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La esposa de Antonio Ledezma denuncia el "secuestro" del preso político

Lidia Ramírez

Foto: Lidia Ramirez
The Objective

Con ojos llorosos, rostro compungido y voz apagada por el cansancio pero firme, Mitzy Ledezma, la esposa del preso político y alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, ha comparecido ante los medios españoles en una rueda de prensa sólo unas horas después de que su esposo fuese sacado a la fuerza de su casa por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) donde se encontraba bajo arresto domiciliario desde 2015. “En Venezuela no hay duda de que lo que tenemos es una narcodictadura“, afirma. “El Gobierno de Maduro está rabioso por esos dos millones cuatrocientos mil votos que obtuvo de las elecciones del domingo, muy lejos de los ocho millones que asegura haber obtenido”, señala Mitzy, acompañada de su hija Antonieta y de Rosaura Goicoechea, mujer del también preso político y líder del Movimiento Estudiantil Venezolano, Yon Goicoechea.

Apresado el 19 de febrero de 2015 y condenado a 26 años de prisión por “acusaciones que el dictador de Maduro no ha podido demostrar”, Ledezma se encontraba recluido desde el 25 de abril en su casa bajo arresto domiciliario. Ahora, Mitzy asegura que ha sido trasladado a la cárcel militar de Ramo Verde donde apunta que “con toda seguridad lo deben tener en lo que llaman ‘tigritos’, que es un espacio mínimo donde escasamente tienen lugar para sentarse”.

Mitzy exige al “dictador Maduro” que su marido sea atendido por un médico forense para que lo examine, ya que asegura, Ledezma “fue golpeado y sacado de su casa abruptamente” por los agentes que fueron a su encuentro. Un “secuestro”, en palabras de la mujer del opositor venezolano, del cual tuvo conocimiento a las 05.30 -hora española- cuando su hija la llamó para comunicarle la noticia. Desde que fue apresado y sacado de su hogar, ni abogados ni familiares han tenido contacto con el alcalde metropolitano de Caracas. No obstante, se espera que sobre las 20.00 sus abogados puedan verlo.

“Se lo llevan preso porque el gobierno nacional no acepta la disidencia. Los que se le oponen van presos o son asesinados”, ha agregado, y hace un llamamiento al Parlamento Europeo para que se pronuncie. “Ahora más que nunca necesitamos que esa mano que se nos ha tendido desde diversas partes del mundo se cierre”. Por su parte, agradece a los ex presidentes Felipe González y José María Aznar y al Gobierno español todo el apoyo recibido. Sin embargo, no ha tenido las mismas palabras de agradecimiento para el también ex presidente José Luís Rodríguez Zapatero, de quien asegura que su presencia en Venezuela no fue útil. “Él estaba más del lado de Maduro. Incluso en un programa de mañana en la televisión venezolana, Zapatero dijo que no era necesario un referéndum revocatorio cuando miles de personas estaban en la calle manifestándose”, y agrega: “el referéndum no se dio y hoy tenemos 135 muertos”.

Antes de comenzar la rueda de prensa, se ha proyectado un vídeo del propio Antonio Ledezma grabado horas antes de ser apresado en el que acusa a la oposición de ser “complaciente” y llama a la unidad y a la toma de decisiones con una estrategia “para no caer en contradicciones”. Su mujer no ha podido contener las lágrimas al ver las imágenes, que tras su emisión han sido aplaudidas por todos los asistentes a la rueda de prensa en apoyo al preso político y su familia.

Arrestado junto a Leopoldo López

El opositor Leopoldo López también ha sido sacado de su casa por el Sebin en la cual se encontraba bajo arresto domiciliario desde el pasado 8 de julio. La Sala Penal así lo dictaminó indicado que esta decisión había sido tomada por los “problemas de salud” que López presentaba.

La mujer de López, Lilian Tintori, confirmaba que esta detención se producía sobre las 00:27 -hora venezolana-, momento en el que el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional irrumpía en su casa para sacar al líder político y llevárselo a un lugar hasta ahora desconocido. Por su parte, Mitzy Ledezma apuntaba en la rueda de prensa que “con mucha probabilidad Leopoldo también pueda encontrarse en la cárcel de Ramo Verde”, aunque esto no se ha confirmado aún. Además, asegura que Lilian está “horrorizada” y, según ha adelantado en exclusiva a CNN, estaría embarazada de 16 semanas.

Presos políticos en Venezuela

Según el Foro Penal Venezolano, en Venezuela hay 431 presos políticos, 346 fueron detenidos en las manifestaciones, tres por el uso de redes sociales, 33 por rebelión militar y otros 49 por su activismo. Entre ellos se encuentra Yon Goicoechea, de 32 años, uno de los líderes del Movimiento Estudiantil Venezolano que encabezó las protestas en 2007, cuando cerraron el canal RCTV. Con doble nacionalidad, venezolana y española, el 1 de septiembre de 2016, Goicoechea fue detenido arbitrariamente en una de las principales autopistas de la capital. El diputado oficialista, Diosdado Cabello, dijo que supuestamente le encontraron “cordones detonantes” para explosivos. Human Rights Watch y Amnistía Internacional han exigido, sin éxito, su liberación. Rosaura Goicoechea, esposa de Yon, habla para The Objective y asegura que nada saben de él desde las últimas cuatro visitas.

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La retirada melancólica

Ricardo Dudda

Es difícil ser optimista con el problema del independentismo catalán. El procés puede durar eternamente porque es un fenómeno retórico, eufemístico, una sucesión de escenificaciones. Pero sus efectos en la sociedad catalana son reales y se perciben. Aunque las sociedades son muy volubles y nada es nunca irreversible, el esfuerzo de unir a las dos Cataluñas será enorme; el esfuerzo del independentismo para reconducir el entusiasmo hacia cauces menos rupturistas también.

Es posible que, del mismo modo que desde 2012 hasta hoy el independentismo ha crecido radicalmente, podrá retroceder. Pero tardarán en desaparecer el victimismo, el resentimiento y el rencor, la cultura del agravio, el uso de la memoria, siempre selectiva, la política como un acto expresivo, épico y “divertido”, más allá de la transacción y la negociación. Vivimos una época en la que cada generación necesita un momento épico fundacional, una Transición a nuestra medida. Como escribía un difunto tuitero, cada nueva generación piensa que el colectivismo (y puede sustituirse con cualquier otro ideal político) falló porque no lo lideraron ellos.

El procés vive jornadas históricas casi cada semana; acostumbrados a esto, los independentistas, y quizá no solo ellos, exigirán algo más que bienestar o reconocimiento. Quizá exijan entretenimiento, emoción, pasión. Durante años, millones ciudadanos catalanes han depositado mucho capital emocional en el procés. El processisme le ha devuelto eufemismos, hipérboles, momentos históricos, pero es posible que su impresionante capacidad para renovarse llegue a su fin. Difícilmente habrá un momento de responsabilidad colectiva de las élites, y dudo que llegue el momento de la rendición de cuentas. El procés intentará sobrevivir. La sociedad civil se decepcionará. Y, cuando esto ocurra, quizá lo mejor sea una lenta y melancólica retirada.

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Tener pene

Aurora Nacarino-Brabo

Foto: Erol Ahmed
Unsplash

Para esa mitad aproximada de la población que dispone de uno, tener pene puede parecer algo más o menos trivial. En realidad no lo es. Tener pene es importante. O, mejor dicho, no tenerlo lo es. Cuando empecé a relacionarme con politólogos e intelectuales en seguida noté algo extraño: era como si no existiera. Los corros siempre se cerraban ante mis narices, casi nadie prestaba atención si me atrevía a decir algo y con frecuencia no llegaba a terminar mi excurso porque alguien me interrumpía antes.

Era una situación desconcertante por nueva. Nunca me había pasado en un aula, donde uno sabe que se sienta entre semejantes y donde la brillantez de las ideas y la cuantía de los conocimientos las examina un evaluador externo al grupo: un profesor.

Al principio achaqué estas reticencias a mi edad. Era un poco más joven que la mayoría de ellos, así que pensé que quizá se tratara de eso. Y, claro que tenía que ver, pero pronto noté que había otros chavales a los que se integraba y se dispensaba el trato considerado que a mí me negaban. Aquel entorno era muy masculino, pero imagino que muchas mujeres habrán vivido experiencias similares en ámbitos distintos.

Yo decía algo y nadie se dignaba mirarme. Un rato después, algún tenedor de pene repetía el mismo argumento y era recibido con asentimiento y celebración. Así asumí que mi problema era no tener pene. La otra opción era aceptar que era más tonta que el resto, y yo, que me tengo por una persona segura, alguna vez dudé de mí, y me avergoncé de mis opiniones y pensé que quizá no estuviera a la altura.

Escribir se convirtió en la única forma de poder expresarme sin interrupciones, sin sonrisas paternalistas ni gestos de desdén. Después, claro, mis artículos no se leían como los de ellos y mucho menos se compartían. Todavía es así. Cuando eres mujer es duro labrarte un espacio propio. Tienes que ganarte el respeto de todos: de los desconocidos, de los amigos y hasta de tu novio. Aprendí que, a veces, para obtener la bendición de los cercanos tienes que conquistar primero el favor de los extraños. También, que es más fácil conseguir el aplauso de los próceres que de quienes creen competir contigo. Pero sería injusto generalizar y no admitir que me he cruzado con hombres estupendos que me han tratado como a una igual y que hoy me son muy queridos.

Como soy muy cabezota, no dejé de escribir. Me dije: “Te va a costar un poco más que a ellos, pero, al final, llegarás tan lejos como te propongas”. Sigo convencida de ello. No me malinterpreten: no creo en esas frases de autoayuda barata que lo conminan a uno a perseguir sus sueños, como si la intención forjara el éxito. Pero creo tener algún talento, aunque publicarlo sea probablemente pretencioso y poco femenino. No escribo esto buscando explotar el victimismo con el que tontea algún feminismo. No soy débil. Me gustan las personas fuertes. Me gustan las mujeres fuertes.

Una vez, cuando era pequeña, una mujer (una amiga de mi familia, además) me preguntó, casi retóricamente, si yo quería ser un chico. Supongo que lo decía porque me pasaba el día saltando, trepando, corriendo, jugando al fútbol. No me gustaban las muñecas ni esos vestidos incómodos. Me identificaba con personajes como Peter Pan, Tintín, Basil, aquel ratón émulo de Sherlock Holmes, o Arturo, en la película que Disney dedicó al mago Merlín. Me aburrían los cuentos de princesas, pobres muchachas pasivas a la espera de un señor guapo, y me daban miedo las brujas. Nunca respondí a aquella pregunta, “¿A que te gustaría ser un chico?”, porque me quedé sin palabras. El mensaje era aterrador: todo lo que me hacía feliz era impropio de una chica. Estaba íntimamente escandalizada y furiosa, aunque fui incapaz de manifestar escándalo o furia.

La contestaré hoy, cuando han pasado más de veinte años y tengo, por fin, algún público que me lea: no quiero ser un chico. No queremos ser hombres. Solo queremos ser iguales.

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Hacia dónde va el procés

Aurora Nacarino-Brabo

El su columna de hoy Aurora Nacarino-Brabo habla de la situación de la coalición independentista en un momento en el que parece que desescalar la tensión parece difícil.

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Vídeo: Museo Guggenheim Bilbao, el arte de cambiarlo todo

Redacción TO

Hace 20 años se inauguró el Museo Guggenheim Bilbao, un proyecto ambicioso situado junto a la ría de la capital vizcaína, una ciudad principalmente industrial que hasta entonces vivía un poco de espaldas al turismo, más allá de su excepcional oferta gastronómica. Dos décadas después queda la esencia de sus gentes y, por supuesto, su oferta gastronómica, pero su transformación ha sido tal, gracias al museo, que la ciudad puede estar orgullosa de ser uno de los destinos turísticos por excelencia, con visitantes procedentes de todas partes del planeta.

Puedes leer el reportaje completo aquí.

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