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Los 7 carnavales más locos del mundo

Redacción TO

Foto: IVAN ALVARADO
Reuters

Llega uno de los momentos más vivos y compartidos del mundo: el Carnaval. Los más famosos son los de Río de Janeiro, Venecia o Cádiz, pero hay vida más allá de ellos. Estos son los carnavales más locos, todos ellos con historias legendarias detrás:

1. Carnaval de Basilea (Suiza)

En Basilea, la tercera ciudad más habitada de Suiza y ubicada en el noreste del país, se celebra uno de los carnavales más locos del mundo. Se trata del Basler Fasnacht, conocido en el dialecto local como die drey scheenschte Dääg, frase que textualmente significa “los tres días más lindos del año”. Los festejos, que duran precisamente tres días, se inauguran con el Morgestraich (en alemán “toque de diana”) a las 4:00 de la madrugada del lunes siguiente al miércoles de ceniza, en el mes de febrero o marzo.

En Basilea, Suiza, viven sus “tres días más lindos” durante el carnaval. (Foto: Arnd Wiegmann / Reuters)
En Basilea, Suiza, viven sus “tres días más lindos” durante el carnaval. (Foto: Arnd Wiegmann / Reuters)
Waggis, Dummpeter, Ueli, Alti Dante… los personajes más pintorescos del Carnaval de Basilea. (Foto: Arnd Wiegmann / Reuters)
Waggis, Dummpeter, Ueli, Alti Dante… los personajes más pintorescos del Carnaval de Basilea. (Foto: Arnd Wiegmann / Reuters)

Los tres días más bonitos de Basilea consiguen que los suizos dejen la seriedad por la que son mundialmente conocidos. Los habitantes de esta ciudad a orillas del Rín pasan, literalmente, tres noches sin dormir y celebran la fiesta con desenfreno. Los disfraces que muestran en sus diferentes desfiles son realmente únicos, y sólo se pueden ver en Basilea. Waggis, Dummpeter, Ueli, Alti Dante… todos ellos personajes pintorescos que merecen ser conocidos de primera mano. El Carnaval de Basilea es el más importante de Suiza y el mayor de todos los carnavales protestantes a nivel mundial. No obstante, es imposible conocer su origen exacto porque durante el terrible terremoto que asoló la ciudad en 1356 se destruyeron todos los documentos. El documento más antiguo que se conoce acerca de esta celebración data de 1376. Se sabe que los gremios de Basilea tuvieron una gran influencia en la evolución del Carnaval de la ciudad. En el siglo XVI, la revista de los miembros de los gremios en edad militar estaba estrechamente vinculada al Carnaval, y fue entonces cuando aparecieron los elementos marciales que aún marcan la fiesta en la actualidad, en particular el solemne paso de marcha al son de tambores y pífanos.

En 2017, el Fasnacht se celebra el 6, 7 y 8 de marzo. Puedes encontrar más información en la web de turismo de la ciudad de Basilea.

2. Carnaval de Binche (Bélgica)

El Carnaval que se celebra en la ciudad valona de Binche es el más importante de Bélgica, y genera un gran atractivo turístico cada año. El evento se divide en dos partes: la primera, por un lado, se celebra 49 días antes del carnaval propiamente dicho, aunque se la considera también parte de las fiestas. Cada domingo de estas 7 semanas hasta el día de carnaval se realizan ceremonias, bailes, actos teatrales y algunas preparaciones previas a la gran fiesta. La segunda consiste en el propio carnaval, que se celebra en pleno centro de la ciudad.

100.000 personas visitan cada año el Carnaval de Binche. (Foto: Yves Herman / Reuters)
100.000 personas visitan cada año el Carnaval de Binche. (Foto: Yves Herman / Reuters)
El Carnaval de Binche no se entendería sin la figura de los Gilles. (Foto: Francois Lenoir / Reuters)
El Carnaval de Binche no se entendería sin la figura de los Gilles. (Foto: Francois Lenoir / Reuters)

Reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2003, unas 100.000 personas visitan cada año el Carnaval de Binche, que tiene su apogeo en el Mardi Gras o martes de carnaval. Se trata de una de las celebraciones más antiguas de Europa, cuyos orígenes no están claros y se remontan a una larga tradición oral. El Carnaval de Binche no se entendería sin la figura de los Gilles, unos personajes enmascarados ataviados con sombreros y trajes tradicionales y llamativos que desfilan al son de tambores por las calles de Binche durante la época de carnaval, cuyo origen es anterior al siglo XVIII.

Los actos centrales del Carnaval de Binche se celebran este año del 26 al 28 de febrero. Puedes encontrar más información en la web del Carnaval.

3. Carnaval de Busojaras (Hungría)

Este carnaval es uno de los eventos culturales más importantes de Hungría. Se celebra en la ciudad de Mohacs, ubicada en la orilla derecha del Danubio. Esta fiesta marca el final del invierno para darle la bienvenida a la primavera. Se trata de uno de los carnavales más peculiares del Viejo Continente.

El Carnaval de Busojaras es realmente terrorífico. (Foto: Bernadett Szabo / Reuters)
El Carnaval de Busojaras es realmente terrorífico. (Foto: Bernadett Szabo / Reuters)
Los busós intentaron expulsar a los invasores dando miedo. (Foto: Laszlo Balogh / Reuters)
Los busós intentaron expulsar a los invasores dando miedo. (Foto: Laszlo Balogh / Reuters)

La característica fundamental de este carnaval es que los busós (personas ataviadas con máscaras y trajes típicos de la zona) desfilan por las calles de la ciudad, bailando y cantando canciones folclóricas. Lo que diferencia a este carnaval de otros muchos es que las máscaras tienen son espantosas, hechas con pieles de animales, lo que resulta en una estampa realmente terrorífica. La fiesta de los Busojaras rememora la época en que los habitantes de Mohács, vestidos de esa guisa, intentaron expulsar de la ciudad a las fuerzas ocupantes turcas. Cuenta la leyenda que cientos de lugareños se refugiaron en los bosques, tallaron máscaras horripilantes, se equiparon con pieles de animales y fabricaron mazas con la madera del bosque. Una noche de tormenta regresaron al pueblo profiriendo gritos y todo tipo de ruidos escalofriantes. Los turcos sintieron tanto miedo al ver aquella horda de seres ataviados con mantos peludos y atemorizadoras máscaras con cuernos, que pensaron que eran demonios que los atacaban, por lo que acabaron huyendo del pueblo antes del alba.

En 2017, el carnaval de Busojaras se celebra del 23 al 28 de febrero. Puedes obtener más información de este evento declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en su página web.

4. Carnavales de Vilanova i la Geltrú (España)

Los carnavales de Vilanova i la Geltrú son unos de los más tradicionales del mundo. Cuentan con más de 250 años de antigüedad y su acto más espectacular son “Las Comparsas” (“Les Comparses”), donde 16.000 personas salen a la calle con sus sociedades y acompañados por más de 100 charangas o bandas de música provenientes de toda España. Los comparseros van en pareja, ellos con la barretina y ellas con un mantón de Manila. Ataviados de esta guisa tiran caramelos por las calles hasta llegar a la guerra final en la Plaza de la Villa, donde todas las sociedades se reúnen al son de la música del Turuta para tirar caramelos a todo el mundo.

En Vilanova i la Geltrú se celebran unos carnavales llenos de sátira. (Foto: Andrea Dalmau / EFE)
En Vilanova i la Geltrú se celebran unos carnavales llenos de sátira. (Foto: Andrea Dalmau / EFE)

La de Vilanova i la Geltrú es la celebración más emblemática de la localidad, además de ser el único carnaval catalán que sobrevivió a la dictadura franquista y que a día de hoy todavía sigue centrándose en la sátira. Son siete días de fiesta que se inician el “Dijous Gras” (Jueves Lardero) con la Merengada y la tradicional Xatonada. Con la llegada del rey Carnestoltes, el viernes, se inicia un intenso fin de semana marcado por los disfraces y la sátira.

La edición de 2017 se celebra entre el 23 de febrero y el 1 de marzo. Puedes encontrar más información en su página web.

5. Carnaval de Ivrea (Italia)

El histórico Carnaval de Ivrea, institucionalizado en 1808, es una de las fiestas más antiguas y peculiares del mundo. Tiene lugar en Ivrea, una ciudad piamontesa situada en la provincia de Turín. En este carnaval se celebra la rebelión popular contra la tiranía. Esta insurrección vive su momento más álgido en el espectacular desfile histórico y la famosa batalla de las naranjas, que tiñe de color y aromas toda la ciudad.

Ivrea celebra su ‘tomatina’ particular pero con naranjas. (Foto: Stefano Rellandini / Reuters)
Ivrea celebra su ‘tomatina’ particular pero con naranjas. (Foto: Stefano Rellandini / Reuters)

El carnaval se inicia con un ritual natural: removiendo la tierra para plantar un árbol que se quemará al final de la fiesta, para consentir a la comunidad que renazca de sus propias cenizas. No obstante, la batalla de las naranjas es el evento más esperado durante este histórico Carnaval de Ivrea. Se celebra durante tres días consecutivos previos al miércoles de Ceniza en diferentes plazas del casco histórico de la ciudad. Le anteceden desfiles, ritos y espectáculos que reviven episodios de la historia italiana. Durante la Edad Media, un barón hacía pasar hambre a la ciudad, hasta que los habitantes, inspirados por la molinera, deciden rebelarse. Hoy se forman nueve equipos de hasta 4.000 integrantes cada uno. El pueblo es representado por los naranjeros que no llevan ninguna protección, combaten contra el ejército del Señor Feudal, que van en carros tirados por caballos y equipados con protecciones que recuerdan las antiguas armaduras.

Este año, el carnaval de Ivrea se celebra del 25 al 28 de febrero. Puedes obtener más información en su página web.

6. Carnavales rurales en Lantz (España)

Cada martes de carnaval se celebra en la pequeña localidad de Lantz, en Navarra, el apresamiento, juicio y muerte en la hoguera del mítico y malvado bandido Miel Otxin. Este muñeco de tres metros porta los brazos en cruz, viste blusa estampada, pantalón azul y faja roja, y corona su cabeza un gorro cónico llamativamente adornado. Varios personajes le acompañan en el desfile: Ziripot, hombre bonachón y gordinflón hecho a base de sacos rellenos de helechos y heno, que apenas puede mantenerse en pie; le persigue el Zaldiko, caballo bravío que arremete contra él hasta tirarlo al suelo; los Arotzak portan martillos y tenazas, y corren tras el Zaldiko para herrarlo, y finalmente los Txatxos, que enfundados en pieles de animales y armados con palos y escobas, gritan mientras hostigan a todos los presentes.

Lantz celebra un carnaval rural de gran tradición. (Foto: Vincent West / Reuters)
Lantz celebra un carnaval rural de gran tradición. (Foto: Vincent West / Reuters)

El Carnaval de Lantz es un carnaval rural de gran tradición, en el que durante unos días las fuerzas del mal y del bien se enfrentan en una batalla simbólica en la que la sed de justicia moviliza las iras populares. El origen de su celebración no está claro. La leyenda sobre este carnaval ha pervivido gracias a la trasmisión oral. Al ser Lantz un lugar de paso hacia Francia, antaño era frecuente la presencia de bandidos en la zona, que abusaban y robaban tanto a los viajeros como a los vecinos de la villa.

En 2017, el carnaval de Lantz se celebra el 26, 27 y 28 de febrero. Puedes obtener más información en su página web.

7. Carnaval de Oruro (Bolivia)

El Carnaval de Oruro es la máxima representación de los Carnavales en Bolivia, convirtiéndose en uno de los más importantes de América Latina, y fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. A lo largo del carnaval participan más de 48 conjuntos folclóricos que son distribuidos en 18 especialidades de danzas que reúnen de distintas partes de Bolivia y que realizan su peregrinación hacia el Santuario del Socavón cada sábado de carnaval en la tradicional “Entrada”.

El Carnaval de Oruro es uno de los más famosos de Latinoamérica. (Foto: David Mercado / Reuters)
El Carnaval de Oruro es uno de los más famosos de Latinoamérica. (Foto: David Mercado / Reuters)

Oruro, situado a una altitud de 3.700 metros en las montañas del oeste de Bolivia, era un importante centro de ceremonias precolombino antes de convertirse en un importante centro minero en los siglos XIX y XX. La ciudad fue refundada por los españoles en 1606 y siguió siendo un lugar sagrado para el pueblo uru, al que venían desde muy lejos para cumplir con los ritos, especialmente la gran fiesta de Ito. Los españoles prohibieron esas ceremonias en el siglo XVII, pero éstas continúan bajo la fachada de la liturgia cristiana: los dioses andinos se ocultaban tras los iconos cristianos, convirtiéndose así en santos. Todos los años, durante seis días, este carnaval da lugar al despliegue de toda una gama de artes populares en forma de máscaras, tejidos y bordados. El principal acontecimiento es la procesión (“entrada”), durante la cual los bailarines recorren durante veinte horas, sin interrupción, los cuatro kilómetros de la procesión. Más de 28.000 bailarines y 10.000 músicos repartidos en unos cincuenta grupos participan en el desfile, que ha sabido conservar las características tomadas a los misterios medievales.

Este año, el Carnaval de Oruro se podrá disfrutar entre el 18 y el 28 de febrero de 2017. Encuentra más información en la web de turismo de Bolivia.

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La traición

Laura Fàbregas

Foto: YVES HERMAN
Reuters

¿Qué pasa en Cataluña? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, y por qué los que no somos independentistas hemos tardado tanto en hablar?

La respuesta tiene que ver con el factor humano. Hemos tardado tanto en alzar la voz porque por mucho tiempo hemos sentido que formábamos parte de ellos: del mismo pueblo, no sé si un sol poble, pero sí un pueblo cívicamente unido. Hemos abandonado progresivamente el espacio público por temor al ostracismo o la muerte civil. A que nuestros más allegados pensaran que no éramos dignos de su confianza. Porque, digan lo que digan, la libertad más difícil no se ejerce ni contra el poder –en democracia, siempre algo abstracto y lejano– ni tampoco contra la publicidad. La libertad más difícil se ejerce contra los amigos. Contra los tuyos.

El sociólogo Émile Durkheim habló de “efervescencia colectiva” para explicar este fenómeno donde una sociedad comparte prácticas, hábitos y creencias como, por ejemplo, las Diadas. Durkheim ha sustituido a Montesquieu quien, probablemente, hoy sería un facha para la mitad de catalanes.

En Cataluña se han roto los valores de la ilustración. Los que hacen que un individuo pueda discrepar de los suyos a través de la razón independientemente de la compasión, el amor y las emociones que pueda sentir por ellos. Por eso tanta gente se sintió interpelada en la jornada del 1 de octubre al ver que una parte de los suyos recibía porrazos. Aunque pensara que eran ellos los que estaban equivocados. Como una madre que no quiere que metan a su hijo en la cárcel, aún sabiendo que es culpable. El valor está en decirle a su hijo que se ha equivocado, pero nadie discutiría el amor y lealtad de esa madre.

El nacionalismo destroza el terreno común que posibilita el debate, incluso entre familiares. Un liberal, un socialdemócrata e incluso un comunista pueden debatir sobre cuál es la mejor manera de generar riqueza y distribuirla. Un nacionalista no puede, porque aunque lo vista de racionalidad, el último eslabón de esta ideología apela a la parte emocional. Y si no estás con los tuyos, eres un traidor.

Continúa leyendo: Láinez, Lanza y los que le echan leña al fuego

Láinez, Lanza y los que le echan leña al fuego

Melchor Miralles

Foto: Youtube (CC)

Ha ingresado en prisión, como era de esperar, Rodrigo Lanza, ese canalla que se ha convertido en un homicida tras ejercer de mártir antisistema. Nieto de un almirante de Pinochet muy vinculado al dictador chileno, Lanza, de 33 años, dejó hace tiempo tetrapléjico a un policía autonómico catalán en el desalojo de una vivienda “okupada”, y fue condenado por ello a 5 años por el Supremo. El caso fue sonado y la investigación policial fue calamitosa, y dio pie al famoso documental Ciutat Morta, en el que participó activamente Lanza. Cuando fue encarcelado recibió el entusiasta apoyo de Pablo Iglesias, Ada Colau y otros líderes populistas, que ayudaron a convertirle en un icono de la extrema izquierda. Pero Lanza se ve que lo tenía claro. Ahora vuelve a la cárcel. Tras salir de la prisión por este caso, se instaló en Zaragoza, donde era muy conocido por su liderazgo radical antisistema. Lanza, apodado “El Rodri”, vaya usted a saber por qué, está acusado de la muerte a golpes de Víctor Laínez, que murió tras ser atacado el pasado viernes en un bar zaragozano por un grupo de radicales de extrema izquierda tan solo por llevar puestos unos tirantes CON los colores de la bandera de España.

Sorprenden las precauciones de Pablo Iglesias y otros líderes de la extrema izquierda al valorar el asesinato de Laínez. Iglesias dijo que “condenamos cualquier tipo de violencia”, que es una forma de no mojarse, de dejar a la libre interpretación de cada uno que quizá en función de quién sea la víctima y quién el verdugo Iglesias y otros ponen sordina a la condena del acto, lo cual me parece insólito y repugnante. Por no hablar de las bazofias que, como siempre, se han leído sobre el caso en las redes sociales. Es terrible que alguien pueda apalear hasta la muerte a otro ser humano por el color de los tirantes que lleva, por cualquier motivo ideológico. Resulta más contradictorio aún, y creo que debe llevar a una reflexión profunda de buena parte de la izquierda española, que pueda llegarse a ese límite el odio a quien piensa de modo diferente a uno. La violencia es inaceptable, se vista del traje que se vista, la ejerza quien la ejerza y sea quien sea la víctima.

Quienes han visto a Lanza como un héroe digno de elogio debieran censurar sin matices su comportamiento, y reflexionar sobre cómo es posible que haya legado a este límite. Porque es de esperar que jamás vuelva a suceder nada parecido, con nadie. Y algunos alimentan comportamientos violentos con su discurso político extremista. El único responsable del asesinato de Láinez es el autor material del mismo, pero cuando se le echa leña al fuego se sabe lo que sucede. Y hay demasiados que han echado leña a este fuego en muchos lugares de España. Ojala no vuelva a repetirse

Continúa leyendo: Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones

Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones

Lidia Ramírez

Foto: RRSS

La limitación velada del ascenso laboral de las mujeres en el interior de las empresas en este país es una realidad evidente.  La igualdad de género y, concretamente en el oficio de periodista, es una mentira. Una farsa. Así lo refleja el nuevo informe presentado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) titulado ‘Informe Anual de la Profesión Periodística 2017’, que este año hace ahínco en las mujeres periodistas y los profesionales autónomos. 

Si se consideran los puestos con carácter directivo en las redacciones, el porcentaje de hombres duplica al de mujeres. Así las cifras muestran que, del total de directivos contratados, las mujeres redactores jefas en los medios impresos suponen un 4,3% frente al 5,6% de los hombres; las directoras de programas son el 1,7% frente al 4% de hombres; y las directoras de webs el 0,9% frente al 2,4% de hombres directivos, por ejemplo.

“De 80 periódicos sólo 8 tenían una periodista al frente”

De esta forma, la lista de los diarios impresos que se agrupaban el año pasado en la Asociación De Editores De Diarios Españoles muestra que de 80 periódicos sólo 8 tenían una periodista al frente, y sólo en 3 el responsable de la gerencia era una mujer. Situación bastante parecida muestran también los organigramas de las televisiones y las radios: de unos 84 directivos de primer nivel, en compañías como Atresmedia, Mediaset, RTVE, Movistar TV, Cadena SER y Cope, sólo 13 son mujeres.

En palabras del periodista Luis Palacio, que ha dirigido el estudio, el “factor de discriminación hacia las mujeres” en las redacciones es evidente.

Por el contrario, en el ámbito de la comunicación empresarial e institucional la situación cambia radicalmente, puesto que de las personas con nivel de dirección el 52% son mujeres y el 48%, hombres.

Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones 1
Victoria Prego, presidenta APM, Luis Palacios, director del Informe y Nemesio Rodríguez, vicepresidente de la APM, durante la presentación del Informe Anual de la Profesión Periodística 2017. | Foto: Fernando Villar/EFE

Así, como consecuencia de que haya más mujeres que hombres en los tramos salariales más bajos (por debajo de los 1.500 euros) y menos en los más altos  (por encima de los 2.000 euros), por regla general, las mujeres cobran menos que los hombres. En este sentido, el Informe muestra como hay un 14,7% de las mujeres frente a un 6,3% de los hombres que cobran entre 600 y 1.000 euros; entre 1.000 y 1.500 el porcentaje es de 25,4% (hombres) frente al 18,7% (mujeres); y las diferencias aún son mayores cuando las cifras se disparan a ingresos medios de entre 2.000 y 3.000, donde sólo un 12% de las mujeres tienen este sueldo, frente al 19% de los hombres periodistas; situación aún más sesgada es cuando cuando hablamos de sueldos entre 3.000 y 4.000 (11,1% hombres – 1,3% mujeres).

Además, analizando las cifras oficiales de paro registrado de periodistas según el Servicio Público de Empleo (SPEE), se constata que el 64% de los parados registrados son mujeres, frente al 34% de hombres. Según Palacio esto, en parte, se debe a que las tituladas en periodismo representan en torno a dos tercios del total, por un tercio de sus compañeros varones; el 65% de mujeres por el 36% de hombres, según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECYD), en unas circunstancias en las que “hay muchos más periodistas que los que el mercado puede absorber”, señala durante la presentación del informe Victoria Prego, presidenta de la APM.

En relación a posibles casos de “machismo” o “acoso” a las mujeres en las redacciones, la Asociación ha dicho que no han recibido ninguna petición de amparo sobre este tema.

 Periodistas y comunicadores autónomos: una situación incómoda

Otro de los asuntos en los que se centra el Informe es en la situación de los periodistas autónomos de nuestro país. Una situación que aunque va disminuyendo –2015: 862; 2016: 661; 2017: 648– aún representan  la cuarta parte de los periodista que trabajan informando (25%) o haciendo comunicación empresarial o institucional (27,1%), la mayoría “forzados por las circunstancias (79%) y no por elección propia (21%)”, precisa Luis Palacio, quien destaca la figura del ‘falso autónomo’ que representa en torno al 18% de los autónomos que trabajan en periodismo, según las encuestas realizadas para este informe.

En cuanto a los medios en los que trabaja este sector de profesionales, la mayoría lo hacen en nativos digitales (37 %), seguidos de los que lo hacen para revistas en papel (31,5 %), colaboradores de digitales de medios convencionales (20,4 %) y prensa diaria en papel (19,1 %). Y por lo que se refiere a las retribuciones, si en 2016 los porcentajes que cobraban por encima de los 100 euros por reportaje, entrevista o artículo de opinión eran los más altos; en 2017, el mayor porcentaje por reportaje los reciben quienes cobran entre 50 y 100 euros, mientras que la mayor parte de las colaboraciones en forma de entrevista o de artículos de opinión se pagan a menos de 50 euros.

Aún así, y pese a los datos negativos del Informe, Prego ha recalcado como dato positivo que “hay un poco menos de paro”: 7.137 personas, frente a las 7.890 de 2016.

Continúa leyendo: Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Jorge Raya Pons

Foto: TOMAS BRAVO
Reuters

El archivo con todos los manuscritos que sobrevivieron de Gabriel García Márquez está en Estados Unidos. Él, que se rebeló contra todos sus gobiernos, nunca lo habría imaginado. Vendieron el fondo de documentos que había guardado durante años por más de dos millones de dólares a la Universidad de Texas –a través de la institución Harry Ransom Center–. Parece mucho dinero cuando Gabo –como le llamaron quienes le conocían– vivió con lo justo durante casi media vida. Aquella circunstancia cambió, sin embargo, cuando alguien quedó deslumbrado por Cien años de soledad.

Algunos días, García Márquez compartía con quienes le acompañaban la historia de cómo la idea del libro le alcanzó como un rayo, de cómo quedó prendido e incapacitado para hacer otra cosa que escribir. “A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme”, dijo en una ceremonia en Cartagena de Indias en 2007. “Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro”.

Gabo, que nació en el Caribe colombiano y siempre se reconoció periodista, escribió otras obras que son infinitas –como El coronel no tiene quien le escriba y El amor en los tiempos del cólera– y dejó miles de páginas que ahora pueden consultarse gratuitamente y en línea. Son folios y folios –unos 27.000– y artículos y fotografías y ficciones a medias que revelan sobre García Márquez tanto como sus memorias: en ellos están sus métodos de trabajo, sus anotaciones, sus vicios de escritura. La universidad tejana ha comenzado un laborioso y encomiable esfuerzo para digitalizar todo cuanto llegó a sus manos, y los resultados son verdaderamente estimulantes si uno es lector devoto del maestro de Aracataca.

Cómo consultar en línea todo el catálogo de Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez, en Monterrey en 2007. | Foto: Tomás Bravo/Reuters

La página tiene habilitados unos buscadores que permiten, incluso, filtrar por palabras clave, y también un mecanismo sorprendente con el que se pueden comparar simultáneamente borradores distintos de una misma obra. Entre los documentos hay pasaportes de sus abuelos, de él mismo, fotografías de su infancia, todo un torrente de información que desvela las facetas misteriosas de su vida, sobre las que tanto mintió a sus biógrafos.

Toda esta hazaña no habría sido posible –quién sabe– si García Márquez no hubiera publicado Cien años de soledad. Aquello fue una posibilidad real al menos en dos ocasiones, según sus recuerdos. La primera, cuando la mecanógrafa Esperanza Araiza (Pera) resbaló saliendo de un autobús, bajo la lluvia, y provocó que los papeles de su borrador final se empaparan todos en un charco. Luego tuvo que secarlos pacientemente y uno a uno para rescatar los 18 meses de trabajo de su amigo.

La segunda, cuando el escritor y su esposa, Mercedes, se dispusieron a enviar a la editorial Suramericana por correo las 590 cuartillas que entonces eran la novela. El trabajador de la oficina pesó las hojas y les dijo: “Son 82 pesos”. Pero ellos eran pobres y solo tenían 53. Tuvieron que enviar la mitad de la novela, con el escaso atino de escoger la segunda mitad y no la primera. Unos días después, les escribió el editor y les dio el dinero restante a cambio de que le hicieran llegar la primera parte. La historia de García Márquez –quizá distorsionada– viene a demostrar que la fortuna, a veces, es caprichosa. Ahora sus intimidades literarias y familiares quedan abiertas para los curiosos y los investigadores.

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