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Los mercadillos, un viaje a otra época
En los mercadillos encontrarás reliquias que desafían la validez de las modas. (Foto: Mercado de Motores)

Los mercadillos, un viaje a otra época

Los mercadillos son adictivos. Basta visitar uno para quedar atrapado en su magnetismo, ese don tan especial y difícil de encontrar hoy día. Porque estamos acostumbrados a la rutina, a los paseos por los mismos sitios de siempre, con las mismas tiendas de siempre, con el mismo ambiente. Pero los mercadillos tienen ese aura de exclusividad que los convierte en lugares atípicos, cada uno de ellos con su propio encanto, personal e intransferible.

En los pequeños puestos que dan forma a estos apasionantes rincones se respira carisma, el sello característico de sus tenderos. A veces, los productos que ofrecen a los visitantes tienen el poder de transportar al pasado en auténticos viajes a través del tiempo y la nostalgia. Ropa, bisutería, orfebrería, libros, música, muebles, vajilla, telas y artilugios de otra época inundan los tenderetes para deleite del público, que recorre fascinado los pasillos en busca de esa reliquia inesperada.

Marta conoce exactamente la sensación que provocan estos mercadillos. En los huecos de su agenda se agolpan los nombres de sus favoritos, aunque bien podría decirse que son todos los que se celebran en Madrid. En fechas señaladas, algunos de los espacios más emblemáticos de la capital se convierten en el escenario perfecto para su afición. Estos son sus cinco must-see que nunca se pierde.

Nómada Market

El Nómada Market lo visitan en cada edición más de 15.000 personas. (Foto: Nómada Market)
El Nómada Market lo visitan en cada edición más de 15.000 personas. (Foto: Nómada Market)

Esta feria de diseño independiente ha evolucionado hasta ser una de las más importantes, no sólo en Madrid, sino también a nivel nacional. Empezó en el año 2005 con el objetivo de dar visibilidad a diseñadores emergentes, y hoy se define a sí misma como “un laboratorio de ideas donde los expositores pueden entrar en contacto con otros creadores, tiendas, prensa especializada y compradores que buscan calidad y originalidad”.

“Los puestos de alimentación se entrelazan con las marcas más originales del momento. Ropa, joyería, decoración, talleres y hasta un photocall convierten a este mercado en uno de los más llamativos y concurridos de la ciudad”, apunta Marta. ¿Dónde? En el Mercado de la Cebada, en el castizo barrio de La Latina.

Lost&Found Market

Lost&Found Market, el lugar donde encontrar maravillas de otras personas y otras épocas. (Foto: Lost&Found Market)
Lost&Found Market, el lugar donde verás maravillas de otras personas y otras épocas. (Foto: Lost&Found Market)

El Centro Cultural Conde Duque acoge cuatro domingos al año este mercadillo vintage con artículos de segunda mano. En él no falta el trueque ni la música en vivo. El ambiente es espectacular y ofrece la posibilidad de disfrutar dentro del recinto de un día completo, porque también hay food trucks. Tesoros, comida y música. ¿Alguien da más?

Marta incluso ha saboreado la experiencia desde ambos lados, el del visitante y el tendero. Y es que “cualquiera puede montar su propio puesto y vender o intercambiar aquello que le sobre por casa. Se puede encontrar prácticamente cualquier cosa: ropa, gafas, vinilos, cómics, libros, muebles… Y todo a precios asequibles y fomentando una manera responsable y sostenible de comprar”, señala.

Mercado Central de Diseño

En el Mercado Central de Diseño conocerás en persona a los creadores de los productos. (Foto: Mercado Central de Diseño)
En el Mercado Central de Diseño conocerás en persona a los creadores de los productos. (Foto: Mercado Central de Diseño)

Como su nombre indica, este espacio reúne en cada edición a los 160 mejores diseñadores y creativos independientes de España. Innovación y minimalismo son sus dos principales rasgos distintivos, que se aúnan para sorprender al público con productos de gran calidad que marcan -o a buen seguro marcarán- tendencia. Abre sus puertas periódicamente en el Matadero de Legazpi.

“Cuenta con artículos de fabricación artesanal muy cuidada. Eso sí, prepara el bolsillo, pues los precios van acorde al alto nivel de sus productos. Aunque no encontrarás nada tan original y exclusivo”, añade Marta.

Adelita Market

Adelita Market fomenta el uso racional de los productos para evitar caer en el consumismo. (Foto: Adelita Market)
Adelita Market fomenta el uso racional de los productos para evitar caer en el consumismo. (Foto: Adelita Market)

El tercer sábado de cada mes, la célebre Plaza del Dos de Mayo se viste de gala para dar la bienvenida a este mercadillo, nacido como iniciativa popular contra el consumismo excesivo. Por 55 euros tendrás a tu disposición un hueco en el recinto si lo que quieres es vender. Si vas a la caza de alguna ganga, da por hecho que la encontrarás.

Adelita Market es otra de esas citas a las que Marta, siempre que tiene ocasión, se apunta para estar detrás del mostrador: “Su filosofía se basa en la reutilización de productos y reducción de residuos, y es el lugar ideal para deshacerse de todo lo que ya no utilizamos”. ¿Hay algo más placentero que hacer feliz a alguien con las cosas que ya no necesitas?

Mercado de Motores

A ritmo de jazz, el Mercado de Motores se presenta como uno de los mercadillos más completos de Madrid. (Foto: Mercado de Motores)
A ritmo de jazz, el Mercado de Motores se presenta como uno de los mercadillos más completos de Madrid. (Foto: Mercado de Motores)

El jazz flota en el ambiente. Preciosos trenes antiguos observan en silencio a la muchedumbre. En las terrazas reina el buen rollo. Un enclave único en el Museo del Ferrocarril (Paseo de las Delicias, 61) donde vivir el verdadero espíritu de estos mercados. Aquí se pueden adquirir desde alimentos elaborados artesanalmente hasta extravagantes objetos que no verás en otro sitio. Tacha en el calendario el segundo fin de semana de cada mes.

A Marta se le ve el plumero cuando habla del Mercado de Motores. Se nota que es uno de sus preferidos: “Fuera de la estación nos encontramos con un mercadillo de segunda mano más vintage. Además hay food trucks, agradables terrazas donde tomar el sol… no le falta nada, es fantástico”.

Pues sí, los mercadillos son altamente adictivos. Se nota en las caras de los visitantes, en ese brillo especial de sus miradas encandiladas. Los grandes almacenes también mueven a las masas, pero no las conquista. Éste es el fervor que despierta el pequeño comercio. Las tiendas de barrio. Las de toda la vida.

Christian Rubio. - Periodista hambriento de cultura, madrileño saleroso y maniático de juntar letras, por si se da la casualidad de que fabrico algo importante que comunicar.