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Matthias Behnke: "Nadie podrá decir que no sabía lo que ocurría en Siria"

Marta Ruiz-Castillo

Cuando nos ofrecieron a través del Instituto Aspen una entrevista con el Coordinador para Siria de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH), nos pareció una estupenda oportunidad para conocer de primera mano el drama que se vive en Siria. Vinculado a diferentes agencias de Naciones Unidas desde hace “17 ó 18 años”, Matthias Behnke ha trabajado antes en otros conflictos como Darfur o Bosnia, y desde hace dos está volcado en la defensa de los derechos humanos en Siria, informando sobre lo que ocurre en este país con el objetivo final de que los estados miembros del Consejo de Seguridad acuerden una salida a una guerra que dura ya demasiado tiempo. Comprometido con labores humanitarias, con la sociedad civil, con la defensa de la libertad, admite cierta frustración pero enseguida sonríe y dice que es optimista y que confía en una solución. Admira el trabajo que desde Siria realizan organizaciones civiles que luchan a diario por la defensa de los derechos humanos y destaca también el trabajo de los médicos sirios que, a pesar de las dificultades, se juegan la vida para salvar las de otras personas. “Eso sí que es admirable”, comenta como si su trabajo no lo fuera.

¿Qué ha cambiado desde que llegó a Siria hace dos años hasta ahora?
La situación ya estaba mal cuando llegué. Creo que uno de los principales cambios ocurridos hace un año ha sido la activa participación militar de Rusia en la guerra y la intensidad de las hostilidades. Pero tanto antes de mi llegada como ahora, lo peor es la situación de la población civil.

¿La oficina que usted coordina trabaja desde Siria?
Al equipo que yo dirijo, que es un organismo independiente, no nos está permitida la entrada en Siria. Trabajamos desde países vecinos como Turquía, Líbano o Jordania y mantenemos una intensa red de contactos dentro de Siria con ONGs y personas defensoras de derechos humanos, además de otras fuentes que nos dan una impresión muy detallada sobre lo que está pasando. Nosotros solicitamos al Gobierno de Siria acceso al país de forma regular pero, hasta el momento, no nos lo han concedido.

Otro momento de la entrevista con Matthias Behnke.
Matthias Behnke lleva dos años documentando las violaciones de derechos humanos en Siria. (Foto: Ana Laya / The Objective)

¿Cómo puede entonces defender los derechos humanos en Siria?
Hacemos varias cosas. Por un lado, documentamos la situación sobre lo que está pasando y realizamos un análisis minucioso. Elaboramos un informe mensual que enviamos a la Secretaría General de Naciones Unidas para información del Consejo de Seguridad, de modo que nadie puede decir que no sabía lo que estaba pasando en Siria porque cada mes hay un informe en poder del secretario general en el que se explica lo que está ocurriendo, y esa es una de las cosas que nosotros hacemos. Además, trabajamos con otros organismos de derechos humanos con presencia en Siria para la aplicación de sus programas. En tercer lugar, trabajamos en el ámbito político para que se respeten los derechos humanos en ese contexto político. Y, por último, estamos muy comprometidos con la sociedad civil siria que es bastante joven y que, antes de la guerra, ya tenía importantes problemas de respeto de los derechos humanos; en el país hay activistas en torno a organizaciones que no han salido a la luz hasta el momento de la actual crisis y tienen mucho interés por aprender y, gran parte de ellos están realmente comprometidos con la causa. Nosotros, tratamos de ayudarles tanto en el aspecto técnico como en la construcción de su capacidad respecto al futuro papel que van a desempeñar en el país después del conflicto. Creemos que la sociedad civil tiene que construir una nueva Siria en la que se respeten los derechos humanos.

“Cada mes entregamos un informe a la Secretaría General y al Consejo de Seguridad en el que se explica qué está ocurriendo en Siria”

¿Qué salida tiene Siria? Quiero decir, si el fin del conflicto pasa por la comunidad internacional, no parece estar funcionando por el momento.
Para ser sincero, no lo sé. No sé cuál es la solución en este momento. Pero la imagen global desde el punto de vista político está bloqueada, el Consejo de Seguridad no ha sido capaz de lograr un acuerdo sobre cómo resolverlo; Rusia y Estados Unidos siguen sin aproximar posiciones y está claro que la solución política es esencial para alcanzar la paz. Nosotros tenemos la sensación de que la cuestión de los derechos humanos tiene que formar parte de esa solución, debe ser clave, no sólo porque tiene que ver con las leyes internacionales sino también por una cuestión puramente pragmática. Los derechos humanos son parte de la legislación, pero desde el punto de vista práctico, de su aplicación, son fundamentales porque garantizan la existencia de todo el mundo, porque dan voz a cualquier persona. Por eso creemos que cualquier solución satisfactoria pasa, en particular en un país como Siria, por el compromiso con los derechos humanos. En Siria hay una larga tradición de diversidad y pluralismo y por eso digo que la construcción de la estabilidad en el país tiene que hacerse desde ese compromiso y respeto a los derechos de los ciudadanos.

“Cualquier solución satisfactoria tiene que pasar por el compromiso de todas las partes con los derechos humanos”

¿El presidente sirio Bashar al-Assad es un problema o es parte de la solución?
Esa una pregunta política y no hago política.

Me refiero en cuanto a la defensa de los derechos humanos y esa idea de que la solución a la actual situación en el país debe pasar por el respeto a esos mismos derechos humanos.
Sin duda, pero no personalizamos en nadie. Lo que nosotros estamos documentando es un elevado número de violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno sirio, numerosos casos que hemos trasladado al Consejo de Seguridad, y lo que nosotros decimos es que en esta guerra se ha producido una masiva violación de las leyes internacionales, una masiva violación de los derechos humanos, que está afectando a miles y miles de inocentes. Lo que decimos es que Siria debe respetar los derechos humanos pero también debe trabajar por aceptar el pasado. Una vez que esto acabe debería haber un proceso en el que los sirios aborden la cuestión de lo que ha pasado en términos de establecer la verdad, identificar a los responsables, decidir quién debe responder ante lo ocurrido y, por supuesto, esto incluye el ámbito de la justicia, cómo debe aplicarse la justicia. Esto, en nuestra opinión, es algo que Siria debe debatir y definir, por supuesto siempre teniendo en cuenta la legislación internacional, lo que significa que no se pueden plantear amnistiar a quienes han cometido crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y masivas violaciones de los derechos humanos. Todo esto debe ser discutido a un nivel muy general con la participación desde Naciones Unidas hasta los tribunales internacionales. Está claro que hay que revisar cuestiones vitales sobre el verdadero poder del Consejo de Seguridad en la defensa de los derechos civiles.

“Estamos documentando un gran número de violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno sirio que hemos trasladado al Consejo de Seguridad, una masiva violación de las leyes internacionales que está afectando a miles y miles de inocentes”

Un barrio de la sitiada ciudad de Alepo derruido por las bombas. (Foto: Abdalrhman Ismail / Reuters)
Un barrio de la sitiada ciudad de Alepo derruido por las bombas. (Foto: Abdalrhman Ismail / Reuters)

Da la sensación de que hay una cierta dificultad desde el punto de vista de la comunidad internacional. Por ejemplo, el Consejo de Seguridad del que habla, o la propia ONU, ¿qué capacidad de maniobra tienen para lograr el fin de conflictos como el de Siria? 
Tienes razón en cuanto a la parálisis del órgano político del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Está teniendo un tremendo impacto en cuanto a la situación sobre el terreno del trabajo que nosotros hacemos. Nosotros, como agencias de la ONU sólo podemos hacer lo que nos permiten hacer. Creo que lo escandaloso es justificarlo. Si uno mira la realidad de lo que está pasando en el país, creo que no hay precedente desde la segunda guerra mundial en cuanto a la magnitud de la tragedia. Tienes un país donde la mitad de su población se ha visto desplazada, trece millones de personas necesitan ayuda humanitaria, cinco millones de refugiados han abandonado el país, seis millones de personas o más dentro del país se ha visto forzada a abandonar su hogar; ciudades enteras están destruidas, otras asediadas, bombardeos constantes sobre instalaciones civiles, tenemos constancia de prácticas bárbaras…uno se siente indignado al pensar que no se está haciendo nada para parar todo esto. Sí, es cierto.

“Si uno mira la realidad de lo que está pasando en el país, creo que no hay precedente desde la Segunda Guerra Mundial en cuanto a la magnitud de la tragedia.”

¿Imagino que debe de ser frustrante para la oficina que usted coordina?
Sí, lo es. Mucho. Eso no quiere decir que debamos dejar de seguir trabajando y lo que hacemos es continuar del modo que podemos, que es presentando un informe mensual al Consejo de Seguridad sobre la realidad de lo que está ocurriendo en Siria. Les decimos a los Estados miembros lo que hay, hacemos recomendaciones sobre lo que tiene que hacerse pero las decisiones tienen que tomarse en ese ámbito y en esto nosotros no podemos participar.

El conflicto ha provocado cinco millones de refugiados sólo de ciudadanos sirios. Además, el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio y no parece que los Estados tengan prisa por acabar con esto. Sólo las ONGs se ocupan de estas gentes. ¿Qué hacemos con toda esta gente? 
Tengo que decir, en primer lugar, que hay algunos países que han hecho muchísimo por acoger refugiados. Estoy hablando de Turquía, donde hay 2,7 millones de refugiados registrados, lo que significa que uno de cada cuatro personas es refugiada; Jordania ha acogido a 700.000 refugiados. Los países vecinos de Siria han hecho mucho en este aspecto. Si comparamos estas cifras con lo que ha hecho Europa, está claro que la UE puede perfectamente asumir a los refugiados. Es verdad que Siria no es el único país del que proceden, que vienen a Europa desde muy distintos países pero los datos de 2016 de refugiados e inmigrantes de todo el mundo que se dirigen a Europa hablan de entre un millón y un millón y medio. Para la la Unión Europea es perfectamente asumible. Lo otro que quería señalar y que tiene que ver con los derechos humanos es ¿por qué viene toda esta gente? Vienen porque tienen problemas en sus países, porque se violan los derechos humanos, porque hay conflictos y, en esto vuelvo a lo de antes, si queremos una mundo estable debemos invertir en derechos humanos en estos países. No puedes esperar que la gente se quede en un país donde no hay prosperidad, no hay justicia, no hay protección de los derechos humanos. Así que hay que trabajar por la estabilidad y el respeto de esos derechos.

Un grupo de desplazados sirios recibe comida de organizaciones civiles del país. (Foto: Khalil Ashawi / Reuters)
Un grupo de desplazados sirios recibe comida de organizaciones civiles del país. (Foto: Khalil Ashawi / Reuters)

¿Y por qué no se hace?
No soy la persona adecuada para responder (se ríe).

Lo pregunto de otra manera. Todos estamos de acuerdo en que la solución de esta crisis pasa por resolver los problemas, primero en los países de donde se está yendo la gente…
Puede que esta crisis sea la que cambie nuestro enfoque. Quizá tengamos la oportunidad de mirar un poco más a largo plazo, de pensar de una manera más global; puede que esto cambie nuestra forma de ver las cosas, nuestros objetivos. Al menos yo así lo espero. Que todo sea para lograr una sociedad mejor.

“Espero que esta crisis sirva para cambiar el enfoque y una oportunidad para que el futuro sea mejor que el presente.”

¿Así que es usted optimista?
Me gustaría. Como he dicho antes, es terriblemente frustrante ver que no se avanza y que se piensa sólo en lo más inmediato, en el corto plazo en vez de en términos más amplios, que sería lo lógico; pero hay más gente que también piensa en esos términos más amplios y creo que tenemos que ser optimistas. Tenemos que dar la oportunidad para que el futuro sea mejor que el presente.

¿Cree que la opinión pública tiene algún peso sobre las decisiones políticas?
Sí, pero no hay una única opinión pública; creo que hay diferentes opiniones públicas y diferentes perspectivas. También creo que la opinión pública está manipulada, en ciertos lugares hay más manipulación que en otros. Me refiero a que la gente tiene miedo a lo desconocido y no parece que vean a los refugiados como seres humanos, así que considero que hay mucho que hacer para que la situación se comprenda. Debe de haber algo más sofisticado, no vale una respuesta única, y esa sofisticación pasa por una explicación por parte de políticos y de los expertos sobre la realidad. Si no hay suficiente información, si no hay pensamiento crítico, puntos de vista diferentes, es fácil la manipulación.

Y sin embargo, tengo la impresión de que la sociedad va por delante de los políticos en cuanto a la exigencia de soluciones, es mayoritariamente solidaria. Hablo de ONGs, de voluntarios, principalmente.
Estoy de acuerdo, por eso digo que la opinión pública no es sólo una. Hay varias.

Para concluir, ¿cuál es el mayor logro de la oficina que coordina desde que llegó a ella? ¿Qué destacaría de su acción hasta el momento?
Tres cosas. Primero, creo que Naciones Unidas ha sido, desde el secretario general para abajo, muy claro y ejemplar en sus mensajes. En segundo lugar, en cuanto a los derechos humanos, Naciones Unidas ha sido constantemente informada sobre la guerra, y los Estados miembros saben lo que pasa en Siria a través del trabajo muy profesional que hacemos, así que nadie puede decir que no sabía nada, nadie puede decir, como ocurrió en otras crisis, que no estaba informado porque ese ha sido uno de nuestro trabajo. Y la tercera cosa que me gustaría destacar es cómo hay una parte de la sociedad civil en Siria que está jugando un papel importante para el futuro del país. Para nosotros es un auténtico placer trabajar con muchas de estas organizaciones que están realizando una labor impresionante dentro de Siria. Hemos tenido ocasión de tratar directamente, por ejemplo, con médicos sirios que hemos logrado que viajen a Ginebra para mantener encuentros con las administraciones, con los medios de comunicación, y que expliquen el trabajo que hacen y la situación en la que lo realizan. Uno de ellos me contó ‘cuando un hospital es alcanzado por las bombas en Afganistán el mundo entero se vuelve loco, se echa las manos a la cabeza, y en Siria eso ocurre cada día, donde la mayor parte de las instalaciones sanitarias están prácticamente destruidas o han desaparecido por las bombas’ y ellos, los médicos, siguen intentando hacer su trabajo en unas condiciones imposibles. Es admirable.

¿Y el mayor fracaso?
No hemos sido capaces de que los Estados miembros hayan alcanzado un acuerdo político a pesar de los informes sobre la situación en el país. Yo no hago más que preguntarme y preguntar a mi equipo ¿qué más podemos hacer? ¿cómo podemos tener más impacto? pero nosotros no tenemos poder político, así que sólo nos queda seguir con lo que hacemos y preguntarme cada día ¿qué podemos hacer más que no hayamos hecho?. Lo que está claro es que seguimos intentándolo pero la frustración respecto a la falta de soluciones creo que la compartimos con todos los colegas en Naciones Unidas. Es una labor que, si no la hacemos nosotros, no la haría nadie y lo que buscamos es ver cómo podemos comunicar la realidad de lo que está ocurriendo en el ámbito de la política, que es donde se toman decisiones, y ahí es donde nos preguntamos qué más podemos hacer para que se acuerde una solución.

Matthias Behnke no oculta su indignación con la falta de decisión política. (Foto: Ana Laya / The Objective)
Matthias Behnke no oculta su indignación con la falta de decisión política. (Foto: Ana Laya / The Objective)

Continúa leyendo: Ni Sofia Coppola, ni Tinder: la seducción era otra cosa

Ni Sofia Coppola, ni Tinder: la seducción era otra cosa

Lorena G. Maldonado

La frigidez no es un pecado, pero sí una lástima. Ayer salí de ver La seducción, de Sofia Coppola, cargando con una anorgasmia militante -en mi barrio se dice revenía’- y corrí al Burger King a meterme entre pecho y espalda una vulgar pero sincera tendercrisp que me devolviese a la tierra, que me conectase de nuevo con la carne, la saliva y la culpa, con la lascivia del queso americano y la grosera humanidad de dos labios abriéndose. La parte de la vida que me interesa suele alojarse al otro lado de la boca que se desprende, que se ensancha como una flor carnívora llena de fascinaciones, admiración, estupor o apetitos. La película fue como el antónimo: más o menos un rictus.

Claro que no todo el mundo va a ser folclórico emocional, pero una cosa es la sobriedad -esa que nos angustió en la exquisita Shame– y otra la abulia: ahí Coppola en su filme protagonizado por un corrillo de hembras psicópatas y un macho castrado -qué iracundo, el cabo, cuando tiró la tortuga-. Casi extrañé la testosterona trumpista de Eastwood, que fue El Seductor en la de Don Siegel (¡1971!). Qué sangre tan acuosa aquí, qué raza tan pocha, qué poco cachondos estamos en este banquete de la revolución sexual.

La seducción: madre mía. A los que quiero les deseo que nunca les tonteen así. Una hora y media asistiendo a un cortejo de amebas. En los lavacabezas de la peluquería he vivido más tensión sexual. Al terminar, sentí por fin una trémula excitación mientras hundía mi patata gajo en la salsa, y recordé que no sé nada de cine -algunos amigos han montado un cinefórum y se esfuerzan, con mucha paciencia, en corregirme esta anemia cultural-, pero oye, me dije a mí misma, en el relato del deseo te defiendes, como todos los veleidosos. En el relato, por lo menos, que los engranajes ya son otra cosa -y sólo marchan si no se comete la torpeza de desmontarlos para entenderlos-.

¿Por qué me entusiasman Roberto Álamo, Bardem, Luis Tosar, Paul Dano o Alan Rickman y me quedo gélida con el mismísimo Brad Pitt? Miren: no lo sé. La vida tiene estas cosas. También el bueno de Colin Farrell me dejó en La seducción mortalmente aburrida, con las papilas gustativas de vacaciones, con una tristeza muy rara, parecida a la que uno siente cuando ve a una pareja besarse mal.

Sí. En el deseo llevamos años auscultándonos; pero en la seducción todos somos un poco bisoños, porque cada cuadrilátero es una historia. Entre los breves apuntes: uno, lo importante no es follar, lo importante es el contexto -o, si quieren, como decía Pessoa, lo fundamental del amor es lo que lo rodea-. En la película el contexto es delicioso, pero Coppola se pone muy esteta e ignora nuestro mejor secreto como civilización: debajo de tantas capas de diplomacia, seguimos debiéndonos a la suciedad.

Dos, el capricho físico no tiene nada que ver con la belleza del otro, sino con algo menos canónico y más oscuro: algo que está, quizá, en el sonido de una risa, en el olor, en el tacto, en el ping-pong dialéctico, en el látigo imperceptible de la pestaña. No sé ustedes, pero yo me he quedado noqueada alguna vez con una carcajada perfectamente ejecutada, libre, limpísima, y se me han contraído las piernas. Colgarse de una risa -de sus ojos guiñados y su barbilla oscilante, redimida- es muy parecido al amor: inexplicable, sombrío. Ya quisiera esa autoridad ese Colin Farrell de rasgos preceptivos que arrastra la perversión de un chupete.

Tres. Hay un aviso, siempre. El deseo tiene ese decoro: el del golpe primero, el de “huye o juega, pero no balbucees”. Y después todo eso tan hermoso que ha muerto a manos de Tinder: el ser conscientes de que cuando se enseñan las cartas, se acaba la partida. Todos empezamos de cero en cada conquista, todos hemos entendido que nadie, por suerte, es infalible, todos nos hemos puesto alhajas -como las cursis de la peli- y hemos comprobado, no sin cierto patetismo, que no sirven para nada, todos hemos experimentado celos verdosos y todos nos hemos vengado de forma más o menos poética -esto ya según la elegancia-. Pero ninguna de estas similitudes entre la sentimentalidad humana y La seducción me conectó en ningún momento con la historia: por poco reveladoras, por superficiales.

Me niego a creer -repito, desde mi corta educación cinematográfica, pero con mi derecho al desencanto a nivel usuario- que la de Coppola trascienda a reflejar ni un milímetro del alma de la mujer: no albergamos en el pecho esa casa de locas. No sacia mis ansias feministas que Colin Farrell sea un animal pánfilo, sin maldades: el sexo y la violencia requieren de un contrario a la altura. No, menoscabar la virilidad de un hombre no te subrayará como mujer. La poderosa Nicole Kidman no asume que el despecho no sólo es antierótico, sino que practicarlo jamás hizo a una ganadora.

Es irónico: tal vez en los setenta, cuando se estrenó El seductor, el espectador aún pudiese encontrar en el cine el morbo que no rascaba en su vida. Hoy, en medio del neoliberalismo rústico y su espesa oferta sexual, nos estamos volviendo unos reprimidos culturales. O peor: hemos dejado de reinventar las posibilidades del cuerpo. En seducción hemos desaprendido, es obvio -miren ahí a la gente en sus aplicaciones, llamando “tomar un café” al “echar un polvo”- y el sexo lo hemos cursado tanto que nos hastía. Quizá algún día, de nuevo, una risa. Quizá algún día, otra vez, la tensión dialéctica y las cartas boca abajo, en partida tirante y lenta. Mientras, contra la oquedad existencial, nos quedan las hamburguesas.

Continúa leyendo: Las señales para descubrir si eres más inteligente que la media

Las señales para descubrir si eres más inteligente que la media

Redacción TO

Foto: Reuters

Todos creemos ser más inteligentes que la media, todos creemos llevar la razón todo el tiempo. Pero la verdad sea dicha: no siempre es así. Siempre hay quien se siente por encima, y en la mayor parte de las ocasiones de forma injustificada. La ciencia ha buscado modos de descubrir aquellos gestos que demuestran inteligencia, más allá de las opiniones que podamos ofrecer –a veces sin que nos pregunten- en una conversación cualquiera. El diario británico The Independent ha recopilado seis que, de acuerdo con varios estudios, pueden demostrar que –esta vez sí– podemos considerarnos más inteligentes que la mayoría de nuestros congéneres.

1. Eres sarcástico

Un estudio dirigido por la profesora Francesca Gino apunta que el sarcasmo es un mecanismo de creatividad indiscutible que requiere de una energía cerebral particular. “Para crear o descifrar el sarcasmo, tanto quien se expresa como el receptor necesitan superar esa barrera de la contradicción (es decir, la distancia psicológica) entre el significado literal y el real”, explica. “Se trata de un proceso que se activa con las abstracción, y que como tal promueve el pensamiento creativo”.

2. Eres políglota

Hablar más de un idioma ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades como el Alzheimer o la demencia. También favorece a la agilidad mental y, como demuestra este estudio, el desarrollo de nuestro cerebro.

3. Eres el hijo mayor

Una investigación apunta que los hijos pequeños tienden a tener un coeficiente intelectual inferior que los mayores. Con todo, no tendría que ver tanto con el aspecto genético como con el ambiente familiar.

Las señales para descubrir si eres más inteligente que la media
Ned Flanders, el zurdo más popular. | Fuente: The Simpsons/Fox

4. Eres zurdo

Los zurdos no solo representan un 10% de la población, sino que proporcionalmente son más inteligentes que los diestros. A los zurdos se les ha reconocido una serie de atributos cognitivos superiores a los diestros, aunque no en todos en todos los casos.

5. Eres gracioso

Que un hombre o una mujer sea gracioso es una ventaja competitiva desde un punto de vista social: eso nos convierte en más atractivos. Varios estudios demuestran que el sentido del humor está relacionado con una mejor capacidad para hacer razonamientos abstractos. Además, una broma comprende un mecanismo por naturaleza complejo, y nuestra capacidad para descifrarlo define nuestra inteligencia.

6. Dudas de ti mismo

Como dijo Sócrates, “solo sé que no sé nada”. Las personas capaces de asumir sus errores y corregirlos demuestran una mayor inteligencia. Este es un punto claro: si crees que siempre tienes razón y eres incapaz de rectificar, tienes altas probabilidades de ser menos inteligente que la media.

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Fenomenología de Levy

Jesús Nieto Jurado

Foto: SERGIO PEREZ
Reuters

Andrea Levy mira a cámara. Se muerde los labios. Es nerviosa y le dirán que inexperta en esas lides del “hijoputismo” parlamentario. No se le pone el gesto caballuno de la Lola Cospedal cuando la llaman a comentar o desfacer el último entuerto de la CUP, no, sino una media sonrisa entre sefardita y catalana. Es resultona. Ha pasado del ensayo a la novela y habla sus verdades como si comiera chicle. Afuera todo un mundo se nos cae, pero ella lee lo que le recomiendan @lavozdelarra y Karina Sáinz. Levy le da Mediterráneo a la cosa pepera, y juventud al tuiter, y belleza a un oficio de notarios ociosos. Le brillan algunas pecas, cerca del óvalo facial, pecas que aparecen o desaparecen según sonría o le conteste a Ferreras o a su segunda del flequillo. Se muerde el labio cuando piensa España y piensa Cataluña, porque Levy, guapa nerviosa, es un poco la musa de la Constitución del 78 en la sardana que nos lleva al 1-0. De ideologías anda más bien pez, pero ella, tan moderna, es hija de esa disyuntiva catalana que va entre la Constitución o el caos. Dice el Gobierno que lo del 155 es improbable, que lo disfrazarán de noviembre (su Lorca) u octubre por no levantar sospechas. Entretanto, la Guardia Civil va a El Prat con caballerosidad y con la verdad última de lo único que funciona en España. Levy, musa de estos tiempos, lee algo de Murakami y le mete el rollo guay a un PP en Cataluña que ha oscilado entre Piqué y ese Loquillo/García Albiol que no sabemos por dónde puede salir. Pero Levy se muerde los labios, mueve nerviosa las manos por los librobares de Malasaña: y se piensa en Cataluña. Y sabemos que en Cataluña el PP son los padres. Y Levy puede molar. Ay.

Continúa leyendo: Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados de Barcelona

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados de Barcelona

Redacción TO

Foto: GABRIEL BOUYS
AFP

Los quioscos de todo el mundo han amanecido esta mañana con periódicos que llevan el atentado de Barcelona en sus portadas. Estos son los titulares de las principales cabeceras de todo el mundo.

Prensa española

ABC: “El yihadismo golpea a España en Barcelona”

La Razón: “Unidos contra el terrorismo”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados

El País: “Matanza terrorista en La Rambla de Barcelona”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 1

El Mundo: “El terror del IS golpea España”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 2

La Vanguardia: “Terror en Barcelona”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 3

Prensa extranjera

The Guardian (Reino Unido): “El terror ataca Barcelona”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 4

The Times (Reino Unido): “El mal ataca de nuevo”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 5

La Repubblica (Italia): “Teroristas en el corazón de Barcelona”

Libération (Francia): “Terror en Las Ramblas”

Jornal de Notícias (Portugal): “Pánico en Las Ramblas”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 7

Frankfurter Allgemeine (Alemania): “Muchos muertos en un ataque terrorista en el centro de Barcelona”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 8

The New York Times (Estados Unidos): “Al menos 13 personas asesinadas en un ataque con un vehículo en la calle en España”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 9

The Washinggton Post (Estados Unidos): “El terror ataca Barcelona”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 10

Clarín (Argentina): “Un terrorista atropelló a una multitud en Barcelona y mató a 13 personas”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 11

El Mercurio (Chile): “Estado Islámico golpea a España con mortal atropello masivo en La Rambla de Barcelona”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 12

El Universal (México): “Al menos un venezolano entre víctimas de ataque en Barcelona”

Así ha reaccionado la prensa de todo el mundo a los atentados 6

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