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Los 7 carnavales más locos del mundo

Redacción TO

Foto: IVAN ALVARADO
Reuters

Llega uno de los momentos más vivos y compartidos del mundo: el Carnaval. Los más famosos son los de Río de Janeiro, Venecia o Cádiz, pero hay vida más allá de ellos. Estos son los carnavales más locos, todos ellos con historias legendarias detrás:

1. Carnaval de Basilea (Suiza)

En Basilea, la tercera ciudad más habitada de Suiza y ubicada en el noreste del país, se celebra uno de los carnavales más locos del mundo. Se trata del Basler Fasnacht, conocido en el dialecto local como die drey scheenschte Dääg, frase que textualmente significa “los tres días más lindos del año”. Los festejos, que duran precisamente tres días, se inauguran con el Morgestraich (en alemán “toque de diana”) a las 4:00 de la madrugada del lunes siguiente al miércoles de ceniza, en el mes de febrero o marzo.

En Basilea, Suiza, viven sus “tres días más lindos” durante el carnaval. (Foto: Arnd Wiegmann / Reuters)
En Basilea, Suiza, viven sus “tres días más lindos” durante el carnaval. (Foto: Arnd Wiegmann / Reuters)
Waggis, Dummpeter, Ueli, Alti Dante… los personajes más pintorescos del Carnaval de Basilea. (Foto: Arnd Wiegmann / Reuters)
Waggis, Dummpeter, Ueli, Alti Dante… los personajes más pintorescos del Carnaval de Basilea. (Foto: Arnd Wiegmann / Reuters)

Los tres días más bonitos de Basilea consiguen que los suizos dejen la seriedad por la que son mundialmente conocidos. Los habitantes de esta ciudad a orillas del Rín pasan, literalmente, tres noches sin dormir y celebran la fiesta con desenfreno. Los disfraces que muestran en sus diferentes desfiles son realmente únicos, y sólo se pueden ver en Basilea. Waggis, Dummpeter, Ueli, Alti Dante… todos ellos personajes pintorescos que merecen ser conocidos de primera mano. El Carnaval de Basilea es el más importante de Suiza y el mayor de todos los carnavales protestantes a nivel mundial. No obstante, es imposible conocer su origen exacto porque durante el terrible terremoto que asoló la ciudad en 1356 se destruyeron todos los documentos. El documento más antiguo que se conoce acerca de esta celebración data de 1376. Se sabe que los gremios de Basilea tuvieron una gran influencia en la evolución del Carnaval de la ciudad. En el siglo XVI, la revista de los miembros de los gremios en edad militar estaba estrechamente vinculada al Carnaval, y fue entonces cuando aparecieron los elementos marciales que aún marcan la fiesta en la actualidad, en particular el solemne paso de marcha al son de tambores y pífanos.

En 2017, el Fasnacht se celebra el 6, 7 y 8 de marzo. Puedes encontrar más información en la web de turismo de la ciudad de Basilea.

2. Carnaval de Binche (Bélgica)

El Carnaval que se celebra en la ciudad valona de Binche es el más importante de Bélgica, y genera un gran atractivo turístico cada año. El evento se divide en dos partes: la primera, por un lado, se celebra 49 días antes del carnaval propiamente dicho, aunque se la considera también parte de las fiestas. Cada domingo de estas 7 semanas hasta el día de carnaval se realizan ceremonias, bailes, actos teatrales y algunas preparaciones previas a la gran fiesta. La segunda consiste en el propio carnaval, que se celebra en pleno centro de la ciudad.

100.000 personas visitan cada año el Carnaval de Binche. (Foto: Yves Herman / Reuters)
100.000 personas visitan cada año el Carnaval de Binche. (Foto: Yves Herman / Reuters)
El Carnaval de Binche no se entendería sin la figura de los Gilles. (Foto: Francois Lenoir / Reuters)
El Carnaval de Binche no se entendería sin la figura de los Gilles. (Foto: Francois Lenoir / Reuters)

Reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2003, unas 100.000 personas visitan cada año el Carnaval de Binche, que tiene su apogeo en el Mardi Gras o martes de carnaval. Se trata de una de las celebraciones más antiguas de Europa, cuyos orígenes no están claros y se remontan a una larga tradición oral. El Carnaval de Binche no se entendería sin la figura de los Gilles, unos personajes enmascarados ataviados con sombreros y trajes tradicionales y llamativos que desfilan al son de tambores por las calles de Binche durante la época de carnaval, cuyo origen es anterior al siglo XVIII.

Los actos centrales del Carnaval de Binche se celebran este año del 26 al 28 de febrero. Puedes encontrar más información en la web del Carnaval.

3. Carnaval de Busojaras (Hungría)

Este carnaval es uno de los eventos culturales más importantes de Hungría. Se celebra en la ciudad de Mohacs, ubicada en la orilla derecha del Danubio. Esta fiesta marca el final del invierno para darle la bienvenida a la primavera. Se trata de uno de los carnavales más peculiares del Viejo Continente.

El Carnaval de Busojaras es realmente terrorífico. (Foto: Bernadett Szabo / Reuters)
El Carnaval de Busojaras es realmente terrorífico. (Foto: Bernadett Szabo / Reuters)
Los busós intentaron expulsar a los invasores dando miedo. (Foto: Laszlo Balogh / Reuters)
Los busós intentaron expulsar a los invasores dando miedo. (Foto: Laszlo Balogh / Reuters)

La característica fundamental de este carnaval es que los busós (personas ataviadas con máscaras y trajes típicos de la zona) desfilan por las calles de la ciudad, bailando y cantando canciones folclóricas. Lo que diferencia a este carnaval de otros muchos es que las máscaras tienen son espantosas, hechas con pieles de animales, lo que resulta en una estampa realmente terrorífica. La fiesta de los Busojaras rememora la época en que los habitantes de Mohács, vestidos de esa guisa, intentaron expulsar de la ciudad a las fuerzas ocupantes turcas. Cuenta la leyenda que cientos de lugareños se refugiaron en los bosques, tallaron máscaras horripilantes, se equiparon con pieles de animales y fabricaron mazas con la madera del bosque. Una noche de tormenta regresaron al pueblo profiriendo gritos y todo tipo de ruidos escalofriantes. Los turcos sintieron tanto miedo al ver aquella horda de seres ataviados con mantos peludos y atemorizadoras máscaras con cuernos, que pensaron que eran demonios que los atacaban, por lo que acabaron huyendo del pueblo antes del alba.

En 2017, el carnaval de Busojaras se celebra del 23 al 28 de febrero. Puedes obtener más información de este evento declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en su página web.

4. Carnavales de Vilanova i la Geltrú (España)

Los carnavales de Vilanova i la Geltrú son unos de los más tradicionales del mundo. Cuentan con más de 250 años de antigüedad y su acto más espectacular son “Las Comparsas” (“Les Comparses”), donde 16.000 personas salen a la calle con sus sociedades y acompañados por más de 100 charangas o bandas de música provenientes de toda España. Los comparseros van en pareja, ellos con la barretina y ellas con un mantón de Manila. Ataviados de esta guisa tiran caramelos por las calles hasta llegar a la guerra final en la Plaza de la Villa, donde todas las sociedades se reúnen al son de la música del Turuta para tirar caramelos a todo el mundo.

En Vilanova i la Geltrú se celebran unos carnavales llenos de sátira. (Foto: Andrea Dalmau / EFE)
En Vilanova i la Geltrú se celebran unos carnavales llenos de sátira. (Foto: Andrea Dalmau / EFE)

La de Vilanova i la Geltrú es la celebración más emblemática de la localidad, además de ser el único carnaval catalán que sobrevivió a la dictadura franquista y que a día de hoy todavía sigue centrándose en la sátira. Son siete días de fiesta que se inician el “Dijous Gras” (Jueves Lardero) con la Merengada y la tradicional Xatonada. Con la llegada del rey Carnestoltes, el viernes, se inicia un intenso fin de semana marcado por los disfraces y la sátira.

La edición de 2017 se celebra entre el 23 de febrero y el 1 de marzo. Puedes encontrar más información en su página web.

5. Carnaval de Ivrea (Italia)

El histórico Carnaval de Ivrea, institucionalizado en 1808, es una de las fiestas más antiguas y peculiares del mundo. Tiene lugar en Ivrea, una ciudad piamontesa situada en la provincia de Turín. En este carnaval se celebra la rebelión popular contra la tiranía. Esta insurrección vive su momento más álgido en el espectacular desfile histórico y la famosa batalla de las naranjas, que tiñe de color y aromas toda la ciudad.

Ivrea celebra su ‘tomatina’ particular pero con naranjas. (Foto: Stefano Rellandini / Reuters)
Ivrea celebra su ‘tomatina’ particular pero con naranjas. (Foto: Stefano Rellandini / Reuters)

El carnaval se inicia con un ritual natural: removiendo la tierra para plantar un árbol que se quemará al final de la fiesta, para consentir a la comunidad que renazca de sus propias cenizas. No obstante, la batalla de las naranjas es el evento más esperado durante este histórico Carnaval de Ivrea. Se celebra durante tres días consecutivos previos al miércoles de Ceniza en diferentes plazas del casco histórico de la ciudad. Le anteceden desfiles, ritos y espectáculos que reviven episodios de la historia italiana. Durante la Edad Media, un barón hacía pasar hambre a la ciudad, hasta que los habitantes, inspirados por la molinera, deciden rebelarse. Hoy se forman nueve equipos de hasta 4.000 integrantes cada uno. El pueblo es representado por los naranjeros que no llevan ninguna protección, combaten contra el ejército del Señor Feudal, que van en carros tirados por caballos y equipados con protecciones que recuerdan las antiguas armaduras.

Este año, el carnaval de Ivrea se celebra del 25 al 28 de febrero. Puedes obtener más información en su página web.

6. Carnavales rurales en Lantz (España)

Cada martes de carnaval se celebra en la pequeña localidad de Lantz, en Navarra, el apresamiento, juicio y muerte en la hoguera del mítico y malvado bandido Miel Otxin. Este muñeco de tres metros porta los brazos en cruz, viste blusa estampada, pantalón azul y faja roja, y corona su cabeza un gorro cónico llamativamente adornado. Varios personajes le acompañan en el desfile: Ziripot, hombre bonachón y gordinflón hecho a base de sacos rellenos de helechos y heno, que apenas puede mantenerse en pie; le persigue el Zaldiko, caballo bravío que arremete contra él hasta tirarlo al suelo; los Arotzak portan martillos y tenazas, y corren tras el Zaldiko para herrarlo, y finalmente los Txatxos, que enfundados en pieles de animales y armados con palos y escobas, gritan mientras hostigan a todos los presentes.

Lantz celebra un carnaval rural de gran tradición. (Foto: Vincent West / Reuters)
Lantz celebra un carnaval rural de gran tradición. (Foto: Vincent West / Reuters)

El Carnaval de Lantz es un carnaval rural de gran tradición, en el que durante unos días las fuerzas del mal y del bien se enfrentan en una batalla simbólica en la que la sed de justicia moviliza las iras populares. El origen de su celebración no está claro. La leyenda sobre este carnaval ha pervivido gracias a la trasmisión oral. Al ser Lantz un lugar de paso hacia Francia, antaño era frecuente la presencia de bandidos en la zona, que abusaban y robaban tanto a los viajeros como a los vecinos de la villa.

En 2017, el carnaval de Lantz se celebra el 26, 27 y 28 de febrero. Puedes obtener más información en su página web.

7. Carnaval de Oruro (Bolivia)

El Carnaval de Oruro es la máxima representación de los Carnavales en Bolivia, convirtiéndose en uno de los más importantes de América Latina, y fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. A lo largo del carnaval participan más de 48 conjuntos folclóricos que son distribuidos en 18 especialidades de danzas que reúnen de distintas partes de Bolivia y que realizan su peregrinación hacia el Santuario del Socavón cada sábado de carnaval en la tradicional “Entrada”.

El Carnaval de Oruro es uno de los más famosos de Latinoamérica. (Foto: David Mercado / Reuters)
El Carnaval de Oruro es uno de los más famosos de Latinoamérica. (Foto: David Mercado / Reuters)

Oruro, situado a una altitud de 3.700 metros en las montañas del oeste de Bolivia, era un importante centro de ceremonias precolombino antes de convertirse en un importante centro minero en los siglos XIX y XX. La ciudad fue refundada por los españoles en 1606 y siguió siendo un lugar sagrado para el pueblo uru, al que venían desde muy lejos para cumplir con los ritos, especialmente la gran fiesta de Ito. Los españoles prohibieron esas ceremonias en el siglo XVII, pero éstas continúan bajo la fachada de la liturgia cristiana: los dioses andinos se ocultaban tras los iconos cristianos, convirtiéndose así en santos. Todos los años, durante seis días, este carnaval da lugar al despliegue de toda una gama de artes populares en forma de máscaras, tejidos y bordados. El principal acontecimiento es la procesión (“entrada”), durante la cual los bailarines recorren durante veinte horas, sin interrupción, los cuatro kilómetros de la procesión. Más de 28.000 bailarines y 10.000 músicos repartidos en unos cincuenta grupos participan en el desfile, que ha sabido conservar las características tomadas a los misterios medievales.

Este año, el Carnaval de Oruro se podrá disfrutar entre el 18 y el 28 de febrero de 2017. Encuentra más información en la web de turismo de Bolivia.

El ridículo de Harvard

Jordi Bernal

Foto: Manu Fernandez
AP Photo/Archivo

Conocida y repetida es la sentencia de Tarradellas: “En política se puede hacer de todo menos el ridículo”. No parecen los políticos independentistas actuales muy dados al recuerdo del presidente que reinstauró la Generalitat de Cataluña democrática en la los años de la Transición. El ridículo es su modo de actuar. Ridículo Junqueras cuando, sin ruborizarse ni abrocharse la americana por imperativo físico, afirmó que podía parar la economía catalana unos días sin más y más chulo que un pisador ubérrimo de uvas. La cara de los eurodiputados debió de ser inenarrable. No entro ya en el hecho de que Junqueras afirmara en otra ocasión que el torturador Miquel Badia fue un demócrata ejemplar. Como siempre, tratándose de Junqueras, la historia es pura mitomanía falsaria. De meapilas mixtificador, vamos. De programa bien-pagá-y-Soler de TV3.

Luego está el ministro de exteriores (sic) del estalinista Psuc Romeva. El nadador sin pelo ni Cheever que le escriba. El compañero de viaje borderline. Ahí está quejándose de que cazas españoles sobrevuelen cielo catalán. Una vez más, el flipe de los representantes europeos tuvo que ser considerable: un tipo que lloriquea por que las fuerzas armadas de su país realizan ejercicios militares en su espacio aéreo.

Si no fuera suficiente, superando a Nat King Cole 4% Arturo Mas, o sería Luther King, yo ya no sé, aparece en escena haciendo el clown uno de Gerona. Y dice, previo viaje pagado por usted y moi, que los EEUU son muy libres y España una cacicada decimonónica. Les recuerda, con apuntes de bachiller, los fundamentos de la democracia norteamericana. Sí, esa que no admite segregaciones ni deslealtades tejanas ni tonterías de pastelero. Se le olvida apuntar al convergente que, en Cataluña, se utiliza el calificativo “unionista” como estigma. Y que su Frente de Liberación Popular para un referéndum se basa en un pacto con comunistas que quieren acabar con la democracia liberal.

También se le olvida, en Harvard oh yeah y pagado por usted y moi, al pastelero de Gerona recordar que la soberanía de España, al igual que la de Estados Unidos, reside en el conjunto de sus ciudadanos. Valor de ley, si atendemos a la formación cultural puramente yanqui.

No se puede ir por la vida haciendo el ridículo, pastelero. Incluso más acá de la política.

El viejo topo se hace europeísta

Juan Claudio de Ramón

Se critica el decorado: algunos lo quieren minimalista; otros, suntuoso. Casi todos coinciden en que falla la iluminación, pero cada uno pondría el foco en un lugar distinto. El encargado de la tramoya, que se ha ido complicando a lo largo de los años, está bajo constante escrutinio. El casting suscita comentarios de todo tipo, aunque hay consenso en que los intérpretes de antaño tenían más grandeza. Un desarrollo interesante es que cada vez se presta más atención a los actores secundarios, e incluso sucede que alguien a quien se creía figurante concentra de pronto todas las miradas. Sobre todo, preocupa el guion: según una influyente escuela de comentaristas, le falta dramatismo y le sobran acotaciones. No se atiene a moldes conocidos: no está claro si es comedia del arte o teatro épico; más parece que se está inventando un nuevo género. Sobre todo, la trama ha dejado de avanzar. Algunos sospechan, aunque no se atreven a decirlo, que el problema está en un público filisteo que no entiende: habría que evacuar el patio de butacas, o mejor aún, representar la obra a telón bajado. Los espectadores creen, en cambio, que es el director el que no entiende nada y están como locos por traspasar la cuarta pared.

Da igual. El caso es que todos hablan de lo mismo. La Unión Europea es ya la única obra en cartel, the only show in town, como se dice en inglés. La utopía tecnocrática de un puñado de altos funcionarios de los años cincuenta se ha colado en los bares de todo el continente. En Europa se habla, en suma, de Europa, dato que no parece condecirse con prematuras actas de fallecimiento. Por una suerte de heterogénesis de los fines, o acaso eso que Hegel llamaba argucias de la razón, todas las amenazas existenciales de la Unión Europea están contribuyendo a generar esa conciencia europea que nos hacía falta, peso previo y necesario para la conformación de un demos europeo. Sí, un nutrido grupo de espectadores ha abandonado el palco; ahí se les ve discutiendo acaloradamente entre ellos a la salida del teatro, sin saber a dónde dirigirse ni si les hará falta paraguas. Cunde la sensación de que si finalmente la obra bajase del cartel, a los pocos días los europeos empezarían a producir el remake.

En el primer acto, los europeos se mataban; en el segundo, aprendieron a cooperar; no descartemos que al acabar el tercero, que ahora empieza envuelto en brumas, seamos los europeístas los que también podamos exclamar, admirados: ¡Bien excavado, viejo topo!

China y la búsqueda de los 14 millones de niños que 'nunca' nacieron

Redaccion The Objective

Foto: China Stringer
Reuters

China tiene la capacidad estadística para darnos sorpresas. En este país inmenso de 1.370 millones de personas han aparecido de la noche a la mañana en sentido metafórico, pues ha sido entre 2012 y 2016, otros 14 millones hasta ahora desconocidos. La cantidad es asombrosa por elevada; equivale a los habitantes de ciudades como Estambul o Londres, lo cual sería difícil de explicar que sucediera en otro país que no fuera China.

China y la búsqueda de los 14 millones de ciudadanos que 'nunca' nacieron
Un niño, en la sala de espera de un aeropuerto. | Foto: Ng Han Guan/AP Photo

El fenómeno, sin embargo, tiene una explicación. Cuando en 1979 el Partido Comunista implantó la ley del hijo único, que consistía en limitar el número de nacimientos a un hijo o hija por familia, implantó al mismo tiempo un sistema injusto y tramposo para poner freno a una cantidad de nacimientos que se escapaba del control del Estado. Durante todos estos años y hasta diciembre de 2015, las familias han tenido que pagar tasas abusivas y a todas luces discriminatorias para registrar a los hijos nacidos fuera de lo permitido. Por ejemplo, en 2012, la tasa se encontraba sobre los 40.000 dólares, una cifra difícilmente asumible para una familia media. Las estadísticas oficiales presumen que esta medida ha evitado 400 millones de nacimientos adicionales, pero reducir esta posibilidad a las familias con capacidad económica ha creado problemas que ahora comienzan a atenderse.

“La cantidad de chinos sin censar equivale a los habitantes de ciudades superpobladas como Estambul o Londres”

El resultado, casi cuarenta años después, es una masa que se agolpa para registrarse en el hukou, que es un sistema similar a nuestro censo, sin el cual un ciudadano no tiene derecho a recibir atención sanitaria, ser escolarizado o cobrar una pensión. Un ciudadano que no existe para el hukou, no existe para la Administración. Los 14 millones de ciudadanos nuevos han vivido todos estos años en la sombra, como si un documento los hubiera puesto por primera vez en el mapa, y el gobierno prevé localizarlos a todos en un plazo inferior a tres años.

China y la búsqueda de los 14 millones de ciudadanos que 'nunca' nacieron 1
Un grupo de niños en un orfanato chino en 2007 | Foto: Elizabeth Dalziel/AP Photo

No hay vida posible sin hukou. Este documento no solo recoge el nombre y la fecha de nacimiento, sino también el número de familiares o el estado civil. Así que China ha decidido facilitar el acceso al documento reconociendo, después de todo este tiempo, que se trata de un derecho fundamental de sus ciudadanos. Y, entre estos, destacan los olvidados por la Historia reciente, como los que nacieron fuera de la ley del hijo único o aquellos que, por no tener padres, no han podido certificar su fecha de nacimiento.

El Pastafarianismo, la religión que adora a un espagueti volador con albóndigas

María Hernández

Foto: aaditya sood
Flickr

Oh Tallarines que están en los cielos gourmet. Santificada sea tu harina. Vengan a nosotros tus nutrientes. Hágase su voluntad en la Tierra como en los platos. Danos hoy nuestras albóndigas de cada día y perdona nuestras gulas así como nosotros perdonamos a los que no te comen. No nos dejes caer en la tentación (de no alimentarnos de ti) y líbranos del hambre… Ramén.

Así es la oración que los pastafaris dedican a su dios, el Monstruo del Espagueti Volador (Monesvol). Ya, suena a broma, pero no lo es. La Iglesia Pastafari, también conocida como la Iglesia del Monstruo del Espagueti Volador, existe y se está intentado constituir como una religión legal en España.

¿Quiénes son los pastafaris?

Adoran a un dios formado por espaguetis y albóndigas, creen que los piratas fueron los primeros pastafaris y que el cielo tiene un volcán de cerveza y una fábrica de strippers. Su infierno es parecido, pero con cerveza pasada y strippers con enfermedades de transmisión sexual.  Los miembros de esta religión también tienen un elemento, como la cruz en el Cristianismo o el velo de las mujeres en el Islam, que los identifica y los diferencia del resto: un colador. Sí, un colador en la cabeza, suponemos que limpio, es el símbolo de quienes siguen al Monesvol.

Definen a su dios como “un ente supranatural benevolente que creó el mundo hace unos 5.000 años, cuando iba un poco borracho, aunque el mundo se ha construido para que los humanos crean que es mucho más antiguo de lo que es”.

El Pastafarianismo, la religión que adora a un espagueti con albóndigas 3
El Monesvol creó el mundo cuando iba algo borracho. | Foto: Doug nakatomi/flickr

“Creemos que la religión – digamos el Cristianismo, el Islam, el Pastafarianismo – no necesita una creencia literal para proveer una iluminación espiritual”, explican en su página web. Son conscientes de que no todo aquel que se declara pastafari cree ciegamente en su monstruo, su cielo de cerveza y en sus orígenes piratas, por lo que aceptan que haya muchos niveles de creencia y que ninguno sea más legítimo que otro. “No tienes que creer para ser parte de nuestra Iglesia, aunque esperamos que con el tiempo veas la verdad. Pero los escépticos, así como miembros de otras religiones, son siempre bienvenidos”, añaden.

Los orígenes del Pastafarianismo

¿A quién se le ocurrió esta extraña y cómica religión? Fue Bobby Henderson, que en 2005 era un joven estudiante de 24 años, quien creó el Pastafarianismo. Envió una carta al Consejo de Educación de Kansas, Estados Unidos, al darse cuenta de que planeaban enseñar en las escuelas la teoría alternativa del Diseño Inteligente, una postura seudocientífica que defiende que ciertas características del universo y de los seres vivos se explican mejor a través de una causa inteligente. Henderson utilizó la carta para satirizar el Creacionismo y pedir que se incluyera también en las escuelas la enseñanza sobre el Pastafarianismo, alegando que sus creencias eran tan válidas como las del Diseño Inteligente.

“No tengo ningún problema con la religión. Con lo que tengo un problema es con la religión planteada como ciencia”

“Tenemos evidencias de que un Monstruo Espagueti volador creó el universo. Ninguno de nosotros, por supuesto, estaba allí para verlo, pero tenemos informes escritos de ello. Tenemos varios grandes volúmenes explicando todos los detalles de Su poder. Además, os sorprenderá oír que somos más de 10 millones, y creciendo. Tendemos a ser muy reservados, ya que mucha gente dice que nuestras creencias no están corroboradas por evidencias observables”, decía la carta de Henderson. Al final, el estudiante incluyó un dibujo bastante simple y sarcástico del Monesvol creando el universo.

Con esta sátira, que ya se ha convertido en una religión oficial en varios países, Henderson pretendía denunciar que las religiones se enseñasen como ciencias. “No tengo ningún problema con la religión. Con lo que tengo un problema es con la religión planteada como ciencia. Si hay un dios y es inteligente, entonces supongo que tiene sentido del humor”.

¿Está reconocido el Pastafarianismo?

La carta de Henderson se hizo viral en internet, y poco después los grandes medios de comunicación se hicieron eco de su original propuesta. Poco a poco, sus apoyos fueron creciendo y este movimiento se convirtió en una religión con millones de seguidores en todo el mundo. Tanto se popularizó, que su creador decidió crear el Evangelio Pastafari, que ahora marca las guías de esta singular religión.

Adoran a un dios formado por espaguetis y albóndigas, creen que los piratas fueron los primeros pastafaris y que el cielo tiene un volcán de cerveza y una fábrica de strippers.

Sin embargo, no todos los países están de acuerdo en el que el Pastafarianismo sea una religión igual de válida que las que están reconocidas oficial o socialmente. Este debate se considera en algunos lugares de gran importancia para la libertad religiosa, y los pastafaris luchan para que se les reconozca el derecho a legalizar su particular iglesia en diferentes países del mundo.

Ya lo han conseguido en algunos países. En Holanda, por ejemplo, son reconocidos oficialmente como religión desde 2016, y en Nueva Zelanda está permitido casarse bajo los ritos pastafaris. En Austria incluso hay pastafaris que han conseguido mostrar su devoción por el Monesvol en su documento de identidad, apareciendo en la foto que los representará en cualquier documento oficial con su colador en la cabeza.

El Pastafarianismo, la religión que adora a un espagueti con albóndigas 1
Un austriaco logró aparecer en su carnet de conducir con un colador en la cabeza. | Foto: Heinz-Peter Bader/Reuters

En España, sin embargo, la Iglesia Pastafari no ha tenido tanto éxito. Ha intentado constituirse como una religión legal, pero ya se lo han denegado cuatro veces. Ellos no desisten y siguen intentando que los incluyan en el Registro de Entidades Religiosas. Tras la última negativa que recibieron, el pasado mes de enero, los pastafaris han decidido recurrir la decisión del Ministerio de Justicia a la Sala de lo Contencioso- Administrativo de la Audiencia Nacional.

Cómo ser pastafari

Los pastafaris aceptan a cualquiera, incluso a personas de otras religiones. No emiten juicios sobre temas controvertidos como el matrimonio homosexual, por lo que afirman que nadie debe sentirse discriminado y que todos son bienvenidos.

Unirse a la Iglesia del Pastafarianismo es muy sencillo, simplemente hay que tener la voluntad de hacerlo. Y, para el que quiera dar un paso más, en su página web ofrecen la posibilidad de comprar, por 25 dólares, un certificado de pastafari y, por 15 dólares más, una tarjeta similar a un documento de identidad.

El Pastafarianismo, la religión que adora a un espagueti con albóndigas 2
Los pastafaris pueden conseguir su tarjeta de miembro en la página web. | Foto: venganza.org

En definitiva, los pastafaris dan la bienvenida a cualquiera que quiera pasar la eternidad en un cielo de cerveza y strippers.

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