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Nike lanza su primer hiyab para las atletas musulmanas

Redacción TO

Foto: Eugene Hoshiko
AP

La marca deportiva ha dado un paso más en el mercado y ha conseguido impactar de lleno en las redes sociales. Su nuevo producto es el ‘Nike Pro Hiyab’ para las atletas musulmanas femeninas. El tejido es ligero, transpirable y mantiene el pelo seco, muy diferente de los tradicionales hiyab para deportistas, fabricados con algodón.

Nike ha anunciado que lo pondrá a la venta en la primavera de 2018, después de un año trabajando en ello.
El velo tiene una unión elástica que permite al usuario ajustar el hiyab a su cabeza y a su deporte.

Las reacciones en las redes sociales no se han hecho esperar. Lari, aspirante a la candidatura para los Juegos Olímpicos de Invierno, el próximo año en Corea del Sur, publicó fotos de ella misma con el velo en su página de Instagram. Lari es de Abu Dabi y representa a los Emiratos Árabes Unidos. “¡No puedo creer que por fin está aquí!”, decía en su cuenta.

Pero la inclusión de Nike en el mercado islámico no es nueva. Durante los últimos años, la compañía ha estado haciendo una obra de teatro para sus clientes de Oriente Próximo, ha introducido tiendas en la región y ha lanzado su aplicación ‘Nike + Training Club’, en árabe . A nivel mundial, el mercado islámico se prevé que tenga una valor de más de 5 billones de dólares en el año 2020.

En el anuncio de su nuevo producto, la multinacional alegó que los atletas necesitaban el ‘Nike Pro Hiyab’. “Fue diseñado para nuestros atletas que nos decían que necesitaban este producto para obtener mejores resultados,” aseguró a Al Arabiya Inglés, Megan Saalfeld, una portavoz de Nike. La atleta Amna Al Haddad le dijo a Nike durante una visita al laboratorio de los deportes de la compañía en Oregón, que tenía sólo un velo que pudiera usar, y tenía que lavarlo a mano en el fregadero todas las noches durante las competiciones.

No todos están de acuerdo con Nike

A pesar de todo ello, hay internautas que no se han mostrado tan convencidos por lo nuevo de Nike. “Los hiyabs para el deporte ya llevan un tiempo y no puedo ver nada especial (excepto el símbolo de Nike)”.

“Pero antes de Nike, había empresas haciendo este trabajo. @Capsters @Resporton_Hijab y @friniggi + más que han estado haciendo esto durante mucho tiempo”.





El debate del Hiyab en el deporte


El velo es un tema de controversia en las discusiones del deporte mundial. Ibtihaj Muhammad se convirtió en la primera atleta estadounidense en usar uno, en los Juegos Olímpicos de Río. Sin embargo, muchas deportistas musulmanas se han visto sometidas a restricciones por distintas federaciones deportivas. Por ejemplo, en 2014, la FIFA, la federación de fútbol mundial, levantó las restricciones que tenía para el hiyab y otros velos que cubren la cabeza, sin embargo, la del baloncesto (FIBA), aún las mantiene.

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Ibtihaj Muhammad fue la primera deportista estadounidense en competir con hiyab. | Foto: Jose Mendez / EFE

En los Juegos de Londres de 2012, la primera atleta femenina de Arabia Saudí en una competición de este tipo sufrió la polémica del hiyab en sus propias carnes. La lucha de judo en la que competía Whojdan Shahrkhani fue interrumpida al considerar que el velo suponía un riesgo físico.

El portavoz de la Federación Internacional de Judo, Nicolás Messner, dijo en su momento que el hiyab podía ser peligroso y producir estrangulaciones. Días más tarde, Shahrkhani pudo competir tras llegar a un acuerdo sobre un velo que todas las partes consideraron adecuado.

Algunos consideran que la iniciativa de Nike podría ser un paso hacia delante. Según cita Al Arabiya Inglés, la princesa Saudí Reema bint Bandar ha visto con buenos ojos el ‘Pro Hiyab’. “Me complace ver que una compañía global como Nike ve el valor en el apoyo a las mujeres de la comunidad musulmana ya que esto demuestra que el deporte puede realmente ser inclusivo”. Además añadió que “este es un cambio de juego que abre muchas puertas para las niñas en la región y en todo el mundo”.

Hala

José María Albert de Paco

Durante la retransmisión, Helguera hablaba de Zidane como si este fuera, antes que un ex compañero, un viejo compinche. Debió de aparecérsele el vestuario de Hampden Park: “De jugador era igual; mientras el resto nos bañábamos en la piscina, él seguía en el banco, sonriente”. (‘Eso sí, no le mentes a la hermana’, me dije yo, sospecho que al unísono con alguno de los 9 millones de espectadores que congregó el partido.) Un día antes, sobre el césped del Millenium, habíamos visto a Raúl, Figo, Karembeu, Seedorf, Mijatovic, Salgado y Roberto Carlos alentando a Zizou. Hasta el hotel donde se alojaba el equipo se llegó McManaman, el jugador fetiche de Vicente del Bosque. En los prolegómenos, Suker, al recordarle Pedrerol que Pedja marcó el gol de la séptima en fuera de juego, zanjó en perfecto croata: “Cómo era aquello… Ah, sí… ¡Ajo y agua!”. Y Twitter mediante supimos de Gento, fundador del madridismo dinástico; de Arbeloa, cada vez más a gusto en su papel de chamán; de ¡Bodo Ilgner! (“soy muy orgulloso de formar parte de la historia de este gran club”). Beckham, por su parte, dejó recado en Instagram (“The Kings once again … Congratulations to Zizou, Florentino, the players and all the fans. What a night!”). Respecto al Madrid no cabe decir, siguiendo el tópico, que un hilo invisible vincula a las nuevas y las viejas generaciones; antes bien, las une un costurón de leyenda. El friso daría para un tratado sobre la gran familia blanca, un discurso hiperglucémico sobre los valores (así, sin complemento, que es como mejor se venden) u otra cursilería por el estilo. Por eso me admira que nadie en el club presuma de ello. Kroos se encaminó dándose cabezazos contra la techumbre, pero sólo tú y yo vimos en él la furia atormentada de aquel Juanito.

Cómo amar la operación bikini

Redacción TO

Foto: DARRIN ZAMMIT LUPI
Reuters

Muchos de quienes se desaniman antes de meterse de lleno en la operación bikini lo hacen después de imaginarse haciendo un ejercicio durísimo, adelgazando, o no, a costa de decenas de horas de entrenamiento. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la página web de BMC Public Health sugiere que podemos aprender a disfrutar de este trámite simplemente replanteándonos nuestras creencias y expectativas al respecto, ignorando esa imagen distorsionada del esfuerzo físico.

El estudio está liderado por Michelle Segar, directora del Centro de Investigación sobre Deporte, Salud y Actividad de la Universidad de Michigan, quien ha investigado durante años qué motiva a las personas a ponerse físicamente en forma. Esta vocación encontró su culminación en su libro No Sweat: How The Simple Science of Motivation Can Bring You a Lifetime of Fitness.  

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Una mujer corre junto a su perro sobre la nieve de Colorado, Estados Unidos. | Foto: Brennan Linsley/AP Photo

La investigadora, junto a su equipo, entrevistó a 40 mujeres de entre 22 y 49 años para conocer qué les hacía felices, cuáles eran sus motivaciones y qué reconocían como éxito. Luego utilizaron esta información para analizar cómo sus puntos de vista sobre el trabajo alimentaban o menoscababan esas reflexiones. Segar descubrió que todas las mujeres compartían aspiraciones, independientemente de si hacían deporte de manera regular o no. Entre ellas se encontraban tener relaciones sociales satisfactorias y cumplir con sus objetivos laborales y personales.

Con todo, la gran diferencia entre las entrevistadas, de acuerdo con los autores del estudio, residía en que aquellas mujeres que hacían menos deporte veían el ejercicio como un elemento contraproducente en la consecución de esas metas vitales. En este sentido, reconocían que no vinculaban el deporte a la tranquilidad, al confort, a una sensación real de descanso mental. Además, consideraban que el ejercicio les quitaba demasiado tiempo, les suponía demasiada presión y les obligaba a enfrentarse a la frustración de no cumplir con las expectativas, lo que les conducía a tirar la toalla incluso antes de plantearse el desafío.

Un buen punto de partida para estar en forma es hacer 150 minutos de ejercicio ligero por semana

En cambio, Segar descubrió que en las mujeres más habituadas a la actividad física el resultado era completamente distinto. Para ellas, el deporte formaba parte de sus aspiraciones sociales, intervenía como relajante en su tiempo libre y les hacía sentir mejor consigo mismas.

Este hecho hizo pensar a Segar que para conseguir que las mujeres más inactivas se lancen a hacer deporte debe producirse un cambio de mentalidad, una vuelta de tuerca que las conciencie de que el ejercicio les hará mejorar en todas las facetas de su día a día. Por ello, insiste en que el entrenamiento duro no es la única forma de ponernos en forma que vale la pena. “Eso ya no es cierto”, asegura. “Las nuevas recomendaciones sobre actividad física abren la puerta a ejercicios que se adaptan a cada persona”.

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Un grupo de mujeres, ejercitándose en una clase de fitness en Nueva York, Estados Unidos. | Foto: Seth Wenig/AP Photo

Así, el departamento de Salud y Servicios Sociales estadounidense defiende que se pueden conseguir “beneficios sustanciales en la salud” a partir de los 150 minutos semanales de ejercicio a una intensidad moderada, como dando largos paseos. Y es cierto que los beneficios adicionales se producen conforme se realiza más deporte, pero Segar considera que este punto de partida es más que suficiente para quienes están habituados a una vida sedentaria.

En lugar de plantearnos el ejercicio como una antítesis del ocio, como una forma de robarnos el tiempo libre, la investigadora recomienda cambiar la mentalidad, no tomárselo tan en serio. “Las mujeres deben aprender a utilizar la actividad física como una forma de relajarse, de pasar más tiempo entre amigos y familiares”, sostiene Segar. “Simplemente hay que hacerlo porque mantenerse activo mejora el estado de ánimo y nos ayuda a sentirnos bien”.

A fin de cuentas, cualquier actividad física es mejor que no hacer nada. Ya sea paseando en bicicleta, jugando con tu perro o apuntándote a clases de baile. El secreto reside, como dice la investigadora, en “apostar por el ejercicio cuando la oportunidad se produzca”.

Sentimentalismo tóxico

Joseba Louzao

Foto: GERARD JULIEN
AFP

La polémica volvió a estallar durante la semifinal madrileña de la Champions poniendo de manifiesto, de nuevo, la imparable escalada de sentimentalización que se expande por el fútbol español. El origen estuvo en una pancarta que apareció en el fondo sur del Santiago Bernabéu. Ésta recordaba las copas de Europa obtenidas por el Real Madrid a lo largo de su historia, destacando las dos ganadas a su rival (Lisboa y Milán) con una frase que alimentó la discordia: “Decidme qué se siente”. Se puede discutir sobre la dudosa oportunidad de un tifo tan torpe como banal justo antes de un partido trascendental, pero acostumbrados – por suerte, cada vez menos- a los cánticos insultantes o a las múltiples referencias bélicas – que, incluso, se produjeron durante la misma eliminatoria-, esto no debería ser más que una simple nota a pie de página. Sin embargo, se rellenaron horas de tertulias en la prensa deportiva y se gastaron millones de palabras en discutir esta anécdota en las redes sociales.

Por encima de cualquier otro aspecto, la sentimentalización se apoderó de un debate repleto de estereotipos sobre ambas aficiones, el ambiente se caldeó por la irresponsabilidad periodística y la grada rojiblanca respondió con un “Orgullosos de no ser como vosotros”. No se trata del único ejemplo de esta semana. Justo un día después del último partido europeo en el Vicente Calderón, un futbolista del Celta de Vigo, tras ser eliminado de la Europa League, se consolaba afirmando que un equipo de amigos había acorralado a un conjunto construido con dinero. Resulta paradójico que lo expresara un profesional a nivel internacional con sueldo millonario. Había que aderezar la derrota con sentimentalismo, mientras era aplaudido por algunos periodistas deportivos que le daban la razón. Los valores y los sentimientos, usados siempre en mayúsculas, están en el centro de diversos discursos deportivos desde hace años. Curiosamente siempre sirven para enmascarar las propias debilidades y para atacar al rival.

Cualquiera que haya visto un partido desde la grada de un campo o se haya calzado unas botas sabe intuitivamente que el fútbol es un reflejo de nuestra vida, con sus múltiples bondades e indignidades. Esta propagación del sentimentalismo no se produce solamente en el ámbito deportivo. La vida pública está contaminada por una sentimentalización empobrecedora. El psiquiatra británico Anthony Daniels, quien se esconde tras el pseudónimo de Theodore Dalrymple, lo ha denunciado en Sentimentalismo tóxico, un libro con un subtítulo que es toda una declaración de intenciones: Cómo el culto a la emoción pública está corroyendo nuestra sociedad. Dalrymple cree que el creciente sentimentalismo de las sociedades occidentales es un mal social perjudicial. Dalrymple ataca a la corrección política y nos avisa: debemos colocar el razonamiento por delante de los sentimientos. Pero esto no quiere decir que los desdeñemos porque, como ha señalado Manuel Arias Maldonado, el futuro será de los afectos o no será. La pregunta, por tanto, no es si debemos tener o no sentimientos. Es más, el sentimentalismo no es necesariamente dañino en la esfera personal. La cuestión primordial es cómo y qué lugar deben ocupar en la vida pública. Si estos se convierten en el auténtico motor de la política de nuestro tiempo terminarán por alimentar respuestas sociales dañinas para la convivencia y cuartearán el pluralismo de las sociedades actuales.

Mientras tanto, tendremos que regresar a Alexis de Tocqueville. Tras su viaje por Norteamérica, se convenció de que una democracia dinámica solo podía asentarse en lo que denominó los “hábitos del corazón”. Tocqueville no estaba pensando en el sentimentalismo, al contrario, consideraba que estos hábitos tenían mucho más que ver con el intelecto, las capacidades, la voluntad o la acción que con el sentimiento. Hoy en día estos hábitos continúan siendo decisivos para nuestra forma de estar en el mundo. Desde el siglo XIX, el pensador francés nos estimula a usar los hábitos del corazón para no dejarnos embaucar por los tramposos derrames sentimentales.

La sensación de volar a 4.000 metros de altura

Lidia Ramírez

Foto: WINDOBONA

¿Quién no ha soñado con volar? ¿Quién, de pequeño o adulto, no ha cerrado los ojos muy fuerte deseando flotar? Esta fantasía, que es símbolo de libertad y buenos presagios, ya está al alcance de todos sin necesidad de avión, paracaídas ni, por supuesto, alas. 5027 personas ya han experimentado la adrenalina más pura en WINDOBONA, el primer túnel del viento de Madrid, situado frente al centro comercial Islazul.

4,3 metros de ancho por 15 de alto que permiten a ciudadanos de a pie, como a profesionales, disfrutar de una sensación de caída libre similar al salto desde un avión a 4.000 metros de altura, sin sensación de vértigo ni peligro.

El paracaidismo de interior, considerado ya una nueva disciplina deportiva, es un simulador perfecto para los paracaidistas profesionales y militares, sin riesgos, y con un ahorro importante de tiempo y dinero. “Un paracaidista profesional puede volar en el túnel el equivalente a más de 60 saltos en una hora, lo que en paracaidismo real le supondría más de una semana con un desembolso de dinero superior”, nos apunta Paloma Granero, directora general de WINDOBONA y  primera mujer instructora del paracaidismo de interior en España, quien además nos cuenta que el túnel puede acoger hasta ocho voladores al mismo tiempo y sus ventiladores son capaces de mover hasta 1,5 toneladas de aire por segundo, generando un flujo de aire que puede alcanzar los 280 km/h.

Una experiencia para todos los públicos

Camuflados en el interior de un mono, unas gafas para proteger a los ojos del viento y un casco, desde niños con cuatro años hasta personas mayores pueden vivir esta experiencia previo ‘cusillo’ por parte de uno de los instructores para aprovechar de la mejor forma el tiempo en el interior del túnel horizontal. “Para probarlo no necesitas ningún tipo de preparación física, sólo traer muchas ganas de pasar un buen rato y vivir una experiencia inolvidable”, apunta Granero, quien tiene a sus espaldas más de 800 saltos, unas 500 horas de vuelo y ha enseñado a alumnos en túneles de viento en diferentes países europeos.

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Las personas no profesionales deberán entrar al túnel de uno en uno y siempre acompañados de un instructor. | Foto: WINDOBONA

En el interior del túnel, adrenalina y diversión se fusionan mientras el cuerpo vuela sobre un colchón de aire, siendo una actividad excepcional para compartir con amigos, familia o con los compañeros de trabajo. Además, se trata de un ejercicio muy beneficioso para la salud ya que la postura corporal adoptada en cada vuelo hace trabajar todos los músculos y tiene beneficios terapéuticos. Por ello es que WINDOBONA apuesta cada vez más por hacer llegar este deporte a personas con discapacidad. “Permitir que gente que tiene ciertas limitaciones de movimiento aquí se sientan igual de libres, para ellos es magnifico, y para nosotros muy gratificante”, señala orgullosa Paloma.

Con motivo del Día de la Madre y San Isidro, la empresa pionera en paracaidismo de interior en Madrid ya ha puesto a disposición del público diferentes experiencias a un precio especial.

El sueño de volar ya es una realidad al alcance de todos, y ¿hay algo mejor que acercar al público uno de los mayores sueños de la humanidad?

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