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Aterriza en España la primera herramienta para cambiar dinero desde casa

Lidia Ramírez

Foto: Dinuka Liyanawatte
Reuters

El viaje comienza con los planes. Reserva del vuelo, del hotel, planificación de ruta, alquiler de coche, cambio de divisas… Todo esto intentamos hacerlo con el suficiente tiempo necesario para ahorrarnos algún ‘dinerillo’. Para ello hay cientos de páginas para comparar, por ejemplo, precios de billetes de avión, de hotel o de alquiler de coches. Sin embargo, a la hora de cambiar el dinero para adecuarnos a la moneda del destino comienzan las diferentes peregrinaciones pagando comisiones sin tener muy clara la mejor opción. El cambio de moneda es la parte del viaje que falta por controlar, la que siempre se recuerda demasiado tarde y por la que se paga demasiado.

Esto es lo que pensó Tal Ekroni, un joven emprendedor de tan sólo 28 años, profesor de finanzas en el College of Management Academic Studies de Israel, que vio un hueco en este mercado y decidió crear el primer agregador de cambio de divisas para viajeros: FlyMoney. “Una vez varios alumnos me comentaron cuál era la forma más fácil de cambiar dinero para viajar a India porque tenían dificultadas para conseguir rupias. En ese momento descubrí que, en pleno siglo XXI, había un gran vacío en el mercado ya que no había herramientas que facilitaran la vida de los viajeros al cambiar dinero”, cuenta Ekroni a The Objective.

Llega a España la primera app para cambiar dinero desde casa
Tal Ekroni, fundador de FlyMoney. | Foto cedida por Interface Tourism Spain

Supervisado por el Banco de España y el Banco Central Europeo, el cambio de divisas se realiza a través de la web, sin estrés ni necesidad de hacer colas en bancos o aeropuertos y pagar comisiones excesivas. “Todo el proceso es transparente y con la mayor seguridad garantizada. Además, las tarifas proporcionadas son las mejores en el mercado”, asegura el joven emprendedor quien apunta que, además, la herramienta muestra al cliente una comparación para la misma transacción de intercambio si la operación se llevase a cabo a través de una entidad bancaria o aeropuerto. “Siempre ganamos en el aspecto del precio”, insiste Ekroni.

Tras realizar la compra el viajero puede recoger sus divisas en proveedores instalados en alguno de los 56 aeropuertos asociados a la red de FlyMoney (eligiendo si prefieren hacerlo a la salida del viaje o en la llegada al destino), pedir que se le envíe el dinero a casa por mensajero o incluso recogerlo en cualquiera de las oficinas de Correos que existen en España con una espera máxima de un día y medio.

La startup, que fue elegida como la más innovadora de Europa en la competición Visa Everywhere Initiative, cuyo premio se entregó en Copenhague este pasado mes de julio, ofrece más de 72
opciones de divisas diferentes de 117 países, entre los que se encuentran Israel, Rusia, Jordania, Dinamarca, Alemania, España, Suiza, Marruecos, Australia, Uruguay, Paraguay, Brasil, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, México, Trinidad y Tobago y República Dominicana.

Y por si algo falla, FlyMoney tiene un servicio de atención al cliente 24 horas y además ofrece la posibilidad de cancelar el pedido sin coste. ¿Alguna vez cambiar dinero fue tan fácil?

Continúa leyendo: La Maison du Livre: una librería en Berlín, un testimonio, un símbolo de la resistencia

La Maison du Livre: una librería en Berlín, un testimonio, un símbolo de la resistencia

Romhy Cubas

Foto: Wikimedia
Wikimedia

Con testimonios se reconstruye la historia, el descubrimiento de las pertenencias físicas y sobre todo escritas de personas que ya no están presentes tiene la habilidad de recomponer un pasado nublado como si se tratara de legos ensamblados. De eso también se tratan las librerías, de ausencias y olvidos que buscan reencontrarse. Jorge Carrión recuerda que cada librería condensa un mundo, “no es una ruta aérea, sino un pasillo entre anaqueles lo que une a tu país y sus idiomas”, escribe en su libro Librerías. Un centro de resistencia que se aferra a estantes y cubiertas de cartón.

Cuando la polaca Françoise Frenkel decidió concretar su amor por la cultura francesa en 1921 nació La Maison du Livre, la primera librería francesa de Berlín. Junto a su esposo Simon Raichenstein esta librera de vocación, graduada de Letras en la universidad de la Sorbona en París, fundó un espacio para los libros franceses al darse cuenta, paseando por los escaparates de Berlín, que aquellos eran casi inexistentes en estos establecimientos. “Una librería en Berlín, es casi una misión”, afirma Françoise en la más reciente edición de su libro testimonial reeditado por Seix Barral y prologado por el Nobel de Literatura Patrick Modiano. Este testifica en sus primeras páginas:

“Ese testimonio de la vida de una mujer acorralada entre el sur de Francia y la Alta Saboya durante el periodo de la Ocupación es más impresionante cuanto más anónimo nos parece”.

La vida de esta librera polaca durante la ocupación alemana, junto a sus huidas y exilios, fue publicada en forma de libro en 1945 por Éditions Jeheber (Ginebra). El título de “Una librería en Berlín” es el intento de una sobreviviente por rendir cuentas a los muertos y recordar tantos sacrificios hechos para intentar navegar en medio de esa pesadilla que fue la guerra.

“Una librería en Berlín”, resistencia literaria de guerra
Una librería en Berlín de Francoise Frenkel | Imagen vía: Seix Barral

El rastro de Frenkel desaparece poco después de la publicación de la que fue su única obra. En el 2010 en un tenderete de la comunidad de Emaús –Niza- el literato Michel Francesconi redescubre el texto. Luego de darlo a conocer, su reedición en Francia fue un fenómeno de ventas y uno de los protagonistas de la rentrée literaria del 2015. Este año Seix Barral publicó su edición en español.

Huidas y exilios

Françoise Frenkel falleció en 1975 en Niza. Sus múltiples intentos por huir de la ocupación nazi -especialmente en el territorio francés- constituyen la esencia de este libro que no solo narra memorias y recuerdos de una mujer más entre las millones que sufrieron la deportación y el horror de los campos de concentración para judíos, sino que también evoca la resistencia de la cultura en medio del caos.

La Maison du Livre regentó hasta el año 1939, cuando Frenkel huyó desde Alemania hacia Francia entre las crecientes tensiones y hostilidades hacia los judíos, además de la censura y el control que comenzaron a imposibilitar la llegada de inventario a su establecimiento. A raíz de esta primera huída la escritora se convierte en fugitiva, apoyándose en la caridad y coraje de unos pocos que la ayudaron a cruzar la frontera hacia Suiza en 1943. En el intermedio, de pueblo en pueblo, y de secreto en secreto, la escritora recuenta el deterioro de un país y su economía, la falsificación de pasaportes y documentos de identidad, la desesperación de sus habitantes por una cartilla de racionamiento para comer, las nuevas profesiones que surgen inevitablemente de las desgracias ajenas, el tráfico de personas, la amenaza constante de la deportación.

Lo especial de este testimonio es que con sencillez y humildad, esta lectora implacable elige contar su exilio de una manera diferente. No hacen falta descripciones gráficas ni páginas enteras detallando las torturas en los campos de concentración. Su relato sobre la muerte y el miedo es intuitivo, casi a deducción del lector, quien entenderá sin necesidad de demasiada sangre ni gritos el sufrimiento silencioso de aquellos desplazados por una guerra que nunca entendieron completamente.

“Una librería en Berlín”, resistencia literaria de guerra 2
Passauerstrasse Berlín en 1935 | Imagen vía: Wikimedia

La primera sede de La Mansion du Livre fue en el número 13 de Kleiststrase. La librería se muda enseguida a Passauerstrasse, 39; entre el barrio de Schöneberg y el de Charlottenburg. Para los escritores franceses y apasionados de la literatura el lugar se convirtió en una parada casi obligatoria, la clientela forjada por Frenkel y los amigos que allí conoció fueron los que luego le darían cobijo durante la guerra e intentarían que dejara el país por medio de contactos y “pasadores” de personas. Hoy en día en este lugar se ubican los grandes almacenes KaDeWe, bombardeados en 1943 y reconstruidos y ampliados en 1950.

El último rastro de Françoise Frenkel es un expediente de indemnización a su nombre fechado en 1958. En este declara sobre  un baúl consignado en mayo de 1940 en el guardamuebles del Colisée que fue embargado el 14 de noviembre de 1942 como “posesión judía”. En 1960 fue indemnizada con 3.500 marcos por la incautación del baúl. Este es uno de los objetos más emblemáticos del libro, tal vez porque se presenta como su única herencia permanente luego de perder su librería y su hogar. Una caja con un abrigo de piel de nutria y otro con cuello de zarigüeya. Dos vestidos de punto. Una gabardina negra. Una bata de Grünfeld. Un paraguas. Una sombrilla. Dos pares de zapatos. Un bolso de mano. Una almohadilla eléctrica. Una máquina de escribir portátil Erika. Una máquina de escribir portátil Universal. Guantes, zapatillas y pañuelos.

Una librería en Berlín, resistencia literaria de guerra
El barrio de Kreuzberg fotografiado por Joan vía Flickr bajo Creative Commons License.

En el presente Berlín tiene tantas librerías alternativas como nacionalidades conviviendo en sus calles. Libros en francés, en español, en inglés, en alemán. Libros de todos los colores, formas y olores. Atrás quedó esa censura asfixiante que hizo que Françoise dejara la ciudad junto y a su proyecto de vida para embarcarse en el vacío de la guerra.

Y aunque es un testimonio del pasado, precisamente este año vuelve a los estantes con la pertinencia de las letras para recordar que el pretérito de los verbos no está tan lejos como nos gusta creer, e inmortalizar el alcance de la memoria para sobrevivir tanto a lo que conocemos como a lo que ignoramos.

“Ojalá estas páginas puedan inspirar un pensamiento piadoso para aquellos que fueron silenciados para siempre, exhaustos por el camino o asesinados. Dedico este libro a los HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD que, generosamente, con una valentía inagotable, opusieron la voluntad a la violencia y resistieron hasta el final”

Francoise Frenkel en Suiza, a orillas del lago de los Cuatro Cantone, entre 1943-1944 .

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Los 10 destinos españoles que hay que visitar al menos una vez en la vida

Redacción TO

Hace apenas unos meses, el World Economic Forum seleccionaba España como “el mejor país del planeta para hacer turismo”. Cultura, clima, infraestructuras, gastronomía… Miles son las razones por las que España es cada día más “irresistible” tanto para foráneos como locales.

Miles de rincones explican el encanto de nuestro país y, por eso, Gopili.es, el primer y único buscador integral de viajes donde podrás comparar todos los tipos de transporte: avión, tren, autobús e incluso coche compartido, quiere ayudar al turista que decida descubrir España con la lista de los 10 lugares imprescindibles que esconde nuestro país, destinos que hay que visitar una vez al menos en la vida, lugares que jamás olvidarás y a los que viajar hoy mismo, desde algunas de las principales ciudades españolas y tomando como referencia el primer fin de semana de septiembre.

  • Granada y su Alhambra

Machado decía que todas las ciudades tienen su encanto, pero que Granada tiene el suyo y el de todas las demás. La Alhambra, la ciudadela árabe más espectacular del mundo y el símbolo de esta ciudad, te enamorará. Sus palacios, jardines y cada uno de sus rincones están envueltos de historia y arte, por lo que, cuando la visites, entenderás por qué todo el mundo desea volver.

Los 10 destinos españoles que hay que visitar al menos una vez en la vida
Fuente del León en el Palacio de la Alhambra de Granada. | Foto: Pepe Marin/Reuters

Para llegar, por ejemplo, desde Barcelona a Granada puedes utilizar distintas opciones como el coche compartido, la más económica (41€) o el avión, la más rápida, por 67€. Si tu punto de partida es Madrid las opciones podrían ser el coche compartido, de nuevo la alternativa más económica con un precio que parte en los 14,5€, el autobús, desde 20€ o el avión, la opción más rápida, por 183€. Por su parte, llegar a Granada, desde Zaragoza nos saldría por unos 40€ en autobús y por cerca de 350€ en avión.

  • El Parque Nacional del Teide, en Tenerife

Es un paisaje único formado por cráteres, volcanes y ríos de lava petrificada, que rodea la impresionante silueta del Volcán Teide, que con una altitud de 3.718​ metros sobre el nivel del mar, es el pico más alto de todo el país. Este tesoro geológico es un lugar lleno de vida cuyo entorno es toda una belleza natural. El avión será nuestra única opción para visitar este paraíso con un coste de 98€ desde Barcelona; partiendo desde Madrid, por aproximadamente 60€; o por unos 357€ si nuestra ciudad de salida es Zaragoza.

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El volcán Teide al atardecer en Tenerife, Islas Canarias. | Foto: Santiago Ferrero/Reuters

  • Sevilla y su Giralda

No nos cansamos de escuchar eso de que “Sevilla tiene un color especial”, y es que es verdad. Su luz es incomparable, y acariciando su cielo está la Giralda, el campanario de la Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla. Construida en el siglo XII, es el símbolo de su ciudad, y no solo es admirable desde abajo: tras subir sus 35 rampas, te aseguramos que las vistas desde lo más alto del campanario son espectaculares.

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Torre de la Giralda en la capital andaluza. | Marcelo del Pozo / Reuters

Si sales desde Madrid, y buscas relación tiempo-precio el tren (59€) es una alternativa, seguido por el bus (24€). Desde Barcelona, la mejor opción tiempo-precio es el avión (65€) junto a alternativas como el tren (60€) o el autobús (92€). Por su parte, viajar a Sevilla desde Zaragoza nos costará 75€ en autobús y 348€ en avión.

  • El casco histórico de Cáceres

Declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, Cáceres alberga en su casco antiguo uno de los conjuntos urbanos de la Edad Media y del Renacimiento más completos del mundo. Nada más cruzar el Arco de la Estrella, te adentras en una ciudad histórica con los edificios más representativos de esta ciudad, como pueden ser la Concatedral de Santa María, el Palacio de las Veletas o la Casa del Sol.

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Casco histórico de Cáceres. | Foto: turismoextremadura.com

Dos alternativas para llegar a Cáceres. Por ejemplo, desde Madrid son el coche compartido (desde 20€) o el tren, desde 33€. Desde Barcelona la mejor opción es tomar un avión a Badajoz por 98€, coste al que tendremos que sumar o bien 6€ del coche compartido o 20€ del autobús para llegar a Cáceres.

  • Córdoba y la única mezquita-catedral del mundo

 La mezquita-catedral de Córdoba se comenzó a construir como mezquita en el año 785, y en 1238, tras la Reconquista cristiana de la ciudad, se llevó a cabo su consagración como catedral de la diócesis. Hoy todo el conjunto constituye el monumento más emblemático del arte omeya hispanomusulmán, y también de toda la arquitectura andalusí junto con la Alhambra.

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Turistas visitan la Gran Mezquita de Córdoba. | Foto: Manu Fernández / Reuters

Para llegar a esta ciudad desde Madrid, la opción más rápida y cómoda es el tren (53 €), seguida del bus (19€) y el coche compartido (21€). Por su parte, desde Barcelona, viajar a Córdoba en tren nos saldría por 57€ o por unos 46,5€ si seleccionamos la opción del coche compartido. Desplazarnos a Córdoba desde Zaragoza en este caso tiene un coste de 70€ en tren y de 35,5€ en coche compartido.

  • Toledo, la capital de Castilla-La Mancha

Toledo es conocida como “La Ciudad Imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I, y también conocida como “la ciudad de las tres culturas” por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. Situada en la margen derecha del Tajo, es Patrimonio de la Humanidad desde 1986 y alberga diferentes monumentos espectaculares, como sus puentes, su Catedral Primada en el núcleo de la ciudad, la Mezquita del Cristo de la Luz y el Monasterio de San Juan de los Reyes.

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Panorama de la ciudad con el Alcázar al fondo. | Foto: Greta SchÖlderte / Unsplash

Llegar desde Madrid a Toledo sin duda es lo más económico por la cercanía de ambas ciudades: nos costará en coche compartido desde 5€, 7 euros si lo hacemos en autobús o 13 euros si elegimos el tren. Desde Barcelona, las opciones son 41€ en coche compartido o 94€ en tren. Por su parte, desde Zaragoza, podremos llegar a Toledo por aproximadamente 30€ en coche compartido.

  • Galicia y la Ribeira Sacra

Si te encanta rodearte de naturaleza, la zona de la Ribeira Sacra es perfecta para ti. Su paisaje repleto de monasterios es característico por los impresionantes cañones del Sil y del Miño, los que podrás recorrer en catamarán para, finalmente, conocer las vides de sus laderas, la cuna del legendario “Amandi”, un vino tan apreciado por los romanos que lo consideraban el verdadero “oro del Sil”.

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Vista del Cañón del Río Sil desde el mirador de Cabezoas en el municipio de Parada de Sil, en la provincia de Orense. | Foto: Wikipedia

Algunas de las alternativas para llegar desde Madrid a Ourense son el tren (39€), el coche compartido (35€) y el bus (44€). Desde Barcelona, las opciones de viaje directas son el tren (74,8€) o el coche compartido (75€) y, en el caso de viajar desde Zaragoza, vemos que en tren nos costará aproximadamente 61€ y en coche compartido una media de 53€.

  • Bilbao y el Guggenheim

 Inaugurado en 1997, el Guggenheim es un museo diseñado por Frank Gehry que se ubica a orillas de la ría de Bilbao, en una zona denominada Abandoibarra junto al puente de La Salve. Además de su espectacular estética, su interior no se queda atrás: alberga frecuentes exposiciones con obras procedentes de la sede Guggenheim de Nueva York, así como otras muestras de piezas prestadas por uno o múltiples museos internacionales.

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Un visitante observa las obras del artista británico David Hockney durante la presentación de “David Hockney, un cuadro más grande”, en el Museo Guggenheim de Bilbao . | Foto: Vincent West/Reuters

De nuevo tomando la capital de España como origen, es posible viajar a Bilbao en coche compartido por unos 22€ el trayecto, en tren por 44€ o en bus, por 34€. Si el viaje lo iniciamos en Barcelona, en autobús nos costará una media de 39€ frente a los 30€ que nos costaría el viaje en coche compartido o los 74€ del avión. Desde Zaragoza, las opciones más económicas son el autobús (23,35 €) o el coche compartido (21,5€).

  • Barcelona y el arte de Gaudí

Una de las ciudades más conocidas mundialmente de nuestro país, te permite disfrutar del arte paseando por sus calles. Antoni Gaudí, arquitecto español y máximo representante del modernismo catalán, fue dejando joyas por la ciudad, con monumentos como la Sagrada Familia, la Casa Batlló o, incluso, el paraíso de Gaudí por excelencia, el Parc Güell, una de las obras arquitectónicas más grandes del sur de Europa.

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La Sagrada Familia de Antoni Gaudí una noche de eclipse lunar en Barcelona. | Foto: Gustau Nacarino/Reuters

Utilizando es, ir de Madrid a Barcelona en autobús nos costará unos 36€, en coche compartido unos 30€, en tren podremos viajar desde 48€ y, la opción más rápida, el avión, que nos saldrá por unos 76€. Si partimos desde Zaragoza la opción más económica sin duda es el coche compartido (15€) seguida del autobús (20€).

  • Madrid y su magia

 Como no podía ser de otra forma, tenemos que incluir en esta lista la capital del país. La Puerta de Alcalá, la Cibeles, el Museo del Prado, el Palacio Real… Sin duda, en Madrid podrás disfrutar de monumentos y lugares emblemáticos, como la famosa Plaza Mayor, lugar que es punto de encuentro para todos los madrileños y visitantes de la ciudad en la época de Navidad. Como dejó escrito Luis Quiñones de Benavente, “desde Madrid al cielo”, y es que Madrid es mágica y podrás sentirlo nada más camines por ella, desde la Gran Vía hasta el más escondido de sus rincones.

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Turistas se hacen un selfie en la Puerta de Alcala en Madrid. | Foto: Sergio Pérez/Reuters

Viajar a Madrid desde Barcelona en autobús tiene un precio de unos 34€, más o menos como un coche compartido; el viaje en tren nos costará 48€ y en avión podremos viajar a la ciudad condal desde los 76€. Por su parte, si el origen de nuestro viaje es Zaragoza, la opción más económica de nuevo es el coche compartido (11€).

Continúa leyendo: Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones

Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones

Lidia Ramírez

Foto: RRSS

La limitación velada del ascenso laboral de las mujeres en el interior de las empresas en este país es una realidad evidente.  La igualdad de género y, concretamente en el oficio de periodista, es una mentira. Una farsa. Así lo refleja el nuevo informe presentado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) titulado ‘Informe Anual de la Profesión Periodística 2017’, que este año hace ahínco en las mujeres periodistas y los profesionales autónomos. 

Si se consideran los puestos con carácter directivo en las redacciones, el porcentaje de hombres duplica al de mujeres. Así las cifras muestran que, del total de directivos contratados, las mujeres redactores jefas en los medios impresos suponen un 4,3% frente al 5,6% de los hombres; las directoras de programas son el 1,7% frente al 4% de hombres; y las directoras de webs el 0,9% frente al 2,4% de hombres directivos, por ejemplo.

“De 80 periódicos sólo 8 tenían una periodista al frente”

De esta forma, la lista de los diarios impresos que se agrupaban el año pasado en la Asociación De Editores De Diarios Españoles muestra que de 80 periódicos sólo 8 tenían una periodista al frente, y sólo en 3 el responsable de la gerencia era una mujer. Situación bastante parecida muestran también los organigramas de las televisiones y las radios: de unos 84 directivos de primer nivel, en compañías como Atresmedia, Mediaset, RTVE, Movistar TV, Cadena SER y Cope, sólo 13 son mujeres.

En palabras del periodista Luis Palacio, que ha dirigido el estudio, el “factor de discriminación hacia las mujeres” en las redacciones es evidente.

Por el contrario, en el ámbito de la comunicación empresarial e institucional la situación cambia radicalmente, puesto que de las personas con nivel de dirección el 52% son mujeres y el 48%, hombres.

Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones 1
Victoria Prego, presidenta APM, Luis Palacios, director del Informe y Nemesio Rodríguez, vicepresidente de la APM, durante la presentación del Informe Anual de la Profesión Periodística 2017. | Foto: Fernando Villar/EFE

Así, como consecuencia de que haya más mujeres que hombres en los tramos salariales más bajos (por debajo de los 1.500 euros) y menos en los más altos  (por encima de los 2.000 euros), por regla general, las mujeres cobran menos que los hombres. En este sentido, el Informe muestra como hay un 14,7% de las mujeres frente a un 6,3% de los hombres que cobran entre 600 y 1.000 euros; entre 1.000 y 1.500 el porcentaje es de 25,4% (hombres) frente al 18,7% (mujeres); y las diferencias aún son mayores cuando las cifras se disparan a ingresos medios de entre 2.000 y 3.000, donde sólo un 12% de las mujeres tienen este sueldo, frente al 19% de los hombres periodistas; situación aún más sesgada es cuando cuando hablamos de sueldos entre 3.000 y 4.000 (11,1% hombres – 1,3% mujeres).

Además, analizando las cifras oficiales de paro registrado de periodistas según el Servicio Público de Empleo (SPEE), se constata que el 64% de los parados registrados son mujeres, frente al 34% de hombres. Según Palacio esto, en parte, se debe a que las tituladas en periodismo representan en torno a dos tercios del total, por un tercio de sus compañeros varones; el 65% de mujeres por el 36% de hombres, según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECYD), en unas circunstancias en las que “hay muchos más periodistas que los que el mercado puede absorber”, señala durante la presentación del informe Victoria Prego, presidenta de la APM.

En relación a posibles casos de “machismo” o “acoso” a las mujeres en las redacciones, la Asociación ha dicho que no han recibido ninguna petición de amparo sobre este tema.

 Periodistas y comunicadores autónomos: una situación incómoda

Otro de los asuntos en los que se centra el Informe es en la situación de los periodistas autónomos de nuestro país. Una situación que aunque va disminuyendo –2015: 862; 2016: 661; 2017: 648– aún representan  la cuarta parte de los periodista que trabajan informando (25%) o haciendo comunicación empresarial o institucional (27,1%), la mayoría “forzados por las circunstancias (79%) y no por elección propia (21%)”, precisa Luis Palacio, quien destaca la figura del ‘falso autónomo’ que representa en torno al 18% de los autónomos que trabajan en periodismo, según las encuestas realizadas para este informe.

En cuanto a los medios en los que trabaja este sector de profesionales, la mayoría lo hacen en nativos digitales (37 %), seguidos de los que lo hacen para revistas en papel (31,5 %), colaboradores de digitales de medios convencionales (20,4 %) y prensa diaria en papel (19,1 %). Y por lo que se refiere a las retribuciones, si en 2016 los porcentajes que cobraban por encima de los 100 euros por reportaje, entrevista o artículo de opinión eran los más altos; en 2017, el mayor porcentaje por reportaje los reciben quienes cobran entre 50 y 100 euros, mientras que la mayor parte de las colaboraciones en forma de entrevista o de artículos de opinión se pagan a menos de 50 euros.

Aún así, y pese a los datos negativos del Informe, Prego ha recalcado como dato positivo que “hay un poco menos de paro”: 7.137 personas, frente a las 7.890 de 2016.

Continúa leyendo: Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Jorge Raya Pons

Foto: TOMAS BRAVO
Reuters

El archivo con todos los manuscritos que sobrevivieron de Gabriel García Márquez está en Estados Unidos. Él, que se rebeló contra todos sus gobiernos, nunca lo habría imaginado. Vendieron el fondo de documentos que había guardado durante años por más de dos millones de dólares a la Universidad de Texas –a través de la institución Harry Ransom Center–. Parece mucho dinero cuando Gabo –como le llamaron quienes le conocían– vivió con lo justo durante casi media vida. Aquella circunstancia cambió, sin embargo, cuando alguien quedó deslumbrado por Cien años de soledad.

Algunos días, García Márquez compartía con quienes le acompañaban la historia de cómo la idea del libro le alcanzó como un rayo, de cómo quedó prendido e incapacitado para hacer otra cosa que escribir. “A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme”, dijo en una ceremonia en Cartagena de Indias en 2007. “Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro”.

Gabo, que nació en el Caribe colombiano y siempre se reconoció periodista, escribió otras obras que son infinitas –como El coronel no tiene quien le escriba y El amor en los tiempos del cólera– y dejó miles de páginas que ahora pueden consultarse gratuitamente y en línea. Son folios y folios –unos 27.000– y artículos y fotografías y ficciones a medias que revelan sobre García Márquez tanto como sus memorias: en ellos están sus métodos de trabajo, sus anotaciones, sus vicios de escritura. La universidad tejana ha comenzado un laborioso y encomiable esfuerzo para digitalizar todo cuanto llegó a sus manos, y los resultados son verdaderamente estimulantes si uno es lector devoto del maestro de Aracataca.

Cómo consultar en línea todo el catálogo de Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez, en Monterrey en 2007. | Foto: Tomás Bravo/Reuters

La página tiene habilitados unos buscadores que permiten, incluso, filtrar por palabras clave, y también un mecanismo sorprendente con el que se pueden comparar simultáneamente borradores distintos de una misma obra. Entre los documentos hay pasaportes de sus abuelos, de él mismo, fotografías de su infancia, todo un torrente de información que desvela las facetas misteriosas de su vida, sobre las que tanto mintió a sus biógrafos.

Toda esta hazaña no habría sido posible –quién sabe– si García Márquez no hubiera publicado Cien años de soledad. Aquello fue una posibilidad real al menos en dos ocasiones, según sus recuerdos. La primera, cuando la mecanógrafa Esperanza Araiza (Pera) resbaló saliendo de un autobús, bajo la lluvia, y provocó que los papeles de su borrador final se empaparan todos en un charco. Luego tuvo que secarlos pacientemente y uno a uno para rescatar los 18 meses de trabajo de su amigo.

La segunda, cuando el escritor y su esposa, Mercedes, se dispusieron a enviar a la editorial Suramericana por correo las 590 cuartillas que entonces eran la novela. El trabajador de la oficina pesó las hojas y les dijo: “Son 82 pesos”. Pero ellos eran pobres y solo tenían 53. Tuvieron que enviar la mitad de la novela, con el escaso atino de escoger la segunda mitad y no la primera. Unos días después, les escribió el editor y les dio el dinero restante a cambio de que le hicieran llegar la primera parte. La historia de García Márquez –quizá distorsionada– viene a demostrar que la fortuna, a veces, es caprichosa. Ahora sus intimidades literarias y familiares quedan abiertas para los curiosos y los investigadores.

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