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Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos

Nerea Dolara

Foto: HBO
hbo.com

Ya se acabó y toca hacer revisión. Esta entrega ha sido ampliamente criticada, pero también ha tenido cosas buenas. ¿Cuál es el balance?

(SPOILER ALERT, OBVIAMENTE)

Bueno, la penúltima temporada de Juego de tronos llegó a su fin y además de regalar momentos que serán recordados -por sorpresivos, por descabellados, por predecibles, por directamente imposibles en cualquier plano físico que existe en los Siete reinos– fue una de las temporadas más discutidas de una serie que se ganó su lugar en la historia de la televisión hace años.

Primero lo primero. El último episodio logró apagar muchas de las quejas de los anteriores. Se tomó su tiempo, resolvió lógicamente tramas que estaban en el aire y básicamente hizo lo que era obvio que iba a hacer: tiro El Muro y dejó entrar a los zombies y su ejército. Pero no sin antes juntar a una Daenerys y un Jon que ya logró hacer parecer hasta destinados (aunque igualmente perturbadores… son tía y sobrino); no sin antes aclarar a todos los fans angustiados (aquí una de ellas) que la rivalidad de las Stark era sólo un plan para eliminar al insoportable Littlefinger; y no sin antes dejar claro que Cersei no tiene límites (¿quién pensó que los tenía?) y liberar a Jaime de su agarre (ya era hora de que viera en quién se ha convertido su amor).

Pero hablemos de los siete episodios de la séptima entrega de esta serie. Hablemos de qué ha pasado y cómo. Y hablémoslo en términos abarcables: qué ha sido lo mejor y qué ha sido lo peor.

Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos 2

Lo malo de la temporada

Las inconsistencias

Ya no sólo se trata de la discutida travesía al otro lado de El Muro (con sus hazañas imposibles de manipulación de tiempo y espacio, que incluyen un Gendry que podría ser el Usain Bolt dopado con mejor sentido de la dirección del mundo y un cuervo de otro mundo capaz de teletransportarse); sino de incongruencias -con la misma serie y su insistencia en ser sorpresiva y realista dentro de sus límites mágicos- como que Bronn y Jamie Lannister sobrevivan, sin ponerse a cubierto, el ataque de un dragón (más cuando el último cae con una armadura de hierro y una mano de oro a un lago profundo y logra salir) o que Jon Snow no se ahogue cuando cae a un agua helada, sujetado por decenas de zombies y envuelto en kilos de pieles o que El perro pierda la capacidad de pensar (y todos sus acompañantes con él, por no detenerlo) cuando opta por tirar piedras a un agua que rezan que el ejército de muertos no se de cuenta que está sólida o el hecho de que un ejército de miles ataque a siete de par en par o que Euron Greyjoy haya construido la flota más grande del mundo en tiempo récord (tal vez tenía ayuda de Gendry) utilizando los recursos del lugar con menos recursos en el mundo (a no ser que sean rocas y agua de mar): las Islas de Hierro.

Hay más y no se trata de ser quisquilloso, se trata de exigirle a una serie que siempre se ha preocupado por ser verosímil y centrada (en lo que no es mágico) y que este año optó por el espectáculo como distracción y por aflojar sus exigencias y dejar pasar errores básicos que ningún guionista, o espectador, dejaría pasar si no se tratara de Juego de tronos.

Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos
Dragón y lobo. | Imagen vía HBO.

La esencia

Juego de tronos comenzó como una serie de intrigas de palacio, como una serie sobre honor, familias, lealtades y destinos sellados que no resultan ser lo que se pensaba. Era pensativa y habladora, sorprendente e imprevisible, emotiva y violenta y nunca, nunca, quiso ser un cuento fantástico a la usanza. La última temporada, y puede que un poco la anterior, han dejado mucha de la esencia básica de la serie atrás para centrarse en batallas y acción, en discursos y épica, en buenos y malos. Y sí, se acerca el final, pero G.R.R. Martin siempre dijo que a él le interesaba más qué pasaba luego de que Aragorn era rey en El señor de los anillos: “¿Ordena matar a todos los orcos, incluso a los bebés y a las mujeres? ¿Organiza un genocidio?”. La preocupación del autor, y de la serie hasta hace poco, eran las consecuencias y las acciones, las decisiones… y la versión televisiva ha olvidado eso a cambio de lo más llamativo: fuego, amores imposibles y brujas de cuento.

Lo mejor de la temporada

Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos 4
Un esperado reencuentro. | Imagen vía HBO.

Las reuniones

Estamos tan cerca del final que podemos saborearlo, así que ya era hora de cerrar círculos y atar cabos. Puede que no todos de la mejor manera y puede que no todos, pero ver conocerse a personajes como Jon y Daenerys; Cersei y Daenerys; Jon, Jorah, El perro, Beric Dondarrion y Tormund; Sam y Jorah; o los reencuentros de Jon y Tyrion; los Clegane; Jaime y Brianne; Bronn y Tyrion; Jamie y Tyrion; Arya y Hot Pie; Tyrion y Cersei; Daenerys y Jorah; los hermanos Stark… fue enternecedor, esclarecedor, movió la trama a lugares interesantes (o no tanto) y demostró que conocemos tanto a estos personajes que hace falta poco contexto. Quienes no se conocen tienen lazos que ya conocemos y quienes se conocen tienen historias comunes que recordamos. Las conversaciones están cargadas de sentido y emoción y eso las hace importantes, más en una temporada con pocos momentos para personajes y muchos para la acción.

Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos 5

Los dragones

Esta ha sido la ocasión en que los dragones han tenido más trascendencia en toda la historia. Desde antes de que nacieran estaba claro su poder y su importancia para la historia. Y finalmente vimos por qué. El ataque de Daenerys al ejército Lannister con Drogon dejó claro por qué los Targaryen fueron indestrucitibles. G.R.R. Martin ha dicho que los dragones son la opción nuclear y la devastación de esa batalla (masacre, realmente) dio una prueba visual de por qué. En cuanto pasó quedó claro que los dragones, aunque susceptibles, ganarían cualquier guerra… por lo que había que mover un poco las cosas. Darle a los caminantes blancos un dragón, aunque doloroso para todos los que vieron a Viserys caer y luego revivir, es una forma de poner patas arriba una historia que amenazaba con ser predecible. Con un dragón zombie El Muro ya no es un problema, con un dragón zombie… todo está jodido.

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Hasta el último episodio se mantuvo la tensión entre las hermanas. | Imagen vía HBO.

Las Stark

Ambas en sus historias propias y luego unidas, las hermanas Stark han sido parte fundamental de la historia y era hora. Y no por estar involucradas con la trama mayor, la de los caminantes blancos, sino por su propio desarrollo como personajes. Las hemos visto crecer, desde una niña malcriada y otra inconforme, hasta mujeres complejas y profundas.

“La chica no es una nadie, es Arya Stark”. Y sí, esta temporada lo fue. Primero retomó su venganza -esa famosa lista- y abrió la temporada con una escena de esas que se recuerdan para siempre: el asesinato de todo el clan Frey. Pero cuando su cara perdió el gesto frío al enterarse de que Jon Snow estaba vivo todo cambió. Arya volvió a casa y tuvo una reunión emotiva pero adulta con su hermana mayor, Sansa.

Luego la historia dio un giro que parecía desesperado y sin bases. Arya comenzó a desconfiar de Sansa hasta amenazarla con la muerte, todo gracias a las maquinaciones de Littlefinger. Por su parte, Sansa comenzó la temporada como señora de Invernalia y voz cantante en su destino y el de su gente. Su hermano, coronado rey del Norte pero más preocupado por los caminantes blancos que por nada más, la dejó a cargo de sus tierras y fue aquí cuando Sansa demostró su valía. Tras una terrible historia de abuso, tortura y sufrimiento, Sansa se ha convertido en una líder sabia y certera. Puede que no siempre esté en lo correcto, pero es capaz de escuchar y entender.

Cuando, tras decir que Littlefinger no era de confiar, recurrió a él tras la amenaza de Arya, era visible, para quien hubiese estado atento a su crecimiento, que algo se escondía ahí. Su manipulación de Littlefinger, su juicio y subsecuente condena de este traidor nato fueron de las cosas más satisfactorias que hemos visto suceder en años. Y sí, puede que fuese “fan service” pero también tuvo sentido en el desarrollo de la historia y cerró un episodio importante, el responsable de toda la historia previa a la Gran Guerra, el que empezó con el intento de asesinato de Bran a manos de Littlefinger, el que empezó con su manipulación de Lisa Arryn y su traición a Ned Stark. “Cuando la nieve cae y llega el viento blanco el lobo solitario muere, la manada sobrevive”. Las(os) Stark lo saben hace tiempo, el problema ahora es si los demás son capaces de verlo antes de que sea tarde.

Continúa leyendo: Dragones y otros animales que dan miedo

Dragones y otros animales que dan miedo

Nerea Dolara

Foto: HBO
HBO

Todo el que ha visto los últimos episodios de Juego de Tronos entendió algo claramente: Nunca, jamás, querría enfrentarse a un dragón… menos a tres. La serie, que lleva años insinuando el poder destructivo de estos seres míticos, desplegó el horror de un ataque de dragón sin limitarse: cadáveres calcinados por cientos, soldados (o muertos) derritiéndose en vida (o en muerte)… un caos horroroso y cruento –no es casual que G.R.R. Martin haya comparado a los dragones con las bombas nucleares- que a su paso sólo deja horror y devastación (quien no lo piense sólo remítase a la cara de Tyrion durante la matanza).

En conclusión: no, nadie quiere nunca tener que vérselas con un dragón. Pero ellos no son los únicos animales/seres fantásticos capaces de generar pavor. En el audiovisual ha habido más de una criatura no humana capaz de poner los pelos de punta. Sí, los dragones generan respeto, pero ¿qué otro animal no querrías encontrarte nunca?

El tiranosaurio rex y los velocirraptores (Jurassic Park)

Puede que las secuelas hayan sido deplorables (por qué alguien volvería a ese lugar tras la primera película es motivo de disertaciones filosóficas del más alto orden) pero cuando los dinosaurios del Parque Jurásico aparecieron por primera vez en la pantalla del cine, sí eran los buenos, la impresión era inevitable. Aún excelentes como ejemplo de efectos especiales (recuérdese que son de 1993), los dinosaurios generados a través de un descabellado experimento genético están encerrados por muy poco tiempo. Y como bien se ocupa la película de mostrarlo no son animales controlables o dóciles. El ataque del tiranosaurio, el primero, con los niños atrapados en el coche y las linternas, es una secuencia de suspenso y terror como pocas… pero los velocirraptores, más pequeños pero más sanguinarios y mucho más inteligentes, se llevan el premio a la escena que más pánico da: la de la cocina. Estos bípedos dan miedo no sólo por su capacidad de despedazar a sus víctimas en segundos, sino porque son inteligentes e intuitivos. Y ¿qué cosa hay peor que luchar contra un animal prehistórico con dientes y garras descomunales que se adelanta a lo que piensas?

Los olifantes (El señor de los anillos)

Estos pobres mastodontes se llevan una mala parte de la batalla de los campos de Pelennor. Cuando aparecen, cuando ya Theoden da por ganada la pelea, hacen caer el alma y la esperanza de cualquiera. Con sus enormes alambres de púas atados a los colmillos, su decenas de metros de altura y sus crueles jinetes, los olifantes quiebran las líneas de Rohan en segundos y el resultado es devastador. Sí, aquí no hay miles de soldados chamuscados, pero sí se les ve ser ensartados y tirados por los aires por las trompadas de estos pobres animales sometidos a ser tan barbáricos (nadie se cree que esté en su naturaleza).

Los fellbeasts de los nazgûl (El señor de los anillos)

Pero si hay una cosa que inspira un pánico inenarrable a los personajes de la saga de Tolkien (y con razón) son los nazgûl y sus monturas. Sí, la verdad es que los jinetes negros son los verdaderos malvados del cuento, pero una vez que pierden a sus perturbadores caballos negros de ojos rojos en la primera entrega, estos espectros optan por unas bestias dignas de sus gritos agudos y su maldad plena. Las fellbeasts son una especie de dragón, sin capacidad de escupir fuego ¡gracias a dios!, con un cuello alargado, dientes afilados y unas garras tendientes a coger soldados y tirarlos desde grandes alturas a horribles muertes. No los adversarios que nadie desea.

Los bichos (Starship Troopers)

Esta sátira sobre el fascismo se ha convertido en un clásico de culto en los últimos tiempos. La historia es así: los humanos han decidido colonizar otros planetas, en esos planetas hay gigantescos bichos, esos bichos se defienden hasta la muerte contra los invasores. Claro que el régimen marcial de la película pinta a los bichos como seres despiadados y malignos, que atacan a los humanos y deben morir, pero la realidad es que los bichos, capaces de matar sin contemplación, tienen razón de defenderse. Los humanos han llegado a su hogar y han intentado esclavizarlos y asesinarlos. Dan miedo, pero en este caso el corazoncito del espectador está con el monstruo.

Los gremlins (Gremlins)

Salvo Gizmo, padre de todos los engendros malignos que desatan el caos, los gremlins son los peores seres posibles. Agresivos, crueles y caóticos, esta especie animal bien podría haberse quedado dormida. Pero, seamos honestos, hay algo de responsabilidad humana aquí. ¿A quién se le ocurre comprar un regalo que viene con semejantes instrucciones en una oscura y extraña tienda? Es casi como si quisieran desatar una especie maligna sobre La Tierra. Igualmente se les perdona porque Gizmo, aunque capaz de hazañas letales cuando come o se moja, es uno de los bichitos más adorables que han pisado el cine.

King Kong (todas las versiones de King Kong)

Aquí pasa lo mismo que con los bichos de Starship Troopers. Sí, nadie querría enfrentarse a este gigantesco gorila (no es un buen plan), pero el pobre Kong está sólo defendiéndose del ataque de un grupo de oportunistas que ven en su captura y tortura la capacidad de hacer dinero. Kong es fuerte, está molesto y puede trepar el Empire State y tirar aviones con la pata, pero en este caso todos queremos que lo haga…. porque salvo excepciones los humanos no quedan muy bien en ninguna de estas historias.

Godzilla (todas las versiones de Godzilla)

Originalmente una moraleja sobre los peligros de las bombas nucleares (el monstruo es una mutación producto de la radiación), esta enorme criatura marina tiene predilección por caminar a través de ciudades y destruir todo a su paso. Y sí, mata a muchas personas, pero en su defensa muchas de esas personas optan por gritar y quedarse quietas, justo en el camino de sus patas, así que no es tanto su culpa. Godzilla ha tenido varias iteraciones diferentes: desde el malvado ser que representa a la bomba atómica y su poder de destrucción, hasta el anti héroe incomprendido por los humanos. Lo cierto, igualmente, es que nadie desearía que este animal gigante se pasease por su ciudad.

Los Dragones de Juego de Tronos

Drogon, Rhaegal, y Viserion son los dragones de Daenerys y desde la séptima temporada de la serie de tienen un aspecto más temeroso. El director de la serie, Matt Shakman, en su participación en un panel dentro del festival SXSW afirmaba que “los dragones de este año son del tamaño de los 747”. Shakman también mencionó que Drogon, el más grande del grupo y con el que la descendiente de la Casa Targaryen ha calcinado a varios enemigos, tiene una llama de 10 metros de diámetro.

Basta ver de qué será capaz un dragón de fuego.

Dragones y otros animales que dan miedo 1
Imagen del Episodio 06 de la Séptima Temporada vía HBO.

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Game of Thrones: The touring exhibition, pactando con la ficción

Ariana Basciani

Foto: HBO
HBO

Juego de Tronos es una serie que ha dejado marcada la vida de muchos espectadores en la era dorada de la televisión. Es por ello que no es de extrañar que la expectativa de la serie se integre a otros espacios y productos fuera de la pantalla chica. Una serie que ha normalizado la violencia, las escenas de sexo, el incesto, o ha generado conmoción y empatía con personas entrañables, no es un fenómeno que se queda solamente en el ámbito de la caja tonta de la televisión, sale y conquista territorios, juega a buscarse un trono en la calle y en la vida de los televidentes que temporada a temporada pactan con ella.

El fenómeno es transmediático, va desde máscaras de los personajes de la serie para disfrazarse en Halloween hasta grandes exposiciones itinerantes como la que ha llegado esta semana a Barcelona: Game of Thrones: The touring exhibition.

Game of Thrones: The touring exhibition, pactar con la ficción desde los decorados de la serie 5
Poster promocional de la exposición | Imagen vía Sold Out

La nueva experiencia expositiva se inaugura mundialmente el 28 de octubre hasta el 07 de enero y cuenta con 1.000 m2 de superficie en el histórico Museu Marítim de Barcelona. Está compuesta por reconocidas imágenes y objetos de la exitosa serie de HBO, desde las famosas espadas de fuego valyrio, vestuarios de personajes hasta los huevos de dragón entregados como regalo de bodas a Daenerys.

Jaqen H’ghar y Meryn Trant: el legado de Ayra Stark en Barcelona

La presentación de la gran exposición de HBO contó con la presencia de dos actores de la saga: Tom Wlaschiha, mejor conocido por su papel de Jaqen H’ghar  y mentor de Arya Stark, y Ian Beattie, quien interpreta a Meryn Trant miembro de la Guardia Real y uno de los nombres principales en la lista de Arya Stark. Ambos se mostraron entusiasmados con su visita a la ciudad condal y aseguraron que su vida había cambiado completamente después de su participación en el fenómeno mundial.

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Ian Beattie y Tom Wlaschiha (izquierda a derecha) | Imagen vía: Sold Out

Para ambos trabajar con Maisie Williams, actriz que interpreta a Ayra Stark, fue una de las mayores experiencias, no solo por ver como una niña crecía en el set junto a su personaje sino por la química actoral que establecían con ella. Beattie también agregó chistoso que tras cinco temporadas trabajando con Lena Headey -quien interpreta a la malvada y compleja Cersei Lannister-, no podría comprender como una actriz eran tan disímil a su personaje.

Los actores no se libraron de alguna pregunta con respecto a la situación política de España, de la cual salieron airosos ratificando que no poseían toda la información requerida ni eran residentes como para poder emitir una opinión. De todas formas Wlaschiha afirmó que, a partir de los recuerdos de su niñez en una Alemania dividida, no quería un mundo con fronteras ni divisiones. Para ambos Barcelona es un ejemplo de una gran ciudad, con un patrimonio conservado a diferencia de otras ciudades europeas.

Game of Thrones: The touring exhibition 

Las gran exposición, como lo afirma HBO, posee 10 zonas de decorados que brinda a los visitantes la posibilidad de ver en directo parte de la fantasía de la serie: desde el atrezo hasta detalles originales donde la guerra más importante de la ficción se lleva a cabo.

Game of Thrones: The touring exhibition, pactar con la ficción desde los decorados de la serie
Parte de la exposición. Uno de los decorados de la serie en Desembarco del Rey durante la Boda Púrpura | Imagen vía Sold Out

Las zonas temáticas representan paisajes y escenarios emblemáticos que te hacen pactar con la ficción de la serie: desde los parajes invernales donde habitan los Stark, la senda del Camino Real, los magníficos escenarios de Desembarco del Rey, la Casa de Blanco y Negro junto al templo del Dios de Muchos Rostros, el Castillo Negro lugar emblemático de la lucha de Jon Snow, hasta las heladas tierras de Más allá del Muro donde no solo hay caminantes blancos.

Como era de esperarse, para todos los que desean tocar las altas esferas del poder, el trono de Poniente es la pieza central de la exposición en el Salón del Trono de Hierro.

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Vestuario de Danaerys Targaryen y Missandei junto a las armadura de los guerreros Inmaculados es uno de los decorados de la exposición | Imagen vía Sold Out

Al final del recorrido, la muestra posee una tienda donde se ratifica a la serie como un negocio. En la pequeña boutique del Poniente barcelonés podrán encontrar infinidad de objetos de merchandising, desde camisetas de cada casa hasta llaveros, huevos de dragón, joyería o deuvedés de la serie para los más nostálgicos que aún no utilizan el servicio de streaming de la red norteamericana en España.

Game of Thrones: The touring exhibition, es una exposición para los amantes más acérrimos de la serie y especialistas del diseño de producción cinematográfica.

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Huir a la tele: 6 lugares ficticios a los que nos escaparíamos del mundo real

Nerea Dolara

Y no, no son lugares idílicos. Pero es que la realidad es tal que hasta los Siete Reinos parecen más prometedores.

Últimamente ver las noticias produce una urgencia por hacer las maletas y huir a un bosque recóndito donde vivir como ermitaños desconectados de la perturbadora realidad. ¿Necesitan ejemplos? Donald Trump es presidente, el Brexit ganó, una Nobel de la Paz se niega a reconocer que en su país se está produciendo un genocidio, hemos destruido de tal manera el planeta que los científicos piensan que en 100 años será inhabitable, hay ataques terroristas a diestra y siniestra, los derechos laborales brillan por su ausencia, el racismo y la xenofobia viven un momento de auge, en Alemania la tercera fuerza política es de extrema derecha… y España, digamos para resumir que lo de España es, así en pocas palabras, un caos. Estas son sólo unas de las pocas cosas que asaltan a cualquier habitante del planeta. Y como no podemos cumplir el deseo que tenía Mafalda -¡Paren el mundo que me quiero bajar!- tenemos que conformarnos con escapar a la ficción, con imaginar en qué universos ficticios viviríamos para salir del que nos rodea.

Y sí, en la ficción está The Handmaid’s Tale o The Walking Dead -a esos mundos nadie quiere llegar- pero también hay otros lugares y en esos bien podríamos refugiarnos por un tiempo.

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The Good Place, reir hasta no parar | Imagen IMDB

The Good Place

Lo dice su nombre, es un buen lugar. Si nunca has tenido una placa de coche personalizada o nunca has participado en The Bachelor o sus franquicias, es posible que seas admitido en esta laica versión del cielo en que vives en tu casa soñada y consigues a tu alma gemela. Claro no todo es lo que parece, menos si como Elenore no deberías estar ahí. Entonces tu idílico hogar está plagado de cuadros de payasos y no tiene escaleras. The Good Place es un lugar en que volar es una posibilidad, pero también donde hay lluvias de basura… no todo es perfecto aquí (spoiler alert) menos si se ha llegado al final de la primera temporada. Pero definitivamente sería una posibilidad a ponderar: escaparse de la realidad en el The Good Place que realmente lo es muy poco.

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El villano más temido en la última temporada de Juego de Tronos | Imagen vía HBO

Juego de tronos

¿Qué? ¿A quién se le ocurre irse a los Siete Reinos? Sí, hay que ser sádico o masoquista, pero realmente ¿no estamos un poco viviendo ya entre poderosos ansiosos por poder que ni se interesan por sus representados -digo, súbditos- o en un mundo en que acosar y violar mujeres está básicamente aceptado? Sí, el presente no es la Edad Media de los Stark y los Lannister, es mejor. Pero es de suponer que si pudiésemos encontrar una casita en algún recóndito pueblecillo tal vez podríamos huir de los dragones que respiran fuego, o de los caminantes blancos o en general de cualquiera de los humanos empeñados en matar a todos los demás… eso sí, en el caso de teletransportarnos a los Siete Reinos nunca nunca querríamos tener el apellido Stark.

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Parte de la tripulación del USS Enterprise | Image vía IMDB

Star Trek (todas sus versiones, para más modernidad optemos por la última)

Este si es un buen lugar para estar. ¿O no querrías formar parte de la tripulación del USS Enterprise? Sí, tal vez en tus viajes te encuentres alguna civilización poco pacífica, pero estás viajando por el espacio así que no deberías quejarte mucho.

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Dirimir entre humanos y robot, eso es Westword | Imagen vía HBO

Westworld

¿En serio? Sí lo sé, estas propuestas son terribles… pero es que considerando del mundo del que venimos no podemos pedir mucho más. Además esta idea de que en algún momento crearemos un mundo entero que represente un momento y en el que no haya ninguna consecuencia (no es así para nada, claro) es básicamente el punto de este ejercicio. La cuestión es que cuando optas por irte al Oeste y dedicarte a matar y violar androides que son casi exactos a un ser humano (también sienten…y tienen muuuuuucha más fuerza que tú) te conviertes en un asco de ser humano, o claramente ya lo eras. Así que tal vez no es la mejor opción.

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American Gods, dioses muy reales | Imagen vía IMDB

American Gods

En este mundo los dioses de todas las civilizaciones, los viejos (Odin o Jesús) y los nuevos (los medios, la tecnología) están en guerra. Eso no plantea una buena resolución final -siempre son los pobres humanos los que viven las consecuencias- pero es aquí también donde una moneda puede alzarte de tu tumba o si lo piensas mucho puedes hacer nevar… no está mal ser un peón en los juegos de los dioses si puedes beneficiarte de ello.

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Los protagonistas de Outlander | Imagen vía IMDB

Outlander

Puede que la Escocia del siglo XVII no sea el lugar más ideal, pero si vienes del futuro y conoces al amor de tu vida, qué importa. Sí, pasarás frío, sí, puede que te acusen de bruja y, sí, hay un ancestro de tu esposo -el de los años cincuenta- que es un sádico torturador, pero por lo menos tendrás el mejor sexo de tu vida y aventuras acompañada de un hombre dulce, amoroso y guapísimo.

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7 parejas que se enamoraron siendo parejas en el set (además de Jon y Ygritte)

Nerea Dolara

Foto: HBO
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Kit Harington y Rose Leslie anunciaron su compromiso esta semana. La pareja se conoció interpretando a Jon Snow e Ygritte en Juego de tronos. No son los únicos. ¿Conoces otras?

Esta semana Jon Snow probó que sabe algo, por lo menos que sabe el camino al corazón de Ygritte. Ya, dejemos el tono chistoso y digámoslo claro: Kit Harington y Rose Leslie anunciaron su compromiso y con ello iluminaron los corazones de muchos fans de Juego de tronos que lloraron la muerte de Ygritte (y otras muchas… es Juego de tronos) y el fin de esa historia de amor (más cuando se piensa que el nuevo romance de Jon es con su tía… blagh).

Harington y Leslie se conocieron rodando la serie y se enamoraron interpretando a unos enamorados. No es la primera vez, de hecho es bastante común en los rodajes. En algunos casos es tierno y encantador como en este, en otros es un escándalo, como cuando pasó con Brad Pitt y Angelina Jolie en Mr. & Mrs. Smith, cuando Pitt aún estaba casado con Jennifer Aniston.

Lo cierto es que es un fenómeno recurrente que en muchos casos deja boquiabiertos y alegres a los fans de la peli o serie en que los tórtolos fueron pareja.  ¿Sabes a quiénes les ha pasado también? Te lo recordamos.

7 parejas que se enamoraron siendo parejas en el set (además de Jon y Ygritte) 4
Fotograma de Kirsten Dunst y Jesse Plemons durante la grabación de Fargo | Imagen vía IMDB

Kirsten Dunst y Jesse Plemons (Fargo)

La musa de Sophia Coppola y el actor, conocido por Friday Night Lights y Breaking Bad, coincidieron en la segunda temporada de Fargo como un aburrido matrimonio que ve su rutina destruida cuando Dunst atropella a alguien y él termina por matarlo… y resulta en situaciones cada vez más peligrosas. “Es mi actor favorito, el mejor con el que he trabajado”, ha dicho Dunst. Y ha afirmado que, ya que lleva trabajando desde la infancia, “es hora de tener hijos y relajarme”. Habrá que ver si resulta así, pero de seguro la pareja va en serio ya que este año, tras conocerse en 2016, han anunciado su compromiso.

Blake Lively y Ryan Reynolds (Linterna Verde)

Vale, puede que esta película sea tan mediocre que ni tengas memoria de su existencia, pero pasó por los cines en 2011. Reynolds conoció a Lively, que interpretaba a la enamorada del superhéroe, un año antes cuando se anunció la película en Comic-Con y cuando aún estaba casado con Scarlett Johansson. La pareja anunció su divorcio ese mismo año. Lively, siendo la mediática protagonista de Gossip Girl, tenía a los paparazzi en los talones y no tardaron en verla salir a escondidas del piso de Reynolds en 2011. La noticia era pública. La pareja se casó el año siguiente. Actualmente tienen dos niños y hablan regularmente sobre su feliz vida en pareja.

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Anna Paquin y Stephen Moyer en la famosa serie de vampiros True Blood | Imagen vía IMDB

Anna Paquin y Stephen Moyer (True Blood)

Se conocieron haciendo el screen test para aparecer en la serie de Alan Ball y tuvieron una conexión inmediata. No se vieron durante tres meses, hasta que llegaron al rodaje ella con su pelo oscuro ahora rubio, él con su cabello claro teñido de negro. Según Moyer a los tres días de trabajar juntos supo que quería pasar su vida con ella. Durante el transcurso de la sexy serie, sus personajes vivieron un enrevesado e intenso romance, pero también tuvieron sexo con muchos otros personajes. Y también durante el tiempo en que se emitió True Blood Paquin salió del armario como bisexual y se defendió de los ataques ignorantes de la prensa sensacionalista. Actualmente están casados y tienen una pareja de gemelos.

Keri Russell y Matthew Rhys (The Americans)

Conocida por Felicity, Russell llegó a esta serie con unos años de pocos proyectos y muchas ganas. La serie sobre dos espías rusos durante la Guerra Fría prometía ser excelente (y lo ha cumplido desde su estreno), pero también resultó ser el lugar en que conoció a su esposo y padre de su hijo: el galés Matthew Rhys. Rhys ya había trabajado en cine, pero era aún un relativo desconocido. Rhys asegura que se conocieron 10 años antes de la serie, cuando un poco borracho le pidió a Keri su número. Le resultó luego, cuando tras ensayar le recordó esa oportunidad. Lo demás es historia.

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El casting completo de “Sé lo que hicisteis el verano pasado” | Imagen vía IMDB

Sarah Michelle Gellar y Freddie Prinze Junior (Sé que lo hicisteis el último verano)

El matrimonio, que este año cumplen 15 años de casados y que llevan 20 años juntos, se conocieron durante el rodaje de la película adolescente de terror, pero comenzaron a salir tres años después cuando tras quedar a cenar con un amigo común que canceló, optaron por salir solos. Tienen dos hijos y trabajaron juntos de nuevo en las películas de Scooby Doo como Fred y Daphne.

Claire Danes y Hugh Dancy (Evening)

Se conocieron en la poco conocida película Evening en 2007. Se enamoraron en la pantalla y comenzaron a salir. Dos años después se casaron en Francia. Según Mamie Gummer, que trabajó con ellos en la película, se enamoraron jugando Scrabble y Boggle. En 2012, tuvieron su primer hijo. Ambos han hablado públicamente de su felicidad pero son bastante privados.

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El casting del sitcom Bosom Buddies | Imagen vía IMDB

Tom Hanks y Rita Wilson (Bosom Buddies)

Una de las parejas más estables de Hollywood y una de las compuestas por la gente más encantadora de la industria. Estos dos grandes se conocieron durante un episodio de la sitcom Bosom Buddies en los ochenta y luego compartieron la pantalla de cine con John Candy en Volunteers. Hanks estaba casado y la relación no comenzó hasta que se separó en 1987. Y en 1988 se casaron. La pareja de actores ha estado junta 30 años. “No hay un secreto, sólo nos caemos muy bien”, eso ha dicho Hanks.

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