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Los países más y menos acogedores del mundo

Cecilia de la Serna

Foto: Simon Kwong
Reuters

La vida nómada nunca es fácil, y aún menos cuando uno se encuentra viajando por lugares inhóspitos. Que un país sea acogedor es un referente fundamental a la hora de escoger destino, ya sea para pasar unos días de descanso o para ganarse el descanso trabajando.

La plataforma InterNations, que conecta a más de 2,6 millones de expatriados por todo el mundo, ha publicado su índice anual de países más acogedores del mundo. Para realizarlo ha encuestado a más de 14.000 personas en 67 países diferentes.

Top Expat Destinations 2016 — infographic


La primera sorpresa llega ya desde el primer puesto: Taiwán es el país más acogedor del mundo para los foráneos. Casi el 90% de los expatriados que allí residen le ha otorgado a esta pequeña isla del Pacífico altas calificaciones en materias de hospitalidad que, comparándolo con la media total del resto de países encuestados (un 65%), resulta un porcentaje muy alto. Además, un dato reseñable es que un tercio de los expatriados encuestados en Taiwán se plantea quedarse allí a vivir para siempre.

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La naturaleza es una de las grandes atracciones turísticas de Taiwán, una isla de unos 36.000 kilómetros cuadrados y que cuenta con algo más de 23 millones de habitantes. | Foto: Nicky Loh / Reuters

Este pequeño país insular también ocupa el segundo lugar en la satisfacción general con la vida en el extranjero, con un 93% de los encuestados que la manifiesta. Sólo España tiene calificaciones más altas en esta materia. España que, por cierto, ocupa un nada desdeñable decimocuarto puesto en el ranking mundial.

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España es uno de los grandes ganadores de este índice anual, escalando 16 puestos en la lista de los más acogedores. | Foto: Marcelo del Pozo / Reuters

La comparativa de los resultados de las encuestas de 2015 y 2016 dejan ver con mayor claridad el panorama de los lugares más y menos inhóspitos y poner en contexto estos datos. Resalta por ejemplo Vietnam, que ha escalado hasta 24 puestos en la clasificación hasta llegar a colocarse en undécimo lugar en 2016. Uno de los puntos que más han influenciado en este meteórico ascenso ha sido el nivel de relación de amistad entre los foráneos y los locales vietnamitas.

Expat Destinations 2016: Biggest Winners & Losers — infographic

Entre los menos acogedores hay algunos clásicos -aunque sorprenda, Italia es un país considerado inhóspito desde hace tiempo-, también hay importantes novedades. Por ejemplo, los Emiratos Árabes Unidos han bajado hasta 21 puestos en el ranking. En este caso, uno de los condicionantes que ha provocado la caída es que, dado el descenso del precio del petróleo, los alquileres y la vida allí se han encarecido considerablemente.

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Parece que Dubai ya no es tal paraíso. | Foto: Matthias Seifert / Reuters

Dime de dónde vienes y te diré cómo eres

La relación entre locales y extranjeros puede variar según la procedencia de estos últimos. Mientras que, por ejemplo, los estadounidenses suelen ser vistos como los turistas más desagradables del mundo, los japoneses sin embargo son percibidos como los más educados. La forma en la que un local ve a un extranjero puede determinar también lo contrario, por lo que al final estos estereotipos logran penetrar en el pensamiento colectivo.

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Uganda es el segundo país que más sube en el último índice de los países más acogedores. | Foto: Goran Tomasevic / Reuters

De cualquier forma, lo que este ranking revela es que una buena acogida no depende del poder adquisitivo de los ciudadanos de un país -por ejemplo, Uganda está entre los que más suben mientras que Suiza está entre los grandes perdedores-, y que generalmente los países del hemisferio sur suelen estar entre los más amigables. El buen tiempo suele ayudar en estas lides.

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El turismo regulado nos hará mejores

Cecilia de la Serna

Foto: Clem Onojeghuo
Unsplash

En los últimos años, y especialmente en los últimos meses, la idea de turismo regulado y responsable ha ido emergiendo en nuestra cultura de ocio. El descanso laboral y el viaje llevan de la mano siglos, pero no fue hasta el siglo XX que ambos conceptos entraron de lleno en las vidas de la gente de a pie.

El boom del turismo acontecido en los 60 en España convirtió un país con una industria pobre en un país turístico con una excelente infraestructura en el sector servicios. Ese boom pionero fue evolucionando durante décadas hasta colocar a España entre las grandes potencias del sector a escala global.

En los últimos 15 años hemos asistido a otro boom más explosivo, si cabe. Las compañías low-cost han ido proliferando hasta ofrecer incluso vuelos de larga distancia, con unos precios que acercan continentes sea cual sea el bolsillo del viajero. Además, las plataformas digitales han ampliado la oferta de alojamiento y ocio, haciendo de la economía colaborativa una realidad muy extendida. La industria ha cambiado a golpe de clic, y el turismo con ella.

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El nuevo modelo turístico ha cambiado la guía de ruta del sector. | Foto: Sylwia Bartyzel / Unsplash

Este nuevo boom ha provocado una masificación tal que en algunos de los lugares turísticos más emblemáticos se está optando por regular y limitar el turismo. En otros, incluso, el conflicto entre locales y foráneos ha acuñado un término que hace un par de décadas no podíamos ni imaginar: turismofobia. Ahora la cuestión es: ¿Puede el turismo regulado mejorar la industria y hacernos olvidar esa fobia al turista?

De Santorini al Machu Picchu: principales medidas para limitar el turismo

Las medidas para regular el turismo se extienden a lo largo y ancho del atlas global. En Europa son muchas las iniciativas en este sentido. Por ejemplo, recientemente hemos sabido que la isla de Santorini, uno de los destinos más importantes de Grecia, quiere ahora limitar la llegada de los turistas. En el archipiélago residen unas 25.000 personas, por lo que recibir a alrededor de dos millones de visitantes al año no parece algo muy viable. Aspectos como el suministro de agua potable y electricidad, o la gestión de los residuos, se tornan muy complicados con la masificación turística en la isla. Por ello, la isla pronto comenzará a limitar el número de llegadas de turistas en cruceros a 8.000 por día. En temporada alta, Santorini recibe hasta 18.000 personas al día.

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Santorini atrae por sus playas y sus casas blancas. | Foto: Jason Zeis / Unsplash

Sin salir del continente europeo, ni del Mediterráneo, encontramos otras iniciativas reguladoras del turismo. Este verano conocimos que el Parlamento balear había aprobado la modificación de la Ley Turística de 2012 para regular el alquiler turístico en las islas. Con dicha regulación, se acota minuciosamente el alquiler vacacional -algo que en Baleares y en ciudades como Madrid o Barcelona ha provocado una importante escalada de los precios del alquiler residencial- limitando en 623.624 plazas en total en todo el archipiélago. El Gobierno balear buscaba adoptar así “medidas reguladoras del turismo” para poner fin al incremento de plazas y crear un modelo turístico responsable y sostenible que “ataque la especulación”, en palabras del Ejecutivo. Y es que un turismo desmesurado puede afectar en diversos ámbitos, y es sin duda un aliciente poderoso para los corruptos y especuladores.

Más allá de nuestras fronteras también se están poniendo límites al turismo. En Perú tienen una de las siete nuevas maravillas del mundo, y que constituye en el principal atractivo del país andino: el Machu Picchu. Este santuario histórico recibe a decenas de miles de turistas al año, algo que preocupa a las autoridades en términos de conservación del lugar. Desde el 1 de julio de 2017, y por un periodo de 2 años, las entradas al Machu Picchu se dividen en dos horarios de entrada, y se limitan los ingresos sólo a visitantes acompañados de guías, entre otras medidas. La Unesco, que en 1983 otorgó al Machu Picchu el título de Patrimonio de la Humanidad, advirtió a las autoridades peruanas de que si el modelo turístico seguía como estaba, tendría que poner al sitio en la lista de Patrimonios en peligro. Quedaba así de relieve que el exceso de turismo podía matar nuestro patrimonio histórico.

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El Machu Picchu fue declarado Patrimonio de la Humanidad allá por 1983. | Foto: Babak Fakhamzadeh / Unsplash

Estos son solo algunos ejemplos de regulación del sector turístico, medidas que parecen una imposición pero que buscan poner orden y cordura en un modelo caduco. Cuando estas medidas no se toman, puede llegar un conflicto entre locales y visitantes, conflicto que se traduce en una palabra de reciente creación: turismofobia.

Turismofobia: el conflicto al límite

La turistificación -fenómeno que quedó plasmado en el documental Síndrome de Venecia (2012)-, que incluye la masificación turística, que se traduce en gentrificación de los barrios de las ciudades y que enfrenta a autoridades, industria y ciudadanos, puede llegar a cotas muy conflictivas. En España se ha empezado a hablar de turismofobia, refiriéndose todos los actos vandálicos, protestas e incidentes de la población local contra la llegada de turistas. Barcelona, Baleares y San Sebastián han sido los puntos más calientes en este nuevo fenómeno, que ha llevado a uno de los líderes del sector a una pésima imagen exterior. Fuera de España, la turismofobia no se entendía dada la importancia del turismo para la economía española, y dentro el debate estaba servido.

El modelo actual no parece ser sostenible. Es importante que las autoridades, las empresas del sector y los individuos asuman la responsabilidad de la superpoblación y que desarrollen soluciones sostenibles a los problemas que pudieran derivarse de la turistificación. Mientras que limitar el número de turistas es una medida extrema y que siempre se toma en última instancia, promover otros destinos y tipos de turismo -como el rural, en boga en toda Europa- puede ser la vía para mejorar un mundo repleto de viajeros.

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Dime de qué equipo eres y te diré cuántos kilómetros haces

Redacción TO

Foto: Francisco Bonilla
Reuters

¿Te gustan los viajes y el fútbol? El buscador integral de viajes Gopili.es ha creado el ranking europeo de los aficionados de fútbol más viajeros del continente.

En España, los seguidores de Las Palmas son quienes deberán viajar un mayor número de kilómetros si quieren seguir a su equipo en los partidos fuera de casa la temporada 2017-2018: nada menos que 78.362 kilómetros. La segunda y tercera posición son ocupadas por los equipos gallegos: Celta de Vigo (32.534 km de media) y Deportivo de La Coruña (30.768 km) a bastante distancia de los seguidores insulares.

Por el contrario, al final de la clasificación encontramos a los seguidores de los equipos madrileños como los que menos kilómetros deberán desplazarse si quieren ver en directo los partidos fuera de casa. Los fans del Getafe deberían viajar poco más de 19.000 km, mientras que los seguidores del Real Madrid, Atlético y Leganés se encuentran a la cola del ranking. Colchoneros y merengues deberán viajar 18.840 km de media, mientras que los pepineros recorrerán 18.610 km.

La media de kilómetros a recorrer por los equipos españoles y sus seguidores es de 27.606 km, mientras que el desplazamiento más largo será el efectuado entre Girona y Las Palmas.

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Como término medio, los aficionados españoles deberán recorrer 27.606 kilómetros. | Fuente: Gopili.es

Los aficionados de la Premier League, los que menos kilómetros recorren

El número medio de kilómetros recorridos por los aficionados en cada país revela que los aficionados de la Premier League son los que necesitan viajar menos para apoyar a su equipo. Cinco equipos juegan sus partidos en Londres y sus alrededores, lo que repercute en desplazamientos mínimos: Arsenal, Chelsea, Crystal Palace, Tottenham y West Ham. En contraposición, los seguidores españoles son los que viajan más, con un promedio de 27.606 km frente a los equipos de la Premier League, que necesitan viajar sólo 7.156 km.

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Los aficionados de la Premier League, los que menos kilómetros recorren. | Fuente: Gopili.es

En el resto de Europa, en promedio, los equipos viajarán 22,603 km en Francia, 17,901 km en Italia y 13,034 km en Alemania. En toda Europa, los aficionados que más tendrán que viajar en la temporada 2017-2018 son los de Las Palmas, el Celta de Vigo y los seguidores del equipo italiano Crotone.

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Los seguidores de Las Palmas, los más viajeros. | Fuente: Gopili.es

¿La distancia recorrida para disputar partidos fuera de casa tiene un impacto en los resultados del equipo?

La distancia recorrida por los jugadores y los aficionados para los partidos fuera de casa es un dato relevante para analizar junto a los resultados de los equipos.

De hecho, Las Palmas fue el equipo que menos partidos ganó lejos de su estadio la temporada pasada (sólo uno), convirtiéndose, además, en el equipo con más derrotas fuera de su casa (15 en total), curiosamente, las mismas derrotas que otro de los conjuntos que más kilómetros realiza, el Deportivo de La Coruña. Resulta interesante comprobar también que, en contraposición, en Alemania y Francia, los equipos campeones de liga la temporada pasada, el Bayern Münich y el AS Mónaco, fueron los conjuntos que más kilómetros hicieron para desplazarse como visitantes. ¡Curioso cuanto menos!

¡La temporada ya está en marcha y las aficiones más fieles ya empiezan a marcar diferencias!

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Zumaia, mucho más que el Rocadragón de Juego de Tronos

Saioa Camarzana

Los amantes de las series conocerán este lugar pero no por su nombre, Zumaia, sino por Rocadragón, el lugar en el que desembarca Daenerys Targaryen con toda su tropa. La reina baja del barco, toca la arena y los acantilados se convierten en el lugar por el que vuelan sus tres dragones. Bien, pues en las piedras de este pueblo de la costa guipuzcoana se puede leer la Historia. La Historia de la Tierra y la nuestra. Y no es exagerar semejante afirmación, la formación rocosa que se ve en la séptima temporada de la saga que nos tiene en vilo se llama Flysch y en sus páginas se pueden leer 60 millones de años de historia.

A 36 kilómetros de Donostia se encuentra este mágico pueblo costero que hace muchos años fue una villa pescadora. Un lugar construido entorno al monasterio de Santa María, regalo del rey Don Sancho de Castilla IV al convento de Roncesvalles en el año 1292, tal y como declara el primer pergamino que lo cita. Estos monjes empezaron a ver poblarse la explanada en la que se encontraba el monasterio y, aunque no existe una conclusión unánime, parece que los habitantes del valle de Sehatz cansados de los ataques de piratería decidieron abandonar sus hogares para construir una pequeña aldea amurallada con el objetivo de protegerse. Esta es la razón por la que hoy en día se exhiben unos cañones en el paseo que lleva al faro y que hasta hace unos años no estaba a la vista más que la parte trasera del mismo. Parecían simples boyas para amarrar los barcos a su llegada. Cuando la alcaldía decidió renovar el emblemático paseo, que lleva desde el parque de Amaia hasta el faro en un recorrido repleto de casitas bajas (parte de ellas son casas de verano), se llevó la sorpresa de ver esos cañones que habían sido utilizados para la protección de las fronteras del pueblo y sus gentes.

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El Rocadragón de Juego de Tronos es en realidad el pueblo de Zumaia, a 36 km de Donostia | Imagen vía HBO

Paseando por Zumaia una se da cuenta de que es como un circuito de obstáculos. Esquivas una, dos y hasta tres sillitas de niños en un espacio reducido. Madres que ríen, jóvenes padres que llevan a sus niños al parque. Todos se saludan. Todos se conocen. Con algo más de  9.800 habitantes (está creciendo pero pronto no habrá espacio para la construcción de nuevos edificios) es fácil recorrer los rincones más interesantes del pueblo en una mañana. La temporada estival es una de las más agradables (aunque ahora que ha adquirido fama por haberse rodado en su playa varias escenas de Juego de Tronos los turistas se multiplican) para descubrir sus recovecos. Si el clima acompaña, ya se sabe que en el País Vasco no siempre hace sol aunque sea verano, el paseo puede empezar por caminar hasta el paseo del faro. Con el mar en calma se puede disfrutar de todo el recorrido, hasta el final (aunque ahora se encuentra en proceso de renovación), ya que cuando el mar está bravo se cierra la zona más alejada debido a que en 1960 ola gigante se llevó por delante a 6 personas que pasaban por allí. Ahora, como medida preventiva, cuando hay marejadas fuertes se cierra a la altura del museo de Julio Beobide.

La siguiente parada, y quizá la más llamativa, es la playa (o mejor dicho, cala) de Itzurun, parada obligatoria, para seguir viendo esa costa que tan popular se está haciendo. En lo alto se ve la ermita de Arritokieta en un tira y afloja con el precipicio, como un funambulista luchando por no caer. No solo es el lugar en el que Daenerys y Jon Snow se reúnen para unir fuerzas contra Cersei Lannister, es también punto de encuentro de geólogos de todo el mundo. Sus acantilados, protegidos ahora en biotopo, nos muestran la edad de la tierra como los árboles nos ofrecen su edad mediante los aros de su corteza. Las formaciones rocosas, tan sutiles como caprichosas, han quedado al descubierto por el impacto del mar a lo largo del tiempo. 60 millones de años son los que nos muestran esta vieja y anciana costa que nunca se cansa y siempre está activa (el Flysch, así se llama desde hace unos años, se extiende a lo largo de 15 kilómetros que se pueden visitar en una excursión en barca que se reserva en el centro de información). Este enclave, en el que ahora se dan cita numerosos turistas, ha sido punto de referencia para diferentes películas y documentales. Tanto es así, que en la villa costera se abrió el Centro de interpretación Algorri para saciar la curiosidad de todo aquel que quiera saber más.

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Atardecer en el acantilado. Un paisaje conocido para los seguidores de Juego de Tronos | Imagen vía: María López

Visita a la rasa mareal

Pasear por encima del acantilado, hasta que el camino se convierte en una punta estrecha desde la que observar la inmensidad, era ir en busca de un relajante momento para los lugareños y los pocos turistas que llegaban atraídos por sus vistas, por su olor a salitre, por su quietud. Como un Ulises atraído por el canto de las sirenas. Ahora, debido al aumento de turismo que se está viviendo, la Diputación ha decidido aumentar las medidas de seguridad de un camino pedregoso y arenoso en la misma ladera del cortante. Unas vallas, dicen, se dispondrán a lo largo del mismo para evitar que la tierra pueda desprenderse a causa del impacto.

La otra playa, la de Algorri, conocida como ‘la playa de los curas’ (debido a que estos tenían un pasadizo bajo tierra desde la iglesia hasta la playa o eso es lo que se le dice) es un punto de referencia para las puestas de sol. Conocedores de la marea, su fuerza y poder, los zumaiarras saben esperar en la playa hasta pasadas las nueve de la tarde para recibir la energía de los últimos rayos de sol. El espectáculo hechiza. El sol baja por el acantilado y se esconde tras los montes de los pueblos colindantes creando un juego de colores anaranjados que se mantienen en el horizonte. El mar, la montaña y el sol que desaparece tras los rocas hacen que quieras pasar el resto de la eternidad viendo atardeceres como estos.

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Itzurun desde la playa | Imagen vía: María López

Un pueblo de calles de piedra

De vuelta en las calles del pueblo un buen alto en el camino es el bar Itzurun, justo donde arranca la cuesta que sube a la playa. Con una terraza tranquila, a pesar de que acaban de quitar los pequeños arbustos que te protegían de los transeúntes, el bar es una parada interesante para probar alguno de sus pintxos o una ración de rabas, quizá de las mejores de la localidad. De allí a otro de los puntos gastronómicos más interesantes nos separan tan solo dos minutos de paseo, con vistas al puerto el bar Idoia quizá sea una de las mejores propuestas para bolsillos lejos de los apuros económicos de la mayoría de jóvenes.

Tras este pequeño alto para reponer fuerzas se puede subir a ver la iglesia románica jalonada por pequeñas gárgolas que se encuentra rodeada de calles estrechas y casitas bajas que desembocan en la nueva biblioteca municipal. Y, bajando por sus escaleras, se llega a la calle en la que todo ocurre: Erribera. Tiendas, locales y bares se suceden unos a otros para dar cobijo en época de lluvia o se convierte en punto de encuentro cuando llegan las fiestas. Las escaleras desde el bar Zalla, en Upela Plaza, llevan a la fuente de San Juan, conocida actualmente por ser una de las localizaciones de la película Ocho apellidos vascos. Bajando las escaleras traseras de la iglesia se adentra en una callejuela estrecha de piedra, una cuesta que te lleva a la ermita de San Telmo, desde donde se puede observar la playa de Itzurun desde lo alto. De camino, hay un pequeño santo, San Telmo, que aun no siendo el patrón de Zumaia se ha convertido en el símbolo del pueblo, dando nombre a las fiestas más multitudinarias celebradas justo después de Semana Santa.

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Vista de Zumaia desde el puerto. | Imagen vía: María López

Camino de Santiago

Zumaia cuenta con un tramo del camino de Santiago, un paseo por la playa bordeando el museo de Zuloaga y el puerto deportivo (no exento de polémica en su momento por contribuir a la destrucción de la marisma) hasta llegar a la antes mencionada ermita de Arritokieta y el cementerio; poco antes de empezar la cuesta, al lado del convento de San José se encuentra un albergue para peregrinos. Con un camino asfaltado y fácil de digerir se obtiene una panorámica de todo el litoral, aunando mar, montaña, río y una vista general de Zumaia.

Pasado ilustre

Este pueblo de pasado pescador ha sido punto de encuentro no solo de geólogos de todo el globo sino también de personalidades ilustres de las artes y las letras. Una de sus calles, Juan Belmonte, es un homenaje al torero sevillano que solía lidiar de manera gratuita en la localidad a petición de su amigo, el pintor Ignacio Zuloaga, habitante de la localidad en las temporadas veraniegas. En su casa, convertida ahora en museo, se llevaban a cabo encuentros entre intelectuales como Ortega y Gasset, Unamuno, Pío Baroja o Valle-Inclán. Pero estos no son los únicos ilustres de la villa. De aquí también salió la bailarina de ballet clásico Lucía Lacarra.

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Puerto de Zumaia | Imagen vía: María López

Otros lugares que visitar

Si se dispone de más de un día en la localidad las posibilidades se disparan. Una visita a Elorriaga, un pequeño monte o ladera desde el que se puede ver parte del litoral, es una de las excursiones perfectas para un domingo por la mañana. 9 kilómetros y dos horas y media es lo que lleva subir y bajar de allí. Una vez arriba un bar, un parque y mesas para comer esperan los visitantes. Otra escapada puede ser llegar hasta Askizu, esta vez es recomendable coger las botas de monte. Desde la primera cuesta se puede ver todo el pueblo de Zumaia; montañas, mar, el faro y el pueblo. Desde aquí es posible echar la vista atrás, hasta el primer asentamiento y ver cómo Zumaia era una explanada ahora convertida en una preciosa y acogedora villa.

En definitiva, Zumaia es un lugar de ensueño para niños y mayores, un pueblo en el que desconectar y vivir de manera tranquila, lejos del bullicio de las ciudades y con todas las comodidades. El servicio de transporte público, compuesto de tren y autobús, conecta en poco más de media hora con Donostia y, en algo más, con Bilbao. Y cuando cae el sol, se llena de una paz y armonía que me recuerda a cuando coleccionaba piedras y las escondía en el cajón.

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Vista de Zumaia con la iglesia de San Pedro | Imagen vía: María López

Algunos tips para pasear por Zumaia

Dónde dormir

Landarte: una pequeña casa rural de siete habitaciones que se encuentra al principio de la subida al monte San Miguel. Rodeada de un jardín inmenso es uno de los alojamientos más tranquilos de la zona.

Zelai: hotel con vistas a la playa, probablemente la opción más cara

Hotel Flysch: hotel de nueva construcción cerca de la ermita

Apartamentos Tomás: tres apartamentos en pleno centro

Pensión Goiko: situado justo encima del bar homónimo cuenta con siete habitaciones en la calle Erribera

Camping Zumaia: lugar para acampar compuesto también de bungalows

Dónde comer

– Idoia: pescado y pintxos

– Labarra o Itzurum: pintxos

– Gure Txokoa: raciones y bocadillos

Zalla: platos combinados, bocadillos y pintxos

– Justa: raciones y menú del día

Continúa leyendo: La respuesta de Facebook a quienes piden que elimine los vídeos con torturas a migrantes

La respuesta de Facebook a quienes piden que elimine los vídeos con torturas a migrantes

Redacción TO

Foto: Stefano Rellandini
Reuters

Un vídeo ha reabierto el debate. En él, un grupo de migrantes suplica clemencia y pide ayuda. Uno de ellos exclama: “¡Mi hermano, estamos muertos!”. Son más de 200 personas que proceden del Cuerno de África y están atrapados en Libia. El vídeo se ha viralizado en Facebook y han sido muchos los usuarios que han protestado por la violencia de las imágenes. Tanto es así que la Organización Internacional para la Migración se ha dirigido a la compañía de Mark Zuckerberg para que lo retire. En el comunicado añade que Facebook anima a los terroristas a mantener sus prácticas.

Estas imágenes, que son obra -aparentemente- de un periodista somalí, comenzaron a difundirse en junio. Los secuestrados aparecen hacinados en una sala. “Llevo aquí un año”, dice uno de los cautivos. “Me pegan todos los días. No tengo comida. Tengo el cuerpo magullado por los golpes”.

La respuesta de Facebook a quienes piden que elimine los vídeos con torturas a migrantes 1
Un grupo de migrantes retenidos en las costas de Libia. | Foto: Ismail Zetouni/Reuters

En otra escena se puede ver a un hombre cargando una roca con su espalda. El castigo duró tres días. Se lo impusieron después de que su familia no pudiera pagar a los mafiosos una deuda de 8.000 dólares.

Tras recibir cientos de denuncias, incluso de organizaciones caritativas, Facebook ha argumentado sus razones para no eliminarlos de su plataforma. “Ese vídeo en concreto fue publicado para denunciar el contrabando y concienciar sobre el tema, eliminarlo sería una violación de nuestras políticas”, explica Facebook en un correo electrónico dirigido a la revista Quartz. “Nos dimos cuenta de que el vídeo es inquietante. Añadimos una pantalla de advertencia y se limitó la visión del vídeo a los mayores de 18 años”.

Otra razón que da la Organización Internacional para la Migración reside en que los victimarios emplean estos vídeos para chantajear a las familias de las víctimas. Comparten las imágenes por Whatsapp y Messenger y piden un rescate. Las Naciones Unidas secundan esta petición.

Si uno se adentra en la red social y une las palabras “migrantes” y “Libia” puede encontrarse con todo tipo de vídeos violentos. Desde torsos que evidencian palizas hasta cuerpos sin vida frente al mar. En muchas ocasiones estos vídeos los difunden los propios medios.

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Una caseta en la Rambla barcelonesa, horas después del atentado. | Foto: Sergio Pérez/Reuters

En cualquier caso, no es la primera ocasión en que sale a la palestra el debate sobre la idoneidad de publicar imágenes violentas en las redes sociales o en los medios de comunicación. Los atentados terroristas de Cataluña han alimentado la discusión. Después de que los principales medios catalanes y españoles publicaran fotografías y vídeos de víctimas tendidas en el suelo, incluso de un niño fallecido en medio de la Rambla, los lectores manifestaron opiniones de todo tipo en las redes sociales. También lo hicieron los propios periodistas.

En el plano mediático, la mayor parte de cadenas y diarios apostaron por mostrar la realidad, tan cruda. El periodista Cristian Campos escribió que el único límite verdadero para la publicación de imágenes es poner en peligro una operación policial en curso. De no haber sido así, incontables fotografías se habrían perdido para siempre. El niño famélico arrodillado y un buitre en tierra y a pocos metros de distancia. La frialdad de la ejecución de un prisionero de guerra en Saigón, Vietnam, con la cámara a poco más de un metro. Un artículo de Cecilia de la Serna reúne muchas fotografías que han terminado por convertirse en el símbolo y el recuerdo de guerras y hambrunas.

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