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Netflix amenaza con destronar a HBO en los Emmy de 2018

Redacción TO

Foto: MARIO ANZUONI
Reuters

Todavía con la resaca de los Emmy de este año a las espaldas, el papel de Netflix en los premios de la televisión estadounidense hacen pensar ya en la edición del año que viene. En lo que llevamos de siglo, HBO ha sido la cadena que más nominaciones ha acaparado cada ceremonia, un estatus que ha mantenido de manera ininterrumpida. Pero puede que esa corona cambie de cabeza en 2018 ya que Netflix, que empezó a producir contenidos propios en 2013, le pisa los talones a la cadena de Juego de Tronos.

En la pasada ceremonia, HBO mantuvo su primer puesto en el podio de nominaciones gracias a sus 110 candidaturas. Pero la cifra se queda peligrosamente cerca de las 93 de los productores de Grace and Frankie. Las ficciones más nominadas del servicio de streaming fueron la serie de nostalgia ochentera Stranger Things (con 19 candidaturas), la coproducción británica y estadounidenseThe Crown (con 13) y la mezcla de drama y comedia sobre una actor indio que intenta hacerse hueco en Estados Unidos Master of None (con ocho).

Y el ascenso de la presencia de Netflix en los premios más importantes de la televisión estadounidense (y del mundo) ha sido meteórica desde que irrumpió en 2013. Ese año, el servicio de streaming se tuvo que conformar con un modesto 2,5% de las nominaciones.

Pero en solo cuatro años, se ha convertido en la segunda serie con más presencia en los Emmy al acaparar el 14,6% de las candidaturas. Es una una cifra a tener en cuenta, ya que roza (y amenaza) el 17,2% de HBO que, por el momento, es líder indiscutible de los galardones.

Con todo, Home Box Office tiene un importante as en la manga: Juego de Tronos. La serie de poder, guerra y fantasía batió en la edición del año pasado el récord en nominaciones y se llevó el premio a la mejor serie dramática por segunda vez consecutiva.

Sin embargo, por una decisión de la propia cadena, la emisión de la exitosa séptima temporada fue pospuesta. Por este motivo, la ficción no fue elegible en la edición de 2017. Uno de los requisitos para optar a un Emmy es que el último capítulo de la temporada de cualquier programa se emita antes del 31 de mayo y la séptima entrega de Game of Thrones se emitió entre el 16 de julio y el 27 de agosto.

Netflix amenaza con destronar a HBO en los Emmy de 2018 1
El probable éxito de ‘Juego de Tronos’ en los Emmy de 2018 es el balón de oxígeno que necesita HBO para mantenerse a la cabeza.

El año que viene, sin embargo, Juego de Tronos sí podrá optar a un nuevo chorro de galardones y esto puede terminar siendo el balón de oxígeno que necesita HBO para mantenerse a la cabeza en las nominaciones de los premios.

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Charles Forsman: “Es difícil escribir historias felices”

Nerea Dolara

Foto: Charles Forsman

El autor del cómic The End of The Fucking World vio su oscura historia adolescente ser llevada con éxito a la pantalla y convertirse en fenómeno de Netflix. Hablamos con él.

No es una novedad que estamos en la era de oro de la televisión. En tiempos como estos es difícil dar con mucha de la excelente programación disponible, así como es grandioso el abanico de diversidad temática y de tono que ha terminado por poblar las series en los últimos años. Un buen ejemplo de este atrevimiento reciente es The End of The F***ing World (TEOTFW). La serie británica, que tiene sus ocho episodios en Netflix, tiene una premisa de esas que hace poco nadie habría financiado: un adolescente psicópata y una adolescente rebelde y suicida emprenden un viaje juntos, él planea matarla pero no todo sale como era esperado.

Violenta, dura y muy graciosa, la serie tiene como material de origen un cómic del mismo nombre escrito por Charles Forsman. Hablamos con el autor.

Charles Forsman: “Es difícil escribir historias felices” 6
Portada de The End of the Fucking World (TEOTFW) + Retrato de Charles Forsman vía Charles Forsman.

¿Cómo te convertiste en dibujante de cómics?

Mi hermano mayor me generó interés en dibujar superhéroes desde pequeño. Siempre quería dibujar mejor que él. En ese tiempo quería ser caricaturista pero luego perdí interés en la adolescencia y mis veintes. Vivía en Los Ángeles en el 2003 y comencé a ir a tiendas de cómics y volví a enamorarme del género. Apliqué a la que era una nueva escuela entonces, The Center for Cartoon Studies, y me aceptaron. Desde mi graduación en 2008 he hecho mis propios cómics y no he parado.

Tu estilo de dibujo es directo y duro. ¿Proviene de los personajes o viceversa?

Intento dibujar en un estilo que se ajuste a la historia. Si miras todos mis libros ves a un artista que no puede quedarse en un sólo estilo. Antes solía reclamarme esto, ahora lo acepto como algo positivo.

Charles Forsman: “Es difícil escribir historias felices”
Imagen cortesia: Charles Forsman

¿Quiénes son tus influencias?

Tengo muchas. Caricaturistas americanos tempranos como George Herriman y E.C. Segar son grandes influencias. También Charles Schulz. También me gustan Frank Miller, Klaus Janson, José Muñoz, que hizo los cómics de Alack Sinner. Hay muchos más pero no me vienen sus nombres.

En TEOTFW los personajes, como en muchas de tus historias, son adolescentes. ¿Hay una razón para que te centres en este tiempo de la vida adulta? ¿Qué te interesa de ese momento?

Sí, creo que sigo volviendo a los adolescentes porque era un tipo muy depresivo cuando tenía esa edad. Estaba frustrado y perdido. Quería crecer rápido y de alguna manera lo hice. Es un tiempo en que estás incómodo en tu propia piel y sólo quieres huir, crecer, y no siempre eres capaz de estar en el presente. Y al mismo tiempo tienes tanta pasión y experimentas lo que es sentir por primera vez y es tan intenso, precioso y frágil.

¿Cómo eras cuando eras adolescente?

Estaba deprimido. Perdí a mi padre cuando tenía 11 años y creo que eso afectó mi personalidad. Fumaba marihuana y trabajaba en un cine. Escuchaba música y tocaba en una banda. Nada especial.

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Imagen cortesía: Charles Forsman.

En TEOTFW tienes a un sociópata como protagonista. ¿Por qué tomaste esa decisión? ¿Cómo funciona un personaje sociópata en cuanto a narrativa e ideas?

Pensé que era una idea interesante para un personaje. Cuando comencé el cómic no tenía idea de a dónde iba. Pero me gusta poner reglas y parámetros en cuanto a personajes o prácticas, para ayudar a que el proceso se mueva. Y creo que James es sociópata porque era un reto interesante retratar un personaje así sin que fuese un monstruo.

En TEOTFW los adultos son básicamente horribles. ¿Son oscuras tus historias como forma de protesta contra la sociedad o un retrato de lo que ves?

Me preguntan mucho esto. Supongo que es como veía a los adultos de adolescente. Y creo que es un sentimiento muy común. Veía a los adultos como cuidadores corruptos. Pensaba que tenía todas las respuestas, ¿sabes?

¿Crees en los finales felices?

(Risas) Creo que sí. Pero es difícil escribir historias felices. La vida es impredecible y nunca se ajusta a una fórmula narrativa. Es como sale de mí. Tal vez algún día escriba una historia feliz. Ya lo veremos.

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Imagen cortesía: Charles Forsman

¿Cómo fue la adaptación con Netflix?

Hubo mucha libertad pero hablé con el co-director y creador de la serie, Jonathan Entwistle, durante todo el proceso. Así que a pesar de que no estaba involucrado oficialmente él recibía mis comentarios. Creo que era importante para él hacer algo que me gustase. Y no tenía que hacerlo. También nos llevaron a mí y a mi compañera, Melissa Mendes, al Reino Unido para ver parte del rodaje. Fue una experiencia increíble. Escuchar a los actores decir líneas que escribí hace años fue emocionante. 

¿Has visto la serie? ¿Te gusta?

La vi y la amé. Me sorprendió mucho lo que hicieron y ahora soy un seguidor de Charlie Covell. Ella cogió mi comic, lo trajo a la vida y lo reorganizó de una manera que es un honor verlo.

¿Cuáles son tus siguientes proyectos?

Estoy comenzando un nuevo cómic que aún no tiene título pero que publicaré con Patreon. Será como una suscripción. Los lectores pueden pagar 3 dólares al mes y recibir un capítulo en su email. Me gusta la serialización y es mi forma favorita de trabajar. También me han publicado tres libros en 2017: Slasher, Revenger & the Fog y I Am Not Okay With This, así que he estado ocupado.

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La ruta Pla

Jaime G. Mora

Tengo por costumbre matar a todos mis ídolos cada 31 de diciembre, y luego voy renovando la fascinación por ellos, si se lo merecen, poco a poco. Para volver a admirar a Josep Pla me marché a Palafrugell recién comenzado el año, a hacer la ruta del escritor, con la idea de conocer la Costa Brava con el autor catalán como anfitrión. En el primer día de la escapada M. y yo caímos en la plaza Nova para comer en el Centro Fraternal, mientras los abuelos echaban la partida. Allí Pla se estrenó en el arte de la tertulia. “Al atardecer voy al café del Centro Fraternal. Encuentro a casi todos mis amigos —escribió—. Larga conversación sobre mujeres. La conversación de siempre”.

La plaza Nova es el tercero de los diez puntos de la ruta Pla. El itinerario comienza en la casa natal del autor: “Nací en el Carrer Nou, que es una calle muy triste y larga, derecha como una vela, que va desde la calle de la Caritat a la vía del tren de PalamósAllí se ubica hoy la fundación Pla, que el escritor impulsó diez años antes de su muerte con la donación de parte de su biblioteca particular. Otros puntos de la ruta llevan a otra residencia de su familia, que hoy es un restaurante exquisito, varias playas que acostumbraba a visitar, el imponente faro de Sant Sebastià, el cementerio donde lo enterraron, en Llofriu, y el mas Pla.

“Hace ya muchos años —en realidad, desde que me organicé una habitación y una pequeña biblioteca en el mas Pla, en la parroquia de Llofriu— que llevo la misma vida. En este caserón hecho un considerable desbarajuste, frío en invierno, agradable en verano, vivo completamente solo”, dice en ‘El cuaderno gris’.

La masía está indicado como uno de los puntos de la ruta por motivos obvios, pero no se puede visitar, pues en la enorme casa donde el escritor se recluyó las cuatro últimas décadas de su vida viven ahora familiares. Quizá por eso no hay indicaciones, y llegar a ella no es nada fácil. Para hacerlo es necesario tomar un desvío en medio de una carretera y no hacer caso al cartel que avisa que es una propiedad privada, y que no está permitido el paso. Allí dejamos el coche, mientras intentábamos cotejar con las fotos colgadas en internet si lo que se veía al otro lado de la verja era en efecto el mas Pla.

No es, ¿no ves que no es igual?

—Pero tiene que ser esto, no puede ser otra cosa.

Me subí a unos altos, por si veía algo más claro. El sol se estaba despidiendo del díaBusqué la placa con la que se indica cada punto de la ruta. Nada. Miré los nombres del timbre. Y cuando ya nos rendíamos apareció al otro lado de la finca un hombre, rodeado de dos perros. Le hice una señal, abrió la puerta de la entrada y se acercó a nosotros. En efecto, esa mole era el mas Pla. Ahora vive allí un sobrino, y la casa suele estar vacía entre semana.

En esa casa Pla leía y leía, y escribía, al lado de la chimenea y en su cama, vestido con una chaqueta de comando y cubierto por una manta eléctrica: “Me levanto entre la una y las dos, aunque a veces estoy tan dormido que son las dos y media. Debido a mis largos años de periodismo nocturno, siempre he considerado la mañana como la parte más inútil del día. Cuando madrugo, encuentro que el día tiene demasiadas horas, que es demasiado largo, que su dilatación es excesiva. Es un inmenso error, pero la desagradable realidad es esta. Una vez levantado, almuerzo bajo la campana de la chimenea. Hasta el atardecer, paso las horas escribiendo una cosa u otra, un artículo u otro, o bien leyendo lo que tengo en curso, o contestando a alguna carta”.

¿Queréis entrar? —nos ofreció el hombre—. Meted el coche y os dais una vuelta, aunque ya esté oscuro.

Un árbol de Navidad iluminaba la sala de la entrada principal de la casa. El escritor murió en esa masía el día del libro de 1981, y por esa puerta sacaron su cadáver. Cuando rodeamos la esquina de la famosa foto de Pla, esa en la que lo retrataron con una mano en el bolsillo y un abrigo en el otro brazo, vestido con chaleco y corbata y por supuesto con boina, un escalofrío nos recorrió el espinazo. La sensación de haber estado ahí, con ese grado de exclusividad, es una cosa indescriptible, que diría Pla. La masía de Llofriu es el Vaticano de los defensores de la frase inteligible.

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Rocío Peralta lleva la moda del s. XIX a sus trajes de flamenca

Lidia Ramírez

Foto: Rocío Peralta

Predominio del blanco, los lunares, telas bordadas y perforadas… La nueva temporada 2018 de Rocío Peralta en sus trajes de flamenca es un viaje en el tiempo. En concreto al siglo XIX, a la Sevilla de la primera mitad de siglo de la Ilustración.

Primeras ferias de Sevilla –por entonces sólo de ganado–, parque de María Luisa en la capital andaluza, mujeres con faldas ensanchadas y de talle alto, mangas infladas, abanicos y sombreros con flores. Inspirada en estas localizaciones y en este cambio de tendencia que tuvo lugar alrededor del año 1820, la popular diseñadora de trajes de flamenca, Rocío Peralta, ha creado su nueva colección de moda flamenca 2018: Montpensier. 

Una nueva línea, que lleva preparando aproximadamente desde agosto, con trajes diseñados exclusivamente por la andaluza y que tiene un precio de en torno a unos 600 euros. Según apunta la creadora a The Objective, este año ha apostado “por el blanco, los colores alegres, como el verde y el rojo, y los lunares”.  Los lunares de todos los tamaños y colores, porque si algo caracteriza a los diseños de esta joven empresaria perteneciente a una de las familias más conocidas del Sur, son estos topos siempre asociados al mundo del flamenco.

Rocío Peralta lleva la moda del s. XIX a sus trajes de flamenca
El blanco es uno de los colores predominantes en la nueva colección de Montpensier. | Foto: Rocío Peralta
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Rocío Peralta siempre apuesta por los lunares y los colores alegres. | Foto: Rocío Peralta

La semana pasada, Montpensier, que hace homenaje a la acaudalada familia Montpensier que vivió durante más de 40 años en Sevilla, era presentada en el Salón Real del emblemático Hotel Alfonso XIII, sede de la pasarela We Love Flamenco, una de las más esperadas y conocidas que presenta cada año la temporada flamenca. La pasarela, decorada con unos impresionante arcos de hojas y flores, te transportaba a la feria del Prado, cuando las vendedoras acudían a con los tratantes de ganado vestidas con modestas batas de percal adornadas con volantes. El baile por sevillana hasta las coplas más icónicas acompañaron como banda sonora la salida de las modelos. El duende y el arte no faltaron.

Errepe, la línea prêt-à-porter de Rocío Peralta

Dejándose llevar por el “crecimiento natural” de la marca Rocío Peralta, la diseñadora ha creado una línea prêt-à-porter, Errepe, “con precios más asequibles a todo tipo de público”. “Se trata de una línea de flamenca industrializada con prendas que las compradoras puedan ponerse de un año para otro, no es como la línea Rocío Peralta que cada año tiene una tendencia y una temática”.

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Los precios oscilan entre los 170 y 345 euros. | Foto: Errepe.com
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Errepe presenta una línea de trajes con cortes clásicos y tradicionales. | Foto: Errepe.com

Con precios que oscilan entre los 170 y 345 euros, Errepe presenta unos diseños más comerciales, con telas más clásicas de lunares y lisos, nada arriesgados. Con cuatro modelos de niñas y cinco de señora pero en mucha modalidad de telas, son trajes con cortes clásicas y telas tradicionales, para que, según la de Sevilla, estos no pasen de moda de una feria a otra.

“Nuestro mayor ‘boom’ de ventas es durante la feria de Sevilla, Jerez, Córdoba y El Rocío. Después viene meses de no actividad en la moda flamenca y con Errepe lo que queremos es ampliar el negocio para llegar también a las ferias de otros pueblos”, nos cuenta Rocío, con la mirada ahora puesta también en el mercado exterior.

Ya huele a feria

Pasadas las navidades, son muchas las mujeres que comienzan a elegir sus vestidos para lucir guapas en, para muchas, la fiesta más importante del año: la Feria de Abril o Feria de Sevilla. Uno de los eventos sociales más importantes y conocidos de Andalucía y España al que cada año acuden más de tres millones de personas de todas partes del mundo.

Los talleres, tiendas y estudios de los diseñadores de moda flamenca están ya que echan humo. Además, el Ayuntamiento ha abierto ya el plazo para abonar las tasas fiscales que correspondan de las casetas adjudicadas para la Feria de Abril 2018. Con una superficie total del recinto de 1.200.000 m², el año pasado 1.047 casetas conformaron el sitio con más arte y duende de Andalucía y, por qué no, de España.

Este año, la feria tendrá lugar del domingo 15 al domingo 22 de abril y su portada, diseñada por el arquitecto y pintor César Ramírez, ya ha comenzado a construirse. Con tres arcos de acceso, contará con una altura en sus torres laterales de 40 metros y más de 250.000 kilos de peso. Estará iluminada por 25.000 bombillas y tendrá 50 metros de frente. Además, se estima que se dedicarán unas 16.500 horas al montaje de la portada. Inspirada en la caseta arabesca del Mercantil de 1905, una institución a la que se rinde homenaje en el 150 aniversario de su fundación, tendrá un coste de unos 560.000 euros, aproximadamente.

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Ser guionista en España: una realidad precaria incluso para los nominados a los Goya

Jorge Raya Pons

Foto: ACADEMIA DE CINE
RRSS

A pocos metros de la sede del Partido Popular en Madrid, compartiendo incluso fachada, está el edificio de la Academia de Cine, apenas reconocible por una placa en una calle particularmente lustrosa de Madrid –Zurbano, lo dijo The New York Times en 2015, es una de las mejores calles para vivir en Europa–. Allí se congregaban, a menos de tres semanas de la entrega de los Goya, siete de los autores nominados a mejor guión original y a mejor guión adaptado (Pablo Berger, Carla Simón, Andoni de Carlos, Paco Plaza, Fernando Navarro, Alejandro Hernández y Coral Cruz) y todos ellos compartieron las virtudes y miserias de ser guionista en una industria tan dura. También las experiencias de escribir las películas que ahora representan.

La moderadora arranca y les plantea una cuestión: la dificultad de encontrar superficies comunes entre todas las cintas, tan diversas. Hay terror, hay drama, hay comedia. “Quizá que todas salen de las tripas”, responde Alejandro Hernández, guionista de El autor. Y Pablo Berger, que escribe los propios guiones que dirige –está nominado por Abracadabra–, encuentra la afinidad de sus compañeros cuando dice que el patrón común que todos comparten es que son los “raritos” del circuito: “No vamos por autopistas, sino por carreteras secundarias”.

Ser guionista en España: una realidad precaria incluso para los nominados a los Goya
Tres de las favoritas a mejor guión de los Goya.

En estas carreteras transita desde muy poco Carla Simón, que fue el gran descubrimiento del cine español. Tanto que su debut en el largometraje, Estiu 1993, es la candidata a representar al país en los próximos Oscar. En aquel guión puso el corazón y su historia: siendo una niña perdió a sus padres y fueron sus tíos quienes la acogieron en su familia. Curiosamente, en una película donde la muerte está tan presente apenas se menciona: la propia Simón no supo que sus padres estaban muertos hasta que cumplió los 12. Sí comprendió, en cambio, que nunca volvería a verlos. Su reto en este guion, dice, no fue tanto rebajar la sensibilidad como añadirla: ella es mucho más fría.

Paco Plaza y Fernando Navarro comparten su experiencia como tándem creativo detrás de Verónica: ellos aspiraban a construir el gótico vallecano [sic] con esta película. Esto es, respetar el género de terror pero también el costumbrismo español, contar una historia con personajes que conocemos y con brotes de humor necesario. Es una cuestión fundamental en su manera de comprender el cine: reivindican que el verdadero género no solo asusta, sino que ilumina los laberintos de la psicología humana: Verónica, reivindican, es también la historia de una adolescente que se resiste a crecer. Igual que El exorcista es el relato de una chica poseída, sí, pero también la imagen de una madre que se siente culpable por no prestar las atenciones que reclama su hija.

Sorprende, en cualquier caso, que en este evento apenas contemos dos mujeres: es una situación que no pasa desapercibida para Cruz y Simón, que tienen perspectivas distintas de un mismo escenario. “Tendría que haber muchas más mujeres”, dice Simón. “Es un proceso largo, pero cada vez hay más mujeres educándose. Se necesitan referentes. Hay trabajo por delante. Yo conservo la esperanza y en Cataluña tengo más amigas directoras que amigos directores”.

Hernández cuenta que estudió cine en Noruega, donde asegura que, durante aquel año, de 27 películas que se hicieron, 14 estaban dirigidas por mujeres, y sostiene que como profesor ha descubierto que las mujeres –sus alumnas– son más talentosas que los chicos en promedio, tienen historias más interesantes que compartir. “Tenemos un manantial que se pierde en las tuberías”, dice, con cierto lamento. Cruz considera que si las mujeres son minoría en el cine es responsabilidad, al menos en parte, de las propias mujeres: “Tenemos que ser más ambiciosas, escribir género”. Cree que la mujer debe pensar en grande y en la taquilla para ser considerada, no limitarse a proyecto pequeño, casi íntimos. Y luego se disculpa con Simón, que es una honrosa excepción.

Ser guionista en España: una realidad precaria incluso para los nominados a los Goya 1
Tres de las películas nominadas al Goya por su guión.

La cita, llegada a su conclusión, comienza a cobrar tintes reivindicativos, especialmente por Navarro, al que secunda el resto. Porque un conflicto con el que tienen que lidiar los guionistas, cada día, es la precariedad y el olvido. No hay película sin guión y nunca la hubo, protestan. Esta situación –el olvido– se remarca cuando Simón y Plaza tienen que abandonar la sala por compromisos relativos a la ceremonia: nadie reclama, sin embargo, a los guionistas. Esta observación corre a cargo de Navarro, entre el humor y la resignación.

Él mismo recuerda la ocasión en que quisieron plantear –hace cinco años– una tabla salarial de mínimos que permitiera unas retribuciones acordes al trabajo que ejercen los guionistas, así como una serie de derechos fundamentales: muchos invierten meses de trabajo sin cobrar, no reciben el dinero hasta que el proyecto se consolida. Las claves para la subsistencia hasta entonces son un misterio. En aquel momento, la respuesta de Competencia fue contundente: una multa de 36.000 euros para Alma, el sindicato del que forman parte. Ahora negocian con el Gobierno para conseguir unas condiciones más favorables, tal y como ocurre en Estados Unidos. El éxito de esta medida, sospechan, pasa por la unidad del colectivo y la comprensión de las televisiones: a día de hoy, son las que más ficciones producen en España.

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