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Los perros y el sentido de la justicia

Carola Melguizo

Científicos de la Universidad de Kioto, Japón, han demostrado a través de una serie de pruebas que los perros tienen un sentido de la justicia, e incluso de la moralidad, que les lleva a sentirse más cómodos con un humano que actúa de forma justa que con uno que no lo hace. Así lo recoge el estudio publicado este año en el portal de referencia ScienceDirect, en el que se establece que tanto los perros como los monos tienen una clara percepción de lo que está bien y lo que está mal y, en consecuencia, juzgan a los humanos. Dicho en otras palabras, a los perros nos les gusta la injusticia.

Para poner a prueba a los animales, los científicos recrearon una escena en la que tres actores interactuaban: Uno de ellos pedía una lata de comida a otro, que a veces se la daba y a veces no. La tercera persona, aunque estaba presente, no intervenía en ningún momento. Los animales observaban la situación y utilizaban lo que estaban viendo para formarse una opinión sobre los humanos. Una vez terminada la escena, los actores se acercaban a los animales para ofrecerles algunas chuches. Todos mostraron una clara desconfianza hacia la persona que se había negado a dar la lata de comida. En cambio, aceptaban encantados las chuches que les ofrecían los otros actores, dejando claro que tanto los perros como los monos prefieren a las buenas personas.

Los perros y el sentido de la justicia
Un Collie sonriente viendo a su dueño | Imagen: Lottie

El papel de la domesticación

Hasta hace poco, la aversión a la injusticia sólo se había comprobado en especies de primates. Al demostrarse en perros, la domesticación parece la respuesta lógica. Sin embargo, estudios realizados con lobos apuntan en otra dirección, lo que lleva a pensar que el sentido de la justicia es innato y no fruto de la convivencia con humanos, como sostienen algunos autores. Uno de los estudios más relevantes se publicó el pasado mes de junio en Current Biology. En él, investigadores de la Universidad de Viena, Austria, concluyen que la justicia y la equidad juegan un papel importante en el comportamiento tanto de perros como de lobos.

Para el estudio, los científicos colocaron a dos animales de cada especie en jaulas adyacentes y entrenaron a uno para que tocara un timbre con una pata. En la primera prueba, cuando el animal tocaba el timbre sólo el compañero recibía un premio, mientras que el animal de prueba no recibía nada. En la segunda, ambos obtenían recompensa, pero la del otro animal era mejor. Los perros de prueba se dieron cuenta de la injusticia y poco a poco dejaron de reaccionar, hasta el punto de no querer tocar el timbre. Lo mismo ocurrió con los lobos, demostrando que la desigualdad de la recompensa era perfectamente entendida tanto por perros como por lobos. “Tiene mucho más sentido decir que esto sería algo compartido de un antepasado común que decir que evolucionó dos veces, o decir que vino de la domesticación,” asegura Jennifer Essler, coautora del estudio.

Sin embargo, la domesticación se aprecia en otro aspecto del estudio y hace una marcada diferencia entre perros y lobos, incluso entre los perros mascota y los perros de vida en manada. Aquellos que habían compartido largos períodos con humanos, se mostraron más receptivos a participar en el estudio por el mero hecho de complacer a su dueño. Lo otros, aunque socializados con los humanos durante sus primeras semanas de vida, no habían tenido una relación mascota-cuidador y, sin embargo, mostraban más interés por complacer al humano que los lobos. “Parece que tener una experiencia de vida con los seres humanos los hace más tolerantes a la desigualdad que proviene de los seres humanos”, concluye Essler.

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¿Cómo nos juzgan los perros? | Imagen Alan Levine

¿Qué pasa cuando la inequidad los beneficia?

Un tercer estudio abre una puerta interesante. Cuando los perros son víctimas de la injusticia o son sólo testigos, claramente muestran rechazo y se inclinan por los humanos que actúan correctamente. Pero qué pasa cuando esa misma injusticia los beneficia. La científica Alexandra Horowitz del Departamento de Psicología del Barnard College, EEUU, se propuso averiguarlo con un estudio en el que participaron 38 canes domésticos de distintas razas y edades.

Los perros fueron colocados en parejas, uno en estudio y otro en control. Luego, interactuaron con varios entrenadores que les daban comida como premio. Algunos entrenadores recompensaron excesivamente a los perros de control, otros los recompensaron muy poco y otros recompensaron de forma justa a ambos perros. Una vez que los perros llegaron a conocer bien a los entrenadores, se les permitió elegir a cuál querían aproximarse en ausencia de otros perros. Los perros mostraron una clara preferencia por los entrenadores que habían premiado en exceso al perro de control, pero no mostraron ninguna preferencia por los entrenadores que habían recompensado poco o por los que se habían mostrado justos y equitativos.

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Felix conoce a Chester | Imagen: Alan Levine

Tomando como referencia estudios anteriores podemos asegurar que los perros prefieren entrenadores justos a entrenadores que premian muy poco. Pero, como concluye Horowitz en su publicación, ahora sabemos que para los perros “lo justo es bueno, pero obtener más es aún mejor.” Sin embargo, es muy importante destacar que los perros de mayor edad prefirieron a los entrenadores más justos, revirtiendo así la tendencia. A ojos de los científicos, esto sugiere que los perros pueden desarrollar una preferencia por la justicia y la equidad como consecuencia de la relación a largo plazo con los seres humanos.

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Cuando fui un trozo de carne en un Congreso de columnismo

Lorena G. Maldonado

Foto: Lorena G. Maldonado

Estos días se ha formado el zafarrancho en redes con el cartelito del II Congreso ‘Capital del columnismo’ porque, qué extraño, quién iba a augurarlo, pero aquello es una siembra de bálanos. Precaución a los viandantes: lo mismo te das un paseo por León entre el 18 y el 20 de octubre y te acaba golpeando el cráneo un testiculario intelectual: nadie está a salvo de este granizo nuestro, de este cielo tapizado de escroto, de esta nube negra que derrama Axe. 

Me han venido a la cabeza tiernos recuerdos, claro, porque una es una sentimental -¿no ven que soy mujer?-. La primera vez que oí hablar de este congreso -al que, por cierto, asisten firmas que aprecio y de nada tienen la culpa- fue el año pasado, allá por abril, cuando un compañero me pasó una columna que había publicado en El Mundo Ricardo F. Colmenero, en la que relataba con sorna cómo sus compadres y él habían aprovechado la excursión columnística para sacudirse de una vez por todas “el malditismo”. En ese texto aparecía mi nombre. Cito: “Uno de ellos [alumnos de primero de carrera] soltó la frase más canalla de las jornadas, cuando confesó que tanto él como cuatro colegas se habían matriculado en periodismo solo por lo buena que estaba Lorena G. Maldonado. Traté de unirme a las nuevas generaciones confesando que me había enamorado de los pechos de una oyente, pero me escuchaban con tristeza (…)”. 

Me quedé atónita, acojonada por ese exceso de confianza que no era más que una bravuconada. Pensé: coño, una toda la vida estudiando, escuchando con atención al que sabe, leyendo por las noches, escribiendo mucho y borrando más, siendo mi más implacable hater –en definitiva, peleando por la voz propia, que mira que cuesta parirla- para acabar en la columna de este majadero siendo tratada como anzuelito físico para que cuatro chavales se apliquen en el oficio. Cuatro niñatos que no tienen, ni por asomo, la responsabilidad del columnista que recoge la anécdota y que además les ríe las gracias con otro comentario maloliente -el de las mamas de la chica del público-, todo envuelto en ese aura de premeditado patetismo que buscaba Colmenero. Otra cosa no, pero ahí, bravo. Bien conseguido.

Hubiese sido elegante citar a una compañera de profesión -no sé, se me ocurre- para referirse a un texto suyo, qué más da si en tono de crítica o alabanza. Este columnista sólo tiene derecho a juzgar algo de mí, algo completamente expuesto, que es mi trabajo o, si quiere, mis opiniones. Lo demás es machismo. También dudé mucho sobre si se hubiese referido en esos términos a una compañera consolidada, madura, que llevase toda la vida escribiendo en prensa y tuviese ya edificada una firma. Supongo que no, porque el machismo es cuestión de poder y baraja también con quién medirse en público. Entiendo que es más fácil mofarse de una don nadie como yo, que entonces llevaba tres meses en El Español: ésta es la lógica de la cobardía.

Fue gracioso, porque el tipo -Colmenero- puso un tuit en el que citó a todas las personas mencionadas en el artículo excepto a mí, terminando de demostrar cuán pesados carga los dídimos, dando por redondeado el desbarre. Yo sentí una mezcla de rabia y de vergüenza, pero esta última me la arranqué rápido -ya sólo faltaba- y al final se me quedó no más que un hilillo de mala baba en la memoria. La impotencia que experimenté me la voy curando, porque gracias a la generosidad de este medio desde hace meses tengo un espacio libre donde sacudirme justicias poéticas. En general, me he puesto las pilas. Ya no paso ni una.

Si yo quisiera que se me mentase por algo relacionado con la carne, me habría dedicado a otra cosa -es probable que con poco éxito, porque ahí están la báscula y el espejo-, pero si mi faena es escribir, y tengo la fortuna de dedicarme a ello, es en esencia para desaparecer corporalmente del texto y que salga a flote sólo la idea y la mirada, que, oigan, tienen algo que ver con el género pero también lo trascienden.

Lo dice la magnífica Siri Hudsvet en La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres: “¿Quién tiene sexo, el escritor o la obra? ¿Pueden ser contrarios? Si el narrador de la letra impresa es un hombre, ¿eso convierte al libro en masculino?”. Hudsvet -a la que muchos tristemente conocen sólo por ser la esposa de Paul Auster, buena prueba de cómo está el percal- explica que es estúpido pensarnos monolíticos cuando escribimos y cuando leemos, porque una mujer como ella bien puede aguardar hombres dentro, personajes masculinos queriendo hablar. “Esto es posible porque no somos ratas, sino seres imaginativos capaces de salir de nosotros mismos y, durante un rato al menos, convertirnos en otra persona, joven o vieja, cuerda o loca, mujer u hombre”.

La universalidad. Qué deseo. A eso hay que aspirar, y no a convertirnos -las mujeres- en una sección de “literatura femenina” en las librerías ni en una puta revista dominical sobre cocina, hijos y belleza. Hay que guerrear por la universalidad. La vida es una y a todos nos incumbe por igual. Los estilos son libres, o eso pretendo, ahora que las niñas ya no tenemos que ponernos corsé ni dejar las subordinadas para los machos. También Virginia Woolf se despedía así en su ensayo Una habitación propia, buscando la androginia al redactar, la indistinción del género. Como ese Shakespeare que escribía más allá del sexo, rayano en lo absoluto. Sólo como ser humano. Pero bueno, ¿qué más hay?

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La gran ironía del debate de las armas en EEUU

Lidia Ramírez

Foto: GEORGE FREY
Reuters

Desde hace tiempo, las perversas dinámicas del mercado de armas han convertido los intentos políticos por cambiar el rol de las armas en la vida de los norteamericanos en campañas de marketing masivas. Barack Obama fue llamado el “mejor vendedor de armas del planeta”. Durante su mandato y tras sus advertencias de prohibir la venta de los fusiles de asalto, los estadounidenses decidieron ‘armarse hasta los dientes’. Un reciente estudio realizado por la Universidad de Harvard, apunta que los estadounidenses poseen un estimado de 265 millones de armas, más de una por adulto. Pero además, la investigación estima que 133 millones se concentran en manos de sólo el 3% de los adultos estadounidenses, 17 cañones cada uno.

Sin embargo, con la llegada de Donald Trump al Gobierno, quien se ha definido así mismo como el auténtico amigo” de los activistas proarmas, los precios de las acciones de los fabricantes han caído, y los minoristas estadounidenses han informado de la desaceleración de las ventas y accesorios de fuego.  Esta es la gran ironía del debate de las armas en EEUU: las políticas antiarmas impulsan los beneficios del sector, y las políticas favorables los reducen. Ahora el mercado parece realmente saturado.

Así se puede ver en los recientes informes presentados por los principales fabricantes armamentísticos de Estados Unidos, Sturm Ruger y American Outdoor Brands Corporation.

Como se puede apreciar en el segundo estudio trimestral de 2017 de Sturm Ruger, la compañía ha reportado ventas netas de 131.9 millones de dólares, en comparación con los 167,9 millones que la empresa ingresó en el mismo trimestre de 2016, una disminución del 22%. Así, según Sturm Ruger, para los seis primeros meses terminados el 1 de julio de 2017, las ventas netas fueron de 299.2 millones frente a los 341.1 millones del ejercicio anterior.

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Datos parecidos refleja el informe trimestral de American Outdoor Brands Corporation. Quien para el primer trimestre de 2017 refleja unas ventas netas de 129 millones de dólares en comparación con los 207 millones del primer trimestre del año pasado, una disminución del 37,7%.

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“Mucha gente sigue haciendo mejoras de sus armas y comprando accesorios, pero no compran rifles. Incluso en los accesorios ha habido una desaceleración”, se puede leer en la web de American Outdoor Brands Corporation.

Las mujeres, más armadas

Año tras año, las comparaciones en la venta de armas muestran que a pesar de la evidente caída, su venta en Estados Unidos sigue en un punto relativamente alto. Para finales de julio ya se habían registrado 14 millones de ventas. El miedo a ataques violentos y al control gubernamental han servido durante mucho tiempo como impulsores de su venta en Estados Unidos. Según el sistema de registro de venta de armas, estas pasaron de 13 millones al año en 2008, cuando Obama fue elegido presidente, a 27,5 millones al año en 2016, el último de la presidencia de Obama.

Por otro lado, ha quedado demostrado que los grandes incidentes terroristas provocan un incremento de ventas. Tras la matanza en 2012 de 20 estudiantes de primaria y seis adultos en el colegio Sandy Hook de Newtown, Connecticut, los precios de algunos fusiles de estilo militar se dispararon pasando de 100 a 500 dólares, según un estudio realizado por la asociación internacional National Firearm Survey.

El porcentaje de mujeres armadas ha aumentado de un 9% en 1994, a un Jim Joung/Reuters

Sin embargo, el crecimiento en la posesión de armas no parece estar a la altura del crecimiento general de la población estadounidense, según la asociación. Desde una previa encuesta telefónica nacional en 1994, el porcentaje de estadounidenses que dicen poseer armas de fuego ha disminuido ligeramente, de 25% a 22%. La caída fue impulsada por una drástica disminución entre los hombres. De esta forma, la encuesta muestra que el 42% de los hombres estadounidenses poseían un arma en 1994, en comparación con sólo el 32% de los hombres estadounidenses en el nuevo estudio, realizado en 2016.

Por el contrario, el porcentaje de mujeres armadas ha aumentado ligeramente de un 9% en 1994 a un 12% en la actualidad; duplicándose también el número de mujeres que se matriculan cada año en cursos básicos de pistolas. Si en 2011 se registraron unas 25.000, en 2014 ascendió a 46.000.

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La verdad detrás de las aplicaciones anticonceptivas

Redacción TO

Foto: Brooke Cagle
Reuters

Controlar la natalidad es un deseo ancestral. Antes era más difícil, pero en las últimas décadas la ciencia ha desarrollado nuevas técnicas anticonceptivas, así como mejorado la efectividad de las que conocemos, con un resultado muy positivo para la mujer y su libertad sexual.

Que las mujeres tengan el control sobre su cuerpo, y por ende sobre su actividad reproductora, es una clave del feminismo. Por ello, que proliferen todo tipo de técnicas es fundamental para mantener ese control. La tecnología no se ha quedado atrás, y ha hecho mucho más flexible y accesible la anticoncepción en el mundo. No obstante, hay que tener cuidado con la efectividad de algunas herramientas, y siempre escuchar el consejo de los expertos sanitarios.

Aplicaciones que nos ayudarán a contar nuestro días

Son muchas las apps para móvil que funcionan como controlador del ciclo menstrual. La propia Agrupación Ginecológica Española (AGE) recomienda diversas aplicaciones para controlar la toma de la píldora y los ciclos menstruales, una de las técnicas anticonceptivas más extendidas.

Aunque la alarma del móvil puede hacer las veces de controlador avisándonos de la toma, existen otras aplicaciones que nos aseguran un mayor control, además de ofrecernos otras opciones complementarias. Entre las que están en la lista de de la AGE, destacamos tres:

– Lady Pill Reminder: Esta app es gratuita y está disponible para sistemas operativos Android e iOS. La aplicación pide que indiques el tipo de píldora, el número de píldorasy el horario de la toma. A raíz de esta información, la app te va avisando a través de notificaciones cuando tengas que tomar la píldora. Además, en cualquier momento puedes consultar el estado de la tableta de píldoras del ciclo actual. También sirve como recordatorio de cuándo debemos comprar más píldoras. Es muy visual, lo que permite llevar el control de una forma muy sencilla.

– My Pill: Esta otra app, también gratuita y disponible en Android e iOS, y funciona como la anterior aunque acepta, además de la píldora anticonceptiva, la configuración para otro tipo de anticonceptivos como el anillo o el parche.

– No te olvides: Esta aplicación, también para Android e iOS, además de gratuita, funciona como calendario y, gracias a la geolocalización, ofrece un listado de farmacias para que sepas cuál es la más cercana a ti. También incorpora un formulario para enviar tus dudas al personal médico encargado de la app.

Natural Cycle, la súpercampeona de las apps anticonceptivas

Por muchas aplicaciones que nos sirvan de ayuda, hasta la llegada de Natural Cycles no había forma de convertir nuestro móvil en una verdadera herramienta anticonceptiva. Esta aplicación para smartphones, de la que ya hablamos en The Objective, es el método anticonceptivo definitivo para nuestro móvil.

Esta alternativa a los anticonceptivos tradicionales ofrece la posibilidad de calcular, a través de un algoritmo y de la temperatura de las usuarias, si pueden mantener relaciones sexuales sin protección sin ningún riesgo de quedarse embarazadas.

Su creadora, la física Elina Berglund, formaba parte del grupo que trabajó en el descubrimiento el bosón de Higgs en el CERN, el laboratorio europeo de investigación nuclear. Este descubrimiento, que se ganó el Nobel de Física, no parecía suficiente para ella. Por ello, decidió crear Natural Cycles, la app que promete regular tus ciclos como una píldora ¡y sin los efectos secundarios de ésta!

Su modelo de negocio se basa en una suscripción, tienen varios planes de precios en los que cientos de miles de usuarias ya están pagando los 5,40 euros al mes que cuesta Natural Cycles, y por esa cantidad incluyen el termómetro necesario para hacer las mediciones de temperatura. La aplicación está disponible en Android e iOS.

Basándose en un estudio realizado en 100 mujeres -solo cinco se quedaron embarazadas-, la compañía asegura que su aplicación tiene una efectividad muy alta, situándola solo por debajo de la del DIU y por encima del uso de preservativos. Efectividad comprobada.

Después de ayudar a miles de mujeres a no quedarse embarazadas cada mes, a Natural Cycles le queda tiempo para mantener una buena y didáctica política de redes, como los posts que compartimos a continuación:

“Puedes quedarte embarazada en cualquier día de tu ciclo. Spoiler: nop, no puedes”.

“La educación sobre la menstruación puede cambiarlo todo”.

“¿Puedo quedarme embaraza durante la regla?” Natural Cycles responde: “es posible, pero tendrías que tener ciclos muy cortos”.

Quieras quedarte embarazada, o no -es tu decisión, recuerda-, utiliza todos los medios a tu alcance para controlar tu fertilidad, incluida la tecnología. Y no creas más bulos, los expertos de apps como Natural Cycles harán que caigan mitos.

Continúa leyendo: ¿Se lleva mejor la vuelta al trabajo si nos acompaña nuestro perro?

¿Se lleva mejor la vuelta al trabajo si nos acompaña nuestro perro?

Carola Melguizo

Foto: Lottie
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Son muchos los beneficios de tener un perro en casa. Pero ¿Qué pasa en la oficia? ¿También es beneficioso llevar nuestro perro al trabajo? Hay estudios científicos que demuestran que sí. Por ejemplo, uno realizado por la Virginia Commonwealth University, EE.UU, que asegura que quienes trabajan en empresas que permiten a los empleados llevar a sus mascotas se sienten menos estresados a lo largo del día que aquellos que no pueden hacerlo.

Para realizar el estudio, los expertos analizaron las variaciones de los niveles hormonales en tres grupos de empleados claramente diferenciados: Unos tenían mascotas y podían ir a trabajar con ellas, otros tenían pero las dejaban en casa y por último, unos que no vivían con animales. En las primeras pruebas, realizadas por la mañana, las muestras de saliva de los participantes no mostraron diferencias significativas en los niveles hormonales de los distintos grupos. Sin embargo, a medida que avanzaba el día, las pruebas demostraron cómo iba disminuyendo el estrés en aquellos que habían llevado a sus perros al trabajo. A diferencia de aquellos que los habían dejado en casa y de los que no tenían mascotas, cuyos niveles de estrés aumentaron considerablemente.

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Los dueños pueden jugar con sus perros en los lugares de trabajo | Flickr/Creative Commons

Tras varios días de mediciones, el estudio concluye que tener a los perros en la oficina puede contribuir a mejorar tanto la satisfacción del empleado, como su rendimiento. Randolph Barker, líder de la investigación, asegura: “El conjunto de empleados tenía un nivel de satisfacción mayor del que hay normalmente en los lugares de trabajo.” Son muchos los estudios con conclusiones parecidas. No es de extrañar, por tanto, que empresas como Google, Amazon, Mashable o Ben & Jerry’s, que se caracterizan por buscar el bienestar de sus trabajadores, tengan una política de perros bienvenidos.

Además de las disminución del estrés, hay estudios que aseguran que permitir que los trabajadores puedan llevar a su perro al trabajo mejora la comunicación y la socialización, lo que fomenta la buena relación entre compañeros. Los científicos lo atribuyen al hecho de que tener animales cerca nos hace más felices y las personas que se sienten bien tienden a ser más agradables. También aumenta la productividad y crea un entorno en el que se fomenta la creatividad.

¿Se lleva mejor la vuelta al trabajo si nos acompaña nuestro perro?
Un perro disfruta del Dolce far niente en el espacio de trabajo de su dueño | Imagen vía Flickr/Creative Commons

[email protected] Alliance

Con todos estos beneficios en mente y la experiencia vivida en sus propias instalaciones, Nestlé Purina invita a las empresas europeas a unirse a la [email protected] Alliance para que se beneficien del impacto positivo que las mascotas pueden tener en un entorno profesional. Bernard Meunier, CEO de Nestlé Purina Petcare Europa, Oriente Medio y Norte de África explica: “Establecer nuestro propio programa de [email protected] ha proporcionado el aprendizaje necesario para una implementación exitosa. Gracias a esta experiencia hemos podido desarrollar materiales y consejos para organizaciones que deseen introducir este tipo de iniciativas.” El objetivo de conseguir que 200 empresas abran sus puertas a las mascotas antes de 2020.

Jordi Bosch, Director General de Purina Petcare España, tiene claros los beneficios del movimiento [email protected]: “En Purina estamos profundamente convencidos de que la presencia de mascotas en las oficinas convierte una empresa en un lugar mejor y más agradable para trabajar. En Castellbisbal, nuestra sede en España, implantamos [email protected] hace más de un año y la experiencia está siendo muy satisfactoria. Tener animales cerca nos ayuda a sentirnos más relajados y fomenta la interacción entre los compañeros. Por ello, animamos al resto de compañías a que permitan a sus empleados acudir a trabajar con sus mascotas y habiliten zonas para que puedan pasar tiempo juntos”

Una encuesta reciente realizada por Purina sobre una muestra de 3.221 empleados, entre 18 y 65 años, de diversos países europeos, confirma la creencia de que las mascotas son bienvenidas en los puestos de trabajo. La encuesta, realizada a través de entrevistas online a propietarios de perros con trabajo a tiempo completo, excluyó a trabajadores de la industria de alimentos para mascotas o con una ocupación relacionada con mascotas, como veterinarios o criadores. En el caso de España, el estudio asegura que el 74% de los trabajadores llevaría su mascota al trabajo si tuviera esa opción y un 42% piensa que esta medida ayuda a conciliar la vida personal y laboral.

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