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Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos

Nerea Dolara

Foto: HBO
hbo.com

Ya se acabó y toca hacer revisión. Esta entrega ha sido ampliamente criticada, pero también ha tenido cosas buenas. ¿Cuál es el balance?

(SPOILER ALERT, OBVIAMENTE)

Bueno, la penúltima temporada de Juego de tronos llegó a su fin y además de regalar momentos que serán recordados -por sorpresivos, por descabellados, por predecibles, por directamente imposibles en cualquier plano físico que existe en los Siete reinos– fue una de las temporadas más discutidas de una serie que se ganó su lugar en la historia de la televisión hace años.

Primero lo primero. El último episodio logró apagar muchas de las quejas de los anteriores. Se tomó su tiempo, resolvió lógicamente tramas que estaban en el aire y básicamente hizo lo que era obvio que iba a hacer: tiro El Muro y dejó entrar a los zombies y su ejército. Pero no sin antes juntar a una Daenerys y un Jon que ya logró hacer parecer hasta destinados (aunque igualmente perturbadores… son tía y sobrino); no sin antes aclarar a todos los fans angustiados (aquí una de ellas) que la rivalidad de las Stark era sólo un plan para eliminar al insoportable Littlefinger; y no sin antes dejar claro que Cersei no tiene límites (¿quién pensó que los tenía?) y liberar a Jaime de su agarre (ya era hora de que viera en quién se ha convertido su amor).

Pero hablemos de los siete episodios de la séptima entrega de esta serie. Hablemos de qué ha pasado y cómo. Y hablémoslo en términos abarcables: qué ha sido lo mejor y qué ha sido lo peor.

Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos 2

Lo malo de la temporada

Las inconsistencias

Ya no sólo se trata de la discutida travesía al otro lado de El Muro (con sus hazañas imposibles de manipulación de tiempo y espacio, que incluyen un Gendry que podría ser el Usain Bolt dopado con mejor sentido de la dirección del mundo y un cuervo de otro mundo capaz de teletransportarse); sino de incongruencias -con la misma serie y su insistencia en ser sorpresiva y realista dentro de sus límites mágicos- como que Bronn y Jamie Lannister sobrevivan, sin ponerse a cubierto, el ataque de un dragón (más cuando el último cae con una armadura de hierro y una mano de oro a un lago profundo y logra salir) o que Jon Snow no se ahogue cuando cae a un agua helada, sujetado por decenas de zombies y envuelto en kilos de pieles o que El perro pierda la capacidad de pensar (y todos sus acompañantes con él, por no detenerlo) cuando opta por tirar piedras a un agua que rezan que el ejército de muertos no se de cuenta que está sólida o el hecho de que un ejército de miles ataque a siete de par en par o que Euron Greyjoy haya construido la flota más grande del mundo en tiempo récord (tal vez tenía ayuda de Gendry) utilizando los recursos del lugar con menos recursos en el mundo (a no ser que sean rocas y agua de mar): las Islas de Hierro.

Hay más y no se trata de ser quisquilloso, se trata de exigirle a una serie que siempre se ha preocupado por ser verosímil y centrada (en lo que no es mágico) y que este año optó por el espectáculo como distracción y por aflojar sus exigencias y dejar pasar errores básicos que ningún guionista, o espectador, dejaría pasar si no se tratara de Juego de tronos.

Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos
Dragón y lobo. | Imagen vía HBO.

La esencia

Juego de tronos comenzó como una serie de intrigas de palacio, como una serie sobre honor, familias, lealtades y destinos sellados que no resultan ser lo que se pensaba. Era pensativa y habladora, sorprendente e imprevisible, emotiva y violenta y nunca, nunca, quiso ser un cuento fantástico a la usanza. La última temporada, y puede que un poco la anterior, han dejado mucha de la esencia básica de la serie atrás para centrarse en batallas y acción, en discursos y épica, en buenos y malos. Y sí, se acerca el final, pero G.R.R. Martin siempre dijo que a él le interesaba más qué pasaba luego de que Aragorn era rey en El señor de los anillos: “¿Ordena matar a todos los orcos, incluso a los bebés y a las mujeres? ¿Organiza un genocidio?”. La preocupación del autor, y de la serie hasta hace poco, eran las consecuencias y las acciones, las decisiones… y la versión televisiva ha olvidado eso a cambio de lo más llamativo: fuego, amores imposibles y brujas de cuento.

Lo mejor de la temporada

Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos 4
Un esperado reencuentro. | Imagen vía HBO.

Las reuniones

Estamos tan cerca del final que podemos saborearlo, así que ya era hora de cerrar círculos y atar cabos. Puede que no todos de la mejor manera y puede que no todos, pero ver conocerse a personajes como Jon y Daenerys; Cersei y Daenerys; Jon, Jorah, El perro, Beric Dondarrion y Tormund; Sam y Jorah; o los reencuentros de Jon y Tyrion; los Clegane; Jaime y Brianne; Bronn y Tyrion; Jamie y Tyrion; Arya y Hot Pie; Tyrion y Cersei; Daenerys y Jorah; los hermanos Stark… fue enternecedor, esclarecedor, movió la trama a lugares interesantes (o no tanto) y demostró que conocemos tanto a estos personajes que hace falta poco contexto. Quienes no se conocen tienen lazos que ya conocemos y quienes se conocen tienen historias comunes que recordamos. Las conversaciones están cargadas de sentido y emoción y eso las hace importantes, más en una temporada con pocos momentos para personajes y muchos para la acción.

Lo malo (y lo bueno) de la séptima temporada de Juego de tronos 5

Los dragones

Esta ha sido la ocasión en que los dragones han tenido más trascendencia en toda la historia. Desde antes de que nacieran estaba claro su poder y su importancia para la historia. Y finalmente vimos por qué. El ataque de Daenerys al ejército Lannister con Drogon dejó claro por qué los Targaryen fueron indestrucitibles. G.R.R. Martin ha dicho que los dragones son la opción nuclear y la devastación de esa batalla (masacre, realmente) dio una prueba visual de por qué. En cuanto pasó quedó claro que los dragones, aunque susceptibles, ganarían cualquier guerra… por lo que había que mover un poco las cosas. Darle a los caminantes blancos un dragón, aunque doloroso para todos los que vieron a Viserys caer y luego revivir, es una forma de poner patas arriba una historia que amenazaba con ser predecible. Con un dragón zombie El Muro ya no es un problema, con un dragón zombie… todo está jodido.

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Hasta el último episodio se mantuvo la tensión entre las hermanas. | Imagen vía HBO.

Las Stark

Ambas en sus historias propias y luego unidas, las hermanas Stark han sido parte fundamental de la historia y era hora. Y no por estar involucradas con la trama mayor, la de los caminantes blancos, sino por su propio desarrollo como personajes. Las hemos visto crecer, desde una niña malcriada y otra inconforme, hasta mujeres complejas y profundas.

“La chica no es una nadie, es Arya Stark”. Y sí, esta temporada lo fue. Primero retomó su venganza -esa famosa lista- y abrió la temporada con una escena de esas que se recuerdan para siempre: el asesinato de todo el clan Frey. Pero cuando su cara perdió el gesto frío al enterarse de que Jon Snow estaba vivo todo cambió. Arya volvió a casa y tuvo una reunión emotiva pero adulta con su hermana mayor, Sansa.

Luego la historia dio un giro que parecía desesperado y sin bases. Arya comenzó a desconfiar de Sansa hasta amenazarla con la muerte, todo gracias a las maquinaciones de Littlefinger. Por su parte, Sansa comenzó la temporada como señora de Invernalia y voz cantante en su destino y el de su gente. Su hermano, coronado rey del Norte pero más preocupado por los caminantes blancos que por nada más, la dejó a cargo de sus tierras y fue aquí cuando Sansa demostró su valía. Tras una terrible historia de abuso, tortura y sufrimiento, Sansa se ha convertido en una líder sabia y certera. Puede que no siempre esté en lo correcto, pero es capaz de escuchar y entender.

Cuando, tras decir que Littlefinger no era de confiar, recurrió a él tras la amenaza de Arya, era visible, para quien hubiese estado atento a su crecimiento, que algo se escondía ahí. Su manipulación de Littlefinger, su juicio y subsecuente condena de este traidor nato fueron de las cosas más satisfactorias que hemos visto suceder en años. Y sí, puede que fuese “fan service” pero también tuvo sentido en el desarrollo de la historia y cerró un episodio importante, el responsable de toda la historia previa a la Gran Guerra, el que empezó con el intento de asesinato de Bran a manos de Littlefinger, el que empezó con su manipulación de Lisa Arryn y su traición a Ned Stark. “Cuando la nieve cae y llega el viento blanco el lobo solitario muere, la manada sobrevive”. Las(os) Stark lo saben hace tiempo, el problema ahora es si los demás son capaces de verlo antes de que sea tarde.

Continúa leyendo: Dragones y otros animales que dan miedo

Dragones y otros animales que dan miedo

Nerea Dolara

Foto: HBO
HBO

Todo el que ha visto los últimos episodios de Juego de Tronos entendió algo claramente: Nunca, jamás, querría enfrentarse a un dragón… menos a tres. La serie, que lleva años insinuando el poder destructivo de estos seres míticos, desplegó el horror de un ataque de dragón sin limitarse: cadáveres calcinados por cientos, soldados (o muertos) derritiéndose en vida (o en muerte)… un caos horroroso y cruento –no es casual que G.R.R. Martin haya comparado a los dragones con las bombas nucleares- que a su paso sólo deja horror y devastación (quien no lo piense sólo remítase a la cara de Tyrion durante la matanza).

En conclusión: no, nadie quiere nunca tener que vérselas con un dragón. Pero ellos no son los únicos animales/seres fantásticos capaces de generar pavor. En el audiovisual ha habido más de una criatura no humana capaz de poner los pelos de punta. Sí, los dragones generan respeto, pero ¿qué otro animal no querrías encontrarte nunca?

El tiranosaurio rex y los velocirraptores (Jurassic Park)

Puede que las secuelas hayan sido deplorables (por qué alguien volvería a ese lugar tras la primera película es motivo de disertaciones filosóficas del más alto orden) pero cuando los dinosaurios del Parque Jurásico aparecieron por primera vez en la pantalla del cine, sí eran los buenos, la impresión era inevitable. Aún excelentes como ejemplo de efectos especiales (recuérdese que son de 1993), los dinosaurios generados a través de un descabellado experimento genético están encerrados por muy poco tiempo. Y como bien se ocupa la película de mostrarlo no son animales controlables o dóciles. El ataque del tiranosaurio, el primero, con los niños atrapados en el coche y las linternas, es una secuencia de suspenso y terror como pocas… pero los velocirraptores, más pequeños pero más sanguinarios y mucho más inteligentes, se llevan el premio a la escena que más pánico da: la de la cocina. Estos bípedos dan miedo no sólo por su capacidad de despedazar a sus víctimas en segundos, sino porque son inteligentes e intuitivos. Y ¿qué cosa hay peor que luchar contra un animal prehistórico con dientes y garras descomunales que se adelanta a lo que piensas?

Los olifantes (El señor de los anillos)

Estos pobres mastodontes se llevan una mala parte de la batalla de los campos de Pelennor. Cuando aparecen, cuando ya Theoden da por ganada la pelea, hacen caer el alma y la esperanza de cualquiera. Con sus enormes alambres de púas atados a los colmillos, su decenas de metros de altura y sus crueles jinetes, los olifantes quiebran las líneas de Rohan en segundos y el resultado es devastador. Sí, aquí no hay miles de soldados chamuscados, pero sí se les ve ser ensartados y tirados por los aires por las trompadas de estos pobres animales sometidos a ser tan barbáricos (nadie se cree que esté en su naturaleza).

Los fellbeasts de los nazgûl (El señor de los anillos)

Pero si hay una cosa que inspira un pánico inenarrable a los personajes de la saga de Tolkien (y con razón) son los nazgûl y sus monturas. Sí, la verdad es que los jinetes negros son los verdaderos malvados del cuento, pero una vez que pierden a sus perturbadores caballos negros de ojos rojos en la primera entrega, estos espectros optan por unas bestias dignas de sus gritos agudos y su maldad plena. Las fellbeasts son una especie de dragón, sin capacidad de escupir fuego ¡gracias a dios!, con un cuello alargado, dientes afilados y unas garras tendientes a coger soldados y tirarlos desde grandes alturas a horribles muertes. No los adversarios que nadie desea.

Los bichos (Starship Troopers)

Esta sátira sobre el fascismo se ha convertido en un clásico de culto en los últimos tiempos. La historia es así: los humanos han decidido colonizar otros planetas, en esos planetas hay gigantescos bichos, esos bichos se defienden hasta la muerte contra los invasores. Claro que el régimen marcial de la película pinta a los bichos como seres despiadados y malignos, que atacan a los humanos y deben morir, pero la realidad es que los bichos, capaces de matar sin contemplación, tienen razón de defenderse. Los humanos han llegado a su hogar y han intentado esclavizarlos y asesinarlos. Dan miedo, pero en este caso el corazoncito del espectador está con el monstruo.

Los gremlins (Gremlins)

Salvo Gizmo, padre de todos los engendros malignos que desatan el caos, los gremlins son los peores seres posibles. Agresivos, crueles y caóticos, esta especie animal bien podría haberse quedado dormida. Pero, seamos honestos, hay algo de responsabilidad humana aquí. ¿A quién se le ocurre comprar un regalo que viene con semejantes instrucciones en una oscura y extraña tienda? Es casi como si quisieran desatar una especie maligna sobre La Tierra. Igualmente se les perdona porque Gizmo, aunque capaz de hazañas letales cuando come o se moja, es uno de los bichitos más adorables que han pisado el cine.

King Kong (todas las versiones de King Kong)

Aquí pasa lo mismo que con los bichos de Starship Troopers. Sí, nadie querría enfrentarse a este gigantesco gorila (no es un buen plan), pero el pobre Kong está sólo defendiéndose del ataque de un grupo de oportunistas que ven en su captura y tortura la capacidad de hacer dinero. Kong es fuerte, está molesto y puede trepar el Empire State y tirar aviones con la pata, pero en este caso todos queremos que lo haga…. porque salvo excepciones los humanos no quedan muy bien en ninguna de estas historias.

Godzilla (todas las versiones de Godzilla)

Originalmente una moraleja sobre los peligros de las bombas nucleares (el monstruo es una mutación producto de la radiación), esta enorme criatura marina tiene predilección por caminar a través de ciudades y destruir todo a su paso. Y sí, mata a muchas personas, pero en su defensa muchas de esas personas optan por gritar y quedarse quietas, justo en el camino de sus patas, así que no es tanto su culpa. Godzilla ha tenido varias iteraciones diferentes: desde el malvado ser que representa a la bomba atómica y su poder de destrucción, hasta el anti héroe incomprendido por los humanos. Lo cierto, igualmente, es que nadie desearía que este animal gigante se pasease por su ciudad.

Los Dragones de Juego de Tronos

Drogon, Rhaegal, y Viserion son los dragones de Daenerys y desde la séptima temporada de la serie de tienen un aspecto más temeroso. El director de la serie, Matt Shakman, en su participación en un panel dentro del festival SXSW afirmaba que “los dragones de este año son del tamaño de los 747”. Shakman también mencionó que Drogon, el más grande del grupo y con el que la descendiente de la Casa Targaryen ha calcinado a varios enemigos, tiene una llama de 10 metros de diámetro.

Basta ver de qué será capaz un dragón de fuego.

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Imagen del Episodio 06 de la Séptima Temporada vía HBO.

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El hotel de Juego de Tronos abre sus puertas para amenizar la espera a los fans

Redacción TO

Foto: Lapland Hotels

Juego de Tronos no vuelve hasta 2019, y 2018 acaba de empezar. Los fans de uno de los fenómenos de la ficción televisiva más importantes de los últimos años andan mordiéndose las uñas por una espera que se puede hacer muy larga. Para ellos hay un lugar en el mundo muy especial: el hotel ambientado en Juego de Tronos. Lapland SnowVillage, un hotel construido únicamente de nieve y hielo que reproduce de manera muy fidedigna el universo de la serie, está ubicado en Finlandia y es una auténtica delicia para los seguidores de GoT (por sus siglas en inglés). El complejo completo cubre un área de aproximadamente 20.000 metros cuadrados.

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Diseñadas por escultores de hielo profesionales de todo el mundo, cada una de sus 24 habitaciones presenta una figura de hielo relacionada con la serie basada en los libros de George R.R. Martin.

Las temperaturas alcanzan los 5 grados bajo cero en el interior, por lo que se ofrecen bolsas para dormir térmicas y de alta calidad con el objetivo de mantener a los huéspedes calientes, así como un zumo de bayas calientes por las mañanas. Se recomienda que los huéspedes se alojen en el hotel durante como máximo una noche debido a las condiciones del hielo, hay cabañas de troncos calientes disponibles en el exterior si desean extender su estadía.

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

Imagen: Lapland Hotels

La experiencia es completa: los huéspedes reciben también una visita guiada dentro del complejo, un desayuno buffet en el restaurante y un diploma de Juego de Tronos para conmemorar su estancia.

El hotel fue construido en el año 2000, no obstante es el primero de hielo basado en la temática de Juego de Tronos y aprobado por la propia HBO, productora de la serie.

Los viajeros pueden reservar una noche en el hotel de nieve o simplemente visitarlo durante el día. Los precios son algo elevados: 65 euros por una visita guiada durante el día, de 165 a 450 euros por habitación y noche, dependiendo del tamaño y servicios de ésta. Sin embargo, para los verdaderos fans de la serie, esta será una experiencia irrepetible e impagable. Winter is coming, for real.

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Las 10 mejores series de 2017

Nerea Dolara

Foto: HBO
HBO

No es fácil elegir las mejores en un año lleno de series geniales, pero aquí están.

Quedan unos muy pocos días para finalizar este año, un año movido en casi todo y lleno de malas noticias, pero también el responsable de algunas de las mejores temporadas de televisión que se han visto en tiempo. Haremos una lista de las 10 series de 2017, aunque otras como Jane the Virgin, Brooklyn Nine Nine, Better Call Saul, Mr. Robot, Mindhunter o Stranger Things, por nombrar algunas, podrían sin problema pertenecer a la selección. No es fácil elegir a los sobresalientes en una clase en que todos sacan buenas notas, pero lo intentaremos.

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La serie basada en la novela de Tom Perrota llego a su final y es reconocida como una de las mejores de 2017 | Imagen: IMDB

The Leftovers

Este año la serie de Damon Lindelof, basada en una novela de Tom Perrota, llegó a su final. Definitivamente única, la historia de algunas de las personas que quedan tras una desaparición masiva de 140 millones de personas sin rastro o explicación, cerró su tercera y última temporada con una interesante y siempre sorprendente exploración de la fe, la espiritualidad y la memoria. Si no la has visto (y hay mucha gente que entra en esta categoría) es hora de hacerlo. Dura y ensoñadora, surrealista y terrenal, esta serie es única.

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La distopia de Margaret Atwood no esta nada lejos de la realidad | Imagen: Hulu

The Handmaid’s Tale

Bueno, definitivamente es la serie del año. No porque sea mejor que otras, aunque es excelente como pocas, sino porque además llegó a las pantallas en un momento perfecto. Esta historia sobre una república teocrática que vuelve a un pasado en que las mujeres se utilizan como criadas o esclavas sexuales para la reproducción, sirvió todo este año como recordatorio de que sin importar los avances en derechos de las mujeres (y ya ni hablar de las minorías) la posibilidad de retroceso es tangible y cercana… sólo queda mirar quién fue electo presidente en Estados Unidos. The Handmaid’s Tale tiene una dirección brillante, un uso del color sublime y actuaciones que se merecen (y han ganado) todos los premios. No es fácil de ver, pero es necesaria, tanto política como estéticamente.

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“Everything is Great!, uno de los mejores episodios de la serie The Good Place | Imagen IMDB

The Good Place

A principios de año la excelente comedia sobre una mujer bastante despreciable que termina por error en una especie de Cielo secular dinamitó su premisa con una valentía y un atrevimiento pícaro como nunca se han visto. El resultado fue genial, pero complicó su futuro. Sin embargo, las preocupaciones eran innecesarias. La segunda temporada de esta serie probó que no le teme al riesgo e hizo lo imposible, mantener a los espectadores en completo vilo por ser una de las historias menos predecibles que se emiten actualmente en televisión. ¡Ah! Y además las actuaciones son excelentes y se aprende filosofía. ¿Qué más se puede pedir?

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Big Little Lies, la gran ganadora del año | Imagen: IMDB

Big Little Lies

En papel no parecía más que otra serie sobre amas de casa millonarias y sus dramas, pero esta producción de Reese Whiterspoon terminó siendo una de las mejores cosas que se emitieron en el año. Compleja, llena de matices, con toques de estructura y dirección claramente cinematográficos y personajes imperfectos pero completamente cercanos, este drama enganchó a sus espectadores desde el minuto uno. Poco hay que decir de las actuaciones… sólo recalcar que son impresionantes. Y el episodio final logró generar una tensión inusitada y otorgar un cierre casi perfecto. Habrá segunda temporada y aunque no somos proclives a la idea, habrá que ver en qué resulta.

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Un clásico que regresó este 2017 de la mano de Showtime | Imagen: Showtime

Twin Peaks

Bueno, lo prometido es deuda y Laura Palmer tenía razón: 20 años después nos volvimos a ver… y cómo. David Lynch cambió la televisión (e influenció mucho de lo que hoy existe) cuando se arriesgó a traer su surrealista visión a una serie sobre un asesinato en un pequeño pueblo. Twin Peaks revolucionó su tiempo y se convirtió en clásico instantáneo. El regreso sucedió sólo porque Showtime le aseguró a Lynch no interferir de ninguna manera. El resultado son 18 horas de una locura aún mayor que la original y una genialidad como pocas. Lynch hizo lo que quizo y el resultado es perturbador, nostálgico, confuso y hermoso.

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Bojack, de las series animadas más hilarantes no apta para niños | Imagen IMDB

Bojack Horseman

Tras la devastadora tercera temporada de esta brillante serie animada, era difícil hacerlo mejor. Pero en la cuarta la serie logró varias cosas, además de superarse a sí misma: separar las historias de sus personajes de su protagonista y convertirlas en relatos interesantes e igualmente conmovedores, elevar su humor tonto a niveles geniales y explorar la memoria y el peso del trauma con profundidad, sutileza y resultados extremadamente dolorosos. Episodios como Ruthie y Time’s Arrow destruyen al espectador con su profunda humanidad. Una serie excelente como pocas.

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Pamela Adlon y Mikey Madison en Better Things | Imagen IMDB

Better Things

Pamela Adlon se superó con la segunda temporada de esta drama-comedia semi autobiográfica sobre una actriz en sus cuarenta, divorciada y madre de tres hijas. Es difícil explicar lo que hace de Better Things algo tan surreal pero tan obvio: es tan realista, tan graciosa, dolorosa, rutinaria, injusta, hermosa, dura y tierna como la vida… y eso no es nada fácil de hacer. Aquí no hay momentos cursis o madres perfectas. La imperfección es, de hecho, el corazón claro de estos personajes que defienden, sin descanso, que vivir ya es suficientemente difícil como para intentar serlo.

Las 10 mejores series de 2017
David Simon regresa con The Deuce | Imagen: HBO

The Deuce

David Simon es el rey Midas de la televisión: todas sus series son buenas. En este caso se adentra en los entresijos de la prostitución y el nacimiento del porno en la Nueva York de los setenta. Como siempre su enfoque es tridimensional y amplio y se ha asegurado de que la perspectiva femenina esté representada. Actuaciones brillantes, un entorno retro a la vez seductor y decadente y la promesa de mucha más profundidad hacen de esta serie un esencial.

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Master of None, una serie necesaria para las circunstancias actuales de EEUU | Imagen: IMDB

Master of None

En su segunda temporada la serie de Aziz Ansari nos dio algunos de los mejores episodios de televisión del año: Thanksgiving, sobre la salida del armario de su mejor amiga y lo que eso significa en una familia afroamericana; Religion, sobre las diferentes relaciones que las diferentes generaciones tienen con la religión y sus ritos; New York I Love You, que pone como protagonistas a personajes normalmente ignorados y les otorga su propia historia… y muchos más. Y además está el tema de que lidia con acusaciones de acoso sexual mucho antes de que fuese un tema conversado y discutido en todos los medios.

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“To Josh, With Love”, uno de los episodios de la serie Crazy Ex-Girlfriend | Imagen: Scott Everett White/The CW

Crazy Ex Girlfriend

Ya con dos temporadas excelentes a los hombros esta comedia-drama-musical llevó las cosas al extremo en su tercera entrega. Como The Good Place esta serie no tiene miedo a arriesgarse y jugar entre la línea del verdadero drama y la hilarante comedia (¿no lo creen? Sólo busquen el video de The First Pennis I Saw). Y el resultado es excelente. Rachel Bloom está haciendo uno de los mejores trabajos como actriz, y creadora y compositora, que existen actualmente en la televisión y el reparto que la acompaña se merece todos los premios. Una joya.  

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Jon Snow y Daenerys, uniones esperadas en Juego de Tronos | Imagen: HBO

¿Juego de tronos?

Esta es un extra. En los penúltimos 7 episodios de la exitosa serie ha pasado mucho más que en las temporadas anteriores y está en discusión si esta aceleración ha bajado la calidad de la serie. No está en la lista porque estos episodios se han encargado de saltarse normas lógicas, parámetros de personajes y básicamente todo lo que significa una escritura coherente, para generar acción y drama. ¿No piensan lo mismo? Dos ejemplos o tres: Tyrion Lannister se convirtió en un tonto en esta temporada tras ser de las personas más brillante y estratégica de la serie ¿por qué? Porque sí; el peor plan de la historia (pasar el muro para buscar a un zombie) resultó en el episodio más absurdo jamás visto en que personas y cuervos inventaron, al parecer, la teletransportación en los Siete Reinos; Jamie Lannister cayó a un profundo lago con una armadura y un brazo de oro macizo y sobrevivió. Nada más que decir, salvo que esperamos que la próxima temporada sea mejor… porque este año no se merece estar en la lista.

Continúa leyendo: Game of Thrones: The touring exhibition, pactando con la ficción

Game of Thrones: The touring exhibition, pactando con la ficción

Ariana Basciani

Foto: HBO
HBO

Juego de Tronos es una serie que ha dejado marcada la vida de muchos espectadores en la era dorada de la televisión. Es por ello que no es de extrañar que la expectativa de la serie se integre a otros espacios y productos fuera de la pantalla chica. Una serie que ha normalizado la violencia, las escenas de sexo, el incesto, o ha generado conmoción y empatía con personas entrañables, no es un fenómeno que se queda solamente en el ámbito de la caja tonta de la televisión, sale y conquista territorios, juega a buscarse un trono en la calle y en la vida de los televidentes que temporada a temporada pactan con ella.

El fenómeno es transmediático, va desde máscaras de los personajes de la serie para disfrazarse en Halloween hasta grandes exposiciones itinerantes como la que ha llegado esta semana a Barcelona: Game of Thrones: The touring exhibition.

Game of Thrones: The touring exhibition, pactar con la ficción desde los decorados de la serie 5
Poster promocional de la exposición | Imagen vía Sold Out

La nueva experiencia expositiva se inaugura mundialmente el 28 de octubre hasta el 07 de enero y cuenta con 1.000 m2 de superficie en el histórico Museu Marítim de Barcelona. Está compuesta por reconocidas imágenes y objetos de la exitosa serie de HBO, desde las famosas espadas de fuego valyrio, vestuarios de personajes hasta los huevos de dragón entregados como regalo de bodas a Daenerys.

Jaqen H’ghar y Meryn Trant: el legado de Ayra Stark en Barcelona

La presentación de la gran exposición de HBO contó con la presencia de dos actores de la saga: Tom Wlaschiha, mejor conocido por su papel de Jaqen H’ghar  y mentor de Arya Stark, y Ian Beattie, quien interpreta a Meryn Trant miembro de la Guardia Real y uno de los nombres principales en la lista de Arya Stark. Ambos se mostraron entusiasmados con su visita a la ciudad condal y aseguraron que su vida había cambiado completamente después de su participación en el fenómeno mundial.

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Ian Beattie y Tom Wlaschiha (izquierda a derecha) | Imagen vía: Sold Out

Para ambos trabajar con Maisie Williams, actriz que interpreta a Ayra Stark, fue una de las mayores experiencias, no solo por ver como una niña crecía en el set junto a su personaje sino por la química actoral que establecían con ella. Beattie también agregó chistoso que tras cinco temporadas trabajando con Lena Headey -quien interpreta a la malvada y compleja Cersei Lannister-, no podría comprender como una actriz eran tan disímil a su personaje.

Los actores no se libraron de alguna pregunta con respecto a la situación política de España, de la cual salieron airosos ratificando que no poseían toda la información requerida ni eran residentes como para poder emitir una opinión. De todas formas Wlaschiha afirmó que, a partir de los recuerdos de su niñez en una Alemania dividida, no quería un mundo con fronteras ni divisiones. Para ambos Barcelona es un ejemplo de una gran ciudad, con un patrimonio conservado a diferencia de otras ciudades europeas.

Game of Thrones: The touring exhibition 

Las gran exposición, como lo afirma HBO, posee 10 zonas de decorados que brinda a los visitantes la posibilidad de ver en directo parte de la fantasía de la serie: desde el atrezo hasta detalles originales donde la guerra más importante de la ficción se lleva a cabo.

Game of Thrones: The touring exhibition, pactar con la ficción desde los decorados de la serie
Parte de la exposición. Uno de los decorados de la serie en Desembarco del Rey durante la Boda Púrpura | Imagen vía Sold Out

Las zonas temáticas representan paisajes y escenarios emblemáticos que te hacen pactar con la ficción de la serie: desde los parajes invernales donde habitan los Stark, la senda del Camino Real, los magníficos escenarios de Desembarco del Rey, la Casa de Blanco y Negro junto al templo del Dios de Muchos Rostros, el Castillo Negro lugar emblemático de la lucha de Jon Snow, hasta las heladas tierras de Más allá del Muro donde no solo hay caminantes blancos.

Como era de esperarse, para todos los que desean tocar las altas esferas del poder, el trono de Poniente es la pieza central de la exposición en el Salón del Trono de Hierro.

Game of Thrones: The touring exhibition, pactar con la ficción desde los decorados de la serie 2
Vestuario de Danaerys Targaryen y Missandei junto a las armadura de los guerreros Inmaculados es uno de los decorados de la exposición | Imagen vía Sold Out

Al final del recorrido, la muestra posee una tienda donde se ratifica a la serie como un negocio. En la pequeña boutique del Poniente barcelonés podrán encontrar infinidad de objetos de merchandising, desde camisetas de cada casa hasta llaveros, huevos de dragón, joyería o deuvedés de la serie para los más nostálgicos que aún no utilizan el servicio de streaming de la red norteamericana en España.

Game of Thrones: The touring exhibition, es una exposición para los amantes más acérrimos de la serie y especialistas del diseño de producción cinematográfica.

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