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Nouvelle Vague o cómo vivir una noche a lo Twin Peaks en Madrid

Redacción TO

Una de las peculiaridades de la tercera temporada de Twin Peaks es sin duda ese espacio que David Lynch, melómano empedernido, decidió darle a la música, específicamente a la música de bandas indies desconocidas pero maravillosas. Generalmente al final de cada episodio una escena en el Bang Bang Bar sirve de excusa para ver un performance de grupos como The Cactus Blossoms, Chromatics o Au Revoir Simone. Luces bajas, ambiente placentero, música sugerente.

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“Il fait chaud” | Foto: The Objective.

En el caso de Nouvelle Vague, el colectivo francés liderado por Olivier Libaux y Marc Collin que ayer cerraba el ciclo de Madtown Days en la Sala But de Madrid, están lejos de ser desconocidos ya que llevan más de una década (re)interpretando algunas de los mejores temas de bandas icónicas del punk y post-punk de los 80s y 90s como The Clash, Buzzcocks o Joy Division con sus inconfundibles arreglos en clave de jazz y  bossanova. Sin embargo, qué sorpresa, las luces, el ambiente, la música…

En vivo Nouvelle Vague tiene una fuerza y una presencia inesperadas. Elementos precisos, guitarra, contrabajo, teclados, una percusión muy interesante y dos voces femeninas que le dan vida tanto a los clásicos como a los temas originales que desde la publicación del álbum I Could Be Happy en 2016 acompañan a la apuesta de la banda.

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Melanie Pain, una de las cantantes de Nouvelle Vague. | Foto: The Objective.

A lo largo de esa hora y media que pasó rápido y lento, como en los sueños o las pelis de Lynch, sonaron maravillas de los 80s como How Does It Feel, Ever Fallen in Love, I Wanna Be Sedated, In a Manner of Speaking, pero definitivamente uno de los momentos más sorprendentes de la noche fue la batucada con la que cerraron la versión de I Just Can’t Get Enough de Depeche Mode. Sí, Depeche Mode en batucada.

Definitivamente el cierre ideal para una cuarta edición inolvidable de Madtown Days que comenzó con la presentación de los colombianos electropicales de Bomba Estéreo en la Sala Riviera y se despide justo cuando el frío comienza finalmente a apoderarse de la ciudad.

MTD by Jim Beam, promovido por Radio Madrid, ha logrado que la capital sea el centro representativo de diferentes apuestas musicales dirigidas a los amantes del directo y desde ya estamos esperando la quinta edición.

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Bomba Estéreo: lo mejor de la electropicalidad caribeña lo peta en Madrid

Ana Laya

Describir, definir o encasillar la música de Bomba Estéreo es un ejercicio casi vano porque que roza lo imposible. Muchos dicen que se trata de “electro latino”, otros votan por decir que son “electro cumbia”, mientras que Li Saumet, su vocalista, afirma que si tuviera que describirse en un poquísimas palabras diría que Bomba Estéreo es “folclore eléctrico”, cosa que más que una definición fija es una cajita de pandora abierta de referencias, beats, sonidos, anécdotas e instrumentos, que evidencian la característica más sólida del grupo: su capacidad de mutar, fluir y evolucionar permaneciendo a la vez tan auténticos y tan “electropicales” como al principio.

Charlamos con Li minutos antes de su presentación en la emblemática -y también tropical- sala La Riviera en Madrid, en un concierto que daría comienzo al festival MadTown Days por todo lo alto: sold out absoluto (con almas procrastinadoras en pena que buscaban desesperadamente entradas revendidas en la cola de entrada incluidas) y dos horas de música en las que las 1.800 personas asistentes no dejaron de menearse ni un minuto como si estuvieran en una fiesta a la orilla de alguna playa del Caribe colombiano.

Si bien la fuerza creadora que los mueve en cada disco es diferente, básicamente porque ellos y el mundo que los rodea cambian y evolucionan, Simón y Li siempre han sido muy fieles a sus gustos, y eso, explica Li, es lo que les ha permitido desarrollar un sonido característico que permite que quienes los conocen puedan distinguir sus canciones desde los primeros acordes sin temor a equivocarse, aunque la fuerza que guía sus trabajos cambie. Amanecer, por ejemplo, fue un disco más pop, más global, y Ayo es más un trabajo para dar gracias, para volver a las raíces después de 10 años de camino recorrido y para seguir “sembrando para en el futuro recibir”. Ambos son característica e inconfundiblemente Bomba Estéreo.

“Es solo cuando la gente empieza a pensar solo en el dinero y en la fama que se les empieza a olvidar la música que hacen y su arte se tergiversa. Cuando uno es fiel a lo que hace, eso marca y queda ahí por siempre.”

Esa capacidad de ser fieles probablemente también es lo que impulsó a Will Smith a salir de donde sea que haya estado semi-retirado para llamarlos y decirles que quería remixear con ellos en el single Fiesta, el que probablemente ahora sea el más popular en el mercado americano y que muy seguramente les abrirá las puertas a otras colaboraciones interesantes.

Le preguntamos a Li cuál sería -en sus sueños más salvajes- el artista con quien más le apetecería hacer una colaboración y responde sin dudar: Thom Yorke y Daft Punk. Sus músicos favoritos. Ojalá ambos se enteren pronto porque el resultado de esa mezcla es definitivamente algo que nos encantaría bailar.

“El mundo está un poco jodido, pero siempre podemos bailar”

Bomba Estéreo no es un grupo que permanezca indiferente a su contexto. En sus líricas la crítica al machismo, el racismo y la xenofobia están presentes. Buena prueba de ello es la canción Internacionales en la que claramente se manifiestan ante las falsas barreras y etiquetas que nos pretenden separan… “aunque somos diferentes a la vez somos iguales, en la misma situación en distintos lugares”.

¿Un buen antídoto para las diferencias? El baile, porque “para bailar no necesitas lengua”.

El baile como forma de resistencia está muy presente en lo que transmite Bomba Estéreo, en esa energía compartida que se mueve por la sala y que se queda retumbando en el pecho cuando la música termina. Pero definitivamente para Li, el baile, aun cuando es primigenio, único, ritual y maravilloso, no es la única manera de resistir, el arte, la meditación, la introspección, la espiritualidad, son otras formas a las que que la gente le rehuye o les tiene miedo, pero son formas de resistencia.

“Lo espiritual es lo único que realmente puede mover y cambiar al mundo, lo único verdaderamente revolucionario y el baile es profundamente espiritual.”

“El ser humano tiene que conectarse más con su ser interior, la gente está muy pendiente de lo que pasa fuera y creo que ese es el gran problema de la humanidad. Esperar que las personas te arreglen el mundo, bien sea el presidente, el vecino, el cura, la señora, el de la tienda, y juzgarlos cuando no lo hacen es el gran error. La única manera de arreglar el mundo, tu mundo, viene de adentro… y ahí para adelante, no lo puedes controlar, lo único que puedes controlar eres tú,” concluye Li.

Bomba Estéreo: lo mejor de la electropicalidad caribeña la parte en Madrid
La Riviera a tope. | Foto: The Objective.

“Todo siempre es para positivo… hasta el reggaeton”

Con España, Bomba Estéreo ha tenido una larga historia de amor que este año ha dado buenos frutos al lograr el sold out tanto en Madrid, en la sala Riviera, y en Barcelona en el Razzmatazz. A pesar no ser “completamente mainstream como Shakira, Juanes o Carlos Vives”, el electropical de Li y Simón ha ido calando en el público español y eso sin duda los alegra muchísimo porque el español es un mercado importantísimo, “es el único de Europa en donde el idioma no es una barrera” y el público puede apreciarlos como ritmo tropical al que se unen sus incisivas líricas.

Antes de despedirme (la entrevista fue cortita, pero concentrada), quise preguntar por el gran elefante en el cuarto: el reggaeton. ¿Bueno, malo, abre puertas, encasilla lo latino? Está cambiando, dice Li,  “ya no es solo culos y tetas y ‘muévelo mami’, ahora por lo menos están haciendo cosas más cool; J Balvin hizo Mi gente con Willy William, y están colaborando con gente más interesante que tiene otras cosas que aportar como Pharrell. Aunque no nos guste particularmente, este tipo de cosas como Despacito son las que llevan la música latina a un público mucho más amplio y a gente que la escucha por primera vez y dice ‘wow, qué es esto’. La gente está cantando esa canción en Irlanda, en Alemania, en un montón de países… y así el camino que sigue es más fácil.” “Yo creo que todo siempre es para positivo… hasta el reggaeton,” concluye Li.

Bomba Estéreo se presenta hoy en Barcelona en la Sala Razzmatazz y luego se monta en su autobús -literalmente, como en Almost Famous- para continuar su gira europea en la que también visitarán París, Bruselas, Berlín, Hamburgo, Ámsterdam, Londres y Lulworth (para Bestival), si no habéis conseguido verlos en España, aún estáis a tiempo de perseguirlos en este continente. Satisfacción, champeta, reggae music, cumbia y folclore, garantizados.

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Llega a Madrid el nuevo Paraíso de la música electrónica

Cecilia de la Serna

Foto: Unsplash

Tras más de dos décadas olvidada en la ruta festivalera patria, la capital parece estar al fin copando el protagonismo que muchos esperaban. A las ya consagradas citas musicales que suponen algunas, como el Mad Cool o el DCODE, se une una propuesta hasta ahora inédita en Madrid: la primera edición de Paraíso, un nuevo festival que tendrá lugar en un espacio verde muy próximo al centro de la capital. Concretamente, como el ya citado DCODE, Paraíso pisará la hierba del Campus de la Universidad Complutense, y durará dos días: el 8 y el 9 de junio de 2018.

El lema de Paraíso es “Música electrónica y otras artes”, que es -además de un eslogan prometedor- toda una declaración de intenciones. Este festival de nueva generación ha nacido, según sus organizadores, “para ofrecer al público la oportunidad de vivir una experiencia multisensorial”.

De uno de los creadores del FIB

Este proyecto tiene la solvencia que solo la experiencia de los que están detrás de él puede otorgar. Desde el festival recuerdan que “Paraíso nace de la mano de un colectivo de profesionales con más de dos décadas de trayectoria en la gestión cultural. A la cabeza del proyecto se encuentra José Morán, cofundador y codirector hasta 2009 del FIB (Festival Internacional de Benicàssim)”. Algo que cuidan especialmente desde la organización de Paraíso es la imagen gráfica, que han creado de la mano del estudio madrileño Serial Cut. El resultado final es onírico, con elementos relacionados con el sonido y la naturaleza, la música electrónica y otros conceptos del festival, unidos mediante texturas orgánicas y evocadoras.

Tres escenarios para una experiencia completa

La gran incógnita es su cartel, que próximamente anunciará la organización en un primer avance, así como el resto de contenidos y disciplinas artísticas que formarán parte de la primera edición de Paraíso. Lo que sí aseguran sus organizadores es que “Paraíso se estrenará con un cuidado cartel compuesto por artistas que exploran los nuevos territorios de la electrónica y su confluencia con otros géneros y expresiones artísticas”.

El recinto del festival contará con hasta tres escenarios diferenciados, intervenciones artísticas, un área recreativa, varias zonas de descanso y un espacio gastronómico. Siguiendo la tendencia impuesta por muchos festivales, este será sostenible, con aforo limitado a 15.000 personas diarias, en el que la comodidad y los detalles harán que los asistentes disfruten de una experiencia única.

Reserva anticipada

A partir de ahora se puede reservar sin compromiso, y a través de la web de Paraíso, el abono a un precio especial de 35 euros y el pase premium a 95 euros. El plazo para confirmar la compra de la reserva finalizará 15 días después de la presentación del primer avance del cartel. Los asistentes de esta primera edición tendrán prioridad para acceder a las siguientes.

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15 canciones que hacen de España un país más hermoso, por The Gift

Redacción TO

Foto: The Gift

Volvemos otro viernes con nuestra playlist semanal. Esta vez los portugueses The Gift nos traen una lista que nos harán querer un poquito más a España. Esta banda de rock alternativo llega a España a presentar su sexto álbum, Altar, que ha estado precedido por tres adelantos: Clinic Hope, Love without violins y Big Fish. Grabado entre Galicia, Londres y Alcobaça, una ciudad a una hora al norte de Lisboa, donde el grupo tiene su estudio, este nuevo disco es una representación de la historia de estos cuatro amigos de la infancia.

El grupo, formado por Nuno Gonçalves, Sónia Tavares, John Gonçalves y Miguel Ribeiro, traen ritmos de synth-pop y funk en este nuevo trabajo que muestra una constante evolución y crecimiento artístico.Altar es nuestra historia vital”, explica la banda, que se formó en 1994 y se ha convertido en una de los grupos portugueses más internacionales.

Su próximo concierto en España será en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid el 12 de diciembre. En él presentarán este nuevo disco, que considera el más cautivador de su carrera, y que ha sido producido por su propio sello discográfico, La Folie Records.

Con esta playlist, The Gift quiere mostrar su amor a España, donde han grabado una gran parte de este nuevo trabajo. Para ello, quieren compartir las canciones de algunos de sus artistas favoritos en España, con ritmos y estilos de todo tipo, entre los que se encuentran algunos como Ana Torroja, Coque Malla o Vetusta Morla.

Escucha la lista completa aquí y síguenos para acceder a cada una de las playlists.

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Contra la navidad

José María Albert de Paco

Foto: JON NAZCA
Reuters

Cuánto añoro las Navidades sin afeites ni plusvalías, aquellas en que sólo se celebraba eso, la Navidad, y  que habrían de pasar a la historia por frugalidades como los tortazos de Lussón a Codeso, las empanadillas de Encarna o que una niña de San Ildefonso fuera negrita. Aquellas Navidades, en fin, cuya luz se descomponía en expectación, contento y melancolía, y que apenas precisaban de alegorías mundanas, como no precisa el fútbol del rugido de la vida. Un Belén entrañaba la posibilidad de que los niños rehiciéramos el mundo con arreglo a un orden que intuíamos trascendente, y Dios atendía la disposición de los patitos en el río con el mismo celo con que hubo de velar la construcción de las más excelsas catedrales góticas, siendo así que el poblado entero parecía hallarse bajo una tutela cenital, un ojo de halcón hogareño que nos impelía, al pasar frente a la librería, a mover unos milímetros una oveja rezagada, evitando así su descarrío, o a enderezar la fila por la que discurrían los Reyes Magos, en un vívido remedo de la Cabalgata que en la noche del 5 recorrería la ciudad. O a abrigar al Niño, no fuera a coger frío. Nunca tuve la impresión de estar ante una maqueta. Y sí la tengo hoy, en cambio, al ver los belenes institucionales, esas soft parades inclusivas, transgresoras, sostenibles y aun antifascistas, inequívocamente comprometidas con la política de déficit cero y quién sabe si portadoras, a modo de pasatiempo infantil, de un mensaje cifrado de solidaridad con los presos.

Unas Navidades que son, definitivamente, más, mucho más que unas Navidades. O lo que es lo mismo: menos.

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