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Las Turroneras, inspiración en Cádiz y arte flamenco en Madrid

Anna Carolina Maier

Foto: Anna Carolina Maier
The Objective

Bailan de lunes a sábado. Durante la semana, en las tardes, ya que en las mañanas deben ir al cole. Sus edades colindan entre los 10 y 12 años. Son pequeñas, pero grandes flamencas.

“Tenemos admiradores por todos lados”, suelta, entre tímidas risas, Paola Santiago de 10, mientras ve un comentario en Instagram sobre una de sus últimas presentaciones en el famoso tablao andaluz La Perla de Cádiz. Acaban de terminar una clase en el Instituto Flamenco La Truco (Parla) y comparten un rato antes de volver a casa.

El nombre flamenco de Paola es ‘La Polaca’. Se debe a sus cabellos rubios y forma parte, junto a las otras tres niñas, del cuerpo de baile Las Turroneras. Las otras son Claudia ‘La Utrerana’ de 10 años; Candela Amigo, de 12 años e Itziar San Juan, mejor conocida como ‘La Pulga’, que cuenta 11.

Formaron el grupo hace dos años gracias a Eliezer Truco (La Truco), quien comenzó siendo inspiración para ellas y terminó convirtiéndose en su maestra.

Han participado en importantes festivales como el de Pasión por la Danza realizado en febrero en Alcalá de Henares en el que lograron el primer lugar. “Competimos con niñas de 16 años y quedamos las primeras”, dicen y se ríen a la vez, nuevamente con timidez y bajando las cabezas.

Además, han bailado en legendarios tablaos, no solo en La Perla de Cádiz sino también en Casa Patas. También se han presentado en la escuela de baile flamenco Amor de Dios. “Casa Patas es un tablao muy reconocido en Madrid. Lo más grande del flamenco”, explica La Pulga. Poco después añade: “Amor de Dios es el sitio por el que todos los flamencos han pasado”.

Todas compaginan los estudios y la danza con “mucha disciplina”. Coinciden en que hacen los deberes antes del baile pues, además de hacer flamenco, quieren dedicarse a otras carreras. La Polaca quiere estudiar turismo, mientras que La Utrerana todavía “no lo tiene claro”. En cambio, Candela -que es la mayor del grupo- ya lo sabe: “Quiero, además de ser ‘bailaora’, estudiar Medicina y ser científica en Oncología Infantil”.

En cambio, a La Pulga le gustan las Ciencias Políticas. Conocen con mucha seriedad, para tan corta edad, los ‘palos del flamencos’. Se mueven entre tangos, bulerías, fandangos y alegrías, al igual que lo hiciera cualquier niña en un parque pero ellas prefieren tomar un abanico, una bata de cola o un mantón. Para ellas el baile es “como un juego”.

Asimismo, no les intimida entrar al mundo del flamenco siendo madrileñas. Por el contrario, se sienten orgullosas de ello. Aseguran que no hay fronteras, ni raza, ni nacionalidad para ese arte andaluz y que tampoco es solo es “cosa de gitanos”. “Puede bailar el que sea”, señala La Utrerana. “Todo aquel que no se rinda”, concluye, por su parte, La Polaca.

Estas niñas han recibido a The Objective para compartir qué las apasiona y cómo se puede tener tanto arte a tan corta edad.

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Miguel Poveda emociona en el Coliseum con su canto a la libertad

Lidia Ramírez

Foto: Lidia Ramirez
The Objective

Con un impoluto traje negro y camisa blanca con zapatos de brillantes lentejuelas, preludio de lo que iba a convertirse en una noche mágica, el cantaor Miguel Poveda subía al escenario entre aplausos y gritos de “libertad”. No se trataba de un concierto cualquiera. Era un canto a la diversidad, a la paz, al amor en defensa del colectivo LGTBI. Un grito desgarrado, de esos que tocan el alma y acarician el corazón, por el libre albedrío. La noche del jueves, el Teatro Coliseum de Madrid, se convirtió en un lugar para la reivindicación con el ‘quejío’ más profundo de Miguel Poveda que reunió a decenas de personas para “celebrar la fiesta de la libertad”, porque como manifestó nada más pisar el escenario “aún hay mucha intolerancia y personas que necesitan ser reeducadas”.

Y entre un juego de luces y acompañado por el reconocido instrumentista Álvaro Gandul al piano de cola, con ‘Para la libertad’ comenzaba el catalán más andaluz uno de sus conciertos más esperados del año enmarcado dentro del I Festival de Flamenco LGTB. Una actuación, que como ya nos adelantó el artista en una entrevista, es un anticipo a un nuevo disco que verá la luz el año que viene cuando cumple 30 años sobre los escenarios.

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Miguel Poveda junto a Álvaro Gandul al piano de cola. | Foto: Lidia Ramírez / The Objective

Con su bonita y elegante voz, el peso específico del concierto recayó sobre una parte más flamenca y otra con poesía y copla. Y entre canción y canción y cante a la libertad sexual, también hubo lugar para la reivindicación y la defensa de la reproducción asistida por gestación subrogada. Padre reciente de un niño mediante esta técnica, sobre las tablas, el cantaor lo quiso dejar bien claro: “mi hijo no es una mercancía, no voy a permitir que crezca en una sociedad que dice esas barbaridades. Ser padre está dentro de mi lógica y ayudaré a todas esas personas que no puedan tener hijos de forma natural”.

Con esta declaración de intenciones llegaba uno de los momentos cumbres del espectáculo, cuando el flamenco se arrancó con ‘Guerra a la guerra por la guerra’, poema de Rafael Alberti, enmarcado dentro de su último disco ‘Sonetos y poemas para la libertad’, y con la cual quiso denunciar todo tipo de violencia.

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El 30 de junio y el 1 de julio Miguel Poveda volverá a actuar en el Coliseum de Madrid. | Foto: Lidia Ramírez / The Objective

Bandera de libertad, muy presente estuvo Federico García Lorca, por el que el artista siempre ha demostrado un gran respeto y admiración y de quien dice: “ochenta años después nadie ha conseguido callarlo”. Así, con una oda del poeta granadino que Poveda interpretaba por primera vez sobre el escenario, el Teatro Coliseum se emocionaba al son de su agradable y pasional voz.

De esta forma, tras todo un homenaje al prosista, el punto más flamenco llegaba en la última parte del concierto con varias coplas, como ‘Queriendo a ciegas’ o ‘El  último minuto’, con las que el catalán mostró el ‘quejío’ y la ‘jondura’ de un buen flamenco.

El broche de oro acaecía con una especial interpretación de una de las míticas canciones de Camarón de la Isla cuando se cumplen 25 años de su muerte. Porque como dice el bueno de Poveda: “allá donde coincidan el Dios gitano y Lorca, eso sí que será Leyenda”.

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7 poemas cantados para recordar a Federico García Lorca

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Fundación García Lorca

La madrugada del 18 de agosto de 1936, uno de los grandes poetas y escritores españoles de la generación del 27, Federico García Lorca, era fusilado en algún lugar entre las localidades de Víznar y Alfacar, en Granada, y enterrado en una fosa común. Su cuerpo sigue sin aparecer a día de hoy. El irlandés Ian Gibson, uno de los mayores especialistas en la vida de Lorca, contaba en su biografía que oficialmente, Federico García Lorca murió por “ser espía de los rusos, estar en contacto con éstos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser homosexual”. No muchos lo saben, pero su nombre real era Federico del Sagrado Corazón de Jesús, así lo bautizaron sus padres, era licenciado en derecho y, si bien nunca militó en ningún partido, desde muy joven fue un firme defensor de las clases bajas.

Desde The Objective, te ofrecemos siete poemas para recordar a este gran poeta granadino que han sido cantados por grandes referentes del panorama musical español.

Canción del jinete

El cantautor valenciano Paco Ibañez, reconocido activista de izquierdas, puso música a este poema de Lorca. Ibañez, de 82 años de edad, Ha dedicado casi íntegramente su trayectoria artística a musicalizar poemas de autores españoles e hispanoamericanos, tanto clásicos como contemporáneos. Entre sus canciones se pueden encontrar versos de Rafael Alberti, Antonio Machado, León Felipe, Gloria Fuertes, Miguel Hernández, Luís de Góngogra, Blas de Otero y Federico García Lorca, entre otros.

En 1983 el ministro de Cultura del Gobierno de Miterrand le otorgó la medalla del Orden de las Artes y las Letras, pero nunca la aceptó. “Un artista tiene que ser libre en las ideas que pretende defender. A la primera concesión pierdes parte de tu libertad. La única autoridad que reconozco es la del público y el mejor premio son los aplausos que se lleva uno a casa”.

En la luna negra

de los bandoleros,

cantan las espuelas.

Caballito negro.

¿Dónde llevas tu jinete muerto?

Romance del amargo

Uno de los grandes referentes del flamenco español, el gaditano José Monje Cruz, más conocido como Camarón o Camarón de la Isla, puso voz a este poema. El 2 de julio de 2017, se cumplieron 25 años de su muerte. La canción forma parte de la leyenda del tiempo, el décimo álbum del cantaor y considerado una de las obras más importantes de la historia del flamenco.

El veinticinco de junio

le dijeron al amargo,

ya puedes cortar si quieres

las adelfas de tu patio…

Los cuatro muleros

Si bien no es un poema propio de García Lorca, si no que es una composición tradicional de origen popular y autoría desconocida, el poeta granadino, en 1931, años antes de la Guerra Civil española,  lo grabó junto a Encarnación López ‘La Argentinita’, acompañándola al piano, para su álbum Colección de Canciones Populares Españolas. Dicen que ‘La Argentinita’ estaba muy vinculada a artistas y escritores de la Generación del 27, participando en sus veladas donde mezclaban lírica, música y coreografía.

De los cuatro muleros

que van al campo,

el de la mula torda,

moreno y alto.

De los cuatro muleros

que van al agua,

el de la mula torda,

me roba el alma…

Gacela del amor desesperado

El compositor y cantautor leonés Amancio Prada, cuya carrera se dio a conocer en los años 70 en París, donde estudió sociología, canta este poema de Lorca.

La noche no quiere venir

para que tú no vengas

ni yo pueda ir.

Pero yo iré

aunque un sol de alacranes me coma la sien.

Pero tú vendrás

con la lengua quemada por la lluvia de sal…

No me encontraron

Dicen que Lorca vaticinó su muerte en este poema. El poeta granadino, asesinado en la madrugada del 18 de agosto de 1936 por militares golpistas, parece hablar del crimen en los versos escritos durante su estancia en la Universidad de Columbia. El poema fue escrito hacia 1930, cuando todavía nadie podía imaginar que España se vería inmersa en una Guerra Civil (1936-1939). Junto a Lorca, fueron fusiladas otras tres personas, los banderilleros Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas; y el maestro de Pulianas Dióscoro Galindo Monge.

El cantaor catalán Miguel Poveda pone voz a este poema.

Cuando se hundieron las formas puras

bajo el cri cri de las margaritas,

comprendí que me habían asesinado.

Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,

abrieron los toneles y los armarios,

destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro

Ya no me encontraron…

Romance sonámbulo

Esta es una rumba que se basa en un poema de Federico García Lorca, cantada y tocada por los madrileños Ketama, un grupo musical gitano español de flamenco-fusión formado a principios de la década de los 80, acompañados de José Manuel Ortega Heredia, de nombre artístico Manzanita, un cantante también madrileño que se caracterizó por su voz rota y una especial habilidad tocando la guitarra.

Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar

y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura

ella sueña en su baranda,

verde carne, pelo verde,

con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,

las cosas le están mirando

y ella no puede mirarlas…

La leyenda del tiempo

El granadino Enrique Morente fue considerado uno de los grandes renovadores del flamenco. Entre los círculos que frecuentaba muchos le conocían como ‘el granaíno’ y esta, es una de las canciones que pertenecen a su álbum ‘Lorca’, de 1998, dedicado al poeta.

Nadie puede abrir semillas

en el corazón del sueño.

El sueño va sobre el tiempo

flotando como un velero.

¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!

¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

Continúa leyendo: Las miserables condiciones con las que los agentes combaten el narcotráfico en Cádiz

Las miserables condiciones con las que los agentes combaten el narcotráfico en Cádiz

Jorge Raya Pons

Foto: Ministerio de Interior

El pasado 18 de febrero saltó una noticia en los periódicos y las redes: la Policía intervino cuatro toneladas de hachís en el Campo de Gibraltar, comarca gaditana ubicada a 15 kilómetros de suelo africano en su punto más estrecho, y detuvo a 16 personas. La operación se celebró como un éxito y el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, visitó la zona un día después del anuncio para estrechar la mano de los agentes y convocar a los medios.

Allí, en la costa de Cádiz y con el mar a sus espaldas, informó a los periodistas sobre los recursos incautados –una estación de radar para controlar los movimientos físicos de los agentes, varios equipos de transmisiones, unos 100.000 euros en efectivo, tres escopetas, una pistola, dos embarcaciones neumáticas, dos tractores, 11 coches y dos motos– y celebró que en 2017 las intervenciones de cocaína aumentaron un 300%; las de hachís, un 40%. “Están desarrollando una gran labor”, felicitó a los agentes. “Debe quedar claro que esta no es una zona que va a estar dominada por los narcotraficantes. Esta es una zona donde el Estado de Derecho se impone y se va a combatir todo tipo de delincuencia. Van a tener la respuesta del Estado de Derecho”. Los sindicatos policiales recibieron el mensaje sin entusiasmo.

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Zoido, en su visita el 19 de febrero a La Línea. | Foto: Ministerio de Interior

El narcotráfico se apodera de la costa gaditana. Las mafias ganan lentamente terreno, poder e influencia en el Campo de Gibraltar, particularmente en ciudades como la Línea de la Concepción –con algo más de 60.000 habitantes–, y lo hacen porque la Guardia Civil y la Policía Nacional no cuentan con los medios necesarios para combatirlos. La situación es particularmente alarmante si atendemos a que el 70% del hachís que entra en Europa lo hace por España y que Cádiz, por su proximidad con Marruecos –principal productor mundial de esta sustancia–, es el puerto de desembarco. Desde enero de 2017, se han incautado más de 183 toneladas de hachís y se ha detenido a 518 personas, según las cifras aportadas por Interior.

Estamos pidiendo al menos 500 agentes más de Guardia Civil [actualmente son 2.600, repartidos entre las comandancias de Cádiz y Algeciras; en la Policía Nacional, 2.200] para toda la provincia”, explica José Encinas, secretario general provincial de la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles) en Cádiz. “Y no se trata únicamente de agentes uniformados. Necesitamos grupos de investigación, es donde se debe hacer el mayor esfuerzo: solo así se puede descabezar a las mafias y bandas de narcotráfico. Pedimos que se refuerce y que se implante un aumento en la plantilla y que haya una renovación de nuestro medios materiales. Tenemos medios muy obsoletos”.

“No puede ser que tengamos siete embarcaciones cargadas de droga y una sola patrullera para intentar interceptarlas”

Encinas explica que los cuerpos están desbordados, que el trabajo es inmenso: “Hay veces que solo llega una embarcación en todo el día. Hay días que tenemos 7 ú 8 embarcaciones –hasta 15– en una sola tarde, todas ellas pendientes de paralizar en costa. Por ejemplo, el otro día había siete embarcaciones pendientes de alijar y cada una tenía 3.000 kilos. Esto quiere decir que había 21.000 kilos pendientes de llegar a costa”. Para detectarlas, la Guardia Civil utiliza el sistema SIVE, que emplea una tecnología de cámaras, antenas y radares monitorizados desde tierra. El primer lugar donde se instauró fue en Cádiz y el portavoz argumenta que su tecnología se ha quedado antigua, que necesita una renovación: los narcotraficantes van varios pasos por delante.

“Y por otro lado”, continúa Encinas, “si los operarios del SIVE detectan embarcaciones en las cuales transportan droga, necesitan personal en tierra para su interceptación. En tierra y en mar. No puede ser que tengamos siete embarcaciones cargadas de droga y una sola patrullera en alta mar para intentar interceptarlas. Esa patrulla es insuficiente. Más si tenemos en cuenta que la potencia de los motores que llevan las patrulleras de la Guardia Civil es totalmente inoperativa respecto a la potencia de los motores con las que están dotados las embarcaciones de los traficantes. Puede haber hasta una diferencia de 10 nudos de velocidad máxima (18 kilómetros por hora)”.

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La distancia entre la costa gaditana y el continente africano es de 14 kilómetros en sus puntos más cercanos. | Fuente: Google Maps

El agente Javier López Morales conoce bien estas limitaciones. El portavoz del SUP (Sindicato Unificado de Policía) en la Línea de la Concepción recorre todos los días su ciudad con el coche patrulla. Las historias del narcotráfico parecen lejanas, pensamos en México y Colombia y quizá Bolivia, pero están en nuestras costas. “Aquí hay una escalada de violencia”, dice López Morales, con un tono preocupado. “Cada vez hay que estar más atentos, cada vez hay que ir más prevenido. Ya no se limitan a huir cuando los interceptamos: se defienden, se enfrentan a nosotros. Nos sentimos en desventaja porque ellos son más y porque no tenemos medios”.

El 6 de febrero, una veintena de hombres encapuchados irrumpió en el hospital de la Línea para liberar a un narcotraficante detenido por la Policía Nacional tras una larga persecución de la que salió herido. Los encapuchados llegaron en varios todoterrenos, los aparcaron en la puerta del hospital, se abrieron paso en los corredores, buscaron al narco y finalmente lo encontraron en una sala de espera, escoltado por dos agentes. Los encapuchados lograron liberarlo, montarlo en uno de los todoterrenos y esconderlo en un lugar que se desconoce. Los agentes apenas lograron retener a uno de los colaboradores.

El 19 de febrero, a escasas horas de la visita de Zoido, tres encapuchados asaltaron a punta de pistola el depósito judicial de Conil de la Frontera para recuperar una lancha de tres motores y 12 metros de eslora embargada a otro narcotraficante de la zona. Ninguno de ellos fue detenido y siguen en paradero desconocido, igual que la lancha. El ministro sostuvo públicamente que la Policía Nacional y la Guardia Civil cuentan con los recursos para abordar el escenario, más allá de los casos recientes.

“El siguiente paso es que se lleven a un detenido de los calabozos de la comisaría”

“Es que estamos en total desventaja”, reitera López Morales. “La sensación es de abandono total. Cada vez que pedimos algo, nos dicen que tenemos los medios adecuados. Luego ocurren cosas como lo del hospital o apedreamientos a compañeros o embestidas a nuestros coches. Nos embisten y los vehículos que tenemos no son todoterreno. Cuando nos quejamos nos dicen que son casos aislados, cosas puntuales. No hacen nada. Nosotros nos vemos abandonados porque les estamos avisando y esto está yendo a más. El siguiente paso es que se lleven a un detenido de los calabozos de la comisaría…”.

Encinas comparte su preocupación con López Morales y dice que los narcotraficantes “están subiendo un escalón” en la violencia de sus actuaciones. “Hace unos años el trato que teníamos con los narcotraficantes era relativamente correcto: ellos hacían su trabajo y nosotros el nuestro”, añade el portavoz. “Pero hoy en día eso se ha superado. Por un lado, porque ahora las mercancías son 10 veces más grandes que antes y, por tanto, la cantidad que pueden perder es mayor. Y, por otro, porque ha cambiado la generación y esta es más violenta”.

“Hay que declarar esta comarca como una zona con singularidad, con un juzgado específico contra el narcotráfico”

La Línea de la Concepción es una de las ciudades más deprimidas de España y el paro supera el 33%. El tráfico de drogas y el contrabando de tabaco están profundamente arraigados en la economía local: es difícil cuantificar el número de familias que subsisten –directa o indirectamente– por este negocio y la aceptación es notoria: se comprueba, en muchas ocasiones, en la propia forma en que reciben a los policías. “Es mucha gente la que come de esto”, cuenta López Morales. “Está bastante integrado en la sociedad. Te das cuenta incluso cuando pones en internet la noticia de la detención de un traficante. Ves un montón de comentarios en contra. La gente lo defiende. Le dan una justificación. Hay más gente en esto de lo que creíamos. Hay un sector importante de la Línea que lo defiende y que lo apoya. Es un peligro”.

Hay razones, entonces, para comprender que el desaliento se extienda en las filas. “Hay una falta de motivación…”, lamenta López Morales. “En esta comisaría no tenemos un complemento territorial que compense estas condiciones de trabajo. Todos los compañeros se quieren ir de aquí. La gente que viene es porque vive cerca, porque es natural de Sevilla o Jerez. Es una comisaría de paso y salen volando en cuanto pueden. Tenemos un problema de fuga de funcionarios; siempre hay plazas descubiertas en el catálogo. Y es normal: se gana lo mismo en la Línea que en Estepona, y te digo que Estepona no tiene nada que ver con esto”.

Las particularidades del escenario provocan que muchos funcionarios soliciten el traslado. Sin embargo, no impiden que los entrevistados conserven la esperanza de revertir la situación. López Morales tiene soluciones muy asequibles, como conseguir un furgón policial con rejas y protecciones para los días de registros en las calles más peligrosas, y otras más ambiciosas, únicamente posibles con “mucha ayuda y atención” del Gobierno central. “Si se implicasen de verdad, crearían un juzgado especial para los casos de narcotráfico”, dice. “Así agilizarían estos temas. Ahora mismo, los juzgados no dan abasto con todo lo que hay: narcotráfico, malos tratos, delincuencia común… Aquí hay muchísimo trabajo. No se iban a aburrir. Un juzgado especial despejaría mucho”.

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La Línea de la Concepción, vista desde el Peñón de Gibraltar. | Foto: Jon Nazca/Reuters

Encinas sostiene que esta medida sería decisiva. “Hay que declarar esta comarca como una zona con singularidad, con un juzgado específico contra el narcotráfico para que no haya estas dilaciones por la carga de trabajo”, dice el portavoz. “Es que por estas dilaciones, a menudo, el narcotraficante queda absuelto o con penas muy bajas”.

Hace unas semanas, en el mes de diciembre, se produjo uno de los hechos más llamativos: la defensa del narcotraficante Abdellah El Haj Sadek –conocido con el apodo de Messi– negoció su libertad provisional con el fiscal jefe de Algeciras y llegó a un acuerdo ventajoso: con el pago de 80.000 euros esquivaría temporalmente la celda. Unos días más tarde, como relata ABC, cenaba en una marisquería de Palomares junto a su familia.

Con todo, Encinas recuerda que en la lucha contra el narcotráfico, es decisivo conseguir un cambio social verdadero, que con la acción policial no basta: hay que lograr que el tráfico de drogas no sea únicamente reprobable desde un punto de vista ético, sino innecesario en términos económicos. “Hay que implantar unas medidas sociales en las que se impliquen todas las administraciones, locales y estatales”, concluye. “Hay que fortalecer los puestos de trabajo en la comarca”. Sus palabras cobran sentido si atendemos al contexto socioecónomico de la zona: con una tasa de desempleo por encima del 30%, los salarios que las mafias del narcotráfico ofrecen a los peones –tal y como informa el diario malagueño Sur– son tentadores: un aguador [informador para la organización] puede cobrar mensualmente entre 1.000 y 2.000 euros y un paquetero [colaborador en el desembarco en costa], entre 2.000 y 3.000 euros.

A tenor de las denuncias, The Objective contactó con el Ministerio de Interior para conocer su postura. No obtuvo respuesta.

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Los 15 minutos ‘eternos’ de Andy Warhol

Beatriz García

Foto: Fotograma de PBS

31 años después de la muerte del padre del Pop Art una cámara sigue emitiendo en ‘streaming’ desde su tumba las 24 horas del día. Así es la última broma involuntaria del primer instagrammer de la historia.

Cementerio de Pittsburgh. Vía Conversations with Andy.

Hizo de la fama un arte pero quiso que su lápida estuviese en blanco, sin ningún epitafio ni nombre; no entendía por qué al morir uno no se desvanecía y punto, y así lo dejó por escrito. Andy Warhol, el hombre que convirtió las galerías de arte en lineales de supermercado e inmortalizó el rostro de Marilyn, y el de Mao, e incluso las sopas de la marca Campbell, está enterrado en un sobrio cementerio católico a las afueras de Pittsburgh, su ciudad natal, junto a sus padres, una pareja de inmigrantes eslovacos que mantienen el apellido original del cineasta y pintor, Warhola, y que él acortó cuando llegó a Nueva York. Sobre su tumba hay al menos media docena de latas de sopa Campbell, flores, globos, cartas de admiradores… Sus devotos peregrinan hasta este lugar, que es el reverso del mítico estudio The Factory (no hay papel de estaño, ni espejos rotos, ni estrellas del porno poniéndose ciegas; solo silencio). No obstante, una cámara graba las 24 horas del día su tumba. La última broma involuntaria del primer instagrammer de la historia…

La idea fue de la artista Madelyn Roehrig, que en 2013 y como parte de un proyecto de investigación sobre la influencia de Andy Warhol en la actualidad, decidió monitorizar su eterno descanso, igual que él hiciera décadas antes en filmes como ‘Sleep’, donde grabó a un amigo durmiendo durante más de cinco horas (las que dura la película) o en ‘Empire’, ocho horas continuas de rascacielos de Nueva York que, como el ‘Ulises’ de Joyce, pocos han terminado.

También este fan del artista tuvo sus 15 minutos. ¿Diríais que los aprovechó? 

El día que murió Warhol, la madrugada de un 22 de febrero de 1987, a todo el mundo le cogió por sorpresa, menos al propio artista, claro. Y es que según comentan sus amigos, entre ellos el vicepresidente de Andy Warhol Enterprises Inc, Vincent Freemont, que dirigía por aquel entonces The Factory, “Andy tenía un sexto sentido sobre su propia mortalidad”. Lo prueban las 610 cápsulas del tiempo que creó durante sus últimos 13 años de vida y el Andy Museum de Pittsburgh se encargó de exhumar. No contienen nada extraordinario, no imagines recuerdos de infancia, pequeños tesoros o joyas; son recortes de periódico, piezas de arte que nunca llegó a vender (en los últimos años de su vida llegó a valorar alguna de sus obras en poco más de 9 dólares), correspondencia y fotografías de proyectos.

Vámonos a Bloomingsdale’s

Desde que en 1968 la escritora y activista feminista Valerie Solanas disparase al artista porque, presuntamente, él decidió rechazar un guión que Solanas había escrito y que era, a su juicio, demasiado escatológico, Warhol sufría graves problemas de salud y le aterrorizaban los hospitales. Y no es para menos. La bala le dañó nueve órganos, en la sala de emergencias del hospital lo dieron por muerto y aunque milagrosamente consiguió vivir, tenía que vestir un corsé y comía con dificultad. “Todo me parece un sueño. No sé si estoy realmente vivo o muerto”, declaró ese mismo año al New York Times. Estaba convencido de que si volvía a entrar en un quirófano no saldría de nuevo. No se equivocaba.

Los 15 minutos ‘eternos’ de Andy Warhol 1
“El mundo me fascina”, Andy Warhol. Vía Conversations with Andy.

Aquella oscura premonición le perseguía. De forma que cuando en enero de 1987, durante la inauguración de una exposición en Milán, empezó a sentir un terrible dolor abdominal y los médicos le comunicaron que debían extirparle la vesícula biliar, que estaba a punto de gangrenarse, rehusó ser operado. No obstante, aquella misma semana hizo algo extraño: guardó todos sus objetos de valor y su testamento en un lugar seguro de su mansión del Upper East Side de Manhattan y acudió al hospital bajo el seudónimo de Bob Robert. La cirugía se programó para el día siguiente y aunque salió de la sala de operaciones y poco después ya estaba haciendo sus habituales llamadas, falleció de un infarto esa misma madrugada. Tenía 58 años. No deja de ser irónico que a su padre, Andrew Warhola, lo operasen de la vesícula el mismo año en que nació Andy; es decir, el año en que “supuestamente” nació, porque también se dice de él que falsificó su fecha de nacimiento al llegar a Nueva York, cosa que no pudo hacer con la de su muerte.

“Aprendimos demasiado tarde que nadie debería ser operado en fin de semana”, se lamentaba Vincent Freemont en The Telegraph, convencido de que Andy Warhol, que llevaba al cuello un colgante con un cristal desde que sus amigos empezaron a morir a causa del VIH, desconfiaba tanto de la medicina tradicional que de haberse empecinado un poco más no habría muerto tan pronto. Tras su fallecimiento, sus admiradores lo despidieron con una conmemoración llena de glamour en la Quinta Avenida, pero su funeral fue tan sobrio como dejó escrito, porque el espíritu de la sociedad de consumo, el frívolo agitador de masas que resultó no serlo tanto (será que la muerte, o su cercanía, te vuelve introspectivo), era un devoto católico y lo único poco ortodoxo de su funeral fue que llevase puesto un traje de cachemira negro y una peluca rubio platino, o al menos así lo recoge la prensa.

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Últimas obras. Vía Guyhepner.com

Los críticos de arte señalan que sus últimas obras, y no solo las cápsulas del tiempo, preconizaban su final. O al menos lo mucho que le obsesionaba su futuro deceso, aunque llegase a decir que “la muerte es como ir a Bloominsgdale’s” (el emporio neoyorquino de la moda). Y en cierta manera, esta negrura se convirtió en un tema importante de sus trabajos, que fueron, a juicio del crítico Alastair Sooke, ridiculizados e ignorados y se vendían con dificultad o a un precio irrisorio. Dibujos en blanco y negro que incluyen la figurita de un Cristo por 9,98 dólares o una hamburguesa con una aureola; también sus pinturas anteriores donde aparecen sillas eléctricas, armas y cuchillos de cocina carentes de glamour mostraban la violencia de la Norteamérica contemporánea. Andy Warhol escribió: “La idea no es vivir para siempre, sino crear algo que sí lo hará”. Irónico, ¿verdad?

Si Pittsburgh no te queda de paso,  puedes ver a los fans de Warhol visitando su tumba en tiempo real AQUÍ.

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