocho de semillas de amapola, 1910)
Bizcocho de semillas de amapola, de Adolf Fényes, 1910. (Fuente: wikimedia.org)

En cualquier caso, explica Mar Borobia a la revista Hoy es Arte, escoger entre las obras, crear una armonía, fue un trabajo laborioso: “Ha sido difícil que no sea simplemente un espacio dedicado a una obra maestra tras otra. Lo que queríamos es que también hubiera un hilo de conexión entre las escuelas, entre los artistas”. Y finalmente lo lograron, con un resultado prometedor y unos precios asequibles: las tarifas oscilan entre los 8 y los 12 euros.

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La historia de Max, el perro del anuncio de la Lotería de Navidad

Carola Melguizo

Foto: Anuncio Lotería de Navidad 2017 – #DANIELLE, una película de Alejandro Amenábar [Oficial]
Leo Burnett

Todavía falta un mes para el sorteo de la Lotería de Navidad, pero gracias a su anuncio -un cortometraje de 20 minutos dirigido por Alejandro Amenábar- ya se siente la magia en el ambiente. Una magia que adquiere mayor significado cuando descubres la historia de Max, el perro que acompaña a los protagonistas en el spot.

Es un cruce de podenco portugués, tiene cinco años y se llama Maximiliano, pero los amigos le dicen Max. Su vida ha sido una auténtica película. Nació en Sevilla y a los pocos días fue abandonado en una caja de zapatos. En la Asociación Protectora El Buen Amigo lo cuidaron y le pusieron por nombre Bolita. A los 7 meses encontró un hogar, pero la felicidad duró poco y el pequeño volvió al refugio. Dos abandonos en menos de un año. Una realidad tristísima que, por desgracia, se repite con demasiada frecuencia en nuestro país.

El ‘Estudio de la Fundación Affinity sobre el abandono, la pérdida y la adopción de animales de compañía en España (2016)’ arroja cifras alarmantes. El año pasado, más de 100.000 perros fueron recogidos por refugios y protectoras en todo el territorio español. Las camadas no deseadas son la principal motivo de abandono. De ahí la importancia de fomentar la adopción y la esterilización como estrategia para reducir la población de animales abandonados.

La suerte de Bolita cambió el día que Ainhoa Larregui Echenique vió una foto suya y decidió adoptarlo. Con el cambio de familia vino también el cambio nombre y de ciudad. Madrid lo recibió con los brazos abiertos y él demostró que con el cariño y los conocimientos de adiestramiento de su humana podía aprender lo que le pidieran. Consciente de las habilidades de Max, Larregui contactó con Rafael Casado, experto en el adiestramiento de perros para cine y televisión. Con él se formó profesionalmente y las ofertas laborales no tardaron en llegar: anuncios para empresas extranjeras, cortometrajes, etc.

Fue Casado precisamente quien avisó a Larregui que una agencia buscaba un perro que supiera bostezar. Habilidad difícil de encontrar que resultó decisiva a la hora de elegir al perro que acompañaría a Danielle por las calles de Madrid y que al final encontraría su propio final feliz en los brazos del lotero. Un hombre que expresa su simpatía por el animal desde el primer encuentro y que aboga por la tenencia responsable al recordarle a la extraterrestre que el perro debe ir atado. Más allá de sus capacidades interpretativas, en el plano emocional, el papel parece escrito para Max. Son varias las similitudes entre las dos historias.

Max: un viejo conocido

Si su cara te parece familiar, no es porque se trata de un perro mestizo, sino porque lo has visto un montón de veces. Amenábar lo consagró como perro estrella, pero ya había hecho trabajos importantes antes del spot de lotería. Max es el perro que presentaba los cortes de publicidad en Antena3 y el que bailaba al ritmo de la canción de The Bangles en los brazos de la abuela de la familia Sandoval en el anuncio de La Casera de hace un par de veranos.

Son muchas las protectoras que aprovechan la popularidad del sorteo de Navidad para vender décimos o participaciones que les permiten recaudar fondos para financiar la labor que desempeñan durante todo el año. Que la historia del pequeño Max sirva para impulsar estas ventas y que sean muchos los perros sin hogar que se beneficien este año del Sorteo Extraordinario de Navidad. Si el mayor premio es compartirlo, qué mejor que compartirlo con ellos.

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Silvia Cruz Lapeña, un relato desde el flamenco

Anna Maria Iglesia

Foto: Alberto Gamazo

Silvia Cruz LaPeña es una periodista de raza. Fiel y honesta con sus principios. Especialista en flamenco, Cruz LaPeña no es una mera reseñista: sus artículos y reportajes son textos, a veces incómodos, en los que ella analiza y descubre el mundo del flamenco, construyendo un relato que no se acomoda a los tópicos. Crónica Jonda (Libros del K.O) es también un relato incómodo, es también un relato que desmonta tópicos, un relato aparentemente autobiográfico a través del cual Cruz LaPeña destripa el presente social, político y, también, emocional. El presente de Crónica Jonda es el resultado de un pasado que no ha acaba de morir, que está ahí y cuyos frutos recogemos ahora.

Crónica Jonda comienza con la muerte de Paco de Lucía, que, a través de las palabras de Miguel Mora, se convierte en símbolo de un tiempo que se acaba.

Sí, y por esto está muy marcado el hecho de que yo me entero de la muerte de Paco de Lucía cuando estoy terminado el epílogo de la biografía de Camarón. Es un gesto casi epifánico: termino el epílogo y, por tanto, en cierta manera vuelvo a enterrar al gitano, que era Camarón, y me entero que se ha muerto el payo, Paco de Lucía. Y, sí, cuando Miguel Mora habla de la España aniquilada, yo la veo representada.

El gitano y el payo, el norte y el sur, lo exterior y lo interior… ¿tu libro es un juego de dualidades imposibles de separar?

Sí, está todo imbricado, porque la realidad es así. Este libro es un viaje, que yo empiezo cabreada, pero no puedo decirte en qué página dejo de estarlo, porque todo está mezclado, los opuestos se tocan y se confunden. En el fondo del libro está la idea de un todo, algo caótico, un todo donde es imposible determinar dónde empieza la otra. Es un libro que empiezo a escribir cuando todo parece haberse desquebrajado, cuando estaba naciendo con mucha fuerza Podemos y nos preguntábamos qué iba a pasar; ahora, seguimos, en parte, igual, no sabemos qué va a pasar, ni con Podemos ni con ningún otro partido. Por esto, cito a Faulkner.

Narras un tiempo que agoniza…

Sí, un tiempo que, además, se estira y no se acaba. Hablo de un tiempo que tiene mucho que ver con el flamenco, con esa voluntad de querer conservar el pasado, de no dejar que llegue lo nuevo. Por esto digo que, para no ser la música de España, el flamenco se le parece mucho. Como el flamenco, también el tiempo que estamos viviendo ahora es un tiempo suspendido, no sabemos qué va a pasar y, personalmente, tengo la sensación de que cada día empieza todo de nuevo.

No sólo dices que el flamenco se parece mucho a España, sino que es machista como España. ¿El flamenco es la lente desde donde miras tu entorno?

Sí, en cierto modo y, de hecho, en este libro el flamenco no es una excusa, como algunos me han dicho, sino que es la clave de lectura de muchas cosas y, al mismo tiempo, es mi abrigo, porque es el flamenco es el lugar donde me refugio. El flamenco es un microcosmos y en él veo conductas que, luego, veo también en otros ambientes, entre los periodistas, los carniceros o los taxistas.

El flamenco y, sobre todo, el mundo flamenco está muy connotado, pero, desde fuera, ¿lo miramos y lo juzgamos con demasiados prejuicios?

Hay muchos prejuicios en relación al flamenco, unos prejuicios que vienen de hace tiempo. Es cierto que el franquismo se apropió del flamenco y se lo usó como forma de propaganda de la cultura española, pero no fue el único arte a ser usado. Esto, sin embargo, ha hecho que, todavía hoy, haya quien conserva la idea de que el flamenco mantiene unos lazos con el franquismo cuando no es así.

Además, el flamenco es considerado como “lo español”, en un momento donde “lo español”, sobre todo en lugar como Cataluña, cuesta mucho de aceptar. Y, por último, para empeorar las cosas, se le tacha de machista y, en parte, es cierto, pero el flamenco no es más machista que la sociedad en el que está inmerso, es decir, la sociedad española.

Lo que quisiera es poner un punto y final a estas asociaciones, porque de flamenco he visto mucho y lo he visto en países como Francia e Inglaterra. Por tanto, ¿el flamenco es “lo español”? Sí, pero no. Lo que sucede es que falla el relato y creo que, en gran medida, de esto es responsable el propio mundo flamenco y, también, aquellos que lo narramos. Creo que tendríamos que hacer el esfuerzo de hablar de flamenco sin hablar de lunares, sin caer en los tópicos.

¿En qué sentido se ha explicado o se explica mal el flamenco?

El relato que se ha hecho hasta ahora del flamenco es la del tío guapo, alto, moreno y con pinta de torero y la mujer guapa, espectacular, con vestido de lunares. Se cuenta que, en el mundo flamenco, él manda y ella renuncia a todo y, en parte, es cierto, solo que, como te decía antes, el machismo del flamenco no es otra cosa que el reflejo del machismo de la sociedad en que se enclava.

El flamenco es mucho más, solo que todavía es un mundo muy circunscrito; ten en cuenta que muchos conservatorios no admiten los estudios de flamenco porque piensan que es cosa de cuatro gitanos que bailan en su casa. Esto hace que se desconozca el flamenco más allá de los tópicos, más allá del “lerele” y de los topos. Por esto, hablo del relato y de nuestra responsabilidad, porque es cierto que, sobre todo los medios no especializados, todavía te piden que si escribes de flamenco les hables de lunares, de sangre y de pasión, pero es precisamente esto lo que tenemos que evitar, porque el flamenco de hoy no es esto o no es solo esto. Hay espectáculos de flamenco muy fríos, donde no hay ni sangre ni pasión. O, por ejemplo, ver bailar a Rocío Molina es asistir a una clase magistral de danza contemporánea y de flamencos. Es una mujer que no utiliza ni lunares ni peinetas, pero es flamenco.

¿Ha habido clasismo en la percepción del flamenco?

Sí y no. Por una parte, no en cuanto, casi desde sus inicios el flamenco ha vivido gracias al apoyo de la gente adinerada; de hecho, muchos artistas flamencos han vivido de bailar a señoritos y a gente adinerada. Además, lo curioso es que, actualmente, muchas veces quien rechaza el flamenco es gente que, por cultura o por contexto, está muy cerca de él; sin embargo, hoy muchos lo rechazan por ser algo popular, algo folklorico…e, incluso, algunos no rechazan por no ser un arte elevado, si bien no hay que olvidar que hoy en día el flamenco está en todos los teatros del mundo.

Por otra parte, sí, hay clasismo: el rechazo al flamenco tiene mucho de clasismo y de racismo, que, paradójicamente, no solo viene del mundo payo.  En el mundo gitano también hay racismo, el de los gitanos y, lo que es más curioso, el de los gitanistas hacia los payos. Los gitanistas, que muchas veces no son gitanos, son unos puristas, son aquellos que dicen que el flamenco solo puede ser puro y que todo lo demás no es flamenco.

Ahora que hablas de los gitanistas, pienso en tu análisis de la música de Miguel Poveda, cuyo flamenco se ha “modificado” en cuanto él ha cedido, en parte, al gusto, tentado por las ventas o el gran público. ¿Poveda, como tantos otros, representa un flamenco adulterado, ese flamenco que nos llega y que consume la gran mayoría?

Yo diría edulcorada. Me voy a remitir, además porque enlaza con la cuestión del clasismo, a lo que dice Luis Cabrera, del Taller de Músics: el flamenco gusta si no te araña. No gusta el flamenco duro. Y lo que yo digo de Poveda es algo que se ve mucho en programas como La Voz u Operación Triunfo: se flamenquea mucho, se hace mucho “lerele” y mucho “olé”, pero eso no es hacer flamenco, por mucho que quien lo haga esté relacionado familiar o culturalmente con el flamenco.

Hay muchos que piensan que Malú es flamenca o que Rosario Flores hace flamenco, cuando no lo ha hecho en su vida. Y, sin llegar a este punto, Miguel Poveda, que sí que canta flamenco, aunque en sus espectáculos hay de todo, hace un flamenco edulcorado o, como yo digo, flamenco de amplio espectro. Muchos de mis compañeros de profesión, me dirían que este flamenco de amplio espectro no es flamenco.

Un relato desde el flamenco 1
El flamenco es mucho más que lunares y trajes de sevillana | Foto de Alberto Gamazo

¿Me comprarías la etiqueta: “flamenco para quien no entiende de flamenco”?

Mis compañeros gitanistas te comprarían… y yo también

Otro de los temas del libro es la inmigración, principalmente la de Andalucía hacia Barcelona y te muestras muy crítica hacia la política catalana, hacia ese discurso político que llegó a consolidar el concepto de “charnego”.

Sí, ante todo, porque reniego completamente del concepto de “charnego”. Yo no eliminaría esta palabra, pero que la diga quién la inventó. Este nombre, completamente despectivo, no nos lo hemos inventado quienes supuestamente somos charnegos, por esto, no lo asumo, porque no hay nada de negativo en el hecho de que una abuela mía fuera andaluza, otra murciana, mi madre de Barcelona y mi padre de Córdoba. Y, sí, en el libro hago una crítica feroz a esa sociedad que conocí y la hago, también, porque me hace mucha gracia cuando se habla hoy de los catalanes a los que no se escucha o a esos catalanes que estamos un poco callados. ¿Nos han escuchado alguna vez? Por esto cuento la celebración que se hizo en Barcelona en 2013 por los cien años del nacimiento de Carmen Amaya. A nadie le importó que se celebrara el nacimiento de Amaya teniendo mal los datos, sin prestar atención a los estudios que decían que ella había nacido en 1918. ¿Te imaginas que hubiera pasado si quienes organizan la celebración de 1714 se equivocaran y dijeran 1715? Pues, esto. No se trata de forma distinta a unos que a otros y luego decir que somos todos parte de un mismo pueblo. Recuerdo perfectamente cuando en la rueda de prensa previa al homenaje de Amaya, Mascarell decía que el pueblo romaní era parte del pueblo catalán, cosa que es cierta, pero entonces ¿por qué no se la trata igual?

En el libro cuentas, además, como un concejal te dice que prefiere antes “a los africanos que a los andaluces porque son ‘más propensos a hablar catalán’”.

Me hicieron este comentario como me han hecho muchos otros. Y, lo peor, te lo hacen sin preguntarse quién eres tú, sin plantearse que, a lo mejor, con sus palabras te están ofendiendo o están ofendiendo a tus padres.

¿Tuviste que asumir tu historia y tus orígenes o siempre fueron connaturales a ti?

No, no tengo la sensación de haber tenido que asumir mis orígenes, pero sí es cierto que, durante la presentación en Madrid, Cristina Fallarás decía que el libro es la narración de la construcción de una identidad. Seguramente, en el libro me digo algunas cosas que nunca me había dicho y ciertamente no es casual que mi interés por el flamenco se haya reafirmado en estos últimos años ni que mi libro salga en estos días y hable de flamenco. Aunque no quieras, ahora mismo, te obligan a preguntarte sobre tu identidad. Yo, que nunca me he preocupado de esto, me siento obligada no sólo a preguntarme sobre mi identidad, sino también a interrogarme sobre mi origen. Sin embargo, para mí nunca fue un problema: cuando volví a Barcelona, vivía en Nous Barris y nunca sentí la necesidad de preguntarme de dónde era. A lo mejor era una excepción, pero lo cierto es que nunca me preocupó este asunto.

Tú, además, narras la experiencia de una migración a la inversa: cuando tienes 8 años, dejas Barcelona y vas vivir a Andalucía. ¿Cómo era tu mirada, la de una niña que, si bien de origen Andaluz, deja Barcelona y se va a vivir a Andalucía?

Era una mirada repelente, porque era la mirada de quien viene de Barcelona y llega al sur. Era una mirada donde había rechazo, que, sin embargo, también encontré en Andalucía, aunque por distintos motivos. El rechazo que encontré era debido a que allí están muy hartos de que, desde Barcelona, se les mire con cierta superioridad, una superioridad que yo llevaba incorporada. Y, ahora, lamento haber salido corriendo de allí con 18 años, deseando ir a Barcelona, que para mí significaba un lugar con amplitud de miras y cosmopolita, paradójico si pensamos en lo que estamos viviendo hoy.

Evidentemente, con los años he vuelto a Andalucía, pero ya no he vuelto a vivir allí; de ahí que, en el libro, exprese mi arrepentimiento por esa actitud repelente que tuve y, solo ahora, me doy cuenta de que en todos los años que viví ahí, no llegué a conocer, de verdad, Andalucía por mi estrechez de miras.

En el fondo, Crónica Jonda es un gran canto a Andalucía.

Y a Barcelona.

Sólo que Barcelona sale peor parada.

No, el libro es un gran canto a Barcelona, solo que vivo en Barcelona. Si me hubiera ido, seguramente mi mirada se hubiera dulcificado. Yo no tengo una mirada romántica de Andalucía, pero ya no es tan severa como la que tenía antes, porque vivo a mil kilómetros y porque cuando voy es solo para estar unos días. Sin embargo, Barcelona es mi ciudad elegida, es la ciudad que amo, de ahí el cabreo que tengo. Siempre te enfadas con quien más quieres y yo estoy casada con Barcelona.

Por último, quería preguntarte sobre el periodismo, del que también hablas.

Yo todo lo que te pueda decir del periodista suena a corporativista, aunque no lo sea para nada, pues soy muy crítica con quien no lo hace bien y conmigo misma cuando me equivoco. Me parece vital que se haga periodismo y que se haga bien. Aunque no tengamos un código deontológico muy claro, me parece esencial hacer periodismo con sensatez y respetando algunos principios.

Te muestras muy crítica con los “periodistas” amateurs.

Yo soy muy crítica con el amateurismo, es cierto, con ese “periodismo” que se ejerce gratis. Yo también me abrí un blog para escribir sobre mis cosas, pero el periodismo es otra cosa. ¿Qué quieres hacer periodismo? Muy bien, pero juega con nuestras reglas: cobra por trabajar. ¿Te metes a hacer periodismo sin cobrar para ligarte a la cantaora o el productor? Entonces, lo que haces no es periodismo, porque el objetivo del periodismo es otro.

Puedes ser amateur, pero no nos quites el pan, no reemplaces el papel del periodismo. Nos quejamos de que se hace mal periodismo, pero es que la mitad de la gente que lo ejerce no es periodista, y no me refiero a tener o no el título universitario, y la mitad de la otra mitad ha sucumbido a determinadas cosas: cobrar poco, titular mal en busca de click, evitar ser molesto.

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Las 7 barberías más hipster de Madrid que no te puedes perder

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Cecilia de la Serna
The Objective

Nuestros abuelos ya se cortaban la barba y se hacían la raya del pelo con navaja, pero tener una barba arreglada o completamente rasurada, no es tan fácil. Ahí es donde entran en juego los barberos, esos especialistas que con sus movimientos pausados de navaja, como si de un baile se tratara, consiguen que tu barba luzca perfecta. Durante un tiempo pareció haberse perdido este oficio, pero regresó con fuerza. La nostalgia de cortarte el pelo o la barba mientras de fondo suenan grandes clásicos como Johnny Cash, Chuck Berry, Little Richard o Elvis Presley, y mientras el barbero que te atiende te ofrece un Bourbon o una cerveza, es posible en Madrid. En una sociedad que cada vez va más rápido, es difícil encontrar un momento para nosotros mismos. Por ello, The Objective te propone las 7 barberías más hipster de la capital española que no te puedes perder:

Chamberí 5

Esta barbería, que lleva el nombre del barrio castizo donde se encuentra, está regentada por Daniel Perales, curtido barbero con más de 20 años de experiencia y una importante tradición familiar en el mundo de la peluquería a sus espaldas. Los difusores de agua y aftershave hechos con viejas botellas de whisky conviven con las navajas y tijeras que se acumulan sobre los muebles de estilo vintage.

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La barbería se encuentra en uno de los barrios más castizos de Madrid | Foto: Cecilia de la Serna/The Objective

Pero su secreto mejor guardado es su sala de la planta inferior, reservada a un servicio más exclusivo. Los clientes pueden solicitar este servicio ‘premium’ e ir con sus amigos. Mientras uno de ellos disfruta del afeitado, los demás le pueden acompañar tomando algo en el minibar.

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El secreto mejor guardado de la barbería está en la planta de abajo | Foto: Cecilia de la Serna/The Objective
  • Plaza de Chamberí 5. Horario: lunes a sábado de 10:00 a 20:00 y domingo cerrado.

Malditos Bastardos

Una cabeza de ciervo adorna la pared y se convierte en el logotipo de esta barbería de la vieja escuela, apta “sólo para hombres con un toque bastardo”, aseguran en su web. “Un concepto diferente, una forma de ser que huele a gasolina, whisky y motor, a concierto, guitarra, velocidad y mucha seguridad. Hay pocos ya así, y por eso aparece esta barbería distinta para el hombre de siempre”.

Siete barberías hipster imprescindibles de Madrid
La cabeza de ciervo preside la la barbería. | Foto: Malditos Bastardos /Facebook

En pleno barrio de Malasaña, muy cerca del metro de Tribunal, se ubica su principal barbería, aunque también tiene otro local en el hotel OnlyYOU de Atocha. Una barbería donde “ser tú mismo mientras te tomas una birra, un bourbon y escuchas la banda sonora de una época que distingue a los canallas que merecen la pena de los que no”. De fondo, siempre suenan grandes vinilos de los 50 y 60.

  • Calle Barceló, 1. Horario: lunes a viernes de 10:00 a 21:00, sábados de 10:00 a 15:00 y domingo cerrado.
  • Paseo de la Infanta Isabel, 13. Horario: lunes a viernes de 11:00 a 14:30 y de 16:30 a 20:00, sábados de 10:00 a 15:00 y domingo cerrado.

Blackstone

Encanto “british” en pleno barrio de Salamanca. BlackStone es un salón “solo para hombres, enfocado exclusivamente al cuidado y bienestar masculino”, aseguran sus dueños. Está inspirado en las barberías tradicionales de estética victoriana, pero incorpora las comodidades y los nuevos avances de hoy.

BlackStone mantiene el encanto y esencia de aquellos “clubs masculinos” de décadas pasadas, donde ir a arreglarse la barba o cortarse el cabello eran todo un ritual. Un local que recupera servicios como el auténtico afeitado a navaja, pero sin olvidarse de los estilos y técnicas de la peluquería más actual.

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Un local con un marcado estilo british. | Foto: Blackstone /Facebook

“En cuanto entras a BlackStone entiendes por qué tantos famosos acuden con frecuencia a nuestro salón de barbería en Madrid. Es la experiencia de bienestar y lujo que todos merecemos,” aseguran sus dueños.

  • Calle de Velázquez, 76. Horario: lunes a viernes de 10:30 a 21:00, sábados de 10:00 a 14:00 y domingo cerrado.

Bearbero

La experiencia Bearbero comienza en el momento en el que entras por la puerta, el olor, la música, la decoración, te llevan de vuelta a un tiempo que recuerda a las generaciones pasadas, donde era un ritual cotidiano del hombre. “Nuestros barberos son hábiles tanto en las técnicas tradicionales de corte y barbería como el uso de toallas calientes en el afeitado”, aseguran.

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  • Calle de Embajadores, 10. Horario: lunes a viernes de 10:30 a 14:30 y de 16:30 a 21:00, sábados y domingo cerrado.

La barbería de Iván

A la cabeza de esta barbería se encuentra Iván Rodríguez, un barbero que quería rescatar “la esencia de las antiguas Barberías, con la ilusión de crear un espacio de reunión, de confidencias y de largas tertulias como sucedían en las antiguas y fascinantes Barberías de la Old School”.

Un lugar sin dudas donde el hombre tenga su propio espacio y protagonismo, creando verdaderas experiencias con un buen ritual del afeitado tradicional, y es que “el sabor de lo antiguo es muchas veces intenso y magnifico”, asegura Rodríguez.

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Los típicos colores azul, rojo y blanco que identifican a las barberías de antaño. | Foto: La Barbería de Iván /Facebook
  • Calle de José Abascal, 35. Horario: lunes a viernes de 10:00 a 20:00, sábado de 09:30 a 13:30 y domingo cerrado.

Malayerba

En Los Episodios Nacionales, Benito Perez Galdós narra la Guerra de la Independencia Española, que culminó con la expulsión de los franceses del territorio español. Y es en el capítulo dedicado al levantamiento popular del 2 de Mayo de 1808, donde aparece la figura de un tabernero, el tío Malayerba. “Ese es el germen del nombre Malayerba: un homenaje a la historia de la Plaza Dos de Mayo, corazón del barrio de Malasaña y donde se ubica la barbería, y un guiño al pelo que crece deprisa como la mala hierba y que hay que cortar”, dicen sus dueños.

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Guantes de boxeo y viejas botellas de whisky decoran las paredes de esta barbería | Foto: Malayerba /Facebook

De la mano de Olivia Soaps, Malayerba ha desarrollado una línea propia de productos artesanales para el cuidado del cabello y de la barba con materias primas de origen 100% ecológico. Los primeros en comercializarse han sido la Cera para Bigote y Barba Monteleón, y el Elixir para Barba Daoíz.

  • Plaza de Dos de Mayo, 3. Horario: martes a sábado de 11:00 a 20:00 y domingo y lunes cerrado.

The Barber’s Shop

El concepto The Barber’s Shop ha ido moldeándose a lo largo de los años en la cabeza de Isma Barber. Hijo de peluquero-barbero y madre artista, fue criado entre bambalinas de una peluquería-barbería y con inquietudes hacia el mundo del arte. Isma lleva toda su vida en el oficio, cuando le preguntan, él dice que “desde los 11 años”, que es cuando hizo su primer corte sin supervisión.

En 2016 abre sus puertas The Barber’s Shop (2016), “un espacio dedicado exclusivamente al hombre, donde el espectáculo y el arte se combinan para tener una experiencia inolvidable“, y es que esta barbería organiza exposiciones, conciertos, monólogos y microteatros que permite a los artistas emergentes dar a conocer su obra en un escaparate diferente y original. “Un nuevo concepto que hace vivir a sus clientes una experiencia múltiple y mucho más profunda”.

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La barbería con más “arte” de todo Madrid. | Foto: The Barber’s Shop/Facebook
  • Avenida de América, 6. Horario: lunes a viernes de 09:30 a 20:30, sábados de 10:00 a 14:30 y domingo cerrado.

Continúa leyendo: Nouvelle Vague o cómo vivir una noche a lo Twin Peaks en Madrid

Nouvelle Vague o cómo vivir una noche a lo Twin Peaks en Madrid

Redacción TO

Una de las peculiaridades de la tercera temporada de Twin Peaks es sin duda ese espacio que David Lynch, melómano empedernido, decidió darle a la música, específicamente a la música de bandas indies desconocidas pero maravillosas. Generalmente al final de cada episodio una escena en el Bang Bang Bar sirve de excusa para ver un performance de grupos como The Cactus Blossoms, Chromatics o Au Revoir Simone. Luces bajas, ambiente placentero, música sugerente.

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“Il fait chaud” | Foto: The Objective.

En el caso de Nouvelle Vague, el colectivo francés liderado por Olivier Libaux y Marc Collin que ayer cerraba el ciclo de Madtown Days en la Sala But de Madrid, están lejos de ser desconocidos ya que llevan más de una década (re)interpretando algunas de los mejores temas de bandas icónicas del punk y post-punk de los 80s y 90s como The Clash, Buzzcocks o Joy Division con sus inconfundibles arreglos en clave de jazz y  bossanova. Sin embargo, qué sorpresa, las luces, el ambiente, la música…

En vivo Nouvelle Vague tiene una fuerza y una presencia inesperadas. Elementos precisos, guitarra, contrabajo, teclados, una percusión muy interesante y dos voces femeninas que le dan vida tanto a los clásicos como a los temas originales que desde la publicación del álbum I Could Be Happy en 2016 acompañan a la apuesta de la banda.

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Melanie Pain, una de las cantantes de Nouvelle Vague. | Foto: The Objective.

A lo largo de esa hora y media que pasó rápido y lento, como en los sueños o las pelis de Lynch, sonaron maravillas de los 80s como How Does It Feel, Ever Fallen in Love, I Wanna Be Sedated, In a Manner of Speaking, pero definitivamente uno de los momentos más sorprendentes de la noche fue la batucada con la que cerraron la versión de I Just Can’t Get Enough de Depeche Mode. Sí, Depeche Mode en batucada.

Definitivamente el cierre ideal para una cuarta edición inolvidable de Madtown Days que comenzó con la presentación de los colombianos electropicales de Bomba Estéreo en la Sala Riviera y se despide justo cuando el frío comienza finalmente a apoderarse de la ciudad.

MTD by Jim Beam, promovido por Radio Madrid, ha logrado que la capital sea el centro representativo de diferentes apuestas musicales dirigidas a los amantes del directo y desde ya estamos esperando la quinta edición.

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