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Marzo, el mes de la pintura

Saioa Camarzana

Tras el paso del huracán ARCO por Madrid y después de conocer que ha sido la edición más multitudinaria, con más 100.000 visitantes a los pabellones 7 y 9 de Ifema, todo vuelve a la normalidad. La actualidad ya no la copa la feria de arte contemporáneo sino que las exposiciones en instituciones, museos y galerías, vuelven a estar en la agenda de todos. Además, las temperaturas se estabilizan, a los abrigos les queda ya poco de vida este año y eso se nota en el ambiente general. En marzo, además de la popular apuesta por Barbie que hace la Fundación Canal de Isabel II, la pintura se hace con las novedades más interesantes de la capital. Sin olvidar que los dibujos de Francis Bacon se siguen exponiendo en el Círculo de Bellas Artes, traemos tres propuestas para los amantes de la pintura. Pero, cabe anotar, cada una de ellas es abordada de diferente modo, desde la concepción italiana de la belleza hasta la más rabiosa actualidad y comprometida con el impacto medioambiental.

Si hacemos un viaje de atrás hacia adelante el primer artista al que nos encontramos en esta selección es Ramon Casas. Este año se cumple el 150ª aniversario de su nacimiento y CaixaForum Madrid se ha unido a la celebración del Año Casas con una muestra retrospectiva, La modernidad anhelada (hasta el 11 de junio). En un ejercicio de espejos las pinturas más emblemáticas del pintor catalán se contraponen a las creaciones de artistas contemporáneos de su época que le influyeron como Picasso, Toulouse-Lautrec y Sorolla para poner de relieve la figura de uno de los artistas que más contribuyó a la internacionalización del arte catalán. En ese juego se cuentan hasta 200 obras entre las que se encuentran los carteles, dibujos y fotografías de época que realizó y que demuestran su incansable talento para conectar con la modernidad.

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Concierto por Felice Casorati, 1924

Un recorrido agradable nos lleva desde el Paseo del Prado hasta la calle Recoletos donde la Fundación Mapfre exhibe Retorno a la belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras. Con más de 100 piezas de pintores italianos que volvieron a poner la mirada en la belleza clásica para recuperar la armonía, la muestra se articula en siete secciones. Con las vanguardias el foco de atención cambió de la belleza a la idea de la libertad, pero tras la Primera Guerra Mundial algunos artistas quisieron echar la vista atrás. Los pintores Giorgio de Chirico y Carlo Carrà son dos de las figuras imprescindibles de esta época, Mario Sironi, Leonardo Dudreville, Anselmo Bucci y Ubaldo Oppi buscaban la vuelta a la cultura italiana, Giorgio Morandi hace del paisaje el hilo conductor de su pintura y Felice Casorati, con su obra Retrato de Renato Gualino, rinde homenaje a los retratos del Renacimiento. El retorno al mundo clásico es lo que une a todos ellos y elaboran un nuevo lenguaje de composiciones sencillas y dibujo definido que huye del conflicto y de la arbitrariedad.

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“The Toxic Sublime” por Marc Quinn

La creación más novedosa, sin embargo, se muestra en la galería Ivorypress que trae las piezas del británico Marc Quinn, aquel que creó su busto con su propia sangre congelada. Las obras que se encuentran en la muestra son paisajes del siglo XXI porque, al igual que ha cambiado la relación del ser humano con la naturaleza, la pintura también tiene que hacerlo. Para él, no es posible volver hacer pintura paisajística como lo hacían maestros como Manet. Por eso, su propuesta parte de fotografías de diversos atardeceres que luego interviene con materiales que se ha encontrado en diversas playas. Corales, conchas y residuos que pinta con spray sobre el lienzo para luego sacar la obra a las calles de Londres y estampar las impresiones del suelo, de las aceras, de las alcantarillas de la ciudad. En River Paintings sigue un proceso similar pero con instantáneas del río Támesis que recorre la ciudad para intervenir el lienzo con patrones de las calles y del metro de Londres. El objetivo de todas ellas es, sin embargo, denunciar el impacto ecológico que estamos ejerciendo sobre la naturaleza.

Claro que una parada en el Reina Sofía, en el Museo del Prado o en el Thyssen siempre es un acierto. Opciones para todos los gustos, claro.

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ARCO 2016 cierra con el mejor balance de los últimos años

Foto: GERARD JULIEN

Cerca de 100.000 visitantes han acudido a la 35 edición de ARCOmadrid para contemplar las 221 galerías que han conformado los contenidos de esta edición. Según la organización, el número de asistentes ha provocado “mayores ventas y pleno reconocimiento internacional”.

A pesar de no contar con datos oficiales la feria ha aumentado en un 5% su volumen de ventas y según asegura su director, Carlos Urroz, esta edición ha sido “irrepetible y única”. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha adquirido obras en ARCOmadrid por valor de 400.000 euros, de los cuales 250.000 han sido aportados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. La nueva edición de ARCOmadrid 2017 será del 22 al 26 de febrero y en su programa, como país invitado, estará protagonizado por Argentina.

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Warhol está vivo

Clara Paolini

El cuerpo de Andy Warhol dejó de latir, respirar y actuar hace 30 años, pero las ideas expresadas en su obra conservan tales verbos en un rabioso presente. Si vivo expresa un hecho; viviente, una facultad y vividor, una actitud, en Andy Warhol los tres adjetivos se conjugan dando lugar a un fenómeno más que nunca pertinente y hasta ahora, siempre pertinaz.

“La idea no es vivir para siempre, la idea es crear algo que sí lo haga”

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Un fantasma más vivo que nunca. (Foto: Petr Josek / Reuters)

Andrew Warhola, más conocido como Andy Warhol (1928-1987) supo combinar los sabores del inconfundible cóctel contemporáneo que hoy todo lo empapa: La estética de la publicidad revelando deseos e idiosincrasias, fotogramas como fábricas de fama, modas y hábitos; flujos de imágenes, música como aglutinante y el resplandor efímero de superestrellas convertidas en marca, emergiendo en los derribados márgenes entre alta y “baja” cultura.

“En el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos”

Cuando el medio es el mensaje, lo que haces es menos importante que el cómo lo haces, y sobre eso Warhol sabía un rato. El proceso en el que la identidad de una persona se ve oscurecida por su propia representación ficticia, elevada y convertida en icónica por los medios de masas, quedó plasmado en retratos como los de Marilyn Monroe, Jackie Kennedy o Elvis y Elizabeth Taylor, y su capacidad de sintetizar el camino que convierte a un humano en símbolo se adelantó de forma premonitoria al presente.

El glamour, simplificado. (Foto: Darren Ornitz / Reuters)
El glamour, simplificado. (Foto: Darren Ornitz / Reuters)

Warhol se percató de que somos más que cuerpos; que nos estábamos convirtiendo en imágenes. Warhol está vivo en Instagram, le hubiera encantado Twitter, puede que en lugar de un programa en la MTV fuera hoy un youtuber famoso y su repetición de imágenes estetizadas, nos acompaña cada día en cada recodo de la web. Si Beyoncé, Pamela Anderson o Ivanka Trump hubieran nacido unas décadas antes, tendrían un retrato warholiano casi asegurado y son muchos los que opinan si Warhol siguiera de cuerpo presente, conseguiría darle a Banksy un buen repaso.

“Me gustan las cosas aburridas”

La radical propuesta de Warhol al situar objetos de la vida moderna como creaciones artísticas (desde las latas de sopa de Campbell hasta las cajas de detergentes Brillo) revolucionó la historia del arte en los años 60 situando el valor en la banalidad del presente más absoluto.

"Campbell's Soup II" (1969), y "Sunset" (1972) . (Foto: Luke MacGregor / Reuters)
“Campbell’s Soup II” (1969), y “Sunset” (1972) . (Foto: Luke MacGregor / Reuters)

Otros artistas como Jasper Johns, Rauschenberg y  en paralelo, Roy Lichtenstein ya habían empezado a pasar la página del institucionalizado expresionismo abstracto de finales de los 50, oscilando la creación hacia las antípodas: En contra de la abstracción y la introspección, el pop art exteriorizó lo interior e interiorizó lo exterior, como si de darle la vuelta a la camiseta artística de tratara el juego.

“¿No es la vida sólo una serie de imágenes que cambian a medida que se repiten?” 

Estados Unidos, el dinero, el sexo, la fama, la muerte… Warhol resumió, definió y de muchas maneras, encarnó el mundo en el que todavía vivimos. El resultado puede provocar la sensación de estar ante expresiones sin sentimiento ni alma, ya que tal y como él mismo describió, el artista era un apasionado de lo superficial, pero es justamente el efecto acumulativo el que supera al de un espejo que parece englobarlo todo.

El artista descrito por Truman Capote, citando a Wilde, como “una esfinge sin secretos“, sigue presente como un poderoso aglutinante del mundo cómodamente extraño al que nos guste o no, estamos inscritos.

Cronista de una época, Warhol consiguió imprimir una huella más allá de sus cuadros, eliminando la idea del artista solitario e introspectivo en pro de la apertura hacia la empresa y la marca en un contexto incipientemente (puede que aún inocentemente) mercantilista, creando por primera vez equipos como el que tienen hoy Jeff Koons, Damien Hirst o hasta Lady Gaga.

Bajo esta visión, la Factory se convirtió en un auténtico hervidero de artistas, intelectuales, famosos, Drag Queens y músicos. Allí, cruzaron sus vidas personajes como Valerie Solanas – la actriz y escritora feminista que disparó a Warhol en 1968 – y disparatados grupos compuestos por individuos que podían ir desde una condesa alemana a un vagabundo del Bowery.

Valerie Solanas, autora de SCUM y de culpable de disparar a Warhol. (Foto: Portada del Daily Mail y retrato de Richard Avedon)
Valerie Solanas, autora de SCUM y de culpable de disparar a Warhol. (Foto: Portada del Daily Mail y retrato de Richard Avedon)

Stephen Watson, autor de Factory Madeexplica que “Antes de la Factory, la autoría rara vez estaba en cuestión. Pero el trabajo de la Factory a mediados de los sesenta desdibujó la frontera entre sujeto y autor, y el papel de Warhol permaneció ambiguo. ¿Dirigió las películas de la Factory?, ¿escribió la novela?, ¿produjo de verdad el primer álbum de The Velvet Underground? En el sentido habitual de estos verbos activos, Andy Warhol no hizo nada de esto. Sin embargo, cada producto lleva su huella y habría sido imposible sin él“.

El arte y las ideas de Warhol continúan siendo polémicos: según predecía Brian Appleyard en The Economistla historia del arte verá a Warhol restaurado a “su lugar legítimo, como un grabador breve y muy conmovedor de la deslumbrante superficie en donde nos encontramos”. Sin embargo, su influencia parece destinada a soportar el futuro, ya que el núcleo mismo de cómo la industria, la sociedad, el arte y la economía se fusionan parece no tener una fecha de caducidad, y hasta que el capitalismo termine, la influencia de Warhol parece irrevocable.

“Si quieres saber todo sobre Andy Warhol, basta con ver mis pinturas y películas y allí estoy. No hay nada más”

Han pasado 30 años desde que “papa del pop” se convirtiera en fantasma, pero Warhol sigue vivo, actuando, latiendo y respirando en cada rincón del panorama cultural de un siglo XXI augurado por su instinto.

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ARCO, una aberración imprescindible

Clara Paolini

Foto: Cecilia de la Serna

La feria ARCO, el ineludible “día de la marmota” del arte contemporáneo, vuelve a situar a Madrid como centro de gravedad del contexto artístico español y de paso, de la opinología.

Con 36 años a sus espaldas, el evento capta un interés ecléctico, provocando que galeristas, artistas, críticos, comisarios y coleccionistas se arremolinen en los pasillos del IFEMA entremezclándose con periodistas y público general en un escenario que presenta la compra-venta de arte como telón de fondo.

A pesar de que año tras año, lamentablemente, la atención acaba centrándose en las estratosféricas cifras de las obras más caras o siempre surja la improductiva discusión sobre si lo expuesto merece o no el calificativo de arte, ARCO es una herramienta inmejorable para medir el pulso al entramado del mercado y dilucidar diferentes contextos artísticos, suponiendo además uno de los raros, pero tan necesarios, momentos en el que el arte se torna protagonista en la conversación.

'Ambiente de Estereo Realidad 4' del artista Jose Carlos Martinat en el espacio de la Galería Revolver. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)
‘Ambiente de Estereo Realidad 4’ del artista Jose Carlos Martinat en el espacio de la Galería Revolver. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

ARCO no es una bienal, tampoco un compendio de exposiciones, ni mucho menos es un museo; es una feria comercial y para disfrutarla, hay que entenderla como tal. Decía Óscar Alonso Molina hace unos días que “la feria como el peor contexto para disfrutar de las obras es un tópico y una paradoja con la que hemos aprendido a convivir”; pero no conviene olvidar que aunque ARCO no sea el lugar idóneo donde disfrutar de un encuentro íntimo y conmovedor con el arte, sí ejerce una función relevante para su supervivencia y diagnóstico.

¿Por qué ARCO es una cita imprescindible?, ¿qué supone para un artista exponer en sus pasillos?, ¿qué importancia tiene para las galerías?, ¿qué piensan de ARCO los coleccionistas extranjeros? En una gran feria como esta, ¿hay espacio para la belleza y la crítica? Descubriendo las numerosas incógnitas que sugiere el mercado del arte contemporáneo, nos embarcamos en la búsqueda de posibles respuestas.

¿Qué significado tiene ARCO para los artistas?

La feria lo transforma todo porque el contexto natural del arte se supone que son los museos, las galerías… pero la feria es una especie de aberración que con el paso de los años, se ha convertido en una aberración imprescindible”, opina Marco Antonio Castillo Valdés, uno de los dos artistas que conforman en la actualidad el colectivo cubano Los Carpinteros.

Han pasado ya 10 años desde que Los Carpinteros visitaran ARCO por primera vez, logrando el Primer Premio de la Popularidad entregado la feria allá por 1997, el cual contribuyó al despegue de una carrera hoy más que consolidada y aunque mucho ha llovido desde entonces, cierta esencia parece inmutable.

Dentro de la sección Proyectos Especiales y de la mano de la galería suiza Peter Kilchmann, Los Carpinteros presentan la obra Domo hexagonal, una atractiva y casi monumental estructura de madera que acoge en su interior a los visitantes, invitándoles a llenar cada uno de los espacios con propuestas propias. Partiendo de la idea de las cárceles panópticas convertidas en uso civil “la pieza no pretende ser una obra egocéntrica, sino una escultura que ofrece un servicio”.

'Domo Hexagonal' del colectivo de artistas cubanos Los Carpinteros. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)
‘Domo Hexagonal’ del colectivo de artistas cubanos Los Carpinteros. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Consciente del contexto ferial en el que se ubica, durante la entrevista en exclusiva para The Objective, el artista declara que “todo el arte contemporáneo, por muy conceptual que sea, por muy radical que sea, ha tenido que adaptarse a estas condiciones”, refiriéndose a la imprescindible anomalía de la exhibición en el contexto ferial.

Aunque para algunos artistas vender su obra sea necesario para subsistir y continuar su trayectoria, no todos asisten a la feria bajo la presión del mercado, e incluso algunos como Daniel G. Andújar hacen dudar sobre la verdadera necesidad de una feria para el éxito de su trayectoria.

El artista, que ha sido seleccionado para la próxima Documenta de Kassel y de cuyos trabajos hemos podido disfrutar en instituciones del calibre del Museo Reina Sofía, asegura que para él no es tan importante vender o no vender y señalando al collage de fotografías propias y tomadas de internet que conforman su instalación en Casa sin Fin,l comenta que “a veces parece un sinsentido que esto lo vaya a comprar alguien”.

Bajo el abrigo de las instituciones culturales españolas, que a pesar de los varapalos el artista sigue considerando fuertes e indispensables, la trayectoria de Daniel G. Andújar resulta una rara avis que a pesar de la paradojas, se desenvuelve en ARCO con naturalidad: “No entendería que mi trabajo está dentro de un mercado porque de hecho hasta hace relativamente poco no vendía obra ni tenía galería. Ahora tengo más de 50 años y empiezo a contar con en esa parte ínfima del mercado que además tiene una preocupación por preservar trabajos que en principio yo no había creado para que pervivieran. Luchar contra eso es complejo”.

'Obras' de Daniel G. Andújar en la galería Casa Sin Fin. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)
‘Obras’ de Daniel G. Andújar en la galería Casa Sin Fin. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

En busca de savia joven, hablamos con la prometedora artista alicantina Rosana Antolí, que junto a Fito Conesa atrae el flujo de visitantes hacia la galería valenciana Espai Tactel. Ambos artistas, ganadores de la Generaciones de la Casa Encendida de este año, parecen encontrarse en el momento de despegue de su trayectoria, por lo que una feria como ARCO supone un necesario escalón ascendente que sobrepasar.

En la que es su primera vez exponiendo en la feria, Rosana Antolí asegura que “no hay expectativas, hay ilusión y mucha emoción porque es la feria referente en el país. Vienes aquí de excursión cuando estás en la universidad, llevas trabajando muchos años y de repente acabas viniendo aquí y reconocen el trabajo”.

Con 35 años, la artista da la impresión de entender el para otros invisible mecanismo del mercado del arte sin perder por ello ni un ápice de su esencia como artista: “Soy bastante consciente del contexto en el que se expone cada vez mi trabajo. No es lo mismo cuando planteo un trabajo para un museo o para Generaciones de La Casa Encendida que cuando lo planteo para la galería. Obviamente es una feria pero siempre tiene que haber un componente en el que disfrutes, en el que arriesgues y en el que juegues con ambas cosas; con la emoción y con el saber que estás en una feria de arte (…)  Para mí estar en ARCO era un escalón necesario para la carrera conforme como quiero llevarla y continuarla”.

Rosana Antolí presentando su obra 'Cosmos Dancing Caos', una escultura viva que danza a ritmo biolólogico en Espai Tactel.
Rosana Antolí presentando su obra ‘Cosmos Dancing Caos’, una escultura viva que danza a ritmo biolólogico en Espai Tactel. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

En contraposición a los anteriores, la feria ARCO también sirve como mercado de valores para artistas consagrados “de hoy de siempre”, ofreciendo variaciones en el tipo de cambio que se aplica a la moneda en la que se han convertido sus piezas. Desde Ai Weiwei, Louis Bourgeois o David Hockney (expuesto en la Galerie Lelong coincidiendo con su retrospectiva en la Tate), hasta las sobrecomentadas, en términos económicos, obras maestras como El triunfo de Nautilus, de Salvador Dalí o la escultura The red base de Alexander Calder.

¿Qué opina una de las mayores coleccionistas de arte del mundo sobre ARCO’17?

Durante ARCO y más tarde en una entrevista en privado, disfrutamos de un encuentro privilegiado: una charla con la filántropa, empresaria y coleccionista de largo recorrido Ella Fontanals- Cisneros, quien a través de su reputada Fundación CIFO (Fontanals – Cisneros) demuestra año tras años un ojo infalible para el arte haciéndose con las obras más deseadas del mercado.

De origen cubano, venezolana de adopción y residente en Miami en la actualidad, la coleccionista evita nombrar a sus artistas favoritos “porque son como una gran familia que se complementan” y destaca la importancia de ARCO para Latinoamérica “debido a que es la feria que trae más galerías latinoamericanas y facilita el acceso a las mismas para los coleccionistas europeos”.

Frente a la espectacular obra Sphere Jaune de Julio Le Parc, artista del que Ella Fontanals-Cisneros ha demostrado ser fiel seguidora, la reputada coleccionista habla sin tapujos sobre el mercado del arte en España, opinando respecto al 21% del IVA en cultura que “es imprescindible que las organizaciones y sobre todo que las galerías, hagan un lobby al Gobierno español para cambiar la situación“.

La coleccionista deja traslucir su pasión por el arte con cada palabra, y a pesar de las distancias, entiende a la perfección las necesidades urgentes del contexto español:  “Yo creo que el arte enriquece a un país por lo que es necesario liberar y facilitar, poniendo menos trabas para que crezca el número de coleccionistas y facilitando que la gente pueda adquirir arte. Sobre todo respecto a la donación de obras a las instituciones, si hubiera más apertura y esto contribuyera a desgravar impuestos, las instituciones tendrían más oportunidades de recibir valiosas donaciones”.

Con una mayor presencia de coleccionistas latinoamericanos que españoles, las palabras de Ella Fontanals-Cisneros resuenan en la percepción generalizada: sin coleccionistas latinoamericanos como ella, como Eduardo Hochschild o Eduardo Constantini, la salud de ARCO no sería la misma.

'A Brain Tree' del artista Een breinboom en la galería Jan Fabre.
‘A Brain Tree’ del artista Een breinboom en la galería Jan Fabre. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

¿Cómo viven ARCO  las galerías?

No todas las galerías pueden llegar a ARCO, y para las que lo hacen, se trata de una inversión no exenta de riesgo. A este respecto, la galería Espacio Valverde, dirigido por Asela Pérez y Jacobo Fitz-James Stuart, ha conseguido ganarse el respeto tanto de la crítica como el de sus veteranos compañeros de profesión, hecho que fácilmente comprobable por las numerosas alabanzas vertidas por otros asistentes durante los minutos de nuestra charla.

Además del espacio reservado a la artista Elena Alonso, para esta edición de ARCO, Espacio Valverde vuelve a presentar un proyecto que va más allá del supermercado artístico: Casa Leibniz ofrece un acogedor espacio para el pensamiento, organizando conversaciones entre escritores y artistas alrededor de una mesa de estilo jacobino que perteneció a la bisabuela del galerista (de la Casa de Alba).

Transmitiendo una sensación similar a la entusiasta artista Rosana Antolí, Jacobo explica su parecer sobre la feria: “Hemos ido a ferias, tenemos experiencia, pero ARCO, al ser la feria nacional a la que has ido desde niño, te hace una ilusión enorme. Es como un rito de paso, como en una tribu en la que tenías que meter la mano en un hoyo lleno de hormigas caníbales para ser mayor de edad. Algo así, pero sin hormigas caníbales”, explica entre sonrisas el galerista.

Fitz-James Stuart confiesa que su sueño “es que los artistas a los que representa puedan vivir de su trabajo y de paso, que nosotros también” e identifica los obstáculos que entorpecen el camino a tal meta: “El problema de aquí es que tenemos un 0,7% del mercado mundial. Londres tiene un 22%... pero eso también hace que tengamos unos artistas buenísimos porque hay poca tontería”, dice sin victimismos un galerista que sigue apostando en su espacio por proyectos y artistas con una carga intelectual en las antípodas del arte como espectáculo.

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Jacobo Fitz-James Stuart, co-director de Espacio Valverde. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Espacio Valverde demuestra que, a parte de las galerías consolidadas, cuyas ventas parecen aseguradas de antemano, en ARCO también caben propuestas intermedias e incluso alternativas; un hecho también ejemplificado por Drop City, ganadores del Premio Opening para galeristas emergentes.

Lejos de ser una galería comercial al uso, Drop City se basa en un modelo colaborativo y multisede, con una fructífera red de producción y exhibición en la que los artistas son también los galeristas y comisarios, como es el caso de Nadia Hebson y Eleanor Wright con las que charlamos. Para ellas, en su primera visita a ARCO y tras la emoción de ver galardonado su trabajo, las ferias suponen un terreno por el que tenían curiosidad y no menos preguntas, un contexto que es imposible criticar o alabar desde la objetividad y consideran indispensable mantener la integridad: “Donde vivimos algunos de nosotros, como es mi caso en Newcastle, hay una escena artística muy activa pero no está conectada con la escena comercial. Sin embargo, los artistas necesitan vender obras y eso es lo que la feria ofrece, esa es la oportunidad, pero ¿cómo hacerlo de la forma más interesante posible, sin que vea comprometida, sin que sea solo un acto mercantilista?  Para eso la integridad es esencial”.

Con una mirada realista y no carente de distancia respecto al resto de galerías comerciales de las que se ve rodeada Drop City en la feria, Eleanor Wright nos recuerda una olvidadiza verdad esencial: “Aquí hay muchos tipos de arte y muchos tipos de conversaciones, no puedes entrar en conversación con todos, pero pienso que es necesario que cada uno busque su sitio y seguir hacer un trabajo que nos estimule intelectualmente”.

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‘Three man laughing at one’ de Juan Muñoz. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

En el polo opuesto a las propuestas de estas jóvenes galerías, encontramos a las gigantes españolas de siempre ofreciendo un paseo sin sorpresas con cuadros de Tàpies o esculturas de Juan Muñoz. Aunque con ligeras mutaciones, son la parte fija del “día de la marmota”, a las que este año se les unen las 12 galerías de Argentina, país invitado de este año entre cuyas propuestas se echan en falta espacios más allá de la capital y el sosiego.

¿Hay espacio para la crítica, el debate y la política en ARCO?

Aunque hace apenas unas semanas fuera el mismísimo MoMA de Nueva York el que liderara la protesta contra la política de inmigración de Trump, resulta sorprendente que en ARCO no encontramos rastro del polémico nuevo presidente estadounidense.

El escaso arte crítico sí hace mención, sin embargo, a temáticas y discursos derivados del concepto de frontera y al drama de los refugiados con obras de Uriburu o el otrora controvertido Eugenio Merino, quien ha instalado en la galería ADN la obra Rescue passports, una colección de pasaportes de los países con mayor número de refugiados envueltos en mantas térmicas.

Por otra parte, entre la poesía, la geopolítica y el arte, destaca la presencia del artista Babi Badalov en el espacio de la galería parisina Jérôme Poggi. El artista de Arzebayán del que podemos disfrutar en el MUSAC hasta junio, ofrece en ARCO una pequeña muestra de su exploración en las fronteras del lenguaje.

Parte instalación del artista Babi Badalov en la galería Jérôme Poggi.
Parte instalación del artista Babi Badalov en la galería Jérôme Poggi. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Artistas consolidados a pocos metros de talentos emergentes, arte político y crítico cerca de obras centradas en la poética y la estética, obras polémicas, anodinas, conceptuales, figurativas, que permanecerán o que serán olvidadas… año tras año, como un familiar lejano al que solo vemos una vez al año, vemos ARCO igual pero diferente.

Los pasillos de ARCO ofrecen un restringido y condensado mapamundi artístico, tejido con infinitos hilos de discursos, ideas, épocas, lugares, relevancias y formas de entender el arte, y el espacio entre lo intelectual y lo comercial no siempre es cómodo ni fácil, por lo que ante la apabullante amalgama que surge de la intersección, lo mejor es que el espectador se convierta en buscador de tesoros utilizando la única brújula verdaderamente válida para el arte: los intereses, las afinidades, los gustos y deseos de cada cual.

Señoras y señores, disparen sus opiniones.

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ARCO para la gente de a pie

Cecilia de la Serna

Foto: Daniel Ochoa de Olza
Reuters

ARCO Madrid, la Feria de Arte Contemporáneo más importante del sur de Europa, que tendrá lugar entre el 22 y el 26 de febrero de 2017, aterriza de nuevo en Madrid. Con ella, como cada año, llega el revuelo mediático patrio –es el único momento del año en que los medios españoles centran su atención en el mundo del arte-, llegan los coleccionistas en busca de la nueva joya de su corona, y los contactos entre profesionales, fundamentales para el correcto desarrollo de su labor.

ARCO parece estar lejos de la gente. El pabellón donde se celebra, IFEMA, no está precisamente en el centro de la capital. A eso, hay que añadirle que este año la línea 8 de metro, la que conecta el recinto de ARCO con el centro madrileño, está cerrada por obras. Por otro lado, el precio de la entrada para el público general (entre 30 y 40 euros, entre 50 y 66 adquiriendo además el catálogo) no es que sea accesible para todos los bolsillos.

Sin embargo, la distancia y el precio pueden salvarse gracias a todas las actividades y exposiciones que organiza ARCO a lo largo y ancho de la capital. En pleno centro de Madrid hay decenas de eventos que acercan el arte a la ciudadanía, propuestas interesantes que componen el “otro ARCO”, aquel para la gente de a pie:

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Calle de Santa Isabel, 52)

Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo

25 de octubre de 2016 – 13 de marzo de 2017

Vista de sala con obras de Juan Ugalde y Manolo Laguillo. (Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)
Vista de sala con obras de Juan Ugalde y Manolo Laguillo. (Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)

La exposición Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo, que lleva abierta en el Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía desde el pasado mes de octubre, presenta una selección de los fondos más contemporáneos de la Colección del Reina Sofía, en su mayoría adquisiciones recientes. Con ella se quiere acercar al espectador a los lenguajes y a las prácticas artísticas realizadas, tanto a nivel nacional como internacional, desde finales de la década de los 90 hasta la actualidad. El modo en que los artistas abordan los efectos de la globalización y las nuevas configuraciones geopolíticas constituye el punto de partida de la muestra a través de las obras de artistas como Zoe Leonard o Allan Sekula. Otra de las principales líneas de investigación se ocupará de la revisión de los lenguajes de la modernidad y sus vínculos con los procesos coloniales con propuestas como las de Leonor Antunes, Ines Doujak o Alice Creischer.

Círculo de Bellas Artes (Calle Alcalá, 42)

Francis Bacon. La cuestión del dibujo

13 de febrero de 2017 – 21 de mayo de 2017

Imagen de la exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo (Foto: EFE)
Imagen de la exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo. (Foto: EFE)

Durante años se ha creído que Francis Bacon no dibujaba, como él mismo afirmó en varias ocasiones. Sin embargo, desde su fallecimiento en 1992, varias evidencias han desmentido tal conclusión, descubriendo que Bacon no sólo dibujaba, sino que lo hacía prolíficamente y con la misma maestría con la que pintaba. Desde ese momento, la autenticidad de los dibujos de Francis Bacon ha sido una cuestión controvertida, con procesos judiciales incluidos. La exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo, que presenta ahora el Círculo de Bellas Artes en su Sala Goya, es una auténtica joya, ya que recoge más de medio centenar de dibujos a lápiz, pastel y collages pertenecientes a la espléndida colección Francis Bacon Foundation of the Drawings donated to Cristiano Lovatelli Ravarino. Obras que el propietario de dicha colección, Cristiano Lovatelli Ravarino (periodista, amigo íntimo y pareja del pintor durante años) recibió como regalo de manos de Francis Bacon, fechados y firmados por el pintor entre 1977 y 1992.

 

 

Casa Árabe (Calle Alcalá, 62)

JAYAL, la imaginación creadora: El sufismo como fuente de inspiración

2 de diciembre de 2016 – 5 de marzo de 2017

Ana Crespo, The Taj Mahal, vision of the beloved upon her unveiling, 2015 (Foto: Casa Árabe)
Ana Crespo, The Taj Mahal, vision of the beloved upon her unveiling, 2015. (Foto: Casa Árabe)

El sufismo es la principal vertiente mística del islam, particularmente iluminadora e inspiradora de las artes, tanto en el presente como en la historia de la Península Ibérica y del mundo. Esta exposición pretende mostrar una experiencia de encuentro entre el actual momento cultural español y el variado y amplísimo mundo de referencias culturales, artísticas y espirituales del islam y el sufismo. La palabra árabe jayal, incluida en el título de la exhibición, hace referencia a la “imaginación creadora”. En la exposición gratuita que presenta la Casa Árabe de Madrid se presentan obras de artistas españoles cuyo proceso creativo tiene directa o indirectamente un vínculo personal con el sufismo, ya sea como resultado de una aproximación o de una progresiva interiorización vital. La muestra recoge piezas de Hashim Cabrera, Clara Carvajal, Ana Crespo, Juan Goytisolo, Nuria García Masip, Isabel Muñoz, Clara Janés, Luce López-Baralt, Cristóbal Martín, Rosa Mascarell, Diego Moya, Eduardo Paniagua, Jose María Sánchez-Verdú, Toni Serra y Eloísa Torres.

Casa de América (Plaza Cibeles, s/n)

Las decisiones del tacto

15 de febrero de 2017 – 25 de marzo de 2017

Argentina es el país invitado en la presente edición de ARCO Madrid. En ese marco, la Casa de América presenta la exposición Las decisiones del tacto, una de las ocho exhibiciones que abarca En el ejercicio de las cosas dentro de Argentina Plataforma ARCO 2017. La muestra presenta las obras de catorce jóvenes artistas argentinos. Uno de los platos fuertes allí es la proyección lumínica que sobre el Ayuntamiento y la Plaza de Cibeles desplega Karina Peisajovich al anochecer. En esta exposición gratuita pueden verse las obras de los artistas Bruno Dubner, Carlos Huffmann, David Lamelas, Eduardo Costa, Eduardo Navarro, Humberto Rivas, Karina Peisajovich, Mariana Ferrari, Marie Orensanz, Mariela Scafati, Miguel Mitlag, Paola Vega, Sofía Böhtlink y Tiziana Pierri.

Biblioteca Nacional de España (Paseo de Recoletos, 20-22)

Realidad distraída

15 de febrero de 2017 – 31 de marzo de 2017

Ocaso y periódico, de Nicolás Mastracchio. (Foto: Nicolás Mastracchio)
Ocaso y periódico, de Nicolás Mastracchio. (Foto: Nicolás Mastracchio)

En el mismo marco que la anterior exposición, la Biblioteca Nacional presenta Realidad Distraída, una muestra que ha sido pensada como una única exposición en la Argentina Plataforma ARCO 2017. Las distintas zonas incluyen desde herramientas críticas para pensar los cambiantes modos de relación que se dan entre lo personal y lo colectivo, a la ficción sexual y su correlato erótico como una forma identitaria, el desborde genérico, y los distintos vínculos de carácter experiencial con el público hasta la literatura entendida como un elemento referencial y constitutivo. Los artistas Alan Courtis, Cecilia Szalkowicz, Claudia del Río, Eduardo Costa y Nicolás Mastracchio descubren cómo se construye la percepción de la realidad, y a la vez ofrecen una representación de cómo se puede accionar sobre ésta y se interesan por expresar la materialidad perceptiva de toda imagen.

Comunidad de Madrid. Sala Alcalá 31 (Calle Alcalá, 31)

Próxima Parada. Artistas peruanos en la Colección Hochschild

21 de febrero de 2017 – 16 de abril de 2017

Silver 1, de Giancarlo Scaglia (Revolver Galería), una de las obras expuestas en Próxima Parada. (Foto: Giancarlo Scaglia)
Silver 1, de Giancarlo Scaglia (Revolver Galería), una de las obras expuestas en Próxima Parada. (Foto: Giancarlo Scaglia)

Argentina es el país invitado en la presente edición de ARCO, pero no es el único presente. México, Ecuador, Chile o Perú son algunos de los países latinos que tienen una presencia notable en la feria, en el que es ya el ARCO más latinoamericano de su historia. En el caso de Perú, la Colección Hochschild -cuyo nombre responde al hombre detrás de esta colección, uno de los filántropos más importantes del país andino- presenta en la Sala Alcalá 31 una cuidada selección de 63 obras de más de cuarenta artistas peruanos, creadas todas durante las tres últimas décadas. Se trata de una excelente oportunidad para descubrir por primera vez en la capital española el amplio abanico de intereses que inspiran el arte peruano contemporáneo y sus antecedentes más inmediatos. La muestra recoge piezas destacadas de artistas contemporáneos destacados como Elena Damiani, Miguel Andrade Valdez, Alberto Borea, Alfredo Márquez Espinoza, David Zink-Yi, Giancarlo Scaglia, Fernando Alonso Gutiérrez Cassinelli-Huanchaco, Ishmael Randall Weeks, Christian Bendayán, Jose Vera Matos, Teresa Burga, José Carlos Martinat Mendoza, Luz María Bedoya, Maya Watanabe o Ximena Garrido-Lecca.

Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos, 23)

Retorno a la belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras

25 de febrero de 2017 – 4 de junio de 2017

Ritratto di Renato Gualino, 1923-1924, de Felice Casorati (Foto: Felice Casorati, VEGAP)
Ritratto di Renato Gualino, 1923-1924, de Felice Casorati. (Foto: Felice Casorati, VEGAP)

En la Italia de la primera y segunda década del siglo XX, los ecos de la gran tradición mediterránea fluían de forma leve, pero constante, para intentar acallar años de vanguardias. Después de la desolación de la Gran Guerra, un grupo numeroso de artistas se sumergió en algunos de los episodios memorables de su pasado histórico para desarrollar el tema de la belleza como eje central, unido a otras cualidades necesarias y entonces ausentes: el equilibrio, el sosiego y la eternidad. La muestra que presenta la Fundación Mapfre cuenta con préstamos de numerosas colecciones particulares e instituciones internacionales, entre las que cabe destacar la Pinacoteca di Brera, el Museo del Novecento de Milán, el Musée d’Art Moderne de la Ville de París, la National Gallery de Praga o el Museo Morandi. Pintores como De Chirico, Carrá, Morandi, Casorati o Donghi, presentes en esta exhibición, supieron extraer del clasicismo una figuración renovada e imaginativa con altas dosis de modernidad.

Éstas son las siete exposiciones imprescindibles recogidas por The Objective. La mayor parte de ellas son gratuitas, y las que no lo son tienen precios muy asequibles. Todas están situadas en el centro de la ciudad, muy cerca las unas de las otras, y dibujan un mapa incomparable de cultura al servicio de la gente. Ya no hay excusa: ARCO se vive en las calles de Madrid.

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