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Letras frescas: 9 libros imperdibles para leer en verano

Redacción TO

Foto: Ana Laya
The Objective

Frescos y seductores, si así los destinos que eliges en verano es solo lógico que las lecturas que te acompañen sean eso y más. En The Objective te ofrecemos esta lista para que pongas de una vez el auto-reply a los correos de la oficina y te desconectes de la rutina, del ordenador y regreses a lo analógico sintiendo el papel y la buena literatura entre mojito y mojito.

Tus vacaciones de verano no estarán completas sin una buena selección de libros que leer durante los tres meses de temporada estival… así que aquí los tienes. Desde grandes editoriales a pequeños sellos especializados en periodismo, desde pequeños relatos íntimos hasta ensayos tecnológicos o psicogeografías. Aquí nuestra lista de libros para el verano de 2017.

Letras frescas: 8 libros imperdibles para leer en el verano 2

Elogio del bistrot

Marc Augé. Gallo Nero (2017)

Marc Augé el escritor y etnógrafo francés mejor conocido por su ensayo sobre los no-lugares explora ese icono tan propio del paisaje urbano francés: el bistrot. Este espacio de encuentro es el equivalente del bar español y del pub inglés y por ello sus personajes y las relaciones entre ellos conforman un retrato familiar de la sociedad francesa hecho de emociones, gestos y de rutinas tan automáticas como invisibles. Además de ser interesante como  exploración antropológica el libro sirve de guía de viaje emocional o psicogeográfica veraniega, sobre todo para aquellos que añoren cambiar la ola de calor peninsular por algo de canicule parisienne.

El filtro burbuja:

Eli Pariser. Taurus (2017)

¿Planeando un detox digital? Este es sin duda el libro que necesitas, no solo porque te llenará de información interesante acerca de los mecanismos poco neutros que definen lo que generalmente ves en Internet y cómo eso configura la manera en la que percibes el mundo y lo que crees es “la opinión general”, este es el libro que tal vez te haga reconsiderar completamente tu regreso al “mundo online”.

Los días de la peste

Edmundo Paz Soldán.  Malpaso (2017)

La Casona es una prisión, pero también un microcosmos donde hay violencia, pugnas de poder y religiones paganas que todo lo justifican. ‘Los días de la peste’ es una novela de voces que se complementan, que se enfrentan, que van conduciendo una narración ordenada en el caos, tan genuina como la naturaleza humana. En la Casona todo es efímero, la vida vale poco e incluso la justicia es negociable.
Letras frescas: 8 libros imperdibles para leer en el verano

La noche de la pistola

David Carr. Libros del K.O. (2017)

David Carr fue un periodista envidiado, imitado, un referente del reporterismo en Estados Unidos. Pero antes de ser bandera bebía sin medida, maltrataba a su pareja, dependía de las drogas, vagaba las peores calles. Muchos años después quiso investigar aquellos años descontrolados para escribir una autobiografía única, una exploración de su pasado para el que entrevistó a decenas de personas que le conocieron y abandonaron, indagó en los archivos policiales, recuperó partes médicos. ‘La noche de la pistola’ es el retrato sucio y genuino de uno de los cronistas más brillantes de principios de siglo.

Buenos días, guapa

Maxie Wander. Errata Naturae (2017)

Mujeres ordinarias que cuentan historias extraordinarias, todas ellas compiladas por Maxie Wander que en la década de los años 70, como ella misma lo señala, hizo un acto maravilloso: escuchar a las mujeres. A Wander le interesaba cómo vivían su historia las mujeres, cómo se la imaginan, y así se decidió a escuchar a 19 de ellas. “En el futuro escucharemos con mayor exactitud y tenderemos menos a opiniones estereotipadas y prejuicios”, apunta Wander. El libro fue publicado en 1977 en la República Democrática Alemana y se convirtió inmediatamente en un éxito. Cuarenta años más tarde algunos relatos siguen teniendo una vigencia increíble.

El vendido

Paul Beatty. Malpaso (2017)

Este es un libro para destapar tabúes sociales. Paul Beatty ganó el premio Man Booker 2016 con esta novela que retrata el racismo norteamericano cuestionando la propia identidad negra. Su novela tiene grietas en detrimento de los autores más convencionales, de los que se burla para la realización de las audiencias blancas. La novela y el humor de Beatty crean un camino peligroso para el éxito, los convencionalismos, o el status quo haciendo de ella una obra única.

Letras frescas: 9 libros imperdibles para leer en verano

Polinesia, paraíso encontrado

Robert Louis Stevenson y Jules Dumont D’Urville. Círculo de Tiza (2017)

Nada mejor que acompañar un viaje con crónicas de viajes. Historias que se potencian y se entrelazan en modo matrioshka; recuerdos prestados de un tiempo en el que todo viaje era literalmente a lo desconocido. ¿No es eso justamente lo que algunos necesitáis? Catalogado como uno de los mejores libros de viaje del siglo XIX ya que combina el ojo científico de D’Urville con la visión antropológica y empática de Stevenson. La mirada de estos dos exploradores sirve para encontrar aventura en clave paraíso polinésico en cualquier destino elegido por el lector. Incluso la terraza del bar.

Breve manual del perfecto aventurero

Pierre Mac Orlan. Jus Ediciones (2017)

Un pequeño manual en páginas y tamaño. Insólito, cómico e histórico que se dirige a los sedentarios y, al mismo tiempo, a los adictos a la aventura. Mac Orlan no solo narra en pequeñas dosis tragicómicas viajes, ciudades, lecturas y aventuras. Por supuesto no debe faltar relatos eróticos en cabarets míticos. Un librito perfecto para cualquier hedonista que respete tener una vida confortable con aventuras esporádicas para darle un poco de emoción a la cotidianidad.

Cuaderno de vacaciones para adultos

Daniel López Valle y Cristóbal Fortúnez. Blackie Books  (2017)

Vale, no es un libro-libro, es un cuaderno-cuaderno, pero no solo de literatura vive el hombre… especialmente en verano. El cuaderno de Blackie, segundo del verano promete pasatiempos no ñoños que pondrán a prueba si has estado o no en un coma cultural/pop durante los últimos años. Hay un crucigrama con las pistas escritas en emoji, tests de famosos que han sufrido de auto-odio creativo como Noel Gallagher o Woody Allen, y juegos para emparejar tragos icónicos a sus respectivas películas, futbolistas a sus clubes o guitarristas a sus bandas.

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Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano”

Beatriz García

Foto: Gunther Von Hagens
Gunther Von Hagens

Dice la asirióloga e historiadora Érica Couto-Ferreira que “somos porque nuestros cuerpos existen” y aunque el suyo se refleje, como es natural, en la superficie de los espejos, los evita desde niña porque los asocia a presencias sobrenaturales que se mueven a través de ellos. También le recuerdan a la muerte, esa muerte material, de la carne, que le provoca tanta fascinación como miedo. Conocida por los amantes del género por el podcast literario ‘Todo tranquilo en Dunwich’, que conduce junto a José Luis Forteza, esta gallega que vive en Italia, país en el que cada iglesia hay criptas con osarios, reliquias de santos y cuerpos incorruptos expuestos en vitrinas, ha cambiado las ruinas y los ritos de civilizaciones antiguas por los teatros anatómicos del siglo XIX, las sociedades de petrificadores, los cuerpos convertidos en arte y la obsesión por parecer eternamente dormidos, inmortales, en un libro que desentierra uno de los mayores tabúes de nuestra sociedad: la muerte física y la forma en que nos acercamos a ella.

Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano” 5
Érica Couto-Ferreira. Foto via Érica Couto-Ferreira.

El libro ‘Cuerpos. Las otras vidas del cadáver’ (Ed. Gasmask, 2017) es tanto una reflexión sobre el buen y mal morir como un viaje histórico, inquietante y, si se me permite, bastante divertido hacia los mil y un usos del cadáver como objeto político, médico, técnico, artístico y como depositario de la memoria familiar. Un retablo de anécdotas y referencias literarias sobre diarios de verdugos, difuntos convertidos en arte, danzas macabras, vampirismos y aquellos científicos y artistas que creyeron que muertos somos más longevos que vivos.

Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano” 3
Lección de Anatomía, de Rembrandt

A mí la idea de morirme me aterroriza, pero me gusta pasear por los cementerios. Raro, ¿no?

Es que la muerte que queremos ver es una muerte exótica, estética, hermosa, o  bien marcada por la normalidad, como la muerte que sucede de forma violenta, por guerras, terrorismo… Pero el fallecimiento cotidiano por vejez o enfermedad es lo que nos espanta, porque está en nuestro día a día y nos recuerda que nosotros también vamos a morir. Lo que nos atrae es el carácter morboso de la muerte ficticia, la artística, la que no vamos a vivir.

Pienso en las catacumbas de Palermo o en las obras de Fragonard que aparecen en el libro y ya no sé si el arte imita a la vida o la muerte al arte.

Y además muchas de estas obras evocan belleza e incorruptibilidad, y eso no es realmente la muerte, que es putrefacción y decadencia. Y en parte está ligado a que hasta época muy reciente la ciencia y el arte no estaban separados. Por ejemplo, los médicos del siglo XIX y principios del XX estudiaban lenguas clásicas, poesía y arte, y estaban en contacto con grupos intelectuales y literarios, lo que les permitía conjugar más elementos en sus investigaciones y preparados. Y considero que eso lo hemos perdido con la especialización que existe hoy en día.

Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano” 2
El jinete del anatomista Honoré Fragonard

Pero no siempre hubo esa obsesión por embellecer e inmortalizar la muerte…

No, en época medieval encontramos manuscritos iluminados y detalles de iconografía arquitectónica que muestran la muerte real, que es el esqueleto que baila. Al inicio de la edad moderna todavía está muy presente y, poco a poco, se abandonan esos motivos y vamos hacia la idea del muerto vivo, del muerto incorruptible, del muerto dormido.

Cuentas en el libro que algunas familias del siglo XIX tenían las costumbre de exhibir el cadáver de sus difuntos en el salón de casa. Pienso en Martin van Butchell, el excéntrico dentista londinense que embalsamó a su mujer y la colocó en su consulta…

Sí, Butchell tenía fama muy merecida de excéntrico, pero cuando se casó por segunda vez a la nueva esposa no le gustaba la idea de que tuviera expuesto el cadáver de la primera y lo donó al Hunterian Museum de Londres. En cuanto a lo que comentas de los muertos en los hogares, imagino que no habrían muchas familias que pudiesen acceder a ese tratamiento, pero nos habla de una sociedad con menores restricciones legales y sociales a ese respecto. Hoy en día un comportamiento así sería imposible, pero en el siglo XIX todavía podías mantener cerca a los propios difuntos de manera literal.

“El Museo Lombroso de Torino está plagado de cabezas de criminales que fueron sumergidas en formol para servir de ejemplo”

Igualmente, hay comportamientos muy similares hoy en día aunque las formas hayan cambiado. Creo que hay empresas en Japón que fabrican reproducciones exactas de tus hijos muertos y hace unos meses también una compañía proponía realizar vinilos utilizando cenizas del muerto y con la posibilidad de escuchar su voz grabada. No creo que estemos volviendo al pasado, pero tenemos la misma necesidad de lidiar con la muerte y el duelo.

Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano” 4
Las catacumbas de Palermo

¿Estamos perdiendo el pudor a la muerte?

A mí me gustaría pensar que sí, pero tengo mis dudas. Creo que este tipo de encargos que predomina es ficticio, solamente estético, como ir un paso más allá de lo que es la tanatomorfosis y la aniquilación del cuerpo. Me refiero a saltarse esa fase entre la agonía y el después, porque igualmente uno no quiere ver la parte más terrible del cuerpo que se deshacen. Es otro mirar a un lado, o más allá del cadáver.

¿Y eso de que la muerte nos iguala a ricos y pobres?

Nadie puede escapar a la muerte  y eso es cierto, pero no nos iguala. No es lo mismo morir apedreado porque el gobierno de tu país así ha decidido hacer justicia o morir como el gran dictador que nunca ha pagado por sus crímenes y al que realizan un funeral de estado que dura una semana.

“Siento una fascinación ilimitada por la muerte y los cadáveres, pero también me provocan miedo y rechazo”

Por no hablar de quienes antaño aspiraban a vivir eternamente pero no por propia voluntad, como los criminales a los que se les imponían destinos aborrecibles. El Museo Lombroso de Torino está plagado de cabezas de criminales que fueron sumergidas en formol para servir de ejemplo de lo que no debía hacerse.

Así que un cadáver es también un instrumento político…

Lo vemos diariamente, con estas grandes tumbas de generales, dictadores y cabecillas varios que siguen ahí. El mismo Lenin, que quería ser enterrado, sigue en su tumba convertida casi en icono del capitalismo.

Y luego está la venganza en vida y, sobre todo, más allá de ella.

Arqueológicamente se han encontrado muchos ejemplos en distintos periodos cronológicos y áreas de sepulturas que presentan un cadáver enterrado de una manera anormal, que no era consuetudinaria en la cultura o contexto en que ese cadáver se inscribe. En muchos casos era una manera de neutralizar el cadáver o de castigarlo más allá de la muerte, indicando su pertenencia a un credo herético o etnia repudiada… No estamos libres de eso ni cuando nos morimos.

¿Qué te parece que se expongan cuerpos en los museos?

Crea debate y te obliga a pensar y confrontar con otras personas que no piensan como tú. Yo siento una fascinación morbosa por determinadas colecciones, cuando visité el Hunterian estaba emocionadisima, pero al cabo de media hora tuve que salir porque me estaba mareando y tenía náuseas. Eso explica muy bien mi relación con la muerte y los cadáveres, por una parte siento una fascinación ilimitada, pero también una cierta reacción de miedo o rechazo.

Hablas del oficio de verdugo y de las memorias que escribían. Eran peor vistos que el cobrador del frac.

Sí, pero socialmente se estimaba necesario y se ganaban bien la vida, aunque les estuviera vetado el acceso a ciertos espacios públicos y se casasen entre familias de verdugos por su estigma social.

Ya no existen verdugos ni petrificadores pero, ¿se sigue embalsamando gente?

Creo que el Papa Juan Pablo tuvo una embalsamado no permanente para que durase varias semanas incorrupto y poder organizar los funerales de estado, pero ni siquiera hoy duran mucho tiempo. Fue parte de un período de investigación científica y no cuajó por el coste y porque no se consiguió perfeccionar. Aunque es cierto que en países como Estados Unidos hay más tradición, ya que durante la Guerra Civil se embalsamaron muchos cadáveres de soldados para ser devueltos a las familias. En Europa somos más de inhumar o cremar, pero todavía podemos copiar a los norteamericanos…

Como buena gallega, quizás hayas visto algún rito de muerte en los pueblos. He oído que en algunos se siguen haciendo fotografías post mortem.

De fotografía postmortem no sé nada, pero existe todavía una serie de ritos ligados a la muerte o al servicio de ser salvado de la muerte, como las procesiones de las mortajas. Cuando una persona está al borde de la muerte puede hacer un voto con determinado santo y si es salvada su cuerpo es transportado en ataúd, fingiendo que ha muerto, hasta la capilla en la que hizo ese voto. Con los exvotos pasa algo parecido, lo que entregas simboliza tu cuerpo viejo o enfermo, tu vida anterior. Cuando tenía 4 años caí muy enferma y mi familia hizo un voto, cuando me recuperé me llevaron al santuario cubierta con un tul que luego depositaron en el altar y que simbolizaba el cuerpo, el viejo cuerpo enfermo. Quizás sean prácticas menos vigentes ahora, pero se juega mucho con la idea de muerte y de nueva vida.

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Continua leyendo: El nuevo 'feed' de Google te mantendrá en tu burbuja y eso no es bueno

El nuevo 'feed' de Google te mantendrá en tu burbuja y eso no es bueno

Cecilia de la Serna

Foto: rawpixel.com
Unsplash

Eli Pariser, activista liberal y co-fundador de las plataformas MoveOn, Upworthy y Avaaz explica en su libro El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos (Editorial Taurus, 2017) en qué consiste el filtro burbuja, que básicamente te mantiene aislado del mundo que no ves basándose en el principio de personalización, aunque creas que tienes acceso al sinfín de posibilidades que ofrece Internet.

Según Pariser, todo comenzó el 4 de diciembre de 2009, cuando Google estableció un nuevo algoritmo que personalizaba los resultados de búsqueda: al buscar un mismo término, nadie encontraría los mismos enlaces que cualquier otro ser humano. Este gigante tecnológico conseguía -y consigue aún hoy- esta diferenciación gracias a las cookies, búsquedas anteriores, información en redes sociales… en definitiva, de los datos que va recogiendo de cada usuario a lo largo de su vida digital. Bien, pues hoy Google acaba de presentar su última novedad: Google Feed, una herramienta anunciada en diciembre pero que hoy llega a los usuarios de Android e iOS, de momento a Estados Unidos y durante las próximas semanas al resto del mundo, y que supone un paso más en la personalización. Google Feed usa algoritmos de aprendizaje -haciendo uso de la inteligencia artificial- para anticiparse a lo que interesa al usuario. Muchos interpretan éste paso un mero desafío al feed de Facebook, aunque es mucho más que eso.

El nuevo 'feed' de Google te mantendrá en tu burbuja y eso no es bueno
Así es el nuevo feed presentado por Google. | Gif: Google

La importancia de poder elegir

Este filtro burbuja que instauró con su nuevo algoritmo Google allá por 2009 es utilizado hoy en día, como bien apunta Pariser en su libro, por absolutamente todas las plataformas online de masa. ¿Que quieres pedir comida? Deliveroo te va a sugerir a ti y sólo a ti el restaurante que más se ajuste a tus gustos. ¿Que quieres conocer a alguien? Tinder hará más de lo mismo. Cuando se trata de periodismo, esta personalización puede ser más peligrosa, ya que jugamos directamente con la democracia y la base de escuchar opiniones que no necesariamente nos atañen para enriquecer la diversidad de pensamiento. En el caso del feed de Google, que funcione como el de Facebook -mostrándonos lo que creen que nos interesa, y no lo que realmente queremos ver- es un importante desafío a nuestro libre albedrío y a la libertad de pensamiento, además de una mala noticia. Una cosa es escoger leer un medio u otro por afinidad ideológica, que al fin y al cabo es algo que hacemos consciente y voluntariamente, y otra que se nos impongan unas fuentes frente a otras. Cabe recordar que recibir opiniones contrarias a las nuestras es lo más sano que puede pasar en democracia, ya que nos da el poder de elegir.

Si bien Google dice que con su nueva herramienta quiere combatir las famosas fake news que tanto daño están haciendo en el porvenir de nuestras sociedades -a partir de una misma información dará la opción de comprobar los hechos y ver otra información relevante-, realmente este sistema no es bueno ni para el periodismo ni para las democracias modernas. Mantener en su burbuja a millones de hombres blancos no hará nada bueno por millones de mujeres negras, y viceversa. En un mundo globalizado, la personalización puede ser una buena estrategia de marketing, o una herramienta útil para ahorrarnos tiempo. No obstante, no debería jamás ser una imposición: nuestro derecho a elegir cómo queremos acceder a la información debe prevalecer frente a la comodidad de seguir en la burbuja, una burbuja en la que estás solamente tú. También puedes escapar de ella, de forma activa, y no dejar que otros influyan en la información que recibes.

Continua leyendo: Teresa Cremisi: una editora por antonomasia

Teresa Cremisi: una editora por antonomasia

Anna Maria Iglesia

Foto: Teresa Cremisi
Teresa Cremisi

Philippe Sollers la definió como la “primera ministra de las letras francesas” y no se equivocaba. Teresa Cremisi es una de las editoras más influyentes de Francia: tras trabajar en Garzanti, dio el salto y viajó hasta París para ponerse al frente de Gallimard, donde fue directora editorial y, años después, de Flammarion. En 2016, publicaba su primera novela La Triunfante (Anagrama) y dejaba la dirección editorial de Flammarion, si bien hoy sigue editando a algunos de sus autores, entre los que destaca el nombre de Houellebecq. Invitada por el Foro Edita celebrado en Barcelona, Cremisi hace hincapié en la necesidad de que, desde la política, se reconozca la importancia del mundo editorial y se proteja el mercado de los libros. “En Francia, la figura del editor es muy respetada, principalmente, porque es una figura reconocible y tiene la responsabilidad de definir el escenario cultural del país”.

Este reconocimiento del editor se hace más que evidente cuando, como usted contaba en una entrevista para Il corriere della Sera, el ministro de cultura francés la llama con frecuencia y está atento de sus opiniones.

Sí, esto de que el ministro llame y se interese por lo que se publica o por lo que yo, como editora de Gallimard o de Flammarion, pueda opinar sucede en Francia y sucede con frecuencia. Esto se debe a que hay una especie de fascinación recíproca entre el ambiente cultural y literario y el ambiente político. Esta fascinación es una constante desde siempre en Francia.

Usted ha subrayado a lo largo de su charla el compromiso de la política francesa con el mundo editorial, destacando sobre todo la figura del antiguo ministro de cultura Jack Lang.

La ley del precio único que sacó adelante Jack Lang fue determinante para el mundo literario francés, sobre todo porque fue promulgada en el momento en el que todos los mercados se habían liberalizados. Y si bien, viendo lo que sucede a día de hoy, es evidente que es muy difícil volver atrás, la ley de Lang permitió que desde las grandes cadenas de librerías hasta la más pequeña librería de un pequeño pueblo de la playa pudieran vender el mismo libro por el mismo precio. Esto ha sido determinante, porque en un país como Francia, donde la red de librerías es muy amplia, hay unas 2500 librerías y unos 4000 puntos de venta de libros en todo el país, la ley de Lang ha hecho posible que cualquier persona, encontrándose en el lugar que sea, puede conseguir cualquier libro y siempre al mismo precio.

Cuando en el 2015 Mondadori compró Rizzoli, las librerías italianas se preocuparon a pesar del discurso tranquilizador del Antitrust. En España, Penguin Random House acaba de comprar Ediciones B y, en Francia, el grupo Madrigall compró en 2012 la editorial Flammarion. ¿Entiende la preocupación de las librerías?   

Evidentemente, y hacen bien las librerías en preocuparse por estos holdings editoriales cada vez más grandes. Hacen bien en preocuparse porque cada contrato de distribución prevé un tipo de relación con el librero que podemos definir como relación comercial. Por tanto, hablamos de una relación que depende de márgenes económicos que fluctúan constantemente y, por tanto, cuanto más grande es el grupo editorial, es decir, cuantos más sellos y más poder comercial tenga el grupo editorial más disminuye el poder de los libreros. Este es el mismo problema que hay con Amazon, pero, al contrario.

Y, además, ¿no supone también una pérdida de diversidad dentro del campo editorial?

Sí, efectivamente. La conglomeración en grandes grupos afecta gravemente a la pérdida de la diversidad del mundo editorial. Por esto, hay una constante renovación fisiológica: nacen pequeños editores para publicar aquello que los grandes editores ya no pueden publicar porque dependen de los managers o de leyes económicas internas e, incluso, no pueden publicar según qué libros, que sí pueden publicar las editoriales independientes, a causa del malgasto de dinero. Aunque, hay que decir que el trabajo editorial representa, en verdad, solo un pequeño margen de ganancia para el gran grupo, puesto que es un trabajo muy específico que podemos hacer usted y yo en una habitación. Es decir, es un trabajo que ya no cuesta mucho, porque los gastos de fabricación han disminuido mucho. Lo que cuenta es distribuir el fruto de este trabajo editorial, es decir, los libros y hacer que el trabajo de edición tenga un sentido intelectual. Sin embargo, repito, el trabajo de editor es un pequeño trabajo e insertarlo en los enormes grupos es un peligro, porque los grandes grupos necesitan ofrecer mercancía para mantenerse.

Teresa Cremisi: una editora por antonomasia 1
Teresa Cremisi | Imagen cortesía de editorial Anagrama

Déjeme preguntarle sobre su experiencia personal al respecto, puesto que usted ha trabajado en Flammarion, perteneciente al grupo Madrigall, fundada por la familia Gallimard, en cuya editorial también trabajó.

Sí, aunque Gallimard es un caso algo distinto, porque sigue estando en manos de la familia Gallimard, después de 110 años de su fundación. Obviamente, ahora se ha convertido en un grupo en sí mismo, aunque hay que decir que en Gallimard usted puede encontrar colecciones de poesías que venden solamente 500 copias. Con esto lo que quiero decir es que Gallimard no se comporta como un grande grupo. Por lo que se refiere a Flammarion, ésta ha resistido cuando estaba el en grupo RCS [el grupo de Rizzoli, comprado en 2015 por Mondadori] porque era una editorial en activo con mucha fuerza, muy bien equilibrada a nivel económico y con fuerte sector obrero de distribución. Sin embargo, las otras editoriales dentro del grupo RCS han perdido identidad.

En una entrevista comentaba que los best seller hacen dormir tranquilos a los editores, sin embargo, hoy ha afirmado que los best seller desestabilizan.

Desestabilizan, sin duda. Una editorial que se sostenga solo y exclusivamente en los best seller está en peligro, porque no puede saber lo que sucederá con ellos una vez que el éxito se agote. En Francia, por ejemplo, los best seller no tienen una presencia y una importancia tan grande a nivel de mercado como en Italia o en España. Los best seller, al final, terminan por tener un coste demasiado alto para una industria delicada como la de la edición. Le cito, al respecto, unas palabras de Jerome Lindon, el fundador de Éditions du Minuit, palabras que yo adoro y que encuentro muy graciosas; decía Lindon: “No hay nada de más triste que un best seller que no se vende”.

Por tanto, ¿la clave de la edición es el equilibrio entre el espíritu de la edición y el mercado?

Creo que la única manera que tiene una editorial de sobrevivir es mantener este equilibro. Además, hay que recordar que el oficio del editor es escoger, es decir, publicar esto y no publicar lo otro. Y, una vez que se ha decidido publicar un libro, la labor del editor es defender ese libro. Por tanto, el trabajo del editor es altamente intelectual, pero, ante un mercado fragmentado y complicado como es el nuestro, el editor necesita también tener habilidades comerciales.

Pero, hay que olvidar, a veces, el mercado y publicar determinados títulos.

Sin duda, tiene toda la razón. Por esto le hablaba del equilibrio entre espíritu y mercado, un equilibrio que no se enseña. Hay que saber que, cuando se es editor, hay cosas que tienen que hacerse necesariamente y otras que se tienen que hacer como forma de compensación. El editor siempre está en un equilibrio fluctuante, caminando sobre un suelo de goma.

Usted comenzó como periodista, ¿le ha ayudado el periodismo en el momento de dedicarse a la edición?

No, no creo que me haya ayudado, porque las veo como dos profesiones distintas. El periodismo, que es un oficio que en parte he retomado ahora escribiendo en el suplemento Robinson de La Repubblica, es un oficio de la mirada y más la mirada es aguda mayor curiosidad hay. El periodismo es un oficio individual: tú periodista eres bueno si ves bien lo que sucede y lo explicas bien. La edición, en cambio, es un oficio donde una tiene que sobrevivir en medio de fuerzas contrarias sin estar nunca solo, no es un oficio individual.

Como editora, ¿es una suerte trabajar en un país como Francia, donde la figura del editor tiene prestigio y donde la compra de libros crece anualmente?

Sí, pero me ha gustado también mucho trabajar en Italia. Cuando yo comencé en Garzanti estábamos viviendo en Italia un boom cultural que no he vuelto a ver, al menos no tan fuerte. Era la época de Pasolini, de Gadda, de Volponi, de Calvino… era una época de grandísimos talentos. Piense en los poetas: Bertolucci, Caproni… Fue una época genial. Ahora veo en Italia menos riqueza de talentos, pero nunca se sabe cómo van a ir las cosas. A lo mejor hoy dices que el país está algo de declive a nivel cultural y mañana aparece un genio.

Teresa Cremisi: una editora por antonomasia 2
Portada de Sumisión de Michel Houellebecq | Imagen cortesía de editorial Anagrama

Si bien ha dejado Flammarion, sigue siendo editora de Houellebecq.

Sí, continúo siendo editora de mis autores, los conservo y los sigo. Desde el 2005, soy editora de Houllebecq y no sabría abandonar a mis autores. No puedo hablar en general, cada uno hace lo que puede, para mi seguir a mis autores es un privilegio.

¿Cómo vivió la polémica que rodeó la publicación Sumisión?

Fue una situación muy difícil para la editorial. Tuvimos que protegerlo y, de hecho, se marchó de Francia durante un periodo. Fue algo muy duro, porque fuimos todos acusados por gente que ni siquiera había leído el libro.

Esto me hace pensar en lo que decía en la conferencia: en época de crisis es peligroso ser periodista y editor porque expresas tus propias ideas.

Sí, así lo creo. Yo, de todas formas, estoy contenta de haber vivido aquel episodio, porque fue una experiencia que te marca, sin embargo, fueron días complicados y duros. Sumisión se pudo a la venta el día del atentado a Charlie Hebdo; gente que no había leído el libro le hizo responsable de lo que sucedía acusándole de islamofóbico cuando, en verdad, Sumisión no es en absoluto islamofóbico. Cuando sucede algo así, en un ambiente de tal sobre-excitación, una ya no es capaz ni de hablar ni de explicar nada.

¿El clima de sobre-excitación o la conciencia de que se puede suscitar polémica, puede llevar a un editor, a usted, a no publicar un libro?

La sobre-excitación social o la polémica influyen, claro que sí, sobre todo si vas a publicar documentos delicados. Por esto, el oficio del editor requiere tener un sentido de la política y del tiempo para saber cuándo es el momento de publicar algo o no. Dicho esto, si se tiene miedo de publicar algo por expresar algunas ideas es mejor dedicarse a otro oficio.

En Francia, algo que llama la atención, es el bajo precio de los libros de bolsillo, en particular la edición Folio de Gallimard.

En Francia, los libros de bolsillo representan cada año una elevada cifra de ventas y elevada cifra de volúmenes. Hablamos de libros de buena calidad a precios bajos, de 5 a 7 euros. Por tanto, son libros que dan fuerza a la industria editorial y construyen un público lector, porque el libro de bolsillo es el libro que se compra para leer no para regalar.  A diferencia de Francia, en Italia, donde había comenzado con buen pie a finales de los años sesenta, el libro de bolsillo de ha encarecido; esto se debe a una errónea decisión de los editores italianos que, para ganar más, han encarecido los precios, han disminuido su comercialización y las actuales colecciones de libros de bolsillo ya no se reconocen, si se piensa en lo que eran. La situación de España es similar: si hubiera sabido trabajar bien los libros de bolsillo, habría construido un fuerte público de lectores y habría cambiado la fisionomía de su industria editorial.

Aparte de los libros de bolsillo, en Francia el mercado de libros se segunda mano es muy amplio.

Sí, efectivamente, y los libros de segunda mano contribuyen y mucho a la creación de un público lector. Los libros de segunda mano tienen importancia sobre todo para todos aquellos títulos que no tienen su edición de bolsillo; pienso, en concreto, en libros de historia, de filosofía, de derecho… Si bien las ganancias son solo para las librerías, las editoriales ahí no contamos nada, para mí es muy positivo el mercado de libros de segunda mano, porque construye un público que va a la librería a buscar estos libros y, a lo mejor, entre los estantes encuentran un libro de bolsillo que les interesa y se lo llevan.

Algunos dicen que, actualmente, los grandes contrincantes de los libros son las series de televisión.

Yo no creo que sea así. De hecho, e Francia, del 2015 al 2016, el gasto en libros creció, con respecto a las otras industrias culturales, del 51% al 57%. Creo que cuando uno consume un producto consume también el otro. No creo que si usted lee libros deje de leerlos para ver la televisión. Otra cosa es en momentos concretos, como, por ejemplo, ahora en Francia con las elecciones. Es normal que la gente vea la televisión para informarse, pero son momentos puntuales.

Tras la crisis, en Francia los lectores han aumentado, pero ¿han cambiado sus intereses?

Diría que, más o menos, no ha variado nada. La literatura sigue representando un 33% de los libros que se compran; lo que sí es cierto es que aumentan las ventas de literatura juvenil.

En la conferencia comentaba cómo en Francia todos los políticos quieren escribir un libro. Aquí pasa algo similar. ¿Entiende el porqué de esta ansia de publicar?

Porque quieren que algo quede de ellos. Y, a lo mejor, esta es la explicación de la longevidad del libro. En el fondo, el libro, cuatro hojas cosidas conjuntamente, es aquello que más queda. El libro permanece más que cualquier otra cosa.

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El futuro de la realidad virtual: así es como la pornografía penetrará nuestras mentes

Ariana Basciani

Foto: KIM KYUNG-HOON
Reuters

La realidad virtual (VR por sus siglas en inglés) está en un cruce de caminos. En los últimos años se han producido movimientos en algunas empresas para cambiar el enfoque de la tecnología al contenido. Desde que Facebook cerrara Oculus –su estudio de VR- para centrarse en la adquisición de contenidos a terceros; Microsoft cambiara la naturaleza de Hololens de ser un dispositivo de realidad aumentada a uno mixto; Google comprara Owlchemy Labs -un estudio de juegos de simulación- y aunque sigamos sin saber qué está haciendo Apple, el concepto de VR y sus contenidos para las grandes empresas tecnológicas todavía sigue siendo algo muy confuso.

La realidad virtual es una industria en crecimiento tanto en la creatividad de sus contenidos como en la tecnología que se utiliza para crearlos. Este verano en Barcelona se presenta Björk Digital, una exposición donde no hay nada en sus paredes, pero sí una experiencia interactiva de realidad virtual con la cantante islandesa a través de un dispositivo tecnológico.

Así como la realidad virtual ha llegado al mundo del arte, ha llegado igualmente a la pornografía. No es de extrañar el evidente aumento masivo de los usuarios que consumen porno a través de dispositivos virtuales. De acuerdo con el informe de estadísticas del portal Pornhub, desde el lanzamiento de su categoría porno VR con solo 30 vídeos en la primavera de 2016, las métricas dentro de Estados Unidos han ido en aumento, cerrando el mismo mes de lanzamiento con más de 2.600 vídeos y más de 500.000 visitas al día. El repunte en el portal se produjo muy cerca de la Navidad del año pasado, cuando los dispositivos se habían convertido en el regalo modernillo del año.

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Visualizaciones por categorías y popularidad según la edad son algunas de las estadísticas que ha recopilado Pornhub en su site | Imagen Pornhub insights

La realidad virtual y los juguetes sexuales: pornografía interactiva

Los juguetes sexuales continúan expandiéndose y optimizándose con la más alta tecnología. Parece que el futuro incluye una experiencia aún más interactiva, más inmersiva y Pornhub no solo produce estadísticas, sino que sigue siendo una empresa pionera en las aguas del VR. Recientemente, el portal ha lanzado nuevos vídeos que se pueden sincronizar con juguetes sexuales que, para desventajas de las féminas, no incluyen dispositivos de uso femenino. Por ahora.

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El Fleshlight Launch, es uno de los juguetes inalámbricos que ofrece Pornhub | Imagen vía Pornhub Devices

Hacer que se mezclen y se fusionen la realidad virtual, la pornografía y los juguetes eróticos no es difícil. Los videos pueden transmitir impulsos al sincronizarse con el juguete haciendo una correspondencia con lo que está pasando en el vídeo. Según explica PornHub al portal CNET, la tecnología aplicada gestiona datos superpuestos que no solo envían impulsos sincronizados imitando sensaciones táctiles del cuerpo, también pueden replicar los movimientos puntuales de las manos. Por otra parte, si el contenido del vídeo está representando una escena de acción rápida, el ritmo del juguete sexual se intensificará. Si por el contrario son escenas que disparan más la emoción, el ritmo y la velocidad serán más lentos. Por ejemplo, si se está practicando sexo oral durante una escena, la sensación que se genera es transmitida instantáneamente al juguete sexual a través de tecnología inalámbrica, dotando al usuario de placer cortesía de su estrella porno favorita.

Para lograr esa simbiosis Pornhub ha realizado una alianza con dos fabricantes de juguetes eróticos, Kiiroo y Fleshlight, que crean juguetes de conexión inalámbrica exclusivos para público masculino. De igual forma, aunque no por ahora, la compañía canadiense promete actualizar la categoría VR con videos sincronizados a los juguetes eróticos femeninos  de las marcas OhMiBod, We-Vibe, Lovense Lush y Kiiroo Pearl.

Durante los últimos 12 meses, la audiencia VR en Pornhub ha aumentado en todo Estados Unidos y, en comparación con otros países, el VR sigue siendo proporcionalmente más popular en Tailandia, Hong Kong, Filipinas y Taiwán. Por su parte, la tasa de popularidad más alta en crecimiento de la categoría ocurrió en Irlanda y en el Reino Unido, en casi un 250%.

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Kiiroo Onyx, el primer masturbador interactivo | Imagen vía Pornhub

En una entrevista para Forbes, Corey Price, VP de Pornhub, afirmaba que toda su estrategia está basada en la penetración de nuevos mercados verticales y la diversificación de la marca dentro del ecosistema de lo tecnológico a partir del desarrollo de gadgets de última generación. Esa diversificación que mantiene la empresa es simbólicamente importante. Siempre ha existido un estigma adjunto a la pornografía; sin embargo, el mundo ha cambiado y se ha hecho un poco más tolerante con respecto al tema.

La conciencia de género, la legalización del matrimonio homosexual o las citas en línea han contribuido a la apertura y a la reflexión sobre los temas o tópicos relacionados con la sexualidad humana. El porno prevalece y no se puede detener. El periodista Noel Ceballos en su libro Internet Safari  (Blackie Books, 2015) afirma que “el público ha dejado de buscar ese inalcanzable universo de fantasía que ofrecían las primeras superproducciones porno y, por el contrario, busca el hiperrealismo… es la Nueva Honestidad aplicada a la libido: nos pone porque es (o parece) real”.

La tecnología inmersiva no sólo incluirá VR, sino que se expandirá a realidad aumentada y teledildonics -sexo a distancia o masturbación mutua en remoto-. Este cambio se implementará en los próximos años y los espectadores pasarán de ser un simple observador a un protagonista activo en una historia que están “ayudando” a dirigir. Este tipo de inmersión no se limitará a la pornografía y tendrá aplicaciones más allá de lo erótico, pero muy probablemente el porno será la fuerza principal de este cambio que nos llevará al mar de la realidad virtual.

El porno VR es sin duda una forma de creatividad dentro de la industria de los contenidos digitales, ya que es mucho más que sólo introducir una cinta de VHS y apretar el botón de play para satisfacer onanismos o fantasías.

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