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13 rituales de Nochevieja que no dejarás de hacer...

Marta Ruiz-Castillo

…. si quieres tener éxito durante el año

Se acerca la noche del 31 de diciembre, ese momento en el que nos despedimos de un año y recibimos otro con la ilusión de que será mejor que el que estamos a punto de dejar atrás. Y los hacemos, sobre todo, con fuegos artificiales que llenan los cielos de colores y formas en cada rincón del planeta. La Nochevieja es un momento especial en todo el mundo, con tradiciones de lo más variadas que, en algunos casos, más bien deberíamos llamar supersticiones, pues son rituales que nos alejan de malos espíritus, nos auguran éxito en el amor, en las finanzas o en aquello que queramos conseguir. Aquí va una lista de lo que no hay que dejar de hacer en Fin de Año.

1. Uvas de la suerte

En España se despide el año comiendo 12 uvas con las 12 campanadas de medianoche. (Foto: Larry Crowe / AP Archivo)
En España se despide el año comiendo 12 uvas con las 12 campanadas de medianoche. (Foto: Larry Crowe / AP Archivo)

En España, la tradición es comer 12 uvas mientras suenan las 12 campanadas que dan la bienvenida al nuevo año. Se trata de pensar un deseo por cada uva. Además, los más puristas recomiendan comerlas de pie, incluso con el pie izquierdo en el suelo y el derecho en el aire para posarlo en cuanto terminen las 12 campanadas. En otros países lo que da buena suerte es comer judías pintas o cerdo.

2. Prósperas lentejas

Las lentejas dicen que atraen el dinero si se comen en Fin de Año o en Año Nuevo. Y con verduras, el éxito está asegurado. (Foto: Matthew Mead /AP File)
Las lentejas dicen que atraen el dinero si se comen en Fin de Año o en Año Nuevo. Y con verduras, el éxito está asegurado. (Foto: Matthew Mead /AP File)

Para que en el año que comienza la economía doméstica vaya viento en popa, cada vez está más extendida la tradición de comer lentejas. En países como Italia o Chile hace mucho que es una costumbre y, mientras en la cena de fin de año de los italianos está presente en la mesa esta legumbre para que no no falte el dinero durante los siguientes 12 meses, los chilenos toman 12 cucharadas de lentejas mientras suenan las 12 campanadas. En otros lugares del mundo, las lentejas se comen el 1 de enero para que no falte el dinero durante el año. Símbolo de dinero también son las berzas, el repollo, o las acelgas, cuya rugosidad dicen que atrae el dinero, y para que eso ocurra hay que comerlas la última noche del año. Lo que no debe comerse nunca en fin de año es pollo porque los más supersticiosos aseguran que el dinero deja de entrar en casa.

3.Ropa blanca para ahuyentar los malos espíritus

En Brasil, la Nochevieja se tiñe de blanco, el color que según la tradición atrae la buena suerte para el año entrantes y aleja a los malos espíritus. (Foto: Pilar Olivares / AP File)
En Brasil, la Nochevieja se tiñe de blanco, el color que según la tradición atrae la buena suerte para el año entrantes y aleja a los malos espíritus. (Foto: Pilar Olivares / AP File)

En lugares como Brasil, para despedir el año se visten de blanco, un color que la tradición asegura que ahuyenta a los malos espíritus y al mismo tiempo atrae el éxito. Así que, nada de vestidos negros o dorados la noche del 31 de diciembre.

4. Empezar el año con el pie derecho

En muchos lugares, nada más comenzar el nuevo año, se da un paso con el pie derecho como gesto de buena suerte para los siguientes 12 meses.

6. Fuera con lo viejo

En algunos lugares de Sudáfrica, el 31 de diciembre se tiran los muebles y electrodomésticos viejos.
En algunos lugares de Sudáfrica, el 31 de diciembre se tiran los muebles y electrodomésticos viejos. (Foto: Bobby Yip / Reuters)

En algunas zonas de Sudáfrica como Johannesburgo, el año nuevo se celebra tirando los enseres viejos por la ventana como símbolo de renovación para el nuevo año. Así que, cuidado, porque no es raro ver caer desde lugares altos todo tipo de mobiliario, sobre todo, electrodomésticos.

7. Frutos redondos

En Filipinas, las ventas de frutos redondos se multiplica ya que la tradición afirma que trae suerte. (Foto: Romeo Ranoco / Reuters)
En Filipinas, las ventas de frutos redondos se multiplica ya que la tradición afirma que trae suerte. (Foto: Romeo Ranoco / Reuters)

Las mesas de los filipinos en la última noche del año están llenas de frutos redondos que representan monedas. La tradición dice que cuantas más frutas redondas tengas en la mesa, más prosperidad obtendrás durante el año que comienza el 1 de enero.

8. Quemar imágenes

No, no hablamos aquí de la lista de cosas o propósitos que cada 31 de diciembre nos proponemos hacer a lo largo del siguiente año, quemando lo que no hemos hecho, y escribiendo una nueva lista para guardar todo el año, sino de una peculiar tradición que realizan en Ecuador. En Nochevieja, cogen una foto de algo que no queremos que nos acompañe el año que empieza y la queman. También es típico quemar espantapájaros para ahuyentar a los malos espíritus.

9. Éxito en el amor

Cada vez está más extendida la moda de llevar ropa interior en Nochevieja. (Foto: Ali Hashisho /Reuters)
Cada vez está más extendida la moda de llevar ropa interior en Nochevieja. (Foto: Ali Hashisho /Reuters)

Se ha extendido mucho en los últimos tiempos la tradición que asegura que llevar ropa interior de color rojo atrae la suerte en el amor durante el año. En algunos lugares, si lo que se buscan son unas finanzas saneadas para el año siguiente, se lleva ropa interior dorada o amarilla. Así que, si queremos amor y dinero, quizá lo que haya que hacer es combinar el rojo y el amarillo a la hora de elegir la ropa interior que llevaremos en Fin de Año.

10. Helados por los suelos.

En Suiza, sin duda, la tradición es curiosa. Si lo que quieres es un año de abundancia, nada tan fácil como tirar helado por el suelo.

11. Maletas vacías

Para los muy viajeros se recomienda salir a la puerta de casa en Nochevieja con una maleta vacía (Foto: David Goldman / AP)
Para los muy viajeros se recomienda salir a la puerta de casa en Nochevieja con una maleta vacía (Foto: David Goldman / AP)

Para quienes su deseo es viajar, lo que hay que hacer es salir a la puerta de la casa con una maleta vacía el 31 por la noche. En Colombia incluso dan una vuelta al barrio con una maleta vacía como única compañía.

12. Ruido.

Hacer mucho ruido en Nochevieja mantiene a los malos espíritus alejados. (Foto: Suzanne Plunkett / Reuters)
Hacer mucho ruido en Nochevieja mantiene a los malos espíritus alejados. (Foto: Suzanne Plunkett / Reuters)

Nochevieja y ruido son ya casi sinónimos. Cuanto más ruido se haga menor posibilidad habrá de que los malos espíritus se queden con nosotros. Así que, el 31 de diciembre lo mejor es despedir el año haciendo ruido, bailando y cantando. Y nada de llorar, porque hay quien dice que soltar unas lagrimitas la noche del 31 de diciembre trae mala suerte.

13. Bolsillos llenos

Llevar los bolsillos o l cartera con dinero en Nochevieja dicen que es lo mejor para tener dinero durante el año. (Foto: Wilfredo Lee /AP file)
Llevar los bolsillos o l cartera con dinero en Nochevieja dicen que es lo mejor para tener dinero durante el año. (Foto: Wilfredo Lee /AP file)

De dinero, claro. Hay quien cree que la noche de fin de año hay que llevar dinero en los bolsillos – aunque sea una moneda – para que durante los siguientes 12 meses no tengamos problemas económicos. Otro rito para atraer el dinero es colocar un billete debajo del plato durante la cena, después colocarlo dentro del zapato y al día siguiente, guardarlo en la cartera y llevarlo siempre encima hasta que termine el año. Cuanto mayor sea el billete más dinero atraeremos. Otras supersticiones aseguran que la noche del 31 de diciembre hay que tener la cartera llena de dinero para que esté así todo el año.

Qué no debemos hacer en Año Nuevo

Al igual que hay ritos para lograr nuestros deseos, hay también consejos para evitar que el año que entra resulte una catástrofe. Aquí van algunos de ellos:

Nada de hacer pagos o préstamos el 1 de enero, y evitaremos que se nos escape el dinero. Si hay que comprar o devolver algo en la tienda, mejor hacerlo el 31 de diciembre o esperar a que pase el primer día del año.

Tampoco es aconsejable sacar nada de casa el 1 de enero, ni siquiera la basura. Sólo se puede sacar algo si en su lugar colocamos algo, de modo que no se note el vacío.

El 1 de enero tampoco se aconseja hacer la colada o fregar los platos porque el agua se llevará la buena suerte de los próximos 12 meses por el sumidero, e incluso puede causar la muerte de un familiar en algún momento del año, según algunas tradiciones. Tal y como suelen ser los primeros de año, no parece difícil llevar a cabo este consejo, porque seguramente lo que más nos apetezca es estar tirados en el sofá sin hacer nada.

Continua leyendo: El jardín prohibido

El jardín prohibido

José María Albert de Paco

Foto: Francois Mori
AP Photo, File

“Saquen su rosario de nuestros ovarios, saquen su doctrina de nuestra vagina. / Ni amo ni Estado ni partido ni marido.” Tal es el estribillo de ‘Mi cuerpo es mío’, del dúo cubano Kruda Cubensi, cuyas componentes, Odaymara y Olivia, militan en el feminismo negro (lo he buscado y no es ninguna perversión recreativa), el veganismo y la cultura ‘queer’. ‘Mi cuerpo es mío’ es la primera de las 200 canciones del playlist ‘no sexista’ que ha elaborado el Instituto Vasco de la Mujer para que suene en los bares y txoznas de los pueblos durante las fiestas patronales. Entre los hits del Beldur Barik Playlist, que así se llama el bando, figuran también ‘Antipatriarca’ (Ana Tijoux), ‘Ella’ (Bebe), Jodida pero contenta (Buika); Mi barba (también de Kruda Cubensi), ‘I’m not your toy’ (La Roux) y ‘Machirulo escóndete’ (Tongo). Esta última (una cumbia arrebatadora) dice así: “Llámame loca del coño, no me puedes detener. / Feminazi me han parido, machirulo escóndete”.

El Beldur Barik es una sugerencia, no una imposición. Se trata de que las txoznas pinchen de vez en cuando alguna de esas canciones para, de ese modo, promover “comportamientos basados en el respeto y la igualdad ” y “prevenir agresiones machistas”. Una propuesta asertiva que, por descontado, no pretende impedir que las cuadrillas disfruten del repertorio habitual por estas fechas: el ‘Sarri Sarri’ de Kortatu, que celebra la fuga de dos etarras de la cárcel de Martutene, el ‘Jimmy Jazz’ del mismo grupo (“puso veinte kilos de goma 3 / mandó a tomar por culo todo un cuartel”), ‘Aprieta el gatillo’ de Cicatriz, ‘Txibato’ de Kojón Prieto (“A los chivatos y a todos sus jefes, en un paquete mandaba yo a volar. / Chivato, los días que te quedan son una cuenta atrás”), ‘El último txakurra’ de Lendakaris Muertos (“Antes te echábamos un cóctel molotov / y ahora te echamos de menos”). Un playlist un pelín terrorista, de acuerdo, pero del que no se puede decir que incite a violar a la vecina, como en cambio sí hacen Bisbal, Fonsi o El Puma.

(Pero no nos pongamos dramáticos. Según consta en la wiki, Odaymara y Olivia, nuestras queer-black-feminist-vegan, huyeron de Cuba en 2006 y, a través de la frontera mexicana -y amparadas por la ley de pies secos y pies mojados-, se plantaron en Estados Unidos. Aún más tortuosa que su travesía fue la razón que les llevó a ella: “La decisión del grupo de abandonar Cuba vino motivada por su deseo de luchar por la justicia social en otras partes del mundo, sobre todo en lo que respecta a la denuncia de la marginación de las lesbianas latinas y caribeñas”.)

Continua leyendo: Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas

Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas

Ana Laya

Foto: Noches del Botánico

Rubén Blades no hará más giras de salsa. El cantante que acaba de cumplir 69 años (el 16 de julio) y quien ha destacado en el mundo entero tanto por la maestría de su música y de sus letras provocadoras y poéticas, como por su compromiso y activismo político, sobre todo en su natal Panamá y en Latinoamérica en general, anuncia que Caminando, adiós y gracias, será su última gira, y se despide de España en los escenarios de Vitoria, Madrid, Barcelona y Canarias.

El concierto en Madrid, en el marco de las Noches del Botánico, junto a la Big Band de 16 miembros encabezada por Roberto Delgado con quienes grabó su último disco, fueron dos horas y media enérgicas de música y baile, como era de esperar, pero también de anécdotas, recuerdos y homenajes.

Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas 3
Con Coque Malla y Jorge Drexler. | Foto: Noches del Botánico.

“Nacimos de muchas madres, pero aquí solo hay hermanos… “

Comienza la noche y la promesa de despedirse como se debe, todos bailando, todos felices. Cuatro canciones (Las calles, Pablo Pueblo, La canción del cazanguero y Arayué) y cuatro anécdotas más tarde, el público confirmaba que Rubén Blades no venía solo a cantar, venía a conversar con los más de 3.000 amigos presentes, a “echar cuentos”, a confesar motivos, nostalgias, dudas y esperanzas.

Ojos de perro azul fue el quinto tema de la noche, adaptado de un cuento de García Márquez que en la época fue recibido con malas críticas: “Me pegaron los salseros porque no era salsero, y los intelectuales porque había destruido los cuentos cortos de García Marquez”. “Yo no quería hacer adaptaciones de los cuentos cortos de Gabo”, sigue Blades, “yo quería interpretarlos, y eso fue lo que a él le interesó, y por eso el disco nos gustó a los dos y por eso esas eran las únicas dos copias que se vendieron.”

Lleno total y dos horas y media de música y anécdotas para la despedida de Rubén Blades en Madrid 6
Rubén le dedica este tema a Venezuela. | Foto: The Objective.

Entramos en calor, la gente que está de pie ha dejado ya de moverse tan tímidamente y le va soltando más la rienda a las caderas, cuando para empezar el quinto tema Blades dice: “A Venezuela”, comienza Prohibido olvidar y el Botánico complutense estalla.

“Prohibido esperar respuestas. Prohibida la voluntad. Prohibidas las discusiones. Prohibida la realidad. Prohibida la libre prensa y prohibido el opinar. Prohibieron la inteligencia con un decreto especial. Si tú no usas la cabeza, otro por ti la va a usar. ¡Prohibido olvidar!” La vigencia y la universalidad de la letra es emocionante y triste. Pero hey, ¡a secarse las lágrimas que la fiesta sigue!

Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas 7
Cae la noche en el Botánico complutense. | Foto: Noches del Botánico.

Cuentas del almaApóyate en mi alma un bolero de Santos Colón y Juan Pachanga, el segundo tema que grabó con las estrellas de Fania, precedieron al clásico de 1981 Ligia Elena, canción que Blades dedica a las víctimas del racismo. A la cándida niña de la sociedad le sigue una adaptación del vals del poeta peruano César Miró “que en español se titula Todos vuelven, y en inglés se titula… Todos vuelven.”

El poeta de la salsa ha decidido pasearse por toda América Latina rindiendo homenaje a sus artistas e intelectuales, desde Ray Barreto y Tito Puente a los dos Carlos, Fuentes y Monsiváis. Y ahora llega el turno, cómo no, del gran Héctor Lavoe. “La muerte comienza solo por el olvido, así que mientras recordemos a Héctor, Héctor sigue vivo”. Vamos cantante comienza. La versión de Blades es sublime y los metales de la banda se lucen.

“Como en una novela de Kafka…”

Entre las muchas cosas que probablemente los asistentes desconocían era la influencia de Mack the Knife de Bobby Darin en la creación de Pedro Navaja. Blades, tan didáctico como casual nos abre la puerta una vez más a su proceso. ‘La ópera de los vagabundos’ y ‘La ópera de los 3 centavos’, cuenta, le ayudaron a crear a Pedro y el arreglo de Darin le dio su estructura progresiva. Acto seguido la big band se lanza a interpretar su versión de Mack the Knife, a la que seguiría un Pedro Navaja épico que mezcló nuevos arreglos con ese sonido emblemático de los 70 -casi se podía distinguir a la aguja rayando el vinilo- y hasta un toque de Michael Jackson (minuto 5’20” en el vídeo).

Despuéd de Pedro Navaja probablemente todo el mundo podría haberse ido a casa feliz, con la seguridad de haber visto uno de los mejores conciertos de salsa de su vida, pero la noche estaba lejos de acabarse y siguieron clásicos como Plástico, Buscando América, Sin tu cariño y Maestra vida, esa obra maestra que escribió cuando tenía apenas 32 años y que como dijo, ahora a los 69, la canta y la siente distinta.

La ecléctica y espectacular selección de esta especial noche en la que se entrelazaron música e historias, terminaría con Patria, un regalo de todos los panameños “para todo Madrid y todos los que están aquí”. Dos horas y media más tarde nadie está cansado, nadie quiere dejar de bailar. Ojalá fueran así todas las despedidas. Quedan tres fechas y tres escenarios para ver a Rubén Blades, hoy 19 en Barcelona, el 21 en Santa Cruz de Tenerife y el 22 en Las Palmas de Gran Canaria. Si aún no se deciden recuerden que aunque todo es pasajero -y tal vez esta despedida también lo sea-  estas son dos horas y media que definitivamente valen la pena.

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Continua leyendo: Las claves detrás de 'Despacito'

Las claves detrás de 'Despacito'

Tal Levy

Foto: YouTube
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Una chuche para los oídos o, más bien, para el cerebro, un parásito que se queda adherido a la mente reverberando o un truco propio de un mago que sabe lo que hace, lo cierto es que hay canciones que vienen para quedarse y es un fenómeno que se repite verano tras verano. En coches, pistas de bailes, canchas de fútbol y hasta en aviones y hospitales, muchos son los que se rinden a ese “no sé qué” que los científicos intentan descifrar y que ha hecho que “Despacito” no deje de sonar, al punto de posicionarse como el vídeo en castellano más visto en la historia de YouTube.

Más de 2 millones y medio de reproducciones, desde que fue estrenado el pasado 12 de enero, ubica al hit interpretado por Luis Fonsi y Daddy Yankee de quinto entre los vídeos musicales más populares de la plataforma, dejando atrás a “Bailando”, de Enrique Iglesias, y no extrañaría que siguiera escalando hasta desplazar a éxitos globales como “Gangnam Style” o la más reciente número uno, “See you again”.

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Ha cautivado al mercado anglosajón. La pegajosa melodía es la primera después de dos décadas, desde la “Macarena” que impuso el grupo español Los del Río, que lidera la lista Billboard Hot 100 en Estados Unidos, y se ha mantenido en el tope desde mayo. También es la más escuchada en Spotify, claro está que ha contado con un gran empujón para convertirse en un éxito mundial: la versión que lanzó el 17 de abril el superventas canadiense Justin Bieber.

Gracias a “Despacito-Remix”, su legión de fans pudo escucharle por primera vez cantar en castellano, aunque en directo olvide la letra como le ocurrió recién en Nueva York cuando entonó un “no conozco las palabras, así que digo poquito; no sé las palabras, así que digo dorito”, terminando sin más con un “bla, bla, bla”.

Traspié aparte, la canción ha acercado a otros públicos al idioma, tanto que la palabra “despacito” llegó a encabezar las búsquedas en Google.

“El mundo entero está cantando y bailando en español”, ha celebrado en un comunicado Erika Ender, coautora del tema junto a Luis Fonsi. Si bien ella es panameña, los intérpretes son puertorriqueños; los productores, colombianos; el ingeniero, venezolano, y el que hizo la mezcla, estadounidense, todo un mix detrás.

Una droga que engancha

Mientras el neurólogo Néstor Braidot aduce que “la canción tiene una gran capacidad para generar endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad”, según reporta el diario Clarín, “un informe reciente del Departamento de Psicología de la Western Washington University de Estados Unidos señala que existen tres elementos clave que hacen de una canción la más pegadiza. El primero es que el cantante sostenga la palabra sílaba por sílaba (“Des-pa-cito”), que haya muchos sonidos (agudos y graves, rápidos y lentos) y que el cantante tenga una voz aguda, lo que indica más dosis de energía”.

El compositor y profesor James Kellaris, de la Universidad de Cincinnati, ha acuñado el término de “earworms” o “gusano de oído” para describir el efecto que tienen algunas canciones y jingles que tras escucharlos como un parásito no abandonan la mente. El investigador ha afirmado a BBC Mundo que “Despacito” cumple con elementos de este tipo pues “es animada, simple, repetitiva y tiene un ritmo pegajoso”.

No es obra de magia, esta palabra sólo utilizada a manera de cachondeo por el productor y músico español Nahum García, quien ha desvelado en Twitter lo que denomina un truco muy ingenioso de producción: un pequeño parón intencional, casi imperceptible, que hace que el primer estribillo entre ligeramente “fuera de tiempo” como un efecto sorpresa que llama la atención, rompiendo la simetría y haciéndolo más efectivo.

“Básicamente, la canción se para cuando dice ‘Deees… paaa… cito’, y ese fraseo no encaja en el tempo, es mucho más lento. Se para el ritmo y al contrario que se suele hacer en la música, que se para la base pero se sigue respetando la métrica cuando vuelven a entrar los instrumentos, en este caso se la saltan y por eso la canción parece que frena mucho más. La ruptura en la cadencia es tan radical que remarca muchísimo tanto el enganche del estribillo como la intención sensual de la letra, creando una unidad entre intención y efecto que hace que funcione tan bien”, se explaya en Facebook.

“Vosotros reíros del Despacito, pero la forma en que se rompe el ritmo antes del estribillo es una genialidad. La clave del tema”. Debido a este tuit, @nahum ha sido objeto de mensajes críticos por parte de músicos indignados, como ha revelado. Se ha escudado asegurando: “Nunca he dicho que el tema sea otra cosa, remarcaba con tono humorístico que tras la música comercial hay gente que sabe lo que hace”.

Con un disco de titanio bajo el brazo que Universal le entregó en Madrid, para Luis Fonsi la explicación es quizá más simple. “Una canción sencilla, coloquial, sensual, divertida, fácil de corear, concebida para que todo el mundo se quedara con ella al oírla. Hay otros géneros y medidas para la poética, pero la clave de ‘Despacito’ es su alegría, que a uno le den ganas de bailar, de vivir, aunque no sepa lo que está diciendo”, recoge El País.

Este puertorriqueño criado en Nueva York que recorre España con su gira mundial Love + Dance desconoce, eso sí, cómo el hit logra, según afirma, aquello que necesitamos: hacernos escapar, desconectar de la realidad y los problemas. Relata que nació como una cumbia pop, que terminó entre la balada y la energía del reguetón, entre la melodía pop y un ritmo más urbano.

Más allá de la música que engancha como una droga, su letra subida de tono tan propia del reguetón atrae a grandes, como se ha visto, mientras que los más chicos quedan a merced de expresiones con doble sentido poco adecuadas para su edad y que repiten sin conocer muchas veces su trasfondo como aquello de “Y es que esa belleza es un rompecabezas / Pero pa’montarlo aquí tengo la pieza” o “Despacito / vamos a hacerlo en una playa en Puerto Rico / hasta que las olas griten Ay, Bendito / para que mi sello se quede contigo”.

Buscando remedio

Como todo éxito, no ha permanecido ajeno a los memes virales ni a las interpretaciones en distintos idiomas como el francés, el portugués, el italiano, el alemán o el polaco. También ha sido ejecutado con diferentes instrumentos musicales como un violín, una flauta o hasta una balalaika.

Fue el causante, en junio, de que un piloto argentino de un avión privado bloqueara durante más de diez minutos las comunicaciones de la torre de control del aeropuerto internacional de Ezeiza con las demás aeronaves al dejar accidentalmente el micrófono de la cabina abierto mientras canturreaba entre groserías y chistes la canción que, así, llegó hasta la cumbre, pero no con poco riesgo.

También en Argentina, los hinchas del San Lorenzo han creado su versión en la que se desliza un “pongan huevo y vayan al frente para ser primero” como aliento para su equipo de fútbol, al igual que muchos otros fanáticos de clubes en todo el mundo, hasta en Corea del Sur.

Incluso se le ha calificado como “medicina para el corazón”, cuando el propio Fonsi colgó en Instagram el vídeo de una pequeña paciente de oncología bailando en el que ha sido considerado el mejor #DesafíoDespacito por parte del grupo chileno de risoterapia Clowntagiosos, que buscan alegrar a los internos del Hospital de Puerto Montt en este caso con su coreografía.

Otros pretenden supuestamente ponerle coto con humor, pero obteniendo, a su vez, partido de su gran popularidad. “¡No se puede aguantar! Da asco, es banal. Lo odio. Es el tema más horrible en la historia de la música”, dicen en un  vídeo de YouTube los italianos de The Jackal, al tiempo que como muchos que lo critican no lo dejan de cantar como si de un inevitable contagio se tratara.

Esta parodia no demoró en hacerse viral y dar paso a una secuela. “¿Sabes qué es lo que me hace enojar? Que son siempre los mismos textos, siempre la misma canción, la misma estructura”, se lamentan en el sketch que cuenta con la participación de Fonsi, a quien como parte de la mofa confunden con Enrique Iglesias. Así, unos y otros se montan en la ola.

Un gracioso vídeo en blanco y negro recobra a una de las parejas cómicas más legendarias de la historia del cine cuyo humor no necesitaba de sonido alguno: “El Gordo y el Flaco”. Así, Oliver Hardy y Stan Laurel parecen bailar al ritmo de “Despacito”, haciéndolo para algunos más digerible.

Otro montaje, reproducido más de 20 millones de veces, ha servido en las redes a detractores del tema para exhibir en las redes lo que sienten, resumido en esa escena en la que el actor Chuck Norris visiblemente consternado y haciendo gala del porqué fue excampeón mundial de kárate le asesta una patada al televisor que supuestamente emite la melodía.

En una suerte de campaña antidespacito que también se abre camino, en el local El Dorado de Málaga se ha prohibido escucharla, pues como se lee en el ticket de consumición: “Si me pides que te ponga des-pa-ci-to te echo del bar ra-pi-di-to”.

Sin duda, cuatro sílabas que para bien o para mal son repetidas hasta la saciedad; bueno, a decir verdad, casi hasta la saciedad, pues lo cierto es que no paran de sonar.  

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Amor a la carta

Jesús Montiel

Foto: Vladimir Kudinov

«Vengo a encontrar el amor», dice. Y continúa, voz ilusionada: «Que sea bueno en la cocina y que le guste hacer deporte y salir de paseo y ya que estamos tez morena y ojos azul piscina». Lo dice una concursante del famoso programa First Dates, timoneado por el hombre de la ceja: Carlos Sobera. Se sabe: está de moda el amor a la carta. Voy al supermercado del amor hambriento de compañía y elijo producto —persona, sus ingredientes— que menos me vaya a indigestar. A menor número de incompatibilidades, más posibilidad de dicha. Más duradera la relación y por tanto más remota la ruptura. Menos platos levitando. La lógica del amor a la carta cree que el amor, si se elige como el traje para la boda, resultará menos estafa. No obstante, la cifra de rupturas en Occidente, y su velocidad, contradice estas matemáticas. Todo el mundo elige, y sin embargo nunca antes las relaciones sentimentales fueron tan vidriosas.

Ya puestos, yo debí de elegir muy mal según Carlos Sobera, porque la mujer con la que vivo es mi viva antítesis: su risa, mi cara de tormenta; mi naturaleza nerviosa, su templanza; mi afición al cine romántico, sus bostezos en la butaca; mi literatura, su literalidad. Cada uno con sus padres, tan antónimos. Somos contrarios en casi todo.  Aun así, si pudiera elegir, le diría a Carlos Sobera: «Busco a una mujer que no le guste la literatura, que prefiera una película de acción y censure a cada instante mi incorregible egolatría. Busco a mi mujer. No borro todas las dificultades. Las ganas de tirar la toalla. Los imposibles acuerdos».

El amor, pienso, no se elige: nos elige. Tiene piernas y camina a nuestro encuentro llenando el día de momentos cruciales. Da igual si el otro es distinto, incluso muy distinto. El amor del que hablo no elimina las broncas, viene lleno de obstáculos, se carga nuestros proyectos. Los desbarata. Elegir, y elegir lo más parecido a mí, es amarme a mí mismo, buscar como Narciso mi propio reflejo. Más que elegir a la carta, estemos dispuestos a que el amor nos elija. Seamos menos consumidores y más consumidos; que luego las diferencias, si son rociadas con el agua del perdón, dan lugar a vínculos indestructibles.

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