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Matthias Behnke: "Nadie podrá decir que no sabía lo que ocurría en Siria"

Marta Ruiz-Castillo

Cuando nos ofrecieron a través del Instituto Aspen una entrevista con el Coordinador para Siria de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH), nos pareció una estupenda oportunidad para conocer de primera mano el drama que se vive en Siria. Vinculado a diferentes agencias de Naciones Unidas desde hace “17 ó 18 años”, Matthias Behnke ha trabajado antes en otros conflictos como Darfur o Bosnia, y desde hace dos está volcado en la defensa de los derechos humanos en Siria, informando sobre lo que ocurre en este país con el objetivo final de que los estados miembros del Consejo de Seguridad acuerden una salida a una guerra que dura ya demasiado tiempo. Comprometido con labores humanitarias, con la sociedad civil, con la defensa de la libertad, admite cierta frustración pero enseguida sonríe y dice que es optimista y que confía en una solución. Admira el trabajo que desde Siria realizan organizaciones civiles que luchan a diario por la defensa de los derechos humanos y destaca también el trabajo de los médicos sirios que, a pesar de las dificultades, se juegan la vida para salvar las de otras personas. “Eso sí que es admirable”, comenta como si su trabajo no lo fuera.

¿Qué ha cambiado desde que llegó a Siria hace dos años hasta ahora?
La situación ya estaba mal cuando llegué. Creo que uno de los principales cambios ocurridos hace un año ha sido la activa participación militar de Rusia en la guerra y la intensidad de las hostilidades. Pero tanto antes de mi llegada como ahora, lo peor es la situación de la población civil.

¿La oficina que usted coordina trabaja desde Siria?
Al equipo que yo dirijo, que es un organismo independiente, no nos está permitida la entrada en Siria. Trabajamos desde países vecinos como Turquía, Líbano o Jordania y mantenemos una intensa red de contactos dentro de Siria con ONGs y personas defensoras de derechos humanos, además de otras fuentes que nos dan una impresión muy detallada sobre lo que está pasando. Nosotros solicitamos al Gobierno de Siria acceso al país de forma regular pero, hasta el momento, no nos lo han concedido.

Otro momento de la entrevista con Matthias Behnke.
Matthias Behnke lleva dos años documentando las violaciones de derechos humanos en Siria. (Foto: Ana Laya / The Objective)

¿Cómo puede entonces defender los derechos humanos en Siria?
Hacemos varias cosas. Por un lado, documentamos la situación sobre lo que está pasando y realizamos un análisis minucioso. Elaboramos un informe mensual que enviamos a la Secretaría General de Naciones Unidas para información del Consejo de Seguridad, de modo que nadie puede decir que no sabía lo que estaba pasando en Siria porque cada mes hay un informe en poder del secretario general en el que se explica lo que está ocurriendo, y esa es una de las cosas que nosotros hacemos. Además, trabajamos con otros organismos de derechos humanos con presencia en Siria para la aplicación de sus programas. En tercer lugar, trabajamos en el ámbito político para que se respeten los derechos humanos en ese contexto político. Y, por último, estamos muy comprometidos con la sociedad civil siria que es bastante joven y que, antes de la guerra, ya tenía importantes problemas de respeto de los derechos humanos; en el país hay activistas en torno a organizaciones que no han salido a la luz hasta el momento de la actual crisis y tienen mucho interés por aprender y, gran parte de ellos están realmente comprometidos con la causa. Nosotros, tratamos de ayudarles tanto en el aspecto técnico como en la construcción de su capacidad respecto al futuro papel que van a desempeñar en el país después del conflicto. Creemos que la sociedad civil tiene que construir una nueva Siria en la que se respeten los derechos humanos.

“Cada mes entregamos un informe a la Secretaría General y al Consejo de Seguridad en el que se explica qué está ocurriendo en Siria”

¿Qué salida tiene Siria? Quiero decir, si el fin del conflicto pasa por la comunidad internacional, no parece estar funcionando por el momento.
Para ser sincero, no lo sé. No sé cuál es la solución en este momento. Pero la imagen global desde el punto de vista político está bloqueada, el Consejo de Seguridad no ha sido capaz de lograr un acuerdo sobre cómo resolverlo; Rusia y Estados Unidos siguen sin aproximar posiciones y está claro que la solución política es esencial para alcanzar la paz. Nosotros tenemos la sensación de que la cuestión de los derechos humanos tiene que formar parte de esa solución, debe ser clave, no sólo porque tiene que ver con las leyes internacionales sino también por una cuestión puramente pragmática. Los derechos humanos son parte de la legislación, pero desde el punto de vista práctico, de su aplicación, son fundamentales porque garantizan la existencia de todo el mundo, porque dan voz a cualquier persona. Por eso creemos que cualquier solución satisfactoria pasa, en particular en un país como Siria, por el compromiso con los derechos humanos. En Siria hay una larga tradición de diversidad y pluralismo y por eso digo que la construcción de la estabilidad en el país tiene que hacerse desde ese compromiso y respeto a los derechos de los ciudadanos.

“Cualquier solución satisfactoria tiene que pasar por el compromiso de todas las partes con los derechos humanos”

¿El presidente sirio Bashar al-Assad es un problema o es parte de la solución?
Esa una pregunta política y no hago política.

Me refiero en cuanto a la defensa de los derechos humanos y esa idea de que la solución a la actual situación en el país debe pasar por el respeto a esos mismos derechos humanos.
Sin duda, pero no personalizamos en nadie. Lo que nosotros estamos documentando es un elevado número de violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno sirio, numerosos casos que hemos trasladado al Consejo de Seguridad, y lo que nosotros decimos es que en esta guerra se ha producido una masiva violación de las leyes internacionales, una masiva violación de los derechos humanos, que está afectando a miles y miles de inocentes. Lo que decimos es que Siria debe respetar los derechos humanos pero también debe trabajar por aceptar el pasado. Una vez que esto acabe debería haber un proceso en el que los sirios aborden la cuestión de lo que ha pasado en términos de establecer la verdad, identificar a los responsables, decidir quién debe responder ante lo ocurrido y, por supuesto, esto incluye el ámbito de la justicia, cómo debe aplicarse la justicia. Esto, en nuestra opinión, es algo que Siria debe debatir y definir, por supuesto siempre teniendo en cuenta la legislación internacional, lo que significa que no se pueden plantear amnistiar a quienes han cometido crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y masivas violaciones de los derechos humanos. Todo esto debe ser discutido a un nivel muy general con la participación desde Naciones Unidas hasta los tribunales internacionales. Está claro que hay que revisar cuestiones vitales sobre el verdadero poder del Consejo de Seguridad en la defensa de los derechos civiles.

“Estamos documentando un gran número de violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno sirio que hemos trasladado al Consejo de Seguridad, una masiva violación de las leyes internacionales que está afectando a miles y miles de inocentes”

Un barrio de la sitiada ciudad de Alepo derruido por las bombas. (Foto: Abdalrhman Ismail / Reuters)
Un barrio de la sitiada ciudad de Alepo derruido por las bombas. (Foto: Abdalrhman Ismail / Reuters)

Da la sensación de que hay una cierta dificultad desde el punto de vista de la comunidad internacional. Por ejemplo, el Consejo de Seguridad del que habla, o la propia ONU, ¿qué capacidad de maniobra tienen para lograr el fin de conflictos como el de Siria? 
Tienes razón en cuanto a la parálisis del órgano político del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Está teniendo un tremendo impacto en cuanto a la situación sobre el terreno del trabajo que nosotros hacemos. Nosotros, como agencias de la ONU sólo podemos hacer lo que nos permiten hacer. Creo que lo escandaloso es justificarlo. Si uno mira la realidad de lo que está pasando en el país, creo que no hay precedente desde la segunda guerra mundial en cuanto a la magnitud de la tragedia. Tienes un país donde la mitad de su población se ha visto desplazada, trece millones de personas necesitan ayuda humanitaria, cinco millones de refugiados han abandonado el país, seis millones de personas o más dentro del país se ha visto forzada a abandonar su hogar; ciudades enteras están destruidas, otras asediadas, bombardeos constantes sobre instalaciones civiles, tenemos constancia de prácticas bárbaras…uno se siente indignado al pensar que no se está haciendo nada para parar todo esto. Sí, es cierto.

“Si uno mira la realidad de lo que está pasando en el país, creo que no hay precedente desde la Segunda Guerra Mundial en cuanto a la magnitud de la tragedia.”

¿Imagino que debe de ser frustrante para la oficina que usted coordina?
Sí, lo es. Mucho. Eso no quiere decir que debamos dejar de seguir trabajando y lo que hacemos es continuar del modo que podemos, que es presentando un informe mensual al Consejo de Seguridad sobre la realidad de lo que está ocurriendo en Siria. Les decimos a los Estados miembros lo que hay, hacemos recomendaciones sobre lo que tiene que hacerse pero las decisiones tienen que tomarse en ese ámbito y en esto nosotros no podemos participar.

El conflicto ha provocado cinco millones de refugiados sólo de ciudadanos sirios. Además, el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio y no parece que los Estados tengan prisa por acabar con esto. Sólo las ONGs se ocupan de estas gentes. ¿Qué hacemos con toda esta gente? 
Tengo que decir, en primer lugar, que hay algunos países que han hecho muchísimo por acoger refugiados. Estoy hablando de Turquía, donde hay 2,7 millones de refugiados registrados, lo que significa que uno de cada cuatro personas es refugiada; Jordania ha acogido a 700.000 refugiados. Los países vecinos de Siria han hecho mucho en este aspecto. Si comparamos estas cifras con lo que ha hecho Europa, está claro que la UE puede perfectamente asumir a los refugiados. Es verdad que Siria no es el único país del que proceden, que vienen a Europa desde muy distintos países pero los datos de 2016 de refugiados e inmigrantes de todo el mundo que se dirigen a Europa hablan de entre un millón y un millón y medio. Para la la Unión Europea es perfectamente asumible. Lo otro que quería señalar y que tiene que ver con los derechos humanos es ¿por qué viene toda esta gente? Vienen porque tienen problemas en sus países, porque se violan los derechos humanos, porque hay conflictos y, en esto vuelvo a lo de antes, si queremos una mundo estable debemos invertir en derechos humanos en estos países. No puedes esperar que la gente se quede en un país donde no hay prosperidad, no hay justicia, no hay protección de los derechos humanos. Así que hay que trabajar por la estabilidad y el respeto de esos derechos.

Un grupo de desplazados sirios recibe comida de organizaciones civiles del país. (Foto: Khalil Ashawi / Reuters)
Un grupo de desplazados sirios recibe comida de organizaciones civiles del país. (Foto: Khalil Ashawi / Reuters)

¿Y por qué no se hace?
No soy la persona adecuada para responder (se ríe).

Lo pregunto de otra manera. Todos estamos de acuerdo en que la solución de esta crisis pasa por resolver los problemas, primero en los países de donde se está yendo la gente…
Puede que esta crisis sea la que cambie nuestro enfoque. Quizá tengamos la oportunidad de mirar un poco más a largo plazo, de pensar de una manera más global; puede que esto cambie nuestra forma de ver las cosas, nuestros objetivos. Al menos yo así lo espero. Que todo sea para lograr una sociedad mejor.

“Espero que esta crisis sirva para cambiar el enfoque y una oportunidad para que el futuro sea mejor que el presente.”

¿Así que es usted optimista?
Me gustaría. Como he dicho antes, es terriblemente frustrante ver que no se avanza y que se piensa sólo en lo más inmediato, en el corto plazo en vez de en términos más amplios, que sería lo lógico; pero hay más gente que también piensa en esos términos más amplios y creo que tenemos que ser optimistas. Tenemos que dar la oportunidad para que el futuro sea mejor que el presente.

¿Cree que la opinión pública tiene algún peso sobre las decisiones políticas?
Sí, pero no hay una única opinión pública; creo que hay diferentes opiniones públicas y diferentes perspectivas. También creo que la opinión pública está manipulada, en ciertos lugares hay más manipulación que en otros. Me refiero a que la gente tiene miedo a lo desconocido y no parece que vean a los refugiados como seres humanos, así que considero que hay mucho que hacer para que la situación se comprenda. Debe de haber algo más sofisticado, no vale una respuesta única, y esa sofisticación pasa por una explicación por parte de políticos y de los expertos sobre la realidad. Si no hay suficiente información, si no hay pensamiento crítico, puntos de vista diferentes, es fácil la manipulación.

Y sin embargo, tengo la impresión de que la sociedad va por delante de los políticos en cuanto a la exigencia de soluciones, es mayoritariamente solidaria. Hablo de ONGs, de voluntarios, principalmente.
Estoy de acuerdo, por eso digo que la opinión pública no es sólo una. Hay varias.

Para concluir, ¿cuál es el mayor logro de la oficina que coordina desde que llegó a ella? ¿Qué destacaría de su acción hasta el momento?
Tres cosas. Primero, creo que Naciones Unidas ha sido, desde el secretario general para abajo, muy claro y ejemplar en sus mensajes. En segundo lugar, en cuanto a los derechos humanos, Naciones Unidas ha sido constantemente informada sobre la guerra, y los Estados miembros saben lo que pasa en Siria a través del trabajo muy profesional que hacemos, así que nadie puede decir que no sabía nada, nadie puede decir, como ocurrió en otras crisis, que no estaba informado porque ese ha sido uno de nuestro trabajo. Y la tercera cosa que me gustaría destacar es cómo hay una parte de la sociedad civil en Siria que está jugando un papel importante para el futuro del país. Para nosotros es un auténtico placer trabajar con muchas de estas organizaciones que están realizando una labor impresionante dentro de Siria. Hemos tenido ocasión de tratar directamente, por ejemplo, con médicos sirios que hemos logrado que viajen a Ginebra para mantener encuentros con las administraciones, con los medios de comunicación, y que expliquen el trabajo que hacen y la situación en la que lo realizan. Uno de ellos me contó ‘cuando un hospital es alcanzado por las bombas en Afganistán el mundo entero se vuelve loco, se echa las manos a la cabeza, y en Siria eso ocurre cada día, donde la mayor parte de las instalaciones sanitarias están prácticamente destruidas o han desaparecido por las bombas’ y ellos, los médicos, siguen intentando hacer su trabajo en unas condiciones imposibles. Es admirable.

¿Y el mayor fracaso?
No hemos sido capaces de que los Estados miembros hayan alcanzado un acuerdo político a pesar de los informes sobre la situación en el país. Yo no hago más que preguntarme y preguntar a mi equipo ¿qué más podemos hacer? ¿cómo podemos tener más impacto? pero nosotros no tenemos poder político, así que sólo nos queda seguir con lo que hacemos y preguntarme cada día ¿qué podemos hacer más que no hayamos hecho?. Lo que está claro es que seguimos intentándolo pero la frustración respecto a la falta de soluciones creo que la compartimos con todos los colegas en Naciones Unidas. Es una labor que, si no la hacemos nosotros, no la haría nadie y lo que buscamos es ver cómo podemos comunicar la realidad de lo que está ocurriendo en el ámbito de la política, que es donde se toman decisiones, y ahí es donde nos preguntamos qué más podemos hacer para que se acuerde una solución.

Matthias Behnke no oculta su indignación con la falta de decisión política. (Foto: Ana Laya / The Objective)
Matthias Behnke no oculta su indignación con la falta de decisión política. (Foto: Ana Laya / The Objective)

Flatulencia política

Daniel Capó

Foto: Ballesteros
EFE/Archivo

Leo en la Wikipedia que las ventosidades se componen en su mayor parte de nitrógeno, hidrógeno, dióxido de carbono, metano y oxígeno, y que su característico mal olor se debe a una proporción muy reducida de ese conjunto de gases –inferior al 1 %–, formada por distintos compuestos del azufre y del ácido butírico. Diríamos que las flatulencias no matan, pero sí incomodan e importunan, e incluso, en raras ocasiones, pueden ser el síntoma de alguna afección más grave. Como metáfora –Dante hablaba del culo como trompeta– sirve para ilustrar el estado político de nuestro país mejor que otras ocurrencias de brocha gorda con las que topamos a menudo. Me temo que, sin un barniz de humor, el uso de la escatología conduce a alguna que otra modalidad de mesianismo mal entendido.

Los continuos casos de corrupción que nos asedian desde hace años –el último, el que afecta al PP madrileño con la operación Lezo– vendrían a ser algo parecido a una digestión difícil. Y su pestilencia invita a creer que nos hallamos ante una especie de enfermedad terminal del sistema para la que no hay solución viable. Así, los profetas del apocalipsis definen España como un Estado fracasado y hablan de la corrupción endémica de los partidos y de la necesidad de superar el “régimen del 78”. Sin embargo –y a las pruebas me remito–, también cabe hacer la lectura contraria: las instituciones funcionan, la economía se recupera, hay debate parlamentario, los partidos buscan lentamente  adaptar y modernizar sus discursos y, por supuesto, se consolida el relevo generacional. En realidad, y a pesar del potente hedor de los gases de la corrupción, la historia de éxito de la España democrática –con todas sus imperfecciones– no es, ni mucho menos, desdeñable.

Las mejores escapadas en la naturaleza a menos de una hora de Madrid

Redacción TO

Foto: Kus Cámara
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Tráfico, ajetreo, asfalto, oficinas, contaminación, gente y más gente. Tiendas, autobuses, restaurantes y aceras a rebosar, estrellas invisibilizadas por la “boina” y una contagiosa sensación de tener prisa. Es fácil amar la ciudad de Madrid, pero también sencillo desear huir, y para que el amor perdure resulta necesario vislumbrar la urbe desde la distancia de vez en cuando. El cuerpo y la mente agradecen experiencias imposibles de vivir en la capital y aunque eso de “respirar aire fresco” suene a droga hippie, un buen chute de naturaleza es a veces vital para la supervivencia de todo urbanita.

¿A dónde ir si apenas tienes un par de días?, ¿qué lugares cerca de Madrid merece la pena visitar?, ¿cómo disfrutar de un día o dos de excursión en la naturaleza sin la necesidad de hacer más de 100 kilómetros en coche? Con la llegada del buen tiempo y festivos que imponen merecidos recreos en la monotonía laboral, nada mejor que planear una escapada para recordar que existen ríos, bosques, cascadas, montañas y mágicos parajes naturales muy cerca de Madrid. Planes baratos, cercanos y apetecibles a menos de una hora de la capital española.

Las Cascadas del Purgatorio

Dentro de la Comunidad de Madrid, una impresionante cascada de cerca de 15 metros llena de sonidos un emplazamiento de excepción. Frente al Monasterio de El Paular, en el Puente del Perdón de Rascafría, empieza una fantástica ruta fantástica que lleva a uno de los parajes más bonitos de la Sierra de Guadarrama: las Cascadas del Purgatorio.

Allí, el arroyo del Aguilón, un caudaloso afluente del Lozoya, surca el valle con las montañas como telón de fondo. Robles y pinos acompañan en el camino, y muy cerca, en Rascafría, además del Monasterio, es posible encontrar restaurantes y alojamientos con los que disfrutar del resto de la jornada. También en las cercanías y perfectas para disfrutar del calor de los meses de verano, las piscinas naturales de Las Presillas ofrecen una refrescante opción para darse un chapuzón disfrutando de llamativas vistas a Peñalara.

Las mejores escapadas a menos de una hora de Madrid
Ruta desde Monasterio de El Paular a las Cascadas del Purgatorio, Rascafría | Foto: Tuscasasrurarles / Flickr

Pantano de San Juan

¿Quién dijo que Madrid no tiene playa? En el Pantano de San Juan, a pocos kilómetros de la capital, está permitido (y recomendado) el baño. El embalse dispone de varias zonas de arena donde plantar sombrilla para sentir sensaciones tropicales en pleno centro de la península. Además, se pueden alquilar barcas, piraguas, aprender en el curso de vela y en los meses de verano, darse un chapuzón sin miedo al oleaje.

Las mejores escapadas a menos de una hora de Madrid 1

Castañar de El Tiemblo

Uno de bosques de castaños más bellos de España, contiene en su interior enormes árboles centenarios entre los que se encuentra “el abuelo del bosque“, el ejemplar de esta especie más grande de Europa con un perímetro de más de diez metros. El Castañar de El Tiemblo se encuentra en la parte más estrecha de la garganta que forma el río Yedra, casi en el límite entre Ávila y la Comunidad de Madrid.

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Los rincones de el Castañar de El Tiempo, naturaleza en estado puro | Foto: Jonybraker / Flickr

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Aldea del Fresno

Para salir de la ajetreada vida de ciudad, basta recorrer 52 kilómetros hacia el oeste. Llegaremos a una pequeña población de unos 2.500 habitantes bañada por los ríos Alberche y Perales. Se trata de Aldea del Fresno, un enclave rodeado de espectaculares paisajes y bellos senderos.

En el propio municipio, es posible visitar la torre de la Iglesia del siglo XVIII de San Pedro Apóstol y la Granja El Santo, un conjunto arquitectónico en el que destaca la ermita de San Saturio, del siglo XIV. Un simple paseo basta para disfrutar de la naturalexa, pero en un recorrido un poco más largo llegaremos a la presa de Picadas, pudiendo seguir desde allí el curso del río hacia el embalse de San Juan que mencionábamos más arriba.

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Uno de los rincones que visitar en los alrededores de Aldea del Fresno | Foto: Wikimedia

La Pedriza

“Parece mentira que estemos tan cerca de Madrid” es, por norma, el primer pensamiento que aparece en la menta al recorrer el Parque Natural de La Pedriza, en la Sierra de Guadarrama y perteneciente al municipio de Manzanares el Real. Cada rincón de este tesoro natural esconde placeres para la vista y aunque no se trate de ningún secreto y ciertas zonas estén más que concurridas, resulta sencillo perderse entre sus senderos hasta encontrar la paz.

En este berrocal de 3.200 hectáreas encontraremos riscos, arroyos y praderas, una vegetación que mezcla el bosque mediterráneo y la de alta montaña y una variada fauna entre la que destacan las águilas, los reptiles y las cabras. Se trata de una zona de gran interés geológico y paisajístico que ya contó con presencia humana desde la Edad de Bronce, pero que más de 3.000 años después, ha conseguido mantener, a pesar de los turistas, su encanto natural.

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Una de las “piscinas” escondidas en La Pedriza | Foto: Nicolas Vigier /Flickr

La Chorrera de los Litueros

Con más de 30 metros de altura, la Chorrera de los Litueros es la cascada más alta de la Comunidad de Madrid. Para llegar, basta recorrer una sencilla ruta desde el Puerto de Somosierra, disfrutando a nuestro paso del bosque centenario conocido como Dehesa Bonita. El agua procede del el arroyo del Caño, formado por manantiales de las cumbres y es su caudal el que da origen al nacimiento del río Duratón.

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Vista de las cascadas de la Chorrera de Litueros | Foto: Jesús Pérez Pachecho / Flickr

Madrid se mueve a ritmo de danza

Redacción TO

Foto: Manuel Bellestín
Ayuntamiento de Madrid

Madrid es una ciudad en constante movimiento, novedosa. Hay pocas ciudades más adecuadas que esta para cobijar este sábado el Día Internacional de la Danza. La elección del 29 de abril se debe a que Jean-George Noverre, considerado el padre del ballet moderno, nació este día.

El Ayuntamiento de Madrid se ha volcado con la organización de numerosos actos. Productores, bailarines y coreógrafos se disponen a presentar sus espectáculos en un ambiente idílico, y espacios como los Teatros del Canal, centro neurálgico de la danza en la capital, aprovechan este día para sacar una amplia y sugerente oferta.

En estos teatros, la jornada comenzará con la lectura del Manifiesto del Día Internacional de la Danza, a cargo de Víctor Ullate. Este acto servirá como pistoletazo de salida para espectáculos de una gran sofisticación, pero no por ello inaccesibles. Estamos hablando de actuaciones de profesionales como Sara Cano, con su A Palo Seco Redux, Carmen Fumero y Miguel Ballabriga, en La habitación sin sonido, o la compañía de Manuel Liñán y su obra Con-vivencias. Pero también de actividades familiares, como el taller de danza creativa para niños de 3 a 6 años, dirigido por Laura Bañuelos, o las clases magistrales para jóvenes de 9 a 14 años, bajo la tutela de Iker Gómez. Es importante decir que todos los actos suscritos al Día Internacional de la Danza son gratuitos.

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La consagración de la primavera, de Jordi Bernat. | Fuente: Ayuntamiento de Madrid

La danza, en el barrio

En el Centro Cultural La Vaguada se podrá aprovechar el último día de la exposición Miradas, una forma de apreciar la belleza de la danza a través de la fotografía y el vídeo. Y a solo unos pasos de este espacio, en la misma plaza de La Vaguada, la Asociación Primario presenta Dans Off Proyect, un espectáculo destinado al público joven que consiste en talleres de bailes urbanos. A continuación, esta misma organización ha preparado junto al estanque del parque de La Vaguada una muestra de piezas de danza contemporánea que pone el foco  en la capacidad universal de este arte para conectar con las emociones personales.

En La Latina se podrá disfrutar de un espectáculo que la bailaora Sara Cano ha querido llevar a la calle. El espectáculo de A Palo Seco Redux no estará únicamente en los Teatros del Canal; la plaza de acceso del auditorio Paco de Lucía será testigo de una pieza donde Cano fusiona el flamenco y la danza contemporánea acompañada por la voz de un cantaor. Esta experiencia está programada en tres actos distintos: a las 18.00, a las 18.45 y a las 19.30 horas.

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[email protected] , de la compañía Rajatabla. | Fuente: Ayuntamiento de Madrid

En el Puente de Vallecas tendrá lugar un espectáculo que sintetiza las dificultades del amor y de la soledad en los tiempos modernos, con todo el mundo caminando deprisa, con una sociedad invadida por la tecnología. La compañía Rajatabla ofrece en el Centro Cultural El Pozo del tío Raimundo esta obra, [email protected], que es una propuesta ambiciosa donde se combina la danza española, el vídeo y el teatro. Comienza a las 20h.

Todos los actos suscritos al Día Internacional de la Danza son gratuitos

En Tetuán, los paisajes naturales de Islandia se transmiten a partir de emociones con Bergmal: el eco de la roca. Detrás de este proyecto se encuentra Afanías Danza y la pieza incorpora en su reparto a artistas profesionales con diversidad funcional. Un ejemplo de danza inclusiva que tendrá lugar en el Centro Cultural Eduardo Úrculo a las 19 horas.

En el distrito de Arganzuela estará el creador Roger Bernat, que, después de dar la vuelta al mundo, estrena en Madrid La consagración de la primavera, una versión libre del montaje en el que la bailarina Pina Bausch coreografió la composición de Igor Stravinski. Será el Matadero Madrid quien acogerá tres pases de esta pieza colectiva en la Nave 16.4 a las 21.00, 22.10 horas y 23.10 horas.  Se trata de una pieza colectiva donde los espectadores son, en realidad, los protagonistas.

Por último, como el danza es un bien que vale la pena disfrutar en familia, la agrupación Folkids ha propuesto para el día siguiente, domingo 30, cerrar el fin semana en el distrito de Chamberí. Allí se han organizado talleres para aprender a tocar folk, también a bailarlo, en un viaje de padres e hijos hacia el alma de la América profunda. Todo ello sin salir de Madrid.

¿Quienes son Emmanuel Macron y Marine Le Pen?

Néstor Villamor

Foto: CHRISTIAN HARTMANN
Reuters

Los resultados han dado la razón a los sondeos. El centrista Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen han sido, con un 23,75% y un 21,53% de los votos, respectivamente, los candidatos que se disputarán la presidencia de Francia en la segunda vuelta de las elecciones. De momento, las encuestas son poco optimistas para la representante del Frente Nacional (FN), pero Le Pen ha conseguido apuntalar, con unos resultados históricos, la presencia de un partido que nunca había pisado tan fuerte como ahora. Y poco después de la celebración de la primera vuelta anunció que aparcaba la presidencia de la formación para dedicarse por completo a preparar la segunda. “Las elecciones han reflejado una gran polarización del voto entre los partidos extremistas y los moderados. La ruptura ahí no es tanto entre partidos tradicionales y partidos nuevos, sino entre el voto extremista radical antieuropeo y el voto moderado reformista proeuropeo”, considera José María Peredo, catedrático de Comunicación y Política Internacional de la Universidad Europea de Madrid, que analiza para The Objective los resultados de los comicios.

Emmanuel Macron

Con los números a su favor (The Economist vaticina su victoria con más de un 99% de probabilidades), Emmanuel Macron está llamado a convertirse a sus 39 años en el presidente más joven de la Quinta República Francesa. Es licenciado en Filosofía, con una tesis sobre Hegel, y graduado en Ciencias Políticas. Inspector de finanzas adinerado, hijo de una familia de médicos de Amiens, ha trabajado tanto en el sector privado, en la banca de inversión, como en el público, donde ha ejercido de asesor del todavía presidente François Hollande y de ministro de Economía en su gabinete. En el Partido Socialista (PS) francés militó hasta 2016, año en que puso en marcha el movimiento ¡En marcha!, de tendencia económica más liberal, que creó para acercar a la izquierda y a la derecha de su país y bajo cuyo paraguas se presenta ahora al Elíseo. De salir elegido presidente, ocuparía por primera vez un cargo sometido a elección popular. “Es el voto moderado, el voto europeísta y el voto reformista”, considera Peredo, que añade que este “líder de reciente creación” tiene un mensaje que “puede ser capaz de aglutinar al voto europeísta y al voto centrado, tanto de derecha como de izquierda”.

Entre las medidas propuestas por el socioliberal están avanzar en la integración europea, rebajar los impuestos de los franceses -que viven en uno de los países con presión fiscal más alta-, recortar hasta 120.000 puestos del funcionariado e imponer un modelo económico de corte más liberal que el de sus excompañeros del PS y similar al de los países nórdicos. El éxito de Emmanuel Macron es la cara de una moneda cuya cruz es el batacazo histórico de los socialistas, que solo han conseguido arañar un 6,30% de los votos. “El gran hándicap que puede tener Macron es que el partido que le ha llevado a estar en esta elección se tiene que transformar de movimiento popular en una entidad política más amplia y solvente”, valora el catedrático.

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Emmanuel Macron, en un acto de campaña. | Foto: Robert Pratta / Reuters

Marine Le Pen

La candidata del Frente Nacional ha heredado el partido ultraderechista de su padre, Jean-Marie, que lo fundó en 1972 y lo presidió hasta 2011. La candidatura de Marine Le Pen, al igual que la de Donald Trump en Estados Unidos, es personalista y está muy basada en el carisma de su representante. Tanto, que Marine ha terminado por fagocitar todo el partido al suspenderle la militancia a su fundador en 2015. Saturno devorando a su padre. Lo hizo porque este había declarado que las cámaras de gas fueron un “detalle” de la Segunda Guerra Mundial.

En 2011 había expulsado a Alexandre Gabriac tras salir a la luz una foto en la que el joven militante del FN aparecía haciendo un saludo nazi con una bandera con una esvástica de fondo. Porque Marine Le Pen, abogada y eurodiputada nacida en 1968 en una localidad cercana a París, representa la cara amable y sonriente de un partido que ha planteado rescatar la pena de muerte y la cadena perpetua, abandonar la Unión Europea y la moneda única, restablecer las fronteras, prohibir el matrimonio gay -aunque manteniendo la vigencia de los enlaces ya celebrados-, impedir que los hijos nacidos en Francia de inmigrantes irregulares accedan a la escuela pública, agilizar la expulsión de extranjeros y facilitar el cierre de mezquitas extremistas, entre otras medidas.

Con todo, Le Pen, que en 2013 aplaudió la idea del PVV del neerlandés Geert Wilders de prohibir el Corán, rechaza la etiqueta de ultraderecha. “Soy la candidata del pueblo”, se define. José María Peredo califica al Frente Nacional de “partido contrario a los principios sobre los que ha avanzado Europa en los últimos 60 años y, por consiguiente, rupturista con esa realidad” y augura que la derrota que los sondeos otorgan a Le Pen “sería un revés muy importante a los movimientos antieuropeístas”.

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Simpatizante de Marnie Le Pen. | Foto: Eric Gaillard / Reuters

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