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Los mercadillos, un viaje a otra época

Christian Rubio

Los mercadillos son adictivos. Basta visitar uno para quedar atrapado en su magnetismo, ese don tan especial y difícil de encontrar hoy día. Porque estamos acostumbrados a la rutina, a los paseos por los mismos sitios de siempre, con las mismas tiendas de siempre, con el mismo ambiente. Pero los mercadillos tienen ese aura de exclusividad que los convierte en lugares atípicos, cada uno de ellos con su propio encanto, personal e intransferible.

En los pequeños puestos que dan forma a estos apasionantes rincones se respira carisma, el sello característico de sus tenderos. A veces, los productos que ofrecen a los visitantes tienen el poder de transportar al pasado en auténticos viajes a través del tiempo y la nostalgia. Ropa, bisutería, orfebrería, libros, música, muebles, vajilla, telas y artilugios de otra época inundan los tenderetes para deleite del público, que recorre fascinado los pasillos en busca de esa reliquia inesperada.

Marta conoce exactamente la sensación que provocan estos mercadillos. En los huecos de su agenda se agolpan los nombres de sus favoritos, aunque bien podría decirse que son todos los que se celebran en Madrid. En fechas señaladas, algunos de los espacios más emblemáticos de la capital se convierten en el escenario perfecto para su afición. Estos son sus cinco must-see que nunca se pierde.

Nómada Market

El Nómada Market lo visitan en cada edición más de 15.000 personas. (Foto: Nómada Market)
El Nómada Market lo visitan en cada edición más de 15.000 personas. (Foto: Nómada Market)

Esta feria de diseño independiente ha evolucionado hasta ser una de las más importantes, no sólo en Madrid, sino también a nivel nacional. Empezó en el año 2005 con el objetivo de dar visibilidad a diseñadores emergentes, y hoy se define a sí misma como “un laboratorio de ideas donde los expositores pueden entrar en contacto con otros creadores, tiendas, prensa especializada y compradores que buscan calidad y originalidad”.

“Los puestos de alimentación se entrelazan con las marcas más originales del momento. Ropa, joyería, decoración, talleres y hasta un photocall convierten a este mercado en uno de los más llamativos y concurridos de la ciudad”, apunta Marta. ¿Dónde? En el Mercado de la Cebada, en el castizo barrio de La Latina.

Lost&Found Market

Lost&Found Market, el lugar donde encontrar maravillas de otras personas y otras épocas. (Foto: Lost&Found Market)
Lost&Found Market, el lugar donde verás maravillas de otras personas y otras épocas. (Foto: Lost&Found Market)

El Centro Cultural Conde Duque acoge cuatro domingos al año este mercadillo vintage con artículos de segunda mano. En él no falta el trueque ni la música en vivo. El ambiente es espectacular y ofrece la posibilidad de disfrutar dentro del recinto de un día completo, porque también hay food trucks. Tesoros, comida y música. ¿Alguien da más?

Marta incluso ha saboreado la experiencia desde ambos lados, el del visitante y el tendero. Y es que “cualquiera puede montar su propio puesto y vender o intercambiar aquello que le sobre por casa. Se puede encontrar prácticamente cualquier cosa: ropa, gafas, vinilos, cómics, libros, muebles… Y todo a precios asequibles y fomentando una manera responsable y sostenible de comprar”, señala.

Mercado Central de Diseño

En el Mercado Central de Diseño conocerás en persona a los creadores de los productos. (Foto: Mercado Central de Diseño)
En el Mercado Central de Diseño conocerás en persona a los creadores de los productos. (Foto: Mercado Central de Diseño)

Como su nombre indica, este espacio reúne en cada edición a los 160 mejores diseñadores y creativos independientes de España. Innovación y minimalismo son sus dos principales rasgos distintivos, que se aúnan para sorprender al público con productos de gran calidad que marcan -o a buen seguro marcarán- tendencia. Abre sus puertas periódicamente en el Matadero de Legazpi.

“Cuenta con artículos de fabricación artesanal muy cuidada. Eso sí, prepara el bolsillo, pues los precios van acorde al alto nivel de sus productos. Aunque no encontrarás nada tan original y exclusivo”, añade Marta.

Adelita Market

Adelita Market fomenta el uso racional de los productos para evitar caer en el consumismo. (Foto: Adelita Market)
Adelita Market fomenta el uso racional de los productos para evitar caer en el consumismo. (Foto: Adelita Market)

El tercer sábado de cada mes, la célebre Plaza del Dos de Mayo se viste de gala para dar la bienvenida a este mercadillo, nacido como iniciativa popular contra el consumismo excesivo. Por 55 euros tendrás a tu disposición un hueco en el recinto si lo que quieres es vender. Si vas a la caza de alguna ganga, da por hecho que la encontrarás.

Adelita Market es otra de esas citas a las que Marta, siempre que tiene ocasión, se apunta para estar detrás del mostrador: “Su filosofía se basa en la reutilización de productos y reducción de residuos, y es el lugar ideal para deshacerse de todo lo que ya no utilizamos”. ¿Hay algo más placentero que hacer feliz a alguien con las cosas que ya no necesitas?

Mercado de Motores

A ritmo de jazz, el Mercado de Motores se presenta como uno de los mercadillos más completos de Madrid. (Foto: Mercado de Motores)
A ritmo de jazz, el Mercado de Motores se presenta como uno de los mercadillos más completos de Madrid. (Foto: Mercado de Motores)

El jazz flota en el ambiente. Preciosos trenes antiguos observan en silencio a la muchedumbre. En las terrazas reina el buen rollo. Un enclave único en el Museo del Ferrocarril (Paseo de las Delicias, 61) donde vivir el verdadero espíritu de estos mercados. Aquí se pueden adquirir desde alimentos elaborados artesanalmente hasta extravagantes objetos que no verás en otro sitio. Tacha en el calendario el segundo fin de semana de cada mes.

A Marta se le ve el plumero cuando habla del Mercado de Motores. Se nota que es uno de sus preferidos: “Fuera de la estación nos encontramos con un mercadillo de segunda mano más vintage. Además hay food trucks, agradables terrazas donde tomar el sol… no le falta nada, es fantástico”.

Pues sí, los mercadillos son altamente adictivos. Se nota en las caras de los visitantes, en ese brillo especial de sus miradas encandiladas. Los grandes almacenes también mueven a las masas, pero no las conquista. Éste es el fervor que despierta el pequeño comercio. Las tiendas de barrio. Las de toda la vida.

'La llamada', el éxito divino que cumple cuatro años sobre los escenarios

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

La Corredera Baja es una calle madrileña larga y estrecha con bares a un lado y otro, unas cuantas tiendas, un salón de belleza, y entre medias el Teatro Lara. No queda lejos de la Gran Vía, que asombra en las primeras horas de la noche, donde están las luces de la ciudad y los teatros que son inmensos. Con todo, siempre hay pequeñas joyas en estos rincones casi escondidos como el Teatro Lara.

La llamada celebra esta noche su cuarto aniversario, cuatro años manteniéndose en los teatros, con una crítica magnífica, con un éxito de audiencia enorme; han desfilado por estas butacas más de 150.000 personas. Este musical, coescrito y codirigido por Javier Calvo y Javier Ambrossi –los Javis, como les llaman en el equipo-, tiene como escenario un campamento religioso de verano. Allí, dos adolescentes pasan un fin de semana de encierro extraño después de ser castigadas por haberse escapado para salir de fiesta. Es en la primera noche cuando Dios, un hombre blanco de mediana edad y con el pelo cano, interpretado por Richard Collins Moore, se presenta ante una de ellas, en vigilia, para cantarle canciones de Whitney Houston. Ella, claro, se muestra sorprendida, busca una explicación, y toda la obra se sucede en ese territorio de permanente búsqueda.

'La llamada', el éxito divino que cumple cuatro años sobre los escenarios 1
Angy Fernández y Susana Abaitua son las protagonistas de La llamada. | Foto: Jorge Raya/The Objective

Cuando comenzaron los representaciones de La llamada, las  actrices principales eran Macarena García y Anna Castillo. Ahora, después de que Macarena y Anna se embarcaran en otros proyectos, son Susana Abaitua y Angy Fernández quienes adoptan los roles de las dos adolescentes encerradas en ese laberinto de descubrimiento y madurez que son los últimos años de adolescencia.

Es un reto incorporarse a una obra cuando todo funciona, cuando mover cada pieza supone un riesgo. En este caso, sin embargo, ha funcionado. “Todo es muy rápido en el teatro cuando haces una sustitución”, dice Susana, calmada. “Te aprendes el texto, haces tres ensayos y ya tienes que hacer la función. Es complicado; yo soy muy perfeccionista y lanzarme con tan pocos ensayos… Pero fue bien, ayudó que la había visto muchas veces”.

La recaudación de la noche irá destinada a la Asociación Chrysallis, que atiende a familias con menores transexuales

Susana lleva un año y medio en el papel de María Casado, su primer trabajo en un musicalEs joven, a sus 26 años presume orgullosa de sus comienzos, cuando decidió abrirse camino en la interpretación. “Mi primera obra fue con 17 años y hacía el papel de una prostituta serbobosnia”, recuerda, riendo. Casi 10 años después, ha encontrado en La llamada una obra que le entusiasma, donde trabaja con libertad, donde el equipo ha creado un ambiente familiar que se respira entre camerinos, en los minutos previos y durante el montaje del escenario. “Nunca había hecho tanto tiempo una función”, dice Susana. “Pero La llamada tiene algo especial. Cuando comienza la función, la conozco tanto, la he hecho tantas veces, que es un gusto, no pienso, solo estoy en el momento. No estoy pensando en si se me olvida el texto, no estoy pensando en cosas así. Hay algo de libertad mental, y eso sirve como terapia. Te hace dejar de pensar en tus problemas, vives la vida de María Casado y no la de Susana. Son dos horas de meditación”.

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El escenario, durante un ensayo previo a la actuación. | Foto: Jorge Raya/The Objective

Angy, de 26 años, mira con complicidad a Susana. Entró en sustitución de Anna Castillo, justo para el día del segundo aniversario, y desde entonces sigue en el reparto. Su trayectoria ha pasado por el cine, por la televisión, por el teatro, y tiene una experiencia más amplia en los musicales. “Es lo que más he hecho”, explica. “Cuando empecé en los musicales tenía 19 años o 20”. Tanto es así que su nombre ha aparecido en las marquesinas de la Gran Vía por Los 40, el musical y Hoy no me puedo levantar.

Aunque la obra solo se representa de jueves a domingo, esta noche, martes 2 de mayo, hace una excepción por su aniversario, y los productores han anunciado que la recaudación se destinará a la Asociación Chrysallis, que atiende a familias con menores transexuales. El guión es sorprendente, tiene giros, un humor cercano, unos personajes reconocibles. “Son de verdad, naturales, como en la calle”, concluye Angy. “Aquí no hay nada pretencioso. Somos dos amigas normales y cualquiera que esté en la butaca se puede sentir identificado”. Quizá de esta fórmula radique su éxito; han pasado cuatro años, tan rápido, y no se vislumbra un final.

'Drink and learn', los idiomas se aprenden en los bares

Jorge Raya Pons

“Esto empezó en el bar de un amigo en Malasaña”, dice Gabriel Pazos, al teléfono. Gabriel es el cofundador de una start up llamada Milingual que implanta un modelo de aprendizaje de idiomas fundamentado en lo social. Junto a su hermano Andrés ideó un proyecto donde las clases se trasladaban a los bares y las cafeterías y donde los profesores, más que en la teoría, se apoyaban en la conversación espontánea y casi coloquial para que los alumnos mejoraran su idioma. Todo organizado desde la web, a golpe de click. “El primer día vinieron unos 20 alumnos y 3 ó 4 profesores”, continúa. Hoy en día, solo en Madrid, existe una comunidad de casi 10.000 personas y 300 profesores. Han pasado más de tres años desde aquel primer encuentro.

La historia de Gabriel comenzó en una profesión y desde una vocación bien alejada de los idiomas. Porque Gabriel no es filólogo, ni profesor de idiomas; el joven empresario comenzó en la ingeniería y a ello dedicó sus primeros 10 años en el mundo laboral. “Yo soy ingeniero”, explica. “Antes de Milingual era director de proyectos en una empresa del sector energético nuclear. Nada que ver”. Luego ríe. El trabajo fundamental de su equipo consistía en construir zonas de control en centrales nucleares en China. “El típico puesto de control donde trabaja Homer Simpson”, bromea. De algún modo aquello dejó de entusiasmarle. Así que después de estudiar un máster de dirección de proyectos, que compaginaba con su empleo, se decidió a dar el paso.

Aprender idiomas es más ágil entre vinos
Andrés y Gabriel Pazos, fundadores de la start up. | Fuente: Milingual

Dejó su trabajo, se convenció a sí mismo y a su hermano y se lanzaron hacia una ilusión que ahora comienza a dar resultados. Preguntado sobre qué le llevó a decidirse finalmente, responde divertido: “La crisis de los 30”. Con todo, Gabriel insiste en que no fue una decisión en caliente, temperamental. “Me di cuenta de que si quería cumplir esta ambición debía implicarme totalmente”, añade. “Fue una decisión difícil, pero meditada. No fue de un día para otro”.

“Nuestra idea es que el alumno pueda aprender un idioma mientras hace actividades divertidas”

Aquella primera prueba en el bar de Malasaña, dice, le convenció de que este es un proyecto que promete éxito, que implica a la gente y ayuda a perfeccionar el idioma. Y este es un matiz importante; las clases son orales y se exige, de entrada, un nivel mínimo. Esto significa que trabajan en paralelo con las academias o las escuelas de idiomas, no enfrentados. “Nosotros tenemos claro desde el principio que no estamos inventando el nuevo método de aprendizaje, tenemos claro cuál es nuestro nicho”, reconoce Gabriel. “Nosotros nos posicionamos como un complemento que, conforme la persona va avanzando con el idioma, ese complemento se convierte más en lo que necesitas, que es mantener vivo el idioma. Por eso no somos competidores de los cursos online ni de las escuelas de idiomas; somos la parte social del idioma”.

Aprender idiomas es más ágil entre vinos 1
Un evento celebrado en Conde Duque, Madrid. | Fuente: Milingual

Este atributo les ha conducido a que algunas instituciones, como la Escuela Oficial de Idiomas o el Instituto Francés, se hayan interesado por ellos. De hecho, aunque en un inicio las clases se realizaban solamente en cafeterías y bares, ahora se han abierto a otro tipo de experiencias. Con el Instituto Francés, explica, organizan proyecciones y debates sobre las películas a las que asisten con la única condición de que desaparezca el castellano; solo se permite hablar francés. “Muchas veces viene hasta el director a presentarlo”, cuenta. “Lo que hacemos es hablar sobre la película, escuchar al director, por supuesto en francés, y el profesor ejerce un poco de moderador. Hay un interés muy grande en la película, pero sobre todo en el idioma”.

Gabriel Pazos, que comenzó su empresa con 10.000 euros, asume que la proyección de Milingual es global, que no se limita a España. Acaba de crear su primera comunidad en Manchester y Liverpool. “Hemos superado la barrera de las 500 personas”, dice, orgulloso. Los hermanos aspiran a expandirse poco a poco a otros países. Gabriel considera que su principal ventaja competitiva reside en sus precios, que son económicos, sobre diez euros por hora, y que la flexibilidad para el alumno es absoluta, pues gestiona desde internet el grupo al que se incorpora y la hora y el día que mejor se adapta a su jornada. “La ambición del equipo es estar a nivel mundial, que si te vas de vacaciones o por unas semanas a Roma, por ejemplo, puedas mejorar tu italiano al tiempo que conoces gente y conoces la ciudad. Esa es la vocación”, resume. A fin de cuentas, su idea consiste “en que el alumno pueda aprender un idioma mientras hace actividades divertidas”.

Mujeres en Cannes. En 70 años, solo dos directoras premiadas

Redacción TO

Foto: Regis Duvignau
Reuters

Este domingo, Sofia Coppola, por La Seducción, ha hecho historia al convertirse en la segunda mujer que se ha alzado con el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes. La primera vez que una mujer ganó este premio fue en 1961: Yuliva Solntseva por The Story of the Flaming Years. Para que se repitiera un nombre femenino en este palmarés han tenido que pasar 56 años, que se dice pronto.

Pero hay más datos que llaman la atención en este aspecto. En 70 ediciones de festival solo ha habido una mujer detrás de la película ganadora de la prestigiosa Palma de Oro. Fue Jane Campion por El piano, en 1993, y no se ha vuelto a repetir. En el premio a mejor guion, más de lo mismo: desde 1949 y hasta hoy, que lo ha ganado Lynn Ramsay por You Were Never Really Here, aunque ha tenido que compartir los honores con Yorgos Lanthimos (The Killing of a Sacred Deer), solo cuatro mujeres han ganado el galardón, contando a Ramsay, claro.

El poco peso femenino en esta gran fiesta del cine no ha pasado desapercibido. Jessica Chastain, Fan Bingbing, Maren Ade y Agnès Jaoui han sido las cuatro mujeres que han formado parte del jurado de Cannes, y las cuatro han dejado muy clara su reivindicación tras la entrega de premios. Aseguran que hay que apostar más por mujeres directoras, por historias de mujeres y por historias contadas por mujeres.

La Palma de Oro de Cannes sigue sin llevar nombre de mujer
Jessica Chastain ha reclamado la igualdad en la profesión. | Foto: Regis Duvignau / Reuters

“Me sorprendió la representación que se hace de los personajes femeninos en la pantalla. Y espero que incluyamos más mujeres que cuenten historias, más mujeres que veo en mi día a día”, ha declarado Jessica Chastain. Por su parte, Fan Bingbing ha afirmado sentirse “muy feliz de haber dado este premio a Sofia Coppola”, y ha añadido que “no lo gana por ser mujer, sino por su película”.

En la misma línea reivindicativa se ha mostrado Maren Ade que asegura que “necesitamos más mujeres porque todos queremos que las películas representen la sociedad actual y no lo estamos viendo. Estamos perdiendo muchas historias”.

La Palma de Oro de Cannes sigue sin llevar nombre de mujer 1
Diane Kruger se ha hecho con el premio a mejor actriz. | Foto: Regis Duvignau / Reuters

A pesar de que ha sido una de las ediciones más femeninas en años, los importantes premios a Sofia Coppola, Lynn Ramsay, Diane Kruger o Nicole Kidman no son suficientes para impulsar el papel minoritario que juegan las mujeres en este festival, y en la industria del cine en general, en lo que se refiere a los puestos de dirección y de creación. Esta 70 edición del Festival de Cannes no ha sido paritaria y de las 19 películas en la Sección Oficial, solo había tres filmes dirigidos por mujeres.

5 claves para conocer mejor el Ramadán

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Ammar Awad
Reuters

Cinco son los pilares del Islam, la religión monoteísta que profesan más de 1.600 millones de personas en el mundo, y uno de ellos, es sin duda, la realización del ayuno durante el Ramadán. Desde The Objective ofrecemos 5 claves para conocer mejor el Ramadán.

Este es el nombre que lleva el noveno mes del calendario lunar musulmán y que sin duda es el mes más sagrado, y en el que los fieles realizan ayuno desde que amanece hasta que anochece. Los otros cuatro pilares del islam son: la shahada o profesión de fe, el salat u oración, el zakat o limosna, y el El hajg o peregrinación a La Meca.

¿Cuándo se celebra y en qué consiste?

El calendario musulmán es lunar y el Ramadán debe empezar después de la luna nueva, en cuanto asoma el primer trazo de la creciente. Como el año en el calendario lunar es 11 o 12 días más corto que el calendario solar no coinciden todos los años con las mismas fechas del calendario gregoriano. Este 2017 (1.438 según el calendario islámico) el Ramadán ha comenzado el sábado 27 de mayo y termina el 25 de junio.

Durante este mes sagrado los musulmanes deben cumplir con el ayuno o sawn, uno de los cinco pilares del islam, además de mantener una moral pura y ayudar a sus vecinos, especialmente los más necesitados. Por supuesto, la oración, otro de los pilares del islam, es esencial en esta fecha.

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Un hombre musulmán en la Mezquita de los Omeyas de Alepo, Siria, en 2010 | Foto: Rodrigo Isasi

Según las creencias musulmanas el ayuno enseña a tener paciencia y humildad, y es sin duda un período de celebración familiar y de unión de la comunidad, la Ummah . El ramadán es un mes de piedad y una ocasión para los musulmanes de estar cerca de los más necesitados privándose de alimentos y de agua.

En los países de mayoría musulmana, durante este mes se ralentiza mucho la vida económica debido a la debilidad física que provoca un ayuno tan severo. Es por ello que muchos gobiernos musulmanes reducen o cambian los horarios comerciales y facilitan la práctica del Ramadán.

Los fieles se levantan temprano, antes de que amanezca, para realizar la primera comidaSuhur, que les dará el aporte energético necesario para llevar bien el ayuno a lo largo de todo el día.

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Venta de dátiles en El Cairo | Foto: Amr Nabil/AP Photo

La comida que tiene lugar tras la puesta de sol, con la que se rompe el ayuno, es conocida como iftar, y tiene lugar después del cuarto rezo del día, el Mahgrib. Normalmente es compartida con amigos y familia, y en toda mesa no pueden faltar los dátiles. La tradición dice que el profeta Muhammad rompía el ayuno ingiriendo uno de estos calóricos frutos.  Los dátiles son un alimento muy popular dentro del mundo arabo-islámico, por ejemplo, en toda boda marroquí se realiza el ‘ritual de los dátiles y la leche’: el novio da de comer dátiles y de beber leche a la novia, y ella, a su vez, le da de comer y de beber a él.

En algunos países de mayoría musulmana, como Siria o Egipto, es muy típico una vez realizado el iftar, ver las conocidas mosalsalat -telenovelas rodadas para Ramadán -.

Durante estas fechas se elaboran también algunos dulces típicos, como el güllaç en Turquía, un postre tradicional hecho con leche, agua de rosas, granada y almidón, o  las chebbakias en Marruecos, un postre tradicional hecho con una masa frita con almendras y bañado en miel.

En Egipto es costumbre que las calles se llenen de puestos ambulantes en los que se pueden comprar dátiles, frutos secos e incluso elementos de decoración, como los famosos Fanus, unos farolillos de hojalata que se usan para iluminar las calles y los hogares.

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Fanus tradicionales en Egipto | Foto: Mohamed Abd El Ghany/Reuters

¿Qué se conmemora?

El Ramadán coincide con la fecha en la que el profeta Muhammad recibió la primera revelación del Corán, el libro sagrado de los musulmanes, por lo que es considerado el mes más sagrado del calendario islámico. “En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio” (Corán 2:185).

En este mes se encuentra la más grandiosa de las noches del año: la Noche del destino, Laylat al-Qadr, en la cual, los musulmanes acuden a la mezquita para mostrar un fervor mayor y rezar durante largas horas durante la noche. La tradición dice que a quien realice actos de adoración con fe y devoción durante esta noche, Allah le perdonará todas sus faltas pasadas.

5 claves para conocer mejor el Ramadán
Fieles musulmanes rezan en la Mezquita de los Omeyas de Damasco, Siria, en 2010 | Foto: Rodrigo Isasi

Esta noche es una de las diez últimas noches de Ramadán, y hay discrepancias en cuanto a su fecha concreta. Convencionalmente, la mayoría de los suníes celebra esta fecha durante la noche del 26 al 27, mientras que los que los chiíes creen que fue la noche del día 23.

¿Quién está obligado a hacerlo?

El Ramadán es obligatorio para todo musulmán sano desde el momento en el que llega a la pubertad. Por tanto, los niños no están obligados a realizar el Ramadán, si bien es cierto que algunas corrientes del islam recomiendan que los pequeños de la casa se unan al mes de ayuno tantos días como aguanten.

Los ancianos tampoco están obligados a realizar el ayuno durante este mes sagrado.

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Un hombre lee el Corán en una mezquita de El Cairo | Foto: Rodrigo Isasi

Por su parte, las mujeres que se encuentran en los días del período menstrual, que están embarazadas o en su período de lactancia, pueden saltarse el ayuno. Lo mismo ocurre con los enfermos y aquellos que estén de viaje durante estas fechas. No obstante, todos ellos deben recuperar los días de ayuno después del mes sagrado y antes de que finalice el año.

¿Qué está prohibido y qué no?

En la lengua árabe hay dos palabras que designan aquello que está prohibido, que sería Haram, de lo que está permitido o autorizado, que sería Halal.

Durante el Ramadán es haram ingerir cualquier tipo de comida o bebida, fumar y llevar a cabo prácticas sexuales, incluida la masturbación,  durante las horas de sol.

Es halal durante todo el día ducharse, enjuagarse la boca o lavarse, siempre y cuando no se trague agua.

En caso de que una persona realizara una de las cosas prohibidas durante el Ramadán, bien sea intencionadamente o sin querer, el ayuno del día quedará invalidado y deberá ser recuperado posteriormente.

El final del ayuno

Tras el ayuno del mes sagrado llega el Eid al-Fitr, la gran fiesta musulmana por excelencia que dura tres días.

Los musulmanes celebran esta fiesta del final del ayuno estrenando ropa nueva. Los hombres usan vestimenta blanca, simbolizando pureza. El día entero es celebrado por los creyentes visitando los hogares y comiendo los platos especiales cocinados en esta ocasión. Ese día, los más pequeños de la familia reciben regalos.

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Musulmanes indios acuden a la mezquita Jama en Nueva Delhi para celebrar el Eid al-Fitr | Foto: Manish Swarup/AP Photo

Según la sunna, los documentos que recogen los dichos, recomendaciones y enseñanzas del profeta, los musulmanes deben vestirse con la mejor ropa que tengan, acudir al Eid, el primer rezo de la mañana y realizar el Zakat el Fitr, dar una limosna a los más necesitados y que en origen consistía en el equivalente a cuatro manos llenas de pasas, dátiles, grano o queso; si no es posible dar alimento se puede entregar dinero. Durante este día también es recomendable utilizar el Miswak para cepillarse los dientes, una rama del árbol Salvadora Pérsica.

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