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Nueve musicales que los Oscar decidieron no encumbrar

Néstor Villamor

La La Land parte como favorita para llevarse el Oscar a la Mejor Película en la próxima edición de los premios. No solo viene con el Globo de Oro y el Bafta en esta misma categoría bajo el brazo, sino que en los Oscar acumula 14 nominaciones, un máximo histórico solo igualado por Eva al desnudo (1950) y Titanic (1997). Ambas ganaron, en su momento, el mayor galardón de la Academia y, si La La Land repite la hazaña, el largometraje de Damien Chazelle será el undécimo musical en lograr la estatuilla. Se uniría así a La melodía de Broadway (1929), El gran Ziegfeld (1936), Siguiendo mi camino (1944), Un americano en París (1951), Gigi (1958), West Side story (1961), My fair lady (1964), Sonrisas y lágrimas (1965), Oliver (1968) y Chicago (2002). La lista incluye títulos potentes, pero deja de lado algunos de los mayores clásicos del género, que sin embargo han pasado la prueba del tiempo. Por ejemplo, estos:

El mago de Oz (1939) – Ganadora: Lo que el viento se llevó

Entre Lo que el viento se llevó está el Oscar a la Mejor Película. Dejó, así, sin estatuilla a El mago de Oz, la aventura de una niña con coletas en un hipercolorido mundo de fantasía. Sin embargo, un estudio de 2005 la distinguió como la película estadounidense más influyente jamás rodada. No solo eso: la Asociacón Estadounidense de la Industria Fonográfica situó ‘Over the rainbow’ como la mejor canción del siglo XX. Incluso sonó en el funeral de Marilyn Monroe, muy admiradora de la balada del filme.

Cita en San Luis (1944) – Ganadora: Siguiendo mi camino

Judy Garland, musa del musical del Hollywood clásico, estaba harta de interpretar el mismo papel de adolescente cuando le ofrecieron protagonizar Cita en San Luis, según varias biografías de la actriz, y casi dio carpetazo al proyecto. Hoy, la explosión de technicolor ideada por Vincente Minnelli está considerada una de las cumbres del género. “Sigue siendo, para muchos de nosotros, el más grandioso de los musicales estadounidenses”, alabó la revista Time en 2005, al incluirla en su lista de mejores películas desde 1923.

Cantado bajo la lluvia (1952) – Ganadora: El mayor espectáculo de la Tierra

El reciente fallecimiento de Debbie Reynolds habría sido mucho menos mediático si no hubiese participado, siendo todavía adolescente, en este musical coprotagonizado y codirigido por Gene Kelly, uno de los nombres más asociados al género. La película, una comedia sobre la transición de Hollywood del cine mudo al sonoro, está considerada hoy por el Instituto Fílmico Estadounidense como el mejor musical de todos los tiempos.

Ha nacido una estrella (1954) – Ganadora: La ley del silencio

El musical de George Cukor, la historia del éxito de una actriz unida al declive profesional de su novio, es una versión de una cinta anterior de 1937 y que tuvo un segundo remake en 1976 protagonizado por Barbra Streisand. Pero es la de 1954 la que el Instituto Fílmico Estadounidense considera la mejor, al otorgarle el séptimo puesto en su lista de mejores musicales de la historia. Y la influencia de la película sigue vigente: ya está anunciado un tercer remake para 2018, protagonizado por Bradley Cooper y Lady Gaga.

Mary Poppins (1964) – Ganadora: My fair lady

My fair lady se llevó el Oscar a la Mejor Película en 1965, pero el premio a la Mejor Actriz fue para Julie Andrews por Mary Poppins. La británica se quitó así la espina de que la rechazaran para el papel de Eliza Doolittle, un rol que ella había popularizado en Broadway pero que Audrey Hepburn encarnó en la gran pantalla. Además de la niñera más famosa del cine, Mary Poppins es uno de los mayores logros de Walt Disney: de todas las películas que él produjo, esta fue la única nominada al mayor premio de la Academia.

Cabaret (1972) – Ganadora: El padrino

Teniendo en cuenta que es hija de Judy Garland y Vincente Minnelli, no sorprende que Liza, cuyo papel en Cabaret le valió un Oscar, haya resultado ser un gigante del género musical. Polémica en su momento por tratar, aunque de forma velada, temas como la homosexualidad y el aborto, la cinta fue nombrada por The Guardian como el mejor musical de la historia y tiene el récord de ser el filme con más premios Oscar –ocho– sin llevarse el de Mejor Película. Claro que competía con El padrino.

All that jazz (1979) – Ganadora: Kramer contra Kramer

Kramer contra Kramer se llevó en 1980 el Oscar a la mejor película. All that jazz, un musical sobre un director que prepara un musical, tuvo que conformarse con la nominación. Eso sí, el filme de Bob Fosse se llevó la Palma de Oro en Cannes y sigue siendo uno de los títulos más fuertes del género. Prueba de ello es que el director y guionista de cine Paul Schrader (American gigolo, Taxi driver) la incluyó en su canon de 60 mejores películas de la historia, donde figura en 29ª posición. Es el musical mejor situado de la lista.

La bella y la bestia (1991) – Ganadora: El silencio de los corderos

Si bien no se llevó el Oscar a la Mejor Película (ojo, jugaba contra El silencio de los corderos), La bella y la bestia consiguió un logro notable: ser la primera película de animación nominada en esta categoría. Además, es la cinta con más candidaturas a la Mejor Canción –tres, un récord que hoy comparte con El rey león, Dreamgirls y Encantada–. Finalmente se lo llevó por ‘Beauty and the beast’.

Whiplash (2014) – Ganadora: Birdman

No cumple al 100% las reglas del género, pero la música tiene un papel muy significativo en la segunda película de Damien Chazelle. El proyecto nació de un cortometraje que el director presentó en Sundance para aplauso de la crítica. Visto el éxito, decidió reciclarlo en largometraje. El resultado fue similar. Con Whiplash, Chazelle se quedó a las puertas del Oscar a la Mejor Película. Este domingo tiene una segunda oportunidad con La La Land.

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Michel Franco, el cine como obsesión

Daniel Fermín

Foto: Lucía Films
Lucía Films

—Soy un fiel creyente de que sólo se puede filmar lo que uno conoce —dice, desde una residencia de artistas en Italia, el cineasta mexicano Michel Franco—. Hasta ahora todo lo que he filmado tiene que ver con cosas que me han inquietado durante años. Hacer una película implica tanto esfuerzo que sólo vale la pena si estás obsesionado con ella.

Un día, hace algún tiempo, Michel Franco (Ciudad de México, 1979) vio a una adolescente embarazada y pensó que ese era un buen punto de partida para un largometraje. En Las hijas de Abril, la película que se estrena el 20 de octubre en las salas españolas, una chica de 17 años da a luz a su primer hijo y se enfrenta a la alegría y la angustia de tener que convertirse en madre y de tener que soportar la llegada de otra madre —la suya— que regresa a casa tras una larga ausencia para apropiarse de todo y de todos. La debutante Ana Valeria Becerril y la experimentada Emma Suárez dan vida a las dos protagonistas, una niña que juega a ser adulta y una adulta que se comporta como niña.

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Durante la presentación de Las hijas de Abril en Cannes | Imagen vía Filmaffinity

Franco, galardonado con el Premio del Jurado de la sección Una cierta mirada en el pasado Festival de Cannes, tardó dos años en sacar adelante su proyecto. Exploró la posibilidad de hacerla en Estados Unidos hasta que terminó en México. Escribió y reescribió el guión para encontrar la mejor versión. Sonata de Otoño (Ingmar Bergman, 1978), sobre una madre que visita a su hija después de siete años, fue una de sus referencias.

—Mientras trabajaba la película pensaba en Bergman, por la manera en que una madre opresiva complica la existencia y la identidad de la hija. También en Tacones lejanos (Pedro Almodóvar, 1991), que a su vez hace referencia a Sonata de Otoño. Conozco a mucha gente que se niega a aceptar la edad que tiene, padres y madres que compiten con sus hijos. Eso siempre me ha parecido interesante y cada vez lo veo más.

***

Los padres de Michel Franco querían que su hijo se dedicara al negocio familiar, una fábrica de ropa en México. Hijo de Abud —un hombre de Ciudad Juárez que a los 13 años tuvo que dejar sus estudios para ayudar en la manutención de sus hermanos— y de Yardena —una israelí que llegó a los 12 años a México—, Michel soñaba de joven con ser cineasta. Sus padres, preocupados por su futuro, le propusieron trabajar antes en su empresa por si eso de hacer películas no funcionaba. Lo probó y no le gustó.

—Jamás quise dedicarme al negocio familiar. Hubiera sido una vida muy frustrante — recuerda Franco—. La condición que mi padre me puso es que tenía que conocer lo suyo por si lo mío no resultaba pudiera entrarle al quite. Eso sirvió para motivarme más en lo del cine. Lo detesté tanto que dije: ‘más vale hacer doble esfuerzo por lo que quiero’.

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Durante el rodaje de Las hijas de abril | Imagen vía Lucía Films

Lo primero que quería Michel Franco era ser músico. Tenía una banda de rock con sus amigos, tocó la guitarra y grabó algún disco. Luego supo que no era tan bueno.

—Lo acepté a los 16 años, que es cuando a los jóvenes los presionan para escoger una carrera. Dije: sé que música no, así que se me ocurrió lo del cine.

Escribe la periodista Beatriz Rivas, en la biografía Michel Franco (Cadillac, 2016), que Michel se enganchó con el cine a los 15 años. Bella Cherem, una maestra de la preparatoria, lo acercó a los libros y las películas. Un día le sugirió ver Pulp fiction (Quentin Tarantino, 1994) y le gustó tanto que se obsesionó. La veía siempre: antes de ir al colegio, al regresar, después de comer, antes de hacer las tareas. Después vinieron Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971), Natural born killers (Oliver Stone, 1994). El cine, para entonces, ya era parte de su vida.

A los 18 años, Franco pasó unos meses en el extranjero. Trabajó como camarero en un café de Tel Aviv y volvió para estudiar Comunicación en la Universidad Iberoamericana de México. Se aburrió hasta que su profesor de fotografía, Ricardo Trabulsi, le dijo que si lo que quería era hacer cine se fuera a Nueva York a estudiarlo. Estuvo seis semanas en un curso de verano de una academia e hizo su primer cortometraje. Al regresar, Comunicación ya no le interesaba. Siguió sus estudios un tiempo más a la vez que hacía otros cortometrajes. Todo lo que no tenía que ver con películas se lo tomó con ligereza.

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Las hijas de abril, póster promocional | Imagen vía Lucía Films

¿Y terminó su carrera?

Nunca me titulé. Ya tenía claro que quería filmar. Igual, un título no sirve de nada para un cineasta. Un título no hace que la gente vaya a ver una película.

En 2003, rodó el corto Entre dos, que fue galardonado en el Festival Internacional de Cine de Huesca. Eso le confirmó que sí podía ser, por fin, cineasta. Tenía 24 años.

—Me dio fe de que podría serlo. Es muy intimidante hacer una primera película.

A partir de ahí, comenzó la idea de escribir su ópera prima, titulada Daniel y Ana. La estrenaría en 2009, seis años después, en el Festival de Cannes.  

***

El cine de Michel Franco surge de una anécdota real que envuelve en una historia de ficción. En Daniel y Ana (2009) muestra a dos hermanos que tienen una relación jovial hasta que son secuestrados y obligados a tener sexo entre ellos. A partir de eso, todo cambia. El relato se lo narró una psicóloga que trataba a las víctimas reales.

En Después de Lucía (2012) utiliza la muerte de una madre para retratar el dolor de un padre y una hija, que son víctimas de la depresión y el acoso escolar. Franco, que de niño sufrió pérdidas cercanas, escribió el guión durante una residencia de seis meses en París. La película ganó el premio Una cierta mirada en Cannes. Se volvió un éxito de crítica y de público. Llevó a casi un millón de espectadores a las salas de México.

Luego vino A los ojos (2013), que codirigió con su hermana Victoria, una película que mezcla documental y ficción. La historia muestra a una mujer que trabaja en una fundación dedicada a rehabilitar niños de la calle. Su hijo, de 11 años, sufre una enfermedad que poco a poco lo deja ciego. Necesita un trasplante de inmediato y no hay órganos. Sobran, eso sí, niños que no le importan a nadie. Victoria filmó la parte documental tras años de trabajo social; Michel se encargó de los fragmentos de ficción.

En Chronic (2015) se narra la historia de un enfermero introvertido que se dedica a cuidar enfermos terminales y trata de recomponer su relación familiar. Durante algunos meses, Franco vio cómo su abuela estuvo en cama, producto de una embolia, antes de morir. Le dio tiempo de convivir con las mujeres que se hacían cargo de ella. El largometraje, rodado en inglés y protagonizado por Tim Roth, ganó el premio al Mejor Guión en Cannes y fue nominado a los Independent Spirit de Estados Unidos.

Michel Franco, el cine como obsesión
Poster promocional de Chronic | Imagen vía Lucía Films

El cine de Franco aborda temas sociales: el acoso escolar, el abandono, la incomunicación familiar, el embarazo adolescente. En sus películas no hay héroes ni villanos. Sólo personajes que se dejan llevar por sus instintos ante situaciones límites. Y los muestra con un tono naturalista, con largos planos y pocos diálogos, sin música, a veces distante. El cine de Franco no busca el simple entretenimiento sino la reflexión.

—Cuando voy al cine —dice— quiero que la película me haga sentir y pensar. Una película hecha con una fórmula americana, lejos de entretenerme, me aburre. El entretenimiento tiene que ver con algo que efectivamente te sacuda, que te mueva.

Usted sufrió un secuestro exprés de joven. ¿A qué edad fue?

A los 20 años.

¿Y eso no sería una buena historia?

Tal vez lo cuente en tono de comedia.

***

Michel Franco no tiene el sueño americano de llegar a Hollywood. Su estilo, su forma de trabajar, chocaría con esa industria que lo absorbe todo. Escribe, produce y dirige sus películas. Rueda, contrario a lo que dicen las escuelas, de manera cronológica. Reconocido en los principales festivales, tiene otros objetivos: hacer un largometraje con Uma Thurman, por ejemplo, a la que conoció este año en Cannes. O volver a retratar, como ha hecho, su México natal con historias que trascienden fronteras.

—Me gustaría seguir haciendo cine que hable de mi país, de la realidad que vivo. Conquistar a un público cada vez más amplio, tanto en México como en otros lugares.

Hoy tiene su propia productora, Lucía Films, que ha producido obras como Desde allá (Lorenzo Vigas, 2015), ganadora del León de Oro de Venecia. Entre sus próximos proyectos, además de la producción de la nueva película de Vigas, tiene una serie de televisión, una comedia que trabaja junto con Gabriel Ripstein y Jorge Hernández Aldana. En Italia, becado por la fundación Rockefeller, escribe su próximo filme.

¿Soñaba, de joven, con tanto reconocimiento?

Yo sólo soñaba con poder hacer cine. Eso para mí era bastante.

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10 películas para que Trump entienda qué es racismo

Nerea Dolara

Foto: IMDB
IMDB

Ofrecemos otra lista de películas, esta vez sobre racismo, para que Trump y compañía aprendan de qué va el tema.

La semana pasada ya le recomendamos una lista de películas al presidente Trump para que aprendiera el concepto de fascismo (sus declaraciones tras la manifestación de ultraderecha en Charlottesville dejan claro que no tiene idea), pero nos quedaba otra lista de filmes pendiente. Ya que hemos optado por darle una lección en ideas extremistas y despreciables al presidente de EEUU aquí tenemos una segunda parte, la que se refiere a sus buenos tratos de los blancos supremacistas. Presidente Trump aquí diez películas para que aprenda lo que es el racismo.

Matar un ruiseñor (1962)

Puede que en la aparición (de sospechoso origen, ya que la autora está básicamente senil y sucedió luego de la muerte de su hermana, su representante durante toda su carrera) de una segunda parte de este libro mítico, el personaje de Atticus Finch resulte un racista. Pero en la versión original, la leída en todo el mundo, la que se convirtió en una excelente película con Gregory Peck, Finch, un abogado civil en el Sur de Estados Unidos, es un defensor claro de la justicia igual para todos. En la trama, que transcurre durante un caluroso verano, Finch defiende a un acusado negro de haber violado a una mujer blanca (cosa que no sucedió). Llega incluso a pasar la noche ante la puerta de la cárcel para evitar un linchamiento… Matar un ruiseñor es un canto a la tolerancia y el entendimiento, y una condena abierta a la ignorancia y los prejuicios. Una obra maestra del cine y de la literatura.

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Selma. Historia real que estuvo nominada al Óscar.  | Imagen vía Paramount Pictures

Selma (2014)

Estreno de hace sólo unos años esta revisión de las marchas de Selma, organizadas por Martin Luther King, por la defensa de los derechos electorales afroamericanos, es un retrato interesante y complejo de una figura que en muchas ocasiones se ha tratado como un santo y no como un ser humano. King es un líder, pero es también un estratega. Y las acciones del gobernador de Alabama son tan condenables que King y su movimiento logran su cometido, hacer que el poder oiga sus quejas sobre la discriminación incluso luego de la aprobación de las leyes de derechos civiles. Imágenes fuertes, hechos reales y una historia que resulta tan actual que es indignante… Selma es una película que hay que ver.

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El Gran Torino: Puede que tenga el complejo de salvador blanco, pero por lo menos entiende que es racista y cambia | Imagen vía IMDB

Gran Torino (2008)

Clint Eastwood no es el mejor ejemplo de las ideas liberales, de hecho es fiel seguidor del partido republicano, pero su película sobre un racista veterano de guerra cuyo barrio comienza a convertirse en la zona de vida de familias de inmigrantes, y quien termina por humanizar a quienes odia cuando desarrolla una relación con los hijos de sus vecinos coreanos… es un ejemplo de cómo un símbolo del conservadurismo es también capaz de entender que el racismo es malo y los prejuicios peligrosos (parecería algo obvio, pero al parecer no lo es tanto).

El color púrpura (1985)

Este clásico de Steven Spielberg está basado en la premiada novela de Alice Walker. Relata la vida de una mujer negra en el Sur de Estados Unidos en los primeros cuarenta años del siglo XX y su experiencia, terrible, de vida. No es una película fácil ni feliz (aunque se le criticó por ser demasiado sentimental). La protagonista sobrevive a abusos físicos, violación, sexismo, racismo… Una historia dura sobre un tiempo que debería parecer lejano, pero no lo está tanto.

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Fruitvale Station: Un hecho real reciente y escalofriante | Imagen vía IMDB

Fruitvale Station (2013)

El hecho que se representa al final de esta película sucedió y fue grabado con móviles en una plataforma de tren en la estación que da nombre a la película. Un joven negro fue asesinado por la espalda, mientras yacía en el suelo sujetado por la policía. La cinta retrata las horas antes de su muerte, su vida, sus intereses, sus pecados, sus defectos… convierte a este hombre asesinado (por agentes que quedaron impunes a pesar de la evidencia visual) en una persona real y no un número más o un titular.

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Adivina quién viene a cenar: cuando se estrenó el matrimonio interracial aún era ilegal en 17 estados.  | Imagen vía IMDB

Adivina quién viene a cenar (1967)

Cuando esta película se estrenó el matrimonio interracial era aún ilegal en 17 estado de Estados Unidos (y lo había sido a nivel nacional hasta hacía poco). La historia, que cuenta con una lista de actores de esas para enmarcar (Katherine Hepburn, Spencer Tracy, Sidney Poitier), es la siguiente: la hija de una pareja de liberales regresa de sus vacaciones comprometida con un médico afroamericano. Sus padres, aunque siempre han defendido la igualdad, no están felices porque su hija se case con un negro. La cinta explora el racismo más discreto, ese que no habla de asesinar pero que existe en pequeños gestos y palabras que se convierten en rutinas. Una excelente película.

Déjame salir (2017)

Otra relación interracial entre un hombre afroamericano y una chica blanca hija de padres liberales… básicamente un giro a la premisa de Adivina quién viene a cenar. Aquí el protagonista es invitado a pasar el fin de semana con la familia de su novia, blancos de clase media alta, y la situación se hace cada vez más extraña. Una película de terror que representa esos microracismos de manera magistral, que tiene humor y que asusta. Es uno de los mejores estrenos sorpresa del año.  

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Tiempo de matar: los prejuicios generan injusticia y más violencia.  | Imagen vía IMDB

Tiempo de matar (1996)

En Mississippi dos supremacistas blancos secuestran, violan, golpean e intentan ahorcar a una niña negra de 10 años. Son detenidos, pero cuando su padre se entera de que serán liberados va al juzgado y los mata a tiros. La película relata el juicio al compungido padre. La crítica y el público apreciaron la película y su reparto es de esos que se ven años después y son una constelación de estrellas: Samuel L. Jackson, Matthew McConaughey, Sandra Bullock, Kevin Spacey, Kiefer Sutherland, Donald Sutherland, Ashley Judd y Oliver Platt.

10 películas para que Trump entienda qué es racismo
13th: Un documental sobre la institucionalización del racismo. | Imagen vía IMDB

13th (2016)

Este documental, nominado al Óscar, revisa la treceava enmienda a la constitución de los Estados Unidos, que prohibió la esclavitud en todo el territorio, salvo en casos de encarcelamiento. La premisa del filme, que dirige Ava Duvernay (Selma), es que prohibida la esclavitud, el encarcelamiento de afroamericanos se convirtió en otra forma de control e injusticia, una nueva forma de discriminación. El documental cuenta con académicos, políticos, abogados, activistas.

Malcolm X (1992)

Un clásico de Spike Lee que relata la vida de otro hombre convertido en mito. Malcolm X, fundador de las Panteras Negras, es retratado como un hombre complejo y con defectos, nada de pedestales en esta película. Pero también se relata su experiencia con el racismo o su difícil infancia. Y cuenta con una actuación indescriptible de parte de Denzel Washington.

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7 parejas que se enamoraron siendo parejas en el set (además de Jon y Ygritte)

Nerea Dolara

Foto: HBO
HBO

Kit Harington y Rose Leslie anunciaron su compromiso esta semana. La pareja se conoció interpretando a Jon Snow e Ygritte en Juego de tronos. No son los únicos. ¿Conoces otras?

Esta semana Jon Snow probó que sabe algo, por lo menos que sabe el camino al corazón de Ygritte. Ya, dejemos el tono chistoso y digámoslo claro: Kit Harington y Rose Leslie anunciaron su compromiso y con ello iluminaron los corazones de muchos fans de Juego de tronos que lloraron la muerte de Ygritte (y otras muchas… es Juego de tronos) y el fin de esa historia de amor (más cuando se piensa que el nuevo romance de Jon es con su tía… blagh).

Harington y Leslie se conocieron rodando la serie y se enamoraron interpretando a unos enamorados. No es la primera vez, de hecho es bastante común en los rodajes. En algunos casos es tierno y encantador como en este, en otros es un escándalo, como cuando pasó con Brad Pitt y Angelina Jolie en Mr. & Mrs. Smith, cuando Pitt aún estaba casado con Jennifer Aniston.

Lo cierto es que es un fenómeno recurrente que en muchos casos deja boquiabiertos y alegres a los fans de la peli o serie en que los tórtolos fueron pareja.  ¿Sabes a quiénes les ha pasado también? Te lo recordamos.

7 parejas que se enamoraron siendo parejas en el set (además de Jon y Ygritte) 4
Fotograma de Kirsten Dunst y Jesse Plemons durante la grabación de Fargo | Imagen vía IMDB

Kirsten Dunst y Jesse Plemons (Fargo)

La musa de Sophia Coppola y el actor, conocido por Friday Night Lights y Breaking Bad, coincidieron en la segunda temporada de Fargo como un aburrido matrimonio que ve su rutina destruida cuando Dunst atropella a alguien y él termina por matarlo… y resulta en situaciones cada vez más peligrosas. “Es mi actor favorito, el mejor con el que he trabajado”, ha dicho Dunst. Y ha afirmado que, ya que lleva trabajando desde la infancia, “es hora de tener hijos y relajarme”. Habrá que ver si resulta así, pero de seguro la pareja va en serio ya que este año, tras conocerse en 2016, han anunciado su compromiso.

Blake Lively y Ryan Reynolds (Linterna Verde)

Vale, puede que esta película sea tan mediocre que ni tengas memoria de su existencia, pero pasó por los cines en 2011. Reynolds conoció a Lively, que interpretaba a la enamorada del superhéroe, un año antes cuando se anunció la película en Comic-Con y cuando aún estaba casado con Scarlett Johansson. La pareja anunció su divorcio ese mismo año. Lively, siendo la mediática protagonista de Gossip Girl, tenía a los paparazzi en los talones y no tardaron en verla salir a escondidas del piso de Reynolds en 2011. La noticia era pública. La pareja se casó el año siguiente. Actualmente tienen dos niños y hablan regularmente sobre su feliz vida en pareja.

7 parejas que se enamoraron siendo parejas en el set (además de Jon y Ygritte) 3
Anna Paquin y Stephen Moyer en la famosa serie de vampiros True Blood | Imagen vía IMDB

Anna Paquin y Stephen Moyer (True Blood)

Se conocieron haciendo el screen test para aparecer en la serie de Alan Ball y tuvieron una conexión inmediata. No se vieron durante tres meses, hasta que llegaron al rodaje ella con su pelo oscuro ahora rubio, él con su cabello claro teñido de negro. Según Moyer a los tres días de trabajar juntos supo que quería pasar su vida con ella. Durante el transcurso de la sexy serie, sus personajes vivieron un enrevesado e intenso romance, pero también tuvieron sexo con muchos otros personajes. Y también durante el tiempo en que se emitió True Blood Paquin salió del armario como bisexual y se defendió de los ataques ignorantes de la prensa sensacionalista. Actualmente están casados y tienen una pareja de gemelos.

Keri Russell y Matthew Rhys (The Americans)

Conocida por Felicity, Russell llegó a esta serie con unos años de pocos proyectos y muchas ganas. La serie sobre dos espías rusos durante la Guerra Fría prometía ser excelente (y lo ha cumplido desde su estreno), pero también resultó ser el lugar en que conoció a su esposo y padre de su hijo: el galés Matthew Rhys. Rhys ya había trabajado en cine, pero era aún un relativo desconocido. Rhys asegura que se conocieron 10 años antes de la serie, cuando un poco borracho le pidió a Keri su número. Le resultó luego, cuando tras ensayar le recordó esa oportunidad. Lo demás es historia.

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El casting completo de “Sé lo que hicisteis el verano pasado” | Imagen vía IMDB

Sarah Michelle Gellar y Freddie Prinze Junior (Sé que lo hicisteis el último verano)

El matrimonio, que este año cumplen 15 años de casados y que llevan 20 años juntos, se conocieron durante el rodaje de la película adolescente de terror, pero comenzaron a salir tres años después cuando tras quedar a cenar con un amigo común que canceló, optaron por salir solos. Tienen dos hijos y trabajaron juntos de nuevo en las películas de Scooby Doo como Fred y Daphne.

Claire Danes y Hugh Dancy (Evening)

Se conocieron en la poco conocida película Evening en 2007. Se enamoraron en la pantalla y comenzaron a salir. Dos años después se casaron en Francia. Según Mamie Gummer, que trabajó con ellos en la película, se enamoraron jugando Scrabble y Boggle. En 2012, tuvieron su primer hijo. Ambos han hablado públicamente de su felicidad pero son bastante privados.

7 parejas que se enamoraron siendo parejas en el set (además de Jon y Ygritte) 1
El casting del sitcom Bosom Buddies | Imagen vía IMDB

Tom Hanks y Rita Wilson (Bosom Buddies)

Una de las parejas más estables de Hollywood y una de las compuestas por la gente más encantadora de la industria. Estos dos grandes se conocieron durante un episodio de la sitcom Bosom Buddies en los ochenta y luego compartieron la pantalla de cine con John Candy en Volunteers. Hanks estaba casado y la relación no comenzó hasta que se separó en 1987. Y en 1988 se casaron. La pareja de actores ha estado junta 30 años. “No hay un secreto, sólo nos caemos muy bien”, eso ha dicho Hanks.

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Continúa leyendo: 4 cosas que tienes que saber sobre Blade Runner antes de ver la nueva Blade Runner 2049

4 cosas que tienes que saber sobre Blade Runner antes de ver la nueva Blade Runner 2049

Nerea Dolara

Foto: IMDB
IMDB

El próximo 6 de octubre llega al cine, tras 25 años del estreno de Blade Runner, una segunda parte tan esperada como temida. Blade Runner 2049 cuenta con Ryan Gosling como protagonista, pero recupera al Deckard de Harrison Ford, el cazador de replicantes original. Tras la cámara no estará Ridley Scott, sino Denis Villeneuve, responsable de películas como Enemy, Prisoners y La llegada. La primera película se convirtió, desde su estreno, en un clásico del cine de ciencia ficción y en fuente de diversas discusiones filosóficas sobre la humanidad y la inteligencia artificial. Es también una película que ha envejecido sorprendentemente bien (casi ninguna película que se imagina el futuro resulta fácil de ver cuando es realmente el futuro…).

Resumamos rápido de qué va: los replicantes son formas de inteligencia artificial humanoide con una corta vida y creados para cumplir funciones específicas en un mundo distópico futuro. Muchos de ellos no tiene siquiera conciencia de no ser humanos. Cuando cuatro de ellos se rebelan, Deckard, un blade runner, encargado de cazar replicantes, debe encontrarlos. Una mezcla genial de cine negro, ciencia ficción y reflexión filosófica, la película es un mito del cine contemporáneo.

Si pretendes ver la nueva versión hay algunas cosas que deberías saber antes. ¿Por qué? Por cultura general, porque la historia de cómo se hizo esta película es casi tan interesante como la propia película y porque suponemos que en 1982 no estabas teniendo discusiones sobre los replicantes, así que podrías tenerlas ahora, antes de verlos en su nueva versión.

Hay siete versiones de la película

Sí. El director’s cut es algo que existe y que se hace, pero nunca una película ha visto tantas ediciones diferentes, todas disponibles para ser vistas. La discusión general es considerable sobre cuál es la versión correcta, la que hay que ver. Hay tres que tienen la mayor puntuación: la primera, la que llegó a los cines, con voz en off y tomas de la campiña al final. Luego en 1992, sacaron un director’s cut que fue descubierto en los archivos de Warner Bros. pero según Ridley Scott no lo es, asegura no estar involucrado con esa versión. Luego en 2007, el director estrenó su versión, el Final Cut, de la película.

Deckard es un replicante, ¿o no?

Con tanta versión de una película que ya es de por sí confusa es fácil perderse entre las pistas -que a veces están y a veces no, depende de la versión que se vea- sobre si el propio Deckard es un replicante. Tras años Scott declaró estar convencido de que el detective lo es, pero Harrison Ford nunca estuvo del todo seguro. En la versión estrenada en 1982 no queda claro, pero en la siguiente, una escena en que Deckard sueña con un unicornio insinúa que sus recuerdos son implantados, como los de otros replicantes. Es de suponer que en la nueva película se dé una respuesta definitiva.

4 cosas que tienes que saber sobre Blade Runner antes de ver la nueva Blade Runner 2049
Reedición del libro de Philip K. Dick | Imagen vía Ediciones Minotauro

La adaptación tiene poco que ver con la novela original

Se supone que Blade Runner es una adaptación de la novela, ¿Sueñan los robots con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick; pero el nombre proviene en realidad de una novela de William S. Burroughs y no tiene ninguna conexión temática, se usó porque a Scott le gustó cómo sonaba. La película es un material muy lejano al original. No es de extrañar que se diga que Scott ni siquiera leyó la novela antes de hacer la película: “No pude. Conocí a Philip K. Dick luego y me dijo: Entiendo que no pudiste leer el libro. Y le dije: Eres muy denso amigo, en la página 32 ya hay 17 historias sucediendo”.

En la nueva reedición del libro con prólogo de Nacho Vigalondo (Minotauro, 2017) el director de cine español explica: “La obra de Philip K. Dick ya es más real que la impresión que tenemos de ella. Muchos habrán comprado la edición de esta novela a partir del interés por su adaptación al cine (y su secuela), pero la obra de K. Dick, en el año 2017, ya proyecta su propia sombra. Insisto que me incomoda remitirme a Blade Runner, pero a estas alturas ya no tenemos que dar por hecho que una obra esté subordinada a la otra. Una comparación entre ambas no tiene por qué concluir que una de las dos sea más real. De hecho, creo que las diferencias entre ambas pueden servir para definirse mutuamente. Blade Runner y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? son dos obras tan diferentes como sus títulos. Y la distancia que las separa es la misma que separa la sonoridad perfecta y el sentido difuso de Blade Runner y una larga pregunta que podría ser un problema zen o la conclusión de un chiste. (…)”. Para revisitar el libro puedes leer sus primeras páginas aquí.

4 cosas que tienes que saber sobre Blade Runner antes de ver la nueva Blade Runner 2049 1
Fotograma promocional de Blade Runner 2049 | Imagen vía IMDB

El final idílico viene de El resplandor

Scott le pidió a Stanley Kubrick tomas aéreas sin utilizar de El resplandor para el final feliz de la primera versión, en que Deckard y Rachael conducen juntos y felices a través de la campiña. En versiones posteriores el final cambia radicalmente. La relación con los ejecutivos no fue fácil en esta película en general. Otro punto en que hubo discusión fue sobre la voz en off. Se dice que cuando se mostró la película a grupos de foco se quejaron de no entender nada por lo que el estudio insistió en agregar la infame narración. Es una leyenda urbana que Harrison Ford odió tanto la idea que leyó las líneas lo peor posible para que no se incluyesen. El actor ha negado esa versión de los hechos, pero sí ha declarado que fue una pesadilla porque le tocó tener que relatar lo que pasaba en pantalla, la exposición es el mayor enemigo de una actuación.

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