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Laura Mulvey: “Es siniestro que los algoritmos elijan lo que ves en Netflix”

Clara Paolini

Foto: Clara Paolini
Agencia The Objective

Cine, feminismo y crítica. Tres palabras que caracterizan a la entrevistada y envuelven la conversación. Frente a nosotros, Laura Mulvey, teórica y cineasta británica, pionera del análisis fílmico feminista e incansable pensadora con una admirable habilidad: su pensamiento crítico consigue despertar aletargadas neuronas pensantes en espectadores, lectores e interlocutores, invitándoles a profundizar en el significado que producen 24 fotogramas por segundo.

Corría 1975 cuando Mulvey puso por primera vez en palabras lo que muchas empezaban a sospechar. Con Visual Pleasure and Narrative Cinema la autora dio un instructivo puñetazo en la mesa al explicar el mecanismo con el que el cine clásico de Hollywood logra fascinar al espectador mediante el producto de una mirada falocéntrica que confina a la mujer en objeto pasivo. El miedo y el deseo conjugados mediante el psicoanálisis reducen a fetiche los personajes femeninos, y al presenciar su imagen en la gran pantalla como espectáculo, la audiencia experimenta placeres ligados al voyerismo, el sadismo y la construcción de un ego regido por parámetros patriarcales. El objetivo de Mulvey era argumentar para después derruir aquel orden simbólico. “Suele decirse que analizar el placer, o la belleza, lo destruye. Esta es la intención de este artículo”, aseguraba.

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La mirada masculina, en la cámara, en los personajes y en el espectador. | foto: The Hitchcock Zone

“Usé el cine para crear un discurso político”

Cuarenta años después de aquel incendiario texto, ella misma constata que nunca ha hecho una entrevista en la que no le preguntaran por el ensayo que concibió alejada de pretensiones académicas, sino como manifiesto y arma política: “Visual Pleasure estaba muy influenciado por el movimiento feminista de los 70 y tiene más que ver con ideas políticas que con los estudios fílmicos. Usé el cine para crear un discurso político, como instrumento para llevar mis argumentos más allá”.

Con una modestia sincera, la Mulvey de 2017 no se cansa de delimitar el valor de ese puñado de páginas mitificado como potente revulsivo ante el influjo de la sociedad patriarcal en la gran pantalla: “Es un texto que no podría haber sido escrito antes ni después. Por aquel entonces, la audiencia se sentaba en una sala oscura, miraba lo que ocurría en la pantalla y estaban subordinados al encanto de la película y su narrativa. Absorbían el espectáculo. Hoy en día el contexto es diferente y resulta peligroso generalizar fuera de ése ámbito. Ha perdido relevancia, aunque sí es cierto que sigue sirviendo como punto de partida para que la gente empiece a plantearse nuevas perspectivas. A fin de cuentas esa era la idea, hacer declaraciones chocantes que hicieran a la gente pensar”.

“El espectador posesivo se caracteriza por el deseo de aferrarse a la imagen de tal manera que la convierte en fetiche para disfrutarla al máximo”

Si Mulvey considera anticuado el escrito que la hizo famosa, ¿qué considera relevante a día de hoy la autora? La respuesta se encuentra en Death 24x a Second, un libro en el que sostiene que la digitalización y el botón de pausa han revelado un profunda brecha en el centro de la ilusión del cine: “En él expongo dos tipos de espectador: el posesivo y el pensante. El espectador posesivo es aquel que se caracteriza por el deseo de aferrarse a la imagen de tal manera que la convierte en fetiche para disfrutarla al máximo. Mientras este tipo de espectador se aferra a la imagen, su perspectiva cambia para empezar a pensar sobre su propio proceso. Estas dos visiones acaban equilibrándose hacia lo que propuso Christian Metz al hablar de dos tipos de personas: a las que les gusta la tecnología del cine y las que disfrutan del cine desde una perspectiva exterior al mismo”.

“Hollywood es una máquina corrupta para hacer películas espectaculares”

Con la mención de Metz y las teorías psicoanalíticas aplicadas al cine sobre la mesa, cabe preguntarse si el cine sigue mostrando el inconsciente colectivo. La respuesta de Mulvey difiere de la que hubiera dado allá por los 70: “Ahora el cine es otra cosa. En los viejos tiempos el cine era un sistema industrial que producía películas y nada más, y sí había una relación entre los productos que salían y el inconsciente colectivo, pero ahora se caracteriza por la falta de imaginación. Para mi Hollywood ha desparecido. Ya no es algo admirable ni maravilloso; es una máquina corrupta para hacer películas espectaculares. Se ha convertido en parte de los conglomerados del capitalismo internacional, donde el interés en el cine queda marginado por el aspecto de los beneficios. Se está convirtiendo en algo inimaginativo. Es una secuela tras otra, la misma cosa una y otra vez…”.

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La trampa de Hollywood | foto: Chrysallis / Flickr

En este contexto, donde las ideas quedan supeditadas al afán comercial, Mulvey ofrece una visión poco alentadora identificando la distribución y exhibición como agentes alienantes: “Las superproducciones de Hollywood colonizan los cines y aquellas distribuidoras que antes contaban con cierta libertad para dar a conocer buenas películas ahora han sido adquiridas por enormes conglomerados de distribución. Cada vez hay menos flexibilidad y el margen para seleccionar películas es cada vez más pequeño”.

“Ahora lo que se muestra tiene que ver con esa comercialización, olvidando la imaginación y las ideas”

Laura interrumpe su discurso para puntualizar con una sonrisa sus aseveraciones: “Tengo que confesar que me avergüenza un poco decir todo esto, porque no voy a ver este tipo de películas”. ¿Critica algo que no ha visto? “Bueno… Fui a ver la última película de Star Wars con mi nieta porque todo el mundo me dijo que iba a disfrutar del espectáculo y que encontraría fascinante los efectos especiales etc. No fue así. No me pareció fantástica ni quedé impresionada. Pensé que el espectáculo era demasiado disperso, no estaba lo suficiente esculpido ni controlado, que visualmente era incierto qué estaba haciendo el director. Por otro lado, a nivel narrativo había una fuerte metáfora política con los rebeldes contra el establishment y pensé que se trataba de algo bastante perverso”.

“Las mujeres necesitan críticas que entiendan y apoyen las películas que lo merecen”

¿Qué nos queda ante las superproducciones y la decepcionante cartelera de consumo masivo? Además de alabar el cine proveniente del semicírculo asiático, como el de Kiarostami o Apichatpong, Mulvey opina que “puede que la parte más interesante sea aquella área marginal, entre Hollywood y el cine independiente. Además es donde más mujeres están empezando a escribir guiones que salen a la luz, otras actrices están emergiendo y hay otra realidad que comentar”.

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Mujeres y cine, un largo camino por recorrer. | Foto: Mario Bellavite / Flickr

A pesar de la creciente presencia femenina en el ámbito cinematográfico la teórica observa que los avances son menores de los que hubiera augurado que ocurrirían en el momento que escribió su famoso ensayo: “Hay un mayor apoyo por parte de ciertas instituciones para facilitar el acceso a financiación, especialmente en países como Francia, pero por otro lado, en términos de distribución y exhibición, sigue siendo difícil. Uno de los aspectos que considero también relevantes es el problema de la crítica, porque las mujeres necesitan críticas que entiendan y apoyen las películas que lo merecen pero no siempre es así, ni resulta sencillo cambiarlo”.

“El acceso online a las películas no es incompatible con una programación pensada, meditada y humana”

Mulvey asegura que a pesar de que el cine es cada día más accesible, el problema radica en que todos acabamos viendo lo mismo, dejando poco espacio para fortalecer el valor del cine como artefacto intelectual: “Ahora lo que se muestra tiene que ver con la comercialización, olvidando la imaginación y las ideas y la visión del público es cada vez más estrecha. Por ejemplo, encuentro que es siniestro que los algoritmos elijan lo que ves en Netflix, que su programación no esté creada por una elección humana. Sin embargo, existen otras plataformas de cine online como Mubi, que está programada con una cuidadosa selección bajo criterios cinéfilos pero gozan de una menor audiencia. El acceso online a las películas no es incompatible con una programación pensada, meditada y humana”.

A pesar de todo, el cine sigue siendo un arma política, y desde la perspectiva de la británica “lo es de muchas formas diferentes. Pueden ser como la última película de Ken Loach apoyando a Jeremy Corbyn, que despierta el interés crítico de una audiencia amplia como herramienta de propaganda política, o aquellas cuyo espectro es más restrictivo porque están basadas en la forma, porque usan técnicas de distanciamiento y desfamiliarización. Estas últimas se preguntan sobre el propio cine y los códigos cinematográficos, siguiendo quizá la tradición de lo que hicimos en los setenta. Ambas son políticas y son capaces de aportar valor al espectador”.

Como deducirá el lector, Laura Mulvey recomienda el segundo tipo pero acepta con resignación los nuevos tiempos sin perder un ápice de pasión por lo verdaderamente importante: el lenguaje cinematográfico y su efecto en el espectador. A fin de cuentas, concluye, “el cine es un pantano, qué le vamos a hacer”.

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Continua leyendo: La aplicación más popular del mundo no es la que te imaginas

La aplicación más popular del mundo no es la que te imaginas

Redacción TO

Foto: Oliur Rahman
Unsplash

El trono de la aplicación más popular tiene nuevo rey. Sarahah lleva ocho días, y subiendo, por encima de Instagram, YouTube, Snapchat y Facebook. ¿Sarah… qué? Sarahah, que significa honestidad y franqueza en árabe, es una aplicación para enviar mensajes privados y anónimos a otros usuarios. La idea no es nueva. Antes estuvieron Whisper, Yik Yak o Secret. Ninguna de ellas duró mucho, pero tampoco tuvieron un ascenso tan viral. El 8 de julio entró por primera vez en el top de las 1.500 aplicaciones de la App Store, según datos de Sensor Tower. A los cuatro días estaba en el puesto 104. Y cinco días después, ¡sorpresa!, la aplicación más popular del momento en iTunes. Es el pigmeo que ha vencido a los gigantes.

Porque detrás de Sarahah no hay grandes compañías valoradas en millones de euros. No están Zuckerberg ni Spiegel. Está Zain al-Abidin Tawfiq, un joven desarrollador de Arabia Saudí, que se le ocurrió la idea hace menos de un año para empresas de su país. Hoy tiene más de 14 millones de usuarios registrados de todo el mundo.

Su descripción es sencilla: “Sarahah te permite recibir constructivas y anónimas críticas 🙂“. En el concepto idílico de su creador, esta app ayuda a sus usuarios a “descubrir sus fortalezas y sus áreas de mejor recibiendo feedback honesto por parte de sus empleados y de sus amigos de una manera privada”.

Comentarios anónimos a los jefes

La historia comienza en Dhahran, una ciudad al este de Arabia Saudí considerada el centro administrativo del petróleo. Allí vivía Tawfiq, quien con un grado en Ciencias de la Computación trabajaba a tiempo completo como analista de sistemas en una compañía de petróleo. El objetivo era crear una herramienta que pudiera ayudar a los empleados a realizar comentarios sin filtrar a los empresarios. Así nació Sarahah, una manera de comunicarse de manera sincera con los jefes.

El joven pronto se dio cuenta de que este tipo de servicios podría ser útil también fuera del entorno laboral. Así, en noviembre de 2016 lanzó la página web y empezó a compartirlo con su grupo de amigos. Sin embargo, apenas llegó a 100 mensajes al final de año, según contó Tawfiq a Mashable. Ese fracaso le hizo cambiar de estrategia. Empezó a utilizar a algunos de sus amigos influencers, los grandes prescriptores de contenidos para millenials.

De 70 usuarios pasó a 1.000 en solo unos días. A partir de ahí, la aplicación se extendió por todo Oriente Medio: Túnez, Líbano, Egipto… En este último, por ejemplo, es la página 104 más vista del país según los ránkings que realiza Alexa. Después del éxito en esta región, Tawfiq decidió crear la aplicación. La lanzó finalmente en junio y en inglés —hasta el momento solo estaba en árabe—.

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Capturas de pantalla de la bienvenida a la ‘app’ Sarahah.

Seguramente el final de esta historia no sería el mismo si no hubiera aparecido Snapchat. La red social de mensajería instantánea incorporó en su última actualización la posibilidad de conectar el perfil en Snap con el de Sarahah. Tres días después empezó el meteórico ascenso. Millones de adolescentes deseosos de saber qué pensaban sus amigos y conocidos sobre ellos.

“Una aplicación que ‘crea’ suicidas”

El aspecto de la app es muy sencillo. Varios apartados: búsquedas, novedades, perfil y mensajes. En este último se almacenan los recibidos, favoritos y enviados. Para enviar un mensaje a otro usuario este debe estar también dentro de la aplicación. Es imposible saber quién te envía los mensajes y tampoco es posible contestar a los que recibes. En cambio, sí puedes marcar como favoritos aquellos que te gusten más. Otra prueba de la inocencia idílica que su creador espera de la aplicación. Sarahah ya está recibiendo miles de críticas por ser una plataforma que hace muy fácil el acoso y muy difícil su investigación, ya que todo es anónimo.

“Deja un mensaje constructivo”, es toda la precaución que Sarahah propone antes de enviar un mensaje. Una frase que no parece suficiente a la vista de algunos de los comentarios que tiene Sarahah en iTunes. “Mi hijo se creó una cuenta y a las 24 horas alguien ya le había enviado un horrible comentario racista diciendo incluso que debería ser linchado”, contó un usuario. “Este sitio es el caldo de cultivo perfecto para el odio”, añadió. Otros comentarios no se quedan atrás: “No recomiendo este sitio a menos que quieras ser acosado” o “Padres, no permitáis que vuestros hijos se descarguen esta app. Es una app que crea suicidas”.

El fundador ha respondido a las críticas en Twitter:

Además, Tawfiq explicó que estaba intentando acabar con esa versión de la aplicación, una faceta que experimentan todas las redes sociales, mediante el bloqueo de ciertas palabras ofensivas y permitiendo bloquear a la gente, según recogió Mashable. Medidas cuestionables puesto que se pueden crear tantas cuentas de Sarahah como se quiera, no es necesario ni validar el email, y es imposible vetar todas las formas que los humanos tenemos para ser ofensivos contra otros. “De verdad estoy haciendo todo lo que puedo para crear un ambiente positivo”, dijo el joven a este medio. De momento, sigue sin ser suficiente.

Continua leyendo: Tratamientos estéticos, un alza entre los hombres millennials

Tratamientos estéticos, un alza entre los hombres millennials

Lidia Ramírez

Foto: The Objective

Son pocos los hombres que se atreven a reconocerlo, pero las estadísticas no mienten y aseguran que la demanda de tratamientos de belleza y de cirugías estéticas masculinas ha aumentado un 30 % en 2016 respecto al año anterior. Así también nos lo confirma la doctora Gloria Santomauro, experta en medicina estética y directora del Centro Médico GS, quien afirma que cada vez con más frecuencia los hombres acuden a su consulta para someterse a algún tratamiento.

Hombres de entre 45 y 60 años es el perfil del cliente más habitual de Santomauro, sin embargo, la doctora destaca la asidua asistencia a su consulta de chicos jóvenes que quieren realizarse algún “retoquito”. “A partir de los 20 años ya empiezan a venir”, apunta. “En general son chicos que se cuidan mucho y van al gimnasio”, informa la experta, que señala que cuando más suelen acudir a su clínica es después del verano para realizarse algún tratamiento para el cuidado de la piel después de todo el verano expuestos al sol “y de marcha”.

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Tres de cada diez clientes de Santomauro son hombres. | Foto: The Objective

Tratamientos más demandados

Los procedimientos no quirúrgicos se han vuelto muy atractivos para el público joven, ya que estos no requieren de periodos post-operatorios extensos. Una de las principales características de la generación millennials es el gusto por la inmediatez y su alta exposición en redes sociales. “Tratamientos con ácido hialurónico, bótox o mesoterapia facial o corporal, con la que se obtiene una piel hidratada, nutrida, luminosa y con mejor textura son los procedimientos más recurridos”. Estos últimos suelen tener un coste de 240 euros, 80 euros la sesión (la doctora aconseja un mínimo de tres sesiones al año, una cada 20 días). Además, entre los tratamientos más recurridos, Santomauro también destaca el aumento de labios. “A pesar de que se piensa que es algo de mujeres, cada vez son más los chicos que se someten a un tratamiento de aumento de labios con ácido hialurónico”. Esto suele tener un coste de 150 euros.

En cuanto a las razones por las cuales se someten a algunos ‘retoquitos’, Santomauro hace referencia a la mejora del autoestima sin olvidar la salud, sobre todo en aquellos tratamientos que tienen como objetivo el adelgazamiento, o las rinoplastias terapéuticas motivadas por alguna afección respiratoria.

Pasados los 40…

Como destaca Gloria Santomauro, “después de los cuarenta, lo que más les preocupa a los hombres son las arrugas, la calvicie y los excesos de grasa en el cuello o abdomen”. El injerto de pelo, bien de modo tradicional o mediante la técnica FUE (pelo por pelo) y el bótox, adaptado a cada tipo de arruga, son los tratamientos estrella masculinos, subraya la doctora. Sin embargo, no hay que olvidar que todas estas intervenciones son “adictivas”. Así nos lo asegura Germán, un cliente de Santomauro que al año asegura gastarse unos 1.500 euros en retoques estéticos. “Ya he perdido la cuenta de cuantos retoques me he hecho”, nos cuenta el cliente antes de someterse a un tratamiento de bótox, su preferido junto a los hilos tensores. “Lo hago porque me gusta y los resultados son evidentes e inmediatos”.

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German, cliente de Gloria Santomauro, sometiéndose a un tratamiento de bótox. | Foto: Lidia Ramírez / The Objective

Las ojeras también son una de las principales preocupaciones de los hombres pasados los cuarenta; para corregirlas, la experta propone dos tipos de tratamientos: mesoterapia para aclarar y ácido hialurónico para rellenar. Los hilos tensores para cara y cuello, que rellenan las arrugas más finas y mejoran la calidad y el aspecto de la piel, además del plasma rico en plaquetas, que contribuye a regenerar la piel, se suman a otros más atrevidos. La bioplastia, que remodela el rostro creando ángulo, o la mentoplastia, también llamada cirugía del mentón, completan este decálogo de tratamientos que muy pocos hombres se atreven a confesar. Y es que según asegura la directora de Centro Médico GS: “Aún seguimos todos con la fantasía de la genética perfecta y con el cuento de que estamos así de guapos y perfectos por dormir la siesta y beber agua natural”, concluye.

Continua leyendo: Zinteta, la artista que devuelve las estrías a la belleza

Zinteta, la artista que devuelve las estrías a la belleza

Redacción TO

Foto: @ZINTETA
Instagram

La artista e ilustradora española Cinta Tort Cartró, nacida en Barcelona en 1995, ejemplifica el espíritu emprendedor y autodidacta de su generación, la Generación Z. Gracias a sus creaciones, algunas controvertidas pero sin duda certeras, ha logrado protagonizar artículos de importantes publicaciones extranjeras como The Daily Dot o Huffington Post, por citar algunas.

Obsérvalas, léelas, descúbrelas y ámalas. Estrías 💛💚❤️💜💙 Des de bien pequeñitxs nos hacen odiar todo aquello que tenemos en nuestro cuerpo e intentan constantemente que eliminemos todo aquello que para ellos no es normal: las manchas, las pecas, los pelos, y un sinfín de cosas más, y… las estrías. Las estrías son aquellas marcas que muchxs de nosotrxs tenemos en la piel. Me pasé años odiándolas e intentando encontrar una manera de eliminarlas, hasta que me dí cuenta que si no las aceptaba no me estaba aceptando a mi misma. Hace unos pocos años que he empezado a trabajar el amor propio y a aceptar y ver todo lo que hay en mi cuerpo. Aceptar todo esto es aceptar tus raíces, tu historia, todo lo que hay en él y, al fin y al cabo, aceptarte a ti misma. Las estrías son parte de nuestra esencia, nuestros momentos, de nuestras vidas, de nuestras historias y de nosotrxs. Son tan bellas que no se como a veces consiguen que las odiemos. Observarlas es terapéutico. No dejas que se metan con todo lo que tienes y todo lo que eres. Quererse es un acto revolucionario.

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M'agrada quan ens abracem 💜 #abrazos

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#manchoynomedoyasco (Més respecte, si us plau)

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#estrías 💜💖❤💛💚💙 Cada unx de nosotrxs es diferente y, a la vez, cada cuerpo es de una forma u otra y tiene su propia esencia y energía. Hay muchos tipos de cuerpos, igual que hay muchos tipos de estrías. De eso me dí sobre todo cuenta el día que hice estas producciones. Pintando a Yacine, a Mònica y a Roser observé detalladamente su piel, la delicadeza que había en ella y, a la vez, la belleza y la esencia que estas escondían. Hay personas con más o menos estrías, con estrías muy gruesas, menos, o más o menos marcadas, y en esto, en la diversidad, hay la riqueza. Las estrías de Yacine me llamaron mucho la atención, pequeñitas, poco palpables a primera vista y verticales, era la aventura de descifrar todo lo que ellas escondían. Todos los cuerpos tienen (más o menos) manchas, pelos, pecas, estrías, curvas, rectas, heridas, arrugas… y todos son igual de válidos. Ya es hora de que empezemos a amar el nuestro porque, al fin y al cabo, esta es nuestra herramienta de comunicación con el mundo. Y si no nos gusta la herramienta que utilizamos para ello, dificilmente podremos sentirnos libres. Una vez más: quererse es un acto revolucionario. 💜

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La propuesta que ofrece Zinteta en la red, y que le ha labrado una importante base de 30.000 seguidores que suma y sigue, es arriesgada a la par que reivindicativa. Según sus propias palabras, este proyecto creativo feminista nació porque “sometida a situaciones machistas” vio que “una buena manera de poder luchar contra ellas era visibilizándolas a través del arte”. Muchas de esas situaciones son los propios cánones de belleza que imponen industrias como la de la moda, en la que elementos naturales del cuerpo de cualquier mujer, como las propias estrías, se esconden ante la mirada de millones de personas. Esas estrías Zinteta las pinta de colores para devolverlas a la belleza, para hacerlas visibles e incluso destacarlas. Además, también visibiliza otras ‘vergüenzas’ para que no sean tales, como la menstruación. Lo hace a través de “Mancho y no me doy asco”, uno de sus más recientes proyectos artísticas.

#manchoynomedoyasco

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#manchoynomedoyasco Hola a todxs. Gracias. Estos dos últimos días han pasado cosas muy "heavys". Antes de ayer me hicieron una entrevista desde Nueva York y ayer me encontré con un artículo en la red sobre mi trabajo, aluciné. Pero hoy… esta mañana, me he encontrado con un artículo sobre mi trabajo en la edición digital de Metro Newspaper (UK). Y lo más gracioso es que me ha dado por buscar mi nombre (Cinta Tort Cartró) en google y me he encontrado con mogollón de artículos que hacían referencia a mis producciones, artículos en mogollón de idiomas… lo estoy flipando y creo que no voy a ser consciente de ello durante unos días. Espero que llegue a muchas personas y que puedan reflexionar sobre toda la lucha que hay en esto. Estoy muy feliz, la verdad que estoy muy en shock y no se muy bien que decir. Un gracias queda pequeño. Un gràcies es queda molt petit💜🌱

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💗 #manchoynomedoyasco

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Part II. Emoción a flor de piel. Estoy en shock. GRACIAS. THANK YOU 💜🌱

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Sus piezas e ilustraciones abarcan la exploración de la mujer, la identidad sexual y el género desde un punto estéticamente llamativo. Quédate con su nombre, porque esta jovencísima ilustradora dará mucho que hablar.

More about International day against homophobia, transphobia and biphobia #IDAHOT

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Faltan abrazos. Prints disponibles.

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El próximo testigo de un crimen será una máquina

Redacción TO

Foto: Jacquelyn Martin
AP

Connie Dabate murió el 23 de diciembre de 2015 a las 10:05. El asesino le disparó en la cabeza y en el estómago con un revólver. La encontró la policía en el sótano de su casa de Ellingont, una pequeña ciudad en el estado de Connecticut (Estados Unidos). Su marido Richard Dabate fue quien dio la voz de alarma. Un hombre enmascarado había entrado en el domicilio familiar con la intención de robarles. Mientras mantenía a Richard atado a una silla, había disparado a Connie en el sótano. Así consta en la orden de arresto a la que tuvo acceso The New York Times.

Y ese hubiera sido el final, si no fuera por la aparición de un testigo silencioso: la pulsera Fitbit de Connie que registró todos sus últimos movimientos. Los test de residuos del disparo y la policía canina no habían sido concluyentes. Pero los registros de la Fitbit demostraron que la mujer había andado unos 370 metros alrededor de la casa durante el tiempo que el marido señaló que estaban siendo atacados. Lo que superaba los escasos metros que ella hubiera recorrido si un hombre enmascarado la hubiera llevado del garaje al sótano para matarla. Richard Databe, su marido, ha sido acusado de falso testimonio y de asesinato.

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Richard Dabate acusado de asesinato, en el medio, acompañado por sus abogados. | Foto: Mark Mirko/Hartford Courant/AP.

De la misma manera que lo hicieron antes los ordenadores y los smartphones, los dispositivos wearables se están convirtiendo en un elemento crucial para muchos investigadores ya que otorgan una proximidad única a la víctima: transmiten el ritmo cardíaco, los horarios y la calidad del sueño, la localización y las distancias recorridas.

Pulseras contra la violencia sexual

En marzo, la pulsera Garmin Vivosmart GPS de Kelly Ferron, de 36 años, registró el frenético aumento de sus constantes vitales cuando le atacó un hombre mientras corría en un parque de Seattle, en Estados Unidos, según ha recogido la página Runners World. La imagen área de su pulso cardíaco se ha convertido en una imagen en contra de la violencia sexual.  

En el caso de Kelly Herron no hizo falta incorporar los registros de su pulsera a las evidencias policiales, puesto que la propia corredora luchó y consiguió encerrar al hombre en uno de los baños hasta que llegó la policía. Sin embargo, sí hubiera valido como prueba. De forma similar a un caso que ocurrió en Alberta (Canadá) en el que se aceptaron los registros de la actividad de una Fitbit, en un caso de lesiones personales para demostrar que la víctima realizaba más actividad física antes del accidente, según informó el Canadian Lawyer Magazine.

“Es definitivamente algo que vamos a ver más en el futuro. La gente continúa dando más y más información personal a sus dispositivos tecnológicos. Nosotros estamos obligados a encontrar las mejores pruebas y la tecnología ya ha empezado a formar parte de esto”, explicó a The New York Times el detective Christopher Jones de la Policía de Pensilvania.

Espías en nuestra propia casa

Frigoríficos, cafeteras, lavadoras o bombillas serán pronto pruebas de la escena del crimen. Cada vez más objetos de nuestras casas se están incorporando a la Red con el objetivo de hacernos la vida más fácil. Poder programar la lavadora desde el trabajo o encargar al frigorífico que compre leche desde una aplicación. Pero, el Internet de las Cosas también podría tener otra cara. Estos dispositivos conectados guardan historiales y registros de nuestros movimientos, lo que puede resultar crucial para saber los últimos momentos de una víctima de asesinato o para probar falsos testimonios.

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Echo, el altavoz de Amazon equipado con siete micrófonos. | Foto: Mark Lennihan/AP

El 22 de noviembre de 2015, Victor Collins apareció muerto en el jacuzzi de James Bates, según informó el periódico estadounidense The Information. Los investigadores encontraron manchas de sangre y piezas de cristal tanto en el suelo como dentro de la bañera. A pocos metros de ahí estaba, callado, el que se convertiría en el principal testigo: Echo. El altavoz de Amazon que cuenta con siete micrófonos y está equipado con múltiples sensores para poder oír a sus dueños en cualquier dirección alrededor de seis metros. Esta máquina puede poner música, realizar compras, apuntar recordatorios o leer las noticias en tiempo real, entre otras actividades. Y, desde ahora, también puede prestar testimonio en los juzgados. Los registros de audio de Echo —transcritos a texto— sirvieron para llevar a juicio a Bates, acusado de asesinato en primer grado.

Este último caso relanzó el miedo a que la casa inteligente pueda convertirse también en la casa espía. ¿Tenemos el control de nuestros datos privados? ¿Pueden servir los dispositivos como prueba contra sus dueños?

“Desde hacer un par de años, estamos viendo cómo estos dispositivos están comprometiendo la esfera de la privacidad. Ahora ya hemos empezado a ver cómo la información que tienen de ti puede ser usada voluntariamente o involuntariamente en otros contextos“, consideró el abogado especializado en derecho electrónico Mark Hayes a la Revista de Derecho Canadiense.

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