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Manchester by the Sea: la simplicidad en los detalles

Romhy Cubas

Hay películas que no necesitan de bailes perfectamente cronometrados o de asomos controversiales para crear y hacer la diferencia; a veces, en la simpleza y lo ordinario se percibe mejor los detalles. La languidez de la rutina o la reincidencia de una emoción pueden revelarse con más ímpetu –con las interpretaciones adecuadas- que una producción con un presupuesto de 70 millones de dólares. El director y guionista Kenneth Lonergan -quien ya ha sido nominado al Óscar por su guión para “Puedes contar conmigo” en el 2000- demostró esta realidad con su más reciente película, Manchester by the Sea. El drama familiar con seis nominaciones a la Academia en categorías como las de Mejor Director, Mejor Película y Mejor Actor Principal, va revelando sin prisa una historia que se aferra al sentimiento más difícil de respirar: la tristeza.

El guión de Lonergan llevaba desde el 2014 en la lista negra de Hollywood, así le apodan a los mejores guiones sin producir del año, y la película, que  inicialmente iba a ser dirigida y protagonizada por Matt Damon ya le consiguió a Casey Affleck un Globo de Oro como Mejor Actor de Drama. Precisamente la semilla de Manchester by the Sea la plantó el actor de “El indomable Will Hunting”, Matt Damon, cuando convenció al director y guionista para que escribiese una película a partir de una idea que se le ocurrió una noche junto al actor John Krasinski.

Matt Damon y John Krasinski vinieron a mi apartamento con una idea sobre una película de un hombre originario de Manchester by the Sea -en Massachusetts- que deja la ciudad a causa de una tragedia familiar. John –Krasinski- iba a actuar en ella, pero no pudo por otros compromisos, entonces era el turno de Matt. La idea siempre fue que Matt dirigiera, hasta que terminé el guión y me preguntó si yo lo quería hacer en su lugar. Luego llegó Casey Affleck, a quien en realidad solo queríamos si resultaba que Matt no podía actuar”, recuerda el director.

Lonergan es de los directores que prefiere trabajar con los mismos actores en todos sus proyectos. “No soy una persona arriesgada, me gusta sentirme realmente seguro de que los actores van a estar increíbles en su trabajo”, sostiene.

La sencillez y modestia de la historia se calculó a través del duelo de un hombre que intenta seguir adelante con un pasado a cuestas que pesa como el plomo. Lee Chandler –interpretado por Casey Affleck- es el encargado de limpieza de un bloque de edificios en donde mantiene una rutina solitaria y repetitiva. Cuando su hermano Joe muere –Kyle Chandler- Lee regresa a un pequeño pueblo en el cuál sobrevivió en pretérito para hacerse cargo de su sobrino Patrick (Lucas Hedges), quien se halla bajo su custodia tras el fallecimiento de su padre.  De esta manera el tejido de la historia transcurre entre la complejidad de las emociones humanas y las infinitas formas que existen de llorar y enfrentar la muerte.

La relación entre tío y sobrino fluye con los días de duelo por el hermano de Lee entre arreglos para el funeral, papeleos y memorias nubladas. Entre el invierno de Boston y las olas de Manchester los flashbacks de su pasado se presentan sin aviso ni orden para mezclarse con el presente y dejar ver la razón de su angustia; el director afirma que incluso intentó hacer la película sin estos recursos pero le resultó totalmente aburrida y sosa. Aunque a todas luces suena -y es- una historia sombría y difícil de digerir,  el film también brilla con la habilidad del guión para idear sonrisas y huellas ligeras entre la tragedia.

La cúspide de Casey Affleck

Foto via Lionsgate.
Foto via Lionsgate.

Este papel de Casey Affleck, el del inadaptado solitario que socializa justo lo necesario pero le cuesta entender las reglas del juego, es repetido en el actor; sin embargo, Affleck logra una representación melancólica pero sin dramatismos en un personaje que se define por un rompecabezas de recuerdos que van encajando hasta asemejarse a la foto de la caja. Gracias a esto la película se aleja de elementos extravagantes y caprichosos para enfocarse en un texto guiado por un invierno constante, y por la pasividad de la banda sonora de Lesley Barber.

“Es una parte muy difícil tener que transmitir la gran cantidad de vida interior que posee una persona sin tener la oportunidad para hablarlo. Tenía que ser palpable en su comportamiento, en sus maneras con la gente y en los muy, muy pocos momentos en los que se quiebra. Eso fue difícil”, admite el actor en una entrevista realizada el pasado noviembre por la web estadounidense Deadline.

Michelle Williams, nominada a Mejor Actriz de Reparto por Manchester (tren escorts Manchester), también participa con una interpretación que aunque puede contarse por escenas es igual de intimista y perceptiva que la de su protagonista. En este sentido la estructura del guión es bastante ingeniosa, la cronología no es lineal pero tampoco confusa.

Affleck mantiene que el film no se grabó en orden y que el elenco tuvo que “saltar de un lugar a otro. Era importante que tuviera en mente los antes y los después para que hubiera un verdadero cambio entre las escenas; es también uno de los objetivos de la película: asistir a los cambios que se suceden en sus vidas como si fueran estaciones del clima”.

Entre caras conocidas

De derecha a izquierda: Kyle Chandler, Kenneth Lonergan, Lucas Hedges, Casey Affleck | Foto: vía Deadline Mark Man.
De derecha a izquierda: Kyle Chandler, Kenneth Lonergan, Lucas Hedges, Casey Affleck | Foto: vía Deadline Mark Man.

La relación de Affleck con Lonergan se remonta a la producción londinense de la obra de Lonergan This is our youth, en 2002. Affleck recuerda para Deadline que en su primera lectura del guión de Manchester by the Sea no lograba entender porqué, pero este funcionaba a la perfección.

“Es un poco como un acto de magia; como esa especie de truco de mano por el cual eres absorbido. Seguir la historia y escuchar a estos personajes no hablar de lo que realmente está pasando en sus vidas, comunicando solo sobre las cosas que están justo en frente de ellos; se combina este perfecto trecho de vida con una asombrosa verosimilitud y, de repente, te das cuenta de que has sido llevado hacia una experiencia mucho más profunda y significativa… las emociones realmente me cayeron encima”, sostiene el actor sobre el proceso de su interpretación.

La manera intimista y personal en la que escribe Lonergan también es alabada por Affleck, quien resalta la empatía y la destreza que este posee para conectarse con los personajes. “Todos sus personajes están escritos como una persona completa, nada se queda en una caricatura o en un estereotipo”.

“Sé que la escritura de Kenny es tan buena que deja mucho que descubrir en la película. No es algo que se pueda ver claramente a primera vista. Tienes que leerlo –el guión- una y otra vez, y esperar que cuando estés en el set, grabando, llegues a ese sentimiento de que lo que está pasando es más fuerte que las palabras”.

En Manchester by the Sea se exponen las raíces de una personalidad en sucesivos flashbacks que cuentan una situación tan traumática como universal, mientras se intenta averiguar cómo un hombre transita con ella. De eso se trata el pavimento de melancolías y atardeceres sobre el que se presentan los personajes, su reacción ante el mundo y los lugares que han recorrido para llegar hasta allí.

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Un videoclub de barrio planta cara a quienes quieren gentrificar Barcelona

Beatriz García

Foto: Andrea Huls
The Objective

Pese a las amenazas y los intentos de desahucio, el mítico videoclub Cíclic del distrito de Ciutat Vella se ha convertido en un emblema de lucha vecinal y cine de culto a precios populares.

En el corazón gentrificado de Barcelona, en el barrio de La Ribera (Ciutat Vella), una pequeña “gran” Galia de amantes del cine de autor y sus vecinos lucha desde hace tiempo por convertir el mítico videoclub Cíclic en un cine de barrio y un espacio comunitario, pese a las amenazas constantes e intentos de desahucio de los propietarios del inmueble. Bienvenidos a la Sala Cíclica, donde las pipas con las que el artista chino Ai Weiwei inundó el Tate Modern de Londres se han transformado en símbolo de cultura popular y unión vecinal.

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Las pipas de porcelana de Ai Weiwei son la imagen del proyecto. Imagen por: Andrea Huls.

David Cabrera, el propietario de Cíclic, le da un aire al protagonista de El Gran Lebowski, aunque de The Dude no tenga más que las barbas y algunas muletillas y palabras de su invención –“especuleitors”- que lo convierten en uno de los personajes más peculiares y encantadores de la calle del Rec Comtal. Cuando lo conocí, en 2014, me explicó su idea de donar al barrio el fondo de 15.000 deuvedés del videoclub. Hoy el sueño de este antiguo publicista de éxito, que un buen día se cansó de vender zapatillas y lavadoras y acabó abriendo un videoclub, va camino de hacerse realidad.

El goteo de socios que entran en el Cíclic es constante. Al videoclub acuden familias, grupos de chavales y ancianos solos que pasean entre los estantes buscando películas que jamás encontrarás en un blockbuster: cine de culto, documentales, videoactivismo y videoarte, historia del cine, material de festivales publicitarios… Un tesoro que empezó con 300 películas de su colección privada y que lo ha convertido en todo un ‘dealer audiovisual’ de muchísimas productoras durante sus 14 años de romántica resistencia.

De los 12.000 socios del videoclub, al menos un 30% ha tenido que marcharse del barrio a causa del aumento del precio del alquiler.

“El romanticismo es lo que vincula el amor con la muerte. En el siglo XXI es imposible hacer sostenible un videoclub, pero nuestra intención fue montar una videogalería con pelis que teníamos en casa y nos fue bien, al menos ganamos lo justo para reinvertirlo en el fondo”, admite; aunque hubo momentos duros en que tuvo que pluriemplearse para sacar adelante el videoclub.

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El goteo de clientes es constante en este videoclub, que aspira a convertirse en un espacio comunitario para el barrio. Imagen: Andrea Huls

Hace dos años, Cíclic decidió que tomaría un nuevo rumbo: “Estudiamos modelos sostenibles en otras ciudades de Europa y Estados Unidos y decidimos transformarnos en una cooperativa con una programación de ciclos de cine y actividades, que enriqueciera el diálogo sobre grandes temas. Partimos del catastro del barrio para saber cuánta gente a nuestro alrededor estaba en una situación de riesgo de exclusión por una cuestión socioeconómica y nos dirigimos a ellos; a esos colectivos que nada tienen que ver con el objetivo de las súper empresas gentrificadoras que han barrido esta calle”.

De los 12.000 socios del videoclub, al menos un 30%, la mayoría inmigrantes, dice David, ha tenido que marcharse del barrio a causa del aumento indiscriminado del precio de los alquileres y la compra de inmuebles por grandes empresas que operan con un “capitalismo salvaje”. “El tema de la gentrificación es curioso, porque se ha popularizado cuando ha empezado a afectar a la clase media, que es el objetivo preferente de los que quieren enriquecerse a causa de la fractura social”, cuenta. Ahora, en la calle de Rec Comtal, y por extensión en el distrito de Ciutat Vella, se vive un clima de violencia contenida por culpa de los ultra lujos y el clasismo que, poco a poco, están devastando el barrio. Un lugar exclusivo y excluyente.

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Más de 15.000 deuvedés en sus estantes. Imagen: Andrea Huls.

Resistir pese a las amenazas

De los intentos de desalojo que ha vivido este pequeño negocio, el último de todos, ocurrido el pasado 12 de julio, fue el más violento. Unas ochenta personas, entre vecinos y socios, se congregaron a las puertas de Cíclic para impedir que entrase la Policía, junto a la comitiva judicial y los representantes de la propiedad. “Me dijeron: ‘¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?’ ‘Hasta la última de mis fuerzas’, les contesté. No agrediré a nadie, pero dudo que estás personas se queden de brazos cruzados si alguien me golpea por querer montar un cine de barrio. Querían traer furgonetas cargadas de mossos de esquadra para desalojar un local donde sólo había familias y vecinos intentando detenerlos”, cuenta.

Me dijeron: ‘¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?’ ‘Hasta la última de mis fuerzas’, les contesté.

Teme que el próximo desahucio pueda ser el definitivo, por eso ha lanzado una campaña de crowdfunding en Goteo para recaudar la ayuda que necesita e instalarse en el mismo barrio, eso sí, a unos 50 metros de donde se encuentra ahora. “El primer propietario del local nos quería echar a toda costa y enviaba cada dos por tres a sus subasteros; el dueño actual nos dijo que ya le iba bien el videoclub y al cabo de una semana supimos que quería montar un restaurante. ¡No les importa nada lo que pase en los barrios!”.

“Estos mafiosos llegaron a decirme una vez que si estuviera en Brasil ya me habrían roto la cabeza” – David Cabrera.

Aunque lo peor son las amenazas. Un día antes de que esta entrevista tuviera lugar, unos desconocidos incendiaron el buzón de devolución de películas. ¿Casualidad? “No creo en las posibilidades, sino en las probabilidades, y es raro que dos días después de reabrir para informar a nuestros socios de nuestra campaña se haya producido algo semejante. Las vecinas salieron con sus sillas a la calle para apoyarnos. No nos rendimos. Una vez me llegaron a decir que si viviera en Brasil ya me habrían roto la cabeza”.

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La cooperativa estudió las necesidades de los vecinos del barrio para crear programar ciclos de cine y actividades. Foto: Andrea Huls

Sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona apuesta por el proyecto y ha brindado a Sala Cíclica su ayuda para crear un plan de empresa sostenible. “Por suerte, tenemos un ayuntamiento sensible con la realidad de la calle”.

Talleres de empoderamiento tecnológico, ‘clubs’ de lucha de clases, ciclos de cine programados por los propios socios de la Sala Cíclica y un espacio semanal que se cederá a otras entidades del distrito, desde las dedicadas al arte, el diseño y la innovación, la nueva economía o las ONGs. Esto es lo que pretenden conseguir los cuatro socios principales y alrededor de un centenar de futuros colaboradores que forman la cooperativa, que ya cuenta con el apoyo de instituciones como el Hospital Vall d’Hebron, el Observatorio Fabra o el Parque Biomédico de Barcelona.

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Cíclic ha lanzado una campaña de ‘crowdfunding’ y necesita el apoyo de todos. Imagen: Andrea Huls.

Un proyecto social inspirado en salas como el Numax de Santiago de Compostela, que David Cabrera y el resto de socios espera que cubra algunas de las necesidades más acuciantes del barrio: integración, inclusión, una oferta sociocultural de calidad y un lugar donde los vecinos puedan socializar “y no tengamos que pagar cuatro euros por una caña”.

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La lengua de Mae West

Néstor Villamor

“¿Llevas una pistola en el bolsillo o es que te a alegras de verme?”. El origen de la frase, repetida a estas alturas hasta el aburrimiento, sigue siendo una incógnita. Pudo formar parte del guion censurado de una película. Pudo ser una improvisación durante el ensayo de una obra de teatro. O pudo ser el comentario que una afamada actriz le dijo a un policía que le había declarado su admiración. Pero hay una cosa clara: la pregunta salió por primera vez de la lengua de Mae West.

La broma, que hoy en día ya no es más que un inocente chascarrillo de corte sexual, es uno de los ejemplos más notables del talento verbal de quien fue una de las primeras (y más memorables) divas de Hollywood. Como tantas actrices nacidas a finales del siglo XIX (West vino al mundo el 17 de agosto de 1893, hace exactamente 124 años), la estrella se dio a conocer en el mundo del teatro y desde el inicio se distinguió de sus compañeras decimonónicas por su afilado sentido del humor y sus picantes comentarios. Entre ellos, “las chicas buenas van al cielo pero las malas van a todas partes”. Y muchas siguieron su consejo: es difícil no ver la herencia de Mae West en provocadoras divas posteriores como Marilyn Monroe o Madonna.

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‘Retrato de Mae West que puede utilizarse como apartamento surrealista’ es uno de los ejemplos de la impronta de la actriz en la cultura. | Foto: Salvador Dalí / Art Institute of Chicago

En 1926 estrenó en Broadway una obra convenientemente titulada Sex, escrita, producida, dirigida y protagonizada por ella misma. Diez meses y 325.000 entradas vendidas después, un jurado la consideró “obscena, indecente, inmoral e impura” y sancionó a la autora por temor a que corrompiera “la moral de la juventud”. Se pudo haber librado de la cárcel pagando una simple multa, pero Mae West, que no tenía un pelo rubio de tonta, prefirió ir 10 días a la Welfare Island, consciente de la publicidad que generaría el escándalo. ¿Resultado? Llegó al correccional en limusina y cubierta de rosas. Salió ocho días más tarde por buen comportamiento y, posteriormente, presumió de haber llevado bragas de seda en lugar de uniforme y de haber cenado con el alcaide y su esposa. La jugada fue redonda porque, al salir, cobró 1.000 dólares de la época por una entrevista en la que contó su experiencia. Eso sí, con la censura muy pendiente de lo que hacía y de lo que decía, fue incapaz de estrenar en Broadway su siguiente producción, The Drag, una obra de temática homosexual ideada por una defensora de los derechos LGTB cuando ese concepto ni siquiera existía.

Su posterior carrera en el cine fue inusual en varios sentidos. Debutó en 1932 con Night after night. No solo tenía entonces 38 años (una edad a la que Hollywood empezaba a jubilar a sus musas), sino que llegó a convertirse en la actriz mejor pagada de su tiempo. Además, la Paramount, consciente de su deslenguado sentido del humor, le permitió reescribir sus diálogos, un privilegio extremadamente inusual para los actores de la época pero mucho más para las actrices. Entre las frases que pudo soltar en sus películas hay perlas como las siguientes:

“Cuando soy buena soy muy buena, pero cuando soy mala… soy mejor”.

“Cuando estoy entre dos males, generalmente me gusta coger el que no he probado antes”.

“-Veo un hombre en tu vida. -¿Qué? ¿Solo uno?”.

“-¿Nunca has conocido a un hombre que te hiciera feliz? -Claro… un montón de veces”.

“-¿No te estás olvidando de que estás casada? -Lo estoy intentando”.

¿Cómo conseguía colar estas frases, tan provocadoras en la época? Incluía otras más exageradas que sabía que le iban a prohibir pero que hacían parecer más aceptables las que a ella le interesaban. Lo consiguió. Y la jugada le salió bien. Ella misma lo explicó en una entrevista con otra de sus impagables frases: “Yo creo en la censura. He hecho una fortuna gracias a ella”.

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¿Quiénes son los nuevos Narcos?

Nerea Dolara

Foto: Netflix
Netflix

La serie se estrena el 1 de septiembre y llega sin su estrella: Pablo Escobar. ¿Lograrán conquistar a las audiencias los líderes del cartel de Cali? Mientras lo averiguamos, repasamos sus perfiles reales.

El final de la segunda temporada de Narcos acabó con la muerte de su protagonista (nadie se engañe, el agente “gringo” de la DEA nunca fue el principal aunque fuese el narrador), Pablo Escobar. El narcotraficante más famoso de todos los tiempos fue un buen punto de inicio para una serie centrada en criminales organizados de la droga.

Tenía todo: carisma, crueldad, una historia casi de realismo mágico de subida al máximo poder y una caída estrepitosa y patética. Escobar era el personaje perfecto y su muerte dejó un grave vacío en las arcas narrativas de una serie que bien podría decirse que se hizo famosa por su existencia y su relato, no por nada más.

Pero Netflix, haciendo gala de su insistencia (ahora menor; ejemplos: Gypsy o Girlboss, aunque aún existente; véase: 13 razones o Stranger Things) de mantener sus series originales a toda costa, ha optado por hacer una tercera temporada protagonizada por un grupo de narcos que, bueno, nadie, salvo la DEA y las autoridades colombianas, realmente conoce.

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Campaña promocional de la serie | Imagen vía Netflix

Sí, a estos tíos ya se les había visto el pelo en las temporadas previas de la serie; sí, son personajes reales o basados en reales que continuaron con el negocio de la droga en Colombia y que, como buenos narcos, fueron sanguinarios y se enriquecieron en igual medida; sí, el agente Peña es un regreso agradecido por todos los que vieron la serie (y todos los que aún extrañan a Oberyn en Juego de Tronos)… pero estos miembros del Cartel de Cali tienen poco con lo que competir con un hombre que tenía tigres de mascotas, ganó un puesto en el senado, tiró un avión de pasajeros para deshacerse de una sola persona, asaltó el tribunal supremo y asesinó a todos sus jueces o mató un candidato a presidente (todo esto sin mencionar otras decenas de hitos en su historia que podrían competir con los mencionados).

Estos nuevos narcos no son figuras casi míticas de la historia social reciente de un país, no son los Al Capone latinos… son unos narcotraficantes: malvados, millonarios, violentos… pero no diferentes a los muchos del mundo. Igualmente y para que no se pierda el espectador cuando se estrene la nueva entrega, vamos a repasar quiénes son los hombres principales del momento.

SPOILER ALERT (más o menos, son hechos reales, pero se sabe que la serie a veces cambia la realidad)

Gilberto Rodríguez Orejuela

Interpretado por Damián Alcázar

Líder del Cartel de Cali y el “nuevo Escobar” de la serie. Conocido como El Ajedrecista, Orejuela nació el 30 de enero de 1939 y fue extraditado a Estados Unidos en el 2002. Cali no era el Cartel de Medellín, optando por menos violencia y más diplomacia, le valió su sobrenombre al jefe por su tendencia a estrategizar más que a explotar. Cuando Medellín comenzó a atacar al gobierno, Cali optó por crecer. Pero el capo no tardó mucho en ser capturado tras la muerte de Escobar. Dos años después el presidente Samper lanzó una operación de búsqueda y captura que resultó con la detención de Gilberto y su hermano. El capo se había escondido en un gabinete vacío del baño de su casa con una bombona de oxígeno, pero la policía lo encontró y se le sentenció a 15 años de prisión.

Miguel Rodríguez Orejuela

Interpretado por Francisco Denis

Fue el cerebro detrás del crecimiento del cartel y hermano de Gilberto. Pero su destino sería el mismo que el de Gilberto. Esposo de una Miss Colombia, fue detenido en su casa en 1995 pero siguió llevando su negocio desde la cárcel, por lo que EEUU pidió su extradición, y la de su hermano. A principios de los 2000 ambos delincuentes fueron trasladados a Estados Unidos.

Chepe Santacruz Londoño

Interpretado por Pepe Rapazote

Aunque se le detuvo en 1995, al igual que a sus socios (los tres lideraban el cartel), escapó de la cárcel en 1997 con la intención de organizar la red de sicarios y brazos armados del cartel y poner orden a quienes, tras la detención de los líderes, habían comenzado a pensar en independizarse. Mató a más de 20 posibles testigos en su contra. Poco tiempo después de su fuga Santacruz, que se rumoró que estaba organizando atentados contra figuras del gobierno, fue asesinado en un centro comercial de Medellín cuando intentó escapar de la policía, que había recibido una llamada anónima avisando de su paradero. Hay otra versión de los hechos: se dice también que su muerte fue a manos de grupos paramilitares organizados por miembros de la policía colombiana involucrados con el tráfico.

Santacruz y los hermanos Rodríguez Orejuela llegaron a ser portada de la revista Time, bajo el título Cocaine Inc.. La revista analizaba su perfil y reunía declaraciones de la DEA que citaban que el cartel de Cali era el responsable del tráfico de 60% de las drogas en EEUU y 90% en Europa.

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Portada de la revista Time con los hermanos Orejuela tras la muerte de Pablo Escobar.

Pacho Herrera

Interpretado por Alberto Ammann

Siempre mantuvo su bajo perfil y era poco mencionado cuando se hablaba del cartel, pero Herrera era el cuarto al mando en Cali. A cargo del mercado mexicano y la distribución internacional, fue también quien ideó utilizar a grupos guerrilleros como fuerzas de seguridad en los laboratorios más remotos. A diferencia de sus compañeros, Herrera se entregó en 1996 y cambió de rumbo durante su tiempo en la cárcel. Dejó los negocios, o eso se piensa, y se convirtió en jugador de fútbol y promotor deportivo en su prisión. Esto hasta que en 1998, el que había sido su consejero durante una década, Rafael Angel Uribe Serna, lo visitó en la cárcel. Herrera dejó su partido de fútbol y abrazó a su amigo, que procedió a dispararle y matarlo. Nunca se supo claramente por qué Uribe lo asesinó, pero se manejaron varias hipótesis, la mayoría vinculadas con búsquedas de poder o venganzas.

Jorge Salcedo

Interpretado por Matias Varela

Jefe de seguridad del cartel, fue quien contactó con la DEA y facilitó la captura de sus jefes. Comenzó sus servicios luego de que el cartel de Medellín le contratara para organizar una fuerza paramilitar. Los jefes de Cali temían por sus familias. Escobar había perdido la razón y les amenazaba constantemente. Querían protegerse. Salcedo era el encargado de hacerlo. Cuando la DEA puso su atención en Cali (tras la muerte de Escobar y su toma de las rutas y negocios de Medellín) Salcedo, que normalmente no estaba involucrado en la violencia (o eso dice), tuvo que ver a sus jefes ponerse paranoicos y asesinar a sospechosos de ser soplones. Así que optó por trabajar con la DEA. Tras traicionar al cartel, Salcedo se convirtió en testigo protegido del gobierno de EEUU.

Franklin Jurado

Interpretado por Miguel Ángel Silvestre

Estudió en Harvard y era el “lavador de dinero” del cartel. Su esquema de lavado era complejo y difícil de rastrear (incluía más de 100 cuentas en 68 bancos en nueve países) y logró limpiar 36 millones de dólares. Sin embargo, su operación fue descubierta cuando colapsó un banco de Luxemburgo y se rastrearon varias cuentas hasta él. En Europa la condena fue poca, pero Estados Unidos pidió su extradición y le condenó a siete años y medio de cárcel.

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Elvis Presley: 7 cosas que quizá no conocías sobre el Rey

Jorge Raya Pons

Foto: AP Photo

La sombra de Elvis es alargada: no solo ha vendido entre 500 y 600 millones de discos —parece imposible dar una cifra exacta—, sino que se ha convertido en una referencia cultural básica del siglo XX. Con su pelo engrasado, los mechones meciéndose en su frente cuando movía las rodillas y las caderas. Antes de morir el 16 de agosto de 1977, hace 40 años, Elvis apenas podía respirar cuando se presentaba ante el público, obeso y cansado, pero conservaba ese atributo hipnótico y nada común de absorber todas las miradas. Desde entonces nadie ha conseguido alcanzarle y, a día de hoy, mantiene el trono del rock and roll.

Si quieres conocer un poco más sobre el Rey, te contamos siete cosas que quizá no conocías sobre él.

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