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Lo que queda de ETA

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Marcelo del Pozo
Reuters/File

La escenificación el sábado 8 de abril en la localidad francesa de Bayona del desarme de la banda terrorista ETA es para muchos un “teatrillo” o “acto propagandístico” insuficiente, mientras que para otros es la señal inequívoca de la disolución definitiva de la organización.
El anuncio llegó el 17 de marzo a través del periódico francés Le Monde y del grupo de mediadores, personas “de la sociedad civil” que, según su portavoz Michel Berhocohirigoin, mantiene “relaciones” con todas las partes confiando en que los gobiernos de España y Francia “no pongan trabas al desarme definitivo”. La confirmación oficial llegó apenas 24 horas antes de dicha entrega por parte de la propia ETA a través de una carta publicada por la BBC.

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Jean Michel Berhokoirigoin, portavoz de la sociedad civil vasca junto al resto del grupo de mediadores en la rueda de prensa en Francia el 23 de marzo de 2017, anuncian el desarme de ETA | Foto Bob Edme / AP

Cese de la violencia

El 20 de octubre de 2011, tres encapuchados anunciaron públicamente el “cese definitivo de la actividad armada“. Acosada por las policías española y francesa, abandonada por gran parte de la sociedad vasca, la organización no estaba anunciando una de sus numerosas treguas trampa para forzar una negociación con las autoridades; estaba realizando un anuncio histórico que implicaba acabar con 43 años de crímenes y 828 víctimas mortales. En el comunicado leído tampoco se hablaba de condiciones más allá de instar al gobierno español a participar en un diálogo dirigido a resolver las consecuencias del “conflicto”. Así es como los etarras se referían a los asesinatos, extorsiones y secuestros.

Los principales partidos se congratularon de la noticia coincidiendo en destacar que el anuncio era el resultado de la acción policial, judicial y política contra ETA, en la que había jugado un papel importante la colaboración internacional, sobre todo, del Gobierno de Francia, país durante muchos años utilizado como santuario para los terroristas. Atrás habían quedado los años en los que los etarras cometían atentados en España y cruzaban a Francia sabiendo que no serían detenidos por los gendarmes.

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ETA anunció el cese de la violencia el 20 de octubre de 2011 a través del diario Gara | Foto Bob Edme / AP

El asesinato de Miguel Ángel Blanco

La sociedad vasca, que durante décadas miró hacia otro lado ante los atentados e incluso justificó las acciones de ETA, hacía años también que había dejado de apoyar a los terroristas. El asesinato del concejal del PP en Ermua, Miguel Ángel Blanco, después de permanecer secuestrado tres días, supuso un antes y un después en la historia de ETA.

Blanco fue secuestrado a primeras horas de la tarde del 10 de julio de 1997. Horas después ETA emitía un comunicado en el que exigía al Gobierno el acercamiento de los presos de la organización a cárceles del País Vasco, amenazando con matar al concejal en el plazo de 48 horas si no eran atendidas sus peticiones. El Gobierno presidido por José María Aznar, apoyado por el resto de las fuerzas políticas, no cedió al chantaje y el sábado 12 de julio a las cuatro de la tarde, tras cumplirse el plazo, los terroristas asesinaron a Blanco de dos disparos y lo dejaron en un descampado en la localidad de Lasarte, en Guipúzcoa. Según las autoridades, el joven falleció al día siguiente.

Partidos y ciudadanos se unieron en un clamor hasta entonces desconocido contra la brutalidad de ETA. Se produjeron manifestaciones multitudinarias en las principales ciudades del país condenando la ejecución; las condenas llegaron también desde la comunidad internacional que, hasta entonces, se había mantenido al margen de una cruenta realidad que se vivía en España desde los años 60.

Más de 300 asesinatos sin resolver

Si en el caso del asesinato de Miguel Ángel Blanco, sus asesinos fueron detenidos y fueron condenado tras un juicio que se celebró en el año 2006, todavía hoy los familiares de más de 300 asesinados por ETA esperan que se haga justicia. En diciembre de 2016 quedaban 312 atentados que aún no han sido juzgados, según datos de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

Desde 2011 se han reabierto 20 sumarios sobre ETA, 12 de ellos correspondientes a casos “sin autor conocido”. Además de las más 800 personas asesinadas en sus medio siglo de actividad criminal, los terroristas dejaron más de 20.000 heridos y damnificados y casi un centenar de secuestrados.

Las víctimas reclaman que ETA deje las armas, sí, pero también exigen justicia, que los terroristas paguen por todo el sufrimiento que han causado. Con este objetivo, un grupo de intelectuales y víctimas de ETA han hecho público el Manifiesto ‘Por un fin de ETA sin impunidad’. Una de sus promotoras, la eurodiputada de UPyD y ex presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Maite Pagazaurtundúa, nos cuenta que el documento presentado en San Sebastián 48 horas antes del desarme de ETA está teniendo un gran acogida y nos habla del anuncio de los etarras.

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Maite, hermana de Joseba Pagazaurtundúa, asesinado por ETA en 2003, es una de las promotoras del Manifiesto #FinDeEtaSinImpunidad y eurodiputada por UPyD | Foto: UPyD

Catedráticos, artistas, escritores, víctimas, periodista y políticos se han sumado a este documento al que en sólo unas pocas horas ya se habían adherido 14.000 personas. Un texto en el que se dice “no al proyecto político de ETA; sí a la justicia y no a la impunidad; sí a la verdad, no a la falsificación de la historia”, en el que se exige que la política no se convierta en una política de gracia y se aboga por “un final de ETA basado en la dignidad”.

“Hemos conseguido ganarles desde el punto de vista policial, operativo, pero no desde el punto de vista político porque ellos no han renunciado a ser lobystas de los asesinos, a verlos como héroes, a intentar que los presos de ETA sean el foco de la opinión pública”, añade Maite. “Lo que hay que hacer es no dejarles y obligarles a que evolucionen. Cuando se ha hecho tanto daño y se quiere estar en el espacio público, hay que  asumir la responsabilidad política y social pero eso no quieren hacerlo, quieren que los demás asumamos la suya, y eso no puede ser”.

¿Y ahora qué?

Después del desarme o de la escenificación en Bayona, ¿qué queda de ETA? Para las víctimas y para el Gobierno de España así como los principales partidos políticos, no basta con que los terroristas hayan cesado la violencia o que digan que han entregado las armas a la sociedad civil.

“Que se desarmen y que se disuelvan, que pidan perdón y que ayuden a clarificar los crímenes que aún quedan por resolver, que es la mejor manera de ayudar a las víctimas”. Esta es la opinión del Gobierno presidido por Mariano Rajoy, según ha recordado la víspera del desarme de ETA, el portavoz y ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. “Que no espere ETA ningún tipo de rédito ni compensación por parte del Gobierno”, ha añadido. En esto, el gobierno cuenta con el apoyo de los principales partidos políticos. 

Para las víctimas, la situación ideal sería la de una organización que anuncia “que se disuelve, que condena el pasado, que intenta integrarse en la sociedad sin hacer trampas, sin decir mentiras y sin manipular moralmente a los demás, porque hay secuelas todavía de miedo, sobre todo en el País Vasco y Navarra”. Esa sería la situación ideal que facilitaría todo mucho, pero esto no es así, lamenta Maite Pagazaurtundúa, hermana de Joseba, asesinado por ETA en 2003 tras años de amenazas, acoso y agresiones.

En su opinión los etarras “quieren seguir en política porque saben que en el siglo XXI, el negocio del terrorismo no lo pueden seguir haciendo porque los que son terroristas y suicidas se han hecho con el mercado del terrorismo de verdad”.  Para la eurodiputada es clave el hecho de que haya una gran colaboración internacional contra el terrorismo, que las víctimas hayan ayudado “muchísimo a deslegitimar el terrorismo” y por lo tanto “no nos merecemos una chapuza”.

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Miembros de partidos y sindicatos del País Vasco a favor del desarme de ETA

Para EH Bildu, el partido abertzale, en el que milita Arnaldo Otegi, condenado a seis años y medio de cárcel por pertenencia a ETA, el desarme de la organización es un “acontecimiento histórico” que hay que llevar a cabo con “garantías, con credibilidad, con presencia internacional, con presencia de la sociedad civil y de las instituciones”, ha dicho en declaraciones públicas. El portavoz de Sortu ha lamentado que se diga que el desarme “ es un acto de propaganda” cuando es una “buena noticia”  aunque “hay gente interesada en que eso no salga bien”.

Tanto para las víctimas como para EH Bildu, una cosa está clara y es que el proceso de la desaparición definitiva de ETA va a ser largo.

Desde el ámbito de la Justicia también queda mucho por hacer y, en este sentido se enmarca el anuncio hecho por la Audiencia Nacional esta semana de que va a investigar el arsenal que entregue ETA, a petición de la fiscalía, por si puede contener pruebas que puedan llevar a esclarecer los asesinatos de ETA aún sin resolver.

Las primarias del PSOE abren nuevas incógnitas tras la victoria de Sánchez

Marta Ruiz-Castillo

Foto: SERGIO PEREZ
Reuters

La victoria por amplia mayoría de Pedro Sánchez en las primarias más tensas celebradas en el seno del PSOE, no sólo no acaban con las tensiones que han llevado al partido a su peor crisis interna que se recuerda en sus más de 100 años de vida, según han admitido los propios socialistas, sino que abre nuevas incógnitas sobre la línea ideológica que adoptará el partido en el Congreso Federal en junio y quién formará parte de la nueva Ejecutiva Federal que salga de dicho congreso.

“Hoy no acaba todo; hoy empieza todo”, dijo un eufórico Pedro Sánchez el domingo por la noche tras su reelección como secretario general del PSOE con más del 50% del apoyo de los militantes, y derrotar con una diferencia de 10 puntos a su principal rival, la candidata apoyada por el ‘aparato’ del partido y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

Las primarias del PSOE abren nuevas incógnitas tras la victoria de Sánchez
Los tres candidatos posan tras conocerse los resultados de las primarias a la Secretaría General del PSOE | Foto:  Sergio Perez / Reuters

Sánchez, si bien es cierto que en su intervención ante sus colaboradores y militantes que se felicitaron por la victoria, habló de un “partido socialista unido”, al igual que Díaz y el tercero en discordia, Patxi López, que no llegó al 10% de los votos, también dejó claro que su intención es “construir el nuevo partido socialista, que es el de los afiliados, el de los militantes del PSOE”, un “partido de izquierdas”.

La gran derrotada de la noche fue Susana Díaz, quien no pudo ocultar su desazón por los resultados, que ni siquiera fue capaz de nombrar a Pedro Sánchez cuando dijo que “ya he trasladado mi felicitación al secretario general” y añadió que se ponía a disposición del partido, además de agradecer el apoyo recibido por los militantes andaluces, única comunidad donde obtuvo más votos que Sánchez. Pero la derrota de Díaz es la derrota del ‘aparato’, la de los llamados barones, dirigentes regionales del PSOE como el de Extremadura, el de la Comunidad Valencia o el de Aragón; la derrota de Díaz es también la de los ex secretarios generales y ex presidentes del Gobierno, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, los mismos que, según Susana habían abandonado a Pedro.

Así se lo dijo en el único debate celebrado por los candidatos días antes de las primarias. Díaz tuvo palabras muy duras contra Sánchez. Le acusó de ser voluble, de cambiar de opinión y de programa en función de sus intereses personales, le reprochó que se había quedado solo porque le habían retirado su apoyo quienes en su día lo respaldaron, incluidos los ex secretarios generales y ex presidentes del Gobierno, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero; le acusó de haber perdido todas las elecciones, de haber obtenido los peores resultados en las urnas de la historia del partido. “Tu problema no soy yo, Pedro; el problema eres tú y deberías hacértelo mirar”.

No va a ser fácil que Sánchez perdone estas graves acusaciones. Quienes le conocen aseguran que el secretario general es un hombre muy afable y cercano pero no soporta las críticas y, lo que es peor, no las perdona.

Está por ver qué futuro le espera a la propia Susana Díaz en el PSOE de Andalucía donde es secretaria general…por el momento. Una cosa está clara, Díaz obtuvo menos votos el domingo que avales logrados unos días antes. ¿El motivo? Que los votos en las primarias eran secretos y los avales no.

Primer abandono

El portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Antonio Hernando, es la primera baja tras la primarias. Él mismo se encargo de presentar su dimisión la misma noche del domingo. Hernando fue la mano derecha de Sánchez mientras éste fue secretario general del PSOE hasta el tumultuoso Comité Federal del pasado 1 de octubre que llevó a Sánchez a dimitir por lo que sus colaboradores calificaron de “golpe de mano”. El entonces candidato a la presidencia del Gobierno y Hernando habían estado juntos hasta entonces, hasta que el ‘aparato’ del PSOE se se opuso a los principios de Sánchez y su “no es no” a la investidura de Mariano Rajoy y a sus deseos de negociar con los independentistas y Podemos para convertirse en presidente del Gobierno.

Hernando siguió siendo portavoz del Grupo Socialista en el Congreso cuando la gestora se hizo con los mandos de un partido socialista a la deriva, cuando Sánchez dejó el escaños para no tener que facilitar con su abstención la investidura de Rajoy; Hernando ni siquiera fue uno de los diputados díscolos que rompieron la disciplina de voto impuesta por la dirección del partido, por lealtad a Sánchez, pese a los problemas que esa actitud les acarrearon.

Sánchez no olvida ni perdona y dejó claro la semana pasada en una entrevista en la Cadena SER que si ganaba las primarias, Hernando no seguiría como portavoz del Grupo en el Congreso, porque “será necesaria una renovación de equipos”. Antes de que el nuevo secretario general le cesase, Hernando dimitió en la noche del domingo no sin antes expresar su felicitación al nuevo líder socialista, con quien hace tiempo que no se habla porque Sánchez le retiró el saludo, según explicó el propio Hernando en unas declaraciones públicas. El portavoz dimisionario aprovechó para felicitar al nuevo secretario general.

¿Es posible un nuevo caso Borrell?

Cuando Felipe González dimitió como secretario general del PSOE en 1997, designó como sustituto a Joaquín Almunia. El recién elegido líder socialista propuso someterse a unas primarias para que los militantes decidieran a quién querían como candidato a la presidencia en las elecciones generales del 2000. Su intención era verse reforzado por esa militancia pero lo que ocurrió en 1998 fue que las bases le dieron la espalda al candidato y, por tanto, al ‘aparato’.

Frente a todos los pronósticos, las primarias las ganó Josep Borrell, sin imaginar que tenía el enemigo en casa; 13 meses después dimitió.

La dirección del PSOE decidió que lo mejor era no volver a celebrar más primarias pues, como dijo el ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, “las primarias las carga el diablo”.

Tuvieron que pasar 14 años para que el PSOE celebrara nuevas primarias para elegir a su secretario general. En 2014, Pedro Sánchez se impuso a Eduardo Madina y se convirtió en nuevo líder socialista y candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE. Entonces, Sánchez era el elegido de Díaz y el aparato, pensando que funcionaría como una marioneta de la presidenta de la Junta de Andalucía y el resto de los barones.

Para el periodista experto en PSOE, José García Abad, autor del libro ‘El hundimiento del PSOE’  “lo esencial entre lo que ocurrió con Josep Borrell y lo que está ocurriendo con Pedro Sánchez no ha cambiado, y es que la militancia, cuando ha podido expresarse, lo ha hecho en contra del ‘aparato’, desafiándolo…pero al final siempre ha ganado el aparato a la militancia, suplantando su voluntad”. “Borrell tuvo en contra todos los palos en las ruedas que le puso la Secretaría General”, asegura Abad en una entrevista en ABC.

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Joaquín Almunia felicita a su rival Josep Borrell en las primarias de abril de 1998 | Foto: Sergio Pérez / Reuters

Borrell dimitió porque le sacaron una historia sobre un posible asunto de corrupción. Aunque no había nada ilegal en su comportamiento, su relación con el caso Aguiar-Huguet podría perjudicar la imagen del PSOE. Así que dimitió unos meses antes de las elecciones generales de 2000. Almunia fue el candidato. Obtuvo los peores resultados en las urnas del PSOE hasta entonces y presentó su dimisión irrevocable la misma noche electoral. Antes de ese escándalo, Borrell ya había sufrido cómo desde el partido se le retiraba el apoyo cuando lo necesitaba y cómo fueron minando su persona con rumores y comentarios off the record que los periodistas se encargaban de airear sobre su vida privada; tampoco gustó nada al ‘aparato’ derrotado que llevase su oficina a la calle Gobelas en vez de mantener un despacho en Ferraz.

¿Podrá el aparato en el que están los principales barones, empezado por la derrotada Díaz, hacer lo mismo con Sánchez ahora? Hay que tener en cuenta que a Sánchez se le acusa de ser el que peores resultados electorales ha conseguido en el PSOE; que se le acusa de deslealtad por no informar a la Ejecutiva de sus planes de negociar después del pasado verano con Podemos y con los independentistas catalanes para lograr su apoyo para presentarse a una segunda sesión de investidura, algo por lo que no pasan los ‘barones’ y que les llevó a maniobrar contra el entonces líder socialista en octubre.

Sánchez tiene ahora la misión de “coser” el PSOE pero no es ningún secreto que el nuevo líder del PSOE tiene pensado organizar un partido fuerte y de leales como Odón Olorza, Margarita Robles, Susan Sumelzo, Adriana Lastra o Zaida Cantera, entre otros.

Quedan por delante unas semanas intensas hasta la celebración del 39 Congreso Federal previsto entre el 16 y el 18 de junio, del que saldrá la nueva Comisión Ejecutiva cuya composición será clave para determinar si la unidad de la que hablan todo tras las primarias se convierte en una mera declaración de intenciones. Un Congreso que deberá aprobar también la línea ideológica del partido y que Sánchez ya ha dejado claro que deberá inclinarse hacia la izquierda.

Nostalgia de un caudillo

Rafa Latorre

En vísperas del golpe de Primo de Rivera, hablamos del 9 de febrero de 1922 y de una España sumida en una aterradora crisis política -hablar de la crisis de la política en España es algo tan recurrente como hablar de la crisis del teatro, que ya se empezaba a atisbar cuando estrenaba Esquilo-, Julio Camba pone a prueba su retranca en un artículo dedicado a la suspensión de las garantías constitucionales.

El segundo mejor escritor que ha dado Villanueva de Arosa escribió que “la gente se entera de que sus garantías están en suspenso cuando oye hablar de que se le van a restablecer. Hasta entonces nadie se acuerda de que las tiene hipotecadas, porque nadie tampoco las echa de menos”.

¿Quiere usted decirme para qué necesito yo las garantías?, le respondían al periodista cuando se interesaba por la salud democrática de la -es un decir- ciudadanía.

Ha pasado casi un siglo desde que se publicara aquel artículo en El Sol y los españoles hemos cambiado mucho desde entonces. Particularmente nuestra concepción de la democracia. Hemos pasado de ignorar la suspensión de las garantías a celebrarla. No ya en la intimidad, que allá cada cual con sus servidumbres voluntarias, sino con impudicia. Con estruendo, vamos, a cuatro columnas, que es como se expresa la estridencia en los periódicos.

Supongo que ya habrá alguien ocupándose de recopilar todas las veces en las que desde hace una década los periódicos han alojado en su portada los sintagmas “La UCO investiga”, “La Guardia Civil señala”, “Un informe de la UDEF asegura”.

Arcadi Espada y Enrique Gimbernat mantienen estos días el debate crucial sobre la responsabilidad del periodismo en la vulneración de facto de la presunción de inocencia. Yo tengo una opinión sobre ello pero las suyas son mucho más interesantes y merece la pena que usted, lector, le dedique su escaso tiempo a ellas.

Lo que es indudable es que cada vez que un servidor público decide violar el secreto de un sumario -es decir, violar las garantías de un investigado- para jugar a la política en los medios está corrompiendo el sistema. Y cuando nosotros, peones ignorantes de nuestra condición, lo aplaudimos, clamamos por una suspensión de las garantías. Aunque hoy nos parezca imposible, hay cosas peores que robar.

Conceder a las fuerzas de seguridad la autoridad que corresponde a un juez es nostalgia del caudillaje. Es el oscuro deseo de que un paladín se erija por encima de la trama de legitimidades que teje la democracia para que sacie nuestra sed de revancha.

Verstrynge y el caudillo Errejón

Ricardo Dudda

Foto: J.J.Guillen
EFE Fototeca

Jorge Verstrynge es uno de los personajes más siniestros de la política española. Aunque inofensivo, su presencia en los medios como analista defensor de Trump y Le Pen es preocupante. Tras la victoria de Macron afirmó en La Sexta que Le Pen no es fascista, porque él sabe bien lo que es un fascista, ya que lo fue. Vestrynge empezó militando en la extrema derecha, en el grupo neonazi CEDADE, donde escribió sobre los peligros de “la degeneración de nuestra raza y la progresiva judaización de nuestras instituciones”. Luego pasó a Reforma Democrática, de Fraga, que acabó convirtiéndose en Alianza Popular. En Alianza Popular fue secretario general desde 1979 a 1986. Tras su abandono del partido, fue asesor de Francisco Frutos en el PCE e Izquierda Unida, y ya se quedó en la izquierda radical. Ahora es defensor de Podemos, y a la vez el analista al que llama La Sexta, como buena prensa equidistante y sensacionalista, cuando quiere a alguien pro Trump. Es un personaje despreciable.

Muchos se sorprenden de su trayectoria ideológica incoherente, pero no lo es tanto. Como le ocurría a Arthur Koestler, sufre de “absolutitis”. Pasa de un radicalismo, de un absolutismo al otro. Koestler fue comunista furibundo, anticomunista tan radical que la CIA lo consideraba excesivo, y luego se pasó a las pseudociencias y los fenómenos paranormales. Como dice Jorge Freire, autor de Arthur Koestler. Nuestro hombre en España, Koestler fue más coherente de lo que pensamos durante su vida. (Antes de nada: el abismo entre Koestler y Verstrynge es inconmensurable, inabarcable: junto a uno de los mayores intelectuales del siglo XX, Verstrynge es una ameba). Muchos neocons surgidos en EEUU en los años sesenta, como Norman Podhoretz o Irving Kristol, comenzaron en el trostkismo. Tras la aparición de la Nueva Izquierda en los sesenta, se pasaron a la derecha pero se llevaron consigo las tácticas y el dogmatismo marxista, que aplicaron en las guerras culturales. Los neocons que idearon la guerra de Iraq en 2003 hablaban de “exportar la democracia” como hablaría un trostkista exportando la revolución.

Escuchando algunos comentarios de Errejón uno puede comprender por qué Verstrynge es de Podemos. En un vídeo reciente sobre las elecciones francesas, Errejón habla de la “transcendencia comunitaria” que crea Le Pen, de la “belleza del caudillo”, en referencia a la idea del político providencial que conduce al pueblo a su salvación (o a un golpe de Estado y una guerra civil, vaya), y se pregunta por qué se ha demonizado tanto las propuestas “modestas” y “moderadas” de los populistas, sean reaccionarios o progresistas: solo proponen algo tan sensato como una “vuelta a las certezas de posguerra”. En ese cóctel de nacional populismo, patriotismo, mesianismo político y nostalgia reaccionaria Verstrynge está a gusto. Y en Podemos no les molesta mucho que sea uno de sus politólogos de cabecera. La xenofobia, el negacionismo y el neofascismo de Le Pen son lo de menos. Como es lo de menos el supremacismo prorruso de Verstrynge. En la Nueva Guerra Fría todo vale.

Cannes y Netflix: un enfrentamiento inesperado


Cecilia de la Serna

Foto: ALBERTO PIZZOLI
AFP

No hay edición del Festival de Cannes que se precie sin una buena polémica inicial. En la 70 edición, la controversia no ha envuelto a una celebridad, como suele ser costumbre, sino a un concepto: la nueva forma de consumir contenidos audiovisuales. Por primera vez en la historia del festival, dos películas candidatas a la Palma de Oro son originales del servicio de streaming por excelencia, Netflix. Se trata de Okja, de Bong Joon-Ho y de The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach.

Este dato podría ser esperanzador: el festival cinematográfico más prestigioso del mundo se rinde a una realidad sociocultural como es el visionado de películas a través de dispositivos electrónicos. No obstante, el importante lobby de exhibidores y distribuidores galos ha logrado que esa esperanza quede en papel mojado. El Festival de Cannes ya ha anunciado una modificación de su normativa que prohíbe, a partir de la próxima edición, la inclusión en su programación de cintas que no vayan a recibir estreno comercial en salas tradicionales.

Netflix, fiel a su filosofía

El gigante del streaming está dispuesto a pasar por el aro, pero a medias. Netflix no se ha opuesto a que esas dos películas se estrenen en las salas francesas, no obstante sí que ha puesto una condición: que las cintas se estrenen simultáneamente en cines y en Netflix. La compañía siempre ha cumplido con la premisa de ofrecer sus contenidos originales directamente en su plataforma, una premisa que está directamente relacionada con su filosofía empresarial.

Esta condición de la compañía de Reed Hastings ha contado, como era de esperar, con el rechazo de los exhibidores galos. Además, la propuesta de Netflix es, a día de hoy, irrealizable por la propia legislación francesa, que estipula que un film que es estrenado en las salas debe esperar 36 meses para estar en un catálogo de una plataforma digital. Toda esta controversia podría afectar directamente a los usuarios franceses, que podrían llegar a verse perjudicados en el caso de que no pudieran acceder a estos contenidos hasta tres años después, mientras que en el resto del mundo sí podrían hacerlo. Netflix no permitiría algo así.

Opiniones encontradas

Este enfrentamiento entre exhibidores, distribuidores, el propio Festival de Cannes y la compañía norteamericana ha generado todo tipo de opiniones y declaraciones. En el seno del jurado del festival, presidido por el español Pedro Almodóvar, caben todos los criterios y pareceres.

Almodóvar se ha posicionado contundentemente en contra de la inclusión de películas no estrenadas en salas en la sección oficial del festival

El propio Almodóvar se ha posicionado contundentemente en contra de la inclusión de películas no estrenadas en salas en la sección oficial de este festival, el más prestigioso del mundo. “Estas plataformas digitales, estas nuevas formas, no deberían sustituir a otras existentes como las salas de cine. Bajo ninguna circunstancia deben cambiar los hábitos de los espectadores. La única solución que se me ocurre es que acepten y obedezcan las reglas que ya son adoptadas y respetadas por todas las cadenas existentes”, declaró en la rueda de prensa de presentación de Cannes, a lo que añadió que “no concibo dar la Palma de Oro o cualquier otro premio a un film que no pueda ver en una pantalla grande”.

Almodóvar y Will Smith, dos opiniones enfrentadas en el jurado de Cannes. | Foto: Anne-Christine POUJOULAT / Reuters
Almodóvar y Will Smith, dos opiniones enfrentadas en el jurado de Cannes. | Foto: Anne-Christine POUJOULAT / AFP

El actor estadounidense Will Smith, que también forma parte del jurado de la presente edición en Cannes, se posiciona en el lado contrario de la controversia. Según Smith, ambas formas de ver cine son compatibles. “Tengo en casa a jóvenes de 16, 18 y 24 años. Van al cine un par de veces a la semana y ven Netflix… No sé en otros hogares, pero en mi casa Netflix no ha tenido absolutamente ningún efecto en los que van a ver al cine”, aseguró el actor. “En mi casa, Netflix no ha sido nada más que un absoluto beneficio porque pueden ver películas que no habrían visto de otro modo”, añadió.

Aprender a aceptar las nuevas formas de consumo

Como las lenguas no las crean y transforman las Academias, sino la gente que las habla, los hábitos de consumo no los imponen las industrias, sino la sociedad. Lo que no parece haber entendido Cannes es que la fuerte crisis de la industria cinematográfica tiene mucho que ver con los hábitos de consumo. En la pasada década, la piratería le comió el pastel a la industria, que en muchos países -por ejemplo, y especialmente, en España- no se supo combatir. Lo que han traído plataformas como Netflix, pero también HBO u otras cuantas, es una solución a un grave problema.

La piratería -que sigue siendo una cuestión a combatir- descendió en 2016 en España por primera vez en diez años, según un informe del Observatorio de la Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales. Ese año, Netflix entró en territorio español, y las coincidencias no existen. El lobby de distribuidores y exhibidores en Francia quiere mantener una hegemonía ya imposible, y sus esfuerzos por vetar creaciones alternativas a las más tradicionales -precisamente en la tradición se han basado para presentar sus quejas- serían más efectivos si se trasladaran a acercar de nuevo el buen cine a la sociedad.

Los Oscar ya entregan estatuillas a películas made in Netflix u otras plataformas, el terreno de las series ya es dominio de HBO y de la compañía de Reed Hastings. Este fenómeno es imparable. Quien no lo quiera ver está ciego, y las medidas inesperadas por decreto, como la ejecutada por el Festival de Cannes, no evitarán lo que los consumidores ya han dictado.

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