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Los cinco mejores restaurantes donde dar la bienvenida al Año Nuevo chino

Lidia Ramírez

Sólo quedan unas horas para que comience el Año del Gallo de Fuego Rojo. La comunidad china dará la bienvenida este sábado 28 al año 4715 según el calendario tradicional chino. Y según su horóscopo, los nacidos en 1909, 1921, 1933, 1945, 1957, 1969, 1981, 1993 y en 2005 están de suerte porque éste será su año.

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55.000 chinos residen en Madrid. (Foto: Aly Song / Reuters)

Difícil es pasear por el barrio madrileño de Usera y no sentirte como si estuvieras en cualquier país asiático. Y es que de los 55.000 ciudadanos chinos que viven en Madrid, unos 10.000 están afincados en este distrito del sur que este fin de semana se convertirá en un lugar donde lo último que harás será aburrirte. Grandes dragones y música tradicional china recorrerán las calles de Usera desde las 11.00 a 13.00. Además, no faltará a la jornada festiva un concierto del grupo de música rock china, Dark N Down, y multitud de talleres para pequeños y mayores durante toda la jornada. El Ayuntamiento también iluminará el Palacio de Cibeles durante estos días y decorará algunas calles con motivo del Año Nuevo Chino mientras la Comunidad de Madrid colgará una pancarta en la Puerta del Sol para dar la bienvenida al Año del Gallo como homenaje a los 55.000 chinos que residen en la región.

Andrea Comas
Momento del pasacalles del Año Nuevo chino 2016. (Foto: Andrea Comas / Reuters)
Andrea Comas
Momento del pasacalles del Año Nuevo chino 2016. (Foto: Andrea Comas | Reuters)

Dos semanas de celebraciones, reuniones, comilonas y mesas repletas de comida china, cada vez más popular en nuestra cultura. Por ello es que, por segundo año consecutivo, regresa a Madrid China Taste 2017, la gran fiesta gastronómica de alta cocina china. 18 restaurante chinos, cuatro más que el año pasado, participan en esta fiesta gastronómica con menús especiales con los mejores productos de su país y con precios para todos los bolsillos, que van desde los 20 a los 80 euros. Así, si eres amante de la cocina oriental de calidad, no puedes perderte estas jornadas que permanecerán hasta el 12 de febrero. Entre los establecimientos, aquí os dejamos algunos destacados que se consideran de los mejores de España:

Royal Cantonés (C/Olvido, 92, Madrid. Tlf.: 915000161)

Es “el chino” de Usera, un restaurante súper popular con excelentes críticas de público y prensa, especializado en cocina cantonesa, sobre todo pescados, dim sum y carnes asadas. Entrantes: Hojaldres de lomo de cerdo asado; Primer Plato: Combinado de asados cantoneses (Pato cantones, Pollo asado al horno, Costillas de cerdo, lomo de cerdo asado, Panceta de cerdo asada); Segundo Plato: A Elegir un plato: Fideos de la buena fortuna, Pollo de la buena suerte. Postre: Tartaletas de huevo. PRECIO: 24,65 euros (menú mínimo para 2 personas)

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Royal Cantonés está especializado en comida cantonesa. (Foto: Facebook Royal Cantonés)

Casa Lafu (C/ Flor Baja, 1, Madrid. Tlf.: 915 48 70 96)

Es el restaurante chino elegante por excelencia. Se define como “la casa del picante” y está especializado en cocina sichuanesa y huo guo (olla caliente), un plato tradicional de esta región y típico de Año Nuevo. EntrantesUn plato combinado para 2 personas: Costilla con salsa agridulce, Tofu escabechado en especias, Codillo de cerdo al té Pu’er, Rollitos de tofu fritos especiados, Sopa agripicante.; Primer Plato: A elegir uno: Berenjena salteada con salsa de soja, Pato a la Pekinesa, Ternera con salsa agridulce a base de naranja, Langostino frito con finas tiras de patata frita, Dados de lubina con salsa Yuxiang en nido. Acompañamiento de dim sum: Shaomai de ternera; Jiaozi a la plancha de brochetas; Segundo Plato: A elegir un plato para cada 2 personas: Arroz con piña y gambas a la piedra, Tallarines de Arroz salteados con ternera, Tallarines frescos salteados. Postre: A elegir uno: Helado, Sorbete, Tarta de queso,  Tiramisú, Pastel de calabaza, Café o té. PRECIO: 35 euros por persona (menú mínimo para 2 personas).

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Casa Lafu está especializado sichuanesa. (Foto: Facebook Casa Lafu)

Asia Gallery (Hotel Westin Palace. Plaza de las Cortes, 7, Madrid.  Tlf.: 91 360 00 49)

Alta gastronomía china en un ambiente sofisticado inspirado en la China de los años 20 dentro del Westin Palace HotelEntrantes: Sopa agripicante; Primer Plato: Rollitos de primavera, Langostinos Fenix de Jade; Segundo Plato: Pato lacado estilo pequinés, Noodles salteados con verduras; Postre: Postres Asia Gallery. PRECIO: 45 euros por persona.

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Asia Gallery está inspirado en la comida de los años 20. (Facebook Asia Gallery)

Tse Yang (Paseo de la Castellana, 22, Madrid. Tlf.: 914 31 18 18)

La definición ‘lujo asiático’ tiene un claro exponente en Madrid en este restaurante situado en el Hotel Villamagna. Entrantes: Cremoso de soja fresca con boletu; Pichón francés crujiente; Bolita de langosta al aceite roja de pimienta Sichuan; Pollo corral hervido tierno a jengibre. Primer Plato: Sopa de ginseng y pepino de mar, Dimsum de foie, Dimsun de Gamba, Dimsum de hueva; Segundo Plato: Carne de charla con verterá china, Rollito de lenguado relleno de flores rojo, Delicioso pollo de campo al vapor perfumado hoja de loto, Solomillo de ciervo a la plancha; Postre: Fruta y mochi crujiente, Helado de mango con nido de golondrina. PRECIO: 80 euros por persona.

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El Tse Yang está situado en el interior del Hotel Villamagna. (Foto: Facebook Tse Yang)

Zen Market (Av. de Concha Espina, 1, Madrid. Tlf.: 914 57 18 73)

Copas y recetas de Asia en lujoso salón de estilo oriental con vistas al césped del estadio del Real Madrid. Entrantes: Sopa agripicante; Primer Plato: Rollitos de primavera, Langostinos Fenix de Jade; Segundo Plato: Pato lacado estilo pequinés, Noodles salteados con verduras; Postre: Mango tapioca y coco. PRECIO: 35 euros por persona 

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En el Zen Market podrás comer con vista al Santiago Bernabeu. (Foto: Facebook Zen Market)

Estas jornadas gastronómicas tienen un carácter solidario y por cada menú que consumamos se entregará un donativo a un proyecto de intersección social de personas con discapacidad en colaboración con la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Intelectual o del Desarrollo.

La galleta dominante

Francisco Pou

Los chinos se han adaptado a nuestra lencería y a nuestro nuevo taoísmo del dinero. ¡Qué cerca tenemos a los Chinos! Del país de la tinta china, de las naranjas de la china y de las sedas, de tés de sagrados remedios y culinaria lenta de ánades.

Los chinos se han adaptado a nuestra lencería y a nuestro nuevo taoísmo del dinero

¡Qué cerca tenemos a los Chinos! Del país de la tinta china, de las naranjas de la china y de las sedas, de tés de sagrados remedios y culinaria lenta de ánades, ‘los chinos’ son ahora los proveedores de calcetines, pasta de dientes o una sartén. Los lejanos genéricos ‘chinos de la China’ son ahora nuestros ‘proveedores de proximidad’ que nos miran con sonrisa gélida de mercader, en eternos despachos abarrotados en desordenado orden, como la dentadura de un tiburón. Siempre hay alguien más versado en nuestro idioma para evitar, en lo posible, la gesticulación de nuestro pedido. En algunas mercancías de más íntimo destino, la gesticulación puede ser impactante en horario infantil. Pero en ‘los chinos’ la sonrisa gélida no se altera y siempre se acierta con precisión la lencería, el voltaje y el color, incluso si deben ser combinados.

La foto nos muestra la alegría de la canción del ‘Nuevo Año Chino’: ‘Te deseo que consigas mucho dinero’. Una frase corta, formato de ‘Galleta de la Suerte’, para los españoles ya más cotidiana que los seculares monumentos pasteleros artesanos conventuales de yemas con evocaciones de pasiones anatómicas aplicadas a sus monjas.

Si lo religioso es el ámbito del objeto de nuestra confianza y nuestro destino, Buda y Confucio alumbran un Taoismo que, de galleta en galleta, catequiza hoy el culto universal que nos hermana a todos en la misma pobreza que da el dinero; algo que no existe, que nunca es suficiente, pero por lo que vale la pena todo. En China, hasta las libertades.

Son ya 200.000 chinos viviendo en España. Los profetas sociales hace 50 años anunciaban que nos venían los rusos. Ahora los chinos. Pero nada nos cambia. Se han adaptado a nuestra lencería y a nuestro nuevo taoísmo del dinero. Nada nos cambia. A muchos kilómetros, en Siria, en África, en Asia, la gente muere y no es por dinero, sino en la confianza de lo que realmente cambia para quien vive. Si quiere vivir la vida con sentido más denso que una galleta con suerte.

Chinos, políticos y negros

Jose Maria Inigo

Los chinos, que son muy puntuales para estas cosas, celebran el día 31 el principio de su Año del Caballo, que significa un período de virtud y talento.

Los chinos, que son muy puntuales para estas cosas, celebran el día 31 el principio de su Año del Caballo, que significa un período de virtud y talento. Si es así, se entiende. Toda la virtud y el talento que un día se paseaban por estos lares, han emigrado al país del cerdo agridulce y la ternera con salsa de setas. Así estamos nosotros. De escándalo en escándalo, con la bandera de la corrupción ondeando al viento, sin que los cimientos de este país llamado España se tambaleen haciendo saltar la escala del tal Richter.

Lo peor de todo es que los de a pie, es decir, la mayoría de nosotros, hemos comenzado a desconfiar de los políticos. De los que mandan y de los que tuvieron en su mano el poder. De todos. Cierto es que así pagarán justos por pecadores, pero esto es como es. ¿Dónde están las soluciones que esgrimían en período electoral los políticos ganadores? Se han esfumado.

Y mientras en África los niños se mueren de hambre y sed sin que esto les quite el sueño a los poderosos, ni a las Naciones Unidas, comienza en Nuremberg, Alemania, la Feria Internacional del juguete con 2.700 expositores de 65 países. ¿Alguien pensará en algún momento en los millones de niños que nunca han tenido un juguete?. No hay nada como mirar hacia otro sitio, evitando así la contemplación de la tragedia. Será que es cierto lo de aquel bolero famoso:”Dicen que la distancia es el olvidoooo…” Esos niños famélicos, de piel negra y rodeados de moscas, están ciertamente muy lejos. Demasiado. Reconozcámoslo. Para nosotros que vivimos, a pesar de la crisis, en un mundo nuevo, limpio y sin la miseria más espantosa a las puertas de nuestras casas, lo que les sucede a esa pobre gente, es como si no existiera.

El ridículo de Harvard

Jordi Bernal

Foto: Manu Fernandez
AP Photo/Archivo

Conocida y repetida es la sentencia de Tarradellas: “En política se puede hacer de todo menos el ridículo”. No parecen los políticos independentistas actuales muy dados al recuerdo del presidente que reinstauró la Generalitat de Cataluña democrática en la los años de la Transición. El ridículo es su modo de actuar. Ridículo Junqueras cuando, sin ruborizarse ni abrocharse la americana por imperativo físico, afirmó que podía parar la economía catalana unos días sin más y más chulo que un pisador ubérrimo de uvas. La cara de los eurodiputados debió de ser inenarrable. No entro ya en el hecho de que Junqueras afirmara en otra ocasión que el torturador Miquel Badia fue un demócrata ejemplar. Como siempre, tratándose de Junqueras, la historia es pura mitomanía falsaria. De meapilas mixtificador, vamos. De programa bien-pagá-y-Soler de TV3.

Luego está el ministro de exteriores (sic) del estalinista Psuc Romeva. El nadador sin pelo ni Cheever que le escriba. El compañero de viaje borderline. Ahí está quejándose de que cazas españoles sobrevuelen cielo catalán. Una vez más, el flipe de los representantes europeos tuvo que ser considerable: un tipo que lloriquea por que las fuerzas armadas de su país realizan ejercicios militares en su espacio aéreo.

Si no fuera suficiente, superando a Nat King Cole 4% Arturo Mas, o sería Luther King, yo ya no sé, aparece en escena haciendo el clown uno de Gerona. Y dice, previo viaje pagado por usted y moi, que los EEUU son muy libres y España una cacicada decimonónica. Les recuerda, con apuntes de bachiller, los fundamentos de la democracia norteamericana. Sí, esa que no admite segregaciones ni deslealtades tejanas ni tonterías de pastelero. Se le olvida apuntar al convergente que, en Cataluña, se utiliza el calificativo “unionista” como estigma. Y que su Frente de Liberación Popular para un referéndum se basa en un pacto con comunistas que quieren acabar con la democracia liberal.

También se le olvida, en Harvard oh yeah y pagado por usted y moi, al pastelero de Gerona recordar que la soberanía de España, al igual que la de Estados Unidos, reside en el conjunto de sus ciudadanos. Valor de ley, si atendemos a la formación cultural puramente yanqui.

No se puede ir por la vida haciendo el ridículo, pastelero. Incluso más acá de la política.

El viejo topo se hace europeísta

Juan Claudio de Ramón

Se critica el decorado: algunos lo quieren minimalista; otros, suntuoso. Casi todos coinciden en que falla la iluminación, pero cada uno pondría el foco en un lugar distinto. El encargado de la tramoya, que se ha ido complicando a lo largo de los años, está bajo constante escrutinio. El casting suscita comentarios de todo tipo, aunque hay consenso en que los intérpretes de antaño tenían más grandeza. Un desarrollo interesante es que cada vez se presta más atención a los actores secundarios, e incluso sucede que alguien a quien se creía figurante concentra de pronto todas las miradas. Sobre todo, preocupa el guion: según una influyente escuela de comentaristas, le falta dramatismo y le sobran acotaciones. No se atiene a moldes conocidos: no está claro si es comedia del arte o teatro épico; más parece que se está inventando un nuevo género. Sobre todo, la trama ha dejado de avanzar. Algunos sospechan, aunque no se atreven a decirlo, que el problema está en un público filisteo que no entiende: habría que evacuar el patio de butacas, o mejor aún, representar la obra a telón bajado. Los espectadores creen, en cambio, que es el director el que no entiende nada y están como locos por traspasar la cuarta pared.

Da igual. El caso es que todos hablan de lo mismo. La Unión Europea es ya la única obra en cartel, the only show in town, como se dice en inglés. La utopía tecnocrática de un puñado de altos funcionarios de los años cincuenta se ha colado en los bares de todo el continente. En Europa se habla, en suma, de Europa, dato que no parece condecirse con prematuras actas de fallecimiento. Por una suerte de heterogénesis de los fines, o acaso eso que Hegel llamaba argucias de la razón, todas las amenazas existenciales de la Unión Europea están contribuyendo a generar esa conciencia europea que nos hacía falta, peso previo y necesario para la conformación de un demos europeo. Sí, un nutrido grupo de espectadores ha abandonado el palco; ahí se les ve discutiendo acaloradamente entre ellos a la salida del teatro, sin saber a dónde dirigirse ni si les hará falta paraguas. Cunde la sensación de que si finalmente la obra bajase del cartel, a los pocos días los europeos empezarían a producir el remake.

En el primer acto, los europeos se mataban; en el segundo, aprendieron a cooperar; no descartemos que al acabar el tercero, que ahora empieza envuelto en brumas, seamos los europeístas los que también podamos exclamar, admirados: ¡Bien excavado, viejo topo!

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