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Moderna de Pueblo: “Somos machistas pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido”

Ariana Basciani

Foto: Clara Asanza

La fama de Raquel Córcoles, mejor conocida por su alter ego, Moderna de Pueblo, ha crecido en los últimos años. Con más de 600 mil seguidores en Facebook o en Instagram, mayoritariamente mujeres, sabe lo que ellas quieren: hablar de feminismo.

Córcoles acaba de publicar Idiotizadas, un cuento de empoderhadas (Zenith, 2017) el nuevo cómic en donde critica los mensajes “idiotizadores” que las mujeres han escuchado desde el inicio de los tiempos. Córcoles nos comenta que no se ve como se imaginaba que se vería a los 30, porque sigue llevando converse:¿Soy muy mayor para ir con pitillos y chupa de cuero?”, se cuestiona entre risas. Afirma: “Me encanta ponerme cremas como una bruja piruja”, pero que eso no la hace superficial; cree en la complejidad del feminismo, ya que considera el movimiento social como un viaje del que todos, tanto mujeres como hombres, debemos aprender y desaprender cosas para poder vivir en igualdad.

En Idiotizadas, un cuento para empoderhadas, Moderna de Pueblo se vale de historias de Disney que todos conocemos para destruir paradigmas. Personajes como Zorricienta, Gordinieves o La Sirenita Pescada, son fácilmente detectables en la sociedad actual y Córcoles los recrea con magistral humor y crítica.

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Portada de Idiotizadas, un cuento de empoderhadas | Foto: Clara Asanza

¿Por qué decidiste escribir este libro? ¿Crisis de los 30?

Quería explicar un poco ese punto en el que ya te tienes que empezar a plantear qué tipo de vida quieres llevar, si te quieres quedar igual que a los 20 sin demasiadas obligaciones, responsabilidades, preocupándote solo de ti misma o si ya te metes en ese berenjenal de comprarte una casa, tener hijos, etc. A mi personaje le encaja perfectamente el nombre de Moderna de Pueblo, porque siempre está entre esos dos mundos, entre la modernidad y lo tradicional, pero no se ve en el camino tradicional que es lo que ha visto en su casa, con familia y con hijos, viviendo en las afueras con un trabajo muy estable; pero tampoco se ve como los modernos y sus amigos que llevan una vida tan distroyer de salir de fiesta, de estar de evento en evento, de no preocuparse mucho por si van a cobrar o no, vivir al límite. Moderna está en el medio y ella se pregunta qué camino hay en medio. Ni mi personaje ni nuestra generación tienen referentes de parejas sin hijos que puedan contar su experiencia o de mujeres que vivan de su trabajo, que no hayan querido ser madres, pero que lleven una vida bastante estable. Entonces nos faltan esos referentes para preguntarles si les ha ido bien y así hacernos una idea de todas las posibilidades.

 ¿Idiotizadas está dirigido a una generación más joven que la tuya?

Creo que no hay muchísima diferencia. Si llevas la vida de Zorricienta y Gordinieves probablemente te sientas más cercana a la generación de los 20 que de los 30; hay personas que, al contrario, tienen 25 y se sienten más cercanos a los de 40 por el estilo de vida que llevan. Ahora priva más la personalidad y lo que quieres en la vida que la presión social del entorno. Tú dices: “todos mis amigos se están casando”, pero siempre te quedan algunos que no, ya no eres la loca, la rara, la sola. Sí creo que es un libro que se puede leer a los 15 años y, aunque no vas a empatizar tanto con la trama, sí lo vas hacer con las idiotizaciones de las que se habla, porque hablo del proceso y algunas historias se remontan a cuando eres niña, otras a cuando eres adolescente y otras más ubicadas en los 30 años.

¿Por qué seleccionaste el verbo “idiotizar” para titular del libro?

Creo que la palabra feminista está un poco asociada a connotaciones negativas. Yo me hecho abanderada al intentar hacerle una operación estética, para que la gente vea que no tiene nada de malo la palabra y que es súper bueno lo que fomenta el feminismo. Pero una manera de expresar lo que el feminismo te aporta como herramienta, es des-idiotizarte de mensajes que ya tienes tan aprehendidos, cosas que te han ido contando tantas veces y que casi te las crees por las veces en que las has oído. Hay tantas películas en las que las mujeres quieren ser madres y si ves que todas las mujeres que aparecen son así, tú también puedes pensar que debes ser así, sin analizarlo. El feminismo te dice: “hay otras opciones”, “tu género no tiene que encajar en ese estereotipo”, “si te sientes diferente, sigue tu instinto y no hagas las cosas por presión social”. Entonces Idiotizadas, un cuento para empoderhadas en resumen, es afirmar que somos machistas, pero estamos despertando de los lenguajes machistas que hemos recibido.

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Una de las páginas de Idiotizadas, un cuento para empoderhadas | Imagen: Zenith

En los créditos del libro veo que el guion lo haces junto a Carlos Carrero, ¿qué tanto aportaste tú y qué tanto aportó él?

Yo creo que hay un 75% mío, lo que vendría a ser el alma del libro, la idea original y las tramas en las que está inspirado. Siempre necesito ser yo la que diga “esto lo he vivido”, “esto tengo ganas de contarlo”, y es lo que prima en el libro. Carlos le da un sentido a todo, porque yo tengo tantas cosas que contar que a veces las quiero meter todas a la vez. Cuando no comentas con nadie tus ideas, puedes dar un mensaje que se puede malinterpretar; Carlos siempre lo lee todo, hace un esquema, un orden de las tramas, te cuestiona. Tenemos reuniones creativas. A mí él me da mucho juego porque tenemos los roles de género cambiados en casa. Lo que se ha vendido como lo que quiere una mujer es con lo que él sueña y la actitud que tienen los hombres en las películas de “ay qué marrón mi novia quiere casarse y tener hijos”, soy yo quien lo aporto. Creo que hay que visibilizar que no siempre somos nosotras las que estamos persiguiendo a nuestros novios para casarnos o tener hijos, es una imagen muy anticuada, pero no hay suficientes obras que lo muestren.

Entonces es un libro autobiográfico, ¿inclusive la historia de tu madre y tus hermanas?

Sí, mi madre se divorció súper tarde. Por eso me importan tanto estos temas, porque la generación de mi madre ha tenido unas posibilidades tan limitadas comparadas a las que he tenido yo, que he pensado “suerte que no nací en su época”, siempre quieres pensar “yo lo hubiese hecho mejor, yo no hubiese caído en esas idiotizaciones”, pero marca mucho cómo es tu familia, qué te inculcan. Mi madre, sin ella saber que era feminista, siempre me ha dado mensajes que son des-idiotizadores: “no creas que un hombre va a venir a rescatarte, tú tienes que valerte por ti misma”. Son una serie de mensajes muy básicos, pero hay que expresarlos porque el entorno dice lo contrario.

Veo mucha crítica a ciertos valores, ¿qué crees que te dirían mujeres que sí han decidido ser amas de casa o que han querido casarse y dedicar su vida a ser madres? ¿Crees que se sentirían juzgadas al leer el libro?

Obviamente si haces un libro súper personal, vas a poner allí tu opinión y yo no quiero juzgar a nadie. Pero si mi hermana que tiene 25 años me dice: “voy a dejarlo todo porque me apetece ser ama de casa”, le diría: “eres súper joven, no te puedes permitir depender de alguien, porque he visto lo que pasa cuando dependes de alguien, luego te quedas sin posibilidades y cada año que pasa sin que seas tú quien llevas las riendas del dinero, menos puedes reclamar. Se produce una relación de desigualdad en la pareja. Es una situación de riesgo, yo entiendo que te parezca un estilo de vida bonito, yo solo digo que seas consciente del riesgo que estas asumiendo. Tienes que confiar muchísimo en esa persona y, ahora mismo, ¿quién cree en el amor para toda la vida?”. Yo creo que es un sentimiento hermoso que seguirá existiendo y día a día lucho porque mi relación dure para toda la vida, pero estando consciente de que puede ser que no, y que puedo “rescatarme” si pasa cualquier cosa.

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Las solteras en Idiotizadas, un cuento para empoderhadas | Imagen: Zenith

¿Tu enfoque tiene que ver con una independencia económica?

Sí. No significa que no me parezca importante la tarea de una ama de casa, es que si eso estuviera valorado por la sociedad, si tuviera un sueldo esa persona, quizás sería diferente el enfoque. Imagina que el sueldo de él tiene por contrato que si la mujer se queda en casa haciendo todas las tareas del hogar, tiene por derecho a un porcentaje de su sueldo porque está haciendo que el hombre pueda trabajar sin que se preocupe de nada más, haciendo que su carrera despegue. En cambio, en la actualidad ese trabajo nadie lo reconoce. Mi madre había aprendido a cocinar, a coser, a ser una buena madre, todo lo de la casa, y por ello me decía: “sal de aquí, porque no quiero que aprendas esto, quiero que aprendas otras cosas, porque esto no está valorado”. Mi madre fue una perfecta ama de casa y se puede ser feliz con esa vida, si se agradece el trabajo que estás haciendo; pero si el mensaje es “viven como reinas, no trabajan”, eso va a calar en tu autoestima, te vas a valorar menos. Entonces hasta que no esté valorado, no puedes sacrificarte y ser solo eso.

Claro, pero también sería una generalización pensar que solo existen parejas en las que el hombre no valore que la mujer se quede en casa.

Claro, yo lo que quiero es que se iguale. Por ejemplo, yo tengo una carrera a la que me costaría muchísimo renunciar y si mi pareja me dijera: “yo quiero tener hijos, pero me voy a encargar de ellos porque tú no puedes renunciar a tu trabajo”, eso sería estar en igualados. A mi no me parece mal, hay que sopesar las posibilidades y que no sea siempre la mujer quien deba renunciar a su profesión. También es importante que el hombre no se sienta desvalorizado o avergonzado porque sea ella la que vaya a trabajar y sea él quien se quede en casa. Ellos también se sienten juzgados si apuestan por ese estilo de vida o si apoyan a la mujer en su carrera.

En el libro más allá de las críticas a las viejas películas de Disney, das ejemplos de referentes feministas como Lena Dunham o el libro de Kate Bolick, Solterona. ¿Crees que en España faltan referentes o sí existen y no se han visibilizado?

 Faltan referentes, pero creo que las mujeres se están visibilizando ellas solas. Las mujeres lo hemos demostrado gracias a las redes sociales, porque interesa lo que decimos, lo que hacemos, que somos la mitad de la población y que nuestros contenidos importan. Gracias a eso, mis seguidoras me han apoyado y me han puesto ellas en esta posición; sin ese aval detrás, no me habrían dado la oportunidad de publicar. Estamos demostrando que tenemos algo que decir, lo que pasa es que los hombres no se interesan por lo que decimos y ese es el gran problema. Y me preguntan cómo podemos hacer que este mensaje llegue a los hombres y yo les digo: “leyéndose el libro”, aunque sepa lo difícil que es que ellos lo vayan a leer. En cambio nosotras, ¡a cuántos autores leemos!

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Promoción para la presentación de Idiotizadas, un cuento para empoderhadas en Barcelona | Imagen: Moderna de Pueblo

¿Qué mujeres en España y cercanas a ti están enviado un mensaje feminista?

Isa Calderón con ‘Reviews Fuertecitas’, que hace unas criticas de cine desde la visión de genero con mucho sentido del humor. Lyona, quien presentó mi libro en Barcelona y es una crack, una creativa 360. Paula Bonet, una artista de los pies a la cabeza, que se ha sentido infravalorada y juzgada, es otra crack y la admiro muchísimo, aunque yo no entienda sobre arte. También está la youtuber ‘Soy una pringada’, que representa a la nueva generación que empezó hablando de cine y luego pasó a expresar su manera de ver las cosas; se hizo muy viral con el vídeo ‘Odio a los heteros’ en el que ridiculizaba los comportamientos de los heteros, siempre tan alabados en las películas. Ella es una chica mucho más joven, que está por encima del género y es lo que me da esperanzas, porque también falta visibilizar eso. Está Ana Morgade que ha presentado mi libro en Madrid, que siempre la dejan relegada a ser la co-presentadora, la co-laboradora y es que la conoces y tiene mucho ingenio, aptitudes perfectas para que le den un late night. Y por su puesto, Eva Hache que es una crack. Quizás en ficción me faltan referentes, pero me faltan en todo.

Más allá de destruir al sistema patriarcal, Raquel Córcoles propone revisitarnos, llegar a un pensamiento más crítico, donde podamos romper moldes, estereotipos de cómo ser hombre o ser mujer. Flexibilidad es la consigna.

Continúa leyendo: 6 vídeos para entender por qué necesitamos feminismo

6 vídeos para entender por qué necesitamos feminismo

Clara Paolini

Foto: Barbara Kruger

¿Es posible entender por qué es necesario el feminismo y pasar un buen rato al mismo tiempo? En The Objective pensamos que sí, y tenemos vídeos para demostrarlo.

Menospreciado, mercantilizado, cuestionado y, sobre todo, malinterpretado; el feminismo es más necesario que nunca pero, por increíble que parezca, tenemos que seguir explicando el porqué. Mujeres y hombres de todo el mundo no conocen la correcta acepción de este concepto básico en pro de la igualdad, y aunque los esfuerzos se multiplican, los resultados siguen dejando bastante que desear.

La pesada lacra de la educación sexista parece imborrable, la brecha salarial se legitima bajo engañosas explicaciones y el machismo inunda los titulares de medios generalistas. Por si fuera poco, la cosificación sexual es el pan de cada día y mientras la violencia de género se cobra vidas día sí día también, millones de mujeres y niñas en todo el mundo sufren aberrantes discriminaciones por el simple hecho de haber nacido hembras. No es fácil englobar en pocas líneas las líneas las múltiples facetas y diferentes aproximaciones de la lucha feminista, pero basta con echar un vistazo alrededor para encontrar la certeza: si queremos un mundo más justo, lo necesitamos.

Como decía Lea Vélez, “quien no crea en la igualdad de la mujer, no es machista, es mala persona”, así que seamos buenos; echemos un vistazo a algunos vídeos sobre los que merece la pena reflexionar.

100 frases que hicieron viral un trabajo de instituto

 “Qué graciosos son los niños levantando las faldas”, “si te ven jugar con los chicos te van a llamar marimacho”, “así vestida pareces una mojigata/ así vestida pareces una puta”, “vosotras la tenéis más fácil, enseñáis una teta y está todo hecho”. Son típicos tópicos que dan una contundente respuesta a por qué el feminismo es necesario.

La estudiante de 17 años Alicia Rodenas, del IES Diego Siloé de Albacete, decidió ponerse delante de la cámara para reproducir un texto publicado en Facebook. Eran 100 frases redactadas por la madrileña Ro de la Torre, una de las fundadoras de la página feminista ‘Locas del Coño’.

El corto se hizo viral en pocos días, creando un aluvión de comentarios ofensivos hacia su creadora. Quien accede al vídeo ahora puede leer: “Los comentarios en este vídeo han sido desactivados debido a la proliferación de insultos y vejaciones. El SMF y el IES Diego de Siloé defienden y abogan por la libertad de expresión y opinión. Por ello agradecen tanto los comentarios favorables como los críticos, pero no consideran que este sea el foro apropiado para verter exabruptos despreciativos hacia estudiantes de su comunidad”. Este es el mundo en el que vivimos.

Feministas con niqab

 Tras un reportaje publicado por Human Rights Watch sobre las leyes de guarda masculina en Arabia Saudí, el pasado otoño se lanzó una petición para denunciar este opresivo sistema y colectivos de activistas empezaron a buscar formas creativas para exigir la por ahora inexistente igualdad de género del país. Entre las propuestas destaca el videoclip de Majed Al-Esa.

“Hwages” muestra a tres atrevidas mujeres árabes vistiendo niqabs y deportivas realizando actividades tan comunes como jugar al baloncesto, conducir o visitar un bar, que en Arabia Saudí son consideradas ilegales sin la supervisión de algún hombre. La letra de la canción tampoco tiene desperdicio: según se explica en International Business Times, el himno pop incluye frases como “Si tan sólo Dios nos librara de los hombres”. Como colofón, Donald Trump, ejerciendo su indiscutible papel al frente de la “Casa de Hombres”.

Si lo vemos ridículo en ellos, ¿por qué para ellas es normal?

 “Cosas de chicos” es divertido y crítico a partes iguales. En este corto feminista, dirigido por la gallega Aldara Filgueiras, los hombres se ponen en las piel de las mujeres para representar discriminaciones cotidianas y ejemplos de sexismo profundamente arraigados en el contexto laboral.

Según comenta la directora: “Si resulta ridículo en ellos, ¿por qué no en ellas? (…) Cambiamos la perspectiva de género para visibilizar el ridículo de lo que está pasando y también para incluir a los hombres en la denuncia”.

Piropos de obreros en un mundo ideal

Si hay un gremio conocido por su histórico “talento” para el piropo machista es sin duda el de la construcción. En lugar de ofensivos silbidos hacia el “ganado” femenino, “ingeniosas” ideas sobre lo que harían con el cuerpo que pasa por la acera o los gritos declamando su repentina excitación sexual,  ¿no sería maravilloso desde los andamios llegaran frases respetuosas y agradables alejadas del sexismo?

“El lugar de una mujer es donde ella elija”, “me gustaría enseñarte el respeto que mereces”, “ese color te sienta muy bien, que tengas un día productivo” son algunas de las perlas que sueltan estos albañiles, rompiendo con todos los estereotipos de su profesión. Se supone que es lo que dirían en realidad los obreros de la construcción si fueran ellos mismos. En un mundo perfecto, claro.

10 horas en la calle, 100 piropos incómodos

Una mujer en vaqueros y camiseta negra camina silenciosamente por Manhattan durante 10 horas. Una cámara oculta graba sus movimientos y las desagradables vivencias a las que se ve sometida: Más de 100 hombres la increpan, algunos llegando a rozar el acoso. Este vídeo-documental que ya supera los 44 millones de reproducciones en YouTube es una campaña de concienciación de la plataforma Hollaback!, una red cuyo objetivo es visibilizar y concienciar sobre el acoso callejero hacia las mujetes en las grandes ciudades.

De la malinterpretación a la absurdidad

 Y para terminar, el mayor motivo por el que necesitamos feminismo: las mujeres que no lo entienden. Los ejemplos son muchos y basta echar un vistazo a la página Women Against Feminism para percatarse de las dimensiones de la malinterpretación.

La protagonista del vídeo, Lauren Southern, política libertaria canadiense, explica: “No creo en el feminismo porque creo en la igualdad”. ¿Adivinas qué palabra, por encima de cualquier otra, abandera el movimiento feminista? Sí, es justamente igualdad, lo que demuestra que la absurdidad humana no tiene límites.

Continúa leyendo: Angela Davis, la última revolucionaria del Black Power

Angela Davis, la última revolucionaria del Black Power

Clara Felis

Foto: FRED THORNHILL
Reuters

La editorial Capitán Swing recopila en ‘La libertad es una batalla constante. Ferguson, Palestina y los cimientos de un movimiento’, los últimos discursos y entrevistas que la activista afroamericana ha impartido a lo largo de estos últimos años.

Para Angela Davis (Birmingham, Alabama, EEUU, 1944) levantarse con el sonido de las bombas era algo habitual. La dinamita, además de ser su despertador matutino, llegó a moldear la sintaxis de su barrio: Dynamite Hill (La Colina de la Dinamita). El humo denso y grisáceo de estos artefactos era para muchos una niebla que caracterizaba la morfología del vecindario. No para ella, que se asfixiaba con aquel aire impregnado de supremacía blanca. “Por una parte, sentíamos una aversión instintiva hacia todos aquellos que nos impedían realizar nuestros deseos, de los más ambiciosos a los más triviales. Por otra parte, sentíamos celos, también instintivos, por el hecho de que ellos tuviesen acceso a todas las cosas agradables que nosotros deseábamos. No obstante, recuerdo muy bien  haber decidido, siendo aún muy joven, no albergar ni expresar, nunca, nunca, el deseo de ser blanca”, anotó ella misma en su autobiografía, publicada por primera vez en 1974.

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Fue a los cuatro años cuando se percató de que existía un conflicto con “los suyos”. Las miradas de odio y el desprecio que mostraban sus vecinos le hicieron entender que ambos mundos estaban enfrentados. Así se lo demostraron los Montee, un matrimonio de ancianos que vivía a escasos metros de su casa y que jamás le devolvió el saludo. Traspasar el lado este de la calle Center, donde también se ubicaba el domicilio familiar de los Davis en Birmingham, implicaba entrar en guerra. Ocurrió con los Deyabert, una de las primeras familias negras que se adentró en el territorio blanco de la localidad. Su casa fue bombardeada en 1949 por no respetar las reglas establecidas. Sentencia aprobada por el Ku Klux Klan. Mayoría absoluta. No se admite recurso.

Una ‘pantera negra’ histórica

A sus 73 años, la que fuera una de las principales representantes del Partido Político de los Panteras Negras (BPPP por sus siglas en inglés) y del movimiento de liberación negra, sigue difundiendo su mensaje con la misma intensidad revolucionaria que entonces.

Según señala ella misma, la igualdad social aún no se ha logrado del todo en EEUU y la lucha debe continuar. Tras su reciente visita a España, donde impartió una conferencia titulada ‘La revolución hoy, la activista afroamericana ha centrado sus discurso en cinco ejes: El feminismo negro, la justicia restaurativa, el desarrollo de la clase obrera, la renovación del vocabulario histórico en pro de la “libertad negra”, y la creación de un nuevo movimiento marxista contra el racismo.

“Los partidos políticos existentes no pueden constituir nuestro principal espacio de lucha, pero sí creo que el terreno electoral puede ser un espacio en el que organizarse. En Estados Unidos necesitamos desde hace mucho tiempo un partido político independiente, antirracista, feminista y obrero”, le reconoció la propia autora al periodista Frank Barat en 2014. Esta y otras conversaciones, así como sus últimos discursos, se recogen en La libertad es una batalla constante. Ferguson, Palestina y los cimientos de un movimiento (Capitán Swing, 2017).

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Image de la movilización de 1972 ‘Free Angela’.

Ferguson versus Palestina

El asesinato de Michael Brown a manos del agente Darren Wilson y los posteriores sucesos que tuvieron lugar en Ferguson, hace ahora tres años, tienen para la autora cierto paralelismo con la ocupación de Palestina, entre otras cosas, por la violencia policial empleada en ambas zonas. Tesis principal de su último libro. “Este uso de la guerra contra el terror como una denominación genérica del proyecto de democracia occidental del siglo XXI ha servido como justificación del racismo contra los musulmanes, ha legitimado todavía más la ocupación de Palestina, ha redefinido la represión hacia los migrantes y ha llevado indirectamente a la militarización de los departamentos de policía local de todo el país”.

Para Davis, la opresión con sus compatriotas sigue existiendo y sigue creciendo en Estados Unidos. Según los últimos datos recabados por la organización The Sentencing Project, de los hombres negros tienen “seis veces más probabilidades de ser encarcelados que los hombres blancos”.

Pobreza, etnia y religión siguen caminando de la mano, y la visión colonialista parece seguir vigente en ciertos sectores de la sociedad americana. “La libertad negra no se ha logrado todavía. Sobre todo considerando que un gran número de personas negras viven en la pobreza y que un número desproporcionado están encarceladas, atrapadas en la red del complejo industrial de prisiones (…) El racismo contra los musulmanes se ha alimentado del racismo contra los negros”, anota la propia Davis en sus páginas.

Reformular el relato histórico

Tal y como analiza en el discurso The Truth Telling Project: violencia en Estados Unidos, impartido en San Luis, Misuri, hace dos años, los comportamientos racistas actuales tienen su origen en la manipulación del relato histórico y en la falta de implicación que muestran ciertas instituciones académicas. “Si optamos por utilizar vocabularios históricamente obsoletos, nuestro entendimiento del racismo permanecerá superficial y nos pueden convencer fácilmente de que por ejemplo, las reformas legales automáticamente producen cambios reales en el mundo social”.

Más allá del relato, Davis se mantiene fiel a los postulados del igualitarismo social, educativo y sanitario defendido por ella en los setenta. Etapa en la que su lucha se intensificó dentro del Partido Comunista, del que es miembro desde 1968.  Su implicación con el ideario del partido la llevó a la cárcel después de haber sido expulsada de la Universidad de California por la misma razón. Mujer, negra y comunista. Cóctel mólotov.

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Imagen de la manifestación de 1972: ‘Free Angela’.

La persecución comunista de Reagan

Ella misma describió así en su Autobiografía (Capitán Swing, 2016), la intensa campaña de acoso a la que le sometió tanto la propia universidad como los distintos medios de comunicación locales. “Mis sospechas se confirmaron cuando me enteré de que la Junta de Gobierno de la universidad -a las órdenes del gobernador Ronald Reagan- había ordenado al rector de Los Ángeles que me preguntase oficialmente si era o no miembro del Partido Comunista”. Algo que le causó cierta sorpresa, entre otras causas por el excesivo control político que tenían los profesores de aquella institución. “Lo que me sorprendió fue el tono ceremonioso de la convocatoria, que parecía ser el principio de un proceso inquisitorial al estilo McCarthy”.

Cuanta más represión mostraban las fuerzas de seguridad, más crecía su implicación en la lucha por los derechos civiles. Movilizar a la masa a través de manifestaciones o discursos, comparecer ante los medios y crear publicaciones clandestinas en las que se denunciaba la violencia policial contra su comunidad, fueron algunas de las medidas que adoptó en la década de los 70. “Defender a los Panteras era defendernos a nosotros mismos. Si el Gobierno podía continuar su agresión racista contra ellos sin temor a represalias por nuestra parte, la represión alcanzaría pronto a otras organizaciones y acabaría por abarcar a toda la comunidad”, sentenció en sus memorias.

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Imagen de la marcha de Washington por el trabajo y la libertad del 28 de agosto de 1963.

El mismo año del asesinato de Martin Luther King (1929-1968), el joven Gregory Clark fue asesinado por Warren B. Carleson, agente de policía. También aquel año el edificio de los Panteras Negras en Los Ángeles fue asaltado por la policía de la ciudad. Un conjunto de actos que acabaron por salpicar a Davis, acusada por el FBI de asesinato, secuestro y conspiración por el caso Soledad Brothers (tres afroamericanos prisioneros en el penal estatal de Salinas Valley que fueron acusados por el asesinato de un guardia de la prisión). A raíz de estas acusaciones, Davis huyó por todo el país para evitar la condena que este tipo de delitos tenía en California: pena de muerte.

Los Ángeles, Las Vegas, Chicago, Detroit, Miami o Nueva York son algunas de las paradas que hizo durante su fuga, lo que provocó que el FBI la incluyera en la lista de los ‘Diez criminales más buscados’.

“Probablemente va armada y es peligrosa. Si la ven, no intenten hacer nada. Póngase en contacto inmediatamente con el FBI”, anunciaba el cartel que intentaba darle caza. Fue el 13 de octubre de 1970 cuando fue detenida en el motel Howard Johnson de Nueva York. “Me di cuenta de que no era una cuestión personal. Se trataba de mandar un mensaje a un gran número de personas para que desistieran, para que no se involucraran en las luchas de liberación del momento”, recordaba ella misma en sus escritos.

Después de pasar dos meses en la prisión de mujeres de Nueva York, fue trasladada a California, donde pasó 14 meses más. La campaña “Free Angela”, que movilizó a medio país, consiguió que fuese absuelta de todos los cargos en junio de 1972.

La activista se convirtió así en un referente para muchos de los jóvenes que siguen luchando por la igualdad social. Como cantaban los esclavos del sur de Estados Unidos a inicios del siglo XX:  “Dicen que la libertad es una muerte constante/ hemos muerto tanto que tenemos que ser libres”. Y ahí está Angela. Resucitada y libre. Tótem de la resistencia afroamericana.

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Así es el gracioso 'reboot' de Friends para millennials que responde a sus críticas a la serie

Redacción TO

Foto: YouTube

A los millennials no les gusta Friends, o al menos a los millennials más jóvenes. La exitosa sitcom de mediados de los noventa ha sido acusada de homófoba y machista, según recoge una encuesta del diario británico The Independent. Las generaciones más jóvenes rechazan la forma de hacer comedia de la recordada serie de la NBC.

La ficción, disponible para su visionado en streaming a través de Netflix, no ha logrado calar en estos jóvenes ya que están “impactados” por el tratamiento que se hace de determinadas situaciones relacionadas con temas de género e identidad sexual.

Por poner un ejemplo de momentos que molestan, los millennials critican la escena en la que Ross le quita una muñeca Barbie a su hijo, que está jugando con ella, y la cambia por un muñeco de G.I. Joe. Este momento es descrito como un claro ejemplo de perpetuar los roles de género de manera equivocada, y un pensamiento totalmente lejano a la sensibilidad actual sobre la identidad de las personas.

Uno de los momentos descritos como homófobos es de la paranoia de Chandler ante la opción de que el resto lo crea homosexual y los recurrentes chistes en relación a la condición de travesti de su padre, algo que es rechazado por estos jóvenes.

En respuesta a toda esta controversia, un grupo de millennials ha difundido unos títulos de Friends destinados a ellos. En un video que ha se ha hecho viral en las redes sociales se puede ver a los seis amigos haciéndose selfis y utilizando sus móviles, como locos, mostrando esa particular forma de actuar de los millennials.

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'Grace and Frankie', icono televisivo de la tercera edad

Néstor Villamor

Las ancianas ya no son ancianas. Al menos en la televisión. Ya no hacen punto ni bizcochos. No están todo el día pendientes de sus hijos, que para algo son mayorcitos. Si ya de por sí las series protagonizadas por mujeres son minoría (aunque tampoco son excepciones: Sexo en Nueva York, Mujeres desesperadas…), Grace and Frankie, la aclamada comedia sobre dos septuagenarias cuya cuarta temporada se estrena este viernes en Netflix, es una propuesta que no solo desafía al sexismo, sino también al ageism, la discriminación por la edad.

Para hacerse una idea más o menos realista de cómo son Grace y Frankie basta con imaginar a las chicas de oro saliendo de farra, quemando la pista, tomando peyote, sufriendo los dolores post-masturbatorios generados por la artritis y poniendo verdes a sus exmaridos homosexuales. Porque la comedia arranca precisamente cuando a Grace (Jane Fonda) y Frankie (Lily Tomlin) les dicen sus respectivos cónyuges, Robert (Martin Sheen) y Sol (Sam Waterston), que se van a divorciar de ellas porque llevan 20 años liados y han decidido casarse. Tras el shock, ambas se van a vivir a una casa que habían comprado las dos parejas en multipropiedad. E intentan seguir con su vida como pueden: Grace crea un perfil en una página web de citas, Frankie intenta poner a la venta un lubricante vaginal orgánico creado por ella misma que además es comestible (“una no debería ponerse en la vagina nada que no se llevase a la boca”, razona) y entre las dos inventan un vibrador para mujeres de la tercera edad que no deje las manos agarrotadas y cuyas instrucciones estén en letra bien grande para poder leerlas sin gafas de cerca.

Señoras que practican sexo

Pero más allá de momentos más o menos divertidos, la serie refleja un cambio de tendencia que se va consolidando en el cine y la televisión mainstream: mostrar la sexualidad de las mujeres de cierta edad. Ocurrió en 2003 con Las chicas del calendario, una historia basada en hechos reales sobre señoras que posan desnudas para hacer un calendario benéfico para luchar contra la leucemia. Del mismo año es Cuando menos te lo esperas, en la que una madurita Diane Keaton se lía con un joven Keanu Reeves. Y también fue Keaton quien, aunque en un papel secundario, conseguía por fin su primer orgasmo en Porque lo digo yo (2007).

Y el avance social no es solo para ellas. Los gays de Grace and Frankie muestran una realidad nueva del colectivo, inequívocamente ligada a la aprobación del matrimonio homosexual en Estados Unidos en 2015, año en que se estrenó la primera temporada. La pareja que forman Martin Sheen y Sam Waterston es una de las pocas representaciones televisivas del colectivo LGTB de la tercera edad. Se suma así a la estela de Transparent, drama producido por Amazon sobre una anciana transexual.

Avance por fuera, retroceso por dentro

Pero los avances que la serie proyecta en la pantalla distan mucho de estar reflejados en las condiciones laborales de las actrices. Aunque son ellas las que llevan el peso narrativo (y el título) de la ficción, Fonda y Tomlin cobran lo mismo que los actores que interpretan a sus exmaridos, que si bien aparecen en todos los episodios, tienen un papel secundario. Según Fonda, fue Tomlin quien se enteró de que sus compañeros cobraban lo mismo que ellas. “No nos hace gracia”, se quejó la ganadora de dos Oscar. “El programa no es Sol and Robert, es Grace and Frankie“, lamentó a su vez la otra coprotagonista. Por su parte, Sheen y Waterston han salido en defensa de las actrices y han dicho en una entrevista televisiva que deberían “recibir un aumento” porque “son las que llevan la serie”.

Queda por descubrir si la discriminación salarial se ha solucionado para esta cuarta temporada. Lo que sí se sabe ya es que la nueva entrega contará con la participación de Lisa Kudrow, la inolvidable Phoebe de Friends.

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