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Mordazas digitales

Christian Rubio

Con frecuencia se escuchan comentarios del estilo “Internet lo sabe todo”. Y es que la inabarcable red de redes es un pozo sin fondo de información, datos, titulares y opiniones que circulan sin descanso de un lado a otro del planeta de forma instantánea. Que nos parezcan útiles en su conjunto ya es otro cantar.

Pero no es necesaria ninguna tesis a estas alturas sobre lo que ha significado la aparición de Internet en nuestras vidas. Porque hay una oleada de voces, cada día más poderosas, que se preguntan hasta qué punto su libertad de expresión está siendo controlada en el universo digital. El clamor de la inquietud apunta principalmente a las que quizá sean las creaciones más fértiles de la web: las redes sociales.

Breve historia de un fenómeno de masas

Perfilar la trayectoria de las redes sociales no es una tarea fácil, ya que son muchos los sitios web que reclaman el honor de haber sido la primera comunidad global de internautas. Si nos ceñimos a las fechas, debemos señalar el año 1994 como un punto de inflexión en la comunicación digital: nace GeoCities, la primera página web con características similares a lo que hoy conocemos como red social. La idea era que los usuarios creaban sus propias páginas y las alojaban en diferentes barrios según su contenido.

Facebook nació en 2004 y actualmente cuenta con 1.700 millones de usuarios. (Foto: Carlos Barria / Reuters)
Facebook nació en 2004 y actualmente cuenta con 1.700 millones de usuarios. (Foto: Carlos Barria / Reuters)

En la siguiente década aparecerían más nombres como TheGlobe (1995), SixDegrees (1997), Friendster (2002) y MySpace (2003). Todos ellos forman parte del Salón de la Fama de los social media. Aunque en 2004 llegó la que se convertiría en la auténtica reina de este mundillo, Facebook, que actualmente cuenta con cerca de 1.700 millones de usuarios registrados. En sus orígenes se limitaba a ser una plataforma para que los estudiantes universitarios de Harvard estuvieran en contacto, pero rápidamente se transformó en un gigante indomable.

Censura en la red: ¿truco o trato?

Las diferentes legislaciones a nivel internacional fueron un quebradero de cabeza para Facebook, que a lo largo de los años ha ido limando su política de funcionamiento. En su hervidero de publicaciones, los desnudos se han convertido en el principal foco de controversia. Hace poco conocimos el caso de la fotografía de la ‘niña de Napalm’, publicada en primera página por el periódico más grande de Noruega, Aftenposten. En ella aparece una niña desnuda que huía de un bombardeo durante la guerra de Vietnam. El fotógrafo ganó el premio Pulitzer, pero su obra fue censurada en la red social. Después de una lluvia de críticas, Facebook rectificó su postura.

El año pasado ocurrió otro episodio también bastante curioso. Un fotógrafo alemán publicó una fotografía en la que aparecía él sentado en primer plano con un cartel en el que podía leerse “No compres en las tiendas de los extranjeros” y detrás una mujer con los pechos al descubierto. Facebook no dudó ni un momento y la eliminó de su base de datos al considerarlo contenido pornográfico. “La frase racista, como estaba previsto, no molesta a nadie en Facebook”, se lamentó el autor de la imagen.

Existe una barrera electrónica y un equipo humano que filtra nuestras publicaciones. (Foto: Pawel Kopczynski / Reuters)
Existe una barrera electrónica y un equipo humano que filtra nuestras publicaciones. (Foto: Pawel Kopczynski / Reuters)

Hablamos con Sergio de los Santos, director de laboratorio de la empresa de seguridad digital Eleven Paths. “Existe un ejército de operarios en las empresas de este tipo que se dedican a filtrar manualmente todo lo que se le puede escapar a los algoritmos, para bien y para mal. Ellos también se pueden equivocar y aplicar un criterio equivocado o controvertido”, comenta. Una medida que se une a la “primera barrera electrónica, completamente automática, que detecta imágenes pornográficas, desnudos y palabras ofensivas”.

Sobre este tema nació el famoso movimiento #FreeTheNipple, que buscaba eliminar, o al menos mitigar, la fobia exacerbada de Facebook a los desnudos. Consiguió el importante logro de hacer que la compañía modificara sus normas comunitarias, permitiendo “fotos de mujeres amamantando o que muestren los pechos con cicatrices por una mastectomía”. Sin embargo, sigue eliminando aquellas que “muestren los genitales o las nalgas en su totalidad y de una forma directa”.

Igualmente, las reglas del juego han cambiado en otro campo de la libertad de expresión. El cierre del medio digital Gawker pone en entredicho el abuso de poder que las redes sociales ejercen sobre la prensa. Y es que un accionista de Facebook logró llevar al medio a la bancarrota después de que publicara cierta información “incómoda” sobre su peculiar modus vivendi. Es tal la sumisión de los periodistas a las tecnológicas de Silicon Valley que incluso aplauden dócilmente en las ruedas de prensa que allí se celebran.

Crónica de una mordaza anunciada

Ruido, tanto ruido, como diría Sabina, es el que provocan las normas de uso de las redes sociales. Pero Facebook no es un caso aislado. En Twitter permiten ciertos tipos de contenido explícito en los tweets que estén marcados como “contenido multimedia sensible”, aunque eliminarán aquellos con “material pornográfico o que muestren violencia excesiva”. Instagram, que pertenece a la red de Zuckerberg, comparte muchas similitudes con ella y prohíbe la exhibición de pechos femeninos donde se vea el pezón. Tumblr presume de ser la ‘oveja negra’ en todo este meollo y acepta en sus publicaciones cualquier contenido (“Vive y deja vivir”, proclama).

Las redes sociales tienen sus propias normas de conducta. (Foto: Jon Nazca / Reuters)
Las redes sociales tienen sus propias normas de conducta. (Foto: Jon Nazca / Reuters)

“El límite está donde la red social quiera ponerlo. Si realmente nos detuviésemos a leer los términos de uso, nos bloquearía y no usaríamos nada, quedaríamos aislados. También es cierto que no muchas redes abusan en exceso de ese poder, al menos públicamente”, asegura Sergio de los Santos. Otras plataformas como Youtube dejan la censura en manos de sus propios usuarios. Si un amplio número de espectadores denuncia uno de sus vídeos, éste será susceptible de ser eliminado por un “equipo cualificado y multilingüe”.

El ¿futuro? de las redes sociales

Algunos expertos mantienen la teoría de que las redes sociales se dirigen inexorablemente hacia lo impersonal y anónimo. Los internautas tienden a limitar sus publicaciones y compartirlas sólo con quienes ellos quieran. Lejos quedaría por tanto aquella preferencia por destacar e impresionar a una gran cantidad de gente. Los blogs y la difusión global han ido dejando paso al intercambio anónimo y los pequeños grupos de mensajería.

“Las redes sociales seguirán actuando de forma conservadora hasta que un escándalo, desliz o pataleta lo suficientemente llamativa les obligue a rectificar. Entonces se reconciliarán con sus usuarios. Y así hasta que algo ocurra…”, vaticina Sergio de los Santos. Y lo que está ocurriendo es que los usuarios piden a gritos protección para su intimidad y libertad de expresión. Hasta dónde decidan adaptarse las redes sociales es imposible de saber con certeza. Y aunque parezca lo contrario, Internet no lo sabe todo.

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La pareja de Tinder que se conoció un 'match' y tres años después en un plató de televisión

Redacción TO

Foto: Tsering Topgyal
AP

A Josh Avsec y Michelle Arendas les ha salido muy barato su match en Tinder. Estos dos jóvenes estadounidenses comenzaron a hablar por la red social a finales de 2014 y han tardado tres años en conocerse, y lo han hecho en un plató de televisión en horario de máxima audiencia. Porque su historia no es la de una pareja de Tinder cualquiera.

Todo empezó con este tuit:

En la publicación, de principios de julio, el joven contaba: “Jajajaja el día que conozca a esta chica va a ser épico. Mirad las fechas de nuestros mensajes en Tinder”. Avsec adjuntaba dos imágenes con el mensaje. Tres años de relación reducidos a dos capturas de sus conversaciones, a ver quién puede decir lo mismo.

El 20 de septiembre de 2014, Josh saludó a Michelle. Esta tardó más de dos meses en responder con un “lo siento, mi teléfono murió”. Después de un par de mensajes seguidos de broma, la pareja empieza a espaciar sus contactos hasta casi un año. Entre medio se suceden las excusas típicas, que aquí, por fin, suenan ridículas: “Lo siento estaba en la ducha”, “Ey, acabo de ver tu mensaje, perdona estaba en clase”, “He tenido una semana complicada”, “Mis exámenes finales realmente me tienen muy atrapado” o “¡Ey, Josh! Quería contestarte rápidamente pero me he liado con el Día del Presidente. ¡Ya sabes cómo es!”.

El diálogo compuesto por solamente diez mensajes tiene más de 30.000 compartidos, 100.000 me gustas y 500 respuestas. Una de ellas fue la de la propia Michelle —de la que Josh ni siquiera sabía su apellido—: “Lo siento por tardar en contestar, pero necesitaba esperar un par de meses”. En ese momento, cientos de personas intervenían ya en la relación de la pareja pidiéndoles que, ¡por favor!, se conocieran de una vez.

En ese punto fue donde apareció, de nuevo, la celestina 2.0: Tinder. Los responsables de la aplicación les ofrecieron un viaje: “Es hora de que os conozcáis en la vida real. ¡Tenéis 24 horas para decidir en qué ciudad queréis que sea vuestra primera cita y os enviaramos allí!”.

La pareja, que habrá sido lenta, pero que ha demostrado que no tiene ni un pelo rubio de tonta, eligió Hawái. Y allí iban a encontrarse por primera vez, si no fuera porque la televisión americana vio el potencial publicitario que había traído la historia de los dos jóvenes, ambos estudiantes en Kent State University. Good Morning America les organizó su primer encuentro en horario de máxima audiencia. El vídeo en Facebook cuenta ya con más de tres millones de visitas. “Soy muy cabezona y no iba a ser yo la que arruinara una buena broma como esta”, contó Michelle.


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La aplicación más popular del mundo no es la que te imaginas

Redacción TO

Foto: Oliur Rahman
Unsplash

El trono de la aplicación más popular tiene nuevo rey. Sarahah lleva ocho días, y subiendo, por encima de Instagram, YouTube, Snapchat y Facebook. ¿Sarah… qué? Sarahah, que significa honestidad y franqueza en árabe, es una aplicación para enviar mensajes privados y anónimos a otros usuarios. La idea no es nueva. Antes estuvieron Whisper, Yik Yak o Secret. Ninguna de ellas duró mucho, pero tampoco tuvieron un ascenso tan viral. El 8 de julio entró por primera vez en el top de las 1.500 aplicaciones de la App Store, según datos de Sensor Tower. A los cuatro días estaba en el puesto 104. Y cinco días después, ¡sorpresa!, la aplicación más popular del momento en iTunes. Es el pigmeo que ha vencido a los gigantes.

Porque detrás de Sarahah no hay grandes compañías valoradas en millones de euros. No están Zuckerberg ni Spiegel. Está Zain al-Abidin Tawfiq, un joven desarrollador de Arabia Saudí, que se le ocurrió la idea hace menos de un año para empresas de su país. Hoy tiene más de 14 millones de usuarios registrados de todo el mundo.

Su descripción es sencilla: “Sarahah te permite recibir constructivas y anónimas críticas 🙂“. En el concepto idílico de su creador, esta app ayuda a sus usuarios a “descubrir sus fortalezas y sus áreas de mejor recibiendo feedback honesto por parte de sus empleados y de sus amigos de una manera privada”.

Comentarios anónimos a los jefes

La historia comienza en Dhahran, una ciudad al este de Arabia Saudí considerada el centro administrativo del petróleo. Allí vivía Tawfiq, quien con un grado en Ciencias de la Computación trabajaba a tiempo completo como analista de sistemas en una compañía de petróleo. El objetivo era crear una herramienta que pudiera ayudar a los empleados a realizar comentarios sin filtrar a los empresarios. Así nació Sarahah, una manera de comunicarse de manera sincera con los jefes.

El joven pronto se dio cuenta de que este tipo de servicios podría ser útil también fuera del entorno laboral. Así, en noviembre de 2016 lanzó la página web y empezó a compartirlo con su grupo de amigos. Sin embargo, apenas llegó a 100 mensajes al final de año, según contó Tawfiq a Mashable. Ese fracaso le hizo cambiar de estrategia. Empezó a utilizar a algunos de sus amigos influencers, los grandes prescriptores de contenidos para millenials.

De 70 usuarios pasó a 1.000 en solo unos días. A partir de ahí, la aplicación se extendió por todo Oriente Medio: Túnez, Líbano, Egipto… En este último, por ejemplo, es la página 104 más vista del país según los ránkings que realiza Alexa. Después del éxito en esta región, Tawfiq decidió crear la aplicación. La lanzó finalmente en junio y en inglés —hasta el momento solo estaba en árabe—.

La aplicación más popular del mundo no es la que te imaginas 1
Capturas de pantalla de la bienvenida a la ‘app’ Sarahah.

Seguramente el final de esta historia no sería el mismo si no hubiera aparecido Snapchat. La red social de mensajería instantánea incorporó en su última actualización la posibilidad de conectar el perfil en Snap con el de Sarahah. Tres días después empezó el meteórico ascenso. Millones de adolescentes deseosos de saber qué pensaban sus amigos y conocidos sobre ellos.

“Una aplicación que ‘crea’ suicidas”

El aspecto de la app es muy sencillo. Varios apartados: búsquedas, novedades, perfil y mensajes. En este último se almacenan los recibidos, favoritos y enviados. Para enviar un mensaje a otro usuario este debe estar también dentro de la aplicación. Es imposible saber quién te envía los mensajes y tampoco es posible contestar a los que recibes. En cambio, sí puedes marcar como favoritos aquellos que te gusten más. Otra prueba de la inocencia idílica que su creador espera de la aplicación. Sarahah ya está recibiendo miles de críticas por ser una plataforma que hace muy fácil el acoso y muy difícil su investigación, ya que todo es anónimo.

“Deja un mensaje constructivo”, es toda la precaución que Sarahah propone antes de enviar un mensaje. Una frase que no parece suficiente a la vista de algunos de los comentarios que tiene Sarahah en iTunes. “Mi hijo se creó una cuenta y a las 24 horas alguien ya le había enviado un horrible comentario racista diciendo incluso que debería ser linchado”, contó un usuario. “Este sitio es el caldo de cultivo perfecto para el odio”, añadió. Otros comentarios no se quedan atrás: “No recomiendo este sitio a menos que quieras ser acosado” o “Padres, no permitáis que vuestros hijos se descarguen esta app. Es una app que crea suicidas”.

El fundador ha respondido a las críticas en Twitter:

Además, Tawfiq explicó que estaba intentando acabar con esa versión de la aplicación, una faceta que experimentan todas las redes sociales, mediante el bloqueo de ciertas palabras ofensivas y permitiendo bloquear a la gente, según recogió Mashable. Medidas cuestionables puesto que se pueden crear tantas cuentas de Sarahah como se quiera, no es necesario ni validar el email, y es imposible vetar todas las formas que los humanos tenemos para ser ofensivos contra otros. “De verdad estoy haciendo todo lo que puedo para crear un ambiente positivo”, dijo el joven a este medio. De momento, sigue sin ser suficiente.

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'Iros' y otras palabras que no creerías admitidas por la RAE

Redacción TO

La Real Academia Española (RAE), esa institución a la que todos hemos acudido en busca de ayuda o de auxilio ante una situación embarazosa con nuestra propia lengua, ha suscitado respuestas de todo tipo ante su anuncio de aceptar ‘iros‘ como imperativo para el verbo ir.

Según el anuncio de la RAE, aunque la forma más puritana y más correcta de expresar el imperativo seguirá siendo ‘idos’, será la palabra ‘iros’ la que ocupe la denominación de uso más habitual. La razón del cambio de regla en este verbo en particular obedece a que los españoles apenas utilizamos correctamente el imperativo.

Que la RAE acepte una palabra u otra no depende del todo de los expertos lingüistas que ocupan sus sillas, sino de la gente de a pie, es decir, nosotros dictamos lo que se escribe en el diccionario. ‘Iros’ no será ni la primera, ni la última palabra en ser aceptada aunque no sea correcta, prueba de ello son estos otros términos, que parecen una broma o una enajenación mental de la RAE.

Las palabras no solo tienen por qué ser únicamente gramaticalmente erróneas, sino que también pueden estar pronunciadas de una manera tan coloquial que hasta duele y encima ser correcto. Albericoque, norabuena, asín, almóndiga, toballa, cocreta, dotor y otubre, son algunos ejemplos de palabras reconocidas por la RAE.

También hay palabras de nueva creación que se han hecho hueco en las páginas del diccionario como amigovio: “persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo”; papichulo: “hombre que por su atractivo físico es objeto de deseo”, o muslamen, pechamen y culamen, cuya definición no es necesaria.


Sin duda, ‘iros’ ha sido un golpe duro a la altura de la eliminación del acento de la palabra solo, y los internautas no han dudado en expresar su contrariedad con lo que mejor les define: la ironía y el sarcasmo. 

Continua leyendo: Facebook quiere conquistar el mundo y así es cómo lo está consiguiendo

Facebook quiere conquistar el mundo y así es cómo lo está consiguiendo

Redacción TO

Foto: Nam Y. Huh
AP

Facebook, el gigante de las redes sociales, era hasta ahora conocido precisamente por su éxito en dicho ámbito. Pero Mark Zuckerberg, su joven creador, no parece conformarse con tener una de las redes sociales más exitosas del mundo y parece dispuesto a trasladar ese éxito a muchos otros sectores.

Poco a poco, Facebook está consiguiendo su objetivo. Desde la comida a domicilio hasta las ligas de fútbol de primera división, pasando por la creación de su propio pueblo, las recientes adquisiciones y creaciones de la red social hacen que esté empezando a dejar de ser simplemente eso para ocupar un lugar preferente en nuestra vida más allá de las redes sociales .

Comida a domicilio

Dentro de poco no habrá que dejar de navegar por Facebook para pedir una pizza o algo de sushi si nos entra hambre. En el mes de mayo, la empresa dio a conocer que, a través de un icono con una hamburguesa en su aplicación, sus usuarios podrán entrar en una página llena de restaurantes cercanos que ofrecen un servicio de entrega a domicilio.

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Facebook quiere hacer la competencia a empresas como Deliveroo. | Foto: Charles Platiau/ Reuters

Exactamente igual que si lo estuvieras haciendo a través de cualquier página web, solo que sin salir de la aplicación de Facebook.

Aún no se sabe cuándo estará disponible esta opción para todos los usuarios, pero Facebook ya ha llegado a acuerdos con Delivery.com y Slice para llevar a cabo este proyecto que puede introducir a la compañía en la competencia del mundo de la comida a domicilio.

Drones

A Zuckerberg no le basta con ser una de las páginas más populares en internet, sino que también quiere poder manejarla y distribuirla.

A finales del mes de junio, Facebook anunció que, tras una prueba fallida, finalmente había realizado con éxito el vuelo de Aquila, un dron de energía solar con el que quiere hacer llegar internet a todos los rincones del mundo.

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Facebook está trabajando en un dron que pueda dar internet a todo el mundo. | Foto: Eric Risberg/Reuters

El dron, que logró superar los 900 metros de altura y alcanzó una velocidad de 45 kilómetros por hora, aún no ha probado a transmitir internet, pero tras las pruebas que demuestran la eficiencia del modelo, este será previsiblemente el próximo paso de esta atrevida creación del gigante tecnológico.

Series originales

Otro reciente anuncio que demuestra que el Facebook quiere conquistar cada vez más sectores de la industria es el que la compañía hizo también en el mes de junio sobre su futura producción de series.

Si todo sale como espera, a finales de este verano Facebook se unirá a la competencia entre empresas como Netflix o HBO, de las que se diferenciará por su manera de divulgar los episodios. Mientras que los actuales reyes de este negocio suelen publicar las temporadas al completo, Facebook lo hará de la manera tradicional, es decir, episodio a episodio.

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Facebook creará series para la gran pantalla y las emitirá de la manera tradicional. | Foto: D.Reichardt/ Flickr

Los costes de producción que está dispuesto a asumir podrán alcanzar hasta los tres millones de dólares por capítulo, con los que pretende llegar a un público que va desde adolescentes hasta jóvenes adultos.

Sin embargo, las series no serán el único negocio de Facebook en el mundo de la pequeña pantalla, sino que también ha dicho que está dispuesto a compartir los datos de sus telespectadores con la industria del cine.

Adquisición de Whatsapp

La compra de WhatsApp fue probablemente el movimiento de Facebook que más ha afectado y afectará a nuestra vida diaria. Esta red de mensajería instantánea se ha convertido, para sus cientos de millones de usuarios en todo el mundo, en una herramienta muy importante en sus relaciones sociales.

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Facebook entró en el mundo de la mensajería instantánea con la compra de WhatsApp. | Foto: Dado Ruvic/ Reuters

Tanto para contactar con alguien por trabajo como para enviar una fotografía a un amigo o simplemente para charlar un rato, pasar varias horas al día usando WhatsApp es algo muy común.

De esta manera, Facebook ya no solo es una parte de nuestra vida que compartimos públicamente, sino que también lo es de lo que compartimos en privado a diario.

La liga de fútbol

Hasta hace unos meses, la expansión de Facebook fuera del ámbito de las redes sociales se había centrado principalmente en el mundo tecnológico. Sin embargo, Zuckerberg quiere ir un poco más allá y conquistar también otros sectores que se encuentran lejos de su zona de confort.

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Facebook quiere comprar el equipo de fútbol Tottenham Spur F.C. | Foto: Alastair Grant/AP

El Tottenham Hotspur F.C. es su próximo objetivo. Junto con un consorcio de empresarios estadounidenses, Zuckerberg ha ofrecido 1.100 millones de libras por este equipo londinense que la pasada temporada fue subcampeón de la primera división de la liga inglesa.

Sin embargo, el dueño del equipo no parece estar por la labor de llevar a cabo esta transacción, así que habrá que esperar para ver si Facebook finalmente consigue introducirse en el mediático mundo del fútbol.

Vivir en Facebook

El gran negocio de Facebook no acaba en el ocio, las relaciones sociales o el deporte. La compañía construirá en los próximos dos años su propio barrio en Silicon Valley.

Con la crisis inmobiliaria de la zona como pretexto, la empresa de Zuckerberg creará un barrio en Menlo Park, a unos 50 kilómetros de San Francisco, que contará con 1.500 viviendas, oficinas y un centro comercial.

Facebook quiere conquistar el mundo y así es cómo lo está consiguiendo
El pueblo contará con 1.500 viviendas, oficinas y un centro comercial. | Foto: Handout/Reuters

Un 15% de estas viviendas serán ofrecidas a sus trabajadores a un precio menor que el del mercado, pero el resto estarán disponibles como en cualquier otro vecindario de la zona.

Por tanto, en pocos años será posible trabajar en Facebook, vivir en su pueblo, ver sus series, conectarse a su red de Wi-Fi, comunicarse a través de sus redes sociales y aplicaciones y quizá hasta seguir a su equipo de fútbol.

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