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Ochenta años sin Antonio Gramsci, padre espiritual de Podemos

Jorge Raya Pons

Foto: Wikimedia

Antonio Gramsci (1891-1937) fue un hombre de convicciones férreas que antepuso sus propias ideas a la vida misma. Puede decirse de él que fue valiente, genuino, de una inteligencia inusual, y que su espíritu romántico lo llevó a despreciar a aquellos que no compartían su ímpetu. “Odio a los indiferentes”, dejó escrito en 1917, a sus 26 años. “Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes”.

Este joven comunista de aspecto frágil, de salud quebradiza, vivió demasiados años preso por sus ideas; a Mussolini no le tembló el pulso para contravenir la condición de inmunidad parlamentaria de Gramsci con el ánimo de condenarlo en 1927 a una vida sin libertad. A su vez, el fiscal general recomendó mantener su “cerebro” inoperativo durante veinte años, temeroso de que aquellas ideas que promulgaba, tan peligrosas para el fascismo, se extendieran entre el pueblo. No fue necesario tanto tiempo.

Según defienden algunos estudiosos de su biografía, como Franco Lo Piparo, la detención de Gramsci tampoco incomodó al ala prosoviética del Partido Comunista Italiano (PCI), que defendía con fervor la dictadura del proletariado y observaba con recelo el ánimo demócrata del pensador corso.

La nueva política

¿Realmente queréis comprender qué hay detrás de La Tuerka?”, dijo Pablo Iglesias en 2014, mirando fijamente a cámara. “¿Queréis entender por qué Errejón dice lo que dice? ¿Queréis entender las intenciones de Juan Carlos Monedero o de este humilde presentador? Aquí está la respuesta: Antología, de Antonio Gramsci. Con todos vosotros, una de las mejores cabezas del pensamiento radical de todos los tiempos”.

 

Sin duda ese acontecimiento breve que fue la vida de Gramsci se antoja lejano para las nuevas generaciones y parece que el estudio de su obra, comprendida en unas miles de páginas, se ha convertido en un territorio exclusivo de los académicos. Con todo, lo cierto es que explorando entre los rincones del pensamiento gramsciano se encuentran muchas claves de los tiempos modernos. Sobre todo para explicar el auge de algunos partidos en España, pero también en Europa.

“Yo creo que la importancia de Gramsci radica en que comprendió que la política no deriva mecánicamente de la economía”, dice Javier Franzé, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. “Gramsci creía que para conquistar el poder, que él lo entiende como una cosa más cultural, las clases tienen que crear una identidad que incluya a otras clases sociales”.

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El rostro de Gramsci pintado en un mural. | Foto: Thierry Ehrmann/Flickr

Franzé se refiere a que el pensador corso reinterpretó la forma en que se obtiene el poder, en que se establece una hegemonía. Para Gramsci, la economía es importante, pero no lo es todo; la conquista más importante consiste en la conquista de la cultura. En reconstruir el ideario de los ciudadanos, en crear una identidad común y reunir al pueblo en torno a unos símbolos, a unos valores comunes, a un sentimiento.

Los miembros fundacionales de Podemos son admiradores confesos de su obra y, una vez nació el partido, decidieron poner sus teorías en práctica, despertando la simpatía de los indignados del 15M. Comenzaron a aparecer en todos los medios, todo el tiempo, haciendo valer una frase que a Juan Carlos Monedero le gusta repetir: “Antes los revolucionarios iban a la sierra, ahora van a la televisión”.  Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero e Iñigo Errejón, los tres politólogos, habían aprendido de Gramsci que la batalla política se gana en el terreno de las ideas.

La enseñanza de la palabra patria se puede conectar con Gramsci

“En los años 70 y 80, el marxismo había caído en una suerte de mecanicismo torpe, en un pensamiento perezoso que solo servía para justificar a la URSS“, explica Monedero a The Objective, dando contexto a la importancia de Gramsci en su partido. “Todo el pensamiento crítico estaba en un callejón sin salida donde, por un lado, si asumías el marxismo, te quedabas encajonado en el pensamiento soviético, y si renunciabas al marxismo, descartabas años de reflexiones sobre el capitalismo. En cualquiera de los casos perdías. En ese contexto se produce una renovación muy importante del pensamiento marxista sobre la base de Gramsci”.

En la facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, los profesores fueron siempre más de Gramsci que de Marx, explica Monedero, que se reconoce devoto del pensador italiano. Esto tiene mucho que ver con aquellos hombres que les antecedieron, como Manuel Sacristán o Paco Fernández Buey, quienes allanaron un terreno que facilitaba una visión más crítica del marxismo, más abierta a quienes como Gramsci dieron una vuelta de tuerca a unas teorías que, originalmente, nacieron en un contexto y en una época muy concreta.

Algunos neofascistas se han valido del aprendizaje de Gramsci para estudiar la construcción de símbolos nacionales

Gramsci, a fin de cuentas, creía en la unión de las clases, en la evolución hacia un estado superior, yendo más allá de la disputa entre burgueses y proletarios, restando importancia a la lucha de clases. En otras palabras, el pensador italiano cuestionó de arriba abajo los fundamentos del marxismo. Ahora, sus principios o su “metodología”, como matiza el profesor Franzé, son también utilizados por las corrientes “neofascistas”. Entre ellas destaca el Frente Nacional francés, que, a través de intelectuales como Alain de Benoist, recuperaron las reflexiones gramscianas.

Ochenta años sin Antonio Gramsci, padre espiritual de Podemos
Lápida de Antonio Gramsci. | Foto: Massimiliano Calamelli/Flickr

Cautiverio y muerte

Gramsci estudió todos los días de su vida; analizó la cultura, la religión, las costumbres, las inquietudes de los intelectuales. Durante su larga estancia en prisión, casi nueve años, lidió con la enfermedad, con la soledad, con la penumbra. Tuvo años de gran productividad intelectual y acceso a toda clase de libros. Aquella posibilidad le abrió un mundo y de aquellos años nacieron los tomos de sus Cuadernos de la cárcel, donde se condensa todo su pensamiento.

Un día como hoy, hace 80 años, murió el sardo jorobado, como lo llamaba Mussolini, en una clínica de Roma. Aquejado de varias enfermedades, todas ellas graves, no le fue concedida la libertad hasta que los síntomas fueron más que evidentes. En sus Cuadernos se mostró como un hombre de una gran capacidad analítica. “Creo que vivir quiere decir tomar partido”, escribió siendo joven, y se preocupó por mantener esta promesa hasta el final.

Contó su hermano que, momentos antes de morir, las monjas que cuidaban de Antonio Gramsci trataron de convertirlo al catolicismo. Él estaba postrado en la cama, débil y consciente de que la vida se marchaba. La única respuesta que recibieron de Gramsci fue un gesto: él volteándose, dándoles la espalda, incapaz de concederles aquella voluntad. Gramsci mantuvo hasta último término la que había sido su palabra.

Macron, la basura y nosotros

Víctor de la Serna

Foto: PHILIPPE WOJAZER
Reuters

Los rumores tienen la piel dura. Por no entrar en los que siguen vivos, baste recordar un par de ellos de hace casi medio siglo: uno, que la guapa actriz Sonia Bruno, recién casada con uno de los astros del Real Madrid ye-yé, Pirri, había dado a luz un bebé… negro; otro, que Sol Quijano, la esposa del ministro de Asuntos Exteriores de aquella remota época, Fernando Castiella, se había fugado con el chófer de su coche oficial. Ambas historias eran palmariamente falsas y fáciles de desmentir, pero en los -bien llamados- mentideros madrileños circularon durante meses.

Era el tardofranquismo, la prensa apenas si había estrenado un poquito de libertad en 1966 gracias a Manuel Fraga, y esas cosas no se publicaban ni en El Caso. Pero radio macuto las propagaba a base de bien, reforzándolas con trolas de todo tipo: que si mi cuñado conoce a la comadrona que atendió a Sonia, que si a la mujer del ministro no se la ve desde hace un mes…

Han pasado los decenios y ahora hacemos como si acabásemos de descubrir la posverdad y las fake news, con gran escándalo y preocupación… pero haciéndoles el juego a sus propagadores, ahora como entonces.

Todo esto me venía estos días a la memoria porque, como a todo quisque con una relación frecuente y directa con Francia, con los franceses y con fuentes francesas, me llega sin cesar la historia de que Emmanuel Macron, el nuevo presidente de Francia, es en realidad homosexual y su matrimonio con su antigua profesora de literatura sería “una mera tapadera”.

Antes que nada debería saltar a la vista que, a estas alturas del siglo XXI y del desarrollo de las libertades, la supuesta noticia no encerraría en caso alguno ningún escándalo ni el menor problema para el primer mandatario de Francia: sea cual sea su orientación sexual, que es lícita en cualquier caso, no influirá para nada en el desempeño bueno o malo de su cargo, que no tiene nada que ver con ella y que depende de su capacitación y de su carácter.

Sin embargo, hoy en día estas cosas sí que ganan audiencia a través de los medios informativos, y lo de Macron está por todo internet. Eso sí, también ahí podemos leer sus propios desmentidos públicos, y bien explícitos, del último par de meses.

Así, lean en Le Parisien: “Se decía en las cenas parisienses que yo era homosexual. Es bastante desagradable cuando eso no es cierto, y es desestabilizante para uno mismo y para sus allegados. Dice mucho de la degradación de los usos políticos y mucho de la homofobia rampante, porque lo que se me reprochaba era ser homosexual como si fuese una tara”.

O estas otras declaraciones: “Dos cosas son odiosas tras las insinuaciones: equivalen a decir que un hombre que vive con una mujer mayor que él sólo puede ser un homosexual o un gigoló tapado. Es pura misoginia. Si yo fuese homosexual, lo diría y lo viviría”.

Lo más revelador y penoso de toda esta historia de insidias es que da igual lo que diga Macron: se sigue manteniendo el bulo, y de esa manera se asume que no se puede creer uno ni la literalidad de lo que afirma un político, porque la mentira es su medio habitual de expresión.

Si no se cree a Macron en esto, ¿se le puede creer en cualquier otra cosa? ¿Se ha extendido el oprobio de Trump y del resto de la patulea populista a todos los políticos democráticos? Si ya no damos crédito a ninguno de ellos, el sistema está más enfermo aún de lo que pensábamos.

La Feria del Libro de Madrid, a ritmo de 'saudade' portuguesa

Redacción TO

Foto: Luca Piergiovanni
EFE

“Los madrileños son gatos. Y madrileños somos todos los que vivimos aquí, un rato, o toda la vida”, dice Ena Cardenal de la Nuez, la autora del cartel de la 76ª edición de la Feria del Libro de Madrid que comienza este viernes. “Todos somos gatos. Gatos que leen”, acaba diciendo. Y eso, leer, y disfrutar de la cultura, de los libros y de los autores es lo que harán todos aquellos que se acerquen al parque del Retiro desde este viernes y hasta el próximo 11 de junio.

Este año, el evento cultural por excelencia de Madrid rinde homenaje a la cultura portuguesa. Hay previstas actividades relacionadas con la literatura, el cine y la música para mostrar la riqueza y exaltar los valores de la producción cultural del país vecino.

La sesión inaugural de este viernes corre a cargo del ensayista y filósofo portugués, Eduardo Lourenço. Será a las 19 horas, en el Pabellón Bankia de Actividades Culturales y, como es tradición, la Familia Real acudirá por la mañana para recorrer el recinto y las casetas. Se espera que a la presentación acusa también el presidente portugués Marcelo Rebelo de Sousa.

La Feria del Libro de Madrid, esta vez, a ritmo de 'saudade' portuguesa
Cartel de la Feria del Libro de Madrid de este 2017. | Imagen: Feria del Libro de Madrid

A través de talleres, charlas, conferencias, conciertos y presentaciones de libros, numerosas personalidades de la cultura portuguesa participarán en este evento. El poeta Nuno Júdice (premio Reina Sofía de poesía iberoamericana) o Ana Luisa Amaral; el escritor Bruno Vieira, Premio Literario José Saramago 2015, o la cantante Lula Pena, considerada una de las grandes voces actuales del fado, estarán presentes en la Feria del Libro de Madrid.

Entre las actividades culturales programadas destacan los homenajes a Gloria Fuertes, José Luis Sampedro, Miguel Hernández y a la Universidad de Salamanca, que celebra su octavo siglo de vida. En la biblioteca municipal Eugenio Trías se han organizado presentaciones de libros, encuentros con autores, charlas, mesas redondas, entrega de premios y debates.

Las firmas de libros, entre lo más esperado

Pero una de las grandes atracciones de esta feria es poder acercarte a tus autores favoritos para que te firmen un libro. Periodistas, políticos, fotógrafos, jueces, artistas…, ya tienen cita en las casetas madrileñas para dedicar sus obras a todos aquellos que se pasen por el Retiro. Este año, entre muchos otros, estarán en Madrid la escritora sueca de novela negra, Camila Läckberg, también Ray Loriga, Arturo Pérez-Reverte, Chema Madoz, Antonio Pampliega, Pamela Palenciano, Julia Navarro o Fernando Grande-Marlaska.

En definitiva, durante más de 15 días, se podrá disfrutar de diferentes opciones literarias, musicales y filosóficas, tanto para mayores como para pequeños. Así, en el Pabellón Infantil están previstas actividades con objeto de que la lectura ayude a los niños a ejercitar la imaginación, la creatividad, la razón crítica, y sentar las bases para desarrollar una personalidad que, desde los cimientos, esté basada e impregnada de cultura.

La Feria del Libro de Madrid, esta vez, a ritmo de 'saudade' portuguesa 2
Este evento cultural se lleva celebrando en Madrid desde 1933. | Foto: Bernardo Rodríguez / EFE

La 76ª edición de la Feria del Libro de Madrid cuenta con 367 casetas, 488 expositores (24 organismos oficiales, 24 distribuidores y venta a crédito, 63 librerías especializadas, 53 librerías generales y 324 editoriales). Durante 17 días, registra un tránsito parecido al de los principales museos del país durante todo el año, según sus organizadores.

Este evento cultural se ubica en el Paseo del Duque de Fernán Núñez, en los Jardines del Buen Retiro. El horario de visita es de lunes a viernes, de 11 a 14 y de 18 a 21:30 horas. Sábados y domingos, de 11 a 15 y de 17 a 21:30 horas.

Los imprescindibles de la Feria del Libro

La Feria del Libro de Madrid, a ritmo de 'saudade' portuguesa

– Alfagura, caseta 246: ‘Rendición’, de Ray Loriga, y ‘Clavícula’, de Marta Sanz.

-Libros del KO, caseta 315: ‘El Mar es tu espejo’, de Catalina Gayà Morlà.


– Anagrama, caseta 224:
‘La Historia’, de Martín Caparrós (reedición).

– Blackie, caseta 162: ‘La conquista del cerebro’, de Daniel Tammet, y ‘El laberinto de Gloria Fuertes’, con más de 300 poemas, algunos inéditos.

– Tusquets, caseta 337: ‘Patria’ de Fernando Aramburu.

– Planeta, caseta 263: ‘Nuestra casa en el árbol’, de Lea Vélez.

– Malpaso, caseta 186: ‘Bowie’, sin aún no has podido ir a la exposición de Londres y ‘Cuando el diablo salió del baño’, de Sophie Divry.

Los 'millennials', la nueva e imprescindible cara de las protestas en Venezuela


Cecilia de la Serna

Foto: Carlos Garcia Rawlins
Reuters

Los jóvenes suelen ser protagonistas en los grandes movimientos sociales, como en los últimos años hemos podido presenciar en acontecimientos como la Primavera Árabe o el 15-M español. Ya en 2002, en Venezuela, muchos universitarios se levantaron contra el entonces presidente Hugo Chávez. No obstante, hace 15 años esos jóvenes aún formaban parte de una generación que había conocido la Venezuela pre chavista. Hoy, los rostros más frescos pertenecen a los millennials, que han crecido bajo la revolución que desde 1999 rige el país latinoamericano.

Los millennials y post-millennials, también denominados ‘Generación Z’, jóvenes nacidos durante la era del chavismo -y que por lo tanto no han conocido otra cosa-, adoptan un papel principal en esta nueva oleada de protestas, provocadas por una importante crisis política y socioeconómica, y que desde hace dos meses se han saldado con más de 60 víctimas mortales. Muchas de ellas eran personas de corta edad. Soñadores con un futuro mejor, o hastiados con la situación que vive su país, que luchaban por lo poco que les quedaba por perder.

Un cambio de parecer generalizado

Johan es un joven de 22 años que acude a las protestas que invaden Caracas desde hace semanas con su hijo de 2 años. Johan, como muchos otros, fue un fuerte defensor del presidente Chávez, e incluso luce un tatuaje en el brazo con la firma del mandatario chavista. A su juicio, “el camino se desvió”, por eso protesta. “Estoy aquí por mi derecho al voto, ya debería haber elecciones. Estoy aquí por mi derecho al trabajo, estoy aquí por mi país y por mi hijo”, puntualiza a la agencia EFE, indicando que ahora “hay guerreros del barrio, hay guerreros de clase media, hay guerreros de todo tipo” porque “la lucha es por un solo país”.

La fuerza opositora en Venezuela no entiende de edades. | Foto: Carlos Garcia Rawlins / Reuters
La fuerza opositora en Venezuela no entiende de edades. | Foto: Carlos Garcia Rawlins / Reuters

Johan no es el único decepcionado, sino que es uno de tantos a los que vendieron el sueño bolivariano como una ruta hacia la libertad y la cohesión social, como una utopía con visos a la igualdad entre todos los venezolanos. Forma parte de esa generación de hijos del chavismo, hijos de un movimiento que convenció rápidamente a una mayoría importante del pueblo de Venezuela. Ahora que ese movimiento se revela caduco y fallido, los que defendían las ideas del fallecido Hugo Chávez, apoyando sus esperanzas en él, cambian de parecer y se levantan ahora contra quien consideran un tirano, Nicolás Maduro.

Jóvenes con un porvenir incierto

Para el presidente del Comité de Alianza Social de la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria, “los jóvenes son fundamentales para construir una sociedad sana, tanto en el entorno de hoy, como en el porvenir”. En un marco como el actual, con el drama de la muerte mezclado con el fervor de la lucha, que los jóvenes se pongan en cabeza es fundamental. Ellos deben construir un futuro incierto.

Los más jóvenes toman parte activa en las protestas en Venezuela. | Foto: Nelson Ovalles / El Estímulo
Los más jóvenes toman parte activa en las protestas en Venezuela. | Foto: Nelson Ovalles / El Estímulo

Según un estudio del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), en las protestas que vive el país hay “un protagonismo de una generación de activistas millennials, que tiene como referentes la cultura digital, los videojuegos, los cómics, las series de televisión y las películas, así como referentes sociales más recientes como la Primavera Árabe”. Además, estos jóvenes también se inspiran en la Euromaidán, la revolución en Ucrania que en su clímax derrocó al presidente electo Víktor Yanukóvich.

Un 23% de los millennials venezolanos no trabaja ni estudia, y un 44% no termina siquiera bachillerato

El propio porvenir de los millennials es el que está en juego, y tomar las riendas de su futuro se revela imprescindible. Según la ONG venezolana RedSoc, un 23% de los millennials del país latinoamericano no trabaja ni estudia, y un 44% no termina siquiera bachillerato. Otros tantos han huido de Venezuela, buscando allende un futuro más prometedor. Los que están fuera son conscientes también de la desesperación que vive estos días su país, cuyas noticias copan portadas e informativos en el extranjero.

Los adolescentes también alzan su voz en las protestas en Caracas. | Foto: EMILY AVENDAÑO / El Estímulo
Los adolescentes también alzan su voz en las protestas en Caracas. | Foto: EMILY AVENDAÑO / El Estímulo

Cabe destacar que gran parte de la masa de multinacionales que operaban antaño en Venezuela, como Microsoft, el grupo Ford, la petrolera Royal Dutch/Shell o Coca-Cola, entre otras, ha abandonado el país, dejando huérfanas las esperanzas de trabajo para miles de jóvenes.

Internet como agente del cambio

El acceso a Internet en Venezuela es pésimo. Lo denuncian diversas ONGs, entre ellas las 15 que a mediados del pasado año pusieron énfasis en la “grave crisis” del sector de las tecnologías de información y comunicación en el país latinoamericano, y lo viven a diario los venezolanos para los que conectarse supone un auténtico calvario. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un organismo dependiente de Naciones Unidas, remarcó ya en 2015 que Venezuela estaba entre los últimos países en velocidad de descarga del continente, junto con Bolivia y Perú. La situación no ha hecho más que empeorar, y no parece una casualidad. Los medios de comunicación digitales, así como las redes sociales, se han convertido en el único canal fiable para entender lo que ocurre en el país, donde los medios oficiales no informan de las protestas.

La red es la última oportunidad en Venezuela para no perderse en un mar de desinformación

Los medios digitales venezolanos los encabezan hoy en día reputados periodistas, como es el caso de La Patilla, El Estímulo, Runrunes y Efecto Cocuyo, entre otros, mientras que los medios oficialistas han caído en el descrédito para la mayoría de la población. El gobierno de Maduro, en su afán de controlar la información, ha cerrado y comprado medios, ha encarcelado y amenazado a periodistas, y ahora -según denuncian los opositores- quiere bloquear el acceso a otras formas de información, aquellas que residen en la red. A pesar de las dificultades de conexión a las que se enfrentan los venezolanos, día tras día acuden a la red para conocer el estado de las manifestaciones, las detenciones, o las víctimas de las protestas. Es su última oportunidad para no perderse en un mar de desinformación.

Las redes sociales se han inundado de imágenes de las protestas en Venezuela. | Foto: Marco Bello / Reuters
Las redes sociales se han inundado de imágenes de las protestas en Venezuela. | Foto: Marco Bello / Reuters

A través de redes como Twitter, los opositores convocan las marchas, y además difunden las imágenes más crudas de la represión. En algunas ocasiones, los internautas venezolanos tienen que acudir a la imaginación y a la trampa para eludir los métodos represores y censores del gobierno de Maduro. En la oleada de protestas de 2014, los usuarios recurrieron a TunnelBear, una VPN, para evitar el bloqueo del gobierno sobre algunas webs y servicios -como las fotos de Twitter-. Las aplicaciones VPN (red privada virtual) permiten a sus usuarios conectarse a Internet como si estuvieran en otro país, de manera que pueden acceder a contenidos que están bloqueados en su propio país. Finalmente, el gobierno bloqueó también TunnelBear para evitar que los internautas lo utilizaran para librar la censura.

Los esfuerzos censores del gobierno, o la pésima calidad de la conexión, no son obstáculos insalvables. La generación más joven es consciente de ello y participa incansablemente de la conversación en redes. Incluso se convierte en el reportero de campo, en el periodista inesperado. Es el caso de decenas de jóvenes que convierten sus redes personales en agencias improvisadas de noticias. Por ejemplo, Salvador Benasayag H, un joven periodista de 22 años que desde su cuenta personal de Twitter mantiene una cobertura muy ágil que ha logrado el seguimiento de más de 4.000 personas.

Las redes también tienen su lado oscuro. En este caso, las noticias falsas y la desinformación corren con facilidad en un clima de caos informativo. Por eso es importante saber a quién seguir y qué leer para no perder el hilo.

12.000 jóvenes perdieron la vida en 2016, y el 77% quiere emigrar

Ante los obstáculos que presentan esta desinformación y la manipulación -las autoridades siguen afirmando que la violencia la provocan los manifestantes-, los jóvenes no cesan en su empeño de emprender una lucha que se adivina imparable si la represión del gobierno no logra lo que desea, que es acallar las voces a base de balazos y bombas lacrimógenas.

Los opositores más jóvenes se enfrentan con constancia a la represión de las marchas. | Foto: Marco Bello / Reuters
Los opositores más jóvenes se enfrentan con constancia a la represión de las marchas. | Foto: Marco Bello / Reuters

La disyuntiva de una generación

El drama en Venezuela trasciende la actual oleada de protestas. 21.752 personas fallecieron en 2016, según cifras ofrecidas por la Fiscalía General, de las cuales más de 12.000 eran jóvenes. Por otro lado, según resultados de una encuesta de la firma Datos, el 77% de los jóvenes de entre 18 y 21 años quiere emigrar. Otros muchos se han marchado ya. El hambre, la falta de medicamentos, la delincuencia generalizada o la violencia extrema hacen que el país sea insufrible. Ahora los millennials y post-millennials venezolanos están ante la disyuntiva de ser una generación perdida o seguir luchando hasta encabezar una nueva era. Save

Los peligrosos mitos sobre las vacunas que ponen en riesgo la salud de todos

Jorge Raya Pons

Foto: Bryan Snyder
Reuters

En Italia se han encontrado con un problema: en menos de cinco meses han registrado 2.935 casos de sarampión y la causa de fondo parece llamativa. El 89% de ellos no fue vacunado y todo responde a un movimiento antivacuna cada vez más ruidoso, extendido e influyente. El gobierno decidió atajar la crisis adoptando un decreto por el que impone la vacunación obligatoria de los niños menores de seis años si quieren ser escolarizados. A edades superiores, podrán hacerlo siempre que estén dispuestos a pagar multas de hasta 7.500 euros.

“Con esta decisión enviamos un mensaje fuerte a la población”, advirtió la ministra de Salud, Beatrice Lorenzin, que se encontró con la oposición del Movimiento Cinco Estrellas, que insinuó que su decisión no responde tanto a argumentos sanitarios como a intereses de la industria farmacéutica.

Los peligrosos mitos sobre las vacunas que ponen en riesgo la salud de todos 1
Beatrice Lorenzin, ministra de Sanidad italiana. | Foto: Remo Casilli/Reuters

En 2015 se diagnosticaron 250 casos de sarampión en Italia; el año pasado fueron 840. El aumento ha sido del 1.174% en año y medio. El 48% de los casos de sarampión en la Unión Europea se produce en Italia y Rumanía, según la Organización Mundial de Salud (OMS). “Y aquí el sarampión es que te salgan granitos y mucho picor, pero en África causa la muerte a 150.000 niños cada año”, recuerda José Antonio Forcada, coordinador del Grupo de Trabajo en Vacunaciones del Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana (CECOVA) y miembro de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

Porque la pregunta que nos hacemos al ver unas cifras tan altas en un país tan similar, tan cercano como España, consiste en si esto podría ocurrirnos a nosotros, en si estamos en una condición de vulnerabilidad equiparable a Italia. Forcada, tajantemente, responde que no. “Nadie en su sano juicio se ha atrevido a abrir un debate sobre si sería necesario poner las vacunas obligatorias o no”, dice el experto. “En España estamos trabajando con una cobertura en los dos primeros años superiores al 95%, somos una excepción en el mundo. Yo creo que tiene mucho que ver con que los padres creen que son obligatorias”. Y claro, bromea Forcada, “nosotros tenemos una cultura en la que basta con que nos digan una cosa para hacer la contraria”.

Una familia de Olot denunció a una asociación antivacuna por aconsejar que su hijo, que murió de difteria, no se inmunizara

Este escenario de tasas de cobertura tan altas garantiza lo que en términos médicos se conoce como inmunidad de grupo: cuantas más personas estén vacunadas, más difícil será la circulación de estos microorganismos. Sin embargo, siempre existen casos aislados.

El 27 junio de 2015, en la localidad gerundense de Olot, un niño de seis años murió por difteria después de un mes hospitalizado. Los padres no lo habían vacunado y denunciaron a la asociación que les recomendó no hacerlo. Después de la muerte del niño, las autoridades descubrieron que otros 47 chicos del colegio permanecían vulnerables al no estar inmunizados a la bacteria que provoca esta enfermedad grave, que afecta a las funciones respiratorias, cardíacas y renales del cuerpo. “Es muy triste que en un país donde nadie tiene problemas para acceder a la vacunación se produzca un caso como este”, declaró el entonces conseller de Sanidad, Boi Ruiz.

También en Estados Unidos, en diciembre de 2014, un brote de sarampión en el parque temático de Disneyland, California, se extendió por todo el país y provocó 102 casos de infección en 14 estados. La circunstancia despertó la alerta sobre una enfermedad que las autoridades sanitarias creían erradicada; los niños afectados no habían sido vacunados y se volvió a poner el foco sobre la influencia de los lobbies antivacuna, tan influyentes en el país, que se han alimentado de una infinidad de mitos para crecer como la espuma.

Los peligrosos mitos sobre las vacunas que ponen en riesgo la salud de todos 2
La gran arma de los movimientos antivacuna reside en su capacidad para sacar a relucir los casos en que se han producido reacciones adversas, que son excepcionales. | Foto: Pascal Lauener/Reuters

“En España hay grupos antivacuna que piensan que es mejor que un niño pase una enfermedad a que lo vacunes”, explica Forcada. “Es gente que actúa de buena fe, siguiendo sus creencias, por tu naturismo. Pero luego está quien se aprovecha de las circunstancias, quien busca a las personas que han tenido alguna reacción para tener notoriedad, para ganar dinero, para vender libros”.

Forcada cree que estos movimientos exprimen los casos residuales para convencer a los sectores más escépticos: “Es verdad que a veces la noticia no es que el perro haya mordido a un hombre, sino que el hombre haya mordido al perro. Si de 200.000 niños vacunados hay cuatro que tienen una reacción adversa, no vemos que hay casi 200.000 a los que estamos librando de una enfermedad que puede matarles”.

“Si se dejara de vacunar, podrían rebrotar enfermedades y tener consecuencias muy graves”

Con todo, aboga por mantener el régimen actual, ahora que la información funciona, que no existen grandes campañas y se confía en el trabajo de concienciación diaria de los sanitarios, que explican a los padres la importancia de vacunarse y prevenir causas mayores. En cuanto a los antivacunas, cree que la clave consiste en ignorarlos: “Una lucha encarnizada contra ellos sería amplificar el ruido”.

Las vacunas, recuerda, han permitido que enfermedades como la polio, que hace medio siglo persistía en España provocando muertes y parálisis, hayan desaparecido. Esta enfermedad permanece únicamente en Nigeria, Pakistán y Afganistán. Por este y otros motivos, incide en la importancia de vacunar contra enfermedades como la meningitis C, la tos ferina o la difteria. “Si se dejara de vacunar”, concluye, “cualquiera de estas enfermedades podría rebrotar y tener consecuencias muy graves”.

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