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Los animales no son cosas, aunque lo diga el código civil

Carola Melguizo

Foto: Tanay Mondal
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Hace ocho años la Unión Europea hizo una modificación en su Tratado de Funcionamiento para reconocer a los animales como seres sintientes. En ese momento, ya otros países europeos lo había hecho. Austria y Alemania, por ejemplo, especifican en sus leyes que los animales no son cosas. Lo mismo ocurre con el Código Civil catalán, que establece en su libro quinto que los animales de compañía “no tienen consideración de cosas y están bajo la protección de la ley”. Suiza, Francia y Portugal también han tomado las medidas necesarias para modernizar sus legislaciones en este sentido. Pero en el Código Civil español, en cambio, los animales son considerados bienes semovientes, es decir, cosas que se mueven por sí mismas.

No es de extrañar, considerando que el Código Civil español data de 1889. Pero es evidente que a día de hoy la realidad social de los animales es muy diferente. Esto representa un auténtico anacronismo legal que tiene consecuencias importantes ya que deja a los animales desprotegidos ante situaciones como el abandono, los embargos o incluso las separaciones, al considerarlos una propiedad más. Es cierto que los derechos de los animales están reconocidos y protegidos por el mismo Ordenamiento Jurídico del que forma parte el Código Civil, pero la realidad es que para poder garantizar realmente el cumplimiento de dichos derechos, el primer paso es considerarlos seres vivos con capacidad de sentir.

Una reforma en el Código Civil español para cambiar el estatuto jurídico de los animales de ‘cosas’ a ‘seres vivos dotados de sensibilidad’, que es el que ya les otorga el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que en su artículo 13 reconoce a los animales como seres sintientes, es justo lo que se proponen el Observatorio Justicia y Defensa Animal (OJDA) y la Fundación Affinity. Ha sido un camino largo y complicado, pero ya ha visto frutos. El pasado 14 de febrero, el pleno del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad instar al Gobierno a acometer la reforma legal.

En palabras de Nuria Menéndez de Llano, abogada especialista en Derecho Animal y directora del OJDA, “que España actualice el Código Civil para que los animales sean reconocidos como seres sintientes tiene una trascendencia en la práctica judicial necesaria e imperiosa”. Sobre el acuerdo con la Fundación Affinity, Menéndez del Llano asegura: “Tenemos muy claro cuál es el objetivo y trabajaremos de la mano para modernizar nuestra ley y dar a los animales la consideración que merecen”. Con la presentación de la Proposición de Ley, y su correspondiente publicación en el Boletín Oficial de las Cortes, el cambio en la legislación está más cerca.

#animalesNOsoncosas

Somos muchos los españoles que esperamos que se efectúe lo antes posible. En la plataforma Change.org, sin ir más lejos, hay una petición dirigida a Mariano Rajoy y a otros cinco líderes políticos, entre los que se encuentran Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que ya ha sido firmada por más de 340.000 personas y que tiene como objetivo conseguir 500.000 firmas.

Famosos como Rudy Fernández, Dani Rovira, Alma Obregón, Nika, Thais Blume y Malena Costa se han hecho eco de la campaña en sus redes sociales utilizando el hashtag #animalesNOsoncosas en fotografías de sus perros y gatos para difundir el mensaje entre sus seguidores. Isabel Buil, directora de la Fundación Affinity, afirma que “necesitamos promover un cambio en la legislación española, por el bien de los animales y porque ellos son mucho más que una simple pertenencia y así se debe reconocer en el Código Civil. Y para ello, el apoyo y el compromiso de la gente es clave.”

Una encuesta realizada por la Fundación Affinity y el OJDA, arroja que un 84% de la población española está a favor de cambiar el código civil español para que los animales dejen de ser considerados cosas. Según datos de la misma encuesta, el 60% considera que en otros países se trata a los animales de compañía con más respeto que en España. En parte por situaciones como la falta de protocolos de rescate o salvamento para los animales que viajan en los vehículos en caso de sufrir un accidente de tráfico. Por absurdo que parezca, actualmente no existe en España ninguna legislación que obligue a recoger al animal, dejándolo en un estado de indefensión total. En este sentido, el cambio del Código Civil es un paso importante para poder seguir trabajando en pro de la defensa y la protección de los animales.

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La historia que no conocías detrás de El Rastro

Redacción TO

Foto: Ana Laya
The Objective

El Rastro forma parte de los llamados “barrios bajos” de Madrid en el sentido geográfico, ya que está situado en un terreno que desciende hacia el río Manzanares. El origen de su nombre ha sido ampliamente estudiado por historiadores y cronistas.

Está documentado, desde 1740, como un lugar de encuentro para la venta, cambio y trapicheo de objetos de segunda mano que se formaba alrededor de los mataderos que se ubicaban en la actual plaza General Vara de Rey y los curtidores que se instalaron en Ribera de Curtidores durante sus orígenes.

“Rastro” era en el siglo XVI sinónimo de carnicería o desolladero y cuenta la tradición popular que los restos de los animales degollados eran arrastrados desde el matadero, dejando a su paso un “rastro” de sangre. De allí el nombre del famoso mercado dominical.

¿Por qué El Rastro se llama El Rastro? 1
Una venta de libros en El Rastro. | Foto: Ana Laya / The Objective

Esta teoría también la sostiene el libro El origen del Rastro y los mataderos de Madrid por Antonio López Gómez (1976) que señala que en la plaza del General Vara del Rey estaba “el matadero y carnicería real” en el siglo XVIII. También habla de la coexistencia del rastro con otros mataderos, uno “viejo”, en el siglo XVI, y otro “nuevo”, a partir del siglo XVII en la Puerta de Toledo.

Según el diccionario de Covarrubias, el “rastro”, en una de sus acepciones, se refiere al “lugar donde se matan los carneros (…) porque los llevan arrastrando, desde el corral hasta el sitio donde los desuellan, y por el rastro que deja se le dio este nombre al lugar (mercado)”. Por su parte, el Diccionario de la Academia mantiene -en cuanto a “rastro”- la acepción de “matadero o sitio de venta de carnes al por mayor en determinados días y aún se utiliza en algún lugar”.

¿Por qué El Rastro se llama El Rastro? 2
Este año, cumple 267 de como mercado dominical. | Foto: Ana Laya / The Objective

Aunque esta es la teoría más famosa, hay autores que la califican de “tópico y equívoco”, Tal es el caso de José A. Nieto Sánchez quien en Historia del Rastro: Los orígenes del mercado popular de Madrid, afirma que, aunque había venta de carne, esta es solo una arista más de su historia pero no la única razón del nombre. Este año, se cumplen 267 años de El Rastro como mercado dominical y ya en 1914 Ramón Gómez de la Serna escribió sobre el mercadillo: “Solo en medio del libertinaje y la soltura del Rastro las cosas se enseñan a sí mismas, y personalmente se encaran y expresan”.

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Carola Melguizo

Foto: 20th Century Fox

Wes Anderson inauguró el pasado jueves la 68 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, la famosa Berlinale, con ‘Isla de perros’, su noveno largometraje. Es la primera vez que una película de animación abre el festival y el resultado ha sido inmejorable. Tras el pase de prensa, todo han sido alabanzas para el director y su equipo, sobre todo para los guionistas. Sin duda, un buen arranque para el festival que este año cuenta con 19 películas en competición y 5 fuera de concurso.

La historia de ‘Isla de perros’ se desarrolla en una ciudad japonesa ficticia llamada Megasaki, en la que una epidemia de gripe canina ha desatado una ola de odio hacia los perros. Por orden del alcalde, todos los canes sin excepción son evacuados y trasladados a una isla deshabitada que se usa como vertedero, en la que los animales luchan por sobrevivir entre montañas de basura. La aventura comienza el día que Atari Kobayashi, un niño de 12 años, decide ignorar la cuarentena establecida y va en busca de su perro Spots. De forma simultánea, nace en la ciudad Pro Dog, un movimiento en favor de los perros que lucha por acabar con el destierro.

El guión, escrito a ocho manos por Roman Coppola, Jason Schwartzman, Kunichi Nomura y el propio Anderson, sitúa la historia en el futuro, dentro de un contexto político creado, según el director, solo para el film. Sin embargo, llega en un momento histórico en el que es imposible no hacer paralelismos con políticos irresponsables que encuentran enemigos donde no los hay para justificar medidas extremas que responden a intereses personales y con una sociedad víctima del terrorismo de estado que no se atreve a luchar por quienes más lo necesitan.

En Estados Unidos, la película ha sido clasificada PG-13, no recomendada para menores de 13 años y los críticos aseguran que se trata de la obra más comprometida política y socialmente de Anderson hasta la fecha. En la versión original, las voces están interpretadas por Bryan Cranston, Edward Norton, Scarlett Johansson, Tilda Swinton, Yoko Ono y Bill Murray, entre otros. La banda sonora, como ya es costumbre en las películas de Anderson, es obra del compositor francés Alexandre Desplat.

Fotograma de ‘Isla de perros’. | Foto: 20th Century Fox

¿Cuándo podrá verse en España?

‘Isla de perros’ llegará a los cines españoles, de la mano de 20th Century Fox, el próximo 20 de abril. Pero si estás en Madrid, tienes la oportunidad de verla antes. El director, Wes Anderson, presentará la película en el Cine Doré, calle de Santa Isabel, número 3, el próximo martes 27 de febrero a las 20:00 h. Roman Coppola y Jason Schwartzman, dos de los guionistas, acompañarán a Anderson en un coloquio con el público que tendrá lugar después de la proyección.

Las entradas serán gratuita hasta completar aforo y se podrán conseguir en la taquilla del cine ese mismo día a partir de las 16:15 h, con un máximo de dos entradas por persona. El evento se realiza en el marco del programa de dinamización para Filmoteca que desarrolla el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA)

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Bea Guillén Torres

El 3 de mayo de 2017, el fotógrafo venezolano Ronaldo Schemidt captó una de las imágenes más icónicas de la violencia policial en Venezuela. Era José Víctor Salazar Balza, de 28 años, envuelto en llamas. Ahora esa fotografía ha sido elegida por el World Press Photo de 2018 como una de las imágenes del año, junto a otras cinco. La ganadora se conocerá el 12 de abril en una ceremonia en Amsterdam. Schemidt es uno de los nominados al premio principal que incluye, además del prestigioso reconocimiento, 10.000 euros y un equipo de material fotográfico.

En esta edición se han presentado más de 73.000 imágenes de fotógrafos de 125 países. Para elegir a las seis imágenes finalistas, el jurado ha valorado que traten acontecimientos de actualidad y que supongan una nueva forma de contar historias. “Con una foto World Press Photo tienes que sentir un puñetazo en tu estómago“, dijo Thomas Borberg, miembro del jurado y jefe de fotografía del periódico danés Politiken.

Eso es lo que ocurre con la imagen de Schemidt, fotógrafo de AFP. “Es una imagen simbólica. El hombre en llamas lleva una máscara en la cara. No se representa a sí mismo. Representa cómo está quemándose Venezuela“, consideraron los miembros del jurado. La fotografía muestra a un protestante contra Maduro, después de incendiar una moto abandonada de la Guardia Nacional, atrapado por el fuego de la explosión del vehículo.

El fotógrafo Ronaldo Schemidt cubriendo las protestas de Caracas. | Foto: CRISTIAN HERNANDEZ / AFP

“Yo estaba muy, muy cerca y de espaldas. Solo sentí la explosión, el calor en mi espalda. Reaccioné volteándome rápidamente. Tenía mi cámara colgada en el hombro derecho, la levanté y disparé y no paré de disparar en la bola de fuego. En ese momento no sabía qué estaba sucediendo realmente. Todo se desarrolló en pocos segundos, no más de cinco. Cuando revisé mi cámara, sentí impresión cuando vi las fotos, por el muchacho, por el accidente, por el nivel de violencia al que había escalado el conflicto”, cuenta Schemidt a The Objective.

“El muchacho fue rápidamente ayudado por sus compañeros y luego por los paramédicos, que lo enviaron a un hospital”, recuerda Schemidt. Se recuperó físicamente de las quemaduras, después de una intensa rehabilitación, pero en un país desabastecido de medicamentos aún sufre las dificultades de la recuperación.

El fotógrafo venezolano recuerda esta imagen como una de las más duras que ha tomado. “Otras coberturas también me han marcado, como el incendio de una guardería en México, donde murieron más de 50 niños quemados”, cuenta. Respecto al debate sobre la responsabilidad de los fotógrafos cuando presencian este tipo de escenas, Schemidt tiene clara su posición: “Creo que la verdadera ayuda es hacer nuestro trabajo, estar presentes y hacer fotos de las historias que aquejan a las sociedades, darles visibilidad. Gracias a muchas fotos fuertes, terribles, que la gente preferiría no ver, se han denunciado tragedias, se han cambiado historias“.

Las otras imágenes que compiten por el World Press Photo son:

Boko Haram les ató bombas suicidas. De alguna manera estas adolescentes sobrevivieron”, así tituló el fotógrafo freelance Adam Ferguson esta imagen. Vemos unas cortinas azules, veladas por la luz de fuera. Vemos unas paredes y en el centro de ellas, ella. Aisha, una niña de 14 años fue secuestrada por Boko Haram y asignada, obligada, forzada a una misión suicida. No vemos sus ojos, ni su rostro. Pero sabemos su historia. De alguna manera consiguió escapar y pedir ayuda. Nunca detonó las bombas. “Se nota que el fotógrafo tuvo una gran conexión con la niña. Es como una Mona Lisa”, dijo el jurado para elegir como candidata. “No hay sangre, no hay violencia, no hay fuego, pero no lo necesita para transmitir el mensaje”.

En una Europa conmocionada por los continuos ataques yihadistas, el puente de Westminster en Londres se convirtió el 22 de marzo en un nuevo escenario del pánico. A las 14:40 horas, un vehículo irrumpió en la acera que une el palacio de Westminster y el Big Ben con el otro lado del Tamésis. Una de las zona más concurridas y turísticas de Londres. Khalid Masood atropelló a decenas de personas y después estrelló su coche contra las vallas que rodean el palacio de Westminster. Esta fotografía de Toby Melville para Reuters es una de las imágenes que inmortalizó el caos. Una mujer socorre a otra, mientras los heridos y los muertos siguen en las aceras. En el ataque fallecieron seis personas: cuatro peatones, un guardia que vigilaba el palacio y el propio Masood. “Es la fotografía de noticias perfecta, es capaz de contar al mundo lo que está ocurriendo en ese momento. Describe el terrorismo, el miedo, la confusión, pero también las relaciones humanas. Los ojos de la víctima miran directamente a la cámara, te miran a ti como observador, te confronta con la persona que fue atacada directamente. Ella te está mirando a ti”, consideró el jurado para elegirla.

El drama, la tristeza, la decepción humana. Eso es lo que representa “la crisis de los rohingya”, inmortalizada por Patrick Brown. Los cuerpos sin vida de niños refugiados que se ahogaron cuando trataban de escapar de la limpieza étnica, las violaciones, las torturas, la destrucción que el ejército birmano estaba —y está— ejerciendo sobre esta minoría musulmana. Se ahogaron donde se han ahogado miles de ellos. En la playa de Inani, cerca de Cox’s Bazar, ya en Bangladesh. Cruzan con barcas tan precarias que solo esa noche, explica Brown, de las 100 personas que iban en la embarcación sobrevivieron 17. La imagen fue tomada en septiembre de 2017 y utilizada por Unicef para tratar de concienciar sobre la catástrofe. “Esta foto es capaz de contar lo que supone la muerte de niños. Es algo muy difícil de conseguir. Y él lo hizo”, consideró el jurado.

Estas dos fotografías candidatas pertenecen al mismo fotógrafo: Ivor Prickett. Ambas pertenecen a la batalla de Mosul. Están tomadas con unos meses de diferencia. La primera es en marzo. Muestra a dos filas de civiles, divididos por sexos. “Muestra a los que no tienen voz. A veces, nosotros somos su voz y tenemos que hacer nuestro trabajo. El mundo se está cayendo y ahí está esa niña que tiene, esperas, toda la vida delante de ella. Tú te sientes vinculado con esa niña pequeña. Eso es lo que la hace poderosa“, concluyó el jurado.

La siguiente fotografía es todavía más poderosa: un grupo de soldados iraquíes rescata a un niño entro los escombros de una zona tomada por el ISIS. “Es una historia sobre la vida, sobre la muerte, sobre el dolor. El soldado que lo rescató fue el mismo que luego lo adoptó. Puedes ver la esperanza. Esta foto tiene que afectarte”, dijeron los miembros del jurado.

La foto ganadora del año pasado la captó Burhan Ozbilici, fotógrafo turco que captó el momento después de que el embajador ruso Andrey Karlov fuera asesinado en una galería de arte en Ankara (Turquía), el 19 de diciembre de 2016. Karlov fue asesinado por un oficial de la policía turca fuera de servicio, Mevlüt Mert Altıntas, que gritó justo en el que Ozbilici disparó su cámara: “Allahu akbar. No olvides a Aleppo. No te olvides de Siria”. 

¿Cuál de estas imágenes debería ganar el World Press Photo 2018? 6

Además de la fotografía del año, hay ocho categorías más: gente, naturaleza, proyectos a largo plazo, noticias generales, medio ambiente (incluida este año), asuntos contemporáneos, deportes y cobertura de deportes. Y hay seis fotografías —excepto en proyectos largos que hay únicamente tres—nominadas por cada categoría. De los 42 fotógrafos nominados, 15 han ganado ya premios anteriores de World Press Photo. Estas son algunas de las fotografías nominadas:

Musulmanes rohingya huyen de las limpiezas étnicas del ejército birmano. Imagen nominada en la categoría de Noticias Generales. | Foto: Kevin Frayer/World Press Photo 2010/Getty Images

Un joven rinoceronte blanco, drogado y con los ojos vendados, a punto de ser liberado en el delta del Okavango, Botswana, después de su traslado desde Sudáfrica para protegerse de los cazadores furtivos. Imagen nominada en la categoría de Medio Ambiente. | Foto: Neil Aldridge/Wild Press Photo

Un hombre lleva basura sobre sus hombros en Lados Nigeria. Imagen nominada en la categoría de medio ambiente. | Foto: Kadir van Lohuizen/World Press Photo 2018

La práctica del planchado de mamas para niñas en Camerún se lleva a cabo con la creencia de que esto retrasará la madurez y ayudará a prevenir las violaciones. Imagen nominada en la categoría de asuntos contemporáneos. | Foto: Heba Khamis/World Press Photo

Preparan a una cría de elefante huérfana y abandonada para rehabilitarla y devolverla a la naturaleza, en el santuario de elefantes Reteti. Nominada en la categoría de Naturaleza. | Foto: Ami Vitale/World Press Photo

El jurado está formado por nueve mujeres y ocho hombres, pero los seis finalistas para ganar el premios a la imagen del año son todos hombres. Durante el proceso de elección de las fotos finalistas, los jueces en ningún momento conocen quienes son los autores. Aun así, Magdalena Herrera, la presidenta del jurado, asegura que no hubiera supuesto ninguna diferencia: “No podemos elegir según si es una mujer o hombre, elegimos porque es una imagen potente y emocionante”.

“Me hubiera gustado que hubiera más mujeres en las categorías de noticias, porque siempre es importante tener diferentes puntos de vista en las coberturas”, dijo Herrera a The New York Times. Solo el 16% de las personas que se presentaron al premio fueron por mujeres. “Me decepcionó que fueran solo hubiera un 1% más de mujeres solicitantes que el año anterior, porque tratamos este tema como una prioridad y nos asociamos con organizaciones de mujeres fotógrafas y periodistas”, dijo Lars Boering, director general de World Press Photo Foundation.

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Los dueños de perros son más felices que los dueños de gatos, pero menos inteligentes

Carola Melguizo

Foto: Lottie
Flickr bajo Licencia Creative Commons

En el mundo hay dos tipos de personas: las que prefieren los perros y las que prefieren a los gatos. A simple vista puede parecer algo superficial que se queda en una cosa de gustos, pero la verdad es que va mucho más allá y refleja aspectos importantes de la personalidad y el estilo de vida de cada uno. La relación que existe entre perros y humanos no tiene nada que ver con la que existe entre gatos y humanos. No es ni mejor ni peor. De hecho, ambas son maravillosas. Pero sin duda, son diferentes. Y, como es de esperar, hay científicos que llevan años investigando este tema. Algunos aseguran, por ejemplo, que los dueños de perros son más felices que los dueños de gatos.

Investigadores del Manhattanville College, en Nueva York, examinaron la relación entre mascotas y bienestar con una encuesta realizada a 263 personas y llegaron a la conclusión de que no hay diferencias significativas entre quienes tienen mascotas y quienes no a la hora de medir los niveles de felicidad. Sin embargo, aseguran que entre quienes tienen mascotas sí se pueden establecer diferencias según el animal de su preferencia. Aquellos que comparten su vida con un perro se sienten, por lo general, más felices, con emociones más positivas y por lo tanto más satisfechos con su vida que quienes viven con gatos. Los resultados están publicados en el diario especializado ‘Anthrozoös’ y han servido como base para otros estudios.

Los propietarios de perros tienden a ser más extrovertidos | Foto de Ben Hyrman vía Flickr

Son muchos los elementos que intervienen en la felicidad de una persona y muchas las formas de entender la felicidad. Pero está demostrado científicamente -midiendo los niveles de oxitocina- que los perros brindan más apoyo emocional a los humanos que los gatos. Por la naturaleza del animal, también es evidente que quienes viven con perros tienden a pasar más tiempo al aire libre y son más activos físicamente, factores que se relacionan también con la liberación de serotonina, otra hormona que influye notablemente en nuestro estado de ánimo.

“Tiene sentido que una persona amante de los perros sea más animada, porque quiere estar ahí afuera, hablando con la gente, junto a su perro. Mientras que alguien más introvertido y sensible, tal vez pase más tiempo  en casa leyendo un libro y un gato no necesita salir a caminar.” Apunta Denise Guastello, profesora de psicología en Carroll University, Wisconsin. Según sus investigaciones, las diferencias de personalidad entre quienes prefieren a los gatos y quienes prefieren a los perros están directamente relacionadas con el tipo de entorno que disfrutan más. Pero En uno de sus estudios, Guastello y su equipo de investigadores aseguran que los amantes de los gatos son más inteligentes que los de los perros.

Los propietarios de gatos tienden a ser más independientes | Foto de Markus Spiske vía Flickr

Para la investigación, los psicólogos analizaron pruebas de personalidad e inteligencia de 600 estudiantes y aseguran que aquellos que preferían a los gatos obtuvieron puntajes más altos en las pruebas de inteligencia. Según el estudio, se debe a que, entre otras muchas características, tienden a ser más introvertidos, más sensibles y a tener una mente más abierta, lo que mejora la creatividad y ayuda a la persona a pensar fuera de los límites, pero también hace que cuestionen más todo y tengan problemas para seguir las reglas. Los amantes de los perros, en cambio, por lo general siguen las reglas sin dificultad. También son más activas, transmiten más energía y pasan más tiempo al aire libre. “Es posible que las personas seleccionen mascotas basándose en su propia personalidad.” Concluye Guastello en el estudio.

Aunque las diferencias entre un grupo y otro no son abismales, es importante destacar que las personas que aseguran ser tan amantes de los perros como de los gatos, o incluso convivir con ambos, tienden a parecerse más, en términos de personalidad, a las personas que prefieren a los perros. Otra conclusión interesante que se repite en muchos estudios sobre este tema es que, en lo que a la elección de mascotas se refiere, polos opuestos no se atraen. Información valiosa para investigaciones sobre terapias con animales y estudios sobre adopción y abandono.

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