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Nada de Óscar, lo que quieren los actores es televisión

Nerea Dolara

Este mes dos estrenos, Big Little Lies y Feud, vuelven a probar que los actores de cine están migrando en masa a la televisión

Cuando este mes de marzo llegaron los estrenos del nuevo drama de HBO Big Little Lies y la nueva aventura de Ryan Murphy, Feud, a nadie le sorprendió que la lista de actrices y actores involucrados incluyera nominados y hasta ganadores del premio de la Academia, nombres que desde siempre han pertenecido a las marquesinas de los cines y nunca a la pequeña pantalla. La afluente migración de actores reconocidos por sus roles en cine lleva varios años sucediendo. La televisión (esto incluye a los servicios de streaming que producen sus propios contenidos, como Netflix, Hulu y Amazon Prime) se ha convertido en la tierra prometida para intérpretes interesados en buenas historias y papeles complejos… al parecer mayormente disponibles en la era del Peak TV y no en el reino de los remakes, secuelas y superhéroes que es Hollywood.

Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Laura Dern, Shailene Woodley.Big Little Lies cuenta con una alineación de pesos pesados del cine que, entre las tres con más experiencia, suma seis nominaciones y dos premios Oscar, eso sin contar los que han conseguido las películas en las que han participado. ¿Y entonces qué hacen en una serie? Los tiempos son inciertos… si la serie tiene éxito puede renovarse por años y limitar los otros proyectos en que sus protagonistas pueden involucrarse. Pero miremos qué han hecho estas actrices en los últimos años. Whiterspoon recibió postulaciones a todos los premios de cine (incluido el de la Academia) en 2014 por su papel como Cheryl en Wild y ese mismo año protagonizó una película completamente ignorada sobre una mujer que ayuda a un grupo de refugiados sudaneses. Lo que siguió fue una mediocre comedia junto a Sofía Vergara y algunos años de participación en cortos y en películas animadas. Kidman, por su lado, sufrió el fracaso de su biopic sobre Grace de Mónaco y luego protagonizó una lista poco inspiradora de películas, así como algunas incursiones en el mundo indie; aunque este año estuvo al frente de una de las películas nominadas al Óscar, Lion, Kidman parece estar disfrutando de la televisión, su nombre también aparece entre el reparto de la segunda temporada de Top of the Lake. Laura Dern no es nueva en el mundo televisivo, ya protagonizó la excelente y de corta vida, Enlightened, y ha sido selectiva con sus roles desde sus comienzos. Y Woodley ya había protagonizado una serie, The Secret Life of an American Teenager, pero su carrera ha estado más marcada por su rol en Divergente, la franquicia basada en las novelas de literatura adolescente. Salvo Kidman, los últimos créditos de estas actrices no parecen satisfacer sus intereses en papeles más complejos.

Feud tiene, si se puede, un reparto más impresionante aún: Susan Sarandon y Jessica Lange como protagonistas y Stanley Tucci, Alfred Molina… Y aunque en este caso se trata de una serie monográfica, y es tal vez por ello que pueda atraer a alguien como Sarandon, eso no disminuye el peso de su marquesina.

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Big Little Lies cortesía de HBO

¿Algún común denominador entre las dos series además de sus repartos de estrellas cinematográficas? Sí, más de uno. Primero hay que tomar en cuenta la edad de las actrices involucradas. No es noticia que Hollywood tiene una grave escasez de papeles para mujeres mayores de 30 años. De los cuarenta en adelante, en el mundo del cine, las mujeres deben o buscar otras ocupaciones o terminan siendo madres y abuela decorativas de actores que tienen la misma o más edad que ellas. La televisión se ha encargado de dejar atrás el prejuicio con la edad femenina y las actrices, hartas de papeles vacíos y envejecedores en el cine, han optado por personajes más desarrollados y humanos en la televisión.¿Más ejemplos? Santa Clarita Diet con Drew Barrymore, Grace and Frankie con Jane Fonda y Lily Tomlin, Robin Wright en House of Cards, Holly Hunter en Top of the Lake, Geena Davies en Grey’s Anatomy, Gillian Anderson en The Fall, Glenn Close en la finalizada Damages.

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Santa Clarita Diet – Cortesía de Netflix

¿El segundo factor común? Creadores en que los actores confían. No es casual que la lista de actores en Big Little Lies sea tal si se toma en cuenta que significa el regreso de David E. Kelly a la televisión. Kelly hacía televisión de prestigio antes de que el calificativo existiera y antes de que la pequeña pantalla tuviera el respeto que tiene ahora. Hizo su nombre con Picket Fences, Ally McBeal o Boston Legal y había estado retirado unos años de los grandes titulares. Pero eso nunca afectó su muy buena reputación. En el caso de Feud el nombre que tiene detrás se ha convertido en institución en poco tiempo. Si Shonda Rhymes tiene su Shondaland, llena de mujeres fuertes y melodrama, Ryan Murphy tiene el kitsch, lo hortera y lo exagerado como marcas de sus creaciones. Y también tiene a las mujeres, especialmente mayores. Murphy comenzó con el clásico de culto Popular, la inclasificable y original Nip/Tuck y luego se ganó a todos los productores y ejecutivos con el éxito que fue Glee. Siguieron sus monográficos, cada temporada cuenta una historia, como American Horror Story o la alabada American Crime Story. Feud es su última incursión en el género y con él sigue Jessica Lange, su musa desde que estrenó American Horror Story en 2011.

En los casos de otros repartos repletos de estrellas de cine, el creador renombrado (o algún nombre de peso asociado a la producción) se repite: House of Cards, que protagoniza Kevin Spacey, tiene a David Fincher como productor ejecutivo y dirigió el primer episodio; Top of the Lake, que cuenta con Holly Hunter y Peter Mullan, es creación de la directora de El piano, Jane Campion; Fargo es una creación de Noah Hawley (bastante anónimo antes de hacerla y ahora un nombre de peso) pero cuenta con el apoyo de los hermanos Coen como productores ejecutivos. El reparto en las dos temporadas que tiene incluye a Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Kirsten Dunst, Patrick Wilson, Ted Danson…The Young Pope, que cuenta con Jude Law y Diane Keaton, tiene como creador al prestigioso director italiano, Paolo Sorrentino; The Knick, con Clive Owen, es creación de Steven Soderbergh; Martin Scorsese dirigió el primer episodio y produjo Boardwalk Empire, protagonizada por Steve Buscemi.

Otro factor que podría pesar en la decisión de optar por la televisión es la seguridad laboral, en caso de actores y actrices cuya carrera en el cine ha sufrido un bajón. O el hecho de regresar a estar de moda por unirse a una corriente a la que sus colegas ya se han sumado.

La aparición de estrellas de cine en la televisión parece solo aumentar en cuanto el cine dedica cada vez más tiempo y dinero a franquicias de superhéroes –en poco tiempo no habrá actor o actriz activos que no hayan interpretado a alguien con súper poderes y disfraz– y puede que los recientes Óscar, además de ser memorables por ese imborrable momento de otorgar la estatuilla a “ganadores” equivocados, demuestran que hay otros espacios creativos en el cine, con menos dinero y más historia, pero la norma sigue siendo encontrar antiguas propiedades (este mes llega al cine otra película de King Kong y ni hablar del regreso de La guerra de las galaxias) y revivirlas o sencillamente seguir ampliando universos cinematográficos en que existen semidioses y hombres que vuelan.

Y mientras tanto la televisión se ocupa de producir contenido cada vez más competitivo en un universo repleto de buena programación y espectadores con vidas muy ocupadas. Y de ese gran caldo de cultivo, que compite por las buenas críticas y los “televidentes” fieles nacen grandes papeles que los actores y actrices de Hollywood pescan sin dudarlo. ¿Cuánto durará? No puede predecirse –aunque todos los excesos prueban ser fracasos tarde o temprano– pero de momento nadie debería sorprenderse si hasta Meryl Streep (que ya hizo su incursión en televisión con la mini serie – género que siempre ha contado con actores mega famosos- Angels in America) tiene su propia serie próximamente.

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Billions: corrupción, sexo y desenfreno a la americana

Cecilia de la Serna

La aclamada producción de 2016 para Showtime ha sido, sin duda, Billions. La serie, que podemos ver en España gracias a Movistar+ Series, resulta de una creación grupal: Andrew Ross Sorkin, Brian Koppelman y David Levien son los nombres que están detrás de un argumento que se centra en la cara más extrema y menos amable de Wall Street.

No estamos ante una serie cualquiera: estamos ante una serie con el sello de Showtime

La primera escena que nos presenta Billions en su episodio piloto es toda una declaración de intenciones, la presentación que nos deja claro que no estamos ante una serie cualquiera: estamos ante una serie con el sello de Showtime. En ella, Charles “Chuck” Rhoades, personaje interpretado por Paul Giamatti, está atado de pies y manos en el suelo y con una mordaza en la boca. Enseguida reconocemos una escena de sexo sadomasoquista, con quemadura de cigarrillo y micción incluidas. Más tarde, conocemos que el señor Rhoades es un respetable fiscal general a la caza de “los malos” de Wall Street, y sus tendencias sadomasoquistas son la ironía que definen a alguien que quiere mostrarse fuerte frente al poder, mientras disfruta sintiéndose humillado de puertas para adentro.

Charles Rhoades es interpretado por Paul Giamatti.
Charles Rhoades es interpretado por Paul Giamatti. ¿El “bueno” de la trama?

Bobby “Axe” Axelrod, interpretado por el ganador de un Emmy por Homeland, Damian Lewis, es el enemigo natural de Rhoades. El señor Axelrod, un multimillonario que resultó ser el único superviviente de un fondo de inversión en los ataques del 11S, renació de sus cenizas para convertirse en el rey de los hedge funds (fondos de inversión privados). Bobby responde como nadie al estereotipo de magnate de Wall Street: atractivo, ambicioso y sin escrúpulos. Ante la opinión pública se presenta como un Dios benevolente, que utiliza su poder y su dinero para ayudar a los más necesitados. Nada más lejos de la realidad: Axe no es más que un corrupto, un tiburón de las finanzas, y por ello Rhoades decide hincarle el diente aún a riesgo de saber que no tiene todas las de ganar.

Bobby Axelrod es interpretado por Damian Lewis. ¿El "malo" de la trama?
Bobby Axelrod es interpretado por Damian Lewis. ¿El “malo” de la trama?

Y es que esto es, en resumidas cuentas, el argumento central de Billions: una lucha de egos, un duelo entre el poder de Rhoades y el de Axelrod. Este toma y daca tiene consecuencias en todo su entorno, lo que hace de Billions una serie realmente completa. Tan importantes como ellos son sus mujeres: Lara Axelrod, interpretada por Malin Akerman, y Wendy Rhoades, interpretada por Maggie Sliff. Esta última, que es la mujer que está detrás de la humillación sado de la primera escena con su marido, trabaja como coach motivacional de Axe y, además, es su psicóloga. Por lo que los conflictos de interés están también servidos.

Las dos parejas protagonistas de Billions se enfrentan en una lucha de egos y poder. (Foto: Jeff Neumann / SHOWTIME)
Las dos parejas protagonistas de Billions se enfrentan en una lucha de egos y poder. (Foto: Jeff Neumann / SHOWTIME)

Los guionistas que idearon Billions lo hicieron inspirándose en el colapso de Wall Street de 2007

El cine y la televisión han mostrado la cara menos amable de Wall Sreet una infinidad de veces, pero esta vez está más vigente que nunca. Los guionistas que idearon Billions lo hicieron inspirándose en el colapso de Wall Street de 2007, y ponen sobre la mesa un tema casi tabú en el exclusivo sector financiero: cómo el 11S tocó los cimientos de un sistema que huele a podrido.

Billions nos presenta como nadie a dos antihéroes disputándose su sitio en la trama

Billions no es una serie más de corrupción en las altas finanzas, ya que presenta las complejidades de los sentimientos humanos. Detrás de esos tiburones, de esos Dioses todopoderosos, hay personas con sus miedos, sus claroscuros. Hace tiempo que la ficción norteamericana decidió dejar de lado el arquetipo de héroe en sus guiones, y Billions nos presenta como nadie a dos antihéroes disputándose su sitio en la trama.

La primera temporada de la que es una de las series del año puede visualizarse en España en Movistar+ Series, y la segunda temporada está al caer: el 19 de febrero de 2017.

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Series sobre mujeres que no sabes que existen

Nerea Dolara

Aquí una lista, a modo de celebración del día de la mujer, de muchas series interesantes, inteligentes y desconocidas que tienen a maravillosos personajes femeninos como protagonistas.

Las series con protagonistas femeninas ya son -¡por fin!- parte proporcional de la programación televisiva. Las hay de prestigio y con excelente crítica (Girls, Orange is the New Black), en modo melodrama de audiencia masiva (Grey’s Anatomy, Scandal), en formato sit-com (New Girl, Unbreakable Kimmy Schmidt) o género superhéroe (Jessica Jones, Supergirl), por ejemplo, pero hay muchas más, y mucho menos conocidas (o completamente desconocidas), que reúnen matices y profundidades que oscilan entre la comedia más hilarante y el drama más duro -con todo lo que se puede encontrar de por medio- y que recurren todo tipo de géneros… y es de estas ficciones sobre mujeres de las que vamos a hablar.

La lista es larga e interesante (y cuenta, en casos repetidos, con el agregado de que las creadoras son también mujeres). Aquí hay policías, abogadas, millenials, detectives, forenses, editoras, clones, parteras… Mujeres tridimensionales, con defectos, muy pero que muy humanas y, sí, feministas.

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Happy Valley (2014-)

Esta serie de la BBC es una de las mejores iteraciones de un policial disponibles y su creadora es una mujer, Sally Wainwrigth. Su protagonista, Catherine Cawood, es una sargento en el norte de Inglaterra. Está soltera, vive con su hermana -que una heroinómana y alcohólica en recuperación- y está a cargo de su nieto. Catherine es una profesional muy competente y, a la vez una persona con mucho carácter pero muy capaz de ser empática. Y su vida, que ya al comienzo de la serie es difícil, sólo continúa complicándose cada vez más. Sarah Lancashire, al actriz a cargo de dar vida a Catherine, logra transmitir vulnerabilidad y dureza a partes iguales. Una serie policíaca realista y que construye su universo sin agujeros.

Miss Fisher Murder Mysteries (2012)

Esta joya australiana relata las investigaciones de Miss Fisher, una millonaria, investigadora y feminista que se empeña en resolver los crímenes sin que la policía le pida ayuda, por lo menos no al principio. Miss Fisher, encantadora, liberal (su lista de amantes es considerable y variable), llena de tolerancia y defensora de los derechos de todo oprimido (y dueña del guardarropa más envidiable… y también del coche más envidiable) investiga crímenes en la Melbourne de los años 20. Rodeada de secundarios interesantes -y en la mayoría de los casos convertidos en personas más abiertas gracias a su presencia- Miss Fisher resuelve casos muy al estilo de los personajes de Agatha Christie. ¡Ah! Y sus creadoras también son mujeres: Deb Cox y Fiona Eagger. También hay otro factor común con Happy Valley; la protagonista, Essie Davis, está en sus cuarentas, casi cincuentas. Nada de prolongar la errada idea de que las únicas mujeres que los espectadores quieren ver como protagonistas son jovencitas flacas.

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Crazy Ex-Girlfriend (2015-)

Otra serie creada por dos mujeres. En este caso se tratan de Rachel Bloom (que también protagoniza y escribe la música) y Aline Brosh McKenna (El diablo se vista de Prada). La serie, una de esas maravillas que sólo pueden existir por una suma milagrosa de condiciones, es un musical sobre una mujer que deja su deprimente, pero exitosa, vida en Nueva York para mudarse a una anodina ciudad californiana donde vive el que fuese su amor de la adolescencia. Así resumida podría sonar (más si se toma en cuenta el título) como un cliché de mujer obsesionada con el amor… y de alguna forma lo es, pero no lo es. Rebecca Bunch está obsesionada con un final feliz pero con ello esconde sus serios problemas consigo misma, sus inseguridades y su incapacidad de afrontar la realidad, por dolorosa (mucho o casi todo proviene de unos padres despreciables y una gran capacidad de imaginar). La relación primordial, la más importante, es la que desarrolla con Paula, su mejor amiga y figura materna, no la que tenga con el chico de turno. Y además los números musicales son excelentes e hilarantes. Lo dicho, una joya.

Agent Carter (2015-2016)

Un maravilloso intento de Marvel por diversificar su universo con una mujer autosuficiente, y siempre capaz de soltar una gran frase, al mando… pero un fracaso de audiencia. Agent Carter seguía las aventuras de Peggy Carter, quien antes de esta serie sólo se conocía como el amor de la vida del Capitán América. Pero Peggy es mucho más que eso, una mujer en un mundo de hombres que la subestiman, una genial investigadora, luchadora y soldado. Hayley Atwell interpreta a Peggy con un toque de vulnerabilidad subyacente, mucho sarcasmo y un poder que se intuye hasta a través de la pantalla. Una pérdida lamentable, una serie que vale la pena.

Series sobre mujeres que no sabes que existen

UnREAL (2015-)

Sarah Gertrude Shapiro y Marti Noxon crearon esta serie y la estrenaron con muy buenas críticas (por lo menos de la primera temporada, la segunda ha sido bastante menos aclamada). UnREAL relata la historia de dos productoras de un reality show parecido a The Bachellor y las muy poco -o nada- éticas y morales estrategias que aplican para manipular a los concursantes.

Insecure (2016-)

Esta serie, creada y protagonizada por Issa Rae, está basada en la web serie Misadventures of an Akward Black Girl. Rae relata en la serie, que desarrolló para televisión con el apoyo de Larry Wilmore, la experiencia de una joven negra en Estados Unidos a través de su personaje y el de su mejor amiga. Issa Dee, su personaje, es una millenial que intenta descubrir su camino en la vida. Se ha comparado con Broad City (otro éxito de adaptación de web a TV sobre jóvenes mujeres) y ha tenido muy buena crítica.

Younger (2015-)

Sutton Foster protagoniza como Liza, una madre y ama de casa que se divorcia en sus cuarentas e intenta volver a trabajar. Tras años sin participar en el mundo profesional y con su hija de viaje, Liza (ayudada por su mejor amiga y compañera de piso), se hace pasar por una veinteañera para conseguir el trabajo de asistente en una editorial. Se hace amiga de una joven editora y novia de un tatuador hipster. Una típica sitcom pero muy bien actuada y con dilema reales.

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Orphan Black (2013-)

Tatiana Maslany hace lo imposible: convertirse no en una, o dos o tres iteraciones de su personaje, sino en decenas. Orphan Black, una joya de ciencia ficción británica que lleva años en la boca de los críticos, relata la historia de Sarah Manning… y sus clones. Implicaciones éticas y morales, conspiraciones, persecuciones y misterios. Una gran serie de acción con un gran personaje, y sus doppelgängers, como centro.

iZombie (2015-)

Una loca iteración del género zombie que mezcla terror y procedimental con comedia. ¿Alguien extraña a Veronica Mars (si no la conocen, es hora de hacerlo) o a Buffy Summers? Pues Olivia Moore es un buen parche. Originalmente una estructurada estudiante de medicina comprometida con su novio, Liv termina por convertirse en zombie tras una muy mala experiencia en una fiesta. Su hambre de cerebros la lleva a buscar trabajo en una morgue. ¿El giro? Cada cerebro que come le “regala” características y recuerdos de los muertos… así que sólo come asesinados y colabora con las investigaciones haciéndose pasar por medium.

The Girlfriend Experience (2016-)

Riley Keough interpreta a esta dedicada estudiante de Derecho que decide meterse en el negocio de la prostitución de alta gama para ganar dinero. Nada de necesidad, ni abusos… ella pone las condiciones y, con una mezcla de frialdad y goce, disfruta su contacto con sus clientes y sus ganancias. Una extraña e interesante serie que navega los complejos mares de las relaciones sexuales, la atracción, el poder y la debilidad. La dupla que escribió, dirigió y produjo la serie incluye a Amy Seimetz, actriz en películas indies como Upstream Color de Shane Carrout, y co-productora de Medicine for Melancholy, la primera película de Barry Jenkins, director y escritor de Moonlight, la ganadora del Óscar.

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The People v. OJ Simpson, la serie sobre una América machista, morbosa y racista

Raquel Céspedes Guirao

O.J. Simpson pasó de ser un héroe deportivo a un villano. El ocaso de una de las mayores estrellas del fútbol americano de toda la historia comenzó el 12 de junio de 1994 cuando su ex mujer Nicole Simpson y un joven que la acompañaba, Ronald Goldman, fueron hallados muertos de forma violenta en la casa de ella en Los Ángeles. Habían sido brutalmente apuñalados y degollados. Las pruebas encontradas en el lugar del crimen y el historial de denuncias por violencia doméstica que pesaban contra Simpson no hicieron dudar a la policía. Daba comienzo así uno de los casos de la crónica negra de Estados Unidos más mediáticos de la historia.

20 años después de este suceso la pequeña pantalla rescata este pedazo de la historia en The People v. O.J. Simpson: American Crime Story, la serie más nominada en la última edición de los Globos de Oro. La miniserie de FX rememora el juicio que más horas de televisión ha copado un suceso y que debía discernir si el crimen de Nicole y Ronald respondía a un caso de violencia machista. Esta producción, que en España puede verse en Netflix, ha recibido las alabanzas de crítica y público gracias a una primera temporada magistral, en la que por sorprendente que parezca lo que menos importa es la culpabilidad o inocencia de O.J. Simpson.

Esta serie dirigida y producida por Ryan Murphy (American Horror Story y Scream Queens), y escrita por Scott Alexander y Larry Karazweski (Ed Wood, Man on the Moon o The People vs. Larry Flint) entabla una conversación e incita al espectador a reflexionar abriendo el foco de atención. A través de unos personajes a los que se les concede un protagonismo merecido se retrata una sociedad americana indeseable y hecha jirones por divisiones sociales que aún a día de hoy padecen.

El elenco de actores de American Crime Story y los productores de la serie tras recoger el premio de la crítica como ‘Mejor película hecha para televisión’. Foto: Danny Moloshok / Reuters

The People v. O.J. Simpson reabre un capítulo en la historia judicial y de entretenimiento de Estados Unidos que resalta una lista de las debilidades sistémicas de América: el racismo, el abuso doméstico, el trato preferencial a las celebridades, la violencia policial contra los afroamericanos y el sexismo.

Machismo

En este juicio histórico O.J. Simpson no fue al único al que se juzgó, hubo otra persona que fue sometida al escrutinio de la defensa, del juez, del jurado, de los medios de comunicación y de la sociedad americana en general. La fiscal a la que se le asignó el caso, Marcia Clark, se convirtió durante los 134 días que duró el proceso en objeto de análisis superfluos y banales sobre su forma de vestir, su peinado y hasta por su capacidad para ser madre.

El capítulo dedicado a ella, titulado Marcia, Marcia, Marcia, refleja el oprobio que sufrió esta mujer con una dilatada carrera profesional por el simple hecho de ser eso, mujer. Clark tuvo que soportar las burlas implacables sobre su ropa, recibió un trato ominoso y machista dentro de la sala (el juez Lance Ito pidió al jurado que no se distrajese por las faldas demasiado cortas de la fiscal), y los tabloides le dedicaron titulares como ‘Veredicto para el pelo de Clark: CULPABLE”. La prensa publicó fotos de ella en topless e informaron sin aliento sobre la pelea judicial entablada con su ex marido por la custodia de su hija. La defensa la llamó “quejica” y “demasiado emocional” sin que el juez se inmutase. Y un clásico de la misoginia más recalcitrante, el abogado principal de la defensa, Johnnie Cochran, la tachó de “histérica”.

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La fiscal Marcia Clark y la actriz Sarah Paulson caracterizada para la serie. Foto: Archivo/Netflix

Viendo el episodio, uno no puede dejar de sentir una sensación de empatía y culpa. Sarah Paulson, la actriz que magistralmente interpreta a Clark, se reunió con ella cuando le llegó el papel para transmitirle que la serie iba a presentar un nuevo enfoque sobre su rol en el juicio. Y así es, la serie rehabilita la imagen de la fiscal en clave feminista. Una imagen que se había perpetuado como una mala profesional y cuya vida y vestimenta eran más destacables que su trayectoria. De hecho, “Corte de pelo” sigue siendo una de las primeras opciones que ofrece el autocompletador de Google cuando se teclea su nombre.

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La actriz Sarah Paulson ha recibido un premio Emmy por su papel de Marcia Clark. Foto: Netflix

En este artículo de New York Magazine se reflexiona sobre qué hubiera pasado si el juicio del siglo hubiese tenido lugar en la actualidad. Jeffrey Toobin, que escribió un libro sobre el asunto Lewinsky, ofrece esta teoría: “Los 90 parecen un tiempo lejano, una de las razones es porque el ambiente por aquel entonces era muy diferente al de ahora. No había Internet, ni Fox News, ni MSNBC, ni redes sociales. Así que tenías una especie de enfoque bruto y amplio sin la compensación de voces alternativas en Twitter y Facebook. Así que cuando el National Enquirer decidió burlarse del peinado de Marcia Clark, no había ningún artículo en Slate Magazine o Twitter diciendo ‘paren esta mierda sexista'”.

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La fiscal Marcia Clark recibió un trato sexista por parte de los medios de comunicación, la defensa, el juez y la sociedad americana en general. Foto: Netflix

La proliferación de Internet y las redes sociales multiplican las plataformas donde poder exponer nuestra opinión. Esta democratización del discurso favorece la aparición de voces críticas contra multitud de injusticias. Sin embargo, los insultos no fue lo que más dolió a Clark. Años después del juicio aseguró que lo peor del sexismo que experimentó no eran los comentarios sobre la ropa o el cabello o incluso su maternidad. Era la forma en que el juez Ito le hablaba en la sala de audiencias. “Recuerdo que me interrumpió, me reprendió frente al jurado durante las declaraciones de apertura y nunca interrumpes a un abogado durante las declaraciones de apertura a menos que sea algo realmente atroz”. Clark dijo que estaba “horrorizada por su comportamiento. En todos los niveles”. Seguro que a día de hoy, este juez hubiese sido trending topic por su trato imparcial.

Racismo y violencia policial

La estrategia llevada a cabo por la defensa de O.J. Simpson fue clave para desviar el argumento principal de la acusación. Lo que era un juicio por un crimen brutal de violencia de género acabó convirtiéndose en un caso de racismo, aludiendo a los antecedentes de brutalidad que tenía la policía de Los Ángeles.

El contexto era propicio para ello. El juicio contra Simpson se inicia dos años después de los disturbios de Los Ángeles de 1992, conocidos como la revuelta de Rodney King. Aquel año un jurado popular compuesto casi completamente por blancos absolvió a los cuatro agentes de policía que aparecieron en unas grabaciones tomadas por un videoaficionado mientras propinaban una paliza al taxista negro Rodney King. El veredicto desencadenó un disturbio racial y étnico, en el que durante seis días miles de personas, principalmente jóvenes afroamericanos y latinos, cometieron pillajes, incendios y asesinatos. El saldo fue de 60 muertos.

El ideólogo de revestir el supuesto crimen machista en un caso de racismo policial fue Johnnie Cochran, un reputado abogado experto en derechos civiles y un líder de la comunidad negra. Cochran pintó al millonario Simpson –alguien que tenía más amigos blancos que negros y nunca había manifestado un compromiso en firme por alguna causa afroamericana- como un negro víctima del sistema.

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El ideólogo de revestir el supuesto crimen machista en un caso de racismo policial fue Johnnie Cochran, interpretado en la serie por el actor Courtney B. Vance. Foto: Netflix

Otro giro clave del caso se produce cuando el llamado ‘Dream Team’ de abogados de la defensa encuentran las llamadas ‘Furhman tapes’, las cintas en las que una guionista entrevista al agente Mark Fuhrman, el detective que detuvo a Simpson. En las grabaciones se escucha a Fuhrman decir hasta en 41 ocasiones la palabra ‘nigger’ (palabra despectiva que significa negrata), llega a asegurar que en alguna ocasión ha manipulado pruebas para incriminar a afroamericanos en delitos y reconoce haber participado en torturas a detenidos negros. Tras la revelación de las grabaciones, el 70% de los estadounidenses afroamericanos creían que Simpson era inocente y un porcentaje similar de blancos lo juzgaba culpable. El debate se había trasladado únicamente al plano racial, quedando relegado a un segundo plano el hecho a juzgar, que era el asesinato de una mujer a manos de su ex marido.

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El equipo de abogados de la defensa era conocido como el ‘Dream Team’. En la serie era interpretado por -de izqda. a dcha-: Nathan Lane, Courtney B. Vance, John Travolta, Cuba Gooding Jr, David Schwimmer. Foto: Netflix

La formación del jurado también estuvo condicionada por la vertiente racial. Para que un posible veredicto de culpabilidad no se convirtiera en otro caso de impunidad policial como ocurrió en el caso de Rodney King, se optó por constituir un jurado mayoritariamente negro (nueve afroamericanos, de los cuales diez eran mujeres y dos hombres, dos blancos y un hispano). Pero la acusación también se decantó por un mayor número de mujeres, al considerar que tratándose de un caso de violencia de género le podría favorecer. Pero la polarización desatada por la cuestión racial, eclipsó por completo el crimen machista. Como quedó patente en el documental O.J.: Made in America, las mujeres negras detestaban especialmente a Marcia Clark. Una de las mujeres del jurado, Carrie Bess, aparece en una entrevista haciendo un gesto de desprecio con el pulgar hacia abajo cuando se le pregunta por Clark. Incluso llega a admitir que dejar libre a Simpson era para ella “la revancha por Rodney King”, un correctivo a la América blanca.

Telebasura

La historia del caso de O. J. Simpson marcó para siempre la televisión tal como la conocemos actualmente. El juicio del siglo se convirtió en un espectáculo televisivo que muchos no dudan en considerarlo el embrión de la telerrealidad. Elementos no le faltaban: un brutal asesinato, un ídolo nacional acusado de un crimen atroz, un equipo de abogados carismáticos y hasta un Kardashian. Sí, uno de los abogados de la defensa de Simpson fue Robert Kardashian, el fallecido patriarca del clan, que como se puede ver en la serie hasta entonces era un completo desconocido.

Uno de los momentos del juicio en la vida real y en la serie. Foto: Reuters / Netflix

Los canales de noticias de la época detectaron el tirón del caso desde el principio. Todo empezó con la persecución protagonizada por O.J. Simpson cuando se enteró que iba a ser detenido por la muerte de su ex mujer. El 17 de junio de 1994 cerca de 95 millones de personas siguieron en directo por televisión la persecución por una autopista interestatal de Los Ángeles de un Ford Bronco. Dentro estaba O.J. Simpson que amenazaba con pegarse un tiro si no le dejaban escapar. La NBC, ABC News y la CNN interrumpieron su emisión habitual para dar la información de última hora y unirse a la retransmisión del intento de captura.

Luego llegó la emisión del juicio. Todas las mañanas durante 134 días los norteamericanos se desayunaban todos los detalles desgranados en las interminables sesiones judiciales. Cadenas de noticias de cable como la CNN cuadruplicaron sus audiencias y los canales en abierto retiraron de sus parrillas matinales las telenovelas para emitir el minuto a minuto del juicio que duró nueve meses. Este cambio de paradigma fue el golpe de efecto que puso la semilla del reality show. La inexistencia de las redes sociales y los medios digitales, convirtieron a la televisión en el medio perfecto para dar carnaza a un público enganchado a una historia truculenta. Para qué ver una telenovela, si la realidad era más enrevesada y dramática que cualquier culebrón.

Las cadenas eran sabedoras del tirón del caso y no dudaron en hacer negocio con él. Muestra de ello es que el día de la emisión del veredicto las cadenas comerciales más importantes del país vendieron los espacios publicitarios un 20% más caros. El órdago suponía un riesgo, pero la jugada les salió redonda: la lectura del veredicto la vieron por televisión más de 150 millones de espectadores.

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La reacción de O.J. Simpson tras escuchar el veredicto del jurado. Foto: AP

Un dato que demuestra la huella que el caso dejó en el imaginario colectivo norteamericano es que se incluye en la lista de los eventos históricos que más han calado en la memoria de los espectadores, junto a los atentados contra las Torres Gemelas y el huracán Katrina -que por cierto es el tema sobre el que versará la segunda temporada de American Crime Story-.

La cobertura del caso de O.J. Simpson se puede considerar el precursor del género inforeality. Un género que los medios españoles han sabido explotar como hemos podido ver con el caso de las niñas de Alcaçer, Marta del Castillo o Diana Quer, por poner tres ejemplos. La mediatización de un hecho dramático por el que millones de españoles se sienten emocionalmente enganchados.

THE PEOPLE v. O.J. SIMPSON: AMERICAN CRIME STORY "From the Ashes of Tragedy" Episode 101 (Airs Tuesday, February 2, 10:00 pm/ep) -- - Pictured: (l-r) David Schwimmer as Robert Kardashian, John Travolta as Robert Shapiro. CR: Ray Mickshaw/FX
Una escena de THE PEOPLE v. O.J. SIMPSON: David Schwimmer como Robert Kardashian, John Travolta como Robert Shapiro. Foto: FX

Tras el análisis habrás podido comprobar que en American Crime Story coexisten multitud de temáticas universales con las que identificarse. Realidades que dibujan una vida distópica que es racista, machista y sensacionalista, pero no es hipotética sino que es real y actual. Hemos podido comprobar que el machismo más ramplón que sufrió en sus carnes la fiscal Marcia Clark sigue igual de vigente comparándolo con los comentarios despectivos y banales que recibió la candidata demócrata Hillary Clinton durante la campaña electoral por parte de algunos medios. Los disturbios de Ferguson (2014), Baltimore (2015) y Dallas (2016) ponen de manifiesto que Estados Unidos aún tiene mucho que mejorar en sus sistemas policiales y judiciales en casos relacionados con la población negra. Y la televisión cada vez hace más honor al apelativo caja tonta. Y para muestra el reallity de las Kardashian, que lejos de criticar a los seguidores de este show televisivo, es un buen ejemplo de cómo la audiencia ansía conocer cada detalle de la vida de las celebridades, y cuanto más sensacionalista mejor.

Como veis, en esta primera temporada de American Crime Story lo de menos es que O.J. Simpson fue finalmente declarado inocente.

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Cinco series que parecen no tener fin

María Hernández

Cuando vemos una serie, nos metemos en la vida de los personajes, vivimos con ellos los momentos más emotivos de sus vidas. Algunos nos hacen reír, otros nos sacan las lágrimas. Muchos nos caen bien, queremos que les pasen cosas buenas; a otros los odiamos y queremos que, pase lo que pase en la serie, no salgan beneficiados. Todos estos personajes acaban formando una historia a la que nos enganchamos sin remedio, y es por eso que cuando nos gusta tanto una serie, no queremos que acabe.

“Hay series que parece que no vayan a acabar nunca”

Las cadenas de televisión a veces se toman esto muy en serio, tanto que hay series que parece que no vayan a acabar nunca. Son géneros totalmente diferentes, con públicos muy variados e historias de todo tipo, pero el caso es que estas series llevan alargando su éxito desde hace años, y no parece que vaya a tener fin.

Los Simpson, una ficción demasiado real

Estrenada en diciembre de 1989, Los Simpson se ha convertido en una de las series más largas de la historia de la televisión. La ficción, creada por Matt Groening, lleva emitidos 574 capítulos divididos en 25 temporadas.
La historia de Homer, Marge, Bart, Lisa y Maggie Simpson se hizo hueco en nuestras pantallas y nunca más salió de ellas. Tanto es así, que en numerosas ocasiones estos peculiares personajes amarillos aparecen en nuestras conversaciones con frases como: “Eso pasa en un capítulo de Los Simpson” o “¡Ah sí! Cómo en ese capítulo de Los Simpson que…”.

Muñecos de Homer, Bart, Lisa, Marge y Maggy Simpson, personajes de la serie (Foto: Alaric Lambert/ AP)
Muñecos de Homer, Bart, Lisa, Marge y Maggy Simpson, personajes de la serie (Foto: Alaric Lambert/ AP)

La animación discurre en Springfield, un pueblo norteamericano ficticio donde se desarrollan situaciones típicas de una sociedad moderna, a las que sus personajes se enfrentan de una forma cómica y divertida. A través del humor, los guionistas de esta serie utilizan a sus personajes para hablar de temas controvertidos sobre política, educación o incluso religión. Además, sus capítulos hacen continuas referencias al mundo de cine, al de la música la literatura, la ciencia o incluso a hechos históricos.
Quizá sea ese tono de humor con el que se habla de la realidad, o quizá la familiaridad que los espectadores ya tenemos con estos especiales personajes. No sabemos qué es, pero lo cierto es que Los Simpson llevan casi treinta años con nosotros, y ya forman parte de la cultura de más de una generación.

Viajando en el tiempo con Doctor Who

Cambiando por completo de estilo, la serie de la BBC Doctor Who es otra que lleva acompañándonos mucho más de lo que algunos podemos recordar. Aunque dividida en dos etapas, son 833 capítulos los que lleva emitidos esta historia de ciencia ficción.
Doctor Who apareció en 1963 y hasta 1989 se dedicó, en 26 temporadas, a visitar el pasado y el futuro ayudando a gente corriente y luchando contra la injusticia. Sus aventuras volvieron a nuestras pantallas en el año 2005, y lo hicieron para quedarse.

La fotografía muestra el interior de la nave Tardis de Doctor Who (Foto: Doctor Who Spoilers/ Flickr).

La historia se incluyó en el Libro Guinness de los Récords poco después de su relanzamiento como la serie de televisión de ciencia ficción de más duración del mundo. Además, en sus más de cincuenta años de historia, se ha convertido en una serie de culto en la sociedad británica, siendo reconocida por sus imaginativas historias, sus creativos efectos especiales y por el uso pionero de la música electrónica. De ella han nacido spin-offs como Torchwood o The Sarah Jane Adventures, así como libros, videojuegos…
La nave TARDIS arrancó en 1963 una serie de viajes a distintas épocas y lugares de la Tierra y otros mundos. Ahora, 53 años más tarde, las múltiples aventuras que el Doctor vive con amigos y enemigos siguen despertando nuestra curiosidad y trasladándonos con ellos, aunque solo sea durante un rato, a lugares extraordinarios.

Medicina y drama en Anatomía de Grey

También en 2005 empezó una serie que no parece querer abandonar nuestras pantallas: Anatomía de Grey. La vida de Meredith Grey y la de sus amigos más cercanos nos ha acompañado durante once años, divididos en trece temporadas, dejándonos momentos verdaderamente intensos.
Su creadora, Shonda Rhimes, narra en esta serie de la cadena ABC el día a día de un grupo de cirujanos en un hospital ficticio de Seattle. Durante sus 279 capítulos, un número que muchos esperan que siga creciendo, una gran variedad de personajes nos emocionan con los momentos más importantes de su vida, muchos de ellos intensos y dolorosos.

Los actores de Anatomía de Grey posan durante la entrega de los People's Choice Awards (Foto: Danny Moloshok/ Reuters).
Los actores de Anatomía de Grey posan durante la entrega de los People’s Choice Awards (Foto: Danny Moloshok/ Reuters).

A Meredith Grey no parece pasarle nada bueno, y sus amigos y familia parecen participar a veces de esa mala suerte que acompaña su vida. Es probablemente esa mezcla entre la lucha permanente de la protagonista por salir adelante, el drama constante las vidas de los personajes y la gran cantidad de historias amorosas que tienen lugar en la serie, la que consigue atrapar a tantos y tantos seguidores que durante once años han sido fieles a Anatomía de Grey.

Cuéntame cómo pasó, la historia de un cambio en España

Desde el año 2001, la familia Alcántara nos ha acompañado en un viaje a través de la historia más reciente de España. Desde 1969 hasta 1985, que fue donde se quedó la última temporada, Cuéntame cómo pasó narra la historia de España a través de una familia de clase media-baja. Antonio y Mercedes, junto a sus hijos Tony, Inés, Carlos y María, además de otros miembros de la familia y amigos, viven en primera persona las represiones de la era franquista, los cambios de la transición democrática y la movida madrileña.

La familia Alcántara al completo (Foto: RTVE).
La familia Alcántara al completo (Foto: RTVE).

Desde que la familia Alcántara se traslada a Madrid desde su pueblo natal, Sagrillas, van evolucionando poco a poco hasta conseguir un estatus social que nunca habrían imaginado. La serie pone de manifiesto las diferencias entre dos generaciones que vivieron épocas completamente diferentes. Así, mientras que los padres, viven una represión tanto política, como religiosa y sexual, sus hijos viven grandes cambios en todos los ámbitos que les harán sentirse incomprendidos a la vez que liberados.
Cuéntame ha conseguido emocionarnos con las historias personales de todos sus personajes pero, sobre todo, nos ha hecho aprender sobre hechos históricos de gran relevancia en nuestro país.

Days of our lives, medio siglo en las pantallas americanas

Aunque quizás nos suene menos, Days of our lives es uno de los títulos más largos que todavía siguen emitiéndose. Esta serie americana comenzó el 8 de noviembre de 1965, y desde entonces se ha emitido prácticamente cada día entre semana. Diez años más tarde de su estreno, debido a su gran éxito, sus capítulos pasaron de tener treinta minutos de duración a una hora.
Esta historia, creada por el matrimonio Corday (Ted y Betty), se centra en la vida de una familia de médicos, uno de los cuales trabaja para un hospital mental. Las vidas de sus componentes incluyen, cómo no, romances, triángulos amorosos, divorcios, matrimonios y momentos de la vida en familia. Todo esto, sumado a las historias médicas de su día a día, crea una mezcla que despierta el interés de los espectadores desde hace más de medio siglo.

Days of our lives lleva 51 años en emisión (Foto: NBC).
Days of our lives lleva 51 años en emisión (Foto: NBC).

La serie ha sido parodiada por otras como Friends, en la que aparecieron algunos de los actores de Days of our lives.
En febrero de 2016, la cadena NBC le ofreció la renovación durante un año más, lo que la prolongaría hasta 2017, con la opción de continuar emitiendo incluso un otro año después de este. Son dos años más de entretenimiento para todos aquellos fieles que siguen las historias de la familia Horton.

Cinco series que han llegado a formar parte de las vidas de sus espectadores, que esperan impacientes cada nuevo capítulo para conocer los cambios en las vidas de sus personajes favoritos. Cinco series que, con el paso de los años, se han hecho un hueco en nuestras pantallas que ni ellas, ni nosotros, queremos que abandonen.

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