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Las otras víctimas (in)visibles del terrorismo

Verónica F. Reguillo

Foto: Eduardo Munoz
EFE

Pakistán, 16 de febrero: 88 muertos (al menos, 20 eran mujeres y 9, niños). Irak, 19 de febrero: 5 muertos. Pakistán, 21 de febrero: 7 muertos. Egipto, 22 de febrero: 2 muertos. Afganistán, 28 de febrero: 12 muertos (todos policías). Afganistán, 8 de marzo: más de 30 muertos.

Son solo algunos de los últimos atentados yihadistas de este 2017 cometidos en países de mayoría musulmana. Más del 90% de las personas que viven en Irak, Afganistán o Pakistán profesan esta religión, según publica Pew Research Center, y son también los que más sufren la violencia de los grupos terroristas islamistas.

En el mundo hay 1.600 millones de musulmanes, es decir, alrededor de un 23% de la población mundial. Se estima que alrededor de 100.000 militan en grupos terroristas, lo que supone el 0,006%, sin embargo, en numerosas ocasiones los musulmanes son colocados en la posición de verdugos, olvidando que ocupan el primer lugar en la categoría de víctimas.

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En Siria, el número de víctimas se cuenta por miles. | Foto: Ameer Alhalbi / Reuters

Día para recordar

Este 11 de marzo se conmemora el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo. La elección de esta fecha fue consecuencia directa del brutal atentado que azotó Madrid en 2004, que fue perpetrado por una célula terrorista de Al-Qaeda y en el que murieron 192 personas. Fue el mayor atentado yihadista en el viejo continente hasta ese momento, pero no sería el último.

Entre 2000 y 2015, alrededor de 430 personas han perdido la vida en Europa Occidental por un ataque terrorista islamista. Las bombas en Atocha, el atentado en el metro de Londres o las explosiones en la sala Bataclán, en Francia, han sido algunos de los actos que han conseguido sembrar el terror en Europa. Mientras tanto, Oriente también se desangraba. Cada víctima cuenta, cada víctima duele, cada víctima se llora, en todas partes del mundo.

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En noviembre de 2015, el Estado Islámico asesinó a 130 personas en un atentado en París. | Foto: Yoan Valat / EFE

“Menos del 3% de las muertes por terrorismo suceden en Occidente”

Las cifras de muertos en países como Irak, Pakistán o Afganistán se cuentan por miles. En un solo año, en 2014, hubo 32.658 víctimas, lo que supuso un incremento del 80% con respecto al año anterior. Los más afectados fueron los propios países musulmanes, mientras que las muertes por terrorismo ocurridas en Occidente no superaron el 3%.

Si nos centramos, por ejemplo, solamente en Irak, la ONU alerta de que en un año se produjeron 8.493 asesinatos de civiles y más de 10.000 fueron sometidos a vejaciones de todo tipo; hombres, mujeres y niños que sufrieron violencia sexual o fueron reclutados en los propios grupos terroristas. En este país de mayoría musulmana la guerra entre las Fuerzas de Seguridad Iraquí y el autoproclamado Estado Islámico está acabando con su propia gente.

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En Afganistán lloran a sus muertos tras una ataque. | Foto: Stringer / Reuters
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La batalla entre las fuerzas iraquíes y el ISIS se reproducen cada día en Irak. Foto: Zohra Bensemra / Reuters

En numerosas ocasiones, este colectivo se ha levantado en contra de los grupos islamistas que siembran el terror alrededor del mundo. En Reino Unido, jóvenes musulmanes británicos declararon su propia ‘yihad’ contra el Estado Islámico y contra todos los demás grupos terroristas. La Liga Juvenil Musulmana en el país anunció su lucha contra el EI diciendo que los militantes no tenían “ningún vínculo con el Islam o con la comunidad musulmana”.

Veto de Donald Trump

A pesar de que el número de muertos afecta en primer lugar a los musulmanes, la adopción de políticas como las llevadas a cabo por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, criminalizan de manera general a este colectivo. El primer veto migratorio de Trump fue paralizado por la justicia, sin embargo, el presidente estadounidense ha firmado uno nuevo con el que pretende prohibir la entrada de refugiados al país y detener la emisión de visados a los ciudadanos de Irán, Somalia, Yemen, Libia, Siria y Sudán. Trump juega con el argumento de la seguridad nacional.

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Las reacciones contra el veto de Trump a los Musulmanes fueros masivas. | Foto: Clemens Bilan / EFE

Sin embargo, si recordamos la tragedia del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas en Nueva York, los terroristas procedían de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, pero Trump no ha incluido a ninguno de estos países en su lista negra. Un reportaje del Washington Post vincula esta decisión a que la organización comercial del presidente estadounidense tiene intereses comerciales en algunos de los países a los que no se les ha impuesto veto migratorio.

Sea como fuere, este tipo de políticas difuminan la realidad de unas víctimas que parece que duelen menos.

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¿Qué piensan los jóvenes sobre la violencia de género?

Redacción TO

Foto: IVAN ALVARADO
Reuters

La violencia de género es uno de los mayores problemas de la sociedad. Miles de mujeres mueren cada año en todo el mundo a manos de sus parejas o exparejas y muchas sufren a diario violencia física o psicológica.

A estas alturas, parece casi imposible que alguien defienda este tipo de actuaciones o que considere la violencia de género como algo normal. Sin embargo, el último estudio del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, llevado a cabo por ProyectoScopio, demuestra que todavía hay muchos jóvenes que no consideran que la violencia de género sea algo extraordinario.

La violencia de género como algo normal

El 27,4% de la población joven en España está de acuerdo en algún grado con la afirmación de que “la violencia de género es algo normal en la pareja”, según indica el informe.

Esta percepción es más común en los hombres que en las mujeres, en concreto en aquellos que solo cuentan con estudios de Educación Secundaria o que se encuentran en paro. Además, el estudio señala que el acuerdo con esta afirmación disminuye en personas mayores de 25 años.

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Más de un 25% de los jóvenes piensa que la violencia de género es algo normal en las parejas. | Gráfico: ProyectoScopio

Por sorprendente que parezca, este dato no es algo completamente nuevo. En 2015, un informe de esta misma institución reveló que más del 80% de los adolescentes españoles han conocido algún acto de violencia de género en parejas de su edad. “Estos datos confirman que frecuentemente las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes españoles se articulan alrededor de mecanismos de posesividad y control, lo cual da lugar a un comportamiento parcialmente agresivo por ambas partes, aunque más frecuente y más grave por parte del varón”, explica el estudio.

A esto se suma el hecho de que casi un 6% de los jóvenes está de acuerdo en algún grado con que “siempre ha existido y es inevitable”, una afirmación también más común entre los varones.

La relación con la inmigración

La percepción de normalidad respecto a la violencia de género no es el único resultado impactante de este informe. Los datos recogidos muestran que un 13,3% de los encuestados muestran un nivel alto de acuerdo con la afirmación de que “la violencia de género aumenta por culpa de la población inmigrante”, y un 18,2% tiene un nivel de acuerdo medio con esta frase. También aquí están más de acuerdo los hombres que las mujeres, en especial los que no tienen trabajo.

La importancia del problema

A pesar de los elevados porcentajes de jóvenes que restan importancia a la violencia de género, afortunadamente la mayoría no piensa así. El 87% de los encuestados está de acuerdo que “es un problema social muy grave”.

Un estudio realizado por el Ministerio de Salud, Servicios Sociales e Igualdad en el año 2015 muestra también que este problema es algo reconocido por una amplia mayoría de jóvenes. Un 90% de las personas entre 18 y 29 años considera que los malos tratos hacia la mujer “están bastante o muy extendidos”. También en este aspecto se observa una mayor preocupación por parte de las mujeres, principales víctimas de este tipo de violencia, por este problema social.

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Las mujeres son las más preocupadas por la violencia de género como problema social. | Foto: Marcos Brindicci/ Reuters

Respecto a los adolescentes y jóvenes, las chicas están 3,5 puntos por encima en su grado de acuerdo con el hecho de que la violencia de género es algo totalmente inaceptable que los chicos, según datos del Ministerio de Salud, Servicios Sociales e Igualdad.

Esta desigualdad de pensamiento, igual que ocurre con otros aspectos mencionados anteriormente, disminuye a medida que aumenta la edad de los encuestados. Sin embargo, aunque la diferencia entre sexos es mayor entre los jóvenes, este grupo es el más concienciado con la importancia de luchar contra la violencia de género.

Por otro lado, el grupo que más está de acuerdo con la afirmación de que “es algo inevitable que siempre ha existido” es de los de 60 años y más. Además, este es el único grupo en el que menos del 90% considera que es algo totalmente inaceptable.

Por tanto, aunque los jóvenes muestran más diferencias entre sexos, son la generación más consciente de que la violencia de género es uno de los problemas más graves de la sociedad que debe ser erradicado.

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Por qué la humanidad vive mejor que nunca

Luís Torras

Foto: KIM KYUNG-HOON
Reuters

La idea de la insostenibilidad del crecimiento por el crecimiento ganó fuerza con la crisis del petróleo de 1973. Fue el despertar. Sucedió poco después de que, a finales de los años 60, el entomólogo de la Universidad de Stanford Paul Elrich escribiera The Population Bomb, donde abogaba por poner límites al crecimiento como forma de salvar a la raza humana de una supuesta hambruna a la que llevaría el incremento constante de la población. No era una idea nueva. El mismo miedo lo había tenido ya el clérico británico Thomas Malthus en el siglo XVIII.

Cuando Malthus escribió su tesis en 1779, la población mundial no alcanzaba los 1.000 millones, la pobreza era la condición natural de prácticamente todos, la alfabetización estaba reservada a una estricta minoría, la esperanza de vida apenas llegaba a los 35 años -con una mortalidad infantil altísima- y tales eran las condiciones que incluso el Rey de Francia tenía que hacer sus necesidades en las esquinas de los pasillos de Versalles. Hoy, la población mundial supera los 7.000 millones de almas y, como nos recuerda y expone con brillantez Johan Norberg, vivimos mejor que nunca. La pobreza se ha reducido como nunca antes en la historia de la humanidad, hemos conseguido que la pobreza extrema -vivir con menos de un dólar al día- afecte a tan solo un 10% de la población mundial, el analfabetismo solo afecta a un 16% de la población mundial y el conjunto de las mejoras en la alimentación, la sanidad y la higiene han permitido incrementar la esperanza de vida hasta los 72 años, entre otras mejoras notables.

Porcentaje de población viviendo en la pobreza absoluta, 1820-2015
Distintos indicadores muestran cómo ha descendido la pobreza en los últimos 200 años. | Foto: OneWorldInData.org vía World Economic Forum en español

Todos estos datos los recoge con gran rigor Norberg en su magnífico libro Progreso. 10 razones para mirar al futuro con optimismo, editado por Deusto y con apadrinamiento de Value School y el Instituto Juan de Marian. Se trata de un libro en clave divulgativa que permite tomar perspectiva del estado del mundo para aproximar con mayor solvencia qué podemos esperar del futuro. El libro de Norberg incluye altas dosis de Historia y también de Teoría, siguiendo la dicotomía del economista vienés Ludwig von Mises. Teoría que nos ofrece una visión sintética de las principales métricas que ayudan a evaluar el progreso de la humanidad en estos últimos 200 y pico años, básicamente desde la Revolución Industrial europea, y algunas pinceladas, aunque sea de forma somera, sobre por qué mejoramos.

Una de las grandes virtudes del libro es su síntesis y brevedad; el autor se apoya en muchos de los grandes economistas y pensadores del momento

Norberg resume los avances de la humanidad en cuanto a alimentación, saneamiento -acceso a agua corriente-, esperanza de vida, violencia, medio ambiente, alfabetización, libertad e igualdad. Muchas de estas tendencias se retroalimentan entre sí: una mejor alimentación, fruto del avance tecnológico y científico, repercute positivamente en una mayor esperanza de vida y un menor impacto negativo en el medio ambiente. Todo lo anterior incide en un mayor acumulación de capital, tanto físico como humano -pensemos en la educación-, lo que tiene a su vez se relaciona positivamente con la reducción de la violencia o en alumbrar sociedades más libres y equitativas. En cada uno de estos capítulos, el autor sueco intercala elementos ligados con la evolución histórica, y una explicación de por qué se sucede esta evolución.

Esperanza de vida en Inglaterra y Gales, 1700-2000
La esperanza de vida incrementa con las mejoras en la alimentación, higiene y sanidad. | Foto: OneWorldInData.org vía World Economic Forum en español

A través de las páginas y apoyándose en los datos empíricos y con casos prácticos (sobre la importante evolución reciente de la India, China y muchas partes de África), Norberg descubre al lector los conceptos que hay detrás de todos estos avances. Los derechos de propiedad, el imperio de la ley, la solidez institucional o la libertad de empresa son solo algunas de las grandes ideas detrás de la gran conquista del progreso por parte de la humanidad. Una conquista, además, relativamente reciente. Norberg nos muestra como el discurso neomalthusiano infravalora de manera sistemática los incentivos y la capacidad creativa, inventiva, de solucionar los problemas de la humanidad. Nuestra imaginación es infinita. Reagan es quizás el que lo expuso de manera más clara cuando dijo: “No existen los límites al crecimiento porque la capacidad de invención del hombre es infinita”. Reagan hacía suyas las tesis de Julian Simon, que citaba en el frontispicio de este articulo, explicadas en The Ultimate Resource, libro en la misma tradición intelectual que el de Norberg, que este último actualiza, amplía y mejora.

Sin voluntad de ser exhaustivo, una de las grandes virtudes del libro es su síntesis y brevedad; el autor se apoya en muchos de los grandes economistas y pensadores del momento. Además del citado Simon, sobre las mejoras en temas de alimentación y pobreza, Norberg cita los trabajos clásicos de Robert Fogel o Angus Deaton, este último Nobel de Economía, Steven Pinker en temas de violencia, o Bill Easterly, entre muchos otros, cuando habla de la evolución en la esperanza de vida. Muchos de los gráficos y datos han estado trabajados por Max Roser, líder del proyecto Our World In Data, página imprescindible para tomar conciencia de forma rápida y gráfica de cómo ha mejorado el mundo en los dos últimos siglos.

“El principal combustible para acelerar el progreso mundial es nuestra reserva de conocimiento, y el freno es nuestra falta de imaginación”.

–  Julian Simon, The State of Humanity (1995)

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

Continúa leyendo: La impunidad de los crímenes contra periodistas, un obstáculo a la libertad

La impunidad de los crímenes contra periodistas, un obstáculo a la libertad

María Hernández

Foto: CATHAL MCNAUGHTON
Reuters

El periodismo es una de las profesiones más peligrosas en algunos lugares del mundo. Secuestros, torturas, detenciones arbitrarias y asesinatos tienen a los periodistas como objetivos en algunos países donde no se respeta la libertad de prensa.

El 2 de noviembre se celebra el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas para recordar que el 90% de los asesinatos de los informadores queda impune, lo que “daña a la sociedad en su conjunto al encubrir la corrupción, los abusos graves de derechos humanos y muchos otros crímenes”, denuncia Naciones Unidas.

Para concienciar sobre este grave problema, la Asamblea General de la ONU aprobó en 1997 una resolución instando a los estados miembros a hacer todo lo posible para acabar con la violencia contra los trabajadores de los medios de comunicación y asegurar que los responsables de dichos actos sean juzgados. “La impunidad solo agrava la situación, y mientras los autores de los crímenes sepan que no deberán responder por sus actos, los periodistas seguirán siendo blancos fáciles”, explica la Unesco.

Más de 900 periodistas asesinados en 11 años

Un total de 1.259 profesionales de los medios han sido asesinados desde 1992, de acuerdo con un informe de la ONU. Sólo entre enero y octubre de 2017, 51 informadores han sido asesinados, denuncia el Comité para la Protección de los Periodistas.

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Una pancarta dice “no se mata la verdad matando periodistas” en una protesta tras el asesinato de un periodista en México. | Foto: Stringer/ Reuters

Estas cifras no incluyen otros actos de violencia contra periodistas como torturas, detenciones arbitrarias, secuestros, intimidación o acoso, por lo que las cifras de delitos contra este colectivo son mucho más elevadas.

¿Cuál es el motivo?

La principal causa de estos crímenes –  asesinatos u otro tipo de violencia – es impedir la publicación de noticias relacionadas, sobre todo, con la corrupción o la guerra.

La información relacionada con la guerra es la más perseguida, seguida de la información política, la relacionada con la violación de los derechos humanos, la corrupción y el crimen organizado.

“El tipo de noticias que son ‘silenciadas’ es exactamente el tipo de información que necesita la opinión pública”, asegura la ONU. “La información es esencial para tomar las mejores decisiones en la vida, ya sean económicas, sociales o políticas”, añade la Unesco, organismo para el que la información de calidad es la base de cualquier democracia y garantía de una instituciones eficaces.

¿Dónde hay más asesinatos?

Ya sea por el número de asesinatos que se producen o por las dificultades que tienen los periodistas para cumplir con su trabajo de una manera pacífica, hay países donde los periodistas sufren graves riesgos a la hora de desarrollar su profesión.

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Un mural con fotografías de numerosos periodistas asesinados fue colocado en el Ministerio de Interior de Ciudad de México como protesta por el asesinato de un periodista. | Foto: Rebecca Blackwell/AP

El primero es Irak, donde 185 periodistas han sido asesinados desde el año 1992, según datos del Comité para la Protección de los Periodistas. A Irak le sigue Siria, con 113 asesinatos, Filipinas con 78, Somalia con 64 y Pakistán y Algeria con 60. También Rusia, Colombia y México están en la lista de países donde no se respeta la libertad de prensa y los profesionales sufren sus consecuencias con detenciones y crímenes.

¿Dónde hay más impunidad?

La impunidad crece en escenarios de conflicto donde poderosos actores, a menudo, emplean la intimidación violenta para controlar la cobertura informativa”, explica el Índice Global de la Impunidad, elaborado anualmente por el Comité de Protección de los Periodistas. Además, “la ausencia o debilidad de la ley y el orden aumentan la probabilidad de los ataques”.

Somalia, con más de dos docenas de periodistas asesinados en los últimos diez años, lidera este índice en el que se encuentran los países con cinco o más casos de asesinatos no resueltos. En el índice de 2017 se incluyen 12 países: Somalia, Siria, Irak, Sudán del Sur, Filipinas, México, Pakistán, Brasil, Rusia, Bangladesh, Nigeria e India.

Estos países son los responsables de casi el 80% de los crímenes no resueltos ocurridos en el mundo en los últimos diez años hasta el 31 de agosto de 2017, explica el informe.

La lucha contra la impunidad

Actuar contra los autores de estos delitos depende de los gobiernos de cada país. Por eso, la ONU ha adoptado cinco resoluciones que instan a los estados a tomar medidas para promover la justicia y esclarecer los asesinatos de informadores.

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Un grupo de manifestantes protesta por la muerte de tres periodistas en Guatemala. | Foto: Jorge López/Reuters

El Comité de Protección de los Periodistas considera que “la atención internacional a la cuestión de la impunidad por el asesinato de periodistas se ha incrementado en los últimos 10 años”, y explica que 23 países han respondido favorablemente a la solicitud de Naciones Unidas de informar sobre el estado de las investigaciones sobre estos crímenes, lo que supone un pequeño pero importante avance en la lucha contra la la persecución de los profesionales de los medios de comunicación.

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Vídeo | Las candidatas a Miss Perú denuncian la violencia sexual que sufren las mujeres de su país

Redacción TO

Lima es la quinta ciudad del mundo más peligrosa para las mujeres. Así lo denunció hace unos días un estudio de Thomson Reuters Foundation. Agresiones sexuales, matrimonios forzados, mayor dificultad que los hombres para acceder a estudios y trabajos. Todo eso lo señala un estudio a escala global, pero las que mejor lo saben son ellas. Las mujeres peruanas que combaten día a día contra la violencia machista, contra los feminicios.

Por esa razón, las 23 candidatas a Miss Perú 2018 han aprovechado el micrófono y la cámara para alzar la voz. Vestidas de dorado, brillantes, melena larga o corta, seguras y valientes han hablado de sus medidas, pero no de las de su cuerpo, sino de las de su país.

“Mi nombre es Camila Canicoba, represento al departamento de Lima y mis medidas son 2.202 casos de feminicidios reportados en los últimos nueve años en mi país”, decía una. “Soy Diana Rengifo, de Ucayali, y más de 300 mujeres en mi departamento son agredidas física y psicológicamente“, continuaba otra. “Mi nombre es Karen Cueto y represento a Lima y mis medidas son 82 feminicios y 35 tentativas en lo que va de año”, seguía la siguiente. Y después otra con niñas víctimas de explotación sexual, y la siguiente con las víctimas de menores violadas, y otra con la cifra del 70% de mujeres que sufren acoso callejero. Una tras otras le enrojecían la cara al país.

Toda la gala estuvo dedicada a este tema: “No queremos un país con más violencia. No solo se trata de estas 23 mujeres. Se trata de todas las mujeres que tienen derecho y merecen respeto. No más violencia. Este es el mensaje de este Miss Perú”, señaló Cristian Rivero, el presentador del show. Cuando las candidatas desfilaron en traje de baño, la organizadora de Miss Perú 2018, Jessica Newton, también lanzó un mensaje claro contra aquellos que insinúan que algunas agresiones sexuales se deben a cómo iba vestida la mujer: “Las mujeres son libres de actuar y vestir como deseen y no por ello alguien puede sentirse en derecho de faltarle el respeto, etiquetarlas y mucho menos tocarlas“.

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